El silencio se extendió por unos segundos, hasta que el niño extendió su mano, levemente temblorosa, hacia el ave frente a si. Hacia Hermione. El pelinegro dio un pequeño salto en su sitio cuando el fénix saltó a su brazo extendido, posándose allí cómodamente. La animaga dejo salir unas suaves y alegres notas, que delataban su diversión.
-Hermione?-preguntó estúpidamente, ¡por supuesto que era ella, la habia visto cambiar frente a sus ojos! Pero aun asi era difícil de creer… Aunque habia visto a McGonagall convertirse en gato en la primera clase de Transfiguraciones… Experimentalmente, el joven acaricio la cabeza emplumada de su amiga, deleitándose en la sorpresiva suavidad de sus plumas. Nunca había tocado algo tan suave y, aun asi, la calidez que irradiaba de ella le recordaba a como se sentía cuando ella tomaba su mano. Si, la reconocería en cualquier parte.
El ave dejo escapar unas cuantas notas mas, llenando de calidez al niño, antes de saltar de regreso hacia el suelo y convertirse nuevamente en la joven ojigris, que observó, expectante, la reacción de su amigo.
-Qu…Qué… cómo… este es tu secreto?- el niño estaba demasiado shockeado como para siquiera avergonzarse por la total falta de sentido en esa oración.
-Si- dijo Hermione, sonriendo divertida, aunque reservada- es todo lo que puedo decirte, por el momento. Este es mi secreto. Soy una animaga, como la profesora McGonagall, ¡pero nadie puede saberlo! Es ilegal no estar registrada en el Ministerio, y podría meterme en problemas-
-No le diré a nadie, Hermione, lo juro- aseguró de inmediato el pelinegro, y de un momento a otro tenia a una pequeña bruja atacándolo con un fuerte abrazo que lo hizo ruborizarse hasta las raíces del cabello. Con manos temblorosas, y el corazón en la garganta por los nervios, se atrevió a poner sus brazos alrededor de ella, y acaricio levemente su cabello-pensé…- la palabra habia salido de su boca en un momento de vulnerabilidad, y se habia detenido en el momento en el que su cerebro comprendió que su boca iba a dejarlo en absoluto ridículo; sin embargo, cuando la joven se apartó levemente para mirarlo con esos ojos grises llenos de curiosidad, supo que estaba condenado a terminar esa oración en un momento u otro.
-¿Si?- se impacientó la niña en sus brazos, aun sonriéndole.
-Pensé… creí que… era algo de otra naturaleza lo que no querias contarme- masculló, como si tuviese que arrancar cada silaba de su garganta. Al parecer, ni siquiera podía mirarla a los ojos. A Hermione no le gustó eso, y tomó su mentón con suavidad, obligándolo a mirarla a la cara.
-¿Qué creiste que te ocultaba?- pero al mismo tiempo que puso la pregunta en palabras, mientras veía la expresión de pánico, nervios y humillación cruzar el rostro de su querido amigo, comprendió exactamente lo que el ojinegro habia creido que estaba sucediendo. Se rió suavemente, pero se detuvo de inmediato cuando el se tensó, malinterpretando su reacción como una burla-No, Severus. Definitivamente no lo que estabas pensando- lo abrazó con fuerza una vez mas, impidiéndole separarse de ella y ocultando, a la vez, sus mejillas sonrojadas- No veo a Remus de esa forma, y soy muy joven aun para salir con alguien.- rió, una vez mas. Esta vez llena de diversión- a mi padre le daría un ataque. Ademas…-
-¿Si?- la instó el joven, sin notar que habia repetido la situación, a la inversa.
-Los contratos matrimoniales al nacer son una tradición sangre pura- el corazón se le cayó al suelo al niño, ¿Hermione tenia un prometido?- Sin embargo, mis padres fueron obligados a casarse sin amor, y mi padre no quiso que ni yo ni mis hermanos pasáramos por eso- Severus apretó mas el abrazo, inconscientemente, temiendo tener que dejarla ir algún dia- Y ya tengo decidido- la joven se apartó de él, a pesar de sus esfuerzos, para mirarle a los ojos. Solo entonces, el niño notó las mejillas arreboladas de la pequeña frente a él- que cuando cumpla la mayoría de edad, solo aceptaré desposarte a ti- y asi, sin mas, la pelinegra se paró en las puntas de sus pequeños pies y le besó la mejilla, antes de huir de allí a paso rápido, sin perder la elegancia, ni la sonrisa.
Severus se quedó ahí, congelado en su sitio por lo que se sintió como horas. Lentamente, su mano, temblorosa como nunca antes, tocó el lugar en su mejilla donde Hermione Black, la niña mas hermosa e inteligente que conocía, y a la que seguiría a cualquier sitio, lo habia besado.
Claro, eso ya habia sucedido antes, aunque nunca dejaba de ponerlo extremadamente nervioso, ni de hacerlo sentir como si se hubiese tragado una familia de duendecillos de Cornualles. Pero eran sus palabras las que lo habían dejado petrificado; "ya tengo decidido que, cuando cumpla la mayoría de edad, solo aceptaré desposarte a ti", habia dicho. Y no estaba atada a nadie mas.
