¡ESTOY DE VUELTA! Siento mucho el ausentarme tanto tiempo y dejar un capítulo corto, pero el trabajo, estudio demás no dejan lugar a la inspiración y al tiempo, pero al menos pronto terminaré este gran Fic y se acerca la gran confrontación final. Sin más que decir, espero que les guste.

Capítulo 14: La Calma antes de la Tormenta:

Una vez en el castillo, comenzó el debate acerca la organización de las defensas y el plan en general. Twilight y los demás recibieron a todos en la sala de los seis tronos, los cuales las Mane Six cedieron para Artanis, Zeratul, Nova, la princesa Celestia y Luna. Todos se sentaron alrededor del Cutie Map, quien mostraba una imagen fiel en tiempo real de lo que sucedía en Equestria, incluso a esa escala comenzaban a notarse los cambios en el terreno producidos por la infestación Zerg. Cabe aclarar que los protoss y la Terran estaban asombrados con la capacidad de los ponis de generar imágenes a esa escala sin usar tecnología como la suya, pero dejaron su asombro de lado para centrarse en asuntos más urgentes.

La fantasma Nova era una estratega versátil y que siempre se aseguraba de cumplir el objetivo de su misión. Dado que su misión en ese momento era que ella y sus hombres sobrevivieran, conseguir contactar al Dominio y salir de ese mundo con la carga de Terrazine que traían, la alianza con los protoss y los locales le parecía la opción más lógica. El problema fue cuando sus aliados le comentaron acerca de su ''plan'', el cual era tan inverosímil para ella como para otros miembros de la alianza a excepción de los ponis.

- Déjame ver si entendí...- Preguntó la Fantasma luego de que Twilight explicara la idea general- Tu plan es esperar a los Zerg, aquí, a campo abierto, usando todos nuestros recursos para defendernos en lugar de atacar, y mientras tanto... tú y tus amigas se quedarán adentro de este castillo para atacar a los zerg con... ¿magia del amor?

- Se llama Magia de la Amistad- Corrigió Twilight- Y es la fuerza más poderosa con la que contamos los ponis en este momento.

- Protoss, díganme que realmente no creen en esta locura, ¿cierto?- Dijo Nova mirando a Artanis y Zeratul- Deberíamos tomar las todas las fuerzas que podamos reunir, incluidas sus naves y guerreros disponibles, empujar a los Zerg hasta su base y destruirla. Estas estupideces de ''magia'' no se comparan contra una bala bien ubicada entre los ojos.

- Jerarca...- Agregó Selendis- A mi pesar, estoy de acuerdo con la Terran. Estas criaturas nativas tienen potencial, pero no se comparan con nuestra tecnología y poderes. Si atacáramos con todo nuestro poder combinado, podríamos tener una oportunidad de acabar con este asunto.

- ¡Por fin alguien que habla con sensatez!- Insistió Nova- Aprovechemos la posición estratégica de esta fortaleza y llevemos la pelea a los Zerg.

Artanis negó lentamente con la cabeza antes de responder.

- No es tan sencillo... ¡y no me malinterpreten, si esta fuera una situación de guerra como en cualquier otro planeta, yo mismo lideraría la carga contra nuestros enemigos, pero este no es el caso! Los Zerg no solo tienen un ejército formándose en este momento, sino que ahora también tienen los medios para crear unidades constantemente, sin necesidad de gastar recursos o tiempo. La princesa Twilight de los ponis os lo explicará.

Artanis clavó la mirada en Twilight Sparkle, y todos los demás en la habitación lo imitaron. La Princesa de la Amistad se sintió un poco abrumada, pero verse en una situación en la que podía explicar algo a alguien la llenó de confianza. Se puso firme y apuntó con su casco hacia un punto específico en el gran terreno que abarcaba el bosque Everfree en el Cutie Map.

- El nombre del artefacto se llama la Laguna Espejo. Es un lago con propiedades mágicas que permite hacer una exacta copia del objeto o ser que se zambulla en él. Aparentemente, los zerg descubrieron sus propiedades y anidaron cerca de él. Con la Laguna bajo su control, los zerg pueden multiplicar sus números sin esfuerzo, sin gastar recursos, y en cuestión de segundos.

