Capitulo 14
Tras finalmente separarme de Percy el sábado por la mañana, literalmente no podía mantener alejada la sonrisa de mi cara. Fue tan increíble la noche anterior y fue mejor de lo que alguna vez pensé que podría ser. Fue tan dulce, paciente y tierno conmigo, tomándoselo todo lenta y tranquilamente. No pude haber pedido un novio más cariñoso.
—Vamos, chico amoroso, vámonos —ordené, deslizándome en un pantalón de chándal y una camiseta sin mangas lista para la práctica de baile.
Agarró mi cintura y besó la parte trasera de mi cuello.
—Está bien. Pero por favor trata de no sacudir demasiado ese lindo trasero en mi rostro, o quizás tenga que rasgar esos sexis pantalones y tomarte justo en frente de tu equipo —gruñó, mordisqueando suavemente mi cuello.
No pude evitar reírme ante el comentario. Nunca me había dicho nada como eso antes y me sonrojé como loca mientras golpeaba su hombro.
—Sal de mi cuarto, hombrezuelo —bromeé, empujándolo, riendo.
Sujetó mi mano, tirando de mí, sonriendo felizmente. No pude evitar más que mirar a su trasero mientras caminaba enfrente de mí hacia el pasillo. ¡Wow, me ha convertido en una pervertida también! La práctica de baile fue genial.
Parecía que finalmente me estaba saliendo el levantamiento con el que había estado teniendo problemas la semana pasada, así que por lo menos no me caí sobre mi trasero demasiado. Para el momento en que terminamos estaba cansada y sudorosa. Percy se sentó ahí pacientemente observando como de costumbre, bromeando con Malcolm.
Parecía que estaba sonriendo más de lo normal. Supongo que fue difícil para él, esperar una semana entera para tener sexo, apuesto que nunca había hecho eso en su vida. Probablemente estaba satisfecho de finalmente tener algo la noche anterior después de todo el flirteo que había hecho recientemente.
Espera, ¿sólo habíamos estado saliendo una semana? Me reí para mí misma, vaya, era una zorra. Me acosté con un chico con el que he estado saliendo por una semana; ¡Nunca pensé que podría decir eso! Parecía como si hubiéramos estado juntos desde siempre porque todo era sólo demasiado fácil y lo había conocido durante tanto tiempo.
Cuando terminamos de practicar, fuimos a un pequeño café y compramos sándwiches, llevándolos a un parque para comerlos. Percy se sentó bajo la sombra de un árbol, abriendo sus piernas para que me sentara entre ellas. Cuando estaba a punto de sentarme, me detuvo.
—Espera, Ángel. —Se quitó su sweater con capucha y lo tendió en el suelo para que me sentara sobre él.
—Gracias. —Sonreí agradecidamente, dentándome y recargándome en su pecho, comiendo mi comida.
Como de costumbre, Percy inhaló su comida y envolvió sus brazos a mí alrededor, meciéndose suavemente mientras yo terminaba de comer. Nunca pensé que alguna vez podría tener algo como esto con un chico. Cada vez que pensaba en salir, me había asustado como el infierno porque nunca quise que un hombre me tocara de esa manera.
Después de lo que mi padre había hecho con todo el toqueteo, supongo que estaba un poco asustada. Todo el tiempo había pensado que nunca quise un novio, jamás me di cuenta que ya tenía al chico perfecto que era dulce, amable y que me mantenía a salvo todas las noches.
—Podría quedarme aquí para siempre —mascullé, cerrando mis ojos, suspirando con alegría. Besó el lado de mi cabeza.
—¿No te arrepientes de dormir conmigo entonces? —preguntó. Me giré para mirarlo de frente, pretendiendo pensar acerca de ello.
—Eso depende. ¿Vas a dejarme ahora que me rendí? —bromeé. Me sonrió maliciosamente.
—Hmm, quizás debería —contestó, besándome suavemente. Sonreí contra sus labios.
—Bueno quizás debería llegar ahí yo primero y botar tu candente trasero. Ahorrarme la humillación —sugerí, elevando mis cejas, sonriéndole. Se rió y se recostó en su espalda, tirando de mí encima de él, sosteniéndome cerca.
—Si me botas voy a estar rogándote hasta el día que muera para que me aceptes de nuevo —declaró, acariciando mi espalda.
—¿Rogando de rodillas? —pregunté, riendo. Asintió, mirándome seriamente.
