Capitulo 14

Atrapado en la Arena

Hace 6 meses...

Era de noche en el Frente de Batalla. Una candente batalla tomaba lugar en el piso mas alto de la Torre de Batalla. La Dama de la Torre, Anabel, se enfrentaba a un retador que acababa de completar el desafío entero en tan solo 18 horas, sin tomar un descanzo. Ambos habían llegado a su último pokemon; ella con su fiel Raikou y él con un corpulento Tyranitar.

"Raikou, ¡Esfera de Aura!" -Ordenó la entrenadora de cabello lila. Inmediatamente, comenzó a emanar un resplandor de la legendaria criatura. Sin embargo el retador vio en esto una ventana de oportunidad.

"Tyranitar, ¡Danza Dragón!" -Un aura rojiza relampagueante cubrió al verduzco pokemon, momentos antes de que el pokemon electrico disparara una esfera de luz hacía él. Se escuchó un gran estruendo segundos antes de que el salón entero fuese cubierto por una espesa nube de polvo.- "... ¡Stone Edge!"

Salido completamente de la nada, el Tyranitar apareció junto a Raikou, para después golpear el suelo, partirlo en centenares de rocas y atacar con todas ellas al pokemon mitologico, dejandolo fuera de combate.

"Haz completado el desafio de la Torre de Batalla. Es un orgullo entregarte el Symbolo de Habilidad." -Dijo la mujer, sonando nada mas que como una obligada formalidad. Le entregó al chico la dorada insignia, y él, sin decir palabra alguna, se retiró.

Ya era de noche afuera, y no podía negar que estaba cansado; su cuerpo rogaba por solo un par de horas de sueño, pero su alma estaba sedienta de un nuevo desafío.

"Sabes, ser un buen entrenador no es excusa para no tomar un baño." -Escuchó una voz detrás de él, y se giró para encararla. Junto a un faro de luz, se escondía la ensombrecida silueta de un chico.- "Hola, Crimson."

"¿Qué haces por aquí?" -Preguntó el molesto entrenador, acercandose al extraño merodeador nocturno.- "Estas muy lejos de tu hogar, Red."

"He venido a proponerte algo." -Dijo el Dex Holder, revelandose fuera del velo sombrío.- "Ven conmigo."

Crimson siguió al Campeón de Kanto hasta llegar a una de las casetas de descanzo del parque temático, la cual estaba vacía, con excepción de un hombre de madura edad.

"Crimson, te presento al Profesor Oak." -Dijo Red, extendiendo su mano al hombre. Sin embargo, Crimson solo se limitó a soltar un suspiro de molestia.

"¿Qué es lo que quieren de mi?" -Preguntó Crimson, sentandose en una de las bancas.

"He oído que eres un buen entrenador." -Comenzó el profesor, arrancando una sonrisa de satisfacción del rostro palido del chico.- "Escucha, estoy planeando un viaje de campo a una región muy lejana, pero necesito a un entrenador muy hábil para liderar el grupo de investigación. El objetivo de todo esto es-"

"Ahorrese el discurso. No me interesa." -Interrumpió Crimson, desviando la mirada a otro lado. Sintió como la mirada del viejo se abría agujeros en su cuello.

"¿Qué pasa, Crimson? No tienes miedo, ¿O si?" -Bromeó el Dex Holder, con una sonrisa de lado.

"No tengo interes en ser el peón de nadie. Yo voy a donde me place cuando me da la gana." -Espetó el chico de Sunnyshore, para después girarse al profesor.- "Si la misión es tan importante, ¿Por qué demonios manda a otros para hacer su trabajo?"

"¡Crimson!" -Exclamó Red, sorprendido ante la audacia con la que le hablaba a una eminencia como era el Profesor Oak.

"Tengo cosas mas importantes que hacer que ir a mirar plantas al otro lado del mundo. Muchas gracias." -Gruñó molesto el chico, antes de ponerse de pie y salir de la caseta, dejando atónitos a ambos embajadores de Kanto.

"Bueno... se me ocurre otra persona." -Murmuró Red.


Crimson despertó abruptamente, varias gotas de sudor alojandose en su frente, amenazando con caer. Su respiración agitada tampoco ayudaba mucho. Se levantó del suelo y salió de la modesta tienda de campaña que había montado. Caminó un par de metros hasta llegar a un río y se lavó la cara.

