Ciao! ~
Perdonen la demora, aquí está el nuevo capítulo. Ya saben uno entra a clases y todo su tiempo se emplea en tareas y demás cosas, en fin nos leemos más abajo.
Gracias a ninllot y a Fun Night, por su colaboración y toda la ayuda.
La Zona Helada parecía que había vuelto al pasado, aquellos tiempos cuando el Rey Helado gobernaba con tiranía, pues los ánimos de los aldeanos estaban decaídos y el acercarse al castillo de hielo era una sentencia de suicidio.
Dicho castillo había perdido su brillo y esplendor, era opacado por la oscura aura que lo cubría además del hecho de los golems que vigilaban día y noche.
Sin embargo una dulce tonada que venía de lo más profundo de la inmensa estructura, traía un poco de paz a quienes la escucharan. La princesa de la ZH estaba encerada junto con su padre el rey, esa era una cruda verdad, sin embargo el corazón de ella seguía tan cálido y amoroso que contrastaba abiertamente con el de su madre.
Nankyoku al ver que las mazmorras estaban hasta el tope con los ponys que habitaban en el castillo, sintió ganas de morir, ella creía que todo era su culpa; que de haberse quedado encerrada nadie más sufriría.
Tal vez no podría remediar todo el mal que ella desato pero…si podría traerles un poco de paz en ese momento.
Tras la mirada atenta de su padre y de algunos guardias, la dulce pony se paro en medio de su celda y empezó a cantar delicadamente, su cutie mark se mostraba con orgullo pues, su talento especial es llegar a los corazones de los demás con su canto.
No paso mucho tiempo en que todos los prisioneros quedaran encantados con tan privilegiada voz, por primera vez en meses podían sentir un poco de tranquilidad en ese agobiante sitio.
De repente los goles de la reina aparecen en las celdas, sacando a todos del ambiente de calma que había logrado crear la princesa.
-Reina snus nus...- dijo uno de los goles mientras habría la celda donde estaban Den y Anky
-¡Qué?! NO! No...esperen no esta vez no!- chillo el pegaso casi mordiéndose la lengua con un gran problema interno de doble moral
-¡PAPÁ! ¿Qué te van hacer?...- la cara de la princesa se lleno de terror mientras abrazaba a su padre para que no lo separaran de su lado.
El pegaso se quedo viendo a su hija, sentía que el corazón se le iba a quebrar, la separo delicadamente y la tomo de los hombros -Estaré bien…debes aprovechar esta oportunidad, tratare de que tu madre baje la guardia y tú debes irte hija, no puedo permitir perderlas a las dos...-
Antes de que Den pudiera seguir calmando a la unicornio, el golem lo tomo por las alas y lo arrastro fuera de la celda llevándoselo, Anky solo pudo quedarse gritando por su padre mientras pasaba los cascos por los barrotes.
-Papá...-
Los guardias se sentían afligidos por su princesa y entre ellos empezaron hablar secretamente para formar un plan y ayudarla.
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Lejos del castillo de la reina, arriba de una de las montañas heladas, ojos grises reflejaba el castillo siendo rodeado por una fuerte tormenta de nieve y de muchos golems protegiendo cada entrada.
Los ojos se entrecerraron a lo que el dueño se agacho entre la nieve desapareciendo por el color de su piel y la sobrevesta que cubría el pecho y espalda de su armadura.
-Padre….- dijo Juana viendo al gran lobo quien miraba a la costa de la Zona Helada -¿Seguro que no hay otra opción?-
-Si hubiera otra la tomaría Juana, pero sabes tan bien como yo que la reina Noru no está en su sano juicio y es un peligro para la Zona Helada y para el mundo-
-Pero padre, me hermano ama a la princesa...-
-¿Y tú amas a tu hermano?-
-... Pues... si-
-¿Pero si él estuviera del lado de la reina no lo combatirías?-
Sorprendida por la pregunta se queda mirando al inmenso lobo que era su padre –NO!... ¡Claro que no!-
-Pues harías mal, si mi hijo se volviera malvado yo mismo lo cazaría, por eso no debe importarte el amor que él le tiene a la princesa Nankyoku, solo concéntrate en derrocar a la reina y salir con vida…con respecto a lo de Anky- baja la cabeza mirando las olas que golpeaban el barco -Solo espero que este bien y no se vea involucrada-
Una pegaso roja se acerco al lobo volando -Majestad, ya casi llegamos-
-Bien, hoy te reunirán de nuevo con un primo tuyo que ahora es rey- el barco vikingo en el cual se encontraban estaba en primera fila siendo seguido por una infinidad de drakkars que navegaban en dirección de la Zona Helada para liberarla de la tiranía de su reina enloquecida.