—Sí, lo que sea que se necesite. Donde sea que vayas, estaré siguiéndote detrás de ti, rogando por otra oportunidad. Seré como un acosador obsesionado —bromeó, rodando entonces yo estaba debajo de él.
—Suena como si eso fuera a ser un dolor en mi trasero. Tal vez sólo debería quedarme contigo entonces. —Sonreí, encogiéndome de hombros. Asintió.
—Buen plan —coincidió, besándome apasionadamente, terminando la conversación.
Después de una hora en el parque nos fuimos a casa para ordenarla. Como de costumbre el lugar era un desastre. Jason ya había empezado. Teníamos que hacer un muy buen trabajo esta vez porque mamá tenía programado volver mañana. No tenía idea de que se llevaba a cabo una gran fiesta en su casa todas las semanas.
Que incluso llamé Zoe para ayudar con la limpieza, pero para ser honesta tan pronto como apareció ninguno de nosotros habíamos hecho mucho. Me siguió a todas partes esperando para saber cada pequeño detalle de anoche, cómo era él, cómo fue, y cualquier otro detalle que pudieras pensar.
Me negué a contestar más preguntas personales, como cuánto había durado, y qué tan grande era. Finalmente, terminamos de limpiar y nos acomodamos con pizza y un DVD.
—Así que ahora que esos dos están emparejados, Jason, eso sólo nos deja a ti y a mí —le dijo Zoe a mi hermano, sonriéndole coquetamente. Él le hizo una mueca.
—Eres una chica demasiado buena para mí, Zoe —le dijo, sonriendo perversamente. Ella se rió.
—¿Y quién te dijo que era una chica buena? Como sea, incluso si lo fuera, quizás tú podrías corromperme. —Alzó las cejas, mirándolo por encima lentamente. Me aclaré la garganta teatralmente, obteniendo su atención.
—Paren. La película empezó. No coqueteo durante las películas de terror, ésa es la regla, ambos lo saben —los reprendí, tratando de sonar severa.
Jason me dio una sonrisa de agradecimiento. Rodé los ojos. Él realmente no se ayudaba; había caminado derecho dentro de eso. ¿Si no la quería encima de él entonces por qué se metía el solo en eso? Me acurruqué más cerca de Percy, viendo el resto de la película.
Cuando finalmente terminó, Percy fue a su casa como de costumbre para mantener las apariencias con sus padres. Con mi madre llegando a casa mañana, necesitábamos hacerlo parecer como si se quedara en su casa. No creo que a mi madre le gustaría escuchar que el chico de al lado duerme con su hija todas las noches.
Lo besé hambrientamente en la puerta, antes de entrar a mi habitación, antes de decidir tomar un largo y agradable baño en la bañera. Estaba un poco adolorida por tener sexo, y además bailar por horas esta mañana había puesto mis músculos un poco tensos. Me deslicé en la bañera, cerrando mis ojos, completamente feliz.
—Hey, tú —dijo Percy desde la entrada un poco más tarde.
—Hey —saludé, sin abrir los ojos.
—¿Otro baño frío? —preguntó, riendo. Sacudí mi cabeza y le eché un vistazo. Estaba inclinado contra el marco de la puerta, una pierna colgando casualmente sobre la otra, sus brazos cruzados sobre su pecho, una sonrisa en su rostro. Se veía tan candente como el infierno.
—En realidad, está tibio esta vez. ¿Quieres entrar? —ofrecí. Se veía un poco sorprendido.
—¿En serio? —preguntó, parándose derecho, viéndose ridículamente anhelante. Me reí y asentí en confirmación.
—En serio.—Respondi.
Más rápido de lo que creí posible, estaba desnudo y en la bañera detrás de mí, envolviendo sus brazos a mí alrededor.
El domingo se fue increíblemente rápido. Estaba realmente emocionaba de ver a mi madre; no la había visto por más de dos semanas. Ella no tenía pensado volver hasta el próximo fin de semana pero en su lugar quiso volver esta semana. Era ahora justo después de las seis en punto, y llegaría en cualquier minuto.
Estaba sentada en el regazo de Percy en la sala, prácticamente vibrando de emoción. Cuando escuché su auto detenerse afuera, corrí hacia la puerta, chillando alegremente. Jason saltó al mismo tiempo que yo y me sujetó alrededor de la cintura, riendo mientras me tiraba al sofá.
—Yo primero, renacuajo —declaró, corriendo a la puerta delante de mí, haciéndome reír. Lo seguí fuera de la puerta y atacamos a mamá en un abrazo.
