NdA. Hola, tres cositas. La primera, subiré el próximo capi el martes, para ver si os ayuda a pasar un poquillo la resaca, jaja. La segunda, siento mucho ser a veces breve en las respuestas a los rr, pero de verdad, a veces no tengo más tiempo. Y la tercera, Feliz Año Nuevo a todos/as. Os merecéis el mejor 2008 del mundo.
CAPÍTULO 14 Entre fases: Conociéndose (3)
Un rato después, los dos estaban acurrucados en la cama, recuperando el aliento. Draco se sentía maravillosamente flojo desde las puntas de su lacio cabello hasta las uñas de los dedos de sus pies, rodeado de los brazos de Harry, sintiendo su aliento cosquillear en su cuello. Tardó unos segundos en comprender qué le pasaba, ya que era una emoción que en los últimos diez años sólo había experimentado con tanta intensidad en el campo de juego, cuando atrapaba la snitch después de un duelo especialmente complicado: una absoluta felicidad.
"Yo soy yo. Harry es la snitch, por supuesto. Y el otro Buscador... El otro Buscador es Ron Weasley. Te he ganado, comadreja. Te he ganado. Harry es mío."
Oh, había tantos problemas aún por resolver... Tantos obstáculos a la vista... Pero Harry le había visto la espalda y todavía estaba ahí, con él, no con la comadreja, y eso era lo único que importaba ahora.
-Draco...
Él sonrió un poco. Que Harry fuera el primero en romper el relajado silencio tras el sexo empezaba a ser una costumbre.
-¿Qué?
-¿Te duelen?
Su sonrisa vaciló. No era el tema que más le apetecía tratar, pero suponía que era inevitable,
-No, sólo dolió al principio.
-¿Qué hechizo usó?
-Uno parecido al que usaba para poner la Marca Tenebrosa.
-¿Lo ha visto algún especialista?
-El mejor. Pero no hay nada que hacer. La única solución es asesinar a alguien, y no creo que eso sea una solución.
-¿Fue por lo de Dumbledore? –preguntó Harry, con suavidad. Notaba la incomodidad de Draco, pero necesitaba saberlo.
-No. Por eso me castigó con la Cruciatus. Fue más adelante... Volvió a pasar. Trajeron a una pareja de muggles que habían secuestrado. Voldemort quiso ver si era capaz de matarlos y no pude, ni siquiera cuando me crució como incentivo. Después de un par de experimentos más, decidió que necesitaba una lección. Me tatuó eso y, para endurecerme, me convirtió en su torturador personal. Les dijo a mis padres que era todo un honor que él mismo se encargara de adiestrarme correctamente.
-Vaya hijo de puta...-Meneó la cabeza-. Pero hay algo que no entiendo, Draco. Escucha...no lo digo por joder¿vale? Pero después de lo que te había hecho, de cómo estaba tratando a tus padres¿por qué todavía intentaste entregarme a Voldemort en la Sala de Menesteres? No es posible que todavía quisieras que ganara él.
-Sólo intentaba... hacer lo mejor para mí y para mis padres. Estaba seguro de que si ganabais vosotros, los tres íbamos a terminar muertos o dementorizados. Pensaba que la única opción de sobrevivir que nos quedaba era tratar de congraciarnos de nuevo con Voldemort y que ganara él.-Dio un pequeño suspiro y lo miró a los ojos-. Lo siento, Harry. Pero entonces a ti no te quería y a mis padres, sí.
La disculpa era sincera, pero no había el más mínimo arrepentimiento en Draco. Harry sabía que pensaba que había hecho lo único que podía hacer en esas circunstancias, así que asintió. Había hecho una pregunta y había tenido su respuesta.
-Comprendo...
La luz del sol y el olor a verano entraban aún por la ventana entrabierta, y todo parecía demasiado hermoso y plácido como para creer que los oscuros momentos del pasado habían existido realmente.
-A veces pienso en esas cosas... y no puedo creer que todo eso pasara de verdad. La batalla, el incendio, la muerte de Vince, las torturas, Dumbledore... Es como si le hubiera pasado a otra persona. Si no fuera por mi espalda y El Profeta, creo que me habría olvidado de todo aquello.
