Hola! Otro capitulo mas y no puedo creer que ya solo falten dos para el final de este libro! Que emoción, aunque debo confesar que las escenas de las batallas son las que mas me cuestan y las que generalmente me salto cuando estoy leyendo un fic jejejejejejeje
Espero que les esté gustando, este capitulo esta chiquito, pero les prometo que los otros dos estarán enormes!
Un abrazote y gracias a todos por sus reviews, hoy no lo hago tan personal que voy de carrerita y si no, no les publico este capitulo jajajajaja.
Capitulo Catorce
Era la batalla de la era.
Con Capitán Crunch en un enorme tazón sobre sus regazo y una enorme cuchara sopera en su mano, Serena, la mediadora, estaba sentada en el patio de los Mizuno y observaba a Ami y a Lita pelear como Titanes supe poderosos.
Sailor Mercury se quito del camino a tiempo para evadir el ataque mortal de los rayos de Júpiter. Mientras se retiraba, Mercury saltó sobre una raíz para evitar caerse, pero para su sorpresa (y la de Serena), la raíz cobro vida y se enrosco en el tobillo de la Senshi de Hielo. Cayó al suelo fuertemente. Mercury estaba tirada quejándose del dolor, además de quedar al descubierto para el ataque físico de Júpiter. Una patada al costado mando a Mercury volando por el patio y cayendo cerca de otro árbol. Un relámpago le dio a la Senshi de Hielo, dejándola media frita y quejándose inútilmente.
Júpiter camino hacia ella, bajo la mirada y luego cayo sobre sus rodillas sobre la espalda lastimada de Mercury. Ella grito de dolor mientras que Júpiter agarraba un puñado de su cabello, levantándole la cabeza casi quebrándola.
"Esas son lagrimas?" la Senshi Jovial se mofo de ella mientras que le daba un puñetazo en los riñones a Mercury. "Pensé que eras mas fuerte, Athena Diana." Luego en un gruñido bajo, Júpiter le ordenó. "Defiéndete."
Mercury estaba herida; su cuerpo no era la maquina de pelea que una vez fue durante el Milenio de Plata. Ella era suave y débil; además, estaba hecha para confiar en las otras mientras que analizaba a sus enemigos. Su Princesa era una mejor guerrera si ella se permitía que lie en el suelo mientras que Júpiter le daba puñetazos sus riñones.
Rugiendo con frustración, Mercury se empujo a si misma con sus brazos y sacudió a la Joviana de su espalda. Júpiter cayó pero en el último momento rodó para terminar en cuclillas. Realizó un perfecto salto hacia atrás y sus pies calzados con botas golpearon a Mercury en el pecho, quien estaba desprevenida.
Mercury se tambaleo hacia atrás hasta que el mismo árbol que lo había hecho caer detuvo se avance. Cayo sobre sus rodillas, se llevo una mano hacia su pecho mientras que intentaba controlar su respiración, pero Júpiter no tenia ninguna intención de dejarla respirar. Gritando desde las entrañas, Júpiter ataco a la Senshi, sus manos sosteniendo rayos como si fueran martillos. Mercury levanto la vista y rodo hacia un lado quitándose del camino, esquivando a un rayo que casi le daba en la cabeza. La Senshi más pequeña se puso rápidamente sobre sus rodillas con una mona azul plateado en su mano izquierda. Mercury tenía una flecha de hielo lista para lanzar; Athena Diana no se rendiría tan fácilmente. Lanzo su fecha pero Júpiter lo golpeó con su rayo y al mismo tiempo la ataco con su huracán de flores. Mercury apresuradamente creo un escudo de hielo para desvió el ataque. Espero unos momentos hasta que las flores cargadas de energía desaparecieran antes de responder con una sorpresa. "Rapsodia de Agua", grito la Senshi de cabellos azules antes de que su escudo se desintegrara completamente.
La sesión de entrenamiento había llegado a su cúspide. Júpiter sonrió y ataco, "Oak evolution!"