- Lo que hace que un ataque directo sea una opción imposible- Continuó Zeratul- Ya que no importa cuántas naves o tropas poseamos, los Zerg podrían contrarrestar todos nuestros recursos con una cantidad inmanejable de monstruosidades.

- Si es tan importante... ¿Por qué no solo volamos el sitio con una de nuestros misiles nucleares y nos deshacemos de esa cosa?- Preguntó Nova.

- ¿Misiles nucleares?- Preguntó Celestia preocupada, mientras Artanis cruzaba los brazos, pensativo.

- Son un arma de destrucción masiva- Explicó rápidamente Karax, quien se encontraba parado al lado del Jerarca- Un proyectil que se dispara desde una base hacia la atmósfera y se redirige desde tierra para que caiga sobre un objetivo. Genera una explosión concentrada que abarca varios kilómetros a la redonda del impacto, pocas cosas quedan en pie luego de su onda expansiva y nada biológico sobrevive.

- ¡Hermana, el castillo!- Le advirtió Luna.

- Es cierto...- Asintió Celestia- Me temo que no podemos hacer eso. Cerca del Lago Espejo se encuentra el castillo de las hermanas, una antigua fortaleza abandonada, y debajo de este está la caverna del Arbol de la Armonía, una reliquia milenaria que mantiene estable la armonía de Equestria. Si algo llegara a pasarle al arbol...

- ¡Ay, por favor!- Protestó la fantasma, exasperada- ¿En serio van a dejar pasar la oportunidad de eliminar nuestros problemas solo por un estúpido árbol?

- ¡No solo los ponis están en desacuerdo!-La atajó Zeratul- Ese Arbol posee gran significación tanto para ponis como para protoss. Destruirlo generará consecuencias terribles e insospechadas para nosotros en el futuro. ¡No lo permitiré!

Artanis levantó la mano para pedir silencio, y Zeratul se sentó nuevamente. El Jerarca se levantó por primera vez de su asiento y miró a todos los presentes antes de hablar.

- No niego que también tengo mis dudas, pero esta es la situación en la que nos encontramos. Los Zerg lograron obtener el control de un elemento del que ningún protoss o Terran tuvo contacto antes. Si de mí dependiera, seguiría su consejo y asaltaría la colmena Zerg. Pero no sería suficiente. ¡Zeratul no fue suficiente, yo no fui suficiente, un enorme ejército de nuestros hermanos no fue suficiente, y nuestras fuerzas actuales, aunque bastas, tampoco serán suficientes!

El jerarca hizo una pausa antes de continuar.

- No estoy desesperado, estamos en una situación que he conocido muchas veces antes y he incluso he peleado en peores escenarios. Pero no creo que pensar como lo haríamos normalmente nos sacará adelante en esta batalla. Respaldaré la decisión de los habitantes de este mundo, es todo lo que nos queda...

Nova comenzaba a impacientarse. Para ella, el destruir a los Zerg sería un trabajo sencillo si no tuviera tantas trabas de parte de sus aliados. Sin embargo, tenía hombres y equipamiento de los que encargarse, y no podía arriesgarse a perderlos a ambos antes los Zerg mientras ella organizaba su operación. Para bien o para mal, tenía que seguirle el juego a esos locos.

- ¡Muy bien, hagan lo que quieran! Mis hombres defenderán lo mejor que puedan este lugar en conjunto con sus fuerzas. ¡Pero quiero que cumplan con su parte del trato, deseo contactar al almirante Horner!

- Karax... encárgate de que nuestras naves contacten al Dominio Terran- Ordenó Artanis- Zeratul y yo contactaremos luego a James Raynor, debemos asegurarnos de que los Terran no piensen en... operar en este planeta.

- Si, Jerarca.

Tanto el Forjador de Fase como la Fantasma del Dominio se levantaron de sus asientos y se retiraron. Los templarios y alicornios fueron los únicos que quedaron en la habitación para discutir el plan.

- Prometí ayudarlos en todo lo que fuera posible- Dijo Artanis- Pero no puedo negar que las recientes objeciones despertaron mis dudas. ¿Cómo planean derrotar a los Zerg exactamente?

Una vez más, la atención general se centró en Twilight.

