HISTORIA DEL PRIMER AMOR
By Sonia-chan
Los personajes utilizados en esta historia le pertenecer a: CLAMP
CAPITULO 13: ENCUENTROS Y TRAVESURAS PIADOSAS
Ha pasado 1 mes desde la última vez que viera a Shaoran y a la pequeña Sakura. Unas dos semanas desde que se enterara que tenían que dejar su antigua casa por culpa de la traición del contador y hombre de confianza de la familia, y a pesar de vivir ahora en una casa mucho más pequeña y sencilla, no se podía quejar. Escuchó un suspiró a su lado, y observó a su querida amiga terminar de peinarse mientras tatareaba una canción.
Tomoyo Daidouji, ahora viuda de Kinomoto, era la única persona con la que podía ser completamente sincera. Su querida y mejor amiga, huérfana de padres y casi su hermana por haberse criado juntas desde su más tierna infancia. Se había casado con su hermano Touya y había tenido una vida feliz, hasta que la muerte se encargó de ensombrecerla. A pesar de tener 27 años, uno más que la esmeralda, aún conservaba ese aire jovial que tanto gustaba.
Se había enterado que su amiga iba a dejar la casa a causa de la terrible situación en les había tocado vivir. Totalmente comprensible. Pero ella había tenido que rogarle que no la dejara sola y bueno, allí estaba el resultado. Estaban en un mini departamento, en el centro de la ciudad que había demostrado ser el lugar perfecto para vivir, y a pesar de que extrañaban el ambiente tranquilo de Tomoeda, Tokyo no era tan malo después de todo.
Claro, la casa era muy pequeña a comparación de la casi mansión en donde vivían. Con pena habían tenido que despedir a los últimos empleados que quedaban y los que habían trabajado por años a su servicio. Luego, el embargo de la casa, hecho que motivo una decaída en la salud de su padre, pero como siempre contaba con la ayuda de su novio que había pedido que fuese a vivir con él, pero ella dio a conocer su deseo de no dejar a su familia sola y con resignación Kei les había brindado la oportunidad de ocupar el departamento que comprara hace ya, unos años.
El lugar constaba con solo dos habitaciones con sus baños respectivos, la cocina y una cálida salita. El gran problema era la cantidad de habitaciones que había provocado que las dos muchachas buscaran un lugar aparte, pero no tan lejos de sus familiares. Y allí, de nuevo, Kei al enterarse había propuesto a su novia poder vivir juntos, ya que iban a casarse muy pronto y no había problema alguno con que se juntase antes de la boda. La esmeralda no sabía qué hacer en ese instante. Todas sus excusas se habían terminado y ya no sabía que decir.
– ¡No, no lo voy a permitir!
Recordaba la joven a la voz de su amiga que miraba a su novio tan seria que era muy probable que la tranquilidad que se desprendía quedara quebrada de una vez por todas.
–Pero ella es mi prometida y puede venir a vivir conmigo, y más si no hay un lugar para ella en esta casa.
–MI AMIGA vivirá conmigo. No te preocupes por ella. Podremos conseguir un buen lugar. Además que no es buen visto que una pareja de jóvenes estén viviendo juntos sin siquiera casarse. Tienes que pensar el qué dirán de Sakura.
Allí de nuevo la amatista. 'Salvándola' una vez más. Y ni siquiera ella tuvo que agregar palabra alguna. Su abuelo y su padre habían apoyado fervientemente a la idea de la esposa de Touya. Y resignado, Kei tuvo que dejar de insistir.
Y ahora ellas estaban viviendo en un departamento aparte. Un lugar más céntrico y con muchas más oportunidades de conseguir un empleo decente para poder al menos pagar la renta del edificio.
– ¿En qué mes estamos, Tomoyo? – su amiga estaba en otro mundo, cepillando su cabello largo – Tomoyo… ¡TOMOYO!
– ¡Que!
– ¡¿En qué mes estamos?!
–Estamos en Agosto amiga– Tomoyo la miró escribir en un cuaderno, acostada sobre la cama – ¿porque lo preguntas?
–Agosto – dijo la muchacha tachando en un calendario adherido al cuadernillo – Kei quiere que vea todo para la boda y tengo que ponerle una fecha propicia para entregar las invitaciones.
– ¿Pero no falta mucho? Yo que recuerde el abuelo dijo que no podían casarse hasta dentro de ocho meses y de eso ha pasado…
–Ya han pasado casi tres meses, Tomoyo – respondió cerrando la libreta y buscando sus zapatos debajo de la cama –Tengo tan solo 5 para organizar mi boda y encontrar un trabajo para ayudar en los gastos aunque Kei quiere hacerse cargo de todo.
–Es lo mínimo que puede hacer por casarse contigo…
– ¡Ay, Tomoyo! – Dijo la esmeralda colocándose los zapatos – Lo dices de una forma.
