gracias por su comentarios a Mlunatica, AmericaWRS10, PoisonBlackMalfoy, Sta Granger y a mi betha super linda que ya esta más desocupadita 3 les dejo el siguiente capítulo espero saber de ustedes chicas :3
Algo no está bien
Unos días después el colegio era un hervidero de chismes, los profesores eran el centro de atención de los estudiantes, algo nunca antes visto, se rumoreaba que el implacable Snape había preñado a la sosa Sprout, y que la sexy e intocable subdirectora McGonagall había logrado ponerle el collar al indomable Black, solo faltaba que Albus saliera del closet y tendrían todo lo que necesitaban para encontrar todo un culebrón en el profesorado.
Lo que muchos no sabían era que todos esos sucesos se desarrollaron mucho antes de aquel 14 de febrero, es más aquel día solo se habían expuesto ante todo el colegio.
Una feliz Minerva se sentaba en su mesa a desayunar mientras esperaba que llegara Sirius, que seguro por dormilón aún no se levantaba, sonreía radiante y llena de emoción recordando las horas que pasaban juntos, cuando una agitada Vector se acomodó a su lado suspirando para recuperar el aliento.
—Cariño ¿Te enteraste?... Oh que digo si es tu mejor amiga, seguro ya lo sabes, pero no puedo creer que esto esté pasando, sabes el alboroto que hay en todo el colegio, bueno como no vas a saber si eres parte del mismo... — Se rió descaradamente de ella. —En fin querida creo que eres muy honorable al no haber maldecido a Pomona, aunque sea solo por su estado, yo en tu lugar le hubiera dado una hermosa cola y dos orejas que la distingan como la zorra que es, mira que siendo tu amiga meterse con tu ex es lo más deplorable que le pueden hacer a una como amiga, y más sabiendo los años que te traía arrastrando la túnica Snape— Concluyó la mujer con su rápido discurso.
Minerva no entendía nada pero el vello de la nuca se le estaba erizando, temiendo algo que podía llegar a causarle gran daño.
—Emmm Séptima, puedes dejar de dar vueltas a la situación y explicarme ¿Qué es lo que estás tratando de decir? — Se estaba poniendo de nervios y no quería estropear su hermoso día.
La mujer de cabellos oscuros muy bien sujetos en un moño bajo su sombrero de punta la miró boqueando como un pez fuera del agua.
—¿No lo sabes, Minerva? Por Merlín que desafortunado tener que ser yo quien te lo diga— Se lamentó falsamente la aritmántica mientras ya que internamente le causaba un pequeño placer el saber que la pelirroja sufriría al saber las "buenas nuevas", ella era otra de las tantas personas que consideraban a Minerva una afortunada arribista, que estaba en su cargo por mera fascinación de Albus más no por merecerlo, pues era demasiado joven para ostentar tal cargo.
—Bueno cariño sé fuerte— dijo para tratar de "prepararla" sabiendo que crisparía mas sus nervios —Pasa, que Pomona está embarazada de Severus Snape, tiene aproximadamente 2 meses y ellos están felices de tener a su primogénito— dijo terminando la última frase con suavidad ya que sabía que no era tan cierto eso.
Minerva sintió que algo en ella se rompía, pero no por amor si no por el dolor de una traición, era su amiga, él había embarazado nada más y nada menos que a su mejor amiga, como buena tonta era la última en saber que ellos se entendían de esa forma, mientras que ella había estado años ansiando en secreto un beso, una caricia, y de pronto ellos tendrían un hijo, se sintió sola y devastada, pero no podía demostrarle eso a su interlocutora pues notaba la satisfacción ante su desconcierto de la mujer a su lado.
—Que... alegría para ellos, creo es... muy... especial. — Dijo tratando de hablar mientras las palabras se le atragantaban entre las nauseas y las ganas de llorar que se acumulaban en su garganta, rogó por poder salir de ahí y no dejar que nadie la viera llorar.