Las palabras de Draco despertaron un eco extraño en el corazón de Harry.
-No nos dejan olvidar –dijo, casi para sí mismo. Después suspiró también-. Me temo que la mayoría de mis amigos reaccionarán igual que Ron. ¿Cómo crees que reaccionarán los tuyos?
-¿Pansy y los demás...?-Se encogió de hombros y meneó la cabeza-. Ellos también quieren olvidarse de aquello, Harry. Como de un mal sueño. No es una guerra que quieran volver a empezar.
Draco pensó en Pansy. A ella seguían sin gustarle los muggles o los magos de origen muggle. Sencillamente, había aprendido a disimular. Pero la verdad es que a Pansy le gustaban más los chismes e ir de compras que la filosofía o la política. Blaise siempre se arrimaba al sol que más calentaba. Si Voldemort hubiera triunfado, habría encontrado pocos sirvientes más entusiastas que Blaise. Pero el hecho era que Blaise se había marchado a Italia para evitar la guerra y ahora ocupaba una lucrativa posición en el Ministerio de Magia italiano donde, sin duda, se mostraba como un vehemente defensor de la integración de los magos de sangre muggle en la sociedad. Daphne y Theo nunca habían apoyado realmente las ideas de Voldemort. Y Greg, que había pasado seis meses en Azkaban tras la guerra, se había instalado en los Estados Unidos con su madre y no había vuelto a Inglaterra desde entonces.
No, tardarían en creerse que no hubiera gato encerrado, se burlarían de él durante una buena temporada (todos menos Greg, que carecía de sentido del humor) y era posible que Pansy no fuera simpática con Harry jamás, pero ninguno de ellos reaccionaría como Ron Weasley.
-¿Y tus padres?
-¿Mis padres?-Draco se pasó la mano por el pelo, pensativo y miró a Harry-. Bueno, depende.
-¿De qué?
-Del tipo de relación. Verás, si sólo fuera follar y ya está, pondrían la misma cara que si apareciera un día con el viejo Slughorn de la mano y les dijera que es mi amante.
-Ouch.
Draco le besó para disculparse por haberle comparado con alguien tan poco agraciado y luego se puso un poco más serio.
-Pero ellos me quieren, Harry. Y si ven que soy feliz, que vamos en serio... no se meterán.
-¿Aunque sea... yo?
-Antes de la guerra habrían reaccionado de otra manera, pero ahora... eres técnicamente lo que se llama un buen partido. ¿Por qué iba a molestarles?
-¿Porque me odian?
-Eso era antes de que pudieran ir a las fiestas hablando de ti como "el novio de nuestro hijo Draco". Además, los dos están un poco preocupados con eso de que nunca haya salido con nadie. Mi madre prácticamente me dio permiso para casarme con un troll cuando vino a verme en cuartos.
Harry se echó a reir.
-Primero me comparas con Slughorn y ahora con un troll. No eres muy romántico¿verdad?
Draco hizo otro gesto de disculpa, aunque no pudo evitar reirse también. La risa compartida hizo que desapareciera la ligera melancolía que les había empañado el ánimo tras hablar de la guerra.
-Lo siento. No, no mucho.
-Ya veo...
-Pero si es importante para ti, aprenderé –dijo, con su cara más inocente-. Puedo pedirle clases de poesía romántica a Ginny Weasley. ¿Cómo era aquel poema que te dedicó en Hogwarts?
-Oh, no...
-Era... "Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche..."
Harry se puso rojo como un tomate.
-Oh, cállate...-Y demostrando que no subestimaba la capacidad de Draco de chincharlo, se colocó sobre él y le dio el beso más intenso y apasionado que pudo. Cuando se separó de él, Draco no sabía muy bien quién era Ginny Weasley-. Tenía sólo once años, no seas malo.
Sonreía al decirlo y algo en esa sonrisa y esa expresión de los ojos hizo que Draco se olvidara de sus amigos, y de la alegría pueril de haber ganado a Ron Weasley y comprendiera realmente, sencillamente, que Harry le quería. Y sentir ese amor era como remolonear en la cama calentita durante una fría mañana de invierno o pasear por los jardines de Malfoy manor en verano.
Valía la pena luchar por él.