—¡Hola, Jason. Hola, Anabeth! —gorjeó, abrazándonos fuertemente. Percy fue directo a la camioneta y sacó su equipaje. Cuando se empujó fuera del abrazo estaba sonriendo con lágrimas en los ojos.
— Los extrañé chicos — dijo, besándonos a ambos felizmente.
— Hey, Percy. ¿Tienes un abrazo para mí? —preguntó, sonriendo. Él se rió y asintió.
—Siempre, Atenea —dijo, abrazándola fuertemente. —Te has vuelto más guapo —declaró, palmeando su mejilla afectuosamente. Se rió.
—No sé acerca de eso —contestó, sacudiendo su cabeza, sonriendo.
Mordí mi labio; definitivamente se había vuelto más guapo en mi opinión. Mi mamá adoraba a Percy, siempre lo ha hecho. Él pasa mucho tiempo en nuestra casa, y desde que mi padre la dejó ella se hizo realmente cercana a Sally y Paul ahora que tenía "permitido" socializar.
—Entonces, ¿qué me he perdido? —preguntó, enganchando su brazo con el mío, caminando hacia la puerta, dejando que los chicos cargaran sus maletas.
Sonreí sabiendo que iba a enloquecer cuando le contara acerca de Percy.
—Um, no demasiado. Me enamoré —dije alegremente. Jadeó y me obligó a detenerme, mirándome tan sorprendida que no pude evitar reírme.
—¿Tú… Tú qué? —tartamudeó, mirándome con una expresión perpleja. Sonreí y la hice caminar dentro de la casa, tirando de ella dentro de la cocina.
—Tengo un novio —confirmé, sonriendo como loca.
—Oh, Anabeth, ¡nunca pensé que serías capaz de hacerlo! Estoy tan orgullosa de ti, cariño. Sé que tan difícil te es dejar que las personas estén cerca de ti —susurró, abrazándome apretadamente, lágrimas brillando en sus ojos de nuevo.
Percy y Jason entraron; ambos recargándose contra el mostrador de la cocina. Percy me dio un pequeño guiño y sonreí en respuesta.
— Bueno, ¿cuál es su nombre? ¿Lo conoceré mientras esté aquí? Oh espera, ¿Jason lo sabe? —preguntó, susurrando la última parte, probablemente pensando que estaba arrojándome a algo con mi hermano mayor sobreprotector.
Me reí y miré a Jason que estaba en proceso de mirar a Percy otra vez.
—Sí, mamá. Jason lo sabe —confirmé, riendo entre dientes.
—¿Bueno? ¿Quién es? ¿Cómo es? —preguntó, sonriéndome emocionadamente.
—Bueno, mayormente es un dolor en el trasero. Es arrogante y demasiado seguro de sí mismo. Pero por el lado positivo, es extremadamente ardiente —declaré, viendo la cara de Percy mientras él trataba de no reír. —
¡Las apariencias no duran, Anabeth! ¡No deberías basar una relación en cómo se ve alguien! —me regañó, sus cejas juntas en señal de desaprobación. No pude evitar reírme.
—No te preocupes, mamá, no lo voy dejar cuando deje de lucir guapo — bromeé.
—¡Más te vale que no! —advirtió Percy, moviéndose a mi lado, envolviendo su brazo alrededor de mi cintura.
Mi mamá miró entre los dos varias veces, una expresión sorprendida en su rostro. Sus ojos se movieron a Jason, su expresión desconcertada y confundida. Jason asintió un poco a regañadientes. De repente, ella empezó a reír y a menear la cabeza.
—¡Debí haberlo sabido! Todas las provocaciones y por el estilo, no me di cuenta que era tensión sexual —dijo, riéndose más fuerte cuando Jason bufó enojado.
—¡No quiero saber! —gruñó Jason, cubriendo rápidamente sus oídos, sacudiendo su cabeza mientras todos nos reíamos. Mi madre me tiró en un abrazo.
—Estoy tan feliz por ti, Anabeth. Él es un chico tan bueno —susurró.
—Sé que lo es —coincidí mientras me soltaba.
Tomé la mano de Percy, presionando mi costado contra el suyo. No pude evitar desear llevarlo a mi cuarto y tenerlo frotando sus manos sobre todo mi cuerpo de nuevo, no había estado con él desde esta mañana y se sentía como una eternidad.
—Felicidades, chicos —chilló, sonriendo. Percy apretó mi mano, sonriéndome felizmente, haciendo derretirse a mi corazón. Mi mamá sonrió un poco triste, mirando primero a Jason, luego a mí.
