Resumen: Un grupo unió a nueve chicas para alcanzar un milagro; pero ¿Cómo era la vida de estas chicas antes de µ's? Esto es lo que vamos a averiguar

Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor

¡Hola a todos y todas!

Por fin, después de muchísimo tiempo, más de un mes y medio, por fin actualizo esta historia. Y bien, no quiero excusarme antes de que inicien la lectura, entonces, como ya es costumbre, dejaré todas ms notas al final, por si les interesa leer el porqué de la irresponsabilidad de esta autora que ha tenido un periodo muy ajetreado.

Ahora pasando al capítulo, sé que toca la narración de una de las dos chicas de µ's que realmente no han tenido ningún capítulo protagónico, me disculparán, pero como ya dije, no me gusta escribir a Kotori, así que no habrá para nada la narración de Kotori en este capítulo, después de todo, a Umi-chan ya le tocaba narrarnos de nuevo, pues desde hace más de diez capítulos ella no ha narrado nada.

Y bien, la verdad es que por más que mi cabeza me dice que me busque otro tema, Yukiho es el centro de esta historia, y este capítulo no será la excepción, entonces, seguiremos con la trama de Yukiho por este capítulo.

Y terminando con esta introducción, que se ha alargado más de lo que se tenía que alargar, por favor lean este capítulo, y espero que lo disfruten tanto como yo disfrute escribiéndolo (aunque me haya tardado mucho).

Capítulo 14 "En el centro del corazón"

Era un bello día de abril, el clima era fresco, la primavera no había arrasado este año con su abrasivo clima húmedo, sino que había favorecido un crecimiento más jovial y fresco, lo cual no podía más que alegrarme, ya que no era muy cómodo practicar con un calor abrasivo como el que abundaba en el verano. En este momento me encuentro hincada, en un pequeño descanso antes de regresar a mi labor.

Apenas termine de respirar, tomé mi arco, me puse de pie, y regrese a mi postura, erguida y estoica, lista para disparar la flecha contra el blanco. A la señal de mi padre, que se encontraba en el fondo de la habitación, como una sombra, comencé a disparar. Había tres blancos en el fondo, y exactamente quince segundos después, los tres tenían una flecha justo en el centro. La sombra dejo escapar una mirada de orgullo, en esos ojos cafés, que eran lo único que se veía entre la penumbra de la habitación. Dio un chasquido con los dedos, y como si de magia se tratará, otros cinco blancos aparecieron en el fondo de la habitación. Tardé un poco en reaccionar, sabía que se me juzgaría por mi error, pero tratando de ignorarlo, recuperé mi postura, y comencé a disparar.

El primero de ellos, sin ningún problema impactó de lleno en el centro, había sido sencillo; me tomé apenas medio segundo para sonreír, antes de preparar mi siguiente flecha y colocarla en la cuerda, lista para disparar. Dos segundos después, mi flecha había impactado de nuevo. El tercer blanco sufrió del mismo destino, estaba completamente inspirada. Apunte mi flecha al cuarto blanco, y entonces pasaron algunos vagos recuerdos a mi mente.

Veía a una chica, muy alta con el cabello de un color castaño tan opaco que parecía casi cenizo, y con una burlona mirada ambarina hablando con indiferencia

"La rara, ya sabes, la hija de los dulceros, no recuerdo su nombre, Kora, Kisaki, no lo sé, no puedo recordarla. La que se resbaló en el salón de clases el primer día y luego no tuvo ni un amigo por torpe y antisocial; la chica a la que hemos estado molestando toda la semana".

Una sensación de odio pasó por mi mente; aquella chica era repugnante, había osado golpear a la hermana de Honoka, se había metido con Kotori y casi golpeaba a mi mejor amiga; era obvio que necesitaba un castigo.

Solté la flecha un poco antes de lo que debí haberlo hecho, por lo que en vez de ir directo al blanco, dio precisamente fuera de él. En vez de haber hecho lo que el protocolo dictaba, que era ir hacia el siguiente blanco, la ira se apodero de mí. Tomé otra flecha, y la dispare contra el mismo blanco, imaginando que se trataba de la chica que había osado meterse con mis amigas.

Esta vez, la flecha dio justo en el centro, y la fuerza era tal que atravesó la madera del dojo en el que estábamos mi padre y yo. Mi padre entre las sombras se movió tan rápido que no pude ver cuando estaba al lado de mí; tomó el arco y miró la escena con un poco de desaprobación.

—¿Qué se supone que es lo que acabas de hacer Umi?—dijo con un poco de molestia, mientras examinaba el arco, especialmente la cuerda, seguramente tratando de encontrar si se había roto o algo parecido.