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En el castillo Noru seguía en la sala del trono, su risa lunática se escucha por cada rincón de ese helado lugar.
-JAJAJA! ¿De verdad creías que podrías conmigo idiota?! Si no pudiste en esa ocasión, ¿qué te hacía pensar que esta si? cabeza de aire JAJAJA!-
El rey vikingo estaba bajo las patas de la reina muy, se encontraba muy golpeado, ella levitaba su amado látigo con su ahora oscura magia.
-Noru...por el amor que se que aun me tienes...deja ir a nuestra hija, esto no es justo para nadie….-
-¿Dejarla ir? ¿Pero si ella quiere estar aquí conmigo!- le propino una fuerte bofetada en la cara -Nadie la ama más que yo, nadie la merece más que yo, es MIA es mi sol!- pateo al pegaso hasta el pie de los tonos, con una mirada perdida volvió acercarse al pegaso -Así tenga que cubrir el mundo de nieve, ella estar a salvo siempre.
Noru poso su delgado cuerpo sobre el semental -Ahora compláceme que para eso estas idiota...-
Una vez más Den no pudo controlar las reacciones físicas de su cuerpo ¿Y quién podría con tan hermosa hembra? Podría ser que ella lo maltratara hasta lo más bajo y aun así Den la amaba, una vez mas Noru lo sometió a sus más bajos instintos.
(….)
En la mazmorra Anky miraba por la única ventaba abarrotada -Sea...- cerro los ojos sintiendo la fría brisa, su cuerno brillo y una flor de cristal apareció justo fuera del lugar.
-Señorita Nankyoku...queremos hablar con usted...tenemos una idea para sacarla de aquí...- se acerco uno de los guardias cautivos desde la celda de junto.
(….)
Los golems hacían guardia fuera de las puertas del castillo, cuando dos caminaron uno a un lado en direcciones diferentes, se vieron y luego siguieron su camino.
En el momento que se dieron la espalda salió desde abajo de la nieve el joven lobo blanco quien salto contra la espalda baja de uno de los golems para impulsarse contra la espalda del otro, luego la cabeza del primero y así saltar las murallas cayendo en los jardines helados de la fortaleza, una vez adentro se volvió agachar mientras caminaba hacia el palacio.
Los golems se voltean a verse enojados mientras se sobaban donde el lobo los golpeo saltando contra ellos
-Tu golpear espalda-
-Tu golpear trasero-
Ambos se dan de puñetazos destrozándose mutuamente mientras Sea escalaba las murallas del palacio en dirección de un balcón que se veía con las ventanas abiertas. Al entrar se topo con una habitación decorada al estilo de la realeza pero al mismo tiempo tenía un toque demasiado femenino, era el cuarto de la princesa, la cual parecía una máquina del tiempo, pues cada cosa estaba exactamente como quedo el día que se fugo del castillo y la reina cayó en la oscuridad.
El lobo camino viendo todo aquello que estaba en el lugar, respirando a fondo sentía el dulce aroma de la pony a la que amaba. Sobre la cama logro ver un conejo rosa de peluche que se notaba era viejo, a su lado había una tiara que por las telarañas parecía que nadie la tocaba hace mucho tiempo y en la cama un vestido de apariencia muy fina igual abandonado y maltradado.
