Bien. Aquí estoy. Parado junto a Bokuto fuera de la casa de este. Él me tenía fuertemente agarrado de la mano, lo entendía, más de una vez en el camino intente escapar corriendo literalmente y gritando un "no puedo hacerlo" a todo pulmón pero antes de que me alejara mucho volvía al encuentro con Bokuto. Pensar en él era de las últimas y grandes motivaciones que me quedaban. Es difícil de creer un comportamiento así en mí pero debo decir que en realidad no soy muchas cosas de las que aparento. Como por ejemplo ser serio y aburrido, y ni hablar de parecer siempre tranquilo, eso menos.
Bokuto me miro y me regalo de esas sonrisas radiantes que solo él puede hacer. Sabe que soy débil antes esos actos y los usa siempre en mi contra. Antes cuando no teníamos una relación sabía que lo hacía sin querer pero ahora que ya lo sabe lo emplea de una forma maligna. Aunque, que digamos, yo también he estado usando algunos de sus puntos débiles a mi favor.
Nos acercamos a su puerta y entramos. Sentía mi corazón en la garganta y la primera persona que vi ante mí al entrar fue a su madre. Esta me dio una cálida bienvenida, incluso me abrazo, no se parecía tanto a Bokuto. Diría que más que nada se parecía en los ojos. Pero el resto no.
Luego entro a saludarme su padre y entonces todo calzo. Bokuto era una versión joven de su padre. Por un minuto me sentí impresionado pero fingí tranquilidad de inmediato.
Esta vez si me detuve en ver algunos cuadros y decoración del hogar, pues, la primera vez que fui yo y Bokuto estábamos pasando por un momento difícil y me llevo directamente a su cuarto para aclarar todo. Aleje de inmediato ese recuerdo amargo.
Extrañamente durante la cena no sentí incomodidad ni nada por estilo y llegue a la conclusión de que la parte física Bokuto lo heredo de su padre, pero su personalidad de su madre, eran del mismo tipo entusiasta y podía ver como estos se entendían de maravilla.
El padre de Bokuto guardo silencio la mayor parte de la cena. Bueno, no es como si pudiese hablar con lo ruidosos que eran su hijo y esposa al emocionarse con su conversación. Yo hacía lo mismo que él, comíamos en silencio e intentábamos entender algo de lo que hablaba el otro par. Sin embargo, me sentí más cómodo y relajado de lo que pensé que estaría.
Antes de marcharme a mi casa, la madre de Bokuto pidió hablar conmigo. De nuevo sentí el corazón en la garganta. De inmediato accedí y la acompañe a la cocina. Me sorprendí bastante al ver que ella solo quería agradecerme por cuidar a Bokuto. Yo le dije que no tenía nada que agradecerme y entendí que ella, al igual que Bokuto, podía ser como niños pero en realidad dependiendo de la situación podían ser personas muy maduras y saber que decir en el momento indicado. Pero en Bokuto yo diría que es más como un instinto animal.
Le dije a Bokuto que no era necesario que fuese a dejarme a las puertas de mi casa pero el se negó rotundamente y me acompaño. Me despedí rápidamente y nos fuimos, pero antes los padres de este me dejaron en claro que sería bienvenido cuando quisiese.
Suspire numerosas veces mientras caminaba hacia mi casa, podía notar la emoción contenida de Bokuto a mi lado.
- Bokuto-san, pude dejar salir toda su alegría – este me miro y comenzó a reír fuertemente. Pensé que se había vuelto loco y cuando comencé a preocuparme este recupero la compostura.
- Lo siento. Estoy muy feliz por esto – podía notarlo.
- ¿lo hice bien? – sabía que había sido un éxito pero quería saber la opinión de Bokuto.
- Claro que lo hiciste bien – este volvió a reír – aunque recuerdo lo afectado que estabas hoy en la escuela y me dan ganas de reír nuevamente.
Es cierto. Estaba de lo más afectado y todo el equipo lo noto.
- Le diré a mis padres que mañana iras a conocerlos. Espero que no te moleste – Bokuto dejo de reír de golpe y me miro con una expresión de pánico. Yo por otro lado le regale una sonrisa de satisfacción - ¿no iras? – este reacciono de inmediato.