Mi instinto me decía que respondiera de una manera literal, ósea que le dijera que había dado al blanco, que era precisamente lo que había hecho, y lo que él me había pedido que hiciera, pero sabía que eso era una grosería, y no era lo correcto al hablar contra mi padre, así que tomé mi compostura típica de nuevo, y respondí

—Lo lamento padre—dije con un tono serio y formal, tanto que parecía que le estuviera hablando a un profesor en vez de a mi padre—, me deje dominar por los sentimientos

—¿Te consta que lo que hiciste pudo haber sido peligroso?—me preguntó, mirando la pared de madera atravesada, mientras me miraba con más sorpresa que enojo

—Estoy consciente de mis errores y de las consecuencias padre—dije inclinándome ante él y ante el lugar donde entrenábamos en este momento—, ruego por tu perdón y por el perdón del lugar sagrado en el que entrenamos. Prometo reparar la pared.

—Está bien hija, no hay problema alguno, yo la repararé—dijo el con un tono más amable, como si ahora si fuera mi padre—, ya es tarde, ve a hacer tu tarea; mañana tendrás escuela.

Me sentí un poco culpable, pero aun así me incline ante mi padre, y después salí del lugar en el que entrenábamos para caminar directo a mi casa, que estaba justo al lado del lugar en el que desde niña había practicado con el arco.

Cuando llegué a casa me senté para hacer mi tarea de matemáticas, pues con mi entrenamiento no era sencillo tener tiempo para hacerla en las mañanas. Mientras lo hacía, y me esforzaba para terminarla lo más pronto posible, un par de ideas pasaban por mi cabeza; tenía mucha hambre, seguramente por todo el esfuerzo físico que ya había realizado: Eran apenas las nueve de la mañana, pasaría un poco de tiempo antes de la merienda, así que pensé que tal vez debería de comer algo. Creo que todavía tengo un poco de manjuu que compre en Homura la semana pasada, cuando fui a visitar a Honoka para ayudarle con uno de los proyectos de Historia.

Habían pasado poco más de dos meses desde el primer enfrentamiento de Honoka con esa chica desagradable; Honoka era por lo regular una chica pacífica e ingenua, pero había sido capaz de ponerse agresiva por Yukiho, por su hermanita, tal como pensé que lo haría. Desde aquel día, Yukiho decía que todo había terminado, que la chica había captado la declaratoria de Honoka y que no quería problemas con chicas de grados superiores, por lo que había dejado por la paz toda la situación anterior. Parecía que todo se había arreglado sin dejar paso a mayores, después de todo Honoka había sido bastante clara aquel día: no iba a permitir que se acercaran a su hermana de nuevo.

Al día siguiente, nos encontramos como siempre, en el cruce de la primaria Oto, Honoka, Kotori y yo, curiosamente en la hora acordada. Caminamos juntas, hacia la secundaria Kizaka, manteniendo un paso lento ya que aún nos sobraba suficiente tiempo para poder llegar a tiempo. Honoka y Kotori como siempre empezaron a reír juntas; en secreto yo envidiaba la capacidad de esas dos para reírse de cualquier cosa, por más simple que fuera. Era una conversación normal, pero para mí cada segundo con ellas era una aventura, nunca se puede saber lo que puede causar el ingenio y la ingenuidad de Honoka combinadas.

Cuando empezábamos a llegar a la secundaria, recordé algo muy importante, que había querido preguntarle a Honoka desde que nos habíamos encontrado.

—¿Dónde está Yukiho?—dije con calma—¿No iba a acompañarnos hoy?

—Es cierto, Yukiho-chan siempre ha caminado con nosotras cuando vamos hacia la escuela—dijo Kotori con una leve sonrisa en el rostro.

Honoka pareció quedarse un poco nerviosa, y empezó a rascarse la cabeza, como si quisiera recordar algo importante

—Yukiho, Yukiho—decía mientras se rascaba la cabeza, tratando de decir con palabras las ideas que cruzaban por su mente.

Honoka siempre había sido una persona con tantas cosas que decir que a veces le costaba elegir las palabras correctas para dar su mensaje; por eso es que a veces se quedaba pensando las cosas mucho tiempo antes de al fin dar un mensaje. Su mirada se iluminó un par de segundos después, ya lo tenía.

—Yukiho salió temprano; dijo que quería pasar a la farmacia antes de ir a la escuela—dijo, a lo que tanto Kotori como yo la miramos extrañadas—, quien sabe que es lo que quisiera hacer ella con medicamentos, pero dijo que tenía que salir extremadamente temprano para poder llegar a la escuela a tiempo

Sonaba bastante extraño que una chica completamente sana fuera la farmacia sin ninguna razón aparente, por lo que me preocupe un poco, pero después recordé otro tema que tenía que hablar con mi amiga, la chica del cabello color jengibre

—¿Terminaste la tarea de la clase de matemáticas?—le pregunte con la seguridad de que la respuesta sería positiva, ya que incluso le había mandado un mensaje de texto la noche anterior para recordarle que tendría que entregar un importante proyecto de la asignatura el día de hoy.

La chica se cohibió un poco, empezó a toser exageradamente, como si quisiera pasarse rápidamente la saliva, y luego se puso un poco colorada, por lo que empecé a temer que mi respuesta esperada no sería la acertada.

—¿La… La tarea de… matemáticas?—pregunto ella, un poco alarmada.

—Por favor, por lo que más quieras, no me digas que se te olvido hacer la tarea de matemáticas—le dije con mi tono calmado, sin embargo mi paciencia no había salido ilesa, pues su respuesta más que haberme sorprendido me había enfadado un poco—, te mandé incluso un mensaje de texto anoche.