–Es que es lo cierto – continuó, dirigiéndose hacia ella– Porque tú sabes muy bien que no lo amas. Que de quien siempre has estado enamorada es de Shaoran Li.
El sonido de la puerta abriéndose y la presencia de una persona las puso nerviosas.
– ¿Qué a dicho tu amiga? – preguntó Kei, aún en su lugar.
Sakura no quiso voltear a ver de quien se trataba si reconocía muy bien la voz. Tomoyo se levantó de su lado y rápidamente salió de la habitación.
–Me puedes explicar ¿qué es lo que a dicho Tomoyo?
La muchacha sintió los pasos de su novio acercarse a ella y sentarse en el lugar que ocupara su amiga.
–Pues nada… – trató de esquivar la pregunta – Solo que hoy amaneció medio rara y está diciendo disparates, pero que eso ya no nos importe más – trató de desviar el tema tomando de sus manos – ¿Ya hablaste con el abuelo?
–Sí – le respondió un tanto emocionado – Acabo de venir a verlo. Ya poco a poco estoy convenciéndolo de que encuentre otra fecha de boda, lo más pronto posible...
Sakura le sonrió a su novio, conmovida por el amor deslumbrante en sus ojos, antes de recibir sus labios y responder su beso.
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SAKURA LI POV
Me saque los zapatos y bajé las escaleras con cautela tratando de no hacer ruido, hasta llegar al último escalón y sacar la cabeza un poquito. Kira se revolvió entre mis brazos y la tuve que poner escalones atrás para que no me arruinara el plan.
Guau, guau
–Shhh… – trate de acallar a mi pequeña cachorra que me miraba moviendo su cola blanca. Me volví mirando de nuevo con cautela hacia la cocina, rogando que mi abuela no prestara atención al animalito – Ayúdame en esto, Kira.
Ella saco su pequeña lengüita y me miro anhelante. Como si me entendiera y esperara alguna orden de mi parte. No era muy creíble pensar que un animal puede entendernos. Alguna veces yo si lo creía.
La tome de nuevo en brazos.
Mi abuela aun estaba en la cocina así que tenía que ser veloz para que no me viera. Espere un poco más para encontrar el momento preciso de salir. Tenía la suerte de mi parte para poder cumplir con mi plan y esperaba que estuviera conmigo hasta que terminara de hacerlo. Vi girar a mi abuela hacia el refrigerador y salí corriendo sin detenerme, hasta el despacho de papá.
–Te vas a quedar afuera para que me avises si entra alguien ¿Ok? – le dije acariciando sus pequeñas orejas.
– ¡Kira!
La cachorra corrió hacia la cocina al llamado de mi abuela. Suspire. En fin, traté de hacerlo pero no funciono. Creo que después de todo tengo que hacerlo sola. Así que me adentre más en la habitación y casi grito de la alegría. Allí, sobre el escritorio, estaba el instrumento que me ayudaría en mi plan de volver a reencontrarme con la única mujer a la que era predestinada a ser mi nueva mama.
La señorita Sakura.
Y no la odiosa secretaria de su padre. Naomi Sheng.
Me senté en el gran sillón y abrí la laptop. Si. Sabía que papá dejaría su correo personal abierto. Debo agradecer a los dioses de hacer a mi querido papito tan distraído. Pero el tiempo era oro y no podía perderlo tan fácilmente, así que empecé a teclear. Debía encontrar alguna información sobre la dirección de la señorita Sakura allá en Japón.
Sakura Kinomoto
Bien, ahora ENTER. A esperar.
¡Dios! ¡Había un millón de personas con ese nombre! ¿Cómo saber que persona era la que estaba buscando? ¿Qué palabras podría utilizar una niña de 8 años, aunque ya iba a cumplir 9 dentro de cinco meses, para buscar a su futura mamá?
Se me ocurrió Japón, pero los ladridos y la voz de mi papá quejándose me hicieron sudar frío. Cerré la tapa de la laptop y me metí debajo del escritorio.
– ¡Kira! Si no te quitas de mi camino voy a terminar de pisarte esa pomposa cola que tienes y Sakura se enfadará conmigo por hacerte daño.
– ¿Esa es la mascota de la adorable Sakura?
Podía reconocer esa voz a metros de distancia.
–Si, Naomi. ¿Por qué no mejor me esperas en el salón, mientras busco los papeles?
–Pero quiero acompañarte, amorcito – no pude evitar hacer un gesto de asco ante su vocecita chillona al decir esa palabra – Además que yo sé en qué folder los puse.
–Bueno…
Pude observar desde el espacio entre la mesa y el piso, sus pies. Acercándose hacía el estante de libros y fólderes. Aprovechando eso salí con pucha cautela de mi escondite sin haber logrado mi cometido. Lastima otra vez será, pero no me rendiré por minimices, de eso pueden estar seguros. Seguí hasta la puerta, mientras que ambos adultos, no perdón, mi querido papá y 'esa' aun buscaban sus dichosos papeles. Me asusté cuando la mujer se puso en cuclillas buscando en las gavetas de abajo, algo que provocó que me dieran nauseas y que su pantalón bajara un poco.
