Bueno (joder como el bueno, parece mi coletilla), por fin me digno a actualizar de nuevo. En este capítulo pasarán sucesos importantes en la historia, e intentaré hacerlo… interesante. Deciros que va a primar bastante la acción por encima de todo, si bien intentaré meter algo más… romántico (confesaré que ODIO los fics y/o novelas 100% romance)
Gracias por tu coment, zarkan, y he de añadir que los wyverns no serán los únicos aliados de Harry (con el paso del tiempo se irá viendo)
A Sariss, primero: soy un tío, xD, y luego decir que yo también espero que se haga alguna corporación o ONG o lo que sea. Y en cuanto a los Mortífagos, Voldemort tiene muchos, miles, pero es que sino a los dos ataques me cargo a todo su ejército, y no debe ser así. Además, conjeturé que Voldy habría usado el primer año (cuando Fudge descalificaba a Harry) para recomponer su ejército. Y agradezco la largada de tus comentarios.
Y a Cornamenta, bueno, momentos hots no tengo previsto que haya muchos, ya que me voy a centrar en la acción (espadazos, batallas…) pero algo habrá.
Ahora que he respondido, ¡dale Hell Cold!
Cap. 14. El sello se rompe.
Habían pasado tres días desde el ataque en Azkaban, y los dos Potter estaban planeando sacar a Fudge del ministerio. Harry, que ya tenía un candidato preparado, mandó a Charlus contactar con Amelia Bones, jefa del departamento de Justicia Mágica.
FLASHBACK
Charlus había logrado entrar en el Ministerio de Magia inglés, y ahora se dirigía al despacho de la señora Bones. Picó la puerta
-Adelante –respondió la señora Bones. Charlus abrió la puerta y entró.
-Buenos días, señora Bones. Mi nombre es Charlus Potter –se presentó el sesentón.
-¿Potter? ¿Es usted pariente de Harry Potter? –preguntó Amelia, sorprendida.
-Soy su abuelo, para ser más exactos. Quisiera hablar con usted sobre un tema importante –respondió el señor Potter.
-Explica. Soy todo oídos.
-¿Sabes el ataque que ocurrió en Azkaban? –preguntó Charlus.
-Sí. Pese a la intervención de Clieggson, acabó destruida.
-Pues el Profeta miente. No hubo un solo auror del ministerio en la prisión ese día, exceptuando los que eran miembros de la Orden del Fénix. Fui uno de los que estuvo luchando, puesto que soy amigo de Clieggson –explicó el viejo –si quieres, te puedo mostrar un recuerdo del ataque.
-No hace falta. Yo también creo que deberíamos hacer… un cambio de dirección –exclamó Bones.
-Exacto. Solo quiero que me des un día para comparecer ante el Wizengamot para narrar lo sucedido y pedir un cambio de Ministro. A cambio, la propondré como candidata al Ministerio, pues mi hijo siempre me ha hablado bien de usted.
-De acuerdo, señor Potter. Y dile a su nieto que estaré encantada de hablar con él un día de estos, es muy buena persona. Adiós.
FIN FLASHBACK
Al final, después de la entrevista, llegó el día en que se citó la comparecencia de Charlus ante el Wizengamot. La sala de reuniones del Wizengamot era igual que el Congreso de los Diputados de España. Charlus había estado escondido en la puerta de entrada, mientras los miembros discutían sobre temas banales. Al final, Dumbledore habló.
-Ahora va a suceder la comparecencia de Charlus Isaac Potter –anunció el viejo. Tras eso, las puertas se abrieron y Charlus apareció. Iba vestido con una túnica roja de algodón con unos pantalones de cuero negros, y llevaba un bastón en la espalda. Se acercó hacia el micrófono, se aclaró la garganta y empezó a hablar.
