Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.

Elroy Andrew se mostraba impaciente, muy a su pesar se encontraba atada de pie y mano, sorprendente la vida había dado un giro inesperado, mil veces había pensado como sacar a su sobrino de la jugada y al último momento había desistido, el muchacho parecía no tener interés en los negocios o su herencia, debía reconocer que su actitud había facilitado todo para ella, y de cierta manera había salvaguardando su vida.

-Más vale hubiera acabado contigo antes de que complicaras todo. Elroy mantenía un monólogo mental.

-Tenias que traer tu también a un maldito huérfano a trastocar mis planes, eres tan estúpido como tus padres, la mujer se detenía frente a un ventanal quedaba hacía un pequeño rosedal, a la distancia se podía observar como un coche atravesará la verja principal y avanzaba lentamente hasta llegar a la puerta principal de la mansión, la silueta de George era inconfundible, minutos después el mayordomo anunciaba la llegada del susodicho.

-Buenas tardes, George saludaba a la anciana que aunse encontraba de espalda.

-¿Y por fin para cuándo? La mujer no quería mostrarse impaciente.

-Me temo que por ahora será imposible mandame, la señora Candy aún se encuentra delicada y su bebé por ser prematuro esta un poco delicado.

-Entiendo algo similar sucedió cuando William nació, Elroy evitó maldecircen voz alta pues tenía la esperanza de que finalmente uno o ambos murieran.

-Los doctores recomiendan que el pequeño permanezca prácticamente aislado por temor a que contraiga alguna enfermedad, George había reflexionado en el camino y lo principal era ganar tiempo a Como diera lugar, necesitaba confirmar sus sospechas y dilatar la lectura del testamento la mayor cantidad de tiempo posible.

Cuando Elroy finamente dejo ver su rostro aparentaba una tranquilidad que no sentía, el no poder tomar control definitivo de la fortuna Andrew la estaba enloqueciendo.

-Si no queda más remedio pues nos tocará esperar, haciendo una inclinación de cabeza George disimulaba una sonrisa del triunfo.

-Madame Elroy quería pedirle unos días libres, estos días no me he sentido bien de salud y me gustaría hacerme algunos exámenes, ya hace un tiempo mi médico me lo había sugerido y hasta ahora es que he resentido el malestar.

-No te preocupes, tómate todo el tiempo que necesites, Elroy necesitaba quitarse aquel hombre de encima mientras planeaba Cómo controlar la situación.

Paulo no terminaba de entender por qué George cuando le hablaba era Cómo pidiendo su permiso, se sentía extraño por la forma como aquel hombre lo trataba, al sentir ruidos que provenían de la habitación se dirigió hacia allá, de repente los gritos de Candy se escucharon trato de apresurarse, mayor fue su sorpresa cuando ve que Albert salia sobresaltado.

-¿Qué sucede? Paolo se asustó y abrazo contra su pecho al pequeño.

-No vuelvas hacer eso, no tomes al niño sin avisar, Albert se apresuraba a tomsral pequeño u sin decir nada más lo llevo con su madre.

Luego de un rato regreso ya más calmado, su amigo se había portado muy bien con ellos, no era justo recibir ese trato.

-Disculpame por favor, no sabes lo mucho que nos espantamos al no encontrar al bebé en su cuna.

-Lo siento, es que lloro un poco y ustedes estaban dormidos, no fue mi intensión asustarlos.

-Por favor, yo soy quien debe disculparse Paolo, toda esta situación con lo de los Andrew nos ha sobrepasado.

-Es exagerado, están paranoicos ya hasta el pobre George... Paolo se mordía la lengua por su imprudencia.

-¿Cómo el pobre George?

-Es que él vino hace unas horas y le comente lo de la visita de la señora esa, él reaccionó igual que ustedes y dijo que deberían considerar mover al niño y a Candy a otro lugar.

-Ya Candy y yo habíamos hablado de eso, estábamos pensando que sería prudente ir con Tom o con Jimmy hasta averiguar que trama esa mujer.

-Pero finalmente es su familia Albert, quizás se sienta sola o quiera propiciar un acercamiento, Albert no había pensado en aquello como una posibilidad, pero al pensarlo un poco desecho aquella idea ya que en el pasado sólo se habían acercado a su esposa para hacerle daño.

-De ser otra persona podría considerar esa opción pero Candy nunca le fue persona grata y siempre la menosprecio.

-Vamos la gente puede cambiar ¿cómo pueden saber que no busca conocer al pequeño? Paolo no conocía los detalles de la vida de la rubia y mucho menos la historia de cómo se reencontraron los rubios.

-Paolo nuestra relación con esa familia es complicada, mirá con lo que nos salió Archie, la verdad esa actitud me sorprendió pero sin embargo nos hizo abrir los ojos, nuestra prioridad es el niño, nuestro hijo es lo más importante, me apena mantener a los chicos al margen, pero esa mujer se enteró por ellos, ya nos ha causando problemas en el pasado y en du momento hasta pensamos abandonar Chicago, realmente estábamos más tranquilos cuando sólo éramos nosotros dos, por más de cinco años vivimos en paz, Paolo se sintió culpable de haber propiciado aquel encuentro.

-Lo lamento mucho.

