Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
- ¡Vamos, Nozomi-Oneechan! –grito la joven rusa que con alegría tomo mi mano y comenzó a tirar de ella al estar enfrente del parque de diversiones.
-Si que tu hermanita es enérgica –le comenté al rubio que se mantuvo con una fraternal sonrisa al vernos a su hermana y a mí en esa posición- recuérdame no pedir tu ayuda cuando este pequeño demonio ruso me rapte y me lleve a su país para que le haga Strogonoff de res –dije en broma. Mis labios estaban fruncidos y negué un poco con la cabeza.
-En realidad le gusta mas Shashlyk –no pude más que alzar la ceja confundida mientras la pequeña Arisa-chan me continuaba jalando hacia los adentros del parque de diversiones- Te lo explicare después –comento al verme confundida.
-Aceptaría mejor que lo hicieras para probarlo –me reí un poco al verlo tenuemente sonrojado.
- ¡Ustedes dos, dejen de coquetear! ¡Quiero entrar, vamos! –bramo la rubia que no se detuvo aun después de hacer su berrinche.
-Arisa-chan, después no te quejes si dejo a tu hermano por no saber cocinar –al momento en el que lo comenté, vi de reojo como Elicchi alzo la ceja y soltó un tenue pero audible bufido.
- ¿Disculpa? ¡Soy un excelente cocinero! –dijo al estar a la par de Arisa-chan y yo.
-Eso tendré que descubrirlo después –reí un poco y con mi mano izquierda libre hice la mímica de estar dibujando un arcoíris (si, como Bob Esponja)- eso lo veremos en el próximo episodio de "Elicchi y sus aventuras por Japón".
-Lo que dices no tiene mucho sentido –agrego con una leve risa- Pero bueno. En una oportunidad, te demostrare mis cualidades culinarias e incluso quedaras apantallada.
-Te deseo suerte. Tengo de amigo a Honoka-kun que estudia gastronomía, y créeme que cocina delicioso –le guiñé el ojo y seguí mi andar con su hermana menor jalándome hacia un juego de tiro con pistola de juguete.
En cuanto llegamos, los ojos de la joven Ayase brillaron como estrellas al ver todos los peluches y juguetes que poseía aquel puesto que con su fondo rojo y muchas luces era muy llamativo.
El juego no era difícil, únicamente tenías que disparar y hacer caer el premio que te gusta. Cada objeto se encontraba sujeto a unos peldaños. Claro que había peluches y juguetes de diferentes tamaños, pero uno en especial llamo mi atención: un enorme zorro de peluche de aproximadamente 30 centímetros de alto y 15 anchono sé si era su pelaje amarillento y su blancura que cubría desde la punta del hocico hasta el pecho, o sus lindos ojos marrones. Pero definitivamente quería ese peluche.
- ¿Cuál te gusto, Nozomi-oneechan? –pregunto la ojiazul al verme intrigada por dicho animal de felpa.
-Creo que la pregunta adecuada es: ¿Cuál te gusta a ti, Arisa-chan? –le pregunte sonriendo.
En menos de un segundo volvió a ver los objetos del puesto y señalo un oso afelpado marrón con ojos verdes como el césped que se encontraba a unos centímetros al lado de mi amado zorro de peluche.
- ¿Qué tal si…? –estaba a punto de ofrecerme para ganarle el peluche, pero cierto ruso entrometido entro en nuestra conversación.
-Yo lo hare –proclamo el joven Ayase con una confiada sonrisa- esto será pan comido para mí.
-Los entrenamientos con Umi-Senpai darán resultado –la niña asintió varias veces mientras veía el cómo su hermano pedía y pagaba su "arma".
- ¿Umi-Senpai? –alce la ceja con cierta duda al escuchar ese honorifico.
-Te lo contare después, es una historia graciosa, pero bastante larga –con esa confianza me guiño el ojo y fijo su atención en el oso de felpa que había pedido su hermana- Nozomi, ¿tu cual quieres?
- ¿Intentaras ir por los dos? –indague y el sin mirarme asintió- si crees lograrlo. Es el zorro amarillo, el grande.
-Perfecto, lo tendrás contigo, tenlo por seguro –soltó aire e inhalo varias veces antes de proponerse a tirar.
-Esto será interesante –con una divertida mirada me dispuse a verlo.
¡Bam! Fue el sonido que provoco la pistola al momento de jalar el gatillo.
¿El resultado? Fallo por mucho, ni siquiera le dio al pato de hule que estaba al lado del oso de felpa.
- ¿Cómo es posible que…? –se quedó anonadado de haber errado el tiro- ¡deme otra! –le grito al encargado del juego y este sonriendo victorioso le dio otra pistola de juguete con un tiro más.
-No sé porque siento que terminara sin dinero por esto –murmure al verlo fallar de nueva cuenta.
-No lo sientas, Nozomi-oneechan, el gastara todo su dinero- ni su propia hermana creía en sus habilidades con aquel juguete- así es Eli-oniisan, si no logra algo a la primera, lo volverá a intentar –soltó un fuerte suspiro al ver como su hermano alzaba los brazos y alegaba que era culpa del local- o si, y le echara la culpa a lo que provoco su falla.