-Miembros del Wizengamot –introdujo, con la voz clara –todos sabréis que Azkaban cayó pese al esfuerzo de los aurores del ministerio. Quiero deciros que no fue así. Yo, al igual que la Orden del Fénix y que Ralph Clieggson, estuve en esa batalla, y excepto los que eran miembros de la Orden, no vi a ningún auror en Azkaban el día que fue destruida por las fuerzas de Voldemort –un estremecimiento general se produjo al oír el nombre de Quien-tú-Sabes –en realidad, esa batalla estaba perdida antes de empezar, y decir que los aurores hicieron lo mejor que pudieron es un ataque hacia la memoria de los miembros de la Orden del Fénix muertos durante la batalla, que fueron muchos, porque en realidad, el Ministro Fudge mandó a los aurores tocarse los huevos mientras la prisión caía irremediablemente bajo manos Mortífagas. Es más, logré reconocer a varios miembros del círculo interno de Voldemort –otro estremecimiento -¿Qué pasa, no podéis oír el nombre de vuestro enemigo sin estremeceros? Así nunca ganaremos la guerra –gritó.
-¡No le escuchéis! ¡Es un buscafamas como su nieto! –gritó Fudge, interrumpiendo al personal. Charlus le echó una mirada llena de furia y continuó con su discurso.
-¿Ah, sí? ¡Pues para más información, Fudge, por su culpa Azkaban ha sido destruida! ¡Por su culpa criminales en potencia como Lucius Malfoy, Avery, Mulciber, Nott y muchos otros más están campeando libremente! ¡Por su culpa hay muertos casi cada día! Si con este idiota no podemos ganar esta guerra, propongo un cambio de dirección. ¿Votos a favor de la dimisión de Fudge? -preguntó. El 85% del Wizengamot levantó la mano
-Con 185 diputados, Cornelius Fudge queda cesado como Ministro de Magia –anunció Dumbledore.
-¡Idiota, mentiroso! ¡Así te caiga el peso de la justicia encima! ¡Como osas comportarte como el estúpido de tu nieto!–gritaba Fudge, que intentaba irse, pero Charlus lo inmovilizó con un Petrificus y lo sentó en su escaño.
-Ahora, según el procedimiento el Ministro, el Jefe del Wizengamot y el compareciente deberán declarar sus candidatos –anunció de nuevo Albus -Propongo a Elphias Doge.
-Pro… propongo a Dolores Umbridge –tartamudeó Fudge. Charlus parecía pensarse a quien elegir hasta que habló.
-Propongo a Amelia Bones –respondió el señor Potter contundentemente.
Eran las once de la noche. Harry había salido a Hogsmeade para reflexionar sobre el sello y fumarse unos pitillos. Pensó en su espada negra, que aún no podía tocar.
FLASHBACK
Ya había pasado el tiempo necesario para terminar la espada. Esta estaba guardada en una funda negra. Cogió la vaina y la inspeccionó. Notaba un gran poder dentro de esa vaina. Decidido, el pelinegro puso su mano en la empuñadura, pero una barrera mágica impedía tocarla "¿Por qué?" pensó el joven. ¿Por qué no podía tocarla? Lo intentó otra vez, con el mismo resultado ¿Por qué la espada lo rechazaba? La espada que él mismo había fabricado, con su propia sangre. ¿Qué le faltaba?
FIN FLASHBACK
Se sentó en el suelo y cerró los ojos, localizando su sellado núcleo mágico. La cosa no pintaba para nada bien, ya casi no le quedaba poder mágico. Mierda. Si no rompía el sello, no solo se quedaría sin poder, sino que tampoco podría utilizar su nueva espada. Dio otra calada. Se levantó y activó sus sentidos, reconociendo la silueta de Bellatrix Lestrange por el fondo, acercándosele. Sacó su varita instintivamente. Al menos daría guerra a lo poco que le dejaba de magia. Dio otra calada.
-Sí que vas vicioso, Potter –habló Bellatrix, intentando provocar al joven.
-Que quieres que le haga –respondió Harry, que le echó humo a la cara –Pero no estamos aquí para hablar de tabaco, ¿verdad, Lestrange?
-¡Coff, coff! ¡Imbécil! ¡Crucio! –replicó la aludida, cabreada por el gesto provocador del joven, que esquivó sin problemas la maldición.
-Creo que has perdido puntería, ¡depulso! –Bellatrix salió disparada hacia atrás, cayendo en el suelo. Harry se lanzó a por ella y lanzó dos desmaius que fueron fácilmente repelidos por la Mortífaga, que contraatacó con un crucio muy bien dirigido que Harry tuvo que evitar rodando por el suelo. Tras levantarse, propinó un gancho a Lestrange mandándola un metro hacia atrás.