En ese momento sintió una mano en la suya, tomando lenta y discretamente aire para no ahogarse, giró a ver quien la tocaba, deseando que fuera Sirius pero sorprendiéndose con ver a Amycus, quien le sonreía con algo parecido a la calidez que necesitaba.
—¿Hola McGonagall como te fue en tu gran cita? Tengo días sin verte— Preguntó con cortesía, aunque más lo hacía por curiosidad pues deseaba con toda su alma que le dijese que mal para poder consolar a su amiga.
—Pues... bien... sí... muy bien— dijo algo apesadumbrada pero recomponiéndose, ella tenía a Sirius, él era su novio, y Severus, ya no era nadie en su vida , ahora solo era un mal recuerdo y debía permanecer así sin dañarla más.
La puerta lateral tras la mesa de profesores se abrió con fuerza y un Snape altivo y enojado entro en el comedor posicionándose junto a Vector sin decir nada pero fijando su mirada en la mano de Minerva que Amycus sostenía sin ninguna pretensión.
—Vaya, vaya McGonagall tan pronto y ya estas buscando un novio nuevo, creí que Black al menos duraría una semana antes de meter la pata, pero ni eso y ¿ya estas con otro de la mano?— Sus palabras destilaban venero y rabia, pues esa era SU mano, la mano que él quería tener entre sus dedos acariciando su rostro, enredada en sus cabellos, ella era su chica y ningún maguillo de poca monta merecía sostenerla así, solo él.
Minerva se zafó delicadamente de la mano de Carrow mirándolo con ojos de disculpa, sintiéndose una tonta al saber que Severus tenía razón, si su novio la veía así malinterpretaría las cosas.
—No creo que esas cosas sean de tu incumbencia Snape, además creo que Black no dudaría de Minerva ni la trataría de esa forma, aún si nos viese tomados de la mano pues ella y yo somos amigos y no estamos haciendo nada malo— dijo con desprecio Carrow mientras mantenía apretada la mandíbula, conteniendo la rabia y las ganas de pararse y maldecir al pocionista, pues veía a la pelirroja temblar levemente.
—¿Escuché mi apellido? — Pregunto Sirius al entrar por la misma puerta lateral, luciendo como un millón de galeones según la apreciación de Vector, deslumbrando con su sensual sonrisa, —¡Buenos días a todos... menos a uno! — Se inclinó junto a Minerva y la beso en los labios delicadamente mientras miraba de reojo a Snape. —¡Buenos días, princesa! ¿Cómo amaneciste? — Preguntó causando que Amycus se limpiara la boca y se levantara rápidamente para retirarse, pues una cosa era defender a Minerva pero otra muy diferente era quedarse a ver como otro la manoseaba
—Oh mira, que amable Carrow de cederme tu puesto para poder estar junto a mi novia.
La cara del hombre era un poema mientras se paró caminado a su lado y sin apartar la mirada de las azules orbes de Sirius, le sonrió de lado y le dijo con ironía cargada en sus palabras.
—Ya hablaremos Black, ¡Ya hablaremos!
Snape con deleite miró la escena donde los dos hombres que acechaban a su pelirroja se lanzaban dagas por los ojos, será tan fácil ponerlos uno contra el otro y librarse de ellos dejando su camino libre.
—Profesor Snape caramba, ya me enteré que vas a ser padre, lo felicito a usted y a su mujer, una hermosa pareja debo recalcar, tal para cual.— Sirius siseó destilando desprecio, tomando la mano de Mine que en ese momento era fría y temblaba ligeramente.
Black no era tonto, cuando se enteró de lo que pasaba buscó de inmediato a su animaga en el mapa del merodeador, cuando la vio en el gran comedor y quienes estaban a su lado prácticamente había corrido hacia ella para apoyarla, pues sabía perfectamente que Minerva sintió algo muy fuerte por Severus.
Le dolía pensar que ella estuviera así por él y la noticia de su paternidad, la vio soltar su tenedor, tomar su servilleta, limpiar sus labios discretamente y con una reverencia tratar de retirarse, ella le dio una breve mirada y pudo ver el dolor grabado en esos verdes ojos que amaba.