¡Es que acaso esa mujer no puede colocarse unas bragas decentes, en vez de esos minúsculos hilos! ¡Qué horror! ¡Y 'eso' quiere mi papá que tenga como imagen materna! Como diría Ioryogi de mi adorada serie Kobato: ¡Creo puntos para Naomi!
¡Ay, Sheng! ¡Pronto será un bye, bye!
– ¡Los encontré!
Sheng saltaba, contenta, antes de tirarse sobre mi papá y darle un beso en la boca. Sentí nuevamente nauseas, pero traté de soportarlo una vez más.
– ¿Papá?
Ambos se separaron por mi interrupción, o bueno papá lo hizo porque la dichosa secretaria aun estaba colgada de su cuello.
–Sakura…
–Prometiste llevarme al zoológico, hoy. ¿O acaso lo olvidaste?
– ¿Zoológico?
– ¡Si, no me digas que lo olvidaste! Por eso vine a buscarte… ¿papá? ¡Dime que no lo olvidaste!
En verdad papá no me había prometido nada, pero ya era tiempo de exigir mis derechos como su legítima sangre. No era para nada justo que a ella si la llevara a pasear y a comer, y a mí quien soy su única y adorada hija no lo hiciera. ¡No señor!
– ¿Acaso vamos a ir al zoológico y no me dijiste nada, Shaoran?
¿Dijo vamos a ir? ¡DISCULPAAAA! ¡Qué entrometida es esta mujer!
–Yo… bueno… la verdad no tenía ni la más mínima idea que ibas a ir…
¡Si, así papá! ¡Ponla en su lugar!
– ¡¿Shaoran?!
–Perdón… – dijo ante la mirada de la mujer – Quise decir íbamos… íbamos a ir. Ósea, nosotros tres.
¡¿Qué?!
–No importa entonces – Naomi se acercó hasta mí y me abrazó de los hombros – Es una estupenda oportunidad para conocernos mejor, Sakurita. Aunque creo que no existe nada que me desagrade de tan adorable niña ¿no crees?
–Si…
No tenía nada más que decir. Podría ser adorable y todo lo que quisiera pero nuevos planes ya se mostraban en mi mente.
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Shaoran sonrió, antes de sentarse en una banquita cerca de las dos mujeres que corrían felices entre las flores. O bueno Sakura lo hacía muy alegre, porque para Naomi era muy difícil correr con el taco siete que llevaba su sandalia.
– ¡Papi! ¡Papito, mira!
El solo sonrió ante la imagen de su hija que se colocaba un lindo girasol sobre su oreja derecha. No podía evitar ponerse pensativo ante la cuenta de que el tiempo había pasado demasiado rápido y su hija ya no era la dulce niñita a quien acompañaba las noches de tormenta, ni la confiada pequeña que creía y hacía todo lo que él le pedía porque no razonada y en su vida no había ninguna otra necesidad más que amar a su padre.
–No te preocupes hijo, yo la cuidaré bien.
Shaoran tomó entre sus brazos a su pequeña hijita de 4 años, con sus colitas en el cabello y un vestido de color pastel, que jugaba con sus muñecas.
–Princesita mía, me tengo que ir a trabajar.
–Trabaja mucho, mucho, mucho, mucho, mucho papito.
El hombre se sonrió a su hija.
–Si tú me das muchos, muchos, muchos, muchos, muchos besitos – le respondió señalando su mejilla.
La niña se abrazó al cuello del hombre y deposito muchos besos en sus pómulos, demostrándole así su cariño a su papá.
– Ay… como amo a mi hija – dijo el hombre abrazando también a la niña ante la sonrisa de Ieran que contemplaba jubilosa aquel dulce cuadro – Te quiero, mi amor – deposito de nuevo a la niña en el piso que corrió hacia su abuelita – Te portas bien, princesita. Nos vemos mamá
–Cuídate, hijo.
Y ahora verla junto a Naomi le hizo preguntarse si debía o no hacerle caso a Ieran y darle ya una madre a su pequeña hija. Tal vez su madre si tenía razón de que la niña crecería pronto y no tendría a quien contarle ni a quien pedirle consejos en el momento de platicas de madre a hija, por que el estaba seguro que no tendría la paciencia suficiente para escucharla largamente mientras su hija desahogaba sus amores no correspondidos. Ese pensamiento le hizo mucha molestia, pero nada más allá del clásico celos de padre.
Entre sus recuerdos también vino a su cabeza, una conversación. Llevada hace muchísimo tiempo y que ahora sin querer estaba cumpliendo.
