Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:

Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.

Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD


Capítulo 13. 1: Lealtad Eterna

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(Primera parte)

OoOoO

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-No va a pasarme nada Din.

-¿Cómo lo sabes?

-No lo sé, solamente es un presentimiento….

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-Link ¡Que haces!, ¡Levántate!- escuche que le decía jalándolo por un brazo- ¡Vas a dejar que se lleve a la princesa Zelda!, ¡si se equivoca en algo van a quitarle el alma!, ¡Eso es lo que quieres!

Por unos instantes lo vi levantar la cabeza pero segundos después volvió a esconderla entre su regazo. De verdad estaba muy triste y dolido.

-Mi alma- pronuncie de manera queda.

-Mugetsu no va a permitirlo- escuche que decía casi con voz cortada- de lo contrario me encargare de matarlo con mis propias manos.

-Link- susurro Sir Raven.

Esta vez no hubo reclamo alguno ni tampoco excusas para defender a su propio maestro.

-No lo voy a permitir- pronuncio mi compañero de cabellos color zafiro- ten por seguro que no lo permitiré, te doy mi palabra de honor, después de todo Tesshin no se atrevería a ir en mi contra.

-Más te vale- susurraba. No sabía porque pero a pesar del bajo tono aquello había sonado amenazante.

Le dedique una última mirada a Link antes de internarme en el templo junto con los otros dos caballeros…


La inmensa puerta del templo rechino al abrirse, Mugetsu me sujeto de manera fuerte mientras avanzábamos al interior.

Sir Raven dedico una última mirada a su pupilo.

-¿Está segura de esto... princesa Zelda?.

-No se preocupe Sir Raven, estaré bien.

-Si pero él…- se calló a si mismo mientras bajaba la mirada.

-Link también va a estar bien, hablare con él después de esto, en el fondo él debe de saberlo… que lo quiero y que no estoy enojada.

-Eso espero- hablo mientras desviaba la mirada.

Un amplio pasillo decorado con pilares nos custodio hasta lo más profundo del templo, en cada paso que daba podía sentir miles de presencias arremolinándose a nuestro alrededor.

Sir Raven respiro profundamente como si el aire se hubiera vuelto denso y poco agradable.

-De verdad que posees una magia poderosa- clamo Mugetsu de repente.- y yo que creía que a estas alturas ya te habrías desmayado, rayos haces que las cosas se vuelvan muy complicadas. Incluso él camina con bastante pesadez estando dentro de este Lugar- añadió señalando a su discípulo.

-Eso es lo que esperabas ¿cierto?, que me desmayara para poder salir corriendo de este sitio.

-Todavia podemos volver si lo deseas.

-No lo deseo.

-¿Cómo lo haces?, es decir, si es que puede saberse

-Cuando estuve en el bosque Perdido entendí algo muy importante. Debes comprender las cosas pero no insertarte en el flujo que llevan estas. Ese día me paso algo parecido y termine desmayándome…

-Y lo entendiste todo así de repente.

-Claro que no, no entendía lo que había pasado hasta que Link me lo dijo, entonces desde que supe que pondría un pie en este sitio me he estado preparando mentalmente.

-Ese Link- dijo gruñendo de forma algo divertida- a pesar de ser un crio fue muy perspicaz desde la primera vez que puso un pie en este sitio.

-¿Entonces?, si logro entrar.

-Más o menos. Llegar hasta la sala principal de este sitio también es parte de la prueba. ¿Princesa Zelda, no debería convertirse usted en caballero de hyrule?

-Probablemente- dije riéndome ante el comentario- pero no podría hacer todas las cosas maravillosas que Link hace.

-¿Cómo cuáles?

-Bailar al son de la espada, por ejemplo.

-¿Bailar? Es una forma curiosa de describirlo.

-¿A caso no se convierten en uno solo él y su arma?- clame con cierta sonrisa.

-Claro que si- interrumpió Sir Raven que ahora parecía caminar con más ligereza.