— Chicos, necesito hablar con ustedes acerca de algo. Hay una razón por la que volví una semana antes — admitió, su voz tensa y seria. Jason se puso rígido, su rostro endureciéndose.
—No queremos verlo si eso es lo que vas a decir —dijo severamente, moviéndose para pararse a mi lado protectoramente. Mamá meneó la cabeza.
—No es así de simple. No quiero tener que decir esto, él me ha puesto en una posición tan difícil y lo lamento —dijo en voz baja.
Percy y Jason ambos se movieron más cerca de mí inconscientemente, así que estaba completamente apretujada entre los dos. Por Dios, ¿por qué demonios se ponen tan preocupados acerca de eso? ¡Él no está aquí ahora!
—Mamá, ¿de qué estás hablando? No dejaré que ese imbécil se acerque a Anabeth —gruñó Jason enojado.
Ella empezó a llorar así que empujé a los chicos y envolví mis brazos alrededor suyo. Mierda, esto era malo. Lo sea que fuera, ella estaba realmente alterada sobre ello.
—¿Qué está mal? —susurré, obligándome a no llorar también. Odiaba ver a mi mamá alterada, siempre era la fuerte.
—Necesitó sentarme —dijo en voz baja, limpiando su cara con fuerza, secando las lágrimas mientras tomaba un profundo respiro.
La seguí a la sala, sentándome en el sofá, apenas capaz de respirar. Pensamientos de ellos dos volviendo a estar juntos, él queriéndose mudar con nosotros, demandando para vernos, incluso él queriendo la custodia de nosotros, todos estos pensamientos pasaban zumbando a través de mi cerebro tan rápido que me hizo sentir enferma.
Percy se sentó a mi lado, envolviendo fuertemente sus brazos a mí alrededor. Me presioné a él por apoyo, esperando que ella lo dijera.
—Tú padre se ha mudado a esta ciudad —dijo suavemente. Jason saltó de su asiento.
—¡Hijo de puta! ¡Le dije que se mantuviera lejos! —gritó furioso, viéndose como si quisiera golpear algo. Mi madre asintió.
—Jason, él quiere estar en contacto con ustedes dos de nuevo. Dice que lo lamenta y que ha cambiado. Quiere que le den otra oportunidad. —
—¿Quieres decir que quiere otra oportunidad para tratar y violar a Anabeth? —gritó Jason. Me estremecí mientras los recuerdos volvían.
Los brazos de Percy se tensaron a mí alrededor, sus manos apretándose en puños. Mi madre sacudió su cabeza, mirándolo suplicante.
—¡Jason, no me gusta esto más que a ti, así que por favor deja de gritarme! Odio que sea yo quien tenga que decirles eso, pero no es mi culpa —dijo, llorando de nuevo. Jason suspiró y meneó la cabeza, arrodillándose enfrente de ella y tirándola en un abrazo.
—Lo siento. No debí desquitarme contigo —dijo, aun sonando enojado.
Presioné mi cara en el hombro de Percy, inhalándolo. Lo sentí poner sus labios en mi cuello y me concentré en la sensación de su respiración soplando tranquilizadoramente por mi espalda, tratando desesperadamente de no enloquecer. Luego de un minuto de silencio, Jason habló
—: ¿Por qué vuelve? ¿Por qué no sólo le dijiste que no queríamos verlo? —preguntó. Ella cerró sus ojos y sonrió tristemente.
—Se volvió a casar. Tiene un hijo de un año, es su medio hermano. Aparentemente, la mujer con la que se casó ya tenía un hijo. Él tiene diecisiete. Su padre quiere que conozcan a su nueva familia —dijo, burlándose ligeramente en "nueva familia" un poco al final. Mierda, ¿tengo un hermano pequeño, y un hermanastro? Jason saltó.
—¡Ese hijo de puta debió haber sido castrado! ¡No debió haber tenido permitido tener más hijos! —gritó, pasando sus manos por su cabello apretadamente.
—Necesitaba volver hoy y hablar con ustedes porque el chico más grande, Frank ese es su nombre; él va a empezar en su escuela mañana. Sabe acerca de ustedes dos —dijo, mirándome excusándose. Jason pateó la mesa de café, fuerte, mandándola volando.
Percy saltó y se paró enfrente de mí protectoramente mientras Jason gritaba blasfemias y pateaba la mesa una y otra vez, probablemente lastimándose el pie. Me paré y empujé a Percy, apartando sus manos mientras trataba de impedirme acercarme a mi hermano. Agarré el brazo de Jason, haciendo que se detuviera y me mirara.
