Bitácora dee Lune

Estamos en Japón. L ha tomado el caso de A como suyo y solo la usa de apoyo. Eso es todo lo que sé hasta ahora, estoy sentada en una habitación blanca, parecía parte de un psiquiátrico. Una camisa de fuerza me fue puesta por que acaban de descubrir mis tendencias suicidas. Desde trajeron un psiquiatra a revisarme todo se volvió peor. Diagnóstico de depresión y más aparte casi descubierta.

¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Siento que estoy perdiendo la cabeza, cierro mis ojos de nuevo cantando canciones en mi celda. No siento ganas de seguir...no lo siento. Mi amada shinigami fue atrapada en este mundo humano por una bruja. Le robaron el alma a un bebe de una embarazada y lo reemplazaron con su forma encapsulada. No v a poder volver...y no sé cuándo la veré de nuevo. La adoro demasiado.

He tenido pesadillas extrañas todos los días...donde soy asesinada, donde alguien de cabello rubio me apunta con una pistola. Que otro de cabello castaño tiene a mi amada también...La monótona voz de uno de blanco repitiendo lo mismo:

"Game over"

Y luego una voz como de un robot con emociones escucho reír. "Te estamos observando"

Tengo miedo, me duele la cabeza...El hombre sin rostro a cada rato me tormenta, dándome un trato para escapar. Pero me niego...debo lograr probar que no soy una asesina.

Estoy llorando a solas en mi celda, y la puerta se abre, un hombre de edad avanzada entro a la habitación. Con él un plato de comida. Ya sabía que me tocaba hacer. Deje de cantar, lo mire cuidadosamente. Él se acercó a mí, y comenzó a alimentarme debido que seguía con la camisa de fuerza. Su nombre es Watari, si lo recuerdo correctamente. Me pregunto cómo estará light, escuche que a el también lo encerraron al igual que a Misa.

Termine de comer. No había mucho que hacer.

"Gracias…"

El solo me sonrió y asintió, aceptando mi agradecimiento.

"¡L! ¡Sé que me escuchas! Si no estaba loca antes….¡tu serás la causa de mi locura! Tú y A van a matarme...Su justicia esta corrupta...porque si no mataba personas antes...¡ten por seguro que si salgo de aquí lo hare! LO HARE POR QUE ERES UN MALDITO! ¡MUERETE!"

L me quito todo, mi libertad...mi trabajo...mi escuela...incluso a mi amada que había caído a sus pies. Me paré de golpe, las voces en mi cabeza no paraban, buscaba lados débiles y comencé a golpear mi cuerpo contra la pared con toda mi fuerza.

"¡DEJAME IR! ¡SOY INOCENTE! ¡SOY INOCENTE!"

No pare, no pare de azotarme contra aquellas blancas paredes...hasta que uno de los golpes me dejo inconsciente...y lo último que oí fue:

"¡AMELIA!"

Bitácora de A

La verdad, no estoy totalmente segura de por qué Watari nos dejó entrar al cuartel de L, porque era casi seguro que estaba enterado de todo el asunto.

Nos llevó hasta la sala, Lawliet estaba parado en medio, rascando un pie con ayuda del otro.

"Viniste desde México, acompañada."

"Y no vengo de visita," repliqué, apretando los puños, "Ryuzaki, ¡lo que estás haciendo es inhumano!"

"¿Y asesinar es humano?"

"Ni siquiera tienes el hecho comprobado de que alguno de ellos es Kira o Lune o Eclipse, podrían ser perfectamente inocentes, y aunque fueran culpables, tratarlos con la misma justicia con la que ellos asesinan no va a resolver el problema, así que lo que estás haciendo no es correcto, de donde lo veas." Nerón habló frenéticamente, apoyándose de sus manos para enfatizar lo que decía.

L apartó la vista, ignorándolo, y se dirigió a Watari.

"¿Podrías acompañarlos afuera?"

Antes de que el mayordomo se acercara, eché a correr. Había estado en el cuartel solo un par de veces, pero era suficiente, un topo debe poder recordar cualquier sistema de túneles ciegamente.

"¡Lia!" Grité con todas mis fuerzas. "¡AMELIA!"

"Asher, tienes tres segundos para terminar con esto." advirtió Ryuzaki a través de bocinas que no podía ver.

Pero yo seguí corriendo.

"¡AMELIA! ¡Lia! ¿¡Dónde estás!?"

"Dos segundos."

"¡Lia! ¿¡Estás ahí!?"

¿Qué ganaba con esto? Una paliza por parte de L, y probablemente también estaba poniendo en riesgo a mi espía, de hecho, esta era una de las movidas más tontas que jamás había hecho.

Pero estaba desesperada por encontrar a mi amiga.

Doblé por un pasillo. Ryuzaki estaba ahí, esperando con la mirada entornada.

Detrás de él alcancé a escuchar los gritos de Nerón.

"¡No! ¡Déjala! ¡Lawliet, no!"

Luego vi, por un milisegundo, el pie de L invadiendo todo mi campo de visión.

Al segundo siguiente, había perdido la consciencia.