Su parte pesimista le recordó de inmediato todas las cosas que hacían este momento invalido:
Apenas tenían once años.
Ella era la hija de un Lord.
El era el hijo de un muggle ebrio.
Era pobre.
Su familia nunca iba a aceptarlo.
Hermione le tenia afecto ahora, si, pero en algún momento lo veria y pensaría "en que diablos estaría pensando para elegir a alguien tan falto de belleza, estatus y dinero".
Su nuevo optimismo, que aun encontraba poco familiar, le recordaba que era Hermione de la que hablaban.
Madura, dulce, leal Hermione.
Lo habia puesto bajo su protección prácticamente en el instante en que se habían conocido.
No le importaba que fueran de diferentes estratos sociales, nunca lo habia tratado diferente.
Y veía la belleza en todos. No era superficial, no habia razón para creer que eso cambiaria.
Creia que él (¡Él!) era brillante. Y tal vez, brillante equilibraba la falta de carisma y atractivo.
El niño se sentó ahí, tocando su mejilla, y decidió que no importaba lo que viniera. Tal vez se arrepentiría de lo que dijo, tal vez no. Pero por ese pequeño instante, ella habia creido con todo su corazón que ellos dos estaban destinados a estar juntos. Se concentró en la calidez que el recuerdo le producia en el pecho.
Era suficiente, de momento.
Ya lo sabia, tal vez siempre lo supo, desde el momento en que la vio por primera vez: Severus Snape permanecería junto a Hermione Black pasara lo que pasase. El tiempo diría cual seria su rol en la vida de la ojigris.
Pero ya le habia dado mas que nadie nunca antes.
Le habia dado esperanzas en lo que vendría.
Por otro lado, una muy ruborizada niña, caminaba hacia las mazmorras, agradecida de no haberse cruzado con nadie.
Habia una guerra en su interior, y no era bonita.
Lo que habia dicho era sincero. La arrogante seguridad Black habia sido puesta en juego para tamaña declaración.
Ahora las inseguridades la estaban atacando, haciéndola preguntarse si habria destruido la amistad que tenia con su mejor amigo.
Y no ayudaba que Hermione Granger, en los confines de la prisión en la mente de la infante, estuviese frenéticamente mortificada por las palabras de su contraparte hacia el que crecería para ser el hombre que ella habia amado.
"No es el mismo, y no lo será si puedo evitarlo" gruñó, mentalmente, la niña. Acallando esa voz en al que comenzaba a pensar como un alter ego, "un muy molesto alter ego", agregó, solo para ser bombardeada por recuerdos de una voz profunda hablando sobre pociones curativas. "Seda y miel", pensó la niña, o tal vez hizo eco a palabras pensadas por una castaña, en otra vida, "a veces eres muy útil", concedió mentalmente, mientras entraba a la sala común y se dirigía a su habitación. "Que voz…", pensó, tal vez un poco demasiado distraída en las nubes. Hermione Granger se rió, divertida.
Granger o Black, no importaba, la debilidad era la misma. La fortaleza, también.
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien. Hace mucho que no actualizo este fic, pero no he abandonado, es solo que entre los estudios y el trabajo, últimamente he escrito algo asi como tres líneas al dia, en mis mejores días, pero tengan paciencia, tardo pero llego.
Espero que disfruten el capitulo. Sé que se puso cursi, pero créanme cuando les digo que esta declaración es suuper importante para lo que viene en camino.
Por cierto, en respuesta a Mia Flores:
Si, Hermione recuerda que allí hay un Voldemort muy muy vivo, pero esta siendo realista y muy slytherin al respecto. Tiene once años, no hay mucho en lo que pueda involucrarse sin arriesgar demasiado, y que alguien descubra sus conocimientos del futuro. Despues de todo, a Tom nada le interesaría mas que un juguete con tantas respuestas interesantes.
Tiene una agenda, y la esta siguiendo correctamente:
Evitar que Severus crezca alienado y se una a los mortifagos.
Evitar que Remus sea considerado un ciudadano de segunda clase, por su condición de hombre lobo (gracias a la protección de los Black).
Ganar suficiente respeto por sus habilidades para acercarse a sus compañeros (como Lovegood, que es de otra Casa), pero no la suficiente atención como para que algún futuro mortifago cofcofluciuscofcof crea necesario reportar nada extraño (o tratar de reclutarla).
Por el momento, no está dispuesta a confiar su secreto a nadie, ni siquiera a Dumbledore. Con su mentalidad actual, las acciones del Director pueden ser vistas en una nueva y no tan benevolente luz, sobre todo en lo que respecta a Severus.
Aun falta una pieza crucial, para poner en movimiento acciones mas especificas. Un alguien crucial.
¡Jueguemos! A ver si adivinan quien ;)
¡Saludos!
Lady Black Snape.
