las invito ke entren a nuestro perfil y lean el fic de Clara, Better Togheter... es hermosisimo, a mi me encanto, se los ultra recomiendo
atte Angie
esperamos ke este capi sea de su gusto y no las defraudemos... hacemos lo mejor ke podemos para ke sea de su agrado
capi dedicado a las chikcas ke komentaron en el capi anterior
Disclaimer La trama le pertenece a Clara y Angie, los personajes son todos de Meyer...
lamentamos la demora....
Capitulo 14
Aléjate de mí
Oh, oh, fue peor al darme cuenta de que no era ninguno de los chicos, eran tres desconocidos…
- ¿Quiénes son? – dije a las sombras, eran tres y para mi estúpida suerte yo sólo una, uno de ellos rió de mi pregunta y me di cuenta que su voz salía como la risa falsa de un ebrio, demonios.
- ¿Quiénes somos?, somos quienes te enseñaran una lección de placer – dijo uno, al parecer por sus sombras el más alto y musculoso, su voz salió totalmente ebria, me hizo estremecerme
- Aléjate de mi – le dije al que estaba a la derecha, ya que se estaba acercando a mí y parecía ignorarme por completo, se acercó más y me di cuenta que él no era del instituto, en realidad no era un adolescente, era ya una persona de unos treinta, di un paso hacia atrás – aléjate – dije y mi voz salió horrible, por el miedo y terror que sentía ya en estos momentos.
Uno de ellos rompió a reír de una manera que hizo que se me pusieran los pelos de punta.
- Para nada – dijo el del medio, era más bajo que los otros, pero sin embargo mucho, mucho más alto que yo. Se acercó, haciendo que el olor a alcohol me invadiera. Se puso frente a mí y luego volteó a sus acompañantes.
- Les enseñare como se hace esto – les dijo, luego volteó a mí. – Me encantan las minifaldas - dicho eso, me golpeó y caí al suelo gimiendo de dolor, los otros se rieron sin intentar ayudarme. Y yo estaba segura de que justamente iban a hacer lo contrario, la idea me hizo pegar un grito ahogado.
- ¡Ayuda!, ¡NO! – grité a todo pulmón mientras con todas las fuerzas que tenía dentro me puse de pie, pero el hombre fue más rápido ya que me sujetó y me tapó la boca, lo intenté morder pero nada, su mano estaba de una manera que no alcanzaba mis dientes, luego sentí sus asquerosos labios en mi cuello. No dejaría que me siguieran tocando, debía hacer algo y rápido. Pero no podía pensar sintiendo sus húmedos y babosos labios moverse sobre mi cuello. Como estaba formulé un plan que casi salió a la perfección. Golpear, gritar, correr. Y el lugar donde más le dolería…
Lo golpeé en la entre pierna con mi rodilla, él llevó sus manos en donde le había pegado, dejando libre mi boca para el segundo paso: gritar.
– ¡AYUDENME! – grité para darme cuenta que mis gritos no se escucharían por la música.
El tercer paso fue inútil, no encontraba fuerzas para correr, mis rodillas me fallaban, no querían moverse.
- ¡Cállala! – gritó el mismo que hacía unos segundos estaba sobre mí.
Él más musculoso se acercó con pasos largos, me sujetó, apoyándome contra un árbol. Aplastándome, comenzó a tocar mi pierna hasta llegar a mi muslo, grité más fuerte, pero nada, nadie venía, nadie me escuchaba – dime que te gusta – me gritó.
- ¡No, quítate!
- ¡dilo! – volvió a exigir, negué furtivamente con la cabeza, llorando.
- NO, NO, Ayuda – grité, comenzó a levantar mi blusa con sus frías manos, lo pateé en la entre pierna y me soltó, entonces caí en el piso. Perfecto. Mi menté estaba funcionando a pesar del terror. Intenté arrastrarme hasta unos árboles donde me escondería y luego correría de nuevo a la casa por otro camino al de ellos. Pero, sin tener en cuenta algo… él era fuerte, yo débil. No llegué lejos cuando me sentí arrastrada por él – ¡suéltame, por favor! ¡Déjame! ¡Aléjate de mí! – grité entre lágrimas.
Se subió sobre mí y comenzó a tocar mis pechos con sus manos, grité, pero nada…el otro tipo que había estado observando se acercó, se arrodilló y comenzó a besar mi pierna, desde el tobillo, grité aun más, pero nada, mis lágrimas salían, sentía como bajaba mis medias con sus manos, ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? el hombre que había golpeado primero, puso algo para dar luz, me di cuenta de que él estaba desabrochándose su pantalón, no por favor, no.