Intento tras intento siguió perdiendo, no rozaba ni un milímetro de los premios que prometió ganar. Si con ese dinero ese señor del puesto no ganaba lo suficiente para irse de viaje unos días, es porque Elicchi debe de ser el único hombre frustrado en no poder ganar en ese juego.
-Podría ayudarlo si así lo quieres –la mire y ella asintió- entendido mi capitana. Ayudare a su hermano.
Segura de que lo lograría, coloque mi mano en su hombro. Por un segundo, pensé que me gritaría por la frustración que era palpable en su mirada, pero simplemente me miro resignado.
-Elicchi, no quiero decirlo, pero eres una vergüenza de ruso –mi intención no era ofenderlo, si no hacerlo reír- digo, una pensaría que por tener sangre rusa y de haber vivido allá por unos años, sabrías disparar correctamente –negué varias veces y el soltó un gran suspiro.
-Eso es un estereotipo que…ni siquiera tengo ganas de defenderme –otro suspiro salió de sus labios- ¡Pero el juego esta trucado!
-Déjame intentarlo –tome con gentileza el arma de juguete bajo su mirada confusa- vamos, solo es un intento. Eso no te matara, ¿verdad?
-Supongo que no… -parecía dudoso, pero de igual manera se apartó- aunque… no te ofendas, pero dudo que lo consigas.
- ¿Y qué quieres apostar, Ayase-san? –desafiante le sonreí.
- ¡El que pierda paga los helados! –grito la rusa con entusiasmo.
- ¿Trato? –aun con mi sonrisa y segura de mi victoria vi como el asintió. Había un brillo especial en sus ojos, uno que decía "sé que no voy a perder, por eso apostare". - que empiece esto entonces –le di varias vueltas a la pistola alrededor de mi dedo- ¿Qué tal si lo hacemos interesante? – con mi mano libre cubrí completamente mi visión y confiando en mis habilidades, extendí mi mano dominante con el "arma" en ella apunte hacia la esquina superior izquierda de mi tan soñado premio.
Hubo una atmosfera de silencio cuando solté aire. No había nadie en mi mundo que pudiera distraerme, así que jale del gatillo segura que le daría a mi objetivo.
Se escucharon cuatro golpes: el primero fue tenue casi como el de un mantel cayendo contra el piso, el segundo estuvo acompañado de un chillante sonido de "cuack", el tercero era parecido al de unas prendas siendo tiradas al piso, y el último fue un metal cayendo al piso en seco.
Mis ojos fueron abiertos por una enorme sonrisa que salía de mis labios. El resultado fue revelado; había un oso de felpa, un pato de hule, mi tan soñado zorro de peluche, y auto Volkswagen a escala en el piso.
- ¡Eso fue increíble, Nozomi-oneechan! –grito Arisa-chan que de inmediato me abrazo mientras el señor del local impresionado por mis excelentes habilidades, fue poniendo los premios en la barra que dividía su negocio de los clientes.
- ¿A que sí? –satisfecha por mi trabajo, acaricie su cabeza con mi mano libre, y la que tenía la pistola en la mano fue desocupada rápidamente para poder ser libre.
- ¡Si! Primero se cayó el auto ese arriba del zorro que movió con su hocico el pato que a su vez provoco que cayera el oso de peluche –su felicidad era visible inclusive a kilómetros de distancia.
Reí levemente y como mi mano izquierda tome el oso de peluche y se lo enseñe a la menor- Mira, Arisa-chan, él ha estado esperando por ti –de inmediato ella tomo el peluche y lo abrazo contra su pecho.
- ¡Gracias, Nozomi-oneechan! –sonreí enternecida al verla con aquel objeto.
-Señorita, aquí tiene lo demás –el bufido del encargado me causo cierta gracia. ¿a quién le gusta perder cuatro premios de un solo disparo? - felicidades- dijo con dificultad al extender con su mano derecha una bolsa de platico que imagine que contenían el auto de juguete y el patito de hule.
-Muchas gracias, joven –sonriente tome a mi preciado y añorado zorro de felpa y lo pegue contra de mi cuerpo- Elicchi- llame al algo deprimido ruso- ¿podrías tomar los demás, por favor? –creo que ese tono de voz mío fue digno de Kotori-chan. Incluso yo me impresione al igual que mi acompañante al escuchar el cómo mi voz se había tornado tierna e inocente.
-Cla…claro –sus mejillas sonrojaban delataban que se había puesto nervioso. Pero como buen acatador tomo la bolsa- Fe-felicidades por ganar… -hablo con una voz queda y tímida.
-Gracias, Elicchi –abracé de nueva cuenta a mi tierno peluche y vi a Arisa-chan que imitaba mis acciones- ¿Qué tal si vamos comer esos helados que nos va a pagar tu generoso hermano mayor?
- ¡Estaré encantada! Claro, si es que Eli-oniisan no se gastó toda su mesada en ese tonto juego –rio risueña como lo que es, una niña.
-Ustedes acabaran con mi economía –el Elicchi tímido había desaparecido para dar apertura al sonriente y confiado ruso- pero vamos, una apuesta es una apuesta.
En la fuente de sodas del parque de diversiones.
-Entonces, ¿Qué es lo que van a pedir? –pregunto el rubio enternecido al igual que yo de ver a su hermana entusiasmada con los helados que se mostraban en la vitrina.