Su cara era pura ira y pienso que si mi padre estuviera aquí justo ahora, estaría muerto. El hombre necesitaba mantenerse malditamente lejos de Jason. Envolví mis brazos a su alrededor apretadamente, sabiendo que necesitaba tranquilizarlo antes de que se hiriera a sí mismo.
La única manera de calmar a Jason cuando enloquecía así era hacerle creer que estaba alterada, eso usualmente lo sacaba de su ira bastante rápido.
—Jason, detente. Me estás asustando. ¿Por favor? —susurré, aferrándome a él para calmarlo. Estaba temblando por la rabia mientras envolvía sus brazos alrededor de mí.
—Está BIEN. Shh, todo está BIEN. Lo siento —murmuró, acariciando mi espalda, su naturaleza sobreprotectora revelándose.
—Lo siento —murmuró mi madre, sollozando detrás de nosotros. Salí de los brazos de Jason y me senté junto a ella.
—Está BIEN, mamá. Nada de esto es tu culpa. Ya veremos qué hacer. Ni Jason ni yo queremos verlo, así que simplemente no lo veremos —declaré, pretendiendo que sería así de fácil.
—¿Qué sobre este chico, Frank, tu hermanastro? Él va estar en tu escuela mañana. Él sabe quién eres pero no sabe sobre qué paso en aquel entonces. Tu padre me dijo que su nueva familia piensa que no quieres verlo debido al rompimiento de nuestro matrimonio, nada más —dijo ella sacudiendo la cabeza. Jason se rio sin humor.
—Sí, ¿por qué el invertebrado bastardo le diría a su nueva esposa que golpeó por años a su vieja familia antes de finalmente tratar de violar a su propia hija? ¿No es algo que puedas sacar en una conversación normal cierto? —escupió de manera repugnante. Me estremecí otra vez. Odiaba la palabra violar, era horrible.
—¡Jason, maldita sea! ¿Dejarás de decir eso? —chilló Percy, mirando hacia él con enojo mientras se sentaba enfrente de mí, tomando mi mano.
—Lo siento, Ambs, no pensé —Jason murmuró en tono de disculpa. Sacudí mi cabeza y fingí una sonrisa.
—Está bien, Jason, no te preocupes. —Agité la mano con desdén, pretendiendo que no estaba afectada por toda esta situación
—. ¿Cuál es el nombre del bebé? —le pregunté a mamá, queriendo saber sobre el hermano pequeño que ahora tenía. Ella sonrío tristemente.
—Tyson.— Sonreí. Tyson. Era lindo, me gustaba. Podía sentir la histeria creciendo dentro de mí aunque sabía que necesitaba estar sola.
—Bueno, no hay nada que podamos hacer al respecto ahora, supongo. Tendremos que ver como es este Frank mañana. Pero no quiero tener nada con ese hombre jamás —declaré segura de eso mientras me ponía de pie.
— Voy a recostarme. Tengo dolor de cabeza —dije mientras empecé a alejarme. Necesitaba salir de aquí antes de tener una crisis enfrente de Jason, eso sólo lo haría volverse loco otra vez. Percy tomó mi mano.
—¿Quieres algo de compañía? —preguntó en voz baja, mirándome con una cara de perrito. El condenado chico sabía que no podría decirle no a esa cara.
—Sí, de acuerdo. —Asentí ligeramente y empecé a caminar hacia mi habitación.
—Estaré ahí en un minuto. Sólo voy a ayudar a Jason a limpiar la mesa — dijo Percy, asintiendo hacia el desastre de madera rota que solía ser nuestra mesa de café.
Asentí y me alejé rápido. Podía escucharlos susurrando detrás de mí, sabía que ellos estaban hablando sobre mí, pero simplemente no me importaba. Me enrollé en una bola en mi cama y sollocé mientras pensaba al respecto. Mi padre estaba en el pueblo y quería tener contacto con nosotros otra vez. Tenía una nueva familia.
No podía evitar preguntarme si los trataba bien o si los amaba, y si los trataba bien y los amaba, ¿Por qué demonios no pudo haber sido así con nosotros? ¿Por qué no nos amó? Uno minutos después Percy entró, envolviendo su cuerpo alrededor del mío, dejándome sollozar en su pecho hasta que me dormí.
La última cosa que pasó por mi cabeza fue que sabía que todo en mi vida era demasiado perfecto. Sabía que no debía poner mis esperanzas por un final feliz. Yo nunca tenía un final feliz.