- Te voy a enseñar que es placer, niña – dijo mirándome de una manera que hizo estremecerme yo ya estaba perdida, sólo esperaba que ellos fueran unos violadores con talento y me mataran en lugar de dejarme viva reviviendo este horrible momento.
Cerré mis ojos con fuerza, eso era lo único que podía hacer, ya no me quedaba nada, lo intentaba golpear con mis puños en su espalda pero eso no funcionaba, incluso parecía excitarlo más, ya que sentí, su…, en mi pierna, asqueroso patán…
Hice el mayor esfuerzo de gritar, grité con toda mi alma. Grité pidiendo ayuda, grité de dolor, grité asqueada, grité por lo que me esperaba, grité para que esto terminara lo antes posible. Grité deseando poder desaparecer, grité para que no me afectara en el futuro… si es que yo tenía un futuro.
Sentí la mano del tipo debajo de mi blusa, no por favor no, ¿Por qué a mí?, ¿Por qué se me ocurrió venir? Otra mano en mi cuello, demonios por qué a mí, ¿Por qué? Sentí manos en mi cintura, sentí como de un tirón me quedé sin blusa. Volví a gritar pero unos labios hicieron presión sobre los míos, le mordí y escuché una risa fría.
De un momento al otro todo cambió. El imbécil que había estado besando mi rodilla había detenido sus asquerosos besos, las manos del que estaba a punto de desabrochar mi sostén se detuvieron y separaron de mi cuerpo.
Sólo quedaba uno, me besaba el cuello, y sentí como su lengua marcaba el recorrido. De repente fue separado de mí bruscamente.
- Es mía – se quejó, lo que me hizo abrir los ojos para ver como uno golpeaba desenfrenadamente a otro. Uno de los dos cayó al suelo.
Volví a cerrar los ojos, rogando porque se olvidaran de mí y se alejaran. No sentí nada más que el débil sonido de la música a la distancia.
Me maldije por pensar como una idiota que todo había terminado, por pensar que se habían marchado, por pensar que me dejarían en paz. Pero no, abrí los ojos para ver como alguien se acercaba a mí.
-Vete, por favor, aléjate de mí – repetí en sollozos, tenía la vista nublada por el llanto. Cuando se arrodilló frente a mí me obligué a cerrar los ojos con fuerza, no quería ver ni pensar lo que me iba a suceder en unos segundos.
Me estremecí cuando sentí sus manos en mis hombros, pero luego sucedió algo extraño, comenzó a hacerme suaves caricias.
- Bella, todo va a estar bien. Ya, ya, estoy acá – dijo la voz de Edward, EDWARD, oh dios, tan pronto como lo reconocí lo abracé y él a mí, lo abracé como nunca lo hice – tranquila nena, nada te va a pasar, tengo todo controlado, relájate – me dijo besando mi frente, acaricié su mejilla con mi mano, esperando no haberme quedado dormida y esos tipos hubiesen abusado de mí, pero él aquí estaba y me había salvado.
- Edward… - sollocé más y escondí mi rostro en su pecho, él me abrasó y siguió dándome besos en la frente, luego en mi mejilla, y por último sus labios se posaron sobre los míos con dulzura, quizás con la poca, casi nada, de luz se equivocó, pero eso no evitó que enrojeciera.
- No sabes el susto que me di al escuchar los gritos de alguien por aquí, y cuando te reconocí fue peor, Bella dime que estás bien, te hicieron algo, ellos… ellos… por favor dime que no te… por favor – me dijo y en su voz escuché mucho dolor, uno que nunca llegué a escuchar en él ni en nadie.
- No, gracias a ti no – le dije, lo abracé más fuerte al pensar lo que hubiera sucedido si Edward no estuviera aquí.
- Vamos Bella, alejemosnos de aquí – me dijo ayudando a ponerme de pie. – Toma – dijo entregándome algo, pensé que era una manta y sólo la sostuve en mis manos. Me la arrebató y luego sentí como me la ponía. Era mi blusa.
- No me di cuenta que… que no la tenía puesta – confesé avergonzada.
- No te preocupes Bella.
Caminamos en silencio por un tiempo, hasta que yo lo rompí.