Sea tomo la tiara con una pata mirándola con melancolía –Anky….- la coloca en su cinturón y sigue caminando por el castillo siendo guiado por su nariz tratando de encontrar el aroma de la pony dueña de su corazón. Pero el olor que capto era por demás distinto, arrugo la nariz, era demasiado penetrante y conducía hacia una enorme puerta. No estaba seguro pero presentía que ahí podría estar la raíz del problema.
(…)
En la sala del trono, Noru aventaba a Den contra la pared
-Eres patético! No duraste el tiempo suficiente!-
El pegaso se levanta con dificultad mientras se limpia la sangre de la boca -NORU POR ODÍN! soy tu esposo no tu juguete personal!¿Donde está aquella pony que se enojaba y se sonrojaba sobremanera cada que le decía que la amaba!- se mantenía de pie por fuerza de voluntad pero la verdad es que donde solamente le quedaban fuerzas era su espíritu que ese era inquebrantable.
-Haces perder mi tiempo...tengo cosas que preparar para mi Anky...guardias!- Noru llamo a sus golems
De la gran puerta se escucharon los gritos de furia de los golems y de hielo junto con roca quebrándose, de repente la enorme puerta es abierta de una sola patada.
La reina y Den miraron a esta encontrándose con un humano vestido en su totalidad con una armadura de metal y una sobrebesta templaría encima, traía una espada en una mano y una tomahawk en la otra -¡REINA NORU HE VENIDO A DETENERTE!- dice Sea desde adentro de su yelmo que no dejaba ver su rostro.
-¿Quién dejo entrar a esta alimaña a mi castillo?! Guardias maldición! Parece que conjure un montón de pedazos de basura!-
De las pareces y el piso empiezan a formarse mas golems de hielo que rápidamente rodearon al humano.
-Sáquenlo de aquí y no manchen la alfombra con su sangre!- ordeno con un rugido la imponente yegua mientras se dirigía a su trono para sentarse.
Den se quedo helado ¿acaso era lo que le dijo GS? ¿Ese tipo estaba ahí para derrocar a su esposa?, empezó a sentirse realmente confundido y sus emociones nublaban su razón mientras trataba de permanecer de pie.
Los golems atacaron con sus enormes puños, pero eran esquivados con agilidad por el joven humano quien contestaba golpeando con el hacha y la espada al mismo tiempo desquebrajando el hielo de que estaban hechos. Después de unos minutos de pelea los golems estaban destrozados po todo el suelo del palacio y el humano caminaba al trono apuntando con la espada a la reina -¿No sabes quién soy cierto?- pregunta Sea jadeando de cansancio.
La reina se queda en silencio observando al joven con sus ojos casi de reptil, de pronto esta muestra una sonrisa lo que hace que el "lobo" sienta un escalofrió por toda la espina.
-Sé quién eres...-
La espada que usaba Sea para apuntarle a la reina es bajada por otra, Den estaba frente al humano con una espada que había sacado del escudo de armas que decoraba el lugar.
-Eres un cadáver JAJAJAJAJA!-
Den veía a Sea con sus ojos llenos de cansancio y ojeras, su cuerpo aunque aun tenia la complexión de un fuerte vikingo estaba ya gravemente marcado por latigazos.
-No te acerques mas...no permitiré que le hagas daño a mi esposa..- hablo Den muy serio e intimidante.
Los ojos grises se entrecerraron antes de dar un corte contra el cuello del pegaso, quien puso su arma para bloquearlo, ambos se miraron a centímetros de sus caras a lo que Sea le susurro disimuladamente -Por mi derecho de sucesión y soberanía sobre mi corona, te recuerdo que tu familia le juro lealtad a la mía desde hace casi mil años-
-No sé quién eres, ni que quieres pero por tu bien vete de aquí...no voy a dejar que lastimen a mi Noru, yo mismo me encargare de ella, deja de entrometerte o tendré que lastimarte en serio...-
-Pues que así sea- el humano le da una patada en el estomago asiéndolo retroceder, Den logra detenerse abriendo sus alas.
Ambos se miraron en guardia girando lentamente haciendo un circulo, sin previo aviso el pegaso vuela al humano quien golpea la espada del nórdico para luego mover el hacha contra su cara pero este la retrocede esquivándola.