Naomi se levantó de su sitio, a punto de salir del lujosos restaurant. Pero lo pensó mejor y se sentó nuevamente. Tal vez debería esperar un poco más. No creía que Shaoran la dejara plantada así. Y no se equivoco. El apuesto hombre se acercó a su mesa.
–Hola.
–Hola, Shaoran – respondió la mujer con una sonrisa radiante – Siéntate.
–Discúlpame por haberme tardado pero no pude separarme de mi hija.
–No te preocupes. Te entiendo, aunque confieso que empezaba a preocuparme. Creí que ibas a dejarme plantada.
–Ya ves que no. ¿Ordenamos?
–Adelante.
El mesero le dio a ambos el Menú, mientras esperaba recto al costado de ellos a que ordenaran su plato. Unos segundos pasaron antes de retirarse, con el mismo paso elegante con el que llegó.
–Shaoran, no te puedes pasar todo el tiempo lleno de tristeza – dijo Naomi, tratando de sacar un tema de conversación ante el prolongado silencio que se formo entre ellos – Va a llegar el día que mires hacia el futuro y el recuerdo de Megumi… no se… se va a…
–El recuerdo de Megumi – le cortó el hombre – siempre estará en mi mente.
–Se perfectamente lo que estas sintiendo, pero también debes de pensar un poco en ti. Megumi fue mi gran amiga y la recuerdo con un gran cariño… pero… no se…
–No compares, Naomi. Ustedes fueron compañeras de escuela y volvieron a encontrarse después de mucho tiempo… en cambio yo uní mi vida a la suya para siempre.
–Tienes que seguir adelante, Shaoran.
No hablaron más, porque el mismo mesero se acercó los interrumpió sirviendo los platos y el vino.
–Gracias – dijo Shaoran, al tiempo que el hombre servía las copas de ambos.
–Gracias joven – señalo nuevamente Naomi, antes que el mesero se alejara de su mesa – Ojala y muy pronto llegue el día en que te vuelvas a enamorar y vuelvas a hacer tu vida.
–Es difícil. Estoy dedicado al trabajo y a mi hija, Sakura.
El silencio se prolongó nuevamente entre ellos, mientras consumían de sus platos.
– ¿Te puedo pedir un favor?
Shaoran tardo un poco en responder.
–Si, dime.
– ¿Los puedo acompañar de vez en cuando a ti y a tu hija? No sé, yo también me siento a veces tan sola y cuando estoy con ustedes, yo olvido mi soledad. Te lo juro. No sé que daría por encontrar un hombre como tú. Un hombre tan sincero, un hombre tan fiel y tan guapo.
–De verdad, Naomi. Que es difícil pensar que una mujer tan bonita como tu este sola – a pesar de ser un simple cumplido, él tenía toda la razón.
–Lo sé. Quizás sea porque soy una mujer demasiado exigente, pero lo prefiero así. El día que el hombre mis sueños llegue a mi vida, ese día si voy a luchar por ser feliz.
–Entonces busca algo en que entretenerte, Naomi.
–Pero en qué…
–No sé, debes ocupar tu tiempo en algo productivo.
–Desafortunadamente mis padres no me prepararon para enfrentarme a la vida. La verdad me da tanta pena decírtelo pero, me siento tan inútil.
–y tu tío… ¿no puede ayudarte en su negocio?
–No lo creo, el ha sido un poco egoísta en ese aspectos, a pesar de que la empresa que tiene es de la familia. Pero bueno, no quiero abrumarte con mis problemas. Olvidemos eso y no arruinemos esta hermosa velada.
El sonido del teléfono celular hizo salirse de sus recuerdos, antes de buscar el aparato de entre sus pantalones. El número de la recepción de la empresa hizo que se extrañase un poco.
–Señor Li, disculpe que lo moleste en su día libre, pero han ocurrido serios conflictos en la Textilera de Japón.
La pequeña Sakura sonrió traviesa, antes de acercarse al pequeño lago dentro del lugar. Se recostó en el barandal que por seguridad de los más pequeños estaba colocado allí y pudo observar más de cerca hacía los pequeños peces de colores que saltaban como locos al echarle un poco de comida especial para ellos. Lanzó un grito, llamando la atención no solo de Naomi y su padre, si no que de toda la gente que estaba cerca y miraban curiosos hacia la niña. Pero fue Naomi, quien estaba más cerca a ella que llegó a su lado.
– ¿Qué pasa, Sakurita?
–Se me calló mi bolsa de comida de los peces y la quiero de vuelta, pero soy tan pequeña que no alcanzo a llegar al agua – dijo inocentemente, a lo que la mujer le pareció demasiado extraño por el hecho que la bolsa nos e le había caído y la tenía escondida entre su ropa. Pero si quería ganarse a la odiosa hija de Shaoran, tenía que hacer todo lo posible por metérsela al bolsillo y así conseguir que pudiese llevarse a cabo la boda.