- ¡Son litros y litros de helados en esos botes! –grito emocionada e indecisa sobre que sabor comer- ¿Cómo escoger?
-Haz lo mismo que yo, ¡que el dedo escoja! –con mis manos cubrí sus ojos- ahora extiende tu dedo índice de la mano que quieras- acato mi orden y extendió su dedo índice de su mano derecha- ahora que el destino y tu dedo sean los responsables de esta decisión –ella comenzó a moverse y a señalar varios helados. El lado positivo es que no eligió el helado que era de salmón con no sé qué… Dios, inventan cada cosa nueva de helados.
Aparte mis manos de sus ojos y sonrió al ver la elección- ¡pistache, me gusta! –casi salto al ver el resultado- ¡quiero ese, ese!
-Entendido, Arisa –sonriendo como antes, Elicchi me vio a mí- ¿y tú, Nozomi?
-Me gustaría uno de vainilla, hace tiempo que no como uno –le dije amablemente.
-Entendido –entonces se dirigió al joven que estaba en el puesto- me vende por favor un cono de helado de pistache, otro de vainilla y uno de chocolate –pidió el ruso con suma amabilidad.
El joven que se encontraba detrás del mostrador tenia corto su cabello negro y de ojos parecidos a los de un cuarzo rosa. Su uniforme consistía en un pantalón negro y una camiseta rosada como sus ojos.
-Entendido –fue lo único que pronuncio, ni siquiera una leve sonrisa o manifestación de sentimientos en su persona.
- ¡Shirabe, por favor, se amable con nuestros amables clientes! –grito una joven de rubia cabellera corta por encima de los hombros y alborotado había llegado y tomo al joven de atrás para abrazarlo. Ella traía consigo un uniforme parecido al del joven, solo que su camiseta era más bien verde limón.
Tal parece que todos los rubios, menos Elicchi, son amigables en estos días.
-Kiri-chan, estamos enfrente de clientes –comento el pelinegro. Pobre chico, se ve a leguas lo nervioso que lo pone esa chica.
-Y por eso debes tratarlos bien –la joven asintió varias veces y sus esmeraldas ojos brillaban en cuanto hablaba- recuerda que María y Serena nos encargaron mucho cuidar este lugar mientras están fuera de la ciudad.
-Lo hare –el sonrió levemente y asintió cuando la rubia lo soltó- por María y Serena. Y claro que, por ti, Kiri-chan –cálido como el sol, se dirigió a nosotros con una amable sonrisa- enseguida les traeré sus helados- sin más se fue en busca de los conos.
- ¡Ese es mi Shirabe! –orgullosa por su logro, la ojiverde nos vio y sonrió enérgicamente- lamento si les incomodo su comportamiento, es que no suele ser afectivo con quien no conoce –se disculpó con una mano atrás de su nuca.
-No te preocupes. Me recuerda a cierto rubio que conozco –señale con la cabeza a mi rubio a migo que parecía no entender la referencia.
-Te entiendo, Nozomi-oneechan. Incluso cuando éramos niños el solía ser bastante serio. Ya con el tiempo me agarro cariño y me comenzó a tratar como su hermana menor –hablo la joven rusa que parecía pensativa o nostálgica al recordar aquello.
-Arisa, me haces sonar como si hubiera sido un mal hermano –Elicchi negó varias veces con la cabeza y con su dedo índice golpeo suavemente la frente de su hermana- yo siempre te trate bien.
- ¿Y esa vez que me dejaste olvidada en el centro comercial? –ella alzo la ceja y se cruzó de brazos- ¿o tengo que recordarte la vez que fuimos al cine y te cambiaste de sala a media función? ¡Hermano, tuve que pedirle a una ancianita que me indicara donde estabas!
- ¿Cuándo paso eso, según tú? –el suspiro y entrecerró los ojos.
-No sé porque siento que esto puede no acabar bien –solté en un suspiro y la ensoñada vendedora rio en mi desdicha- la verdad no sé cómo se siente eso de las discusiones de hermanos. Solo tengo amigos a los que les puedo llamar así, pero hermanos de sangre no.
-Te entiendo, me pasa lo mismo –la rubia vendedora volvió a reír- no tengo familia más que Shirabe, María y Serena. Son todo lo que tengo –un poco nerviosa rasco su mejilla- realmente no discutimos mucho.
-Son muy unidos por lo que puedo ver –saque a relucir mi pícara sonrisa- principalmente con ese joven pelinegro, ¿verdad?
- ¿Te refieres a Shirabe? –el resultado no fue el que espere. En vez sacar de ella una nerviosa sonrisa o un explosivo sonrojo, simplemente sonrió cual enamorada- mi amor por Shirabe solo se puede comparar al cariño que le tengo a Serena y a María. Es más, ¡es mucho mayor a eso! ¡yo lo amo más de lo que él me ama a mí!
-Me temo que tus palabras son mentiras, Kiri-chan –sin previo aviso, el joven pelinegro se apareció detrás de la ojiverde con dos conos de helado en su mano derecha y otro en su mano izquierda- yo amo más a Kiri-chan de lo que ella me puede amar a mí.