¡Maldito Red! Desde que fue a Pallet Town no había podido tener una buena noche de sueño. No podía evitar preguntarse como hubiesen sido las cosas si hubiese aceptado la misión del viejo. De haberlo hecho, Cobalt no estaría metido en todo esto y estaría a salvo de... ella, ya que se negaba a volver a Sunnyshore.

Oh, fantastico. ¡Ahora tambien se había puesto a pensar en Amethyst! Odiaba lo que esa chica le hacía pensar, lo que le hacía sentir. ¡Lo odiaba con toda el alma! Solo quería, solo deseaba poder pasar 5 minutos sin pensar en ninguno de ellos dos. Su vida sería mucho mas fácil.

En fin. Se mojó la cara una vez mas y volvió a su improvisada cama. Lo menos que podía hacer era tratar de conciliar el sueño de nuevo.


"¡Maldita sea, que calor!" -Exclamó Cobalt, rápidamente recibiendo un golpe en la cabeza por parte de Crys.

"¡Cuida tu vocabulario!" -Ordenó la chica, para después mirar el mapa.- "Bienvenidos a Hashbala; la isla del desierto infinito."

"¡¿Desierto?" -Gritó Ruby, completamente aterrado.- "No puedo entrar a un desierto."

"¿Por qué no?" -Preguntó Cobalt, quitandose la chaqueta y amarrandola a su cintura.

"¿Hola? Calor mas arena igual a sudor, sudor mas caminata igual a suciedad y mal olor. No pienso dar un paso en esa caja gigante de arena para gatos." -Exclamó Ruby, cruzandose de brazos y dandole la espalda a sus compañeros.

"¡Oh, deja de decir estúpideces!" -Gritó Crys, arrastrando a Ruby por la oreja hasta adentrarse en la infinita masa de arena.

Caminaron por lo que parecían horas en aquella infinidad de materia amarilla-blancusca, cada mililitro de fluido corporal, como bien lo dijo Ruby, había sido transpirado. Toda reserva de agua había sido agotada y todo sentido de dirección había sido abandonado hace aproximadamente 2 kilometros.

"¿Cuanto falta?" -Preguntó Cobalt. Su camisa se adhería asquerosamente contra su pecho, transparentandose por el sudor.

"¿Cuanto falta para qué? ¡Ni siquiera sabemos a donde vamos!" -Exclamó Ruby, lo mas fuerte que pudo. Que no fue mucho, ya que estaba casi arrastrandose. Crys gruñó como pudo y se limitó a responder.

"¿Por qué cara-" -Comenzó Cobalt, sin embargo se detuvo al visualizar algo a lo lejos.

Un oasis.

¡Era un oasis! ¡Un bendito oasis en medio de la nada! Sin mediar palabra alguna con sus compañeros, Cobalt corrió hacía el paraiso en medio del infierno, y sin pensarlo dos veces, se arrojó a la cristalina superficie.

Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando aterrizó de cara sobre caliente y árida arena. El rubio sacudió la tierra de su cabeza y estuvo a punto de quejarse ruidosamente, pero su voz se perdió cuandio vio la posición en la que estaba.

22, 23, 24, 25, 26. ¡26 Vibrava! 26 Vibrava clavaban sus molestos- no, FURIOSOS ojos verdes sobre Cobalt, quien al parecer había perturbado el descanzo de muchos. Esta bien, todo estaba bien. Tal vez si no hacía ningun sonido ellos se calmarían y eventualmente-

"¡Cobalt! ¡¿Por qué corriste así?" -Gritó Crys, acercandose molesta al lugar, seguida de cerca por un cansado de Ruby. Sin embargo las expresiones de ambos cambiaron radicalmente al verse partícipes tambien de la pequeña situación.

El desierto pronto se vio inundado por un zumbido colectivo, y los pokemon Dragón se elevaban lentamente, levantando poco a poco una nube de polvo, aletenado sus alas a una velocidad incalculable.

"...Oh, mier-" -La exclamación de Ruby se quedó a medias, ya que la horda de Vibrava's se desató en estampida hacía los Dex Holders.

Todos ellos sintieron como una corriente de aire los levantaba, y sin embargo, no podían ver nada a través de la densa cortina de polvo, mas que los brillantes ojos de los pokemon Dragón. Después de un par de minutos, los 3 cayeron pesadamente a la arena de nuevo, mientras los Vibrava seguían su camino.