-Vamos, Bella, me estás hartando con esa Cruciatus. ¿Quieres uno? Van muy bien para relajarse –dijo Harry con ironía, refiriéndose a sus cigarros.
-Deja ya de decir bobadas, ¡Crucio! –Harry esquivó otra vez la maldición, pero al levantarse Lestrange le lanzó un depulso que logró derribarlo y con un hechizo lo amarró al suelo y sacó un estoque. Harry notó como algo le enfurecía.
-¿Sabes, Potter? Creo que la maldición Cruciatus produce demasiado poco dolor. Prefiero otros métodos –dijo Bellatrix, cortándole por el pecho, aunque Harry no mostró ningún señal de dolor. Le dio dos cortes más, con el mismo resultado –aunque me gustan tu obstinación y tu forma de pelear, y te recompensaré por esto, Potter. ¿Cuáles son tus últimas palabras?
Harry no respondió. Su rabia estaba aumentando. Tensó sus músculos, pese a que el suelo no le permitía moverse ni un centímetro.
-¡QUE TE DEN POR EL CULO! –gritó enfadado. Notaba algo intentando salir de su cuerpo. Bellatrix movió la espada. Preparó su cuerpo para el impacto.
¡CLANG! Harry escuchó un sonido metálico. Su rabia iba aumentando, asta que ese algo que intentaba salir explotó, rodeándolo de fuego y liberándole. "¿Eh?", respondieron ambos, sorprendidos. El joven se levanto. Notó como algo se rompía dentro suyo, "el sello", pensó, y ayudó a su poder a liberarse cargando más rabia. Al final, el sello acabó por romperse, y Harry se transformó en pelirrojo, entrando en la Rabia Fogosa. Vio como el estoque de Bellatrix estaba siendo bloqueado por una hoja negra como la misma oscuridad, un mango que Harry reconoció como el de su nueva espada. Lentamente, cogió el mango sin resistencia alguna por parte de la espada, que tenía el filo en forma circular, estando diseñada para una sola cosa: cortar. Hizo fuerza y desvió el estoque de Lestrange, y atacó con su nueva arma, blandiéndola con una sola mano. Bellatrix bloqueó el tajo con muchos problemas. El pelirrojo sonrió, creó una bola negra en su mano izquierda y se la lanzó a la Mortífaga, que no atinó a esquivar el ataque y le golpeó en la cara, desfigurándosela un poco y haciéndola retroceder. Levantó la espada, y le propinó un corte en la mejilla con la hoja, que, al contener la poción en la que se templó varios tipos de veneno, volvió la herida de un feo color verde y humeó un poco.
-¡Aaaaaaaagh! –se quejó Bellatrix. La herida escocía un montón, mientras ese escozor se le expandía por la cara. Pronto, los músculos de la mejilla se le agarrotaron.
Se acercó a su contendiente con un teletransporte, y dio cinco puñetazos a la Mortífaga y propinó una patada a Lestrange en la mejilla cortada, enviándola cinco metros hacia atrás. Se teletransportó a su espalda y propinó un patadón en el culo de Lestrange mandándola hacia adelante. Se volvió a teletransportar antes de que cayera y la mandó al aire con otra patada, saltó, la agarró por el cuello y la aventó al suelo, fracturándole el cóccix. Le lanzó la espada, clavándosela en el brazo derecho, y lanzó una daga en el brazo izquierdo y cayó de pie sobre ella, haciéndole sacar sangre por la boca y sacándole un grito. Se arrodilló.
-Hehehe, ¿pensabas que te dejaría impune, putita? Helvítis Lif.
-¡! –soltó Bellatrix. Harry, harto de sus gritos, sacó un trozo de tela de su camiseta y se la puso en la boca a modo de mordaza. Apuntó con otra de sus dagas al bazo de la mujer y se lo perforó de una puñalada, haciéndole soltar un grito de dolor ensordecido por la tela. Luego, transformó uno de sus brazos en el de un wyvern y le desgarró las tetas de un zarpazo, y fue rasgando la carne hasta llegar a la entrepierna, donde envolvió su mano en llamas, calcinándole los órganos sexuales a Lestrange.