—Es cierto—dijo ella, antes de iniciar con una de sus típicas evasiones del tema—, por cierto chicas, se me olvido decirles que mi teléfono se me cayó la semana pasada, pero por suerte no le paso nada grave, solo una leve que…

—¡Honoka!—grité perdiendo ya por completo la paciencia—¿Cómo es posible que digas todo eso sin ninguna vergüenza? ¡No tienes cinco años, eres casi diez años mayor que eso, si hablamos con exactitud. Es una completa…

—Umi-chan—una suave voz interrumpió el gran regaño que le estaba dando a la chica peligengibre, que ya estaba un poco encogida, del miedo seguramente—, no seas tan dura con Honoka-chan; la pobrecita rompió su teléfono, debe de sentirse mal por eso, no necesita más regaños por ahora

—Pero… Pero—por alguna razón, mis mejillas comenzaban a calentarse; un segundo ¿Por qué mis mejillas están tan rojas? No puede ser, ahora mi voz ya no sale con normalidad de mi boca—Kotori, no es posible que

Con un gesto delicado, Kotori colocó su dedo índice en mis labios con su bella sonrisa y mirándome con sus bellos ojos de color ámbar entrecerrados, después, procedió a abrazar tiernamente a Honoka, como si quisiera consolarla después del gran regaño que le acababa de dar.

—Gracias Kotori-chan, me salvaste de una tempestad—le dijo Honoka aún recargada en su maternal abrazo

Me resigne a simplemente seguir caminando, sabía que todo mi anterior regaño había desaparecido

Cuando llegamos a la escuela, simplemente voltee a ver a Honoka, y con un tono relajado, le dije

—Es imposible que no hayas hecho la tarea Honoka—le dije con mi tono calmado, a pesar del furor de mi mirada ambarina—, tuviste dos semanas para hacerla, y Kotori te ayudo con el proyecto que teníamos que entregar, no tenías más que resolver los ejercicios que dejo la maestra.

—Umi-chan, no la mires así, das un poco de miedo—dijo Kotori, con una pequeña sonrisa de complicidad

—Pero Kotori…—iba a decirle que solamente era un breve recordatoria a Honoka de que tenía que ser un poco más responsable con sus deberes, sin embargo, la misma chica fue la que rompió mi oración

—Chicas, alguien nos escucha—decía en un susurro tan alto que parecía que quien fuese que viniera escuchándonos lo había oído con facilidad—detrás de nosotros

En vez de voltear a ver quién nos viniese siguiendo, aceleramos nuestro paso, y subimos por las escaleras, donde la extraña figura dejo de seguirnos. Ya desde el piso de arriba, pudimos ver que se trataba de una alumna, con un cabello rubio claro y con ojos azules como un tenue zafiro. Tenía un aire distinto, un aire extranjero, y entró en uno de los salones de primer año. Me alegraba saber que la chica que había molestado a Yukiho antes ya no era una molestia para nadie, y que ahora esta nueva chica no estaría nunca en peligro de una persona tan terrible como lo era aquella joven estudiante problemática.

Entramos al salón de tercer año, y Honoka sin ningún resentimiento se desvaneció en la banca, seguida de Kotori y de mi, que nos sentamos con más gracia que ella, que estaba recargada en el pupitre.

—Chicas, no quiero reprobar matemáticas, quiero salir de la secundaria—dijo finalmente, con un tono derrotado y sin ánimos—Por favor sálvenme de esta terrible catástrofe

—No creo que haya nada que se pueda hacer en este momento Honoka-chan—dijo Kotori, con un poco de lastima, pero después trató de poner un poco de ánimo—, pero podrás esforzarte en el siguiente proyecto, y tal vez puedas tener una calificación decente como final del año.

—La necesita, de lo contrario no hay preparatoria que vaya a aceptarla—dije con una sonrisa más calmada, pues todo el regaño ya había acabado y ahora lo habíamos dejado atrás.—Ni siquiera Minami-san podría hacer algo por ella si no puede aprobar la secundaria.

—¡Ya no me preocupen así chicas!—dijo Honoka con un aire dramático, pero justo en ese momento, empezaban a entrar al salón más de nuestros compañeros, que la escucharon justo en el acto.

Algunos sonrieron con simpatía y otros la miraron con una gentil sonrisa; Honoka era la chica que aunque un poco torpe, era muy agradable y era amiga de casi todos. Desde siempre había tenido talento para darse a querer, ya que a pesar de ser un poco densa era bastante gentil y amable con todos nuestros compañeros

Las clases iniciaron con normalidad, con una jornada que no era muy diferente a lo habitual. A pesar de que conocía las consecuencias de la actitud negligente de Honoka, a veces deseo tener sus capacidades: es tan inocente, tan serena y tiene la increíble capacidad de siempre hacer realidad cada uno de sus sueños. Entregué el trabajo de matemáticas, y como el maestro me dijo que tenía tiempo de sobra, saqué de mochila mi cuaderno especial, que tenía una bellísima pasta azul y lo abrí de la parte posterior.