- I-iré, claro que iré – y pude ver como este empezaba ponerse nervioso aunque sea mañana el día de la gran presentación.
- ¿Pedirás consejo a Kuroo-san? siempre se los pides a él
- No puedo esta vez. Ya lo intente y como conoce desde pequeño a los padres de Kenma no ha pasado por esto. No del todo. Aunque ellos aún no saben que ahora son más que solo amigos.
- No te preocupes de mas Bokuto-san
- Aunque me lo digas sabes que lo hare – es cierto.
- Bien – ya estábamos fuera de mi casa y nos despedimos rápidamente. Bokuto se giró para comenzar a irse - Bokuto-san – este volteo a mirarme – no te pongas nervioso. Con ser como eres normalmente bastara – el me sonrió
- Buenas noches, Akaashi.
- Buenas noches.
Y se fue. Sabía que estaba nervioso pero aun así la sonrisa que tenía en mi rostro desde que me fui de su casa no ha desaparecido.
Ya era el día y llegue temprano a la práctica matutina, pero, cuando entre al gimnasio, grande fue mi sorpresa al ver a todos los miembros del equipo mirándome con una expresión de auxilio, supe de inmediato que Bokuto había hecho algo y me esperaba que hubiese roto algo o hubiese dicho alguna estupidez más grande de lo normal, incluso espere un ataque de tristeza. Pero no.
Bokuto era como un balón enorme que revotaba rápidamente por todos lados y dejaba un desastre por donde pasase. Todos nos dimos cuenta de que algo le sucedía y no creía del todo que fuese solo por los nervios de la cena que se avecinaba. Vi con atención como pasaba de un lugar a otro y no se quedaba quieto en ningún minuto. Me acerque a un grupo que estaba en una esquina del gimnasio como si estuviesen siendo intimidados por él.
- ¿Cuánto tiempo lleva así? – pregunte de inmediato en el grupo. Eran en su mayoría chicos de primer año
- Fui el primer en llegar. él ya estaba aquí y en ese estado.
- ¿hace cuánto fue eso?
- Más o menos una hora – mierda. ¿Le habrá afectado más de lo que creía?
- Bien – dije bien, pero la situación estaba muy alejada de estar bien.
Llame a Bokuto, el llego corriendo a mi lado, lo tome del brazo y lo guie hacia afuera del gimnasio. Cuando ya estábamos solos, lo vi con detenimiento de pies a cabeza. Él sabía lo que estaba haciendo y se quedó muy quieto, como si intentara pasar un examen y evitaba mi mirada.
Entonces me di cuenta. Sus pupilas estaban extrañas, también tenía alrededor de los ojos oscurecidos, claramente por haber dormido poco, y se veía con más energía de lo normal, aparte de hablar excesivamente rápido dejando a la mitad de las personas que lo escuchaban sin entender nada de lo que decía. No puede ser. Casi podía ver como una ampolleta se prendía en mi mente.
- Bokuto-san, ¿bebió café? – este se giró a mirarme rápidamente, su expresión de sorpresa y nerviosismo lo delato de inmediato. si lo había hecho pero aun así espere a que él me lo dijese. No me esforcé en reprimir mi mirada reprobatoria.
- Bueno – vi como este evitaba mirarme a los ojos de nuevo – ayer no pude dormir en toda la noche así que hoy en la mañana bebí un poco – no dije nada solo espere a que continuase. Este se dio cuenta de inmediato que no estaba muy feliz – prometo que fue solo un poco – dijo apresuradamente.
Suspire.
- Te lo prohibieron por algo – opte por decirle algo antes de que le dé un ataque emo de nuevo – solo no vuelvas a hacerlo
Asintió de inmediato y note que se relajó al ver que no estaba enojado con él. En parte entendía que estaba nervioso y, como alumno de tercero que ya está en sus etapas finales, pueden ser muchas emociones juntas, pero aun así no quiero que descuide su salud. Comencé a considerar el posponer esta cena con mis padres por su bien pero en el minuto que estaba a punto de proponérselo a Bokuto, este se acercó a mí, uso su mirada que te hace sentir como si no tuvieras alternativa alguna que no sea acceder a lo que el quiere y me dijo claramente "no te preocupes, estaré de maravillas para esta noche"
Si le proponía el posponerlo se negaría rotundamente y no tengo idea de lo que él sería capaz. Tal vez incluso iría a mi casa de forma sorpresa, o puede que no haga nada.