En un acto de extrema crueldad que no pudo contener, Snape la llamó antes de que lograse escapar de su escrutinio.
— ¡McGonagall! ¿No vas a felicitarme?, o ¿Te desagrada la noticia? ¿No esperabas que me enamorase de una mujer tan completa y sin problemas emocionales como Pomona? O ¿Hay algo más que te moleste, Mine? — Sirius se levantó y se puso cerca de ella, quien sintió su presencia alentándola y dándole su apoyo,
—Como bien dijo mi novio Severus, felicidades son tal para cual, mis mejores deseos para ustedes— Sin siquiera mirarlo salió del gran comedor con todo su porte y dignidad lo más intacto posible, seguida de Sirius que la tomó de la mano y la guió a su habitación, ella entró sin siquiera fijarse a donde la habían llevado, cuando la puerta se cerró tras de ella sintió los fuertes brazos de su novio rodeándola, infundiéndole fortaleza, y dejándola desahogarse sin miedo a ser criticada.
Estuvieron así casi una hora y el sólo acariciaba su cabello y espalda, dejando besos en su cabeza, mientras ella dejaba ir todos esos sentimientos encontrados que tenía, cuando se hubo calmado, la acercó a su sala de estar y limpió su rostro con delicadeza.
—¿Estás mejor, princesa? — ella asintió, tomando una respiración profunda decidió explicarse a su novio pues no quería que tuviera pensamientos errados.
—Yo... no lloro por él Sirius, lloro porque Pomona es mi mejor amiga y siento como si me hubiera traicionado, ella supo cuantos años añore el amor de Severus y cuan enamorada estuve de él, y no entiendo cómo logró envolverlo para quedar embarazada de él— dijo esto último con voz muy trémula.
Llenándose de paciencia Canuto le acaricio la mejilla, mientras analizaba lo sucedido en los meses anteriores, como los veía siempre juntos y cómo reaccionó Pomona cuando supo que él estaba interesado en Mine, sintió un escalofrió ante la idea de que pudo ser él quien estuviera de padre ahora pero no, sacudió la cabeza despejándose de esa idea pues sabía que él no era el objetivo de la arpía esa.
Sabía que si bien le sugirió que no la lastime, la ironía había rezumado en sus palabras lo que lo hizo temblar nuevamente, —Mine creo que no debes confiar en nada de lo que Pomona te diga, mi instinto me dice que ella tiene algo en contra tuyo y no es de fiar— le limpiaba las lágrimas mientras le hablaba.
—Sirius no digas esas cosas, ella es como mi hermana hemos sido amigas desde sus once años, ella me ha apoyado siempre ¿Cómo podría odiarme? — Dudaba de que él entendiera así que hizo más gráfica la situación. — Es como si dijeses que no confías en Remus o James— lo miró a los ojos tratando de hacerlo entender
—Amor, desde lo que te paso jamás volví a confiar ciegamente en James y jamás pude ser franco con Remus pues perdería a mi amigo, así que no creo que sea el mejor ejemplo, pero se dé que hablas, y tienes que creerme, sé cuando una persona busca hacerle el mal a otra y fue eso justamente lo que noté en ella.— Se frotó la cara con ambas manos tratando de liberar la frustración que sentía al no hacer comprender a su gatita lo que pasaba a su alrededor, era demasiado inocente y eso lo enamoraba más pero también lo frustraba un poco.
— La vez que vio tu foto en Francia, ¿Recuerdas?... ¿esa que me enviaste? — ella asintió y miraba expectante oyendo con atención sus palabras. — Bueno, esa vez ella me aseguró que tú estabas teniendo una relación con Amycus y me dio a entender que eras muy fácil de conquistar y de llevar a la cama, yo realmente sentí rabia en ese momento, pero lo pensé mejor y sé completamente tu situación Minerva, lo difícil que ha sido que aceptes salir conmigo y que me veas como hombre y no solo como amigo. — Hizo una pausa tratando de calmarse ante la idea de Carrow tocando a su novia y continúo tratando de hacerse entender.— Sé que ustedes han sido compañeros durante el viaje y tu eres muy dulce y no le niegas la amistad a nadie, pero créeme que si no te conociera sus palabras habrían causado que me decepcionara de ti, fue muy chocante el escucharle insinuar que la mujer que amo estaba en brazos de otro, mientras yo estaba aquí muriéndome por verte— Sirius dejo caer su rostro al recordar cómo se sintió aquel día.