- ¡Shirabe! –pensé que había gritado por el susto, pero fue todo lo contrario a un susto- no vamos a discutir esto otra vez, ¡yo te amo más!
-Kiri-chan, eso es imposible. Mi amor por ti es cual luna o cual sol –afirmo el con su cabeza.
Vi era mirada que tiene Rin-chan cuando va a taclear a alguien en los ojos de aquella vendedora. No habría problema si lo iba a abrazar, ¡pero la tenía los helados!
- ¡Alto! –grite no lo suficientemente alto como para que los rusos que ya se habían alejado de nuestra posición escucharan- ¿Qué no serían ustedes dos como el sol y la luna? Una sintonía perfecta si se me permite decir.
Ante mis palabras, ellos dos se miraron y asintieron con una gran sonrisa.
-Tienes razón, Shirabe y yo somos la sintonía perfecta –la rubia asintió con la cabeza al a su acompañante y después a mí.
-Coincido contigo –me vio con esa sonrisa- sin Kiri-chan, no sabría qué hacer en este mundo.
- ¡Lo mismo digo! –la joven grito efusiva, pero en un segundo vio los helados del joven y observo el como el de chocolate se estaba derramando- ¡Shirabe, el helado está llorando!
El ojirosa vio el cono -Oh vaya, fue mi error – amable como hace rato y sonriendo me extendió los conos de helado- lamento la demora, no sé dónde se encuentran la cosa en este lugar.
-No hay problema –tome el cono que tenía en su mano izquierda- ¿Cuánto va a ser? –pregunte sin la esperanza a que el rubio viniera a pagar su apuesta.
-No le cobraremos –hablo el pelinegro con cierta seriedad- derrame su helado, no podría cobrarle eso.
- ¿No crees que estas siendo un poco exagerado? –ante mi alzado de ceja, el negó suavemente con la cabeza y vio a su acompañante.
-María no nos perdonaría si se entera de que servimos un helado así –me extendió los otros dos helados a los cuales dude en si tomar o no.
-Tiene razón, es parte de la política de las Cadenzavna –dijo la rubia.
- ¿Canden qué? –no supe ni pronunciar esa extraña palabra. Ambos jóvenes que intuyo que son menores que yo solamente rieron levemente.
-Te entiendo, también batallamos en decirlo correctamente –con su dedo índice toco su barbilla y sonrió- es Ca-den-zav-na –remarco cada silaba y de igual manera me quede sin saber que decir o hacer- es serbio, creo –se encogió de los hombros en sus últimas palabras.
-Eso explica por qué están difícil pronunciarlo –reí un tanto nerviosa y me dispuse a irme pues el helado se comenzaba a derretir y aún tenía que buscar a los rusos- ¿seguros que no quieren que los pague? Por mí no hay problema en hacerlo.
-No se preocupe, de veras- de nuevo esa amable sonrisa del pelinegro.
¿Hacer o no hacer la travesura? Definitivamente, ¡hacerla!
-Pero sí que eres lindo cuando sonríes así –tome los dos conos restantes ante la mirada de celos de la rubia y de la cara impactada del joven- tienes esa aura de chico serio con un encanto misterioso. Y esa sonrisa, puf, Dioses, te juro que te perseguiría hasta el fin del mundo –le guiñe con el ojo derecho y le di mi mejor sonrisa.
3…2...1… casi podía ver el humo salir de sus orejas, estaba más rojo que un hidrante de bomberos.
-E-este… yo… -el pobre no sabía ni que decir, lo deje desarmado con tan pocas palabras. No sé porque me recuerda a cierto ruso serio que no pago los helados.
- ¡Shirabe! –grito la ojiverde un tanto molesta- ¡tienes prohibido sonreír de esa manera a los clientes! ¿¡Entendiste!? –lo tomo de la camisa y comenzó a sacudirlo.
-Suerte, matador –me despedí con la mano y me fui en busca de mis rusos amigos.
¿Qué si siento lastima por el chico? Un poco, pero lo siento~ mi deber como buena samaritana es molestar a los menores.
Otra pregunta a de surgí ¿Cómo encuentras a una pareja de hermanos rubios de ojos azules y que provienen de Rusia? Fácil, solo sigue el rastro de miradas.
La verdad no es muy común ver rubios naturales por aquí, así que seguí el rastro de miradas impactadas y encontré a mis dos objetivos. Los Ayase se encontraban sentados en una mesa redonda que estaba debajo de un enorme árbol que hacia sombra.
-Les traje sus helados, señoritos –en fingida voz de mayordomo, les entregué sus conos de helado respectivamente.
-Gracias, Nozomi-oneechan- la sonrisa de satisfacción de Arisa-chan fue mi mayor premio- tardaste mucho, ¿Qué paso?
-Concuerdo con Arisa, la verdad fue mucho el tiempo que estuviste allá –pregunto el rubio cuando tomo posesión de su cono de helado.
-Uhm, nada en especial, solo moleste un poco a la feliz pareja que inclusive me invitaron los helados que ahora consumimos –comente de la manera más natural que pude y me senté al lado de Arisa-chan.
- ¿Te invitaron los…? –la cara de Elicchi cambio de una normal a una de sorpresa y después a una de arrepentimiento- Se me olvido pagar los helados –golpeo su frente con la palma de su mano- si seré idiota.