-Deberían de haberlo visto…- susurre perdiéndome entre mis pensamientos.

-¿Qué cosa?- musito el dragón de forma curiosa.

-Él y esa espada… A Link y a la espada Maestra. Ellos eran increíbles.

-¿Ellos?- susurro Sir Raven con el mismo tono curioso de su maestro.

-Esa espada tiene alma, ella y Link son muy curiosos, ¿saben porque?. Porque nacieron el uno para el otro.

-Igual que ustedes…- escuche que decía Mugetsu en una voz casi sorda.

El resto del camino avanzamos de forma lenta, por alguna extraña razón ambos caballeros se había vuelto más cautelosos.

Finalmente los grandes pilares de antaño dieron paso a un majestuoso arco de piedra, atravesamos el umbral y llegamos hasta una enorme sala de paredes poligonales, en cada uno de los extremos se erigía pilar de cristal color rosáceo decorado con extraños filigranas que para mí eran descocidos.

La tenue luz rosácea iluminaba toda la estancia y cuando entramos nuestros pasos hicieron un eco casi sordo pero a la vez muy retumbante, pequeños depósitos de agua ubicados disparejamente en el suelo sintieron el efecto de aquellas ondas y vibraron de forma descontrolada. Por unos instantes mire asombrada aquel recinto, la extraña energía que se sentía en el pasillo había desaparecido dejando lugar a una sensación nueva y desconocida.

De alguna forma el aire también se había vuelto gélido aunque la temperatura seguía siendo la misma. Mugetsu avanzo unos cuantos pasos hasta el centro de aquel extraño sitio. Bajo sus pies un enorme círculo mágico lo esperaba, dio unos cuantos golpes con la punta de su bota y los extraños caracteres comenzaron a iluminarse.

-Sir Raven… ¿Qué extraña lengua es esta?

-No lo sé, al inicio creía que era hyliano antiguo pero después de mucho tiempo note que la mayoría de las letras y caracteres había sido deformados.

-Entonces.. Es hyliano pero no es hyliano.

-Eso parece, el templo fue construido hace siglos y desde siempre nadie ha tenido idea de cómo interpretar esto.

Nuevamente mire a Mugetsu. Otro misterio sin salida.

Una voz sonó desde el fondo.

-Pequeña lagartija ¿Qué es lo que quieres?- sonó una voz gruñona y algo adormilada.

-Deseo una audiencia.

Una pequeña luz flotante apareció delante de él y poco a poco fue tomando forma, al inicio no podía creer lo que mis ojos veían.

El hombre llamado Tesshin I parecía bastante joven, su cabello largo y dorado le llegaba hasta la cintura, sus ojos eran muy ávidos pero también dejaban ver las huellas de los años que expresaban una enorme sabiduría. Mugetsu había dicho que tenía como 180 años y quien sabe si de verdad era cierto porque aquel hombre no utilizaba ningún tipo de hechizo, y su grata apariencia solo se debía a una sola cosa.

-El maestro Tesshin es…- dije en voz baja tratando de no parecer grosera.

-Un fantasma- me completo Sir Raven.

Revoloteo de un lado a otro dibujando círculos sobre Mugetsu haciendo que su extraña cola de fantasma se viera graciosa*

-¿Una audiencia?-Pregunto de forma seca y algo petulante- ¿Qué busca un dragón como tú con eso?

-Yo te llamo, pero la audiencia no la pido para mi persona- hablo mi compañero.

Una extraña sensación comenzó a formarse, como si Mugetsu tratara de retener la calma, como si el simple hecho de estar frente a Tesshin lo estresara mucho. Finalmente el joven dragón me llamo con la mano, entre en el círculo mágico y él salió de éste enseguida.

-Ella es la princesa Zelda, actual soberana de Hyrule y por lo tanto dueña de la orden de los caballeros. Ella es quien desea pedir audiencia.

El fantasma se acercó flotando hacia mí.