– ¿Dónde está? – Señaló la mujer inclinándose hacia el agua, donde los peces seguían nadando con ansiedad, esperando la comida – Es que no lo veo.
–Allí está.
–Donde…
– ¡Allí!
Se acercó más a ella, más, mucho más, y con mucho cuidado; simulando ayudar a la mujer a percatarse de la pequeña bolsa, se acercó tanto a la novia de Shaoran que hizo que, soltando un gran grito, cayera de cabeza en el pequeño lago artificial. Las carcajadas al ver a la mujer completamente empapada en el agua estancada, se dejaron escuchar por todo el lugar. Hasta el mismo Shaoran rió unos instantes, antes de seguir nuevamente con la conversación telefónica.
– ¡Ay, Naomi! ¡Perdóname! ¡No quise tirarte! –sollozó falsamente Sakura.
–Si pequeña no te preocupes – gruñó la mujer, levantándose y tratando de salir del agua – Ayúdame a…
– ¡Papá! – Sakura la ignoró olímpicamente dejándola por un largo rato con la mano estirada – ¡Ay, perdona pero estas muy sucia y me da asco tocar tu mano!
– ¡¿Qué?!
–Si – dijo corriendo hacia su padre – Voy a pedir un poco de papel para que te limpies y así poder… ayudarte.
Demoró lo más que pudo y regresando con una gran tranquilidad, jaló de su mano. Pero con ingenuidad falsa la volvió a soltar haciendo que callera con un gran estrepito nuevamente en el agua estancada.
–Maldita mocosa – masculló la secretaria de Shaoran, por lo bajo.
– ¿Qué dijiste? – Preguntó la niña, colocando una mano detrás de su oreja y acercándose a ella, fingiendo poner mucha atención – No te escuché bien.
Era mentira, porque si la había escuchado, pero poco le importaba su opinión. Solo tenía en claro una cosa:
Sakura Li había ganado una batalla, pero no estaría tranquila hasta ganar la guerra.
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La muchacha Kinomoto se sentó en el escritorio, aún con el cuadernillo de los preparativos de la boda. Local, cena, flores, música estaban listas. Aún faltaba la lista de invitados y con eso la entrega de las invitaciones. Levantó la vista hacia el reloj de la pared y comprobó que aún faltaba una hora para encontrarse con su prometido en los interiores de la empresa del padre de este. El señor Huang los había citado a ambos a esa hora para hablar de algo muy importante y delicado que no se podía decir simplemente a través del teléfono. Volvió su atención a sus apuntes y observó su letra atentamente. El recuerdo de lo ocurrido con su antiguo mejor amigo en el Campamento de Verano la atormentó nuevamente. Ya muy a menudo cuando estaba sola y en silencio le ocurría, pero tenía que poner los pies sobre la tierra y convencerse de una buena vez que jamás los volvería a ver porque estaban en lugares muy lejanos y ni siquiera por unas simples circunstancias lograrían encontrarse.
Sin querer empezó a hacer un gran corazón en las hojas y dentro de este plasmó un "Te quiero" que le trajo el recuerdo de uno muy similar, el único que hizo y entregó en su vida pero que lamentablemente su destinatario no supo apreciar en su momento.
La muchachita continuaba recalcando el contorno del corazón y disputándose mentalmente si entregarlo a su amigo o no. La verdad es que nunca había hecho una parecida en su vida, además que ese tipo de "comportamientos" eran más considerados en otras chicas de su curso pero no de ella misma. Escuchó el sonido de la puerta cerrándose y alguien ingresando con el paso tan apresurado que la hizo ponerse muy nerviosa y tratar de esconder la hoja de cuaderno.
– ¡Sakurita! – Era Tomoyo la que entraba en la habitación compartida de la preparatoria y dejaba unas bolsas en la cama – ¿Qué haces escondida como un hongo acá en la habitación? ¡Por Dios amiga, somos muchachas adolescentes y lo normal de nosotras es salir de compras, pasear con amigas y coquetear con los muchachos! No puede ser que tú aun sigas acá encerrada.
–Sabes que no me gustan ese tipo de cosas – trató de mover la mano lentamente, escondiendo la pequeña hoja sin que la amatista se diera cuenta – Yo soy mucho más práctica.
– ¡Ah, sí! – replicó Tomoyo. Iba a volver a los paquetes que había dejado sobre su cama pero la actitud sospechosa de la esmeralda le atrajo su atención, así como lo que tan arduamente trataba de esconder debajo de la mesa – ¿Qué es eso?
–Na-nada…
–Mentirosa – se acercó a la nerviosa muchacha y le arrebató el escrito – Te quiero, Shaoran – dijo leyendo en la hoja, antes de mirarla con la picardía en la mirada – ¿Le piensas entregar esto? Digo, porque si no tienes el valor necesario yo lo puedo hacer por ti…
– ¡No! – Sakura se levantó de la silla y quitándole de las manos la hoja se dirigió a su cama, donde la escondió debajo de la almohada – Solo es una tontería que hice en clase de literatura. Sin importancia alguna. En serio Tomoyo, es mejor que no comentes a nadie lo que acabas de leer, sería demasiado vergonzoso que los muchachos se enteraran que voy tonteando por mi mejor amigo.