-¡MMMMMMMMMMMMMMMMMMMM! –gritó Bellatrix, sin efecto alguno debido a la mordaza. Estaba recibiendo una tortura muy sádica de parte del muchacho, que no parecía el bebé mocoso que conoció en el Ministerio. Como castigo recibió un puñetazo en la nariz.
-Hehehe, no me digas que no te gusta, zorra. Pues es lo que te mereces por tus crímenes, puta –susurró el joven a la oreja de su víctima. Con un hechizo colocó sus dagas en su funda, sacó la espada y se levantó. Cuatro Mortífagos habían ido a socorrer a Lestrange.
-¡Avada Kedavra! –gritó uno de ellos. Harry no pudo bloquear el rayo verde que salió de su varita. El rayo impactó en Harry, quien no se inmutó. Los cinco Mortífagos estaban sorprendidos. ¿Cómo se lo hacia para sobrevivir a esa maldición? Su espada soltó un ligero brillo como respuesta. Harry lanzó cuatro líneas de fuego, atravesándolos a todos, matándolos al acto. Bellatrix aún gemía de dolor. Harry le amputó ambos brazos. Apuntó su mano izquierda hacia ella.
-¡Multcarx! –todos los órganos de la Mortífaga se reventaron fruto de la maldición. Le quedaba muy poco tiempo de vida. Le lanzó una cruciatus durante veinte segundos y la remató con una estocada en el cuello. Se giró. Una figura con pelo grisáceo se acercaba hacia él con una espada vikinga desenvainada.
-Veo que te has librado de tu sello, Harry –dijo la figura. Se trataba de su abuelo.
-Grrrr, ¿quieres pelear? Jajaja… -respondió Harry.
-Cálmate, Harry –respondió Charlus, pero el pelirrojo se dirigió hacia él y atacó con fuerza, siendo el ataque bloqueado por la espada de Charlus con un poco de dificultad. El cuerpo de Bellatrix Lestrange se iba descomponiendo lentamente, fruto del veneno de la espada.
-¡Desmaius! –Charlus lanzó un rayo rojo que impactó en Harry sin hacerle nada exceptuando que su espada brillara durante un segundo. "Tendré que quitarle la espada" pensó Charlus, que se dirigió hacia él y le arrebató la espada de un puñetazo, cayendo esta en el suelo. Apuntó hacia él.
-¡Animus trankilik! –un rayo blanco impactó en Harry, quien empezó a transformarse hasta volver a su aspecto humano. El joven, ya calmado, cogió de nuevo la espada, guardándola en su vaina sin dificultad alguna.
-Gracias, abuelo –respondió el joven agradecido –me has salvado de mí mismo otra vez.
-Dime que ha pasado, por favor –dijo el mayor de los Potter.
-Estaba luchando contra ella sin casi poder, hasta que me inmovilizó. Intentó cortarme con esto, pero en esos momentos, mi rabia estaba creciendo, y no sé como que la espada apareció. Al final, noté como algo se rompía dentro de mí, me liberé y cogí mi nueva espada. Y no recuerdo más.
-¿TANTA PRISA TIENES EN MORIR? –grito el hombre. Harry dio un paso hacia atrás, algo asustado.
-No, abuelo –respondió –pero necesitaba pensar.
-¡P ODRÍAS ESTAR EN LOS TERRENOS, DONDE ESTABAS MÁS SEGURO! ¡PERO NO, TUVISTE QUE IR HASTA AQUÍ, ARRIESGARTE A QUE TE MATARAN O A QUE TE DESCUBRIERAN! –Afortunadamente, había colocado un hechizo silenciador a los alrededores, por lo que no los oían -¡SI TE DESCUBREN, ALLÁ TÚ! No podemos permitirnos el lujo de que te pillen.
-Lo siento, abuelo –respondió Harry, sin ganas de discutir. El joven se colocó la Capa de Invisibilidad y se apareció en el despacho de su abuelo, dirigiéndose hacia sus dormitorios silenciosamente.