"...Bueno, eso fue divertido." -Murmuró Cobalt, levantandose lentamente. Crys estuvo a punto de decirle a Cobalt hasta de lo que iba a morir, pero su regaño se atoró en su garganta al percatarse de su ubicación.

Había edificios a su alrededor, pero no de la clase de edificios que uno ve normalmente en una ciudad. Estos eran casas, tiendas y estructuras simples, hechas de barro, de fachada modesta y simple. Era un pueblo con calles pavimentadas de arena y gente de aspecto humilde, que se salía de sus casas lentamente tras la pequeña estampida.

"Eh, hola." -Saludó timidamente la jefa del grupo, mientras los habitantes del poblado se acercaban a ellos, temerosos.- "Lamentamos haber causado eso."

"¿Quienes son ustedes?" -Preguntó un hombre, de anciana apariencia pero porte seguro. Daba el aura de un hombre sabio, un lider.

"Mi nombre es Crystal, y estos son Cobalt y Ruby." -Los presentó Crys, cada uno saludando al escuchar su nombre.- "Estamos en una investigación de campo y-" -Crys detuvo su explicación al percatarse de las aterradas miradas de los pobladores. Pero no la miraban a ella, miraban algo detrás de-

"¡Cobalt!" -Gritó Ruby, inmediatamente llamando la atención de Crys. El rubio se había desmayado ahí mismo.

"¡Mahad, llevalo con el !" -Ordenó el anciano, e inmediatamente un fornido joven tomó en brazos a Cobalt y se lo llevó a toda prisa.- "Nuestro medico se hará cargo de su amigo. Por ahora, necesito que vengan conmigo." -Dijo el hombre, abriendo la puerta de una casa y esperando a que Ruby y Crys le siguieran.


Hace 4 años...

"Amethyst, lo que tengas que decirme en el faro, puedes decirmelo en cualquier otro lado." -Gruñó un joven Crimson, mientras una delicada mano sujetaba con fuerza la suya y lo arrastraba colina arriba.

"Pero entonces no sería tan especial." -Explicó ella, dedicandole una dulce sonrisa. El de piel pálida desvió la mirada y soltó un suspiro: esa maldita sonrisa le conseguía cualquier cosa.

Finalmente, ambos chicos llegaron a la cima del faro de Sunnyshore, el lugar donde hacía ya muchos años, los habitantes de la ciudad encontraron a Amethyst. Ahora la chica sonreía al horizonte, mientras Crimson clavaba una mirada llena de curiosidad en su nuca.

"Alguna vez..."- Comenzó ella en un susurro.- "¿Alguna vez haz sentido la necesidad de hacer algo grande?"

"¿A qué te refieres?" -Preguntó el chico, recargandose en el barandal, al igual que ella.

"Digo que... todos somos solo humanos." -Dijó ella, sin mirarle a los ojos.- "Todos nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Lo único que de verdad trasciende son las cosas que hacemos antes de morir."

"Es una forma muy cruda de ver la vida." -Murmuró Crimson, tratando de mirarla a los ojos. Sin embargo ella seguía negandole la mirada.

"Pero es verdad." -Murmuró Amethyst.- "Solo hay pocas personas que se dan cuenta de esto, y se esfuerzan por hacer algo por lo que las demas personas los recuerden, aún muchos años después de su muerte."

"¿A donde quieres llegar?" -Preguntó Crimson, antes de que esto se volviera en una platica todavía mas complicada. No era la típica charla que había entre un chico de 11 años y una de 10.

"...¿Huirías conmigo, Crimson?" -Esta pregunta tomó completamente por sorpresa al joven, e inmediatemente sus ojos se toparon con los de ella. Era en serio- ella hablaba en serio.- "Podemos huir de aquí, y realizar algo que trascienda generaciones; algo por lo que la gente del futuro nos recordará con admiración."

Sus ojos se perdieron en los de ella por lo que parecieron horas. No podía negar que la oferta le parecía sumamente tentadora. El pasar el resto de su vida con ella lucía tan apetecible en ese momento; simplemente dejar todo atrás y continuar hacía adelante con ella, la única persona que había logrado hacerse un espacio en su corazón.

No. Eso no era cierto. Había alguién mas que se albergaba ahí.

"¿Qué hay de Cobalt?" -Preguntó Crimson, con una voz llena de determinación. Casi al instante, la mirada llena de esperanza en aquellos ojos amatistas se rompió.- "¿Piensas dejarlo aquí?"