Minerva se le acercó, conmovida por la muestra de confianza y sentimientos que su novio le profesaba, con ternura tomó su rostro y dejo ir todos esos pensamientos que la atormentaron minutos antes, Sirius debía ser su prioridad y no pensaría en nada más, si su amiga se había desgraciado la vida con su el idiota de Snape ya no le importaría.
El hombre frente a ella, con aquel rostro desdibujado de pesar, debía estar primero en sus pensamientos. Tomó su rostro con delicadeza y lo instó a mirarla, cuando lo hizo el profundo azul de sus ojos le dio la calma que había necesitado, con lentitud tortuosa acercó sus labios a los de su novio sellándolos con un beso dulce, lleno de sentimientos para ambos, él la tomo de la cintura disfrutando de el sabor de sus labios como muchas veces deseó y soñó, ahora eran pareja y el resto del mundo no importaba.
Mientras en la mesa de profesores un amargado Severus aun miraba la puerta por la que la pelirroja y el estúpido Black se habían ido, tuvo que contenerse de ir tras ella y maldecir al idiota ese que se creía su dueño ahora, ¿qué derecho creía que tenía?, ella era solo suya y no la dejaría no importaba lo que Sprout dijera, ni siquiera esa vida que crearon por accidente, nada la separaría de él.
En ese momento hizo su entrada la causante de su desgracia, pero la descarada no se daba por aludida ante su desprecio y eso lo indignaba más aún.
—¡Amor!— Lo llamó haciéndolo rechinar los dientes del fastidio.
—¿Qué demonios Sprout? Te he dicho cientos de veces que no me llames así— Ladro el hombre con rabia mal disimulada, haciendo que Vector que no perdía pie de la escena lo mirara de reojo, Pomona ni corta ni perezosa le sonrió con petulancia.
— ¿Pues como quieres que le diga al padre de mi hijo? Si eres mi amor, Severus. Además Séptima aquí presente es consciente de nuestra relación y los estudiantes están alejados para saber de qué hablamos, es más me atrevería a decir que nos ignoran. — Concluyó sentándose junto a él, tomando su mano mientras lo miraba con adoración melosa, lo que hizo que se estremeciera y apartase la mano.
—Vaya cariño, hoy no amaneciste de muy buen ánimo— le recriminó la morena sonado un poco ofendida ante su falta de afecto.
—¿Problemas en el paraíso, Pomona? — los puyó Séptima divertida de ver la escena, mientras Severus se levantaba y las miraba a ambas con desprecio y molestia.
—Un infierno es lo que es esto, Vector, ¡Un maldito infierno!— Espetó a la mujer haciendo la cerrar los ojos ante las palabras lanzadas con tal fuerza, mientras el pocionista lanzaba su servilleta contra la mesa y se retiraba rojo de la rabia contenida que sentía.
Pomona lo vio irse y resopló, sabiendo que se estaba resistiendo a sus planes, pero ella no era de las que se amedrentaban, sino no hubiera llegado hasta donde estaba, acarició su insípido vientre y empezó a planear su siguiente paso, ya era tiempo de joder a Minerva como se lo merecía, no dejaría que estuviera tan campante pues mientras ella estuviera por los alrededores Severus no se centraría en su familia y eso era algo que no podía permitir, ahora tenía un objetivo, convertirse en la Señora Snape, y eliminar a la maldita pelirroja de su camino de una vez por todas, tal vez Askaban o la muerte serían un buen lugar para ella.
Se vienen momentos oscuros queridos lectores y lectoras. ¿correrá sangre?