-Tranquilo, no es que fuera algo tan grave –su mirada me decía "¿enserio me perdonas?" –solo dejaste que una inocente y linda dama pagara tus apuestas.
-Eso no ayuda en nada a mi autoestima –bajo la mirada. Casi podía jurar que una extraña aura oscura o morada lo rodeaba alrededor de la cabeza.
- ¡Arisa! –aquella era la voz de una joven de azulados ojos como el cielo y corto cabello anaranjado casi rojizo hasta las orejas.
La recién llegada no podía tener más de trece años como Arisa-chan, aunque realmente se veía un tanto más chaparra que la rusa.
- ¡Yukiho! –sin previo aviso, la pequeña rubia se levantó de su asiento y corrió a abrazar a la joven sin importarle siquiera que tiro su helado en el camino.
-Tanto que tardo en elegir un sabor –dije decepciona, casi igual que mi acompañante Elicchi que se reponía poco a poco de mis palabras pasadas.
-Qué alegría verte aquí, ¿te llego mi mensaje? –por sus pasos y su voz. Pude adivinar que Arisa-chan y su acompañante estaban acercándose a nuestra posición.
-Si no me hubiera llegado, ¿Cómo piensas que estoy aquí? –la joven nueva tenía una voz un tanto… ¿Cómo explicarlo? Era rasposa para tener trece años.
-Eso es cierto –la rubia rio un poco- ¡Hermano, saluda a Yukiho!
Al igual que Elicchi, levante la mirada y vimos a la joven que se encontraba al lado de la menor de los Ayase.
-Es un placer conocerlos –Yukiho parecía simpática, pero lo que no me cuatro fue que entrelazara sus manos con las de Arisa-chan.
- ¿El placer es todo mío? –tal parece que Elicchi no es un glaciar como pensaba, incluso él se había dado cuenta en lo extrañas que parecían esas dos.
-Bueno, ya saludé. Ahora vámonos –con cierta autoridad, la casi pelirroja se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la salida del parque.
- ¡Arisa! ¿Qué esta…? –antes de que el ruso intentara detenerla, su hermana alzo su celular.
- ¡Tranquilo hermano, papá me dio la dirección de tu apartamento y Yukiho cuidara bien de mí! –fue lo único que grito antes de girarse y caminar o casi correr a la par de su compañía.
Lo veía en sus ojos, él quería detenerlas, pero algo en mi decía que lo correcto era hacer todo lo contrario. Así que puse mi mano en el hombro de Elicchi para impedir que se marchara detrás de su hermana.
-Déjala, Yukiho se ve una chica tranquila y si es de por aquí debe de saber moverse por la ciudad –le dije con mi mejor sonrisa.
-No dudo de ella o de ti, pero…-soltó un profundo suspiro- ¿soy yo o no parecían ocultar algo esas dos?
-Me temo que no solo eres tú, Elicchi –le di una lamida a mi helado que ya comenzaba a derretirse de más.
- ¿Acaso crees que…? –tan confundido o inconforme que no pude más que sonreírle enternecida.
-Eso tendrás que platicarlo con ella a su debido tiempo, Elicchi- tome de mi bolso un pañuelo y con el limpie el helado derretido que corría por la muñeca del ruso- pero, ¿no es encantador? Es su primer día en Japón y ya tiene una amiga.
-Son muy amigas por lo que pude ver –soltó un estruendoso bufido- gracias, por limpiarme –comento sin la habitual pena que lo acompañaba cuando hacía algo así por él.
-No es nada, Elicchi –ahora era yo la que suspiraba- ¿será que sigues el estereotipo de ruso homofóbico?
- ¿Qué? ¡Bah! –chasqueo la lengua y negó con la mano- No es eso, soy todo menos homofóbico, es solo que…
- ¿No soportas la idea de que tu hermana te oculte una parte de su vida? –su mirada afligida fue mi respuesta- todo esto es nuevo para ella, es normal que se sienta confundida.
-Pero soy su hermano mayor, al menos debería considerar mi opinión –soltó otro bufido y de nueva cuenta el helado corría por su muñeca.
- ¿Qué todos ustedes van a desperdiciar el helado? –negué con la cabeza y me levante de la mesa- es helado gratis, debieron devorarlo en cuanto se los di –tome, no, más bien le arrebate el cono de helado de la mano y junto al mío lo tire en el primer cesto de basura que visualice.
- ¡Nozomi! –grito con cierta tristeza o desesperación en su voz- ¡era de chocolate!
-Eso te ganas por no aprovecharlo -aun con el ceño fruncido- Arisa-chan confía en ti, a su debido tiempo te dirá la verdad -al acercarme a él, vi como esquivaba mi mirada- ¿No confías en tu hermana?
-Lo hago -dijo sin duda alguna.
-Entonces has lo mismo. Si alguien confía en ti, tú debes de creer también en esa persona. Debe de ser un sentimiento reciproco -con mi dedo índice, golpe suavemente su frente- ¿Si?
-Es sencillo, pero sé que tienes razón -Ahí estaba esa sonrisa que tanto me gustaba. Una llena de confianza.