Las dos ataques colisionaron en una juego de luces brillas y de poder. Serena sintió una presencia detrás de ella. Se dio la vuelta y vio a Mina parada detrás de su silla.
Los ojos de Mina estaban sobre las dos Senshi. Serena no podía leer su expresión pero las otras Senshi hubieran notado su desagrado.
"Debería estar contenta con el hecho de que podemos usar nuestros ataques básicos," murmuro para si misma.
Serena la miro inquisitivamente, "No estas contenta con tu progreso?"
Mina bajo la mirada hacia Serena y luego regreso la vista hacia la batalla. Júpiter había vencido el ataque de Mercurio. La Senshi de Hielo estaba perdiendo terreno mientras que Júpiter literalmente le empujaba la espalda.
"Maneja tu peso, Athena," le ordenó Mina sin pensar. "Concéntrate en una pequeña área y empuja."
Mercury lo hizo, deteniendo el avance de Júpiter.
"Viste a Artemis?" le pregunto Serena después de unos minutos.
Mina afirmo con la cabeza de manera cortante. "Los terrícolas nos dejaran atacan como un grupo de soporte. Fue lo único que Endymion estaba dispuesta a conceder."
"Así que, cuando planeamos ir?"
Mina frunció el ceño, sintiendo el cambio de energía en Júpiter. No estaba usando su propio poder, estaba absorbiendo los iones a su alrededor. Mercury no iba a ganar a no ser que hiciera lo mismo o…
Mercury se agacho rápidamente y el ataque le pasó a la par, cayendo estrepitosamente en los tres arboles y en la pared de atrás. Mientras que se ponía en cuclillas, Mercury barrió los pies de Júpiter desde abajo. Cogida de sorpresa por el ataque repentino, Júpiter se encontraba en el suelo, observando con la mirada perdida al cielo hasta que una sombra se puso sobre ella. La alta Senshi Joviana pestañeo solemnemente mientras que volteaba la cabeza hacia su derecha; parada a la par de ella, con una flecha apuntada hacia su frente, estaba Mercury.
La mercuriana colocó una su bota sobre el cuello de Júpiter, sus ojos oscuros tan bienvenidos como el elemento al que ordenaba, y le pregunto, "Te rindes?"
Júpiter miró al sombrío rostro de la guerrera y soltó una incontrolable carcajada. "Hai, Merc, me rindo. Ahora quita tu maldita bota de mi cuello para que pueda sentarme."
Mercury se hizo hacia atrás. Júpiter aun estaba tirada en el suelo riendo; parecía que no podía levantarse. Por un momento, se pregunto si Júpiter se había golpeado la cabeza en una roca cuando cayó.
"Te vas a quedar allí parada todo el día o le ofrecerás una mano a tu amiga?" le pregunto Júpiter, sentándose. Encogiéndose de hombros, Mercury le ofreció su mano y jaló a la otra chica para que se levantada. "Mírate," le dijo Júpiter, "Toda fuerte y en silencio. Cuando te convertiste en la Mujer Maravilla, Ames?"
"Nike, Athena," las llamo Mina desde el patio.
La mas alta de las Senshi bajo la mirada hacia su compañera y coloco una mano sobre su hombro. "Has mejorado, Merc," le dijo Júpiter calurosamente. "A pesar de lo que hizo Luna, aun eres una guerrera fuerte y capaz. Le has probado a Luna y a Rei lo equivocadas que estaban contigo. Y más importante, Le has probado a Ami que estaba equivocada. Sabia que podías conmigo."
Mercury le regreso la sonrisa. "En un par de veces pensé que tu me tenias a mi."
"Pero no te rendiste y eso es lo importante." Júpiter se destransformó. "Ahora vamos a averiguar que nos han ofrecido los terrícolas." Trotaron hacia donde su líder se encontraba junto con su Princesa. "Bueno, Comandante?" le pregunto, usando su titulo olvidado.
La cara sombría de la Senshi Venusiana la envolvió. "Tenemos que ir a la guerra mañana."
"A que horas desplegamos?" le pregunto Ami.