ASESINATO EN HOGSMEADE
Hoy, quince de octubre, hemos sido testigos de otra barbarie, siendo esta vez cometida por el infame y polémico Ralph Clieggson. Una noticia shockeante, al igual que su víctima, Bellatrix Lestrange, que murió junto con cuatro Mortífagos más. Se desconoce lo sucedido, pero se sospecha que Ralph torturó a Lestrange hasta matarla. Tampoco se conoce el móvil del asesinato, pero se sospecha que puede ser por venganza, puesto que en Islandia, que fue donde apareció este polémico personaje, nos informaron que declaró ante uno de sus aurores que solo luchaba por venganza. Durante la masacre, cuatro Mortífagos más murieron al ser calcinados sus corazones, supuestamente por intentar rescatar a Lestrange. ¿Debemos permitir a Clieggson luchar? ¿Debemos actuar contra él? ¿Cuáles son sus verdaderos objetivos? Todo esto y más en los próximos días.
-¿Qué dice hoy el Profeta, Hermione? –preguntó Ginny.
-Otra vez Clieggson ha hecho de las suyas. Mira esto –respondió la aludida. Ginny se llevó las manos a la boca. En la foto de la portada aparecía el cadáver de Bellatrix, con claros signos de tortura. En ese día, que para más inri era sábado, Harry no aparecía por ningún sitio.
-Es… es espantoso. ¡Se ha pasado tres pueblos! –respondió Ginevra al ver la foto
-Se lo merece –dijo una voz detrás suyo –esto le pasa por ser una hija de puta, que torturó y asesinó a mucha gente –Hermione se giró, reconociendo a Neville Longbottom.
-¡Pero se trata de un ser humano, Neville! –respondió la castaña.
-No, se trata de la zorra que torturó hasta la locura a mis padres. –replicó Neville con determinación. A Ginny le pareció ver que, de poder hacerlo, Neville la hubiera matado igual que como hizo Harry, que aún no aparecía. Debería hablar con él.
Mientras, en el Lago Negro, Harry estaba vestido con un simple bañador negro cerca de la orilla. Cerró los ojos y se lanzó al agua, a la vez que los poros de la piel empezaban a quejarse por el frío. Empezó a dar algunas brazadas para ir calentando. Tenía que hacer bastante fuerza, no solo por su propio peso, sino por el hechizo gravitatorio, pero el entrenamiento valía la pena. Se sumergió en la helada agua colocándose un hechizo filtrador en la nariz para respirar sin problemas. Sus poros iban chillando de dolor con el contacto ante la fría agua y serró los dientes para mitigar el dolor. Pronto vio como un centenar de grindylows iban a rodearlo. Recordó el beso que se había dado con Ginny en Islandia y se rodeó de un aura blanca, y la expandió por el agua, acabando con ellos. Solo un grindilow sobrevivió, el cual, prudentemente, huyó. Harry decidió dejarlo estar. Al ser su elemento el fuego, le costaba más utilizar su magia en ese entorno, pero ahora utilizaría ese hándicap para entrenarse con más eficacia. Intentó crear una llamarada en su mano, pero solo salía humo. Lanzó ese humo contra una columna de rocas que lo rodeaba, rompiendo la parte de arriba. Afortunadamente, el calamar gigante estaba muy lejos de él. Se levantó y se fue nadando hasta la orilla, donde, con unos movimientos de varita, se secó y se vistió con el uniforme. Se dirigió trotando ágilmente hacia el castillo.
-Harry, tenemos que hablar –dijo Ginny una vez lo vio.
-¿Qué quieres decirme, cariño? –preguntó el aludido. Ginny lo llevó hacia el despacho de Charlus, que en ese momento estaba vació. Le pasó una edición del Profeta, y empezó a llorar.
-Léete esto –Harry obedeció, mirándose el periódico.
-Pero… ¿por qué lloras, Gin? –dijo Harry.
-¿Por qué? –gritó Ginny. -¿Por qué tuviste que hacerle sufrir tanto, Harry?
-Porqué se lo merece. Además, estaba fuera de control, bajo el influjo de la Rabia Fogosa.
-Pero… ¿Porqué, Harry? ¿Dónde está el Harry que conocí? ¡Dímelo! –exigió la pelirroja.