- De la manera que vencimos a todos nuestros enemigos, exceptuando a Sombra y Chrysalis. Como explicamos durante el juicio, mis amigas y yo somos las portadoras de los Elementos de la Armonía. Con su poder desatado, la Magia de la Amistad genera un poder inigualable, capaz de sobrepasar incluso a toda la magia de Equestria.

- ¿Y donde están esos Elementos?- Preguntó Selendis- Dijeron que eran piedras místicas... ¿donde están?

- En el bosque Everfree, incrustados en el Arbol de la Armonía- Confesó Twilight.

- ¡Entonces están fuera de nuestro alcance!- Respondió la Ejecutora levantándose de su asiento- ¡Ya dijimos varias veces que no podemos realizar un ataque directo!

- ¡Y no lo precisamos!- La atajó Twilight- Los Elementos nos dieron poder en su momento, pero el poder de la Magia de la Amistad está en nosotras, nosotras SOMOS los Elementos de la Armonía. Y nosotras tenemos el poder para poder terminar con todo esto.

- ¿Y exactamente qué es lo que piensan hacer?- Volvió a preguntar Artanis

- Nosotras estamos conectadas a los Elementos, los Elementos al Arbol, y el arbol a este castillo, y no solo es Ponyville, toda Equestria está conectada a este lugar, el Cutie Map es la prueba. Si concentramos todo nuestro poder en el castillo y lo liberamos hasta la misma raíz del Arbol, debería bastar para afectar a todos los seres corrompidos de aquí hasta los confines de Equestria al menos.

- ¿Eso eliminará a los Zerg?- Preguntó el Jerarca, quien se mantenía sentado sobre el respaldo de su asiento con una posición pensativa.

- Bueno...- Dudó Twilight, que se fijó en Applejack por un momento- Honestamente... no estoy segura. Los Elementos no son un arma de destrucción, sino de cambio y equilibrio. La presencia de los Zerg está afectando la armonía de este mundo, de eso no tengo ninguna duda; y tampoco tengo duda que en respuesta a eso llegó Zeratul aquí, porque de no haberlo hecho, jamás habría llamado al resto de los templarios y este mundo de seguro ya habría sido consumido. Para restaurar la armonía, los elementos afectarán a los zerg de alguna manera, ya sea transformándolos en piedra, expulsándolos, o convirtiéndolos en algo más. De todas formas, confío en que mis amigas y yo podremos poner fin a este conflicto de una vez y por todas.

Zeratul giró la vista hacia Artanis y este cruzó miradas con el templario tétrico. No estaban conectados en el Khala, pero Zeratul sabía que estaban pensando lo mismo: Esa situación tenía mucha similitud con su cruzada en Shakuras para liberarla de los Zerg. En cierto punto, había tantos de esos monstruos que liberar el planeta de esa plaga parecía imposible, pero apostaron a una solución, a una pequeña esperanza, y con poder y sufrimiento lograron liberar a Shakuras de los Zerg. Si esos ponis tenían tanta confianza en sus poderes como para apostarlo todo a esa chance, entonces los protoss no se echarían atrás.

- Muy bien...- Declaró Artanis, levantándose junto al templario- ¡Hagan lo que deban para llevar a cabo su plan! ¡Zeratul y yo les daremos todo el tiempo posible, los templarios lucharán al lado de los ponis una vez más! Pero les advierto... Sin importar que tanto poder tengamos, los Zerg lograrán sobrepasarnos con el suficiente tiempo. Rezo para que nuestros esfuerzos conjuntos lleven a este planeta a la paz una vez más.

Y con una reverencia, Artanis y Zeratul junto con Selendis salieron de la habitación. Celestia miró a Luna y notó que ella estaba aguantando un poco las ganas de reír. La Princesa del Sol frunció el entrecejo, pero entendió a su hermana: Artanis sin duda tenía una debilidad por pronunciar discursos inspiratorios la mayoría de las veces que hablaba.

- De acuerdo- Dijo la Princesa mientras ella y su hermana se levantaban también de sus asientos- Twilight... viéndote ahora, sé que esta experiencia te ha hecho crecer a un punto donde de seguro yo jamás habría podido ayudarte a alcanzar. Sé que es muy repetitivo, y les pido perdón a todas...- dirigiéndose al resto de las Mane Six- Por constantemente colocar la responsabilidad en sus manos, pero una vez más he de hacerlo: El destino de Equestria está en sus cascos. Diría algunas palabras inspiratorias... pero a este punto, ya tuvimos suficientes, y ustedes no las necesitan.