Había, entre otros dibujos y anotaciones apresuradas, algunos versos, la mayoría escritos por mí. No tenía idea del porqué de conservar esos versos. Cada uno de los poemas que escribía tenía un mensaje que me hacía querer olvidarlo; la indecencia de cada uno de mis versos me hacía sentir extraña, hasta cierto punto me hacía sentir muy indecente.

Desde que cumplí doce años, cuando recién entraba a la secundaria, solía escribir sobre mi familia, sobre mi vida, sobre mi rutina, hasta tenía mi propia colección de diarios. Pero en este último año, cada uno de los versos que escribo se remontan a un solo tema, un solo tema que por alguna razón extraña me causa una extrema vergüenza.

—Umi-chan—me interrumpió una voz bastante familiar, que me hizo cerrar mi cuaderno de golpe, con un miedo enorme

—Honoka, ¿qué no tienes que trabajar?—le pregunté, un poco seria, tratando de ocultar todo lo que acababa de suceder

—Ya acabé Umi-chan—dijo ella con una sonrisa ingenua, y después agregó—ya acabamos todos, la clase terminó

Estaba tan concentrada que ni siquiera había notado en que momento había sonado el timbre representando el fin de la jornada de clase. Ya todos los alumnos se habían ido, menos Honoka y Kotori, que estaban de pie detrás de mí, listas para irnos a casa, pero un teléfono comenzó a sonar. El teléfono de Kotori, que timbraba con un leve ruido.

—Es mi mami, tengo que contestar—dijo Kotori, mientras Honoka sonrió, y antes de que Honoka hablará, agregó—la pondré en altavoz para que todas podamos escuchar que dice.

—Hola mi pajarita, ¿cómo estás?—escuchamos las tres la voz de Minami-san, como siempre tan animada—supongo que ya terminaste tus clases, no me digas que te hablo aún en clases

—No mami, ya terminamos—dijo Kotori, con una leve risita.

—Que bueno, hubiese sido una vergüenza—dijo ella más calmada del otro lado de la línea, para luego agregar—; supongo que me están escuchando Umi-chan y Honoka-chan.

—Hola Minami-san—dijimos las dos al unísono, saludando a la directora de Otonokizaka

—Hola chicas, que bueno que están escuchando, porque lo que les diré seguramente será del interés de todas—dijo Minami-san, dejándonos a las tres con la expectativa

Ahora era Kotori la que estaba entre Honoka y yo, habiendo invertido los papeles

—¿Qué sucede, Minami-san?—pregunté ocultando mis ganas de saberlo

—Bueno pues, tienen que saber que… —dijo ella, prolongando el impacto—Habrá una clase abierta en Otonokizaka el sábado, y me gustaría que fueran. Bueno, Kotori irá de todos modos, no tiene elección, pero a ustedes dos las invito yo personalmente, y me gustaría contar con su presencia. No es común que la directora de la escuela invite personalmente a dos chicas a ir a una clase abierta. Deberían de considerarlo como un honor, y no pensarlo dos veces antes de venir el sábado. Será divertido, lo prometo.

—¿Qué es una clase abierta, Minami-chan?—preguntó Honoka, ladeando la cabeza a lo que Minami-san empezó a reírse un poco

—¿Por qué no le dices que es Umi-chan?—dijo Minami-san como sugerencia desde el otro lado de la línea

—Una clase abierta es cuando una escuela permite que alumnos que no estudian en esa escuela asistan a una clase para que puedan darse cuenta de si desean estudiar ahí, después de haber visto las instalaciones y la manera de trabajar—le dije a Honoka.

—Lo dijiste bastante lindo Umi-chan—dijo Minami-san con una leve risa desde el otro lado del teléfono, para después añadir—; pequeña Honoka, una clase abierta es donde con convenzo a la gente de que vaya a mi escuela, así de simple.

—Lo dices con bastante cinismo mami—dijo Kotori, hablando de nuevo—como si no te importara que te estén escuchando hablar acerca de tus tácticas de convencimiento.

—Obviamente no me interesa que me estén escuchando. De todas formas cuento con las dos en Otonokizaka, ¿verdad niñas?—dijo Minami-san calmándose un poco—Mínimo de parte de Honoka sé que sí, y confío en que Umi-chan ya haya convencido a sus padres de que no hay mejor opción que Otonokizaka para continuar los estudios.

Carraspee un poco antes de continuar; mis padres aún no estaban completamente convencidos, pero estaba segura de que me dejarían entrar a Otonokizaka si se los insistía

—Bueno, en fin, confío en que sí—dijo Minami-san desde el otro lado de la línea, pero después, segutamente por algo que había pasado desde el otro lado, gritó—¡Abro en un momento! No sean salvajes—después, más calmada, agregó—Me tengo que ir chicas, tengo una emergencia con una alumna que es particularmente molesta. En fin, espero que llegues a casa Kotori, nos vemos más tarde—se despidió con su tono gentil, y después apresuradamente dijo—Adiós Honoka-chan, adiós Umi-chan.