- Edward, creía estar perdida, creía que nadie me rescataría, gracias, gracias – dije apoyándome contra su pecho. Él pasó su mano por mis hombros cuando empecé a temblar del frío.
- De nada… pero… ¿Qué haces por aquí? – me dijo como quien no quiere la cosa.
- Vine a… pensar
- ¿Pensar? – dijo mirándome como si no me creyera.
- Aja – murmuré y volvimos al cómodo silencio.
- ¿Qué pasó con esos… hombres? – pregunté disgustada.
- Me encargué de ellos Cielo, no sabes lo borrachos que estaban.
- Créeme, lo sé – dije recordando todo, necesitaba hablar así no pensaba en ello. -dime algo Edward… ¿Qué rumor corre?
Sentí sus puños en mi espalda, bien, ese no fue un buen tema, pero fue el primero que se me ocurrió.
- Bella hay algo que debes saber…. Demetri… Demetri… el esta saliendo con Irina… - dijo, ¿Qué él qué?
- ¿Qué? Pero Irina dijo que no estaban saliendo que el rumor no era ese, ni siquiera me dijo ese rumor, ella dijo que estabas celoso y por eso golpeaste a Demetri – dije aclarando mi mente.
- Para nada… eso no es así…
- ¿Ah no?
- Bella… este no es el momento, ven toma esto – dijo quitándose su suéter, cuando se separó de mí para quitárselo comencé a estremecerme de frio, Edward al darse cuenta me lo puso rápido.
Llegamos a un camino de arena, enfrente se encontraba el volvo, me subió en la parte trasera, iba a quejarme ya que comencé a tener mucho frío pero Edward se subió conmigo en la parte trasera.
- Lo lamento, esto… me quedé sin gasolina – me dijo.
- ¿Edward Cullen olvidándose de cargar gasolina? ¿Cómo pudo pasar eso?
Soltó una risa.
- Estaba pensando en otra cosa y… no lo noté hasta que se frenó el auto.
- ¿En qué? – pregunté pero no me contestó, en cambio dijo otra cosa
- Llamé a todos en la fiesta y ninguno atiende su celular, llamé a la casa y me atendió quien sabe quien fue, entonces llamé al 911 pero al parecer no es tan importante mi caso. Así que… hay que esperar a que pasé un auto.
- Abrásame – le pedí, él lo hizo al instante, recargué mi cabeza en su pecho
- Intenta pararte un momento – me pidio, me quite del sillon y me puse parada o en un intento de parada mientras Edward se acostaba con dificultad en el sillon – ponte sobre mi – me dijo, espere para ver si bromeaba pero no encontre nada de eso en su cara, así que me acoste intentando no lastimarlo, el me abraso fuertemente, se levanto un poco y tomo algo del asiento delantero, cuando lo paso con nosotros me di cuenta que era una sabana, intento cobijarnos a ambos, comencé a temblar de frío, Edward me abrazaba más pero era inútil, mi ropa estaba húmeda, me habían tenido en el suelo, el cual estaba mojado por tanta lluvia…
- Bella… tú blusa esta toda rota, quítatela y te daré mi camisa, prometo no voltear a verte, ponte mi camisa – me dijo, me levante otra vez, y el se quito su camisa me la dio primero me quite mi blusa, no sin antes asegurarme que Edward no viera, el estaba volteando a ver el tapete del carro, y una vez que me quite la blusa me disponia a ponerme su camisa, cuando de alguna manera quede dentro de esta atorada, genial, forceje contra esta, ya que sentia que la camisa no tapaba mi ropa interior y con mis brazos alzados sin poder bajarlos no ayudaba.
- Edward… podrías hacer el favor de ayudarme – le pedí.
- Este… claro… ¿te molesta que prenda la luz? no veo nada… - preguntó dudando.
- Está bien – sentí como se iluminaba un poco mi visión y luego sentí los dedos de Edward en mi cintura acariciando haciendo círculos varias veces, estaba a punto de decirle que me dejara de tocar cuando preguntó.
- ¿Te duele aquí? Tienes un cardenal… ¿Dónde más tienes?
- Yo no tengo nada.
- Agrr – rugió, casi, Edward..
- ¿Pasa algo? – le pregunte temerosa
- tienes… muchos cardenales… todos… son… por esos... idiotas… pervertidos – dijo Edward, después de que dijo eso, me ayudó a ponerme, por fin, bien su camisa, su mirada era de dolor, ternura, odio, y amor… no lo sé, casi parecía devoción cuando me vio, paranoica, hasta ese momento caí en la onda.