–Ay, Sakura. Si te gusta alguien debes hacérselo saber y por si lo olvidas, yo también soy tu mejor amiga y puedes confiar plenamente en mí – Tomoyo tomó de ambas manos y le dedicó una gentil sonrisa – Y mi mejor consejo como tu mejor amiga es que le hagas saber a Shaoran que lo amas o como tú dices, andas tonteando por él.
–No puedo hacerlo – dijo Sakura soltando un suspiro melancólico – El es mi mejor amigo y puedo arruinar nuestra amistad diciéndole que lo quiero mucho más que eso. Además que lo conozco muy bien como para saber que jamás me hará caso, y mucho menos con estas fachas. Shaoran prefiere a las muchachas guapas y con rostro bonito, no una fea y horrorosa como yo.
–Eso pasa porque tú quiere verte así, Sakura. Ya saben lo que dicen: No existe mujer fea, si no mal arreglada. Y yo se que tú para nada eres fea, tan solo que con esa ropa que llevas encima pareces más hombre que una muchachita de 17 años.
– ¡Tomoyo!
–Yo solo digo la verdad – se alejó de ella y se sentó en su propia casa mientras sacaba los objetos que traía cuando entró – ¡Mira lo que traje! Me los mandó Lady Elizabeth. Son algunos recuerdos de su expedición a Egipto.
– ¡Wow, que hermosos!
–Sí. Son bellísimos.
Pasaron toda la tarde observando aquellos objetos extraños. Sakura permaneció varias semanas con la idea de entregarle esa simple pero significativa hoja a Shaoran, y encontrando el valor preciso, lo citó debajo del árbol de cerezo que estaba detrás del viejo edificio donde antes funcionaba un pequeño taller de ballet. Ese era un lugar precioso y que a pesar de todo el tiempo pasado el imponente árbol permanecía en pie y brindando su deliciosa sombra en los días calurosos. Ese lugar era muy especial para ella, por muchas razones. Una de ellas que solo Shaoran y ella sabían lo que significaba en sus vidas.
–Toma Shaoran. Esto es para ti – le dijo muy sonrojada y con mucho nerviosismo – Tu me…
– ¡Shaoran! ¿Dónde estás? ¡Ay!
La dueña de la voz que había interrumpido su confesión cayó al suelo por no fijarse donde pisaba y Shaoran le ayudó a pararse dejando a la muchacha castaña observando la escena en silencio.
–La próxima vez que me pidas ir a algún lugar, pensaré muy bien en la respuesta pues tal vez me lleves a un barranco y me tires sin más– dijo Megumi muy risueña, sacudiéndose la tierra de su falda pastel con suavidad, sorprendiéndose de ver a Sakura con un semblante triste – Hola, Saku… ¿cómo estás? No sabía que estabas en este lugar, Shaoran no me había dicho que nos veríamos contigo.
–Ni yo lo sabía la semana pasada – le respondió Shaoran, aún con la hoja doblada en su mano derecha – Me pidió para vernos hoy y entregarme esto.
Sakura se sintió muy avergonzada al ver como Shaoran abría la hoja sin más, frente a la mirada curiosa de Megumi. Ella no quería que pasara esto, por eso lo había citado en ese lugar porque le brindaba cierta confianza e intimidad que en ese preciso momento estaba siendo invadida, sin intensión alguna, por Megumi Mao. El joven observó sorprendido las pocas letras que tenía escrito, sin comprender siquiera el gran significado de estas. Pero Megumi si lo hizo, ella comprendió desde ese instante lo que pasaba e intentó de todas las formas posibles que Sakura no se diera cuenta que ella también lo había leído, agachándose y simular estar amarrándose las agujetas de las zapatillas.
–Yo… – Sakura sentía un gran nudo en la garganta y Megumi pudo fijarse de sus lagrimas al pasar por su lado – Disculpen…
–Espera, Sakura.
Pero fue inútil que la muchacha hiciera caso a la voz de la hija del director. Shaoran miraba aún la nota y el lugar por donde salía con dificultad su amiga. Megumi entendió los sentimientos de Sakura por Shaoran, pero ella también estaba enamorada del muchacho y no haría nada, no se involucraría en el amor de Sakura y por eso desde ese momento se prometió no insinuarle nada a Li. Solo pidiendo al cielo que si Shaoran se decidía por ella, el sufrimiento de la esmeralda no fuera muy doloroso.
Su recuerdo fue interrumpido por el sonido de unas campanillas para luego comenzar a vibrar insistentemente. Tomó su teléfono celular, que estaba al lado del cuadernillo de preparativos de la boda, presionó el botón verde y colocó el aparato en su oído.