El pegaso vuelve a dar un corte tratando de partir a la mitad al humano desde arriba a abajo, pero Sea levanta la espada mientras se inclinaba a un lado saliendo de la línea de muerte de la espada del pegaso.
Ambas espadas chocaron y aprovechando la inercia de la fuerza del vikingo Sea bajo la espada mientras giraba alrededor del eje que era el pegaso rojo para terminar subiendo la espada y bajarla contra los cascos de Den asiéndolo gritar de dolor mientras caía al piso sangrando de los cascos que ya no podían sostener el arma.
El rey levanto la mirada y vio la punta de la espada del humano -Serás un rey, pero peleas como un plebeyo con falta de entrenamiento, sin mencionar que los años te abran ablandado- levanta la espada y da un gran grito antes de descenderla contra el pegaso.
De pronto, una patada en la espalda saca volando al humano contra la pared más cercana -Solo yo maltrato a mi juguete!- La reina esta parada done yace el rey vikingo viendo al humano sin expresión alguna.
Sea se apoyo sobre una pierna con el hombro de la espada colgándole mientras veía a la reina con sangre corriéndole por la cara -Y creer que tu pudiste ser mi madre…..- arroja la tomahawk contra la reina.
Noru pateo a Den para hacerlo a un lado, el mal herido pegaso se quedo recargado en una estatua decorativa del lugar.
En un parpadeo del suelo salió una pared de hielo donde se incrusto el tomahawk.
-Grave error...me molestaste y ahora tendrás el privilegio de que yo misma te mate...- dijo la corrompida yegua mientras atravesaba el hielo para ver al humano, pero este ya no estaba en ese lugar -¡EL HONOR SERÁ TUYO!- grita atacando con su espada desde un lado a la reina, pero esta lo rodeo con su magia y lo levantó hasta el techo aplastándolo contra este mientras se escuchaba como la armadura se torcía. Otro sonido que inundo el castillo fue la risa de la reina, enloquecida y maniática.
-Te aplastare como el insecto que eres!-
Mantuvo a Sea contra el techo mientras lo aplastaba con su magia, el "lobo" no pudo contener un grito de dolor al sentir que sus huesos estaban a punto de romperse por la precio. Dicho grito llego hasta lo más profundo del castillo.
-¿Sea?!- Dijo Anky alzando las orejas y mirando hacia la puerta de salida -Por favor! Hay que darnos prisa!-
-SI SU MAJESTAD!-
Los guardias hacían presión en los barrotes, habían usado unas cuantas armaduras para hacer tipo ganchos que tiraban con fuera, la princesa había contribuido debilitando la estructura con su magia de hielo.
En el máximo intento de los guardias, lograron derribara un par de barrar por donde pudieron pasar para ir donde Nankyoku. Cuando esta fue libre de inmediato se dispuso a salir del lugar para saber si el grito era de quien creía.
-Espere su majestad!- la paro uno de los guardias -Tome esto, sabemos que lo necesitara, nosotros la apoyaremos hasta que salga del castillo...-
Le entregan a la princesa una armadura de los que ellos usaban, la unicornio lo toma un poco conmovida al darse cuenta de que todos se preocupaban por ella, sin dudarlo se lo coloco sobre su esbelto cuerpo.
-Gracias...gracias a todos...pero...no saldré del castillo!-
-¿Qué?!-
-Alguien necesita detener a mi madre y ese alguien debo ser yo...ustedes pónganse a salvo salgan por la puerta de la servidumbre y esperen afuera...si las cosas se ponen peor...desalojen al reino...-
Anky hablaba como la realeza, se veía decidida, por esa razón ningún guardia pudo contradecirla. Después de estas palabras salió a todo galope hacia donde venían los gritos y al parecer una risa desquiciada.
(…)
La presión persistía en el adolorido humano, este cerró los ojos y apretó los dientes con fuerza antes de juntar los brazos y romper la magia que lo rodeaba haciéndolo caer desde la gran altura del techo del castillo.