-Esa es la actitud -asentí con la cabeza y le ofrecí mi mano para que se levantara de la mesa- ¿Qué tal si aprovechamos el día?
-Me gusta la idea -tomo mi mano y se levantó de la mesa- ¿Qué quieres hacer?
-Uhm, me hubiera gustado ir al museo -dije pensando y con mi mano libre coloque mi dedo índice sobre mi barbilla- pero ya que estamos aquí, ¿Porque no nos divertimos? -le sonreí y el asintió suavemente.
-Vamos entonces -sin soltar mi mano, comenzó a caminar seguido de mí.
Al ver su mano sobre la mía; ese breve escalofrío que sentí de su mano fría sobre la mía que era cálida. No pude evitar sonreír bobamente y soltar una tenue pero audible risa.
- ¿Pasa algo? -preguntó el rubio confundido.
-No, nada -aun sonriendo, me dispuse a seguir caminando. Aquel sentimiento, lo guardaría y atesoraría.
Les mentiría si les digo que fue una tarde aburrida, me divertí como no tienen idea. No sabría describir todas las emociones que viví.
No tuvimos tiempo de ir a más atracciones, así que les platicare de las tres atracciones a las que fuimos.
-Primer lugar: Carritos Chocones-
¿Han estado alguna vez en esas pequeñas armas de destrucción? Si no lo han hecho, vayan enseguida a subirse en una.
No sé qué sea más excitante; El hecho de que ese pequeño carrito se mueve gracias a dos electrodos o en veces por baterías, o realizar el sueño de chocar a tu amigo y que él te lo regrese. Todo con un solo fin: la destrucción del rival.
- ¿Eso es todo lo que puedes hacer, Elicchi? –la soberbia se marcó en mi rostro al momento de chocar el carrito en el que estaba montada contra el de mi compañero rubio.
-Solo estoy empezando, Nozomi –sonriendo confiado retrocedió unos metros y avanzo a toda velocidad con el fin de chocar mi carrito.
-Predecible, Ayase-san –aplaste el acelerador de mi máquina y logre esquivarlo.
Por suerte, Elicchi no choco contra el poste porque logro frenar a tiempo, pero hubiera pagado lo que sea por verlo estamparse contra aquel poste.
-Te salvaste esta vez, pero no la próxima – dirigió su vehículo de nueva cuenta en contra mía.
-Eso lo veremos, Elicchi –lo vi de manera desafiante.
Y se volvió nuestro duelo hasta después de media hora porque había personas que querían subirse y el encargado de la atracción ya nos estaba corriendo de ahí.
Dispuesta a continuar con la diversión, tome su mano y lo dirigí a lo que pensé que sería buena idea.
-Segundo lugar: Casa embrujada-
Lo admito, la idea fue completamente mía. Lo sobrenatural siempre ha sido uno de mis temas favoritos. Pero no imagine que mi estimado amigo ruso le tenía... No miedo, si no, PAVOR a todo eso.
-N-Nozomi...-su tenue voz le conmovió.
Ya habíamos entrado y no habíamos pasado más de diez metros de la entrada.
Miren, que si él me hubiera dicho que no le gustaba o que le aterraba, les juro que no entramos. Pero se mantuvo callado y no dio señales de no querer entrar, pues entonces nos adentramos a la casa. Pasado menos de tres minutos y gracias a un murciélago que salió del techo, fue cuando me dijo que desde pequeño le ha tenido un terrible miedo tanto a la oscuridad como a los monstruos que de ella salen.
- ¿Seguro que no quieres irte, Elicchi? - le pregunte cálidamente mientras acariciaba su mano con el fin de calmarlo.
-N-no, sé que podre lograrlo, lo sé- se veía tan indefenso como el zorrito de peluche que cargaba en su brazo derecho.
-Estaré contigo hasta el final -aferre mi mano a la suya y caminamos de poco en poco.
Cuando el camino comenzaba a dividirse en dos, era yo la que tenía que guiar e intentaba buscar el camino que parecía estar iluminado o menos peligroso para él.
Varias veces apretó mi mano o se colocó detrás de mí. Temblaba cual venado y saltaba como un conejo.
En veces o más bien, casi siempre, se apareció uno o dos monstruos (que rondaban entre vampiros, hombres lobos, momias, no muy originales que digamos) con los cuales Elicchi omitía gritillos agudos con el peluche en sus brazos.
De hecho, a uno de ellos le tuve que dar un golpe con mi fiel bolsa para que se alejara de nosotros. Siento pena por el pobre hombre lobo, salió con el rabo entre las patas antes de que le diera el segundo golpe con la bolsa.
- ¿Y-ya se va a acabar? -pregunto murmurando.
-En unos minutos todo abra acabado, Elicchi -como en todo el transcurso, seguí sonriendo calmadamente.
Y como prometí, a unos centímetros estaba la salida. El sol apuntó de meterse y dejar que la luna salga, nunca se vio tan hermoso y tan tranquilo como aquella vez.
-Listo, no hay monstruos a la vista -le comenté al rubio que en cuanto siento la fresca brisa parecía relajado.
-Nunca pensé que escuchar eso se sentiría tan bien -soltó un profundo y largo suspiró.
-La verdad te ves pálido -tome su mejilla izquierda con mi mano y la acaricie un poco- ¿Quieres agua o algún dulce?