Colgó el teléfono y nos dejó como siempre que llamaba, calladas un par de segundos después de que ya había colgado. Con pocos ánimos y con ganas de ya ir a casa, tomamos nuestras cosas y caminamos para ir a buscar a Yukiho, ya que a pesar de que ya casi no caminaba con nosotras en las mañanas, era raro que no caminara con nosotras en las tardes.

Bajamos las escaleras hacia los salones de primer año, que estaban cerca de la biblioteca escolar; cuando llegamos al piso de abajo, buscamos a Yukiho, entre la multitud de primer año, que salía con velocidad de los distintos salones de primer año

—¿Recuerdan cuando me pelee con Sayuri aquí?—dijo con calma, tal vez incluso con un poco de alegría Honoka, mientras sañalaba hacia un pequeño lugar abierto cerca del patio.

—¿Cuándo peleaste con quién?—dijo Kotori, ladeando la cabeza.

—Vaya, tiene tanto tiempo que ya hasta había olvidado su nombre—dije con una leve sonrisa, sabía que ese tema había quedado atrás. Yukiho llegaba feliz a casa, no tenía marcas de ningún golpe, se veía sana; era obvio que esa amenaza ya había terminado, debía haber terminado.

—Es cierto, ya lo recuerdo—dijo Kotori, acordándose pero si compartir el optimismo de Honoka—, recuerdo que había prometido vengarse de nosotras, que no sabíamos con quién nos estábamos metiendo. Parecía aterradora.

—Pues míranos Kotori-chan—dijo Honoka, con un toque de presunción—Ya pasó más de un mes y nos ha pasado nada. Estamos intactas, y para mejorar aún más dejó a Yukiho en paz. Creo que todo ese asunto ya pasó a la historia. Parece que en el fondo si la asustamos

—Pareciera que era simple presunción—dije yo, con un poco de molestia en mi voz como si fuera un tema que me causará asco—, un supuesto poder que utilizaba para intimidar, y que al parecer funcionaba entre los alumnos más jóvenes.

—Pe… Pero—dijo Kotori, manteniendo aún algo de nerviosismo en su voz—Su apellido recuerdo haberlo escuchado en otra parte antes. No es la primera vez que escucho Kitayama.

—Por supuesto que no es la primera vez que no lo escuchas—dije, tratando de hacer memoria—Yo también lo he escuchado en otra parte antes.

—¿De qué hablan chicas?—preguntó Honoka, un poco perdida, y no la culpaba, pues yo también me sentía así en este momento. No recordaba exactamente de donde lo había escuchado, pero podía apostar mi arco a que no era la primera vez que escuchaba ese apellido

—No lo recuerdo Kotori—dije yo, ignorando un poco a mi otra mejor amiga—Deberíamos ir a buscar a Yukiho, se nos hace tarde.

Comenzamos a caminar por el pasillo de la escuela; los dos salones de primer año se veían al fondo de este mismo pasillo, no tardaríamos en llegar. Y fue entonces cuando...

—¡La historia de Minami-san!—me vino a la mente como un recuerdo fugaz—Fue ahí cuando lo escuché. Kitayama-san es hija de un importante dueño de escuelas en esta zona de Tokio; es tan importante que él fue por mucho tiempo el dueño de Otonokizaka.

—¡Es cierto!—dijo Kotori, con un tono alterado—, y no solo eso, dijo que también era el dueño de la secundaria Kizaka.

—¡Pero si estamos en este momento en la secundaria Kizaka!—dijo Honoka con los brazos en alto; tenía la manía de exagerar un poco sus gestos cuando eran importantes—¡Es dueño de la escuela! Con razón su hija se creía la reina de la secundaria. Con suerte ya la pusieron en su lugar, no ha causado molestias últimamente.

—Disculpen—dijo una chica con el cabello de un tono parecido al de Honoka, pero un poco más largo y acomodado con una diadema blanca. Su tono era respetuoso, pero era lo suficientemente intimidante como para dar a entender su mensaje—¿podrían por favor guardar un poco de silencio? Como ya sabrán, esta es la biblioteca, estamos algunos alumnos tratando de hacer nuestra tarea.

—Lo lamento, no era nuestra intención causar molestias—dije, tratando de reparar los errores de Honoka con rapidez, pues sabía que era incorrecto ponerse a gritar cerca de una biblioteca.

—Si, lo sentimos—añadió Kotori rápidamente, tomando a Honoka del brazo y empezando a caminar en otra dirección con ella—Nos iremos de inmediato

Justo en ese momento, de uno de los salones, salió la persona que estábamos buscando. Tenía una mirada un poco triste, que estaba fija en el cielo, y después, cuando la bajó, se fijó en nosotras. Entonces aceleró su paso y no tardó en alcanzarnos, y una vez que lo hizo, comenzó a hablar con la otra chica

—Erika-san, buenas tardes—dijo ella con una reverencia—, ¿no es demasiado tarde para comenzar una discusión con alguien más?

—Yo solo estoy velando por la calma de los que nos quedamos a leer Yuko—dijo ella con un poco de desagrado—, no comprendo tu punto.