- ¿Qué motivos? Y ¿Qué intenciones?- pregunto sin demasiados rodeos.

Sir Raven se crispo un poco y Mugetsu dibujo una venita de enfado en su frente, a este fantasma de verdad no le importaba en lo más mínimo que yo fuera miembro de la realeza, suspire muy hondo y me dedique a hablarle tratando de no dejar ver mis emociones tal y como Din me lo había dicho.

-Respecto al joven aprendiz Link y su reintegración al entrenamiento- también fui directa en mis puntos.

Irguió una ceja y después soltó una sonora carcajada.

-El joven que burlo este sitio como si nada y que después se marchó con mucho descaro. Si, si, lo recuerdo perfectamente, sus habilidades de percepción son únicas… asombrosas si se me permite decirlo. Pero. Esa petición esta negada.

Me crispe un poco al escuchar aquello, el fantasma dio media vuelta y se alejó con lentitud dejándome ahí parada.

-Esto es una audiencia- brame de forma autoritaria.

Sir Raven y Mugetsu se quedaron petrificados, no sabía si era buena idea gritarle al fantasma pero no me sentía satisfecha con su veredicto, se había encaprichado sin siquiera dar paso a mis explicaciones.

-Exijo que escuche razones- volví a decir en tono autoritario, ¡Menudo bagaje de la realeza! Jamás pensé que algún día lo utilizaría, por lo menos no voluntariamente.

El fantasma se viro de manera curiosa, irguió una ceja y se acercó a inspeccionarme, no parecía molesto ante mi tono pero notaba cierta mirada picara.

-Los soberanos siempre creen que pueden exigirlo todo- dijo de forma altanera.

-Exijo porque la orden me pertenece, exijo porque es mi deseo que Link se convierta en caballero y también porque debo hacer valer la justicia.

-El joven llamado Link renuncio a sus deberes.

-Si pero..

-¡Silencio!- gruño arrebatándome la palabra- es usted muy valiente princesa, ¿Tanto desea que la escuche? Pero en este templo debe ganarse el derecho.

-No te atrevas- gruño Mugetsu al ver la expresión en el rostro del fantasma.

El espectro profirió una pequeña risita.

-La audiencia se ha acabado, ya dijiste que no, ¡entonces nos vamos!- dijo mi compañero mientras se me acercaba, lo vi con intenciones de jalarme de una mano pero entonces el espectro chaqueo los dedos, una extraña energía salió del círculo mágico apartándolo unos cuantos metros.

-¡Maestro!- grito Sir Raven- ¿Se encuentra bien?

El joven dragón gruño de manera enojada, el espectro volvió a burlarse quisquillosamente y tras chasquear nuevamente los dedos una jaula de Luz se formó alrededor de los caballeros.

Ambos se quedaron pasmados, el círculo mágico también alzo una barrera dejándome atrapada.

-" ¡Madre mía!, este es el juicio de las almas del que Din me hablaba"- pensé un poco asustada recordando que también debía de mantener la calma.

Nuevamente escuche gruñir a Mugetsu, estaba realmente enojado por la insolencia que había demostrado el fantasma.

-¡No te atrevas!- volvió a bramar de manera estridente y su voz comenzaba denotar tonos guturales.- ¡estas despedido si sigues con esto!- le grito mientras se aferraba con fuerza a aquellos barrotes.

-¿Despedido?- dijo de forma graciosa- ¿te revelaras ante tu pupilo?, ¿A caso ya le dijiste todos tus secretos? ¿Estás dispuesto a dejar la máscara?- añadió mientras se reía sonoramente- esta vez no dejare que te metas pequeña lagartija, hacía años que alguien como la princesa no pisaba este templo, ¿crees que voy a perder la oportunidad?, esto definitivamente se va aponer muy divertido.

El gruñido se escuchó aún más fuerte, era obvio que Mugetsu había comenzado a utilizar su magia de animago, si se convertía en dragón posiblemente el fantasma accedería a liberarme, es decir, ¡Que loco le haría frente a semejante bestia!