El entrenamiento fue una pesadilla para todos. Tener a un Bokuto bajo efectos de la cafeína era agotador para todos y más de una vez me pregunte cuantas tazas de café habrá consumido este ya que su nivel de energía parecía que iba en ascendencia en vez de ir apagándose.
Suspire con alivio cuando lo vi en la hora de almuerzo y ya era el Bokuto normal que se aprovechaba de la distracción de sus compañeros de equipo para robar algo de sus platos. Incluso, ahora podía verlo relajado, podría decir que ya no le preocupaba la cena de esta noche, y eso me hizo relajarme a mí también.
Pero actué demasiado rápido. En cuanto termino el entrenamiento de la tarde y ya era hora de volver a casa, Bokuto comenzó a entrar en pánico.
De por si Bokuto normalmente tiene una expresión de búho loco esquizofrénico, pero ahora que se está muriendo de nervios, ya no sé con qué familiarizarlo, y apenas cuando lo nombro para hablarle se sobresalta. Estaba dejando un desastre de nuevo en el gimnasio así que lo regañe y le dije que me esperara fuera de este y, le remarqué, que no se moviera por nada del mundo hasta que yo llegase. Si, a veces me siento más como su segunda madre que como su novio, gajes del oficio.
Mientras ayudaba a limpiar se me quedo en la mente la imagen de Bokuto. Bueno, más que nada se me quedo una escena que yo había imaginado, no pude resistirme a imaginar un pequeño Bokuto con su madre haciendo cualquier estupidez. Definitivamente me hubiese gustado haber pedido a la madre de Bokuto que me mostrase alguna imagen de este cuando pequeño, primero podría molestarlo, ya que, todas las fotos de cuando somos pequeños si o si son humillantes, y segundo me gustaría verlo porque estoy seguro de él sería una pequeña cosa muy dulce.
Caminábamos de la mano hacia mi casa, la mano de Bokuto era un rio de sudor, él se disculpó numerosas veces y yo le reste importancia. Entendía lo que estaba pasando, ya que, yo apenas ayer estaba pasando por lo mismo. No me preocupaba tanto el si Bokuto seria aceptado o no, sabía que si lo seria, me preocupaban más mis padres. Mi madre era muy atenta hasta el punto en que llegaba a incomodar a la gente y mi padre, por otro lado, le gustaba jugarle bromas y contar chistes. Aunque no lo crean. Aun así agradezco que no sean del tipo que hacen preguntas fuera de lugar e incomodas.
Estábamos fuera de mi casa. Primero vi con detenimiento la puerta y luego lleve mi vista hacia Bokuto. Este usaba la pantalla de su celular para acomodar su cabello. Decidí tener un poco de compasión.
- Déjame a mí – le dije mientras bajaba su celular con una mano y la otra la llevaba hasta su cabello para acomodarlo, él me dejo hacerlo en silencio.
- ¿seguro de que quieres presentarme a tus padres? – me tomo por sorpresa las palabras que decidió usar para preguntarme.
- Yo estoy muy seguro. al parecer tu no – podía notar que él ahora estaba dudando en serio – no creo que sea el hecho de que los conozcas lo que te asuste tanto.
- No. pero - está indeciso en decírmelo - ¿Qué pasa si no cumplo con sus expectativas? –que me caiga un rayo por lo altamente cursi que diré a continuación.
- Bokuto-san, ya cumpliste sus expectativas – deje de arreglar su cabello y lleve mis manos hacia su camisa de la escuela, note que él había intentado arreglarla para que se viese algo formal pero Bokuto jamás había llevado una camisa como se debe, decidí ayudarlo ahora con eso.