–Sakurita mía, necesito que me hagas un gran favor.
–Dime…
–Espero no estés muy ocupada. Te aseguro que no volveré a pedir nada de ahora en adelante.
–Sabes que puedes confiar en mí, cariño.
–Necesito que vayas a un lugar y recibas un cheque a mi nombre. Ya llamé al lugar y te van a estar esperando mañana en la tarde. Por favor, si pudiera ir lo haría con mucho gusto pero mi padre pidió que viajara sorpresivamente a Italia, ¿me comprendes no?
–Ok – dijo la muchacha tomando nota de la dirección que le dictaba el hombre al otro lado de la línea – ¿Cómo dijiste que se llamaba el lugar?
–Oh, pues es en una de la sucursales de la Textilera Li – se preguntó ¿Cuántos Li con una empresa Textilera podían existir en el mundo? Porque le parecía demasiada coincidencia que fuera la misma que su antiguo amigo de escuela le mencionara– ¿Recuerdas al hombre que me presentaste en el Campamento de Verano? El es uno de los socios con quien trabaja Lieng Inc. el señor Shaoran Li.
Se sintió aterrada al comprobar que el destino volvía hacer cruel con ella.
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Li terminó de empacar unos pocos cambios de ropa, mientras esperaba a que su pequeña hija ingresara a su habitación con el portafolio que le pidió traer de su despacho. Ingresó nuevamente a su gran ropero y buscó entre sus cosas algunos guantes que le evitarían pasar el frío, porque recordaba que el invierno en Japón era demasiado agresivo y no quería sufrir por el clima. Aunque, dudó un momento, puesto que no recordaba con claridad cuáles eran los meses de invierno, pero bien dicen es mejor prevenir que lamentar ¿O no?
Batalló con uno de los cajones que no abría, jaló con todas sus fuerzas pero aún así no cedían, pretendió empujar y jalar varias veces, a ver si así abrían. Pero nada. Recordó que tenía una espátula en un cajón de herramientas, pero ¿Dónde estaría dichosa caja? Levantó la vista y la encontró entre otras que no recordaba haber tenido. Tomó una banquilla para alcanzar a la altura de las cajas apiladas, pero no se percató de su equilibrio y a pesar de tener muchísimo cuidado de no hacerlas caer, estas fueron atraídas por la gravedad formando un pequeño desastre.
Soltó un bufido de molestia y bajó de la banquilla para poder devolver el contenido a las cajas. Se llevó una grata sorpresa al hallar y recordar porque tenía esas cajas en su ropero. Eran todos los recuerdos que tenía de su vida en Pekín cuando era un adolescente. Fotos, tarjetas, exámenes y sus adorados peines. No pudo evitar reírse al tomar entre sus manos las dichosas pulseras de San Valentín que regalaba a las muchachas y que gracias a la "oportuna" llegada de Sakura, no había terminado de entregar.
–Papito ¿Dónde estás?
La voz de su hija interrumpió entre el silencio de su habitación y sus recuerdos.
–En el armario, Sakura. Ayúdame con esto por favor.
La niña dejó el portafolio en la cama de su padre, junto a la maleta de viaje, y en pequeños saltitos llegó hasta él.
– ¡Wow, que es eso! – exclamó la niña muy emocionada por los vistosos colores y las fotografías esparcidas.
–Recuerdos… – le respondió al verla arrodillarse junto a él y tomar entre sus pequeñas manos alguna de las fotografías de él y sus amigos en un día de campo – Creí que los de la mudanza habían olvidado esta caja en la antigua casa de Pekín, pero me alegra saber que no las perdí como creía.
– ¿Quién es ella, papá? – Preguntó inocentemente, ella tenía la ligera sospecha que sería la señorita Sakura en su tiempo de adolescencia pero quería estar completamente segura y que mejor que su padre le aclarara, además que la imagen le pareció encantadora –Es muy linda.
–Ah – exclamó Shaoran, tomando la foto de las manos de su hija en la cual se mostraba a la esmeralda sentada en las gradas del campo de baloncesto y con una pelota en su regazo mientras sonreía entusiasmada a la cámara – Ella es mi antigua amiga, Sakura Kinomoto. Es tu maestra del Campamento ¿la recuerdas?
– Si… – indicó llenando en la caja las fotografías y dudando un poco en preguntar –Oye papá… ¿Por qué la señorita Sakura se fue a Japón? ¿Se pelearon o algo más paso entre ustedes?
–Pues no lo sé con claridad – respondió Shaoran, colocando las cajas apiladas como antes – Solo un día de la nada me dijo que tenía que volver con sus padres, que había mucho trabajo allí y que su papá estaba muy enfermo, o algo así ¿Por qué lo preguntas?
–No, por nada. Pero si ella volviera a China, de nuevo, ¿podría vivir con nosotros, por favor?