"0400 horas. Nos juntaremos con ellos en la base de Tokio y luego viajaremos al Punto D." Mina desvió la mirada. "El Rey Ares no ha pedido que lleguemos hoy en la noche al Hikawa Jinja por una ceremonia."
"Que clase de ceremonia?" le pregunto Serena. "Y por qué estas hablando como militar? Me estas confundiendo."
Mina ignoro la última parte pero le respondió el primero mensaje. "No sé que clase de ceremonia es, pero espero que sea para obtener fuerza." Dijo Mina de manera grave. "Porque vamos a necesitas toda la ayuda posible."
Habían convenido en encontrarse a las ocho y treinta. El templo estaba cerrado y a Chad le habían dado la noche libre. Jonathan había preparado una pequeña cena para las Senshi y la "Reina. Eiji había llegado un poco más temprano para preparar un altar para Ilene.
Una vez que todos estaban comidos y contentos, Jonathan se levanto de su lugar a la cabeza de la mesa y les pidió a todos que lo siguieran hacia el jardín del Templo. El altar para Selene brillaba fuertemente debajo de la luz de luna. Ilene se acercó y se arrodillo. Serena la siguió y luego las Senshi y Eiji.
Jonathan invoco el espíritu de Ares para que los dirigiera en la batalla y asegurara la victoria de las Senshi. Bendiciendo cada una de las cabezas agachadas de las chicas, toco sus frentes con aceite bendecido en donde sus tiaras harían contacto con su piel. Las ungió con la sangre de su padre, pidiéndole al Dios de la Guerra por el regreso de las Senshi, sanas y salvas.
Eiji se levantó y le oro a su madre, la Diosa Athena, para que las dirigiera en los caminos correctos y de justicia y así terminar la tiranía de Beryl y Metallia a través de las Senshi, trayendo paz a la Tierra y regresarle el honor al Milenio de Plata y a la Alianza de Plata.
Ilene les agradeció y volteo el rostro a las jóvenes guerreras, parándose delante de ellas una vez mas como su Reina. En respuesta, las chicas se transformaron.
La Reina Serenity les sonrió calurosamente.
"Mis Senshi," le dijo suavemente. "Protectores de nuestro reino. Guardianes de nuestro Universo, como me complace el verlas como están. Porque no ha habido, en ningún reino de la historia, soldados mas valiente o sin temor como ustedes tres. Son una parte importante de nuestros mundos y traen honor a las memorias de sus padres. Además, son un honor para ustedes mismas. Nunca les hubiera pedido esto a ustedes, sin embargo, Eros, Nike y Athena Diana, han escogido ver lo que paso en el Milenio de Plata y a cada uno de sus camaradas y pelear contra nuestro enemigo una vez mas. Por ese acto de valentía, las elogio. Y para asegurar su regreso, les bendigo con los antiguos poderes de sus antepasados." Levantó su mano derecha y su cetro de Luna Creciente apareció con el floreciente Imperial Cristal de Plata en el centro.
Lo levanto hacia la luna y comenzó a brillar. "Les otorgo eternidad a las hijas de Mercury, Venus y Júpiter." Sus broches comenzaron a brillar. "Fuerza, amor, sabiduría y coraje. Cada uno es una virtud tan antigua como el universo y tan importante como cada estrella. Vayan, mis Senshi, gánense el honor, para sus hermanos que están con nosotros en esta vida y para aquellos que se fueron antes que nosotros. Honren a nuestro reino. Que el Milenio de Plata los guie y las traiga de regreso con nosotros." Bajo su cetro y les hizo un gesto a las Sailor para que se levantaran.
"Esperen," dijo Serena nerviosa, "Um, tengo algo que decir antes de que nos separemos esta noche."
La Reina Serenity se hizo a un lado y le dejo el paso libre a su hija.