El interior del auto se iluminó y ambos nos sentamos, Edward bajó del auto e hizo señas. Pronto el auto que venía se detuvo.
EDWARD POV
- Listo, ya podemos irnos – dije mientras ayudaba a Bella a sentarse en el asiento del copiloto.
- Bueno – contestó, cerré su puerta y me dirigí a mi asiento.
- Bella, hay un pequeño problema – le dije mientras ponía el auto en marcha.
- ¿Cuál es? – preguntó confundida.
- No me dieron suficiente gasolina y está cerrada la gasolinera.
- Oh… eso es un gran problema. Pero, ¿podemos ir a algún lado?
- Tal vez podemos llamar a Charlie o Renée – sugerí. - ¿Crees que tienen una reserva? O nos pueden llevar hasta mi casa y buscamos bidones de gasolina.
- Y que me vean con esta pinta, no gracias. La verdad, no quiero contarle a nadie lo que sucedió, ¿puedes guardar el secreto?
- ¿Estás segura…? Tal vez te tiene que ver un doctor.
- Edward, no quiero que nadie sepa de esto – me dijo.
- Bien, pero si mañana te sientes mal te llevaremos con Carlisle, él es perfecto para guardar secretos, créeme.
Puso los ojos en blanco.
- De acuerdo, si mañana me siento mal, iré con el Doctor Cullen – dijo. – Volviendo al tema, ¿qué hacemos? ¿A dónde podemos ir?
- Estaba pensando… podemos esperar a que termine la fiesta y luego llamar a Alice para que nos busque. O que nos busque mañana.
- ¿Mañana?
- Bella, el lugar más cerca es un Motel.
- Una habitación para dos – le pedí a la recepcionista.
Me parecía conocida, estaba seguro de que la había visto en algún otro lado. ¿Pero dónde?
Ella se quedó mirando la escena: una chica con maquillaje corrido, mini falda, y camisa de hombre. Un chico sin blusa. Le dediqué una sonrisa para que no hiciera ninguna pregunta.
- ¡Claro! – me dijo, ¿me parecía a mí o estaba ignorando a Bella? – Necesito nombres, edad y teléfono – agregó lo último con una voz… seductora.
- ¿Es necesario? – le pregunté giñando un ojo, la verdad no tenía ganas de que mi Mamá supiera donde estoy.
Apretó los labios.
- No, no es necesario – dijo entregándome una llave. – Habitación cinco.
- Definitivamente no se puede salir contigo – me dijo Bella cuando cerré la puerta de la habitación.
- ¿Por qué? – le pregunté sorprendido.
- Coqueteas con todas – se quejó cruzándose de brazos en la cama.
- ¿Con quién coqueteé?
- ¡Con la recepcionista! – dijo alzando los brazos.
- Yo no coqueteé con ella.
- Y los guiños, y sonrisas, y, dios, como la mirabas, la acosabas con la mirada. Claro que a ella le gustaba.
Hice una media sonrisa.
- Bella, era para no dejar datos – le dije.
- ¿Y las miradas? Eso es para levantarte a una chica no para no dejar datos – se quejó.
- Ah, esto… la conozco de algún lado… sólo eso.
Frunció el ceño y luego se dejó caer en la cama.
- Es la mesera del Restaurante Italiano.
- ¡Es cierto!
- Sí, y vio la oportunidad de pedir tu teléfono y la tomó.
- ¿Estás a gusto? –le pregunté dándole una taza de té.
- sí… ahora sí – dijo. – Pero me debes una explicación… ¿Por qué le pegaste a Demetri? ¿Por celos de Irina?
- No… lo golpeé porque te prometí que te defendería de quien fuera… y a lo que a mi respecta, Demetri te lastimaría con eso, quizás lo hizo, espero que no, le di lo que se merecía, corrieron rumores… sinceramente horribles… el jueves… fue peor… no me controle… lamento haber golpeado… a tu… novio – dijo enojado al final.
- No es mi novio, nunca lo fue – dijo.
- ¿Qué? – pregunté.
Se llevó la taza de té a la boca, evadiendo mi pregunta.
- Bella… ¿Qué me estás ocultando?
Chapter End Notes:
Primero, perdòn por la graaaan demora.
Soy Clara y finalmente volvì de mis vacaciones
Esperamos que les haya gustado, como siempre apresiamos sus comentarios :d