-Yo… lo siento Ginny, pero el Harry que conociste murió junto con Sírius. Ya te lo dije en Islandia –dijo Harry, con un sentimiento de culpabilidad. Ginny se abrazó a él, y Harry empezó a llorar, algo que no había hecho desde que se fue de Privet Drive. Estaban aflorando sus sentimientos, sentimientos que había ocultado bajo la máscara de Ralph Clieggson. Pronto empezaron a besarse con pasión e intensidad. Tras treinta segundos de beso, metieron ambas manos dentro de sus túnicas, acariciándose la piel. Se separaron momentáneamente para coger aire y volvieron a besarse, deslizando lentamente las manos hacia abajo, acariciando cada centímetro cuadrado de su piel. Pronto, Harry deslizó sus manos debajo la falda y empezó a tocar las nalgas de la pelirroja.
-Ejem, ejem, ¿podríais ir a un hotel la próxima vez? –dijo la voz de Charlus. Ambos jóvenes se ruborizaron y se separaron.
-Lo… lo sentimos –dijeron ambos a coro.
-Quería avisaros que hay un ataque en San Mungo, que os dirijáis ahí de inmediato.
-De acuerdo -Harry se apareció vestido con la armadura y la capa y se comunicó con sus aliados con el brazalete.
Inmediatamente, seis-cientos Mortífagos aparecieron. Se veía una batalla muy desigual al no haber aurores, pero sucedió algo increíble. Veinte cracks se oyeron, dejando ver a veinte guerreros altos que iban armados con espadas, lanzas o hachas
-Ya estamos aquí –dijo uno de ellos a Clieggson, lo que hizo suponer a los presentes que eran aliados suyos.
-De acuerdo, Ragden. Vuestros enemigos son los encapuchados con máscara plateada –dijo Ralph, que creó una bola blanca para luego crear otra igual pero negra en la otra mano. Las juntó, creando una de color grisáceo y lanzándola hacia el centro de los Mortífagos, matando a veinte de ellos. Desenvainó su nueva espada y se emocionó. "¡A matar Mortífagos!", pensó excitado. Cortó a uno sin que se pudiera defender con su sable, separándole la cabeza del cuerpo con un tajo muy limpio. Lanzó una bola de fuego que calcinó a cinco más. Vio a su alrededor como los wyverns iban haciendo su faena, rápida y efectivamente. Ese era su clima ideal, su lugar perfecto. Tres cortes más y cinco licántropos quedaron desparramados por el medio. Se lanzó corriendo hacia una quimera que se habían traído y le lanzó un chorro oscuro que la dejó KO. La remató con su MP4500. En el aire, las cosas iban rodando. Diez wyverns estaban paseándose a su antojo, calcinando todo pájaro raro que se encontraban y dando zarpazos.
-¡Coberti, desmaius! –dijo Ginny. Un rayo rojo impacto frente a una burbuja blanca y su creador cayó inconsciente por un rayo rojo. A su lado, Rave noqueó a un Mortífago con una hábil patada y lo inmovilizó con hielo. Tras eso, aturdió a otro con un chorro de agua dirigido a los testículos.
-¿Qué hacen aquí esos hombres y esos dragones? ¿Y quien los ha traído? –preguntó Ginny
-Son wyverns. Y para mí que son aliados de Clieggson –respondió Rave. Ese ataque era una carnicería, decenas de personas iban cayendo. Una figura misteriosa apareció: Iba vestida de una forma diferente a la de los Mortífagos, era más… ancha y fuerte, e iba armado con una guadaña que llevaba en su espalda. Un gran poder emanaba de él.
-Buenos días, señoritas –saludó la figura, cortésmente.
-¿Quién eres? –preguntó Ginny, desconfiada.
-Ah, sí, que quien soy –respondió la figura –no me importa que lo sepáis, porque igualmente moriréis. Mi nombre es Lord Kobra, y soy el hijo del Señor Oscuro –dijo la figura. -¡Multcarx! – un rayo negro se dirigió hacia Ginny, que interpuso un muro de roca entre ella y el hechizo. Rave lanzó un desmaius que fue fácilmente interceptado por Kobra.
-No merecéis tener este poder. Sois débiles e ingenuas –respondió el nuevo Lord, que se llevó su mano a la espalda y empuñó la guadaña. Ginny sacó su florete, y Rave creó una espada de hielo.
-Ríndete, Kobra, somos dos contra uno –expuso Rave. Kobra lanzó un tajo que fue bloqueado por Ginny. El hombre sacó su mano y lanzó un rayo oscuro que fue esquivado por Rave, y lanzó dos tajos, quedando, después del último, descubierto de sus defensas. Rave y Ginny no intentaron aprovechar el fallo, lo que fue un error. Un nuevo tajo de la guadaña las desarmó, quedando a merced del Lord.