-No, no, no- dijo el espectro burlonamente moviendo su índice derecho de un lado hacia otro- ¿es que acaso quieres morirte?

Les dio la espalda a los caballeros y sus cejas se irguieron de forma burlona.

-Los de tu especie son muy extraños- dijo mientras se me acercaba.

El animago había comenzado brillar aumentando un poco de tamaño.

-Maestro, por favor deténgase- le dijo Sir Raven de modo suplicante, pero Mugetsu no escuchaba, entonces lo abrazo por la cintura con mucha fuerza y lo obligo a separase de los barrotes de la jaula.

El joven dragón se mostró un tanto desconcertado y dejo de emitir aquella magia, volvió a su tamaño y miro con tristeza a Sir Raven.

-Por favor… no lo haga- repitió con voz temblorosa, todavía no lo soltaba de su agarre y al parecer tampoco pensaba hacerlo, reclino su cabeza y sus rubios cabellos se entremezclaron con los de color zafiro- yo… yo la tomare- profirió con una voz seca y carente de emociones- yo tomare la responsabilidad de esto, yo enfrentare a Link a la cara, yo seré quien tenga la culpa, por favor…

La barrera alrededor del círculo mágico se había elevado tanto que ahora formaba una columna de luz gigante, la toque tratando de salir de aquel sitio pero una fuerte energía me devolvió al centro. Los ojos de Mugetsu mostraron una expresión que no había visto nunca, era como si tuviera miedo y también como si de verdad no pudiera hacer nada.

-Por favor…- Volví a escuchar la voz de Sir Raven mientras le hablaba a su maestro, pero esta vez también denotaba miedo- No lo hagas… no quiero que te mueras- hablo casi con voz quebrada- yo dejare que Link me odie, puedo vivir con eso, pero si te mueres me dejaras completamente solo.

-Raven… suéltame, no digas tonterías, no estás solo y tampoco puedes cargar con el odio de Link a cuestas.

Finalmente el caballero lo soltó de manera insegura, Mugetsu nuevamente bramo maldiciones, se aferró a los barrotes con rabia y rechino los dientes de forma sonora.

Yo también sentí mucho miedo, la atmosfera que se había comenzado a formar dentro del juicio de las almas era simplemente aterradora y por más que intentaba controlarme no conseguía poner mi mente en blanco.

Tesshin floto alrededor del círculo.

-Qué interesante… mmm.. si , si. Ya veo, esa valentía era una fachada. Princesa Zelda tu alma guarda muchos miedos.

-No…n..no es verdad- dije tratando de controlarme, pero la horrible sensación de estar en ese sitio me estaba volviendo loca.

-Si, si, miedos muy añejos, tantos que ni siquiera pertenece a esta época. Valla, valla parece que tuviste una mala experiencia en otra vida. De verdad que es interesante al parecer la raíz de todo se encuentra en ese muchacho… el joven llamado Link, sientes profundos miedos al pensar que puedes perderlo.

La barrera del circulo comenzó a ponerse de color carmín, la sensación de angustia aumento en mi pecho, no quería estar en ese sitio, horribles visiones y recuerdos comenzaban a correr por mi cabeza, el castillo, Ganondorf, la terrible época oscura, la tempestad que alguna vez había arrasado con mi tierra y Link peleando, peleando por salvar su vida y también la mía.

-No, ¡No!, dile que se detenga, no quiero seguir viendo a ese monstruo- clame de forma suplicante mientras la visión de Ganon golpeaba fuertemente a mi Link. Las lágrimas rodaron de mis ojos y me lleve las manos a la cabeza para tratar de salir de aquel horrible aturdimiento

-Parce que otra alma se ha tirado al vacío, y yo que creí que harías las cosas más interesantes.

Spiritu Ardoris!- proferí apuntando hacia la barrera- ¡Que sucede!- gruñí al ver que ni una sola chispa de magia había salido de mi mano.