Y con una sonrisa, las Princesas del Sol y de la Luna salieron de la habitación, dejando solo a las Mane Six y a Spike en la cámara, y cerraron la puerta detrás de ellas.


Un saber común, para aquellos que conocen a estas razas, es que los protoss y los Terran tienen muchas características que los hacen únicos. Debido a la gran diferencia entre tecnología y poderes de ambos, sus tácticas de combate son muy diferentes los unos de los otros; pero siempre se destaca una gran diferencia: Los Terran poseen bases mucho mas defensivas. Si bien los protoss poseen poderosos escudos, grandes guerreros e increíbles poderes y máquinas, a la hora de defenderse dependen de que sus escudos aguanten, sus tropas disparen con toda su fuerza y que esto mantenga las posibilidades a su favor, los Terran tienen ciertos trucos para mejorar esas posibilidades a la hora de protegerse de ataques enemigos.

Para empezar, Nova se aseguró de que sus VCEs (vehículos de construcción espacial, los cuales dejaron boquiabiertas tanto a Luna como a Celestia) crearan un perímetro de búnkeres con respecto al palacio. Estos edificio parecidos a iglúes metálicos permitían a cualquier unidad Terran encerrarse dentro y disparar sin temor a sufrir daños, y a diferencia de los cañones de fotones protoss, podían repararse durante el combate, lo que los hacía más duraderos. El primer problema se hizo evidente: No tenían muchos soldados.

El equipo de Nova era parte de un convoy de tropas del dominio que regresaba de una misión en un planeta remoto, durante el camino habían sido atacados por un grupo de Animas (Fantasmas renegados) quienes les hicieron un buen daño antes de que pudieran saltar al Hiperespacio, y terminaron en ese mundo por casualidad. Desgraciadamente, solo ellos habían llegado a ese lugar, y los tripulantes de la nave, además de Nova, se componían de media docena de Marines y unos 4 VCE operativos con sus pilotos. Los protoss les habían dado minerales (tenían varios miles), pero una base Terran siempre se componía de un Centro de Mando con cientos o miles de colonos listos para cumplir con su deber. Fue ahí donde entraron los Khalai.

Nova utilizó el sistema de transmisión de las naves protoss para enviar un mensaje a la flota del Dominio. Celestia y Luna no estuvieron presentes cuando Karax logró contactar, mediante un panel de comunicaciones que hizo aparecer en tierra, a uno de los más altos rangos del Dominio Terran, evento que ambas princesas lamentaron. En la pantalla apareció un humano con uniforme azul muy bien cuidado, perfil siempre rígido, mirada analítica y de pelo muy corto y bien arreglado.

- ¡Almirante Horner!- Exclamó Nova haciendo una venia.

- Nova... me alegra de que estés bien- Respondió el Almirante con voz clara, sin inmutarse a la presencia de los protoss- Cuando nos llegó el reporte del ataque al escuadrón, temíamos que terminaras desaparecida en combate. Debo admitir... nos sorprendió recibir códigos de acceso de una transmisión protoss. ¿Dónde estás Nova, y cuál es tu situación?

- Almirante...- Comenzó Nova- Me encuentro en un planeta fuera de los registros del Dominio Terran, a varios parsecs de la zona donde fue atacado el convoy. Somos yo y varios sobrevivientes del escuadrón. Establecimos contacto con una base protoss ubicada en el planeta, al parecer tienen interés en proteger a la población local, pero fuimos atacados continuamente por los Zerg. Requerimos refuerzos y extracción inmediatos.

- ¿Zerg? ¿Quiénes son estos protoss, y a que te refieres con ''población local''?

- Ehm... señor, acerca de eso...

- Almirante Matt Horner, si me permite.- Intervino Artanis- Creo que no nos hemos encontrado antes...

- ¡Artanis!- Dijo Horner, abriendo ligeramente los ojos, sorprendido- ¡Sería tonto de mí parte el no reconocerlo! ¿Que hace allí el Jerarca de los protoss? ¿Qué demonios está pasando allá?