- ¿eh? – me dijo pasando sus ojos atentos desde mis manos que trabajaban, a mi cara, yo no le devolví la mirada. Estaba avergonzado de lo que había dicho y lo que diré ahora es mucho peor.
- La única expectativa que tienen ellos, es que me hagas feliz y ya lo haces. Lo cumpliste, no tienes nada de que asustarte tanto – termine de arreglarlo y le di un pequeño beso en los labios.
- El que hagas eso – se refería a mi arreglándole su cabello y camisa – nos hace ver ya como un matrimonio
- ¿Debería comenzar a correr? – no pude evitar bromear con eso. Bokuto rio y sentí que por fin se relajaba un poco – entremos y terminemos con tu sufrimiento – el asintió y me siguió hacia la puerta de entrada.
Bien. Al principio todo estaba excelente o yo lo consideraba así. Me preocupe de presentar a Bokuto como se debía y, además, había hablado ayer con mis padres dejándoles en claro que no quería que dijesen alguna estupidez que haya cometido cuando pequeño o incomodaran a Bokuto. Ellos misteriosamente aceptaron de buena gana. Y eso me tenía preocupado.
No entrare en detalles sin importancia. Bokuto se llevó de inmediato excelente con mis padres. Mi madre actuaba igual de atenta como siempre y eso al parecer no molestaba para nada a este, además, estos ya se habían conocido en otra oportunidad. Mi padre, por otro lado, le jugaba sus típicas bromas, en las cuales Bokuto caía de inmediato, demostrando su lado más inocente y luego reían juntos.
Ayude a mi madre a recoger los trastos de la cena. Por mientras mi padre pidió a Bokuto que lo acompañase afuera para fumar un cigarrillo, costumbre que no tenía muy desarrollada mi padre pero que de vez en cuando lo hacía en ocasiones especiales o cuando algo lo perturbaba.
Demoraron más de lo que se debería y cuando ya estaba a punto de interrumpir su charla, ellos entraron como si nada. De inmediato note un cambio en Bokuto, estaba pensativo. Mire a mi padre de inmediato, este me devolvió la mirada como si nada pasase.
Desde ese minuto me preocupe de no dejar a Bokuto solo de nuevo con alguno de mis padres. Sabía que algo había sucedido ahí afuera y lo que más quería era preguntarle así que cuando llego la hora de que se despidiese para irse, avise que iría a dejarlo a su casa.
En cuanto salimos de mi casa y comenzamos a caminar en silencio, intente por diferentes medios preguntarle, hasta que llegue al punto en que deje de complicarme la existencia y solo ir al punto rápidamente.
- ¿Qué te dijo mi padre luego de la cena? Cuando se quedaron solos. Sé que te dijo algo porque desde entonces estas pensativo – Bokuto se tomó su tiempo para contestar.
- No fue nada – sabía que intentaba restarle importancia y me que olvidase del tema pero no pensaba ceder. No hoy.
- Dímelo – Bokuto vio mi expresión seria y suspiro sin alternativa.
- Dijo "si le rompes el corazón date por muerto" tu padre es muy gracioso pero de verdad quiere protegerte. Y eso es lo que lo hace tan genial – me dijo sonriendo. Sabía que algo como esto pasaría y me sentí aliviado de que a Bokuto no le molestase lo que haya dicho mi padre. Él siempre ha sido así conmigo, de seguro debido a que soy su único hijo.
- Lamento eso
- ¿Por qué te disculpas?
- Debió haber sido incómodo para ti
- Para nada – dijo sonriendo – solo fue algo extraño, luego de decirme esto él se lanzó a reír. Creo que por eso pienso que me llegare a llevar muy bien con él.
Era bastante tarde ya, pues, se nos había pasado la hora rápidamente y las calles ahora se encontraban casi vacías en su totalidad. Escuche una risa y me gire a ver, era Bokuto, le dedica una mirada interrogante de inmediato.
- Estoy pensando en que le diré a mis padres esta noche.
- Llegaras a un interrogatorio – sabía que sería así, cuando yo llegué a mi casa luego de la cena en casa de Bokuto, mis padres me interrogaron y exigieron detalles, bueno, mi madre más que nada. Mi padre solo escuchaba desde lejos.