Percy pov
—¿Cuál es el nombre del bebé? —preguntó Anabeth curiosamente a su mamá.
Ella había estado tan calmada. Sabía que esto probablemente la estaba matando por dentro pero ella estaba montando un acto, probablemente para el beneficio de Jason. Sus ojos estaban apretados; su mano estaba sosteniendo la mía un poco fuerte como para que estuviera bien.
—Tyson —respondió Atenea, luciendo triste. Anabeth sonrío.
—Bueno, no hay nada que podamos hacer al respecto ahora, supongo. Tendremos que ver como es este Frank mañana. Pero no quiero tener nada con ese hombre jamás —declaró, como si no importara que el hombre que la golpeó, abusara sexualmente de ella por años, y finalmente intentando violarla, estuviera de regreso y quisiera verla otra vez.
Se puso de pie y soltó mi mano. Instintivamente salté y me puse de pie también. Jason estaba todavía realmente molesto, sabía que él jamás lastimaría a Anabeth a propósito pero si se salía de control ella podría ser lastimada por accidente, así que necesitaba estar allí, sólo por si acaso.
— Voy a recostarme. Tengo un dolor de cabeza —murmuró Anabeth, alejándose sin una sola lágrima. Esto era malo; ella de verdad lo perdería en cualquier momento, podía decirlo por la manera en que sus hombros se encorvaron ligeramente. Agarré su mano.
—¿Quieres algo de compañía? —pregunté, rezando para que no me alejara.
—Sí. De acuerdo. —Asintió ligeramente y se alejó sin esperar por mí. Necesitaba hablar con Jason primero, asegurarme que él no fuera a salir por ahí sin mí o algo.
—Estaré ahí en un minuto. Sólo voy a ayudar a Jason a limpiar la mesa — mentí, asintiendo hacia las astillas de madera esparcidas por el suelo. Ella asintió y se alejó rápidamente. La miré caminar por el pasillo antes de girarme hacia Jason
— No te atrevas a ir ahí por tu cuenta. Estoy hablando en serio, Jason. Si quieres ir, entonces iré contigo —susurré en tono de advertencia. Él frunció el ceño pero asintió de mala gana.
—No voy a ir al menos que haga falta. Si él no se acerca a nosotros no quiero tener nada que ver con él. Si se acerca a ella, lo mataré —gruñó.
Asentí, sabía que lo haría, podía verlo por su rostro. Federick Chase estaría con la mierda hasta el cuello, porque si Jason no lo mataba, entonces yo lo haría si se acercaba sólo un poco a mi Ángel.
—Escucha, necesito ir allá y asegurarme que ella está bien. Hablaremos más tarde sobre esto. No hagas nada imprudente, Jason —dije severamente. Él asintió y yo prácticamente corrí por el pasillo hacia ella.
Entré en su habitación; ella estaba enrollada en una bola en su cama, sollozando su dolor. Odiaba verla así; me trajo aquellos recuerdos de cuando solía verla así cada noche desde que tenía ocho. La vista de eso ahora estaba rompiendo mi corazón.
Me acosté enfrente de ella y envolví mis brazos a su alrededor apretadamente, lanzando mi pierna alrededor de las de ella, empujándola cerca de mí mientras descansaba mi barbilla en la cima de su cabeza. Si él la llegaba a tocar otra vez iba a matarlo. No la dejaré vivir su vida asustada por un hombre.
No me importaba si terminaba gastando todo mi tiempo en ello, mientras ella estuviera segura, eso era todo lo que necesitaba. Después de media hora sollozando histéricamente, su respiración se volvió más profunda. Me retiré lentamente y miré hacia ella. Se había quedado dormida. Su cara estaba roja e hinchada, estaba manchada con lágrimas, pero aun así lograba verse como la chica más hermosa en el mundo.
Besé su frente gentilmente y limpié sus lágrimas, desenredándome lo más cuidadosamente que podía. Salí a hurtadillas de su habitación y encontré a Jason sentado en el sofá; su madre estaba en la cocina haciendo la cena. Me senté cerca de Jason dejando mis ojos vagar por su cara. Lucía tan estresado; no lo había visto así desde un par de años.
La última vez que lo vi así fue cuando su papá se puso en contacto hace dos años, cuando teníamos dieciséis. Eso fue cerca de un año después de que lo hubiésemos golpeado fuerte y sacado a patadas.