- Habría querido que nuestro contacto hubiera sido bajo circunstancias más alegres, Matt Horner- Respondió el Jerarca, siempre refiriéndose a sus amigos Terran por sus nombres completos- Pero temo que por un accidente, su agente terminó en este mundo habitado por... unas criaturas fascinantes. Pese a que no tenemos ningún conflicto con su pueblo, los Delaam han decidido proteger a toda costa a esta raza de cualquier amenaza, incluso de invasores externos...

Nova miró de reojo al Jerarca, sorprendida del hecho de que fuera directo al punto: Incluso si estaba llamando por ayuda, ese protoss no iba a permitir Terran en el planeta.

- ¡No nos adelantemos a nada todavía!- Contestó el Amirante sin alterarse- Nova... eres una valiosa agente del Dominio, y por supuesto que enviaremos apoyo. Jerarca, le agradezco por su ayuda en auxiliar a nuestros hombres, en cuanto arribemos a ese planeta podremos discutir acerca de su futuro. Puedo solicitar a Valerian que marque ese planeta como parte de los mundos protoss, eso debería mantener lejos toda actividad del Dominio.

- ¿Cuándo podremos esperar refuerzos?- Preguntó Nova.

- No muy pronto. El mundo de donde proviene esta señal está muy lejos de cualquier base del Dominio. Hasta que la flota arribe, podría ser muy tarde.

- Entonces... solo somos nosotros contra los Zerg- Dijo Artanis con pesar.

- Aunque tengo información que podría servirles...- Continuó Horner- Su posición está muy lejos en el borde exterior como para que cualquier flota del dominio pueda ayudarlos, pero sabemos de buena fuente que hay varios enclaves de mercenarios ocultas en la zona, varios de ellos pertenecientes a Mira Han. Les enviaré algunos códigos de encriptación para que puedan contactarla directamente, podría ofrecerles apoyo, pero les cobrará bastante, y usualmente pide minerales por sus servicios.

- No tenemos nada que perder. Aunque no tenemos los recursos para pagarles...

- Los Primogénitos se encargarán de ello- Anunció Artanis- No poseemos una base, por lo que esos recursos nos son inútiles en este momento, y si esos guerreros ayudarán a equilibrar la balanza a nuestro favor, pagaremos los minerales necesarios.

- También tengo cierta carga de Terrazine oculta en el castillo- Confesó la Fantasma- Sé que es ilegal, pero alcanza un buen precio en el mercado negro, quizás lo acepten como pago.

- El Terrazine es una carga peligrosa, pero prefiero en manos de los mercenarios que con los Ánimas- Declaró Horner- Haz lo que tengas que hacer para sobrevivir hasta que lleguemos, Nova. Le agradezco nuevamente su ayuda, Jerarca, estaremos en contacto.

Cuando terminó la transmisión, Nova comenzó a dar instrucciones nuevamente a los protoss para buscar frecuencias que usualmente eran usadas por mercenarios. No tardaron demasiado en encontrarlos.

- ¿Así que los protoss nos darán nuestra paga?- Preguntó Mira Han, una mujer joven pero de aspecto bastante inquietante, siendo su pelo completamente rosa, pero parte de su rostro del lado derecho estaba demacrado, lleno de cicatrices, y su ojo derecho era rojo por ser robótico- ¡Tanto mejor! ¡Siempre es bueno ampliar los clientes! Ahora... dado que Matthew les dió mis códigos personales, seré extra generosa y enviaré nuestros tanques y ''vehículos de asalto especiales'', siempre lo mejor para clientes que pagan. En adición, también enviaremos suficientes suministros para cubrir a todos nuestros hombres y varios escuadrones de los chicos nuevos. A esos tendrán que darles armas y armaduras en sus propias barracas. No damos armas o armaduras a tipos que pueden perderlas en el primer día, no es bueno para el negocio.

- De acuerdo...- Respondió Nova.

- ¡Ah! Y dado que piensas darnos también esa valiosa carga de Terrazine, te enviaré algo especial: Mi propio equipo de Fantasmas. Siéntete afortunada, no los envío a cualquier misión, pero para clientes que pagan de esta manera, es mejor que el trabajo se cumplan y sigan contratando.

- Eso sería todo. Gracias.- Dijo Nova cortante, no tan alegre de recibir Fantasmas renegados que eran del dominio. Pero no iba a negar cualquier ayuda extra.