Sintiendo que estaba peligrosamente cerca de comportarse de un modo demasiado sensiblero, buscó un nuevo tema que le distrajera.
-Oye, Harry¿cómo es que te han dejado salir del hotel en vísperas de un partido?
Harry le explicó entonces que le había dicho a su entrenadora que tenía que salir y que era importante para el partido. Que aquello fuera suficiente para conseguir un permiso dejó a Draco sin palabras; estaba claro que la entrenadora inglesa tenía una fe absoluta en el Chico-que-vivió.
-Es verdad que era importante para el partido –protestó Harry, defendiéndose de las acusaciones de embustero redomado que Draco acababa de hacerle-. Estaba de muy mal humor y muy nervioso. No habría dormido bien. Y al día siguiente, habría jugado peor.
Draco sonrió.
-¿Y ahora te encuentras mejor?
Harry sonrió también y le acarició la mejilla con el dorso de la mano. Draco giró la cara para poder besársela. Ninguno de los dos, en realidad, había dejado de toquitear al otro desde que el orgasmo les había dejado cansados y abrazados.
-Pues sí, mucho mejor.-Sin embargo, su rostro volvió a ensombrecerse un poco-. Si Ron no quiere hablarme, que no me hable.
Draco estuvo a punto de abrir la boca y empezar a decirle todo lo que pensaba de Ron Weasley. La comadreja nunca se había merecido la compañía de alguien como Harry, no era más que un parásito y un payaso. Harry estaba mucho mejor sin él, sin Granger y sin todos los Weasley. Pero la cerró justo a tiempo, recordando lo mucho que Harry los quería.
Al fin y al cabo, uno no habría sobrevivido a un huésped como Voldemort sin aprender a mantener la boca cerrada.
No, no debía decir una sola palabra en contra de ellos. Ahora Harry estaba enfadado y quizás, sólo quizás, le daría la razón. Pero era más probable que a Harry, enfadado o no, le molestara escucharlo. Y en cualquier caso, seguramente acabaría haciendo las paces con la comadreja y todo acabaría volviéndose contra él.
"Tienes que ser más listo, Draco. Mantente al margen y deja que Weasley se meta en las arenas movedizas solo. Con un poco de suerte, no se dará cuenta de dónde está hasta que no sea demasiado tarde. Y si entonces su amistad con Harry se rompe, nadie podrá decir que ha sido por culpa mía."
-Seguramente necesita tiempo para acostumbrarse, eso es todo –dijo, con su tono más ecuánime-. No puedes esperar que acepte sin más que estás liado conmigo.
Harry, que a veces podía ser muy previsible, ladeó la cabeza.
-¿Quién eres y qué has hecho con Draco?
-Muy gracioso, Potter. Sé lo que Weasley significa para ti. No gano nada metiéndome con él.
Nunca habría imaginado que la verdad pudiera ocultar tantas cosas, ni conseguirlo un beso como el que se ganó. Por desgracia, unos golpes en la puerta les interrumpieron.
-¿Quién es?-preguntó en francés, mientras cruzaba una mirada alarmada con Harry.
-Soy yo-le contestó Luc-. Dentro de quince minutos tienes la cita con los vejestorios.
-Oh, mierda... Vale, gracias.-Se dirigió a Harry-. Tengo que estar abajo en quince minutos.
Harry se lo había quedado mirando.
-Creo que es definitivo: me pone caliente oirte hablar en francés.
Draco soltó una risita.
-¿En serio? Ya hablaremos de eso pasado mañana, mon cher.-Le dio un empujón-. Vamos, muévete.
No había tiempo para duchas; los hechizos de limpieza servirían. Harry y Draco se vistieron después a toda prisa, intercalando algunos besos y promesas apresuradas de ir a verse jugar en las semifinales por el camino. "Bonito momento para descubrir que somos un par de empalagosos", pensó Draco, algo asombrado de sí mismo. Pero la culpa era de Harry, claro, por ser tan besable.
-¿Tendrás problemas para salir del hotel pasado mañana? –le preguntó Harry.
-Lacroix no me quitará ojo de encima, pero espero arreglármelas.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Si a las nueve no estás ahí, vendré a por ti –le prometió Harry, sonriente.