—Yo solo digo, que he visto como la miras—dijo Yukiho mirándola fijamente—y te puedo asegurar que lo que me hagas no cambiara nada entre las dos. Y por cierto, me llamo Yukiho, no Yuko.

—Lo que tú digas no me interesa; vale la pena hacer el intento—dijo la chica alzándose de hombros—, con permiso.

Dicho esto se fue caminando por donde había venido y volvió a entrar a la biblioteca. Yukiho luego nos volteó a ver con una sonrisa y al ver que no se la devolvíamos por mirar extrañadas la escena que acababa de pasar, comenzó a hablar

—Hola chicas—decía, mirándonos con la sonrisa aún—¿Qué tal su día?

—¿Qué fue eso?—preguntó Honoka, mirándola confundida

—Es solo una chica a la que no le gusta que hagan ruido cuando está haciendo su tarea—dijo ella con normalidad, como si no se hubieran dicho sus mensajes con intenciones ocultas en ellos—Se queda en la biblioteca en las tardes. Es la hija de la profesora Tomoda, la bibliotecaria, por eso le ayuda a organizar la biblioteca.

—Eso explica demasiado—dijo la mayor de las dos hermanas con una sonrisa ingenua—Tuvimos un increíble día Yukiho. Me desperté temprano, llegué a tiempo al cruce, Umi-chan solo me regañó una vez, hablamos con Minami-chan. Fue increíble, ¿y qué tal tu día?

—Increíble—dijo ella sin inmutarse un poco; si era sarcasmo, no podía notarse, ya que su tono era tan apagado que sus palabras apenas salían de su boca—no me lo creerías si te lo contara.

—Bueno, pues vamos a casa—dijo Honoka, y dicho eso las cuatro comenzamos a caminar—Tengo hambre, espero que haya pan en casa. Casi lo puedo saborear

—Si comes demasiado pan engordarás Honoka—le dije con precaución, aunque sabía que ella no seguiría el consejo, pues ni la más poderosa maldición podría evitar que Honoka comiera.

Honoka simplemente se encogió de hombros, y despreocupadamente nos condujo hasta el exterior de la secundaria Kizaka. Cruzando del otro lado de la calle, iba una chica que me parecía conocida: era la chica que nos había estado siguiendo en la mañana, la rubia con aires extranjeros. Yukiho también la vio, lo supe porque de inmediato se ocultó entre Honoka y Kotori, era tan sutil la forma en la que lo había hecho que ni siquiera ellas dos se dieron cuenta. Cruzamos el paradero que estaba frente a la escuela saliendo a una calle mucho más amplia, que estaba transitada por la hora que era. Yukiho se calmó y volvió a caminar como lo estaba haciendo antes de que viéramos a esa chica. Se veía tranquila, sin embargo, tenía ese ligero presentimiento de que en el fono las cosas no estaban del todo bien con ella. La mire de pies a cabeza, buscando una pista, algo que me pudiera responder mis inconsolables dudas acerca de su actitud. Era como un misterio, un rompecabezas del cual tenía el marco, pero me faltaba una pieza para que estuviese completo; no podía ver con exactitud cual fuese la pieza faltante, pero sabía que si miraba con atención la encontraría.

Me puse a pensar con mucho más cuidado del necesario; Sayuri era peligrosa, ya nos lo había dicho, y no era palabrería, pues Minami-san había coincidido con ella. También era cierto que no había notado su presencia a lo largo del tiempo que había pasado: era como un fantasma, no tenía rastro alguno de ella. Yukiho se veía bien de salud, no tenía ningún problema, y hasta cierto punto se veía feliz. No encontraba fallos en la situación, sin embargo, sabía que no estaba siendo paranoica; esa simplemente no era la realidad. Faltaba una pieza para responder el rompecabezas, y sé bien que Honoka no será quien la encuentre; es demasiado tonta como para poder encontrarla, así que mi misión es encontrar la pieza que complete la realidad de Yukiho.

—Es más fácil pensarlo que decirlo, y es muchísimo más fácil decirlo que hacerlo—empecé a pensar en voz alta, mientras seguíamos caminando.

—Umi-chan—dijo Honoka, sacándome de mis pensamientos—ya llegamos a Homura, ¿querías comprar algo? Le diré a mamá que te atienda de inmediato. Espera en la sala

Honoka se fue corriendo al piso de arriba, seguramente para buscar a su madre. No estábamos en la tienda, habíamos entrado por la puerta de la casa, así que estábamos en la sala.

—¡Honoka, no llevaré nada, no te preo…!—traté de decir, pero ya era demasiado tarde; ya estaba demasiado lejos.

—Umi-san—dijo Yukiho, llamando mi atención—¿en qué tanto pensabas? Traté de hablar contigo todo el camino, pero estabas ida, no escuchabas nada.

Me sentí mal en ese momento, sabía que Yukiho no era mi hermana, pero yo siempre la había visto como tal: no la podía querer tanto como Honoka, sabía que eso era imposible, ya que las dos si eran hermanas. Aun así, desde siempre Yukiho siempre había sido la hermana pequeña de las tres, en un sentido metafórico, claramente.