- Si vuelves a hablar con Matthew, dile que me llame. Su esposa lo extraña, y solo llamar por negocios hace que este matrimonio pierda la ''magia'' - Pidió la mercenaria antes de cortar la transmisión. Nova miró a Artanis, que estaba atónito al descubrir que el Almirante Horner estuviera casado con esa mujer, pero ella simplemente se encogió de hombros y siguieron con sus asuntos.


Pronto Artanis y Nova pusieron al tanto a Celestia y Luna de los acontecimientos recientes. Ambas princesas se sintieron contrariadas de no haber participado en la comunicación, pero ambas estuvieron ocupándose de enviar a todos los ponis heridos y que no desearan pelear al Imperio de Cristal, e incluso dejar órdenes para Cadence para los posibles resultados de la siguiente batalla.

Según la Princesa del Sol, de perder esa pelea, recaería en Cadence la misión de reunir a todas las naciones y razas posibles en una alianza mundial para un último intento de destruir a los Zerg. Debido a la rapidez del ataque de los alienígenas y el constante desarrollo del conflicto, ni Celestia ni Luna tuvieron tiempo para pedir a sus vecinos por ayuda, aunque tampoco podrían haberlos socorrido en tan poco tiempo. Era por ello que decidieron confiar en Cadence la tarea de explicar a las otras razas del continente la situación. Si debilitaban a los Zerg lo suficiente y retrasaban su avance, quizás habría esperanzas para el futuro de ese mundo.

Pese a la decepción de ambas princesas de no poder establecer contacto con otras especies inteligentes del espacio exterior, no tardaron en maravillarse con la tecnología Terran que se desplegó en las próximas horas en Ponyville. Los protoss con sus docenas de naves capitales y Mantarrayas de Vacio dominaban el cielo, pero las fuerzas Terrestres definitivamente eran principalmente Terran. Los mercenarios llegaron al poco tiempo de concluida la llamada, Nova comentó que un arma a sueldo nunca llegaba tarde para recolectar su paga, aunque también mencionó que pese a que eran muy confiables para causar destrucción, solo eran fieles al dinero. Y no se equivocaba. Cuando llegaron los Fantasmas de Mira, lo primero que preguntaron era donde estaba la paga, y las lanzaderas se llevaron el botín tan rápido como dejaron a los soldados.

Ponyville pronto se convirtió en una abarrotada base militar. Los mercenarios se componían de docenas de soldados armados que se destacaban de los Marines de Nova principalmente por sus armaduras llenas de dibujos y grafitis, sus armas modificadas con espadas acopladas o mayores cargadores, y sus continuos comentarios insolentes al físico de Nova. Entre ellos, varios miembros de los legendarios Jabalíes de Guerra, soldados de élite de quienes hasta los protoss habían oído historias acerca de su gran experiencia en conflictos en innumerables mundos y contra todo tipo de razas, incluyendo la suya.

Fiel a su palabra, Mira también envió reclutas nuevos, quienes no portaban armaduras CMC ni rifles Gauss ''empaladores'', y Nova tuvo que encargarse de armarlos ella misma, haciendo que sus VCE construyeran barracas automatizadas para preparar a los novatos. Este evento fue todo un espectáculo para las princesas y los pocos ponis presentes: La máquina tripulada plantó en un amplio espacio libre una plataforma de metal y comenzó a trabajar en ella haciendo uso de su taladro de su brazo izquierdo y la pinza multiusos en su brazo derecho. Poco a poco, la plataforma comenzó a crecer a medida que el VCE trabajaba en ella, moviendo piezas de aquí para allá, modificando la estructura y ensamblando placas. A los pocos minutos, el edificio apareció frente a las princesas completamente terminado y listo para funcionar, ni Celestia ni Luna entendieron como fue que pasó.

Mientras los reclutas eran armados dentro de los edificios Terran, seguían llegando Mercenarios a medida que pasaba el tiempo. Pronto aparecieron las grandes unidades blindadas de Mira. Si los protoss eran impresionantes en su muestra de tecnología avanzada, los terran lo eran en su creatividad para diseñar máquinas de destrucción.