Serena les sonrió a sus amigas. "Mañana nos enfrentaremos con el mayor enemigo de nuestro reino. No iremos solas pero cuando nos enfrentemos al mal, lo estaremos. No habrán terrícolas que nos ayuden, no otras Senshi más que nosotras cuatro. A través de nuestras acciones esta batalla se ganara o perderá." Les ofreció sus manos. "Ustedes son como mis hermanas y mis amigas. Quiero que todas, cuando la batalla haya terminado, estemos de pie sobre el campo de batalla juntas. Hemos vivido y muerto; regresamos por una oportunidad mas de ser felices y de vivir lo que nos fue arrebatado hace miles de años. No dejare que ninguna de ustedes sufra. Beryl y su demonio serán destruidos y tendremos paz, esto les prometo como su Princesa y como una de ustedes." Un cetro hecho del Imperial Cristal de Plata, perlas y oro apareció delante de ella. Serena lo tomo, con su propio Imperial Cristal de Plata en la punta y lo elevo. "Poderes de los Cristales de la Sailors de este Sistema Solar, reúnan vuestro poder a este cetro."
"Por Athena," dijo Eiji sintiéndose intimidado. "Que es este poder?"
"El poder del universo," le dijo Jonathan. "No es mas que un juguete para ella."
La inmensidad de la luz de Serena, el poder de su espíritu, hizo que su madre cayera sobre sus rodillas en una reverencia. "Serenity," le susurro la Reina mientras que observaba el cambio del cristal de su hija. La Reina soltó un grito de sus mientras que un cáliz dorado y lleno de joyas apareció delante de ella. "Mi grial," dijo en un susurro agonizante. "Serenity…"
Las Senshi fueron atrapadas en un hechizo creado por su Princesa. Voluntariamente habían ofrecido su poder a ella, una sacrificio que solo podía compensarse con una dulce recompensa.
"Todo nuestro poder," dijeron al unísono, "Aquí."
"Al cristal de Serenity," la voz débil y exhausta de Bellona, Senshi de Marte dijo en un tono áspero.
Jonathan sentido a los demás, todos sus poderes, aunque una de ellas lo estaba dando a regañadientes y a través de un gran dolor tratando de luchar en contra de la llamada de la Princesa Serenity.
Lo que paso a continuación fue tan rápido que no podía ser visto con ojos mortales. Cada una de las Sailor Moon que pudo haber sido pasó en una miríada de colores. Desde su primera transformación cuando tomo su broche, paso por tres tiaras antes de que su luna creciente brillara fuertemente en el cielo; otra tiara; Súper Sailor Moon sosteniendo un cáliz como el de la Reina pero con una luna creciente; y finalmente la Guerrera Eterna. Alas blancas se abrieron para revelar al ángel de cabellos plateados con unos ojos gris claro y una luna creciente sobre su frente. Debió haberse detenido; no debió haber continuado. Aun así, su poder continuo ascendiendo hasta que la forma Eterna se convirtió en una ilusión. Jonathan estaba seguro que solo el quien o que estaba detrás de esa proyección y se sobrecogió.
"Las llevo mas allá de las estrellas y a los confines de nuestro Universo, pasando la eternidad. Dejemos que los cielos sean nuestros, realizando el sueño del cosmos. Somos sus preciados sueños." Su cáliz también cambio. "Esta es su realidad. Mi poder y el suyo, más allá del tiempo y el espacio. Tómenlo ahora y sepan que están sosteniendo el poder de Cosmos en sus manos."
El poder regreso a sus almas correspondientes. La Reina Serenity estaba parada firmemente a la par de su hija, su poder infundido por las bendiciones de ella. Les dio un vistazo a las otras y también habían cambiado. Las Senshi estaban paradas, luciendo como alguna vez habían sido. La Reina Serenity sonrió y dejo caer algunas lágrimas. Eran más que ilusiones del pasado; eran las representantes vivientes de los mundos que eran sus hogares.
"Eternal Senshi." Jonathan le dio unas palmaditas a Eiji en los hombros porque no podía controlar su alegría descontrolada.
"Ah, es una vista hermosa." Eiji rió alegremente.
La Princesa Serenity tomo la mano de su madre y la Reina la abrazo. "Lo has hecho bien, Serenity." Le susurró su madre. "Estoy orgullosa de ti, Serena."