-Estoy, estoy bien -contesto levemente apenado- tal vez... Deberíamos ir a un juego más tranquilo.
-Sera todo un placer -deje de acariciar su mejilla- se dé algo que puede servir.
- "El gusanito"-
¿Quién dice que las atracciones para niños no las puede montar un adulto? La verdad es bastante pacífico y tranquilo estar arriba de ese verde gusano gigante que recorría unas leves y para nada altos rieles.
- ¿Y no estamos en el carrusel porque…? –comenzó a indagar el rubio que parecía un poco inconforme por la atracción que había elegido.
-Porque pensé que las alturas no te sentarían bien considerando que aun estabas pálido –solté un leve bufido en fingida molestia- aparte, esto no es tan malo como parece.
- ¿No? Apenas si cabemos en este pequeño vagón –entrecerró los ojos y señalo lo evidente.
No sé ni como pudimos caber los dos en ese pequeño vagón, pero lo logramos. Por suerte no había niños en los demás vagones que pudieran molestarnos.
-A parte, pensé que el carrusel sería demasiado cliché en esta pequeña cita –comente naturalmente mientras veía el estrellado cielo.
-A veces no sé qué pensar de ti… -soltó en un tenue suspiro- ¿Qué tanto ves? –pregunto al no recibir contestación de mi parte.
-Las estrellas- conteste con simpleza- No importa cuánto las vea, en ellas siempre encuentro la respuesta a las incógnitas.
- ¿Lo dices por los problemas que tienen tus amigas? –no lo vi, pero logré distinguir aquel tono preocupado de su voz- Nozomi.
-Si, en parte es por eso –deje de ver el cielo y me enfoque en mi acompañante- Elicchi –lo llame y se mostró atento- ¿Qué piensas sobre Umi y Maki? ¿Crees que Umi-kun solo le está dando esperanzas en vano a Kotori-chan? ¿Y Maki-chan a Honoka-kun?
El dio un pequeño suspiro y sonrió de lado- no sabría decirte. Como no conozco a Minami-san o a Kousaka-san tan a fondo como tú, no podría darte un diagnóstico completo de la situación –dio un breve silencio antes de continuar- pero si te puedo asegurar que entre Umi y Maki no ocurre nada que yo sepa. Cada vez que les pregunto sobre su relación o de si tienen interés amoroso entre ellos la respuesta siempre es la misma: "No"
- ¿Y crees que se resuelva ese enigma que tienen? –pregunte con una leve mueca en mi cara - quiero ayudarlos, pero no sé cómo.
-Tal vez sea buena idea hacer que estén juntos en un lugar- su leve sonrisa comenzó a ampliarse poco a poco- ¿Qué tal si hacemos que vayan al baile que hará el consejo estudiantil de la facultad?
- ¿Ese que junta a todas las facultades? –alce la ceja y el asintió- ¿crees que funcione? Habrá mucha gente, no creo que se puedan encontrar, así como así.
-Por eso estamos tu y yo –sonriendo tomo mi mano y asintió- si vamos, podemos hacer que se vean y conversen ese día.
- ¿Cuándo es el baile? –estaba considerando seriamente ir y hacer que esos cuatro arreglaran todo ese asunto sentimental que se cargaban.
-Sera en tres semanas según me dijo Anju –fue lo que dijo tras pensar un poco.
-Perfecto. Solo les tengo que decir e irán –me sentía un poco aliviada al encontrar una posible solución- y Honoka-kun no se reusara a ir si va Kotori-chan.
-En mi caso… -soltó un suspiro y rio un tanto nervioso- tengo que convencer a Umi para que Maki vaya. Si él no va o no da la iniciativa, ella ni siquiera considerara pararse en el lugar.
-Enserio que parecen esposos –entrecerré los ojos y sentí el cómo se iba deteniendo nuestra atracción- tal parece que se nos acabó el viaje, Elicchi.
-Si no fuera porque estuvimos platicando, estaría sumamente molesto por estos asientos tan pequeños –sin más se bajó con dificultad del vagón seguido de mi- ¿todo bien? –pregunto al batallar.
-Nada que no se pueda resolver –con una sonrisa logre bajar y ponerme a su lado- ¿ahora a dónde quieres ir?
-Creo que te llevare a tu casa –vio el cielo nocturno y después a mí- no quiero que tus amigas se preocupen de que no estas con ellas.
-Tranquilo, Rin-chan debe de estar comiéndose al inocente Hanayo-kun, y Kotori-chan y Honoka-kun deben de estar cenando aun con Koto-mamá –dije con simpleza mientras nos encaminábamos a la salida del parque de diversiones.
- ¿Koto que? –alzo la ceja dudosa mientras andábamos caminando.
-Así le decimos de cariño a la mamá de Kotori-chan –me encogí de los hombros- era eso o decirle "Minami-san". Ni a Honoka-kun ni a mi nos gustó la idea así que le buscamos un apodo bonito.
-Y yo con suerte puedo hablar correctamente con el padre de Umi o la madre de Maki –un escalofrío lo sacudió- créeme, son incluso más terroríficos que esa casa a la que fuimos.
-Me gustaría saber esa historia si no es mucha molestia.
