Corriendo por tu vida.

Capítulo 14.

Todavía recuerdo cuando le encontré el gusto a correr, tenía diez años cuando tuve mi primer acto vandálico. A pesar de tener a Mai a mi lado, aún conservaba el aire rebelde que me caracterizaba hasta antes de que ella comenzara a domesticarme. Un día regresé a casa y mi tío comenzó a reprenderme por lo tarde que había llegado, mi respuesta fue que me había quedado un rato en casa de Mai-san, una compañera del colegio. Mi tío se puso furioso, comenzó a lanzar una salta de improperios pero eso no era nuevo para mí era su costumbre, después de todo, le encantaba humillarme delante de todos los miembros de la familia. Mis primos se reían cuando comenzaba con su letanía y me tiraban sonrisas cínicas, las cuales con el tiempo aprendí a ignorar; al igual que los sermones de mi tío, aprendí a disfrazar mi enojo con un rostro impávido y sereno. Aprendí que haciendo esto ellos se enojaban más de lo que yo podía demostrar, en cierta manera, yo ganaba esas pequeñas peleas de poder. Puesto que para ellos, sus insultos y desprecios me resbalaban por completo, no podían ver en mi mirada si los estaba insultando o si simplemente me valían sus palabras.

Ese día mi tío entonces tocó un punto sensible para mí, comenzó a hablar de mi madre, la insultó como nunca antes había oído en los labios de él. Un odio injustificado, una actitud de desprecio, un algo que nunca comprendí, no en ese entonces al menos. A pesar de que mi molestia fue visible en mi rostro, me aguanté hasta el último de sus insultos, una vez que terminó me maldijo y se dio la vuelta. Entonces salí de la casa, tomé la piedra más grande que encontré y le destruí su hermoso vitral familiar; eso fue lo más satisfactorio que he hecho en mi vida. Acto seguido, arranqué como una loca a correr sin detenerme, corrí y corrí hasta que me quedé sin aire. Me sentía libre, exhausta pero con una sensación diferente a como estaba antes. Si bien aventar la piedra no mitigó mi furia, el correr sin detenerme hizo bastante. Lo agarré como un hábito entonces, comencé a tomarle más seriedad a las clases de educación física del colegio, participé en carreras de relevos, pruebas de velocidad que debo admitir no eran mi fuerte, incluso debo confesar que comencé con salto de altura.

Cuando estaba corriendo liberaba toda la tensión que llevaba adentro al vivir en casa de mis primos, el aguantar sus insolencias todos los días era una tarea desgastante y me estaba amargando hasta las entrañas. Pero afortunadamente descubrí muy a tiempo qué era lo que en verdad me gustaba y para cuando perdí la brújula nuevamente, pude retomar el camino y alejarme de todos ellos a tiempo. Con la ayuda de Midori-sensei, las muchachas y Viola-sama, pude tomar nuevamente el control de mi destino para no recaer en viejos vicios. Desaparecí de la casa de los Kuga, me convertí entonces en Kruger Natsuki, en ese preciso momento entendí el por qué mi madre jamás se quedaba en ningún lado. El poder de los yakuza nunca nos hubiesen dado vida, al igual que no me la dieron a mí hasta que escapé de ese infierno; tras el nombre de Kruger me inscribía a las escuelas, identidad que obtuve gracias a los contactos de Viola-sama. Cuando comencé a destacar en el ámbito profesional aún seguía utilizando el nombre de Kruger, pero ya con un poco más de confianza de que los Kuga no interferirían en mi vida nunca más. Me atreví entonces a posar para algunas revistas, con el riesgo que de ellos me localizaran nuevamente, pero continué moviéndome hacia ningún sitio en particular. Simplemente iba a donde hubiese alguna competencia, al igual que las demás chicas, me la paso entrenando todo el año, vivimos de esto.