Sea golpeo el piso de pecho quedándose sin aire y tosiendo algo de sangre –Aaaaay….. eso duele….- muy dificultosamente se levantó quedando de pie viendo a la reina delante suyo, pero vuelve a toser sangre poniendo una rodilla en el piso aun sosteniendo la corta espada, la que era la única arma que le quedaba.
La reina mueve la cabeza y una gruesa capa de hielo aprisiona la mano del humano con la espada.
-Patética existencia...- dijo avanzando hacia Sea hasta quedar a unos centímetros, bajo su cuello para verle a los ojos -Soy una buena reina, por eso te permito tus últimas palabras...- empezó a brillar negro su cuerno.
-Vete al infierno…..- da una estocada con la espada pero justo antes de tocar a la reina en un destello negro la espada explotó en miles de pedazos derribando al humano mientras sangre brotaba de su mano derecha la cual tenía incrustados varios pedazos de la espada y hielo.
Sea gruñía de dolor derribado en el piso de hielo, Noru lo vio sin expresión alguna, levanto su casco lo más alto que pudo y lo posiciono encima de la cabeza del humano mal herido.
-No hay lugar para ti en este patético mundo...yo misma acabare con tu sufrimiento! JAJAJAJAAJ!-
Al ver el casco de la reina sobre su yelmo una lagrima se desliza por su rostro al no poderse haberse despedido de su amada, el no poder abrazarla una vez mas y tener que separarse después de tan poco tiempo de estar juntos -Anky... perdóname-
El casco empezó a bajar y se estrello con un sordo golpe, pero no quebró la cabeza de Sea, si no solo el hielo del piso
-¿Qué diablos?!.- siseo la reina y levanto la vista, sus ojos se dilataron ante lo que vio
Nankyoku tenía al humano entre sus patas, sobre ella una armadura de metal azul incluyendo el casco.
-Madre...BASTA! Esto ya debe llegar a su fin...- dijo la princesa con una mirada severa
-Mi solesito ¿Qué hace aquí mi pequeña? tú debes estas a salvo y no tocar cosas sucias...-
-Suficiente!- Dejo al humano recargado al pie de las escaleras -Madre, estas equivocada...estas poniendo en riesgo la vida de todos y no lo voy a permitir, mucho menos dejar que lastimes a quien amo...-
A le reina le dio un tic en el ojo ante las últimas palabras que escucho -Oooooooh...con que así va ser- dijo Noru acercándose a Anky quien tomaba posición defensiva -Mamá va tener que castigarte para que aprendas mi pequeña, a mamá no se le alza la voz...mamá te ama y quiero que sepas que esto le duele más a mamá que a ti...mamá no se equivoca...-
Nankyoku empezó a sentir mucho miedo, pero se mantuvo firme, tenía que hacer que su madre recobrara la cordura o todos acabarían muertos incluyéndola a ella.
-Sea...- hablo la pony en un susurro -Perdóname por todo...te amo...-
-Anky...- dijo débilmente antes de desmayarse.
La princesa se lanzo contra su madre y ambas empezaron una pelea de brujas de hielo.
Los conjuros salían tan rápido como un parpadeo, hielo volaba por todas direcciones, si uno no tenia cuidado quedaría empalado en una estaca de hielo.
A pesar de que Anky tenía menos dominio, lo compensaba un poco con su rapidez y agilidad sumando además que usaba algunas cosas que aprendió con el lobo. Noru por su parte, su magia era terrible, parecía que ya no le importaba si le hacía daño a su propia hija, era claro que no era ella ya.
Ambas atravesaban el hielo, lanzaban rayos, se golpeaban entre sí.
-¿Cómo puedes hacer todo eso? Yo jamás te lo permití!- gruño la reina alzando una columna de cristal para aplastar a su hija contra el techo.
-Porque yo te admiraba! Y quería ser como tú, por eso aprendí por mi cuenta! Pero ahora no hay nada de ti que quiera ser!-
Grito Anky con lágrimas en los ojos mientras se lanzaba desde la gran altura y usa el viento helado para aminorar su caída. La pelea siguió por varios minutos. Den las observaba con ansiedad en su rostro, había llegado al punto que su mente colapso al ver a su amada familia en esa situación.