-Sera todo un placer –aunque parecía un poco asustado, aun se animó a contar la historia.
Nuestro camino a casa fue tranquilo entre carcajadas nos íbamos acercando al edificio apartamental donde residía. La brisa era tan agradable y no provocaba ese terrible escalofrío por el clima.
- ¿Así que el padre de Umi te lanzo una catana de madera porque escribiste mal un Kanji? –mi ceja alzada fue acompañada con una sonrisa divertida.
-Sí, y no se diga la madre de Maki. Por decir mal un medicamento que vi en su casa casi me inyecta con ese mismo –otro escalofrío recorrió su espalda- nunca tuve tanto miedo como en ese día.
-Oh claro, tuviste miedo el día de hoy –solté una enorme carcajada al ver su cara derrotada.
- ¿Qué tal si pasamos a temas felices? –pidió como un niño pequeño.
-Solo por hoy~ -reí de nueva cuenta- ¿Qué tal si me cuentas por qué tu hermana le dice "Umi-Senpai" a Umi-Kun?
-Es bastante sencilla la historia –vio por un momento el cielo y después a mí- eso fue porque él le ayudo a estudiar para su examen de ingreso a la secundaria. Y desde que Arisa conoció a Umi, se empezó a sentir atraída por él. Algo así como su amor platónico –comento como lo más normal del mundo- aunque ahora siento pena por ella, Umi es un cubo de hielo para ese tipo de cosas.
-Pues tu no estas mejor, Elicchi –pique su mejilla y el rio un poco- vamos, tú no te darías cuenta si una persona está enamorada de ti. Eres tan denso como el aceite.
-No te miento y no lo niego, soy malo en ese tipo de cosas –sonriendo acaricio el peluche que tenía en mis brazos- pero Arisa…, la verdad no sé si lo que siente por Umi pueda llegar a algún lado o si realmente…
- ¿Si le gustan las chicas? –ante mi pregunta el asintió con cierta timidez- el resultado se revelará a su debido tiempo, Elicchi.
- ¿Cómo sabes eso? –inquirió dudoso por mis palabras.
-Las estrellas –señale aquellas que nos vigilaban desde el cielo- se dice mientras más brillantes sean cuando las ves, es que es un buen presagio y que cosas buenas o cambios positivos vendrán a tu vida.
- ¿Enserio? –asentí ante su pregunta- vaya, eso no me lo sabía…
- ¿Verdad que es una sorpresa? Eso decía mi papá cuando estábamos en el mirador o usábamos un telescopio –al mencionar a mi progenitor, no pude evitar sentir tristeza y nostalgia al mismo tiempo.
-Tu padre debe de ser alguien sabio –parecía impresionado con mis palabras.
-Lo era en todo el sentido de la palabra. Él siempre fue amable y cálido. Todo aquello solo se comparaba con la capacidad de su cerebro –un tenue suspiro salió de mis labios al recordarlo.
- ¿Era? –antes de que continuara su pregunta, llegamos al edificio apartamental.
Gracias a eso no tuve que contestar a sus preguntas futuras. No es exactamente agradable hablar de mis padres.
-Aquí termina nuestra cita, Elicchi –le sonreí satisfecha y con el fin de evitar aquel tema- te agradezco que me trajeras a mi casa. Fue un día estupendo.
-No del todo, pero agradezco la modestia –sé que sonrió levemente por el hecho de no hacerse ver este día- teóricamente tú fuiste la heroína el día de hoy.
-No es nada que tu no harías, Elicchi –intente animarlo.
-Solo estas siendo modesta- rio un poco-Entonces, ¿Cuándo sabré el secreto de Minami-san y Kousaka-san? -intento indagar el rubio.
-Tendrá que ser en otra ocasión -reí inocente mientras tenia entre mis brazos el peluche.
-Me siento engañado. Me dijiste que me lo dirías -fingió molestia. Pero al cabo de unos segundos comenzó a reír.
-Te lo contare, lo juro~ -alce un poco mi mano como jurando.
-Está bien, creó en ti –vio su reloj- será mejor que me retire, no quiero que mis compañeros se preocupen o que Arisa los moleste con eso de su relación.
-Tu hermanita es muy lista. Admiro eso –dije orgullosa de la pequeña rubia- ¿nos vemos el lunes entonces?
-Es un trato –el asintió y antes de irse, un tenue rubor apareció en sus mejillas- ¿iremos al baile juntos?
-Me han invitado arriba de un burro de carga, pero nunca de un gusanito –comente en broma que el tomo bien- claro que iremos. Es una cita.
-Sí, una cita –feliz pero visiblemente nervioso comenzó a alejarse.
-Adiosito –lo despedí con la mano y el siguió su andar- una cita…
Una cálida sensación lleno mi cuerpo al mencionar aquellas dos últimas palabras. Sé que iríamos juntos a aquel baile con el fin de solucionar los problemas de nuestros amigos, pero… no podía esperar ni un solo día para bailar a su lado.
¡Por fin lo subí! De veras lamento no haber actualizado u_u. Tuve mucho trabajo en la universidad y se me hizo pesado hacerlo... ¡Perdón!
Pero como les dije, este capitulo es 100% NozoEli. Espero que les haya gustado como a mi me gusto escribirlo n_n
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