"Olvidalo. Olvida todo esto." -Dijo la chica, dandole la espalda al de ojos de sangre para retirarse, sin embargo, él la sujetó del hombro.

"¿Acaso no piensas en él?"

"¡Sueltame, y ya olvida que te mencioné esto!" -Gritó la niña, alejando el brazo de Crimson mas bruscamente de lo que él hubiese deseado. Y segundos después, ella se había marchado, dejando al mayor de los hermanos ahi, solo.

El sol comenzaba a ponerse, y eso significaba que tendrían que verse de nuevo en la playa.


Maldita sea, ¿Por qué seguía molestandose en irse a dormir si de cualquier forma soñaría con esos dos? Ya había olvidado esa converzación, pero ahora se daba cuenta de que todo lo que dijo esa niña era verdad. Fue por eso que decidió ser el mejor entrenador de la historia; para que las generaciones por venir se preguntaran cómo diablos lo había hecho. Para que los entrenadores del futuro emularan sus legendarias tecnicas.

¿Pero realmente valía la pena sacrificar esta vida para ser recordado en las siguientes?

Crimson concluyó que sería mejor regresar a dormir antes de que comenzara a cuestinar toda su vida. No era el tipo de persona al que le gustara pensar en eso.


"Ya veo..." -Murmuró el anciano, que había sido presentado como Dahlim, el jefe de la tribu de Hashbala. Habían pasado los anteriores 20 minutos explicandole al hombre y a otros dos sujetos el motivo de su expedición.- "Es cierto. Había escuchado acerca del fenomeno en las islas del 3er Aro, pero creí que eran solo exageración."

"No lo son, señor. Este asunto es algo serio." -Explicó Crys, mientras Ruby seguía tomando jarra tras jarra de agua.

"Dicen que los envió Samuel Oak, ¿Cierto?" -Preguntó Dahlim. Crys respondió asintiendo con la cabeza.- "Ese hombre estuvo aquí hace ya muchas lunas."

"¿Enserio?" -Preguntó Ruby, claramente sorprendido por el hecho de que ese viejo haya cruzado un desierto tan tenaz. Un desierto en el que los Dex Holders aún estarían atrapados de no ser por los Vibrava.

"Supongo que el Profesor estaba sentando las bases del estudio de este fenomeno." -Pensó el hombre en voz alta.- "Los rumores de estas alteraciones se remontan a muchas decadas atrás."

"Entonces no hay tiempo que perder." -Exclamó Crys, levantandose de la silla en la que descanzaba abruptamente.- "Señor, con su permiso-"

"¡Eminencia!" -Gritó un joven, entrando de golpe al lugar de reunión.- "¡Eminencia, tiene que ver esto!"

El anciano salió de la choza, seguido de cerca por los Dex Holders y los otros dos hombres que acompañaban al lider de la tribu. Caminaron hasta llegar a lo que parecía una torre de vigilancia, y a lo lejos vislumbraron lo que parecía una nube gigante de polvo.

"¿Los Vibrava de nuevo?" -Preguntó Crys, sin embargo el anciano negó con la cabeza.

"¿Una tormenta de arena?" -Preguntó uno de los nativos. El anciano negó de nuevo. Ruby sacó un par de binoculares de su mochila.

"Tienes que estar bromeando." -Exclamó Ruby, inconscientemente. Crys le arrebató los binoculares y vislumbró la casua de la conmoción.

Un escuadrón- no, un ejercito de hombres de gris marchaban a paso apresurado hacía el poblado. Debían ser mas de 300 hombres y todos ellos venían detrás de una mujer de cabellera blanca y ojos negros, que portaba un uniforme parecido al de Nebula.

"Es la mujer de la que nos contó Green: Roxa." -Exclamó Crys, entregandole los binoculares a Ruby.

"No mencionaron que fuesen perseguidos por alguien." -Dijo Dahlim. Crys y Ruby intercambiaron miradas preocupadas.

"No... pensamos que aún estuvieran tras nosotros." -Murmuró la ojiazul.- "Solo tenemos que escondernos, si nos buscan y no-"

"No funcionará." -Exclamó el lider de la tribu, encarando la inminente amenaza.

"Si vienen con un batallón tan grande, es porque están seguros de que estamos aquí. Y si los Hashbalanos nos ocultan, podrían destruir el pueblo solo para encontrarnos." -Explicó Ruby, para después girarse a Dahlim.- "¿Cuantos entrenadores hay en el pueblo?"