Aparentemente, Federick había querido verlos otra vez para redimirse, o eso dijo él de cualquier manera Jason se había vuelto loco, justo como antes, y en términos no vacilantes le dijo a su papá que si se acercaba otra vez a Anabeth, lo cortaría en pedazos. Fue sólo suerte que esa conversación pasara por teléfono; de otro modo ese imbécil se estaría descomponiendo en su tumba en estos momentos.
—¿Todo bien Jason? —pregunté, agarrando su hombro, apretándolo suavemente. Él suspiro y asintió.
—¿Está bien ella? —preguntó en voz baja. Sacudí mi cabeza.
—No —admití tristemente. Miré mientras su cara se enfurecía; odiaba ver a Jason tan furioso
—. Pero, está dormida ahora.—
—Necesitas ayudarme Percy —murmuró cerrando sus ojos.
—Por supuesto —coincidí, asintiendo rápidamente. Haría lo que sea para mantener a salvo a mi Ángel, cualquier cosa en el mundo.
—No la quiero sola por su cuenta. Uno de nosotros necesita estar con ella a toda hora. ¿Puedes quedarte mientras yo voy a trabajar durante la semana? —preguntó, mirándome esperanzado. Sonreí con un poco de culpa.
—Siempre lo hago Jason. No te preocupes. Todo estará bien. Ella estará bien. — Sonreí de modo tranquilizador.
Nunca dejaría que nada la lastimara otra vez. Lo permití cuando ellos eran niños y nunca me perdonaré por eso. Quiero decir, si le hubiera dicho algo a mi mamá o mi papá, quizás hubiera parado antes de que fuera demasiado lejos. Él asintió.
—Sí, lo sé. Escucha, sobre mañana, no sé cómo va a reaccionar con este chico Frank. Ya sé que él no sabe nada, pero ¿Qué si el empieza a preguntarle por qué no lo vemos? Podía molestarla en la escuela. Ella odia eso. Ella tiene años en esto ahora —dijo tristemente.
—Jason, sólo tenemos que ver como juega. —Tomé un profundo respiro y decidí decirle acerca de lo que había estado pensando desde que su madre dijo que ese imbécil estaba de regreso en el pueblo.
No estaba seguro como Jason reaccionaria a mi sugerencia, sin embargo; tenía la esperanza que lo viera de forma que estaba pensando sobre ella
—. Sabes me iré a la universidad en un par de meses. Bueno, iba a rechazar mi beca a Boston e ir a una universidad más cercana aquí así todavía podría quedarme con ella, pero si pasa lo peor, la llevaré conmigo a Boston. Puede transferirse de escuela —sugerí, encogiéndome de hombros, esperando por su reacción.
He estado pensando bastante sobre esto los últimos meses, desde que recibí la carta de aceptación. Esa universidad era una oportunidad increíble para mi carrera, pero no quería irme. No quería dejar a Anabeth ni siquiera antes de estar juntos, pero pienso que no sobreviviría ahora que finalmente la tengo.
Estaba pensando sobre o ir a una universidad local, o preguntarle para que viniera conmigo a Boston. El problema era que Anabeth sólo tenía dieciséis, así que estaba seguro de que tendría que tomar la primera opción y quedarme aquí con ella.
Ahora que esta situación se había presentado, regresaba a la idea de preguntarle para que viniera conmigo. Podría alejarla de todo; podríamos tener un nuevo comienzo donde ella no pensaría sobre él cada día, donde no tendría que preocuparse sobre encontrarse con él cada vez que saliera de la casa.
Esperaba que Jason se volviera loco conmigo por siquiera sugerir alejarla de él, pero me sorprendió cuando no lo hizo. Él sólo asintió.
—Gracias, amigo —dijo tristemente.
—Voy a preguntarle a tu mamá si puedo pasar la noche —dije, poniéndome de pie y dirigiéndome a la cocina.
Atenea todavía estaba molesta; sus ojos todavía estaban rojos por las lágrimas. Ella se acercó a mí y me abrazó apretadamente.
—Eres un buen chico, Percy, siempre lo has sido —dijo con una lágrima en su ojo.
—¿Es eso un, "sí, puedes compartir la cama con mi hija, Percy" ? — bromeé, tratando de aligerar el ambiente. Funcionó, ella se rió.
—Sí, de acuerdo. —Asintió, poniendo los ojos en blanco y suspirando audiblemente. La besé en la mejilla.
—Todo va a estar bien. Jason y yo cuidaremos por las dos —le prometí mientras la abrazaba fuertemente. Ella asintió.
