Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo me divierto&juego con ellos. ^.^
¿Amor?... ¿Qué es eso? ¿Se roba?
Confesión
No pude dormir luego de eso… aunque tampoco diría que me quede despierta; fue cómo si algo en mí no me dejara dormir, pero tampoco me dejara seguir con los ojos pendientes de todo lo que pasa a mi alrededor… de la perdida que sufro.
-¿Ya te sientes mejor? –pregunto Jasper desde el sillón.
Se había quedado ahí toda la noche, había escuchado sus leves ronquidos y su respiración acompasada, su preocupación por mí la reflejaba en los movimientos abruptos que hacía entre sueños.
Lo único que pude hacer en respuesta a su amable preocupación, fue asentir con la cabeza, esperando que mis ojos no me acusaran de la grosería de haber llorado mientras él estaba descansando plácidamente.
-Gracias –susurré, con un hilo de voz y sin mucho entusiasmo, pero con agradecimiento de todos modos.
-Te lo debo. –Cuando pronunció eso, me sentí sola, abandonada como un pequeño niño que lo dejan tirado en las frías y húmedas calles-. Tú has sido muy amable conmigo, y no me gustaría defraudarte.
Le sonreí un poco, aunque ni yo me hubiese creído esa sonrisa.
Así que todo lo que ha hecho por mí, lo ha hecho por obligación, porque siente que tiene que hacerlo; no porque realmente quiera apoyarme… me lo debí haber imaginado y no caer en su trampa con una sonrisita, una ofrecida de mano ó una pequeña mirada que intentaba reflejar su "preocupación" debí de ser más inteligente. Yo sabía que personas así, que te brindan su apoyo, su amistad y todo eso, de un modo tan fácil, no existen.
Sentí cómo una solitaria lágrima descendía por mi mejilla; sentía que estaba exagerando, pero no me podía dar el lujo de dejar entrar a cualquier persona a mi vida, luego se iría y me quedaría otra vez sola. Sabía que tenía que limpiar la cristalina lágrima en el justo momento en el que cayera… no debía llorar por algo que no valía la pena: la soledad. Al fin y al cabo, ya se había vuelto parte de mí, ya la necesitaba tanto cómo mi aire, ella había llenado el espacio vacío que había en mi corazón; no lo había logrado, pero era ahora mi fiel amiga, de la cual dependía.
-Alice –escuche cómo esa dulce voz con acento norteño me llamaba, al par que sentía cómo una parte de mi cama se hundía: señal que alguien se había sentado en ella-. ¿Estás bien?
Sentí sus largos dedos en mi mejilla; volteé rápidamente mi rostro, no quería que viera en él el dolor y la vergüenza que en ese momento sentí, la de mi vida… mi patética vida.
-No importa –susurré.
-Claro que sí… -le escuche resoplar con pesadez-. Aunque no lo creas, eres importante para mí; eres una gran persona, y no te quiero ver mal –dijo, con un tono de voz que casi me hizo derretirme, pero me logre contener: no me debía dejar llevar por palabras bonitas; sólo me lastimarían más.
-Jasper. –Lo mire a los ojos cuando pronuncie su nombre-. No quiero que me engañes… yo sé que lo haces por obligación; para dar un buen aspecto; para no poner en "vergüenza" a tu prima. Pero no es necesario que te esfuerces tanto… no necesito falso aprecio, –en ese momento baje la mirada, avergonzada yo sabía que cualquiera pensaría que lo necesitaba con urgencia, sin importar si era verídico o no; pero, lo que yo necesitaba, era afecto sincero, sin compromisos, sin engaños-. Sólo necesito un cariño verídico –susurré, aunque no quería que lo supiera.
-Alice –me tomo de la barbilla, con una brusquedad que me dio ganas de reventarle una cachetada en su pálida mejilla-. Yo nunca doy afecto –susurró-; y justo por ello, nunca es ni será falso. –Sus palabras llegaban con frialdad-. A la única persona que le he demostrado cariño, es mi prima Rose. Es a la única, a todos los demás les demuestro educación –remarco muy bien la última palabra, haciéndola penetrar en mis oídos con fuerza.