-¿Veis? Sois débiles, no podréis derrotarme nunca con esa filosofía. Y ahora moriréis –sentenció Kobra, que lanzó un tajo hacia Ginny, que cerró los ojos, esperando el golpe.
¡CLANG! Un sonido de choque metálico sonó en el ambiente. Ginny abrió los ojos, solo para ver a su novio entre la guadaña y ella, interponiendo su espada. Los ojos de Harry mostraban un brillo de obstinación. El joven propinó una patada que se acomodó en el pecho de Lord Kobra y rápidamente soltó un tajo que fue detenido a duras penas.
-¡Vaya, pero si trata del infame Clieggson! –Dijo el nuevo Lord Oscuro con una sorpresa irónica -¿Defendiendo a las inútiles de tus compañeras? –preguntó.
-Calla y lucha, y vivirás más –respondió Harry fríamente. Tres sablazos se dirigieron hacia Lord Kobra, que los bloqueó, pero no pudo contraatacar por culpa de un rayo blanco que salió de la mano de Harry, que le impactó en la cara.
-¡Ugh! ¡Cabrón! –Se quejó Kobra, que tuvo que hacer un giro para no recibir un disparo proveniente de Clieggson -¿Qué es eso?
-Nunca lo sabrás, hijo de puta –respondió Harry, quien le atacó con un puñetazo en el estómago.-Avada Kedavra! –un rayo verde se dirigió hacia su enemigo, que lo detuvo con un molinete de su guadaña y contraatacó con otro igual, que Harry no bloqueó.
-¡Estás muerto! –gritó Kobra emocionado. Ginny se llevó las manos a la boca. Su novio iba a morir por un error cometido.
-Aún no –respondió Clieggson, antes de que el rayo le alcanzara. Su espada brilló durante un segundo y lanzó unas ondas de fuego con su mano izquierda. "¿Pero qué?", pensó el nuevo Lord, antes de recibir las ondas llameantes, que le calcinaron un pulmón.
-¡AAARGH! Hijo de puta… -se quejó el hijo de Voldemort, con una expresión de dolor en su cara.
-Muere –sentenció Clieggson.
Ralph se dispuso a rematarlo con una estocada, pero el hijo de Voldemort desapareció antes de que le tocara.
La batalla estaba acabada, ahora que su líder había desaparecido, los Mortífagos intentaron huir. Muy pocos lo consiguieron, y dejaron atrás a sus compañeros, pues no querían morir aún bajo las garras de esas criaturas. Harry encendió un cigarrillo, cuando Dumbledore apareció.
-¿Acaso has conseguido aliados, Clieggson? –preguntó Dumbledore serio. Harry dio otra calada y respondió.
-Sí. Creo que, si queremos ganar esta guerra, debemos obtener aliados poderosos… además, como dije en Islandia, el único motivo que me empuja a cometer todas las barbaridades que cometo es… la venganza –respondió Harry, admitiendo que no le gustaba hacer lo que hacía en las batallas –Pero una vez que termine con esto, desapareceré… quizás para siempre.
-Voldemort debió hacerte algo muy grave para que lo odies tanto. Quisiera proponerte que tú y tus aliados os unierais a la Orden del Fénix –tanteó el viejo. Ese hombre era muy poderoso, no podía permitir que luchase por libre, pues le derrocaría sus planes.
-No. Primero, mis… amigos, por así decirlo, no son ingleses. Segundo, no me acaban de gustar los métodos de la Orden del Fénix, son demasiado… conservadores. ¿Te has fijado que su Orden solo es carne de cañón respecto a mí y a mis amigos? Luchan, pero no causan bajas significativas. En cambio, yo y mis compañeros, por el simple hecho de matar, causamos miles de migrañas a Voldemort –respondió Harry fría y sútilmente. Se dio la vuelta y desapareció hacia su "base", que había situado en la Mansión Potter de Manchester a celebrar su victoria.
-Amigos, muy bien luchado. Quiero felicitaros por vuestra labor bien hecha. Por esto, ¡vamos a celebrarlo con una fiesta como los dioses mandan! –anunció el joven. Un grito se oyó por toda la zona.