Para sostenerse algunas venden ropa deportiva, o se las ingenian para poder sostener todos los requerimientos que esta actividad necesita. Para aquellas personas que piensan que para correr sólo se necesitan dos piernas están muy equivocadas; no podemos utilizar cualquier tipo de tenis puesto que se necesita que sean especiales para aguantar el rigor del entrenamiento y de la competencia en sí, todo para no lastimarnos durante el ejercicio. Lo mismo va para la alimentación y la hidratación, aunque he visto gente que sólo come pan y toma agua, yo me considero afortunada de tener los medios para alimentarme correctamente y tener el equipo necesario para correr.

Hace algunos años estando en un bar de mala nota, tuve la oportunidad de conocer a un hombre al que le llamaban 'Yamada', ignoro si ese es su verdadero nombre pero al menos es así como le conozco hasta la fecha. Le pagué una generosa cantidad, quería que me investigara a los Kuga, él se sorprendió mucho de mi petición puesto que él sabía de muy buena fuente que ellos eran gente peligrosa. Le dije que le pagaría el doble si me investigaba todo sobre Kuga Saeko, quería saber la verdadera razón por la que tuvimos aquel accidente y si mi tío estaba involucrado en él. Yamada empezó a colectar toda la información que podía en ese entonces, pero me dijo que tuviera paciencia ya que habían muchas brechas en esa historia. Con el tiempo Yamada me identificó como la hija de Saeko, aunque no hizo mayor comentario sobre el asunto; él estaba contratado para averiguar sobre todo lo que haya sido la causa posible de su muerte.

Un día Yamada me habló por teléfono y me dijo que tenía información relevante, pero que me diría la hora exacta en la que nos veríamos así como el lugar, de esa manera nadie lo seguiría. Una vez llegado al lugar de la cita Yamada me dio una lista de nombres que estuvieron implicados en la muerte de mamá, entre ellos dos nombres llamaron mi atención. El primero no me sorprendió en lo absoluto, Kuga Zatoichi, mi tío, quien odiaba a mi madre y no se cansaba de insultarle pese a que ya estaba muerta; el segundo no me lo esperaba, Fujino Viola. Comencé entonces a pedirle detalles a Yamada sobre las implicaciones que podría haber tenido Viola-sama para asesinar a mi madre, pero Yamada me corrigió. Aparentemente el móvil del asesinato fue Viola-sama, el perpetuador de tal macabro crimen fue Zatoichi. ¿Pero qué demonios tenía que hacer Viola en la vida de mi madre? Ella no estaba con nosotras cuando el accidente ocurrió, ni siquiera la conocía en ese entonces. Según Yamada, Viola-sama y mi madre estudiaron en Todai, compartieron un departamento mientras mi mamá estudiaba, Yamada me dio a entender que eran amantes.

Las cosas no cuadraban aún o al menos no para mí, ¿en qué le perjudicaba a mi tío que eso hubiese sido verdad? Además, acorde a lo que Yamada investigó mi madre y Viola se habían separado tiempo atrás. Cuando el accidente ocurrió Viola-sama seguía en Tokyo mientras que mi madre murió en Akita. Según Yamada lo más seguro es que esta historia estaría más completa si yo misma le preguntara a Viola-sama, por alguna extraña razón, pienso que Yamada no me lo dijo todo. Quizás por temor a que los yakuza lo torturaran antes de asesinarlo, quizás simplemente le agradaba y no quería que me siguiera involucrando con los Kuga; pero yo soy una Kuga también, en mi sangre hay lo mismo que en todos ellos. A pesar de que dejé el pasado muy atrás siento que lo menos que puedo hacer para honrar la muerte de mi madre es tomar venganza por ello; aún si eso significa acabar con todos ellos. Yamada mencionó otro nombre, Sakomizu Kaiji, dijo que él era el editor en jefe del diario de Osaka, el lugar para el que mamá publicaba muchas de sus notas.