—Perdón Yukiho—dije, tratando de excusarme; me había ruborizado un poco, claramente lo podía sentir—, estaba pensando.

—Entiendo—dijo ella, sentándose en la alfombra como si de una silla se tratara—, siéntate entonces, hablemos ahora.

Me senté en la alfombra: tenía ganas de hacerle varias preguntas, así que no me contuve y comencé a hablar de inmediato

—¿De qué quieres hablar, Yukiho?—le dije, y después añadí—, ¿y por qué querías que lo hiciéramos a solas? No puedo evitar notar que, aunque Honoka no me dijo nada porque no se dio cuenta de que me desvié, tú esperaste a que llegáramos a Homura para hacerla notarlo; además, querías que Kotori se hubiese ido antes de que llegáramos.

—Tienes una mente bastante atenta Umi-san, incluso para estar ida—dijo ella, con un tono apagado, como si todo lo que hubiese dicho y todo lo que hubiese hecho antes fuese una mentira—Si así fuera la de todas las personas tendría problemas.

—¿Por qué Yukiho?—le dije, mirándola con calma, pero a la vez retándola a continuar.

—Hay secretos que son peligrosos Umi-san—dijo ella, con una amarga sonrisa, como la que tenía el día que la habíamos encontrado con Sayuri—, por eso es mejor ocultarlos

—Yukiho, voy a ir directo al grano—le dije, sabía que Honoka iba a regresar en cualquier momento, y quería mantener su confidencialidad—¿Sayuri te sigue causando problemas? No ha llamado nuestra atención en mucho tiempo

—¡No, para nada!—dijo ella con un nerviosismo exagerado, había dado como siempre, en el blanco—, después de que hablaron con ella dejo por la paz todos los problemas que teníamos antes, ahora ni siquiera me habla—no me convenció, pero me parecía lo suficientemente terca como para continuar hablando si le insistía con el mismo tema, así que decidí evadir un poco.

—Tú querías hablar conmigo—le dije, tomando un poco de manjuu que había en la mesita de centro, lo saboree, por lo que hice una pausa; y después de terminar de pasar mi delicioso bocado, continúe hablando—, si no es de Sayuri, ¿cuál es el tema que te tiene tan preocupada que no lo puedes hablar con tu hermama?

—Umi-san, prométeme que no se lo dirás a nadie, nadie puede saberlo—dijo ella, acercándose a mi, para decirlo en un susurro, su respiración estaba agitada; lo que me fuera a decir la tenía muy emocionada o era muy importante; mi atención completa recayó en ella—Prométemelo

—Está bien, Yukiho, lo prometo—dije seria, pero mi ansia comenzaba a apoderarse de mi

—Por primera vez en mucho tiempo Umi-san—me dijo, mirándome directo a los ojos—tengo fe en que podré conocer a una buena persona que es de mi edad. Algo así como una amiga, por así decirlo

La revelación me sorprendió; era cierto que Yukiho siempre había preferido pasar tiempo con nosotras, que éramos más grandes que ella, pero no me parecía algo tan importante como para mantener el secretismo que ella mantenía. Sabía que a veces hablar con Honoka de algunos temas podía ser difícil por lo olvidadiza y torpe que es, pero estaba segura de que este tema ella Odría comprenderlo a la perfección, y le causaría alegría. No dude en plantear mi duda a la chica que estaba roja de vergüenza.

—¿Y cuál es el problema con eso, Yukiho?—le pregunte, sin tratar de ocultar mi confusión.

Vaciló un poco antes de dar su respuesta; su semblante, antes sonrojado, paso a la tristeza demasiado rápido, seguramente si no lo hacía de ese modo vacilaría de nuevo, y Honoka no tardaría en bajar.

—El problema es, Umi-san, que ella si está en peligro de Sayuri—dijo ella con un tono decaído, lo cual de alguna forma me hizo encogerme un poco

Y no tendrá piedad alguna de ella, tal como no tiene piedad alguna de mí.

FIN DEL CAPÍTULO

Y bien… ¿Qué les pareció este capítulo? En lo personal, no sé porque, pero siento que Yukiho le tiene demasiada confianza a Umi, no termino de comprender por qué pasa esto, pero es algo casi natural, tal vez sea por la misma actitud de Honoka.

Ahora pasando a mis disculpas por la tardanza, en serio lamento haberme tardado más del doble de tiempo normal en actualizar este capítulo, de hecho, me tardé el doble, y sé bien que no hay justificación para mi irresponsabilidad, pero por lo menos me siento obligada a dar mis razones. Bien, la semana después de que actualicé por última vez acababa de dsalir de exámenes, y entré en una época de entrega de proyectos. Cuando por fin salí, tenía ya encima in examen de admisión muy importante que fue ea principios de marzo. Cuando por fin termine con eso, empecé exámenes de nuevo en mi escuela, y terminando con eso desde hace dos semanas estoy en mudanza, aunque ya finalmente mañana termino y ya me mudo.