"Ninguno." -La respuesta del hombre de verdad fue un golpe para Ruby.- "Los pokemon circundantes son demasiado feroces para ser atrapados, y no contamos con las herramientas necesarias."

"Demonios. No podremos enfrentarnos a todos ellos." -Gruñó Ruby. Crys no esperó ni un segundo mas y regresó corriendo sobre sus pasos, con el coordinador siguiendole de cerca.- "¿A donde vas?"

"Por Cobalt, tengo que asegurarme de que esté bien." -Explicó ella, sin detenerse.

Después de unos minutos, llegaron a la choza donde ahora el rubio estaba despierto y comía como si no hubiese un mañana, y el horizonte decía que podría no haberlo.

"Hola chicos, ¿Cómo les va?" -Preguntó el alegre ojiazul. Sin embargo las miradas de sus hermanos desvanecieron la alegría en la suya.- "¿Qué sucede?"

"Los lunaticos de traje gris van a atacar el pueblo." -Explicó Ruby, e inmediatamente Cobalt hizo el plato de comida a un lado y se levantó.- "No contamos con refuerzos y no podemos nosotros 3 contra 300 de esos tipos."

"... Tengo una idea." -Murmuró Cobalt, con los ojos iluminados en determinación. El chico corrió a la puerta y se dirigió a sus superiores antes de salir corriendo a toda velocidad.- "Entretenganlos un rato."

A los Dex Holders no les quedó de otra mas que confiar en Cobalt, y media hora después, Ruby y Crys estaban de frente con Roxa.

"Esperaba un poco mas de resistencia." -Exclamó la mujer, caminando prepotentemente hacía los chicos.- "¿Donde está el niño?"

"Primero expliquenos para qué lo quiere." -Gruñó Crys. Sin embargo la mujer soltó una risa burlona.

"¿Por qué?" -Preguntó ella, dejando salir una cruda carcajada.- "Si les explico o no, no hace ninguna diferencia. De igual forma van a entregar al mocos. Por las buenas..." -Dijo ella, antes de sacar una pokebola de su cinutrón- "O por las malas."

"No podías hacer el trabajo sucio tu misma, ¿Verdad? Tenías que traer a todo el circo de inadaptados para que te ayudaran." -Se burló Ruby, inmediatamente haciendose acreedor a la mirada fría de Roxa.

"Se de buena fuente, Dex Holders, que ustedes están en contacto con el nieto de Oak." -Dijo la mujer, e instantaneamente el rostro de Ruby se tornó serio.- "¿Acaso él no les habló de mi?"

"Muy poco." -Respondió Crys.- "Por lo que he logrado deducir, ustedes son el Team Void; la organización que opera dos torres- una en One Island y otra en Celadon City."

"Y una tercera en Goldenrod City." -Explicó la mujer, sorprendiendo a Crys.- "Estaba en mi derecho de tratar a tu amigo como la rata que fue. ¡Que descaro el de ese muchacho al entrar así en nuestras oficinas!"

"Pero si ustedes operan esas torres, ya deberían haber capturado a Cobalt." -Exclamó Ruby, ganandose una mirada molesta por parte de la mujer.- "Nosotros entramos a la torre de One Island, y alguien sacó a Cobalt de ahi. ¿No era esa la oportunidad perfecta para atraparlo?"

"Ese fue un error mío." -Confesó Roxa, dandole la espalda a ambos.- "Cuando vi al pequeño, creí que era solo un intruso. Esperaba que el Cobalt al cual buscabamos fuese un poco mas..."

"Maduro." -Terminaron Ruby, Crys y Roxa al mismo tiempo.- "Ya hemos escuchado eso antes."

"Bien, basta de charla." -Exclamó la mujer, encarando a los Dex Holders.- "¿Dónde está el chico?"

Crys estuvo a punto de responder, pero Ruby puso una mano en su boca e hizo una seña para que guardara silencio. A lo lejos se podía percibir un sonido extraño, casí como...

"¿Qué es ese zumbido?" -Preguntó Roxa. Y antes de que cualquiera se diese cuenta, el ejercito del Team Void fue embestido por una gigantesca nube de arena, mientras el zumbido se hacía cada vez mas fuerte.

Cuando la nube de polvo se dispersó, el ejercito entero había sido desvanecido, y en donde hace solo 10 segundos estaba Roxa, Cobalt le sonreía a los Dex Holders.