–Sakura…
–Papito… yo… – Shaoran pudo percatarse de cierto brillo de añoranza en su mirada chocolate – Yo quiero que ella sea mi mamá. No quiero que Naomi ocupe ese lugar, no me gusta que ella reemplace a mamá. Porque, para mí ese lugar SOLO puede ser ocupado por la señorita Sakura.
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Tomoyo tocó nuevamente le timbre de la gran casona donde suponía trabajaría de ahora en adelante, sin saber aún de la conspiración que Kaho Mitsuki tenía contra ella. La mujer anciana salió por la puerta de la mansión y tras saludar con una mano a la muchacha, bajó las escalinatas hasta llegar a la gran entrada enrejada y abrir, tecleando el código dentro de la caja de seguridad, para que la amatista ingresara.
–Buenos días señora Hanna. ¿Qué tal fin de semana? – dijo con una sonrisa alegre, esperando a que la mujer caminara junto a ella.
–Pues bien, aunque sola en casa, porque el joven Eriol y la señorita Nakuru no se aparecieron en todos estos dos días.
–Oh.
Se sintió un poco desilusionada por ese dato. Esperaba poder encontrar a ese joven tan apuesto que había llamado tanto su atención. Pero bueno, ni modo para otra oportunidad se dijo. Caminaron juntas por el hermoso camino de piedras y flores hasta las escalinatas. Pasaron rápidamente por el gran salón, donde Tomoyo se percató con mucho más detenimiento de los lujosos muebles y cuadros que contribuían a ese aire inglés tan enigmático y diferente a lo que ella estaba acostumbrada.
– ¿Quiénes son ellos, señora Hanna? – preguntó, señalando el gran cuadro que se encontraba sobre la chimenea, donde los cinco personajes miraban hacia el fotógrafo que inmortalizó sus imágenes. Una joven dama muy hermosa y de ricos ropajes se encontraba sentada en una silla colonial, detrás de ella un hombre apuesto y que se le notaba muy recto colocaba sus manos sobre sus hombros. Un Eriol de unos 18 años los acompañaban y una pequeña niña de apenas aproximadamente 4 años miraba tímida, mientras que Nakuru era la única que tenía una gran sonrisa.
–Pues Lady Isabella y Sir Daisuke son los padres de mi señorito Eriol – contestó de forma natural la mujer, para después mirarla a ella – y claro está la niña Bianca, la hermana menor. Y como ya conoces a los dueños de esta casa, la señorita Nakuru y al joven Eriol.
–Ya comprendo porque el señor de la casa es tan apuesto ¡Todos parecen modelos extranjeros!
–Sí.
El sonido de la puerta abrirse les llamó la atención. Un alegre Nakuru ingresaba al salón, llevando una silla de ruedas donde una muchachita de hermosos ojos azules y pelo rubio estaba sentada. Ambas seguidas por dos distinguidas mujeres de aires señoriales y refinados. Dos mujeres muy parecidas de no ser que una tenía el cabello más corto que la otra.
– ¡Mira quienes vinieron a vernos, Hanna! ¡Eriol se llevará una hermosa sorpresa al verlas en Japón!
Una de las damas parpadeó varias veces, no creyendo encontrar a la hija de su difunto esposo en ese mismo salón.
– ¿Tomoyo?
– ¡Lady Elizabeth!
Sonia: Hola… ¿en que andan? Espero que hayan tenido un bonito 14 de febrero al lado del amor de su vida (corazoncitos) o bueno, los que no pudieron hacerlo –así como yo, lamentablemente- al menos pasar una buena juerga con amigas, o también tranquilamente en casa, viendo una buena película en la comodidad de su camita. ¡Uff! Vacaciones, carnavales, globos y playita, son algunas opciones que tuve para pasar un buen verano –en mi país- pero que no pude cumplir por estar en la capital y no en mi querido Trujillo, para el nacimiento del último de mis sobrinos -¡Dios, tengo ya doce sobrinos!- de igual forma a pesar de no tener mi laptop a mano tuve que pedirle a mi hermana y aprovechando su internamiento en el hospital, hice este capítulo relámpago que espero que sea de su agrado.
Agradeciendo muchísimo sus Reviews que me ayudan a continuar con esto…
¡UZZIEL ERES UN AMOR!
Je!
Byeee!
PD2: Chibik-Lady me mandó un mensaje privado y déjenme decirles que quedé impresionada por sus conjeturas de la historia. Además de sorprendida, muy emocionada ¡eso demuestra que alguien si toma en cuenta esta loca historia! Muchísimas gracias!.... A ti mi querida amiga, espero que este capitulo sea de tu agrado...
¿Avances?
Shaoran y Sakura al fin juntos. Si... despues de tanto tiempo... Ah por cierto... ahora is empieza lo M, ya que me han estado reclamando k nada de nada... n///n