Ahora, este capítulo yo lo había terminado desde el viernes, ya solo me faltaba contestar las reviews, pero cuando lo terminé dije: "Me voy a bañar, cuando acabé ya publico el capítulo". Pero bueno, cuando regresé, mi computadora estaba apagada, y ya no volvió a prender. Apenas hoy en la mañana me dijeron que la tarjeta madre se había quemado, y que ya no tenía reparación alguna. La verdad es que me dolió mucho porque conseguir esa computadora me llevó casi dos años de ahorro constante. La traté de llevar a reparar, pero por lo mismo de la mudanza me dijeron que lo más que podían hacer por hoy era respaldar mi información en un disco duro externo y que ese disco yo lo podía utilizar en otra computadora. Gracias a eso, este capítulo lo estoy terminando en la computadora del trabajo de mi mamá.

Pero no están aquí para leer mis excusas, entonces pasaré mejor a las preguntas de este capítulo ¿Cuándo Yukiho tomará el valor de hablar con la verdad? ¿Cómo reaccionará Umi cuando se enteré de que Sayuri no es una amenaza que se ha extinto? ¿Honoka podrá darse cuenta de toda la situación de su hermana?

Ahora, llegando a mi parte favorita de escribir, ha llegado el momento de contestar las tres reviews que me dejaron sobre el capítulo pasado, hace poco más de un mes

SilentDrago: Creo que la historia de Nico finalmente arrancó, después de dos largos capítulos de introducción. Nico conoce a Nozomi lo suficiente como para llamarla por su nombre en el anime, entonces siempre he pensado que las dos tuvieron historia antes de que comenzará la historia de µ's . Respecto a los presentimientos sobre Akemi, aún no sé que voy a hacer con ella, pero precisamente uno de los dos planes que tengo es ese, que sea parte del grupo original de Nico. Gracias por los buenos deseos, la verdad es que todavía no soluciono todos mis asuntos, pero por lo menos se han calmado bastante. Y respecto a tu invitación, con gusto leería tus historias, es solo que como bien se ha de notar, no tengo tiempo de leer todo, porque he visto que actualizas en varias a la vez. ¿Me podrías recomendar alguna entre de las varas que escribes para poderla seguir periódicamente? Saludos, lindo inicio de semana

Blacknao: No te disculpes Nao, la verdad es que yo he llegado mucho más tarde a leer cuando tú actualizas. En serio, mil gracias por tus palabras, si que me hacen sentir mejor, te lo agradezco de todo corazón. Ay… Todavía no se cuál haya sido la idea que te haya dado, pero me alegra que te haya sido de ayuda. Espero que pronto pueda seguir leyendo tu historia que tanto me gusta y que tú me sigas honrando leyendo la mía

Repitiendo mis gracias, que tengas un lindo inicio de semana, Adiós

Biso47: ¡Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo, la verdad es que lo escribí como el acercamiento de Nico a las idols, así que desde el principio sabía que sería relevante en su historia. El misterio de Nico lo estoy guardando y curiosamente, a diferencia de las otras, sé exactamente que es lo que quiero hacer con ella. Su relación con la mamá de Kotori es complicada, porque si tiene sus razones. La mamá de Nico y la directora se caen mal por este mismo misterio, que se revelaá con el paso de los capítulos. La aparición de Nozomi fue más bien algo sencilla, para introducirla de lleno en el próximo capítulo de la historia de Nico, porque siempre me ha parecido que las dos tenían una amistad peculiar antes de que iniciará el anime.

Akemi fue un personaje que disfrute mucho escribir, pues la escribí como una acompañante para Nico en lo que encuentra su rumbo por si misma (lo que no quiere decir que sea temporal, por supuesto). El hecho de que esté siempre distraída choca contra lo cerrada que es Nico en este punto, en el que aunque ya ha avanzado, aún sufre por la muerte de su papá.

La historia de la familia Kitayama es demasiado complicada, pero ten por seguro que si las dos chicas ya te caen mal, lo que viene hará que te caigan peor. Y ni se diga de su aún misterioso padre, del que lo único que se sabe es que es dueño de la secundaria donde estudian Honoka, Umi y Kotori, y que es en parte dueño de Otonokizaka

No te preocupes por la tardanza, como una personita muy sabia me dice, la escuela es primero. Espero poder leernos pronto y que estés bien.

Respecto a lo último, no quiero causar más sorpresa de la necesaria, pero el próximo capítulo de Hanayo y Rin será algo… interesante. En fin, con suerte lo escribiré pronto

Ya para concluir con este capítulo, agradezco a todos los que me hayan honrado leyendolo, me disculpo de nuevo por la tardanza, y sin afán de hacer promoción y de hablar de un tema que ya pasó de moda, los invito a leer la pequeña historia que escribí en honor de mi niña querida Hanamaru por su cumple, que fue el 4 de marzo.

Ahora bien, paso a despedirme, y espero poder escribir el próximo capítulo en el tiempo que establezco.

Ya despidiéndome, yo soy Aramaru, los quiero a todos y todas, les envío un saludo por última vez desde el precioso puerto de Acapulco, el cual dejaré mañana, y ha llegado el momento de decirles Oyasuminassan