De naves de carga tan grandes como un Ursa Menor bajaron grandes vehículos blindados como tanques de asedio, quienes avanzaban lentamente sobre sus orugas, caminantes bípedos armados con grandes ametralladoras y poderosos cañones, decenas de soldados dentro de enormes trajes de batalla armados con lanzagranadas que se hacían llamar los Agentes Martillo, y algunas cuantas extrañas máquinas parecidas a pequeñas arañas de cuatro patas que iban por si solas, Luna quiso observarlas con más detenimiento, pero las perdió de vista por un momento y desaparecieron en la tierra.

Con esas últimas adquisiciones, las fuerzas Terran se consolidaron alrededor del palacio en posiciones defensivas que ambas princesas consideraron francamente infranqueables. Cerca del palacio se encontraban los Tanques de Asedio, quienes hicieron honor a su nombre desplegando sus dos piernas adicionales para mantener el vehículo estable, bajaron sus cañones gemelos de 90 mm para dejar paso a su temibles cañones de impacto de 180 mm, una increíble arma que requería que el vehículo no se moviera de su sitio para ser efectiva. Frente a ellos, los escuadrones blindados en los que se incluían los versátiles Goliaths (las princesas tuvieron dificultades para aprenderse los nombres de cada una de esas máquinas), dos gigantescos Thors, los cuales llevaban cañones en cada brazo que no tenían nada que envidiarles a los de los Tanques de asedio, a los que se le unieron el resto de las devastadas tropas terrestres protoss, quienes mantenían la frente en alto pese a estar rodeados de Terran. Delante de todo eso, los múltiples bunkers previamente construidos, los cuales albergaban dentro a las docenas de diferentes soldados que iban saliendo de las barracas o los veteranos que deseaban estar en la vanguardia.

Celestia notó que los mercenarios preferentemente dejaban a los ''novatos'' en el frente mientras que los soldados más experimentados se quedaban atrás, solo algún que otro Jabalí de Guerra o Agente Martillo entraban en los bunkers más alejados. Aunque Zeratul le aconsejó no interactuar demasiado con las fuerzas Terran (eran mercenarios, y cualquier mención de riquezas en ese mundo podría desencadenar un problema futuro), la Princesa del Sol preguntó a uno de los Fantasmas de Mira, quienes estaban a cargo del resto de las tropas, acerca de esta decisión.

- Los nuevos tienen que ganarse el derecho a trabajar bajo la protección de Mira Han- Respondió uno de los agentes especiales, quienes nunca se sacaban sus máscaras y visores y hablaban con un tono lento y arrastrado, casi sonaba aburrido- No necesitamos nenes de mami que nunca entraron en batalla, esta es su iniciación. Si sobreviven, se ganan sus armas y armaduras, si no... menos sueldos que pagar.

Celestia no comentó nada, pero los ojos le quedaron como platos ante tremenda estrategia de negocios.

Luna no lo pasó mucho mejor. Se paseó por las diferentes partes del pueblo, admirando las distintas armas y vehículos de los Terran, hasta que se topó con otro de los fantasmas de Mira. Notó que este observaba el bosque, los ríos y Canterlot, que se distinguía a lo lejos en el costado de la montaña central de Equestria. Queriendo parecer amigable, se colocó a su lado y observó en la misma dirección.

- Es hermoso... ¿verdad?

- Hace mucho que no veo un planeta así. Sin grandes ciudades, naves o polución en el aire.

- ¿En serio? En ese caso... sé que no sería ortodoxo, pero luego de que todo esto podría ofrecerle...

- Cuando veo un mundo sin guerra- Lo interrumpió el Fantasma- Un mundo de inocencia, un mundo de bosques frondosos y ríos cristalinos... ¡Me dan tantas ganas de explotarlo todo con una bomba nuclear!

Apenas dijo esto, el fantasma procedió a tomar un pequeño aparato que poseía una pequeña y afilada aguja y a clavárselo en el brazo mientras un líquido naranja se inyectaba a través de esta. El fantasma respiró aliviado y comenzó a caminar sin mostrar señales de haber conversado con la alicornio. La sonrisa que se estaba formando en la cara de la Princesa de la Luna fue rápidamente reemplazada con una mueca de total desconcierto y una boca ligeramente abierta al no entender lo que acababa de pasar. Olvidando completamente la idea que estuvo a punto de decirle al agente, Luna simplemente se alejó de ese lugar sin decir palabra y fue a buscar a su hermana.