Noru y Anky estaban agotadas, habían llegado a su punto crítico donde ya no podían crear más magia sin poner en riesgo su propia existencia
-Madre...esto debe acabar...- jadeaba la princesa llena de heridas y con parte de su armadura rota
-Acabara cuando estés a salvo...- Noru no estaba en mejores condiciones.
Anky tenía que pensar rápido, debía haber un modo de arrancar esa oscuridad del corazón de su madre, la idea llego como un golpe de una bola de nieve, el último hechizo que aprendió en el libro, invocar su propia alma.
-Perdóname madre pero yo te derrotare aquí y ahora! Así ponga en riesgo mi propio existir!-
-¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO!?-
De repente una gran roca atravesó el lugar pasando en medio de las dos yeguas, la reina se distrajo un par de segundos, siendo aprovechados por la princesa para teclearla, ambas cayeron por el agujero hacia los jardines del castillo.
Den se puso de pie como pudo, el castillo estaba siendo destruido y tenía que salir de ahí o moriría, vio al humano en las escaleras semi-consiente -Diablos...- cojeando se acerco a él y se coloco en el lomo -Esto me pasa por ser un buen vikingo...-
El humano lo miro sin entender porque lo ayudaba –Gracias….- justo en ese momento la pared junto a ellos es destruida por otra roca -Y creo no eres el único vikingo aquí- veía por el agujero a un gran ejercito vikingo peleando contra los golems de hielo y detrás de los nórdicos las catapultas de disparaban gran cantidad de pesadas rocas demoliendo el castillo torre por torre.
-Diablos! Tenemos que salir de aquí...espera...ese...esos son del pueblo donde vivía- dijo Den mirando por el agujero -¿Le temes a las alturas?..- Sea se aferra fuertemente del cuello de Den -Hazlo de una vez-
El pegaso despliega sus enormes alas y salta desde el borde -JAJAJAJA! Hace tanto que no hacia esto! JAJAJA- decía mientras caían a la nieve
-¡PUES SE NOTA!- grita joven mientras caían.
Ambos aterrizan en suelo, pero a Den se le sale una lagrima por sus heridas en patas -Es...estamos en tierra...bájate YA!-
-Vaya vikingo eres- se levanta y toma al pony poniéndolo en su espalda -Sujétate- cae al piso sobre sus cuatro patas ya convertido en lobo para comenzar a trotar hacia los jardines reales.
-EEEH! ¿un lobo?...espera, espera, espera...- Den sentía que le iban a salir las canas en ese momento -¿Tu eres Sea?...-
-El mismo que viste y solo a veces calza-
El pegaso se tallo los ojos con un casco -Muchacho...tu y yo tendremos una larga platica cuando esto termine...-
-Claro... si sobrevivimos puede hablar con mi padre también si quiere- el sonido de los gritos de los golems y los vikingos inundaban el lugar mientras las murallas del castillo se iban derrumbando una a la vez.
-Apresurémonos a la batalla, tenemos que detenerlos, sé que mi hija podrá hacer entrar en razón a su madre...-
-¿Bromeas? voy a ayudar a Anky contra la bruja…-
-No te metas niño...tú no sabes nada de ellas y más cuando se enojan, ellas tienen una magia única que se basa en sus almas, si ellas lo liberan entonces todo lo que se encuentre a su paso podría...-
Den no pudo terminar de hablar, se sintió un temblor y al momento a lo lejos se levantaron dos formas humanoides trasparentes de largas garras, una celeste y la otra más pequeña violeta. Ambas criaturas rigieron y empezaron atacar entre ellas.
-Esto se puso serio...- dijo Den viendo preocupado lo que se asomaba al horizonte
-Yo diría- con las fuerzas que le quedaban el lobo corre a la escena sintiendo el aroma de su amada maximizado por el sudor y el miedo.
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Las unicornios de hielo habían caído en la nieve después de Anky tecleó a su madre. Estas rodaron un poco quedando una enfrente de la otra muy agotadas y golpeadas.