La información que Yamada me dio era mucha y no era nada, me dio nombres pero sólo me hizo formularme más preguntas; estaba obsesionada por toda esta cuestión hasta antes de llegar a Fuuka. Como si el destino me dijera que deje a los muertos descansar, me regresó a Mai, que siempre ha sido la voz de la consciencia en mí, a pesar de ser menor que yo da muestras de una madurez que yo no poseo. Pero es debido en parte a que ella sí tiene por quién ver, mientras que a mí no me importa mucho lo que pase conmigo, a veces me olvido de mí misma. Pero eso no ha sido todo, aparte de Mai, me ha dado otra cosa, algo que no conocía ni me interesaba experimentar. Hasta antes de entrar a Fuuka me consideraba asexual, puesto que jamás he sentido inclinaciones románticas de ningún tipo con nadie. Esas tonterías que escuchaba de mis compañeras sobre el amor y todas esas vaciladas nunca me importaron, de no ser por Shizuru probablemente seguiría igual.

La primera vez que vi a Shizuru, en aquel club nocturno en donde celebrábamos nuestra anterior victoria en los juegos de Nagano, me quedé sin alientos. Desde el momento en que ella entró al bar no le quité el ojo de encima, era la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto en mi vida. Con ese porte, su elegante y graciosa forma de caminar, captó toda mi atención, al principio traté de negarlo, comencé a hacer suposiciones de que había venido con su novio a divertirse con sus amigas. Pero el famoso novio después de un rato, se desapareció, para luego encontrarlo totalmente ebrio y ligando meseros; sospecha de novio eliminada. Debo admitir que estaba algo tomada, pero eso sólo me dio el valor suficiente para acercarme, después de varias rondas de cerveza al lado de Midori te enseñan a aguantar altas cantidades de alcohol. Durante los juegos que tuvimos entre Midori-sensei y yo la vi observándome, estaba borracha pero no ciega, su mirada tenía un brillo muy diferente a como veía a sus amigos momentos antes. Shizuru me miraba de otra forma y me la jugué en ese momento, preguntándole lo primero que me vino a la mente, la invité a bailar así comenzó todo. Esa noche jamás la olvidaré puesto que Shizuru me dio mi primer beso, en esa ocasión Shizuru no sólo me robó un beso, ese día Shizuru me robó mi libertad.

- "¡Shizuru espera, no te vayas!"

- "¿Algún problema Kuga-han?" - Como odio que haga eso cuando estamos en la escuela...

- "Te gustaría que después de clases... Fuéramos a tomar algo..." - ¡Gah! Para esto no nací.

- "¿Ara? ¿Qué hay con tu entrenamiento?"

- "Ya sólo faltan dos días para la competencia, se supone que debo reducir el ejercicio para darle a mi cuerpo descanso"

- "Ya veo" - Lejos de ponerse feliz Shizuru se puso triste, su máscara se había ido momentáneamente - "En ese caso te deseo suerte"

- "Hay algo que quiero decirte"

- "¿No puede ser ahora?"

- "Hay mucha gente aquí..." - Estábamos en el maldito patio de Fuuka, con un montón de sus estúpidas admiradoras clavándome sus miradas como dagas en el cuerpo, por tenerle tanta confianza a su amada Kaichou. ¿Quiere que yo le hable frente a ellas de cosas íntimas? ¿Habrá perdido la razón?

- "En ese caso, otro día será Kuga-han, después de clases tengo mi reunión con el consejo estudiantil y no la puedo aplazar por ningún estudiante. Que tengas un buen día" - Las risitas irónicas de sus detestables admiradoras comenzaron a reventarme el hígado, decidiendo entonces quitarles la sonrisa a todas ellas y la odiosa actitud de Kaichou-sama a Shizuru, escupí lo que llevaba adentro.

- "Bueno si no puedes más tarde te lo diré ahora" - Pensé que seguiría de largo pero se detuvo, pero si no se hubiese detenido de todas maneras se lo hubiese gritado, el caso era infartarla -"¿Aceptarías ser mi novia ¡oh gran! Shizuru-kaichou-sama?"