Draco le devolvió la sonrisa.
-Tú ocúpate de ganar a los mexicanos.
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-¿Podemos hablar?
Harry, que no hacía ni cinco minutos que había vuelto a su hotel, observó a Ron sin molestarse en ocultar ni su sorpresa ni su enfado.
-¿Ahora quieres hablar? Porque sigo saliendo con él, para tu información.
Ron apartó la vista, algo avergonzado.
-Sí. He... he estado hablando con Hermione y... Siento haber reaccionado así. Tendría que haber imaginado que tú... no habrías hecho algo así sin un buen motivo.
Harry lo miró a los ojos, calibrando si lo decía en serio o no, y terminó asintiendo.
-Está bien. Vamos a la habitación.
Por tercera vez en aquel día, los dos caminaron en silencio hacia allí. Harry se sentía con el ánimo aún menos impresionable que el aquella mañana. Después de lo que había pasado aquella tarde, no pensaba seguir justificándose o disculpándose por su decisión.
Una vez en la habitación, Ron se sentó en su cama y le hizo una señal a Harry para que hiciera lo mismo en la suya.
-¿Has estado con él? Mañana hay partido.
-¿Crees que haría algo que pudiera perjudicar mi actuación mañana?-replicó, secamente.
Ron volvió a apartar la vista un par de segundos.
-Esto cuesta un poco de creer, Harry –dijo, con forzada suavidad-. Ayer creía que Malfoy te caía tan mal como a mí. Y hoy me entero de que lleváis follando desde... ¿la noche en que vino Hermione?
-Sí.
-Cuando volviste borracho.
Harry sonrió, aunque parecía más una mueca de advertencia que otra cosa.
-Espero que no estés insinuando que Draco me emborrachó para aprovecharse de mí. Sobre todo porque hemos quedado varias veces desde entonces.
-Sí, ya lo sé. Pero no lo entiendo.
-Lo entenderías si fueras capaz de aceptar que Draco ha cambiado.-Lo miró directamente a los ojos-. Eres mi mejor amigo, Ron. Mi hermano. Y te quiero. Pero me estoy enamorando de Draco, te guste o no y...
-¿Enamorando? –repitió Ron, atónito.
-Enamorando –le confirmó Harry, con firmeza.
-¿En dos semanas?
-Eso da igual, lo que importa es que ha pasado. Y cuando el Mundial acabe, vamos a vernos en Inglaterra.
Ron lo miró de un modo extraño, muy serio, y apretó los labios como si quisiera callarse algún comentario. Después habló con una cautela que hizo que Harry se sintiera como un loco peligroso.
-Creía que sólo... estabais pasando el tiempo.
Harry recordó la expresión de Draco cuando le había mirado a la cara después de enseñarle la espalda; ese miedo y ese orgullo mezclados, sin una pizca de fe. ¿Cómo podía haber pensado que algo así le haría alejarse de él? Y aún así, se la había enseñado. A alguien que, por si fuera poco, le había llamado cobarde docenas y docenas de veces.
-Eso fue al principio.
-¿Y no te parece un poco extraño que de pronto estés enamorado de Malfoy?
-¿Qué quieres decir?
Ron dudó un momento y meneó negativamente la cabeza.
-Nada. Escucha, te he oído quejarte mil veces de toda la gente que se acerca a ti por interés. Y vale, pongamos que él no hace nada de eso.-Su tono no podía expresar menos convencimiento-. Pero ¿qué crees que hará Lucius Malfoy¿No te das cuenta de que lo usará para lavar su imagen, para intentar hacerse pasar por alguien respetable?
Aquello debía de ser en lo que Draco estaba pensando cuando había hablado de que sus padres irían a las fiestas hablando de él como del "novio de nuestro hijo". Bueno, Lucius podía ser una buena pieza, pero jamás le había apartado de su objetivo y desde luego, no iba a empezar ahora.
-No pienso preocuparme por Lucius Malfoy hasta que haga algo por lo que deba preocuparme.
-¿Y qué hay de la gente¿Tampoco te preocupa cómo puedan sentirse cuando lo sepan?
-Deberían alegrarse por mí.