-A, si… se me olvidaba, creo que no lo he mencionado, la magia no pude existir dentro de esta barrera.

Un terror pavoroso me inundo el alma al escuchar esas palabras.

-¡Tesshin!- mire a través de la barrera, los ojos de Mugetsu se había vuelto sumamente fríos, no eran sus propios ojos aquellos ojos violáceos juguetones, eran los ojos del dragón que bramaba furioso desde el interior de su alma.

Sir Raven había comenzado a golpear lo barrotes tratando de que estos cedieran, pero por más que se abalanzaba con su cuerpo, con la espada, con la poca magia que poseía, estos no se movían ni un solo centímetro. Mugetsu lo sabía y tal vez por eso desde un inicio había tratado de usar su magia de animago.

-Que caso perdido- dijo el fantasma- El verdadero juicio de las almas está comenzando, tú de verdad no estabas preparada, ¿Cómo te atreviste a venir a este sitio aun sabiéndolo?

-Link- susurre, lo necesitaba, necesitaba con insistencia tenerlo a mi lado.

-¿Link?, el aprendiz de caballero que esta…

El templo de las almas retumbo de manera estridente, Tesshin abrió los ojos como platos, parpadeo un par de veces y después chasqueo los dedos.

Detrás de la estancia apareció un cristal enorme, plano y alargado como un espejo, comenzó a brillar y reflejo imágenes muy curiosas.

Definitivamente lo que ahí se veía era el exterior del templo, la barrera de viento mágico temblaba de mala manera como si algo realmente enorme se estuviera azotando contra ella, Tesshin amplio la imagen y después pude ver a Link embistiéndose contra aquello.

-¡Link!- brame de forma asustada.

Una y otra vez lo vi caer a causa de aquel viento, su cabeza sangraba de tantos golpes, se seguía levantando, seguía golpeado la barrera tratando de entrar al templo.

-La columna de Luz- susurro Mugetsu.- traspasa más allá de las paredes de este templo

-Se ha vuelto tan etérea que seguro Link la ha visto desde el primer instante- gruño Sir Raven.

-¡Por favor!…- brame de manera estridente, los miedos que hasta entonces me afectaban desaparecieron de mi mente, tras la imagen del cristal Link volvió a salir volando lastimándose seriamente, Ralph tenía un rostro confundido que denotaba preocupación pero que también me decía "No puedo detenerlo"- No Link ¡Detente!, te estas lastimando, detente.

Pero no podía escucharme, el templo entero volvió vibrar de mala manera cuando él se azoto de nuevo contra la barrera.

-Valla- dijo Tesshin de modo asombrado- el templo entero tiembla, es la primera vez que veo algo así, la barrera exterior está cediendo.- clamo con la vista fija hacia el techo.

Un terrible crujido se escuchó como si algo se hubiera roto, parecía que le templo entero se caía a pedazos y el sonido había sido tan fuerte que nos había dejado sordos por unos instantes, Tesshin volvió a mirar con asombro a través del cristal.

-¿A dónde se fue?- se preguntó un poco aturdido.

En aquella imagen ya no podía ver a Link solo a Ralph mirando con insistencia hacia las puertas del Templo.

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Continuara…

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N.A.* Cola de fantasma: igual que los espíritus japoneses, si todavía no reconocen al personaje es porque de seguro no han jugado el juego de Minish xD


Comentarios del Capitulo:

Y parecía que le templo se estaba cayendo a pedazos, ¿Qué rayos fue eso?, bueno pues tendrán que descubrirlo en el próximo capítulo, sé que este fue relativamente corto pero prometo recompensarlos en el siguiente tengo preparada una bonita escena de Zelink para lo que vine y también la revelación de un gran secreto que podría cambiar el curso entero de la Guerra. Puede ser que el destino de Hyrule nuevamente este destinado a caer en las manos de un solo hombre….

Jajaj hay me puse dramática xD.