—Sé que lo harán. Sólo cuida también de Jason por mí. Tengo el sentimiento que va a hacer algo imprudente y meterse en problemas —dijo ella frunciendo el ceño.
—Lo cuidaré. No te preocupes por nada. —Sonreí y la solté gentilmente.
— Voy a buscar algo de ropa en mi casa. No tardaré mucho. —Me giré y prácticamente corrí a mi casa, tratando de ser lo más rápido posible. Mi mamá estaba planchando en la sala.
—Oye, mamá. Me quedaré con Ángel esta noche —le informé mientras la pasaba sin siquiera esperar por una respuesta.
Empujé ropa limpia y mis libros de la escuela dentro de mi bolso, antes de dirigirme de regreso a ver a mi mamá. No la había visto desde el viernes por la mañana cuando salí de mi habitación, pretendiendo que había pasado la noche aquí como es usual.
—¿Cómo van Anabeth y tú? —preguntó ella, sonriendo felizmente. Sonreí, pensando sobre cuán bien nos estábamos llevando antes de que todo esto pasara hace unas horas.
—Increíble. Realmente increíble —admití. Ella me dio una brillante y feliz sonrisa.
—Ustedes dos están teniendo cuidando, ¿cierto? —preguntó, mirándome con advertencia. Sonreí y asentí.
—Sí, mamá, Ángel está tomando la píldora —declaré poniendo los ojos en blanco. Ella jamás me había preguntado sobre mi vida sexual antes ¿y ahora de repente estaba interesada?
—. Escucha, tengo que irme. Atenea está de regreso así que está haciendo la cena. Sólo vine para tomar algo de ropa. — Moví el bolso en mi hombro, mirando a la puerta con ansiedad; sólo quería regresar allí rápido en caso de que ella despertara. Mamá me miró con curiosidad.
—¿Atenea está en casa y va a dejar que te quedes con Anabeth? — preguntó, luciendo un poco sorprendida.
Sonreí, sabiendo que bajo circunstancias normales Atenea hubiera pateado mi trasero sólo por preguntar si podía quedarme, pero con todo lo que había pasado a ella parecía no importarle.
—Sí, dijo que estaba bien. —La besé en la mejilla.
— Te veo mañana en la noche cerca de las nueve cuando Jason llegue a casa del trabajo, ¿de acuerdo? —dije sobre mi hombro mientras caminaba hacia la puerta. Suspiró dramáticamente.
—Fue lindo verte, Percy —dijo sarcásticamente. Me reí.
—Te amo, Mamá.—
—También te amo —dijo, justo mientras cerraba la puerta.
Corrí tan rápido como pude a la casa de Anabeth, ella todavía estaba dormida en la misma posición. Sólo eran la siete treinta; quizás ella duerma toda la noche. Me acosté cerca de ella otra vez, mirando por encima de ella. Instantáneamente, se apretó cerca de mí, de la misma manera que lo hacia cada noche.
La envolví fuertemente en mis brazos y cerré mis ojos, tratando de pensar en otra cosa que no fuera el peor recuerdo de mi vida. La de caminar dentro mientras su padre trataba de forzarla mientras ella yacía en la alfombra del salón sangrando. Después que él se fue, admitió que su padre la había estado tocando desde que ella tenía cinco.
Después de esa confesión, nunca más habló sobre eso. Creo que lo enterró tan profundo dentro de ella y pretendió como si no hubiera pasado o algo, como en un estado de negación supongo. La única vez que veías los efectos de ello, era cuando las personas la tocaban y entraba en pánico.
Un tiempo después, Jason trajo dos platos la comida. Miró a Anabeth con una expresión de dolor en su cara.
—¿Crees que deberíamos despertarla y hacer que coma algo? —susurró. Sacudí mi cabeza.
—No, déjala dormir. Si despierta con hambre entonces le haré algo —dije en voz baja, mientras empezaba a comer mi pasta ávidamente. Se sentó al pie de su cama sólo viendo su sueño por un rato
—. Estará bien, Jason — prometí. Suspiró y asintió.
—Sí lo sé. Buenas noches, Percy. —Sonrió tristemente mientras tomaba mi plato vacío y el plato sin tocar de Anabeth y se deslizó fuera de su habitación.
Me envolví alrededor de ella otra vez y la vi dormir hasta que no pude quedarme despierto más tiempo.
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Perdon por la tardanza es que es semana de examenes y tengo instituto de ingles encima las clases de instrumentos me matan.
Los personejes son de Rick.
La historia es de Kirsty Moseley