Tal y como me lo esperaba, todas esas fans comenzaron a cuchichear histéricamente; pero ni ellas iban a borrar la gran sonrisa de mi rostro. Hablando de caras y gestos, el de Kaichou-sama no se quedaba nada atrás, estaba que no se la creía, tenía tonos de todos los colores en su mejillas, sus ojos se desorbitaron y por un momento pude ver que estuvo a punto de gritar como niña de secundaria. Muy a mi pesar se contuvo antes de que lo hiciera, pero ignoro cuál fue su respuesta si es que se decidía a darme una en ese instante, puesto que sus fans comenzaron a gritar y a decirme una serie de improperios acerca de mis obscenas tendencias sexuales y mis sucias proposiciones con su adorada Kaichou. Mojigatas, como si más de una de ellas no se masturbara con la foto de Shizuru en sus manos, creo que tengo náuseas. Para no entrar en controversia, ni agredir a su séquito, ni meterme en problemas con la dirección; decidí retirarme de la escena no sin antes guiñarle el ojo a Shizuru y diciéndole que de todas maneras la esperaría donde siempre, a la hora que terminara su junta.

- "¡Qué hiciste qué!"

- "Oi Mai, baja la voz, ¡pueden escucharte en Norte América!"

- "Pero es que no puedo creer lo que acabas de contarme, no es que no lo supiera de antes, ¿verdad?"

- "Ah si, olvidaba la rápida lengua de Harada en esto"

- "Sí, hasta me obsequió unas fotos, tengo de Shizuru-san, ¿te las paso?"

- "Sí... Digo, ¡Mai esto es serio! ¿Qué pasará si Shizuru me rechaza?"

- "¿Por qué crees que ocurriría algo como eso?"

- "Porque me ha estado evitando en las últimas semanas, ni siquiera me da cara cuando la voy a buscar a su cuarto"

- "¿Y a que va Natsuki al cuarto de Kaichou-sama? Nee Natsuki, ¡eres terrible!"

- "¡Mai!"

- "Bueno, bueno; aunque dudo que te rechace, puedes seguir intentando, pero no vuelvas a hacerlo frente a sus fans"

- "¡Ah! Esa expresión valió todas estas semanas de indiferencia, se lo merecía"

- "¿Pero hablas en serio? ¿No pensabas irte con Viola-sama a seguir con tu carrera profesional?"

- "Eso era antes, Shizuru es primero"

- "Natsuki, ¿eres tú?"

- "Baka"

Como le prometí a Shizuru me quedé en los patios de Fuuka esperando a que la dichosa reunión se termine, por alguna extraña razón fue extremadamente larga. Finalmente acabó y pude ver que se retiraran sus compañeros del Consejo, pero ni rastro de Shizuru. ¿Me habrá dejado plantada? ¿Habrá salido por otra puerta que no conozca? Esperé un rato más pero Shizuru no apareció, algo enojada, algo decepcionada pero sobre todo, frustrada; dirigí mis pasos hacia donde dejaba mi motocicleta. Comencé a cambiarme la ropa de mala gana, ya había pensado desquitar mi cólera corriendo la moto a toda velocidad en las afueras de Fuuka.

- "Natsuki no debería usar una lencería tan fina y enseñarla sin ningún cuidado al cambiarse en este lugar"

- "Nadie viene hasta aquí, creen que hay lobos Shiz... ¡Shizuru!"

- "¿Pues a quién esperabas?" - Dejando mi mal humor muy atrás, me aventé bruscamente sobre Shizuru, abrazándola tan fuerte que hasta pensé que la había lastimado.

- "Pensé que no vendrías"

- "Pensé que subirías a buscarme" - Eso no se me ocurrió - "Natsuki se ha portado muy mal el día de hoy, merece un castigo y como representante escolar, debo corregirla de inmediato"

- "Castígame como tú desees pero por favor no vuelvas a hacerme esto"

- "Ara, Natsuki no debería decir esas cosas, me da malas ideas. ¿Hacer qué?"

- "No me dejes sola"