-No te preocupes sólo fue una causalidad, un hondo suspiro.

-Aún no entiendo por qué actúa así esa gente.

-Es una larga historia Paolo, pero para resumir, Candy fue adoptada por William Andrew y desde el principio Elroy Andrew lo resintió y le hizo la vida imposible, para empeorar todo cuando Candy me encontró sin memoria prácticamente la persiguieron hasta cerrar cualquier posibilidad de trabajo.

-Nunca abría amaginado esto Albert, el hombre está incrédulo.

-Hasta quisieron responsabilizarla de la supuesta muerte de Stear.

-Nunca me dijiste que habías sufrido de amnesia Albert, lo siento mucho, el silencio se hizo pesado entre los fos hombres.

-En realidad aún sufro de amnesia, el único lazo que me une a mi pasado es Candy, Paolo quedaba en una pieza realmente en ese instante se percataba de lo poco que la pareja hablaba de su pasado.

-Lo siento, fue lo único que pudo articulará.

-No tendrías por qué, yo me siento tranquilo, mientras este junto a mi mujer y mi hijo no necesito nada más.

Después de esto ninguno dijo nada y Albert camino hasta la cocina para comenzar a preparar la cena, luego de un rato Paolo se retiraba para ir al restaurante, como ya era costumbre los rubios cenaban en la habitación para que ella permaneciera en reposo, esa tarde Candy se mostraba triste.

-¿Te sientes mal amor? Él que la conocía casi podía leer sus pensamientos.

-No, es sólo que extraño ver a los chicos y a Annie, el rubio solo la observaba.

-Entiendo tu molestia amor, pero debemos darle la oportunidad de explicarse.

-¿Lo estas justificando? La expresión de la cara de su esposo hizo que se arrepintiera enseguida de lo dicho, más cuando lo vio levantarse y abandonar la habitación en silencio, por más que entendía la posición de Albert no dejaba de extrañarlos.

Con cuidado y moviéndose lentamente se levantó, aunque aún le dolía al caminar, se arriesgó a ir tras su esposo, pensando que estaría en la sala, al no verlo se encaminó a la cocina, su corazón comenzó a latir muy aprisa cuando no lo vio y comenzó a llamarlo con un poco de temor.

-Albert, Albert aunque su voz dejaba ver que estaba a punto de llorar él se mantuvo parado al frente de los tres portales que en cierta manera representaba ese pasado al que ella se aferraba, ya le había explicado de todas las maneras posibles que quería mantener a los Andrew al margen de sus vidas, por lo visto ella no pensaba igual y de no ser por su hijo, tal vez no le habría importado.

Después de llamarlo varias veces ella decidió regresar a su habitación, no era su intención causar una pelea, aún se sentía culpable por lo ocurrido con el parto y ahora provocaba esto.

Ya era la hora de comer del pequeño William por lo que él entraba en silencio, lo tomaba en sus brazos y lo llevaba hasta su madre, como le dolía sentir que ella se alejaba de él.

El niño se resistía a tomar el pecho de su madre como presintiendo que algo estaba mal, el padre al notarlo inquieto con un dedo acariciaba su rostro y luego su pequeña mano y el bebé se aferro a él con fuerza.

-Todo estará bien Will, papá siempre te va a cuidar, sin importar lo que pueda suceder siempre estaré cerca.

Ella sentía en su tono de voz tristeza y eso le dolía, después de sujetar el dedo de su padre el bebé buscaba con su pequeña boca alimentarse del seno de su madre, ella sonreía al verlo succionar con fuerza de su pecho, mientras mantenía a su padre cerca.

-Perdoname Albert, no quería provocar un disgusto entre nosotros.

-No es cuestión de pedir disculpas, antes de que aparecieran nuevamente en nuestras vidas los Andrew teníamos nuestras diferencia, sólo que ahora debes entender que nuestra prioridad es otra, me preocupa que quieran interferir en nuestras vidas, fue muy sospechosa la manera cómo esa mujer conoció al niño y no la quiero cerca de él.

-¿Pero los chicos?

-Por una indiscreción de ellos no voy a poner en riesgo a nuestro hijo Candy, tu puedes incluso salir con ellos, visitarlos o lo que quieras, pero sin el niño, por ahora no se si sea capaz de controlarme si veo a Archie, ella bajaba la mirada con tristeza ante lo dicho por su esposo, aún cuando esa actitud lo molestaba no dijo nada más, no quería perturbar la tranquilidad de su bebé.

George una vez fuera de la mansión pensó cuál sería la mejor manera de proteger a los White, y después de meditarlo lo mejor era esconderlos a la plena vistas de todos de ser necesario.

-Muchas veces mientras las cosas son vistas desde muy cerca es cuando menos son notadas, George sonreía porque si era necesario esconderlos ya había encontrado el lugar perfecto.

En los días siguientes muchas cosas ocurrían al mismo tiempo, desde Europa llegaba una carta anunciando un inminente regreso, en Chicago una pareja parecía distanciarse irremediable, un hombre enamorado confirmaba que en su corazón la llama de su amor permanencia intacta aunque ella nunca le corresponderá, el escondite perfecto era preparado, una mujer planeaba los posibles escenarios frente a la inminente lectura de un testamento que podría o no arrebatarle todo.

Continuará...