"Le dije que tenía una idea." -Exclamó el chico. Ruby inmediatamente corrió y lo embistió en un abrazo.- "Les tengo dos sorpresas."

Ruby soltó a Cobalt y el rubio sacó dos pokebolas de su bolsillo, para después liberar un Vibrava y un Nidorino.

"En mi intento por desatar la estampida, noqueé a un Vibrava y Ares evolucionó, y aproveché mientras los demás se preparaban para embestirme y lo atrapé." -Explicó el rubio, apuntando a los pokemon frente a él.- "Les presento al nuevo Ares y al nuevo miembro de mi equipo: Apollo."

"Que nombre tan original." -Exclamó Ruby, sarcasmo inundando cada palabra.


Hace 3 años.

Un par de chicos caminaba por las oscuras calles de Sunnyshore City. El sol ya se estaba ocultando pero las luces de la calle aún no se encendían, y los hermanos caminaban de regreso a su casa.

"Aún no lo entiendo." -Confesó Cobalt, provocando que su hermano soltara un suspiro de pesadez.

"Es sencillo: Fuego es fuerte contra Hierba, Hielo, Acero e Insecto. Hierba es fuerte contra Roca, Agua y Tierra, y Agua es fuerte contra Roca, Tierra y Fuego. ¡Es bastante sencillo!" -Explicó el moreno a su hermanito.

"Está bien..." -Murmuró el rubio, sin embargo Crimson sabía que aún no lo tenía claro. Pero de igual forma no dijo nada.

Conforme los minutos pasaban, la ciudad perdía poco a poco la iluminación proporcionada por el sol, y los faros en las calles comenzaban a encenderse. Los hermanos caminaban a paso lento hacía su hogar, discutiendo por el tema en turno. Finalmente, el sol se había marchado y solo quedaba la iluminación artificial.

"Entonces, ¿Acero contra qué es fuerte?" -Preguntó Cobalt, y Crimson estaba a punto de gritar en su oído la respuesta, pero su discurso se perdió cuando todas las luces de la ciudad se apagaron.

Sunnyshore City quedó en penumbras, exactamente a las 8:47 PM. Cobalt se aferraba temeroso al brazo de su hermano, mientras él solo examinaba la situación.

"¿Qué crees que haya pasado?" -Preguntó Cobalt, tratando de mantener la calma.

"Probablemente algún imbecil se puso a jugar con los controles del faro." -Bromeó el chico de ojos de sangre. El faro de Sunnyshore no solo alumbraba el camino para los barcos, tambien, gracias a los panes solares en su estructura, proporcionaba energía limpia toda la ciudad. Conforme pasaban los segundos, Crimson podía sentir como Cobalt estrujaba su brazo cada vez mas y mas.- "Oye, tranquilo. Es solo un apagón, no tienes que arrancarme el brazo. Cobalt-" -El rostro de Cobalt había tomado un extraño semblante.

Sus ojos estaban abiertos de par en par, su respiración parecía haberse detenido y sus manos telbaban rápidamente contra el brazo de Crimson, mientras su quijada se apretaba con fuerza.

"Cobalt, ¿Te sientes- ¡Cobalt!" -Sin decir una sola palabra, el pequeño rubio había emprendido carrera a quién-sabe-donde. Crimson no perdió tiempo y corrió tras él.- "?Cobalt, espera! ¿A donde vas?"

Fue una persecusión de por lo menos 20 minutos, subiendo escaleras, saltando muros. Cobalt corría como si hubiese alguien persiguiendolo, corría como si su vida dependiese de ello. Finalmente, Crimson perdió de vista a su hermanito, pero por la ruta que había tomado, sabía exactamente a donde iba.

5 minutos después, el pelinegro de piel marfil había llegado a la playa de nuevo.

"Hey, ¿Qué haces aquí tan tarde?" -Se escuchó preguntar a una voz que él conocía muy bien. El chico se adentró en la penumbra de la playa, y encontró frente a él a su rubio hermanito y a una chica, esta última sujetando un objeto brillante en su mano.

"Cobalt, por qué-" -Crimson calló al vislumbrar la silueta ensombrecida de la chica de ojos amatistas.- "¿Oye, que haces tu aquí?"