-Siempre hay una primera vez.
Fue para lo único que mi cerebro alcanzo a decir; y para lo único que mis labios se limitaban a susurrar.
Sentí su dura frialdad cuando soltó a regañadientes mi mentón. Luego lo vi con intenciones de levantarse de la cama; sinceramente, no quería que lo hiciera por lo cual lo agarre del brazo, obligándolo a sentarse nuevamente.
-Perdona –susurré con voz distante, no parecía tener la mente en este momento, en esta habitación, concentrada en lo que hacía y con la persona que tenía a un lado-. He sufrido mucho y sé que debo tener un aspecto de niña de calle; un aspecto que ruega, con sólo verme, un poco de afecto, de compañía. Pero no quiero eso de nadie más de la persona que amo… una persona que ya nunca más volveré a ver, que ya se fue.
-Te entiendo, pequeña –susurró él, al mismo tiempo que acariciaba mis cortos cabellos.
-Todos dicen hacerlo. –Reí sin humor-. Pero no todos lo hacen.
-Yo sí –susurró, lo mire con curiosidad, invitándolo a seguir hablando-: Perdí a mis padres cuando apenas tenía tres meces; obviamente es recuerdo está grabado en una parte de mi subconsciente que no logro ver, -resopló- me abandonaron… eso es lo que todos los del orfanato dicen. –Miró al espacio, por la ventana, intentando enfocar algo que yo no podre ver.
»Dicen que mi madre dio a luz a unos lindos mellizos; yo y una hermosa niña; el problema radica en que ellos no tenían el suficiente capital como para mantener a un par de mellizos, así que tuvieron que escoger. He escuchado decir a muchos que la decisión les costó mucho, que mi madre sufrió demasiado; igual, he escuchado decir a otros tantos que no les costó nada, que rápidamente agarraron a mi melliza y la eligieron por mucho… no me importa que versión es la real: me abandonaron y ya está, ¿qué le puedo hacer? ¿Llorar? –Rió sin pizca alguna de humor-. Esa sería una gran tontería… ayuda, pero no sirve.
Lo miré con el ceño fruncido; él, al notar mi reacción se encogió de hombros y me sonrió.
-No le puedo hacer nada –dijo-. He crecido durante 24 años, sin padres, sin un hogar fijo, sin cariño, sin amor, sin nada de lo que las personas podrían considerar importante –miró con frustración hacía el cabecera de mi cama-. Y he vivido bien; he aprendido muchas cosas por mi solo.
»No puedo decir que he tenido una vida mala; sólo he tomado en muchas ocasiones, caminos malos. Pero aquí estoy, viviendo día a día; quizá no digo que con una sonrisa, pero al menos con la certeza de que algún día tendré una mirada feliz.
Lo mire con admiración; eran pocas las personas huérfanas que te encontrabas con ese tipo de actitud, pero siempre hay un grano de cal en la arena. Y yo lo he encontrado.
-Ahora dime, Alice. ¿Tú vida es tan mala junto a la de un pobre huérfano que ha perdido tres familias seguidas y que se tuvo que escapar del orfanato y ver a su familia morir y perecer, en una ocasión? –Me dio una mirada interrogante; no pude contestar, me limité a mirarlo profundamente a los ojos-. Gracias, yo creo que no.
Me limité a negar con la cabeza.
-¿Sabes, Jasper? –Rompí el cómodo silencio en el que nos habíamos envuelto cuando por fin recupere mi voz-. No creo que mi vida sea tan mala.
-¿Entonces por qué actúas como si la odiases? –preguntó, acomodándose para poder ver mi rostro.
-Porque es dura –respondí.
-Bueno ¿qué nadie nunca te dijo que no es fácil? –preguntó mirándome a los ojos.