Nankyoku se puse de pie con gran esfuerzo –Madre…su alma esta corrompida, dentro de ella hay un abismo negro que no te deja mirar la verdad…..pero siendo tu hija…ya sé como remediar eso…-
-NO TE ATREVAS NANKYOKU!- grito aun en el piso
-Mamá…..no te odio…..te amo….-
Los ojos de la princesa brillaron intensamente igual que su cuerno, debajo de sus patas apareció un círculo mágico muy diferente a los que invocan. La reina de inmediato lo reconoció, y segada por su oscuridad imito a su hija.
La crin se ambas se elevaba al cielo con violencia mientras que la nieve alrededor se levanto y se quebró cerca de ellas.
Con un grito de ambas salió rápidamente un humo de color celeste y lila, los cuales tomaron forma humanoide con grandes garras. En el pecho de cada criatura estaban las unicornios, brillándoles los ojos sin descanso.
La esencia de Noru fue la que dio el primer golpe, mandando a Anky un par de metros atrás, pero esta contraataco rápidamente poniendo sus brazos en defensiva como le había enseñado Sea, un estilo de pelea que Noru desconocía.
Anky fue haciendo que su madre retrocediera, cuando vio que esta estaba por darle un zarpazo con sus temibles garras ahí vio su oportunidad. Esquivo el golpe agachándose le dio un golpe directo para sacarla de balance y la otra garra la dirigió a su pecho.
El reino estero se lleno de un grito de agonía mientras Anky tenía clavada su garra espectral en el pecho del alma de Noru. Dentro del pecho la garra de la princesa se abrió camino hasta llegar al cuerpo de la unicornio mayor, mientras los gritos de agonía continuaban, Nankyoku atrapo el cuerpo de Noru y lo tiro hacia afuera, pero lo que saco fue otra cosa.
Cuando la garra salió del pecho lo que tenía atrapada era un humo negro con la forma de la corrompida reina.
El hechizo de Noru y por ende su invocación de alma se fue desvaneciendo, la unicornio celeste rápidamente se precipito al suelo estrellándose con un ruido sordo contra la nieve.
Con la poca conciencia que le quedaba, la princesa aplasto ese humo negro entre sus garras, cuando lo hizo su hechizo también se desvaneció y al igual que su madre se precipito contra el suelo quedando a un lado de ella.
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Noru y Anky yacían en la nieve quemada, ambas estaban inconscientes pero la reina había vuelto a su forma normal, su pelaje había vuelto a ser azul, su crin de nuevo era sedosa y de color rubio claro.
-¡ANKY!- dijo Sea en cuanto llego para abrazar a la princesa en el piso.
Ella no reaccionaba, su cuerpo estaba sumamente frio, aun mas frio que lo que era normal en ella, Den corrió a su esposa y la abrazo con lagrimas en los ojos mientras la pegaba a su pecho.
-Nooo! Nooo… Odín no te las lleves aun…. Noru despierta...tu y Anky son lo único que tengo...no...no me dejen...sin ustedes no tengo razón de vivir…-
-Anky...- el lobo derramaba lagrimas mientras acariciaba el rostro de la pony quien no daba ninguna señal de vida -Por favor- la abraza con sus grandes brazos -Te amo Anky, por favor no me dejes….-
Den trago duro tratando de dejar de llorar y pensar con claridad para ayudar a su familia -Hay que llevarlas al castillo, si su cuerpo esta frio y con toda la nieve aquí...jamás...despertaran...- cargo a su esposa entre las patas abriendo sus alas para volar.
El lobo beso los labios de la princesa antes de apegar su frente a la de ella –Vamos….- la cargo en su lomo y siguió a Den dentro del castillo.
Ambos machos iban con el corazón que les pendía de un hilo pensando que el amor de sus vidas podrían jamás despertar.
Bueno lectores, nos estamos acercando al final, ya quedan muuuy pocos capítulos.
Espero sus reviews y mis galletitas :3 Nos estamos leyendo a la proxima