"Bueno..." -Dijo ella, mientras lanzaba al aire y atrapaba una y otra vez el extraño objeto brillante en su mano.- "Podrías decir que estoy a punto de hacer algo que trascenderá cientos de generaciones."

"¿De qué hablas? ¿Qué es esa cosa que tienes en la mano?" -Preguntó Crimson, llegando al lado de su hermano, quien permanecía en el mismo estado catatónico.

"Esto es lo que le daba energía al faro de Sunnyshore." -Explicó Amethyst, aún malabareando con el objeto.- "El faro le daba energía a la ciudad, ¿Pero alguna vez te preguntaste qué le daba energía al faro?"

Crimson aguardaba pacientemente la explicación de la chica, mientras la miraba juguetear con el objeto brillante.

"La mitología Tokinense llama a este objeto "La Gema de la Vida"."- Explicó la chica, mientras le extendía el objeto a Crimson, sin embargo él no se movió.- "Es extraño: no había comenzado a brillar así hasta que ustedes llegaron."

"¿Qué vas a hacer con esa cosa?" -Preguntó Crimson, avanzando hacía ella. Sin embargo, Amethyst guardó la gema en su bolsillo, fuera del alcance del chico.

"Voy a ser recordada." -Explicó ella simplemente, mirandole a los ojos con esa esperanza con la que se habían hablado en el faro hace exactamente un año.- "Te lo pregunto una última vez, ¿Vendrías conmigo?"

Crimson miró por sobre su hombro a su hermano. Ahí estaba el rubio, catatónico, temblando y con la mirada completamente vacía. Una parte egoista de su mente no pudo evitar desear que siempre fuera de esa manera. Pero igual era su hermano, y ella era la mujer que su hermano amaba. Crimson se giró para encarar a la chica, de nuevo la esperanza en sus ojos amatistas se había desvanecido.

"Ya veo... en verdad lo quieres, ¿No es así?" -No era una pregunta, era mas bien una afirmación. Crimson no supo que responder, sin embargo.- "Bien, supongo que esto es un adios. De verdad los quiero...- "- Murmuró la chica, para después clavar su mirada en Cobalt.- "A ambos."

Motivado por nada mas que puro instinto animal, Cobalt se abalanzó sobre Amethyst. La chica fugazmente tomó una pokebola de su bolsillo, liberó a un Mawile y esta, con todas sus fuerzas, golpeó al rubio y lo envió al otro extremo de la playa.

"¡Cobalt!" -Exclamó Crimson, antes de correr en auxilio de su hermano. Se arrodilló junto a él y examino su rostro. Estaba inconsciente.

Crimson se giró para reclamarle a Amethyst, pero había desaparecido. No había nada mas que hacer o decir, así que Crimson cargó en sus brazos a Cobalt y ambos regresaron a su hogar.

A la mañana siguiente, Crimson vio despertar a su hermano, quien al parecer no recordaba nada de la noche anterior.

"Ella..." -Comenzó el hermano mayor, mientras el mas pequeño lo miraba expectante.- "Ella se fue."


¡No! ¡Maldita sea! ¿Por qué? ¿Cuanto tiempo mas seguirían atormentandolo estos recuerdos? No fue su culpa, no había nada que pudiese haber hecho. ¿Entonces por qué sentía como si no hubiese hecho lo suficiente?

Dijera lo que dijera ella se iba a marchar, ese era su sueño. Ella quería ser grande, quería ser inmortal. ¿Quién era él para negarselo? El pelinegro se levantó del suelo y comenzó a guardar todo. Si no podría dormir en paz, ¿Para qué seguir perdiendo el tiempo?

Estaba decidido: tenía que hablar con Cobalt. Durante todos estos años, le había ocultado la verdad a su hermano y tal vez eso era lo que le molestaba. Pero al mismo tiempo su mente no podía dejar de maquinar posibles reacciones del chico.

Solo el tiempo lo diría, pero Crimson estaba seguro de que sería la primera persona a la que Cobalt podría odiar.

N/A: Haaaaaaaaay cabrooon. Me aventé este capitulo en un ratito, pero es que andaba inspirado. La verdad es que me gustó mucho como quedo. Gracias a Danyeda por el Review del capitulo anterior.

Para los que no sabían, he publicado otra historia que no tiene nada que ver con esta. Es un AU, protagonizado por Blue. Se llama Amor, Amistad y Arte. A los que no les moleste les pido que lo chequen y me digan que piensan.

Hasta el proximo capitulo.