- Aunque no me pregunten mis padres, sé que llegare gritando de la emoción todo lo que paso
No dije más por un rato. Hasta que Bokuto volvió a hablar.
- No te pareces tanto ni a tu madre ni a tu padre
- ¿estas insinuando que soy adoptado? – nos lanzamos a reír fuertemente.
- Claro que no – dijo mientras controlaba su risa – más bien eres una mezcla de tus padres. Yo por ejemplo soy igual a mi padre pero tú eres la combinación de los dos. Los ojos de tu padre, el cabello de tu madre y las facciones son una mezcla más clara. Aunque es obvio que no sacaste lo gracioso de tu padre.
- Bokuto-san, si supieras todo lo que pasa por mi cabeza sabrías que tengo más de mi padre de lo que crees.
- Es una pena que no sepa todo lo que pasa por tu cabeza – ahora sé que se está refiriendo a otras cosas.
Llegamos a su casa y salude a su padre que estaba llegando de su trabajo. Me invito a pasar pero rehusé la oferta rápidamente. Él entro a su casa despidiéndose de mí y nos dejó solos de pie en medio de la calle. De seguro para darnos algo de privacidad.
Bokuto se acercó y beso mi frente, me regalo una sonrisa y comenzó a alejarse para entrar a su casa diciendo "hasta mañana". Hace tiempo que dejamos de despedirnos, al parecer a Bokuto no le gustaba decirme "adiós". Y a mí tampoco me gustaba escucharlo. Le respondí un "hasta mañana" y me fui.
Al llegar a mi casa fui directo al lugar donde sabía que encontraría a mi padre. En su estudio. Y en efecto, él estaba ahí, sentado en el escritorio con un libro entre las manos y una taza de té a su lado. Se dio cuenta de que estaba ahí y puso un marca páginas en su libro, se quitó los anteojos que usaba usualmente para leer y espero a que hablara.
Yo no sabía que palabras usar. Algo me estaba molestando y no era precisamente el que le haya dicho esas palabras a Bokuto. Era algo que sentía desde mucho antes. Algo que sabía que no habíamos hablado y dejado en claro lo suficiente.
- ¿De verdad no te afecta que este con Bokuto-san? – dije rápidamente.
- Bueno, es verdad que es como un búho loco. Pero lo he aprobado – dijo levantando la vista y clavándola en mí.
- Hablo en serio – sabía que no estaba tomando el peso verdadero de mi pregunta.
- Bueno, un padre siempre piensa o sueña con que su hijo algún día llegue con una chica hermosa como novia y tiempo después le dé nietos. Pero no estoy dispuesto a pelearme contigo y hacerte sentir mal con ese tema. Eres mi hijo y que seas feliz lo es todo, no estoy dispuesto a que te enojes conmigo y no me vuelvas a hablar en tu vida por algo como eso – vio que mi expresión no era de total convencimiento – Keiji, tu solo preocúpate de hacer lo que te haga más feliz y contaras conmigo – le dio en el clavo y él se dio cuenta.
- Bien – después de todo lo que me ha dicho no pude decir nada más que un mísero "bien". Bueno no es como si tuviera algo profundo que decirle.
- Si quieres una mejor opinión de Bokuto, ya sabes, cosas más específicas y detalladas, pregúntale a tu madre. Ella podrá hablarte durante horas sobre su opinión sobre él – esta vez sí que me reí. Era como si mi madre ya lo viese como alguien más de la familia
- Lo hare, pero sentía que debía hablar esto primero contigo – dije mientras miraba la estantería llena de libros que estaba en una esquina de la habitación, a mi padre le gustaba leer, era un gusto que compartíamos y nos unía.
- Te preocupas demasiado – que un padre te diga eso es bastante raro pero así era la situación. Yo siempre era el que se mostraba más preocupado por todo.
Me fui de su estudio dando las buenas noches y me encerré en mi cuarto. Esa noche dormí excelentemente, sin sueños, más bien, en cuanto toque la cama me dormí y sentí que apenas habían pasado unos segundos cuando ya estaba sonando el condenado despertador.
GRACIAS POR LEER.