-Harry, es Malfoy –dijo, con incredulidad-. ¿Crees que Luna va a alegrarse de que salgas con uno de sus secuestradores¿O mi hermano Bill de que salgas con el responsable de las cicatrices de su cara¿Tienes idea del disgusto que van a llevarse mis padres si se enteran de esto?
Harry se puso en pie, meneando la cabeza con terquedad. Había muerto –literalmente- por todos ellos. No tenían derecho a exigirle nada más.
-Prefiero irme del mundo mágico para siempre a dejar que otros dirijan mi vida. Yo no le pedí a nadie que me convirtiera en un modelo de nada. Si no les gusta, que se busquen a otro héroe al que adorar. Neville, Hermione, Ginny y tú os lo merecéis tanto como yo, llevo años diciéndolo.
-No estoy hablando de eso¡te estoy hablando de tu familia y de tus amigos!
-¡Pues la familia y los amigos están para apoyarte cuando hace falta!-exclamó Harry, perdiendo la paciencia-. ¡Podrías preguntarme cómo me siento cuando estoy con él¿Sabes lo que significa para mí estar con alguien que me trata como a una persona normal¿Con alguien que jamás querría vivir a través de mí y que sólo aceptaría ser mi igual?
Ron cerró los ojos un momento.
-Claro que lo sé, Harry.
-Pues no lo parece-replicó bruscamente-. Y es muy sencillo. O confías en mí o no.
Ron frunció el ceño, molesto.
-Suena a ultimátum.
-No, no lo es –dijo Harry, optando por no señalar el hecho de que él le había dado uno aquella misma mañana-. No voy a hacerte elegir. No me hagas elegir tú a mí.
Esta vez, el silencio de Ron fue un poco más largo.
-Somos hermanos, Harry, tú lo has dicho. Lo de que no me hablaras ha sido una estupidez. No lo decía en serio.
Era sincero, Harry le conocía demasiado bien para dudarlo. Y el alivio que sintió al escucharlo también fue sincero.
-Gracias. ¿Qué hay de Hermione?
-Bueno, le gustaría hablar contigo –dijo, mirándole con preocupación-. Pero ya sabes, los dos estaremos siempre ahí cuando nos necesites.
Parecía pensar que Draco planeaba hacerle daño en la ocasión más inesperada, pero Harry supuso que era lo mejor que iba a obtener de Ron en ese momento y, a modo de ofrenda de paz, esbozó una sonrisa que, esta vez. realmente era una sonrisa. Aunque daba la sensación de que Ron iba a necesitar aún algún tiempo para acostumbrarse a la idea, él se permitió la esperanza de considerarlo una señal de que, al final, como le había dicho a Draco, las cosas saldrían bien.
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P160880, hola. Me alegra que te gustara el momento espalda. Y como has visto, Ron ya ha entrado un poco en razón y lo peor de la pataleta ya ha pasado.
Marcia Canija, qué tal? Intento que no queden nunca empalagosos, así que muchas gracias. Además, son dos chicos y no especialmente sensibles, así que...
Kotorimoon, hola. Yo creo que considerando que casi toda Inglaterra piensa que Draco es un cobarde y que el propio Harry lo ha tenido por tal durante tanto tiempo... entiendo que el chico esté un poco paranoico. ¿Cómo crees que reaccionaría Ron si lo supiera?
Dnanne, a mí Rowling también me pone de mal humor, te lo aseguro. Me alegra que te guste el Harry de este fic.
Ruka, hola. Harry en esta historia no escucha demasiado a los demás (y ya era hora, por cierto). Como puedes ver, Ron y Hermione han aceptado más o menos lo que hay. Draco es sexy, vaya que sí.
Lireve, el pobre Draco estaba muy nervioso entre lo de las cicatrices y Harry declarándole su amor imperecedero (bueno, casi) y no daba pie con bola, angelito. Somos muchos ya los que pensamos que Rowling debería buscarse un hobby con urgencia, sí.
Hio Ivanov, Harry ha estado muy bien aquí¿verdad? Yo tampoco rechazaría a Draco con o sin insulto. Y lo de la prensa se verá más adelante.
María, hola, me alegra que te gustara. El otro lo empezaré a publicar cuando termine con este.
ir.
