Capítulo 14: el aprendiz hace memoria

Kakashi se llevó una de sus manos a la cabeza y maldijo unas cuantas veces a la vez que su vista comenzaba a definir la figura que tenía delante.

--Tsunade-sama...

--Tranquilo Kakashi. ¿Cómo te encuentras?- preguntó ella.

--Me siento un poco mareado pero estoy bien. ¿El muchacho ya se ha despertado?

--Tuve que sedarle para que no escapara…

--¿Sedarle?- preguntó el jounin desconcertado.

--Sí. Al parecer no tenía ningún síntoma de cansancio, típico de esta técnica. Incluso intentó agredirme para huir.

--No puede ser… ¿Entrenamiento ninja?

--Supongo que la mujer que buscamos le entrenó para evitar este tipo de situaciones. – respondió Tsunade algo intranquila.

--¿Qué hacemos entonces Tsunade?

--Ordenaré que comparezca ante el consejo y supongo que le declararán culpable de traición.

--Él realmente quiere protegerla dando su vida si es preciso. ¿Me pregunto que vería en ella para hacer algo semejante cuando ella acabó con su padre?

--Nunca lo sabremos, pero tendrá tiempo para meditar si alguna vez quiere darnos esa respuesta.

Tsunade ayudó a Kakashi a levantarse a la vez que Kimu comenzaba a despertarse. En previsión de lo que pudiera ocurrir, el jounin le ató las manos mientras la hokage llamaba a un par de miembros del anbu para que lo escoltaran hasta su celda donde esperaría hasta el día de su juicio ante el consejo. Kimu estaba cabizbajo con un gran dolor en el pecho pero con la esperanza de haber protegido a Akaru de aquel intruso en su mente.

Al cabo de unos minutos, un par de anbus se encontraban en el despacho de Tsunade dispuestos a llevarse a Kimu. El muchacho intentó por todos los medios escapar de ellos pero fue inútil; eran más rápidos y mejores ninjas que él. Kimu comenzó a sentir miedo en su interior. Todo lo que estaba pasando significaba el fin para él; nunca podría encontrar a Akaru ni ayudarla en su particular lucha, esa que había presenciado en mitad de la noche cuando al no poder dormir salía fuera de la cabaña.

Flash Back

Como muchas otras noches, no podía dormir así que salí fuera de la cabaña para tomar un poco el aire y relajarme. En mitad de la noche vi una figura que blandía una katana contra el aire. Sin duda era muy rápida pero yo no llegaba a comprender que estaba pasando. Según me acercaba a la figura, ésta se hacía más nítida: era Akaru. En mitad de la oscuridad y sin su máscara (ya que aun no la tenia), ella estaba luchando contra alguien o algo que yo no alcanzaba a ver. De repente Akaru soltó un leve grito que me alarmó y unas gotas de sangre cayeron al suelo. Corrí hacia ella lo más rápido que mis dormidas piernas me permitían pero al llegar a ella la sangre desapareció y mi mirada se cruzó con la suya. Sus ojos me mostraban la lucha que había tenido y la cual, al parecer por las lagrimas que recorrían su cara, había perdido. Sin mirarme más de medio minuto recogió su túnica y se encaminó a la cabaña. Yo no sabía que pensar cuando sus palabras me sacaron de dudas.

--No te preocupes por mí Kimu. Lo hago todas las noches para mantenerme en forma. Será mejor que entres y descanses. Mañana será un nuevo día.

--Claro –dije con una risita falsa en la cara.

--Si no confías en mí, no podré protegerte. –dijo muy seria.

--Confió en ti pero…pero no se que pensar. Yo no veía a nadie salvo a ti y…

Ni siquiera puede seguir pensando la respuesta pues una mano me tapaba la boca a la vez que el filo de una katana se alzaba frente a mí. Akaru era distinta a unos momentos antes. Su cara estaba tensa y sus ojos no eran los marrones de siempre.

--No digas nada y sal corriendo hacia la cabaña. –me dijo sin titubeos.

--¿Qué pasa? Contesta por favor. –supliqué.

--¡No hagas preguntas y corre! – me gritó a la vez que me empujaba en dirección a la cabaña.

En mitad de mi recorrido me di media vuelta y puede ver como la lucha se reiniciaba. Akaru blandía su katana con firmeza contra un enemigo que yo no veía pero que ella distinguía a la perfección. La rapidez de su lucha se incrementaba hasta que de improviso Akaru soltó la katana y se llevó su mano derecha al hombro izquierdo. Entonces pude ver con la mayor de las claridades una gran serpiente salir de ese mismo punto luchando contra la mano de ella. El miedo me invadía, no podía moverme y mi corazón palpitaba demasiado rápido. Quería ayudarla pero no sabía qué hacer.

--Nunca te dejaré salir aunque esta lucha no pare hasta el fin de los días. Jamás lo conseguirás.

Desde aquel día sólo pude pensar que aquella serpiente salida de su cuerpo era la causa de tanto sufrimiento y la única responsable de su miedo a crear vínculos con alguien. Me propuse desde entonces no tenerla miedo y aceptar que su lucha era mucho mayor de lo que me imaginaba. Si ella tenía miedo a crear un vinculo conmigo, yo sería quien lo creara con ella.

Fin del Flash Back

Recordando este episodio que por suerte aquel jounin no había visto fue llevado a su celda donde le esperaban días de incertidumbre y donde se decidiría el futuro de ese vinculo que Kimu había creado conmigo sin darse cuenta del gran error que había cometido. Lo que empezó como una sincera amistad se había ido transformando con el paso del tiempo en un sentimiento que podía hacerle perder el miedo ante su inminente castigo. Se había enfrentado a varios jounins, a la hokage y a una serie de anbus, sin conseguir nada, sólo por salvar a aquella persona que había salvado su vida años atrás aunque a su vez estuviera salvando a la asesina de su padre: a mí, Akaru.