Con esas experiencias, las princesas no tardaron en concluir que lo mejor sería terminar con ese asunto lo más pronto posible y no contar a los Terran como un futuro aliado de ese mundo. Ni Artanis ni Nova pusieron objeciones con esa idea.


Como se mencionó antes, los Terran establecían las líneas de defensa por tierra mientras ponis y protoss dominaban el cielo. Los gigantescos Portanaves se colocaron en torno al castillo de cristal de Ponyville, manteniendo su posición, las Mantarrayas del Vacio al mando de Mal'coth se colocaron cerca de ellas y a poca distancia una de otras, el verdadero poder de esas naves surgía cuando varias de ellas apuntaban a un mismo blanco al mismo tiempo. Los fenix y Wonderbolts circulaban alrededor de estas, siempre vigilantes de enemigos de vuelo ligeros. Pero lo que más destacaba de esa formación era Cloudsdale y los pegasos. La ciudad entera se había movilizado y se ubicaba aun más arriba que los Portanaves, las nubes de la ciudad cubrían con niebla a las naves protoss, creando un camuflaje que impedía que nadie pudiera saber lo que había detrás de ellas. Los doscientos pegasos que se ofrecieron voluntarios para luchar ahora portaban todos debajo de sus alas dos pequeños cañones de Plasma gemelos que les permitían disparar pequeños proyectiles a cualquier objetivo que tengan cerca, en la práctica los cañones no eran muy poderosos, pero en números altos, nada podía sobrevivir a tantos impactos. Con una flota de ese tamaño y cobertura natural para ocultar su exacta posición y movimientos, parecía que ese pueblo era impenetrable. O eso parecía.


Niadra se encaminó lentamente hasta el límite del bosque, detrás de ella, innumerables monstruosidades marchaban, se arrastraban o aplastaban a través del bosque detrás de ella. Cuando por fin llegó al límite, observó con sus ojos llenos de odio y cargados de malicia las grandes posiciones fortificadas de los protoss, Terran y ponis.

Pese a que ansiaba destruirlos a todos, sabía que no podía confiarse contra tantos oponentes. Su mente pasó a la de sus Supervisores, que observaban a la distancia las defensas enemigas, sintiendo la presencia de cada ser viviente y nave detrás de esa neblina extraña.

- ''Me abandonaste Morgoroth...''- Pensó la Madre de la prole- ''Pero no eres el único que sabe jugar con antiguas secuencias del Enjambre...''


- ¡Comandante!- Exclamó un teniente junto a Nova, lo que llamó la atención del resto de los líderes- ¡Contacto enemigo!

Todos giraron a ver la figura de la Madre de la Prole, firme y ahora sin daño alguno, lejos del alcance de sus armas, pero a la vista de todos para que observaran a su oponente frente a frente. Tal era la confianza que tenía en su victoria.

- ¡Todos a sus puestos de combate y carguen sus armas!- Ordenó Nova- ¡Parece que la fiesta va a empezar!

- ¡Templarios!- Exclamó Artanis- ¡Hasta aquí llegamos! ¡No habrá más refuerzos, no habrá más retiradas! La única que esperanza que nos queda está dentro de este castillo... ¡Así que den todo de sí para que ninguno de esos monstruos ponga una pie dentro, ningún paso atrás! ¡EN TARO TASSADAR!

- ¡EN TARO TASSADAR!- Se oyó el grito telepático de los pocos protoss que quedaban, pero con tanta fuerza que hasta los Terran y ponis sintieron una oleada de vigor.


Twilight y sus amigas oyeron el grito de guerra de los protoss y entendieron lo que eso significaba.

- ¡Muy bien, chicas!- Exclamó Twilight adelantándose hacia el mapa Cutie- ¡Esta es nuestra última oportunidad! Tenemos que concentrar toda nuestra energía en este castillo, conectarlo al Árbol de la Armonía y usarla para detener a los Zerg, proteger a todos nuestros amigos y salvar el mundo.

- ¡Muy bien! ¿cómo lo hacemos Twilight?- Preguntó Rainbow Dash.

Las cinco ponis y el pequeño dragon miraron a Twilight, que hizo una pausa y se quedó paralizada sin decir palabra. Lentamente se dio vuelta con una expresión de horror que pronto se contagió al resto del grupo.

- ¡No lo sé! ¡No tengo la menor idea!