Pronto, empezó la fiesta. Un grupo de Heavy improvisado por Ragden, Harry y dos wyverns más hizo las delicias de todos los oídos, llegando a tocar canciones tradicionales de la tribu junto con temazos muggles de los Judas, los Cannibal Corpse, los Falchion y otros, junto con algún tema mágico. Pronto, varias botellas con bebidas alcohólicas, tanto mágicas, wyverns como muggles entraron en escena. Muy conocida era la costumbre de los wyverns de beber hasta la borrachera, y Harry lo comprobó por experiencia, pues cayó eliminado el primero en un torneo de "aguante".
Mientras, en la base de los Mortífagos, Lord Kobra había comparecido ante su padre tan solo llegar.
-¿Qué te ha pasado, hijo? No pareces en muy buen estado –preguntó Voldemort, emm… ¿preocupado?
-¡Ugh! Ese hijo de puta de Clieggson. Casi mato a las dos herederas justo cuando aparece delante de mí y me ataca.
-¿Herederas? Descríbemelas.
-Eran dos. Una se hace llamar "Hel", y la otra "Rave", y son poderosas, pero menos que Clieggson. Además, al contrario que el último, no matan ni usan artes oscuras. Y son muy ingenuas. Podrían haberme matado en un error mío, y ni si quiera lo aprovecharon. Se limitaban a defenderse de mis ataques –explicó Kobra
-Jejeje, tienes razón. Que tontas. De ese "trío", solo Clieggson tiene algo de agallas –comentó su padre. Ahora ve y descansa. Estás demasiado herido como para siquiera sostenerte en pie.
-Espera, padre. Hay más –dijo Kobra, jadeando –Clieggson ha conseguido aliados. Menos fuertes que él, pero con las mismas agallas. Creo que son w… -no pudo decir nada más, pues perdió el conocimiento delante de su padre. Un elfo doméstico llevó a su joven amo hacia sus aposentos y le hizo un tratamiento para que se recuperara mejor. Mientras, Voldemort estaba pensativo. Dos herederas, menos fuertes que Clieggson y más ingenuas. Y un contingente de aliados, posiblemente wyverns. Maldición, ¿Cómo pudo Ralph aliarse con ellos? ¿Acaso derrotó al Jarl? Él había tratado ya con ellos, los utilizó como esclavos durante la primera guerra, pero ahora eran sus enemigos. Y muy poca gente deseaba enfrentarse a un wyvern encolerizado. Cogió una copa de Whisky de fuego y dio un trago, degustando la bebida. Ese Clieggson era demasiado peligroso.
En Grimmauld Place…
-¿Albus, quienes eran esos wyverns? ¿Qué hacían ahí? –preguntó Alastor Moody
-Eran aliados de Clieggson. Y mis sospechas se han confirmado: lucha por venganza –respondió el aludido –aunque habrá que mantenerle un ojo encima. Pese a que me ha asegurado que desaparecerá cuando termine la guerra, podría convertirse en el siguiente Lord Oscuro.
-Eso no sucederá. Conozco demasiado bien a Ralph como para que se plantee tomar el poder –respondió Clara.
-No confío en él. Hace poco, me rechazó una propuesta de unirse a nosotros, porqué, según él, somos "carne de cañón". Snape se ofendió.
-¿Pero que se ha creído ese idiota? Si no fuera por nosotros, el Señor Oscuro habría ganado ya la guerra.
-Cálmate, Severus –respondió Dumbledore –creo que lo dijo para decirnos que, si no matábamos a los mortífagos, no ganaríamos la guerra. Pero creo que no tiene razón. Reunión concluida. Dicho esto, todos los miembros de la Orden volvieron a sus quehaceres.
Bueno, seguro que habrá diversidad de opiniones respecto a la venganza contra Bella. Algunos querrán degollarme y otros cortarme los huevos, pero tenía que imaginar algo… original para acabar con ella. Reitero, odio todos los actos de violencia de género, y pienso que los violadores deberían sufrir unas muertes lentas y dolorosas. Ahora, solo espero que os paséis, dejéis muchos reviews y que dejéis la continuación a vuestra imaginación (mientras no me plagiéis)