-Sí, y muchas veces –respondí con una sonrisa un tanto ofendida-. Pero jamás pensé que me fuese a desmoronar tan fácil; siempre, todos, me consideraron fuerte –reí a modo de burla-. Todos los que me conocían decían que yo era la mujer más fuerte que hubiesen conocido en su vida; ahora me doy cuenta que no es cierto.
-No digas tonterías, Alice –dijo mirándome directamente a los ojos-. Eres fuerte, has podido estar bien estos meces –frito cariñosamente mi brazo-, has pensado en irte por el camino fácil, lo sé; pero, al final de todo, siempre te mantienes sujeta a la vida y, créeme, lograras superarlo.
Le sonreí al momento en que asentía con la cabeza; no podía creer que en tan poco tiempo me haya podido comunicar de éste modo con Jasper; como si fuésemos amigos de toda la vida.
-Gracias, Jasper.
Me separe de él, con cuidado, como si me fuese a pasar algo malo si me alejaba mucho. Al final, me pare de la cama y me dirigí a la cocina para preparar el desayuno y poder recompensar, aunque sea un poco –en comparación de lo que él ha hecho por mí-, a Jasper.
-Jasper, ven, te hice de desayunar –grité desde la cocina.
Él salió de mi habitación, vi que algunos de sus mechones dorados estaban mojados, aunque tenía la misma ropa por lo que supuse que se había mojado la cara para poder despertarse completamente.
-Vaya, gracias, Alice. No debiste –susurró mientras me ayudaba a poner la mesa para que los dos pudiéramos desayunar.
-¡Claro que tenía qué! –casi grite ofendida.
Pero no tenía que cuestionarme, debía, lo sabíamos tanto él como yo. No era una obligación, era algo que me salía del corazón, sentía que tenía que hacerlo porque era lo mejor, que no podía dejarlo pasar…solo, tenía que hacerlo, sin más explicaciones, sin más compromisos.
-Alice, tengo que confesarte algo –dijo Jasper en un tono serio.
-Bien, con que no sea que era gay, o algo por el estilo, todo está bien –dije, en tono burlón para suavizar el ambiente, que de por sí era muy acogedor.
-No te preocupes, no lo soy. –Me dio una sonrisa de lado al tiempo de que me guiñaba el ojo-. Sólo, quería preguntar ¿qué hizo el joven del que estabas enamorada, para enamorarte?
Lo miré atontada, no entendía a que se refería y que tenía que contestar. Lo pensé muy bien antes de decir:
-Quizá fue su forma de ser –sonreí, y en mi mente se creó una imagen de su rostro… y su risa musical, sus hermosos ojos avellana brillando de felicidad (como siempre)-. Era una persona muy inteligente, siempre leía –reí por un fugaz segundo-; siempre sabía muy bien lo que decía; era muy guapo igual –agregué. Aunque estaba casi segura que Jasper era más guapo, no me importaba, aún amaba al hombre que he amado durante estos años-. No sé muy bien la razón –resople-, pero simplemente se que lo amo…
-Hasta este momento no me había dado cuenta de que unas cristalinas lágrimas estabas en mis mejillas, dejando un cálido rastro húmedo.
-Creó que no debo preguntar más…
-No –lo interrumpí-. Me alegra que lo hagas –sonreí entre lágrimas-, todas las personas que ven en el estado en el que estoy, se limitan a ver que no llore, que no lo recuerde y todo eso –suspiré en un modo pesado-; lo que realmente necesito es alguien que me escuche, que no tema preguntar y que m apoye sobretodo.
Le di una sonrisita amistosa a Jasper. Él me la devolvió con mucho aprecio.
-Yo te apoyare, Alice. No te preocupes, siempre seré el tonto que no tema preguntarte y apoyarte, sobretodo…
Felices fiestas:D Espero que lo hayan pasado muy bien(: Yo se que aún espero mi Seth=D algún día!! Jajaja, bueno, no me quieren dar un regalo? Bueno, un review de Navidad?XD jaja, Felices fiestas(:
.: * ฆℓƷҳ * :.
