14
Plug-In Baby
-¿Glen?
-Oye imbécil, ya puedo salir… El hermano de alguien de aquí pago la multa ¿No piensas venir?
-¿Por qué debería?
-Porque… Eres el hermano mayor, y los hermanos mayores siempre van por sus hermanitos en problemas. –Soltó una risa delicada y burlona.
-Hijo de… -Se detuvo, se masajeo la frente tratando de aclarar su mente, el percance de anoche aún le molestaba- Voy en veinte minutos, maldito imbécil… ¡ASSHOLE! –Grito al mismo tiempo que colgó, le entrego el teléfono a Liam antes de que este hiciera preguntas estúpidas que no estaba dispuesto a contestar, cerro su puerta y entro a bañarse, tenía que relajarse, tal vez una buenas vacaciones ya le vendrían de maravilla, así aclararía sus sentimientos, lo que estaba sucediendo últimamente con el rumano no era algo normal para él.
. . . .
Camino a la estación del metro, se encontró con Francis, limpiando y arreglando la pequeña acera del frente de su restaurante, saludo rápidamente y en la despedida fugaz le comento que volvería quizás más tarde, tal vez el francés no sea mucho de fiar pero algunas veces los consejos que le brindaba le ayudaban un poco a despejar su mente.
Compró su boleto, camino hasta la estación correspondiente y espero, mientras veía la hora en su celular, recordando la llamada de hace unos momentos, la llamada del rumano y lo que había sucedido anoche, paso su mano por sus flameantes cabellos y suspiro.
Durante el corto viaje, pensó algunas posibilidades de invitar al rumano a salir o simplemente mandarlo al carajo como habitualmente había hecho, de todos modos el joven hacia lo mismo, suponía que tal vez esa era parte de la actitud que le atraía bastante de él. Bajo del vagón, había llegado a su destino, sus pensamientos cambiaron al recordar la razón por la que su hermano estaba cumpliendo un arresto de 72 horas.
Llego a la estación de policía, pregunto por su estúpido hermano y Glen ya se encontraba esperándolo.
-Dijiste veinte minutos.
-Shut up… -Respondió, al dar una última firma para poder liberarlo. Al terminar, caminaron de nuevo a la estación del metro, el estómago de Glen hacia sonidos molestos que el pelirrojo comenzaba a desesperarse, no había despertado de un buen humor el día de hoy.
-Necesito comida y una maldita ducha, aun apesto a alcohol… -Exclamo Glen mientras se estiraba un poco en la calle.
-Das asco.
-Lo mismo pienso.
. . . .
Andrei, estaba recostado en la sala de su prima, mientras veía la TV, cambiaba los canales, jugaba con los subtítulos cambiándolos del inglés buscando algo parecido a su lengua materna, pero su jueguito no dio resultado, apago el mueble, estaba muy aburrido y algo distraído, se sentía inestable, las actitudes del pelirrojo lo ponían nervioso, su piel se erizaba cada que recordaba el beso o los besos que ya se habían dado con anterioridad, Elizabeta no estaba en la casa, por lo que el rumano podía hacer o salir a donde quisiera. Tomo su celular, vio la hora detenidamente, jugo con el patrón de bloqueo del mismo, por su mente se cruzó el llamarle a Scott, no sería tan mala idea a pesar de recibir alguna respuesta de mierda de su parte, sentía muchas ansias, y no sabía por qué, tal vez lo haría después de tomar una refrescante ducha, camino a su habitación, busco su ropa y una toalla, teniendo la precaución de no olvidar algo, seguía pensando si llamarle o no, tal vez sería arriesgado, igual lo dejaría a la suerte.
Terminó su baño, se puso sus boxers y preparo su ropa para irse a trabajar más tarde, observo su teléfono, seguía indeciso, viendo el número del escocés, hasta que inconscientemente marco y se colocó el celular en su oído.
Los hermanos Kirkland ya estaban en el departamento, Glen se encontraba comiendo bastante, dos días sin poder comer algo que no fueran scoones y agua no era saludable para él, a su lado estaba Jonathan quien veía algunos videos sobre botánica en su celular, Liam acompañaba a Scott en la sala viendo algo aburrido en la tv, el celular del mayor vibro, vio el número, el mismo que ayer había llamado, respondió, el rumano desde el otro lado se sentía estúpido por lo que había hecho, se cubrió la cara con su mano libre, tardo en decir algo, los nervios se hicieron presentes en tonos carmesí en todo su rostro, haciendo que comenzara a sudar frio, sintió escalofríos al escuchar la voz del otro lado.
-¿Ahora qué? –Pregunto Scott, tratando de no cabrearse de nuevo. El rumano solo dejo salir un suspiro, no sabía que decirle.- ¿Estás jugando conmigo pequeño pedazo de mierda?
-¿A quién le dices pedazo de mierda, vejestorio? –respondió, se había molestado ante el comentario despectivo del pelirrojo.
-¿Qué quieres? –Volvió a preguntar mientras caminaba a su habitación, cerró su puerta con seguro para evitar interrupciones y se recargo en la misma, ejerciendo presión con su hombro izquierdo.
El rumano tardo un poco en responderle, los nervios se volvieron a hacer presentes, las palabras de su boca no lograban salir, hasta que después de unos segundos, estresantes para ambos, logro soltar una pequeña frase.
-Te propongo algo…–Respondió el rumano, tratando de pensar mejor y manejar sus estúpidos nervios de mierda.
-¿Qué?
-Y-yo…–Gruñó, no sabía si estaba haciendo lo correcto, ni siquiera había pensado cautelosamente cuál era su propuesta estúpida.
-Déjame adivinar, es algo estúpido y cursi.
-¡N-NO! –volvió a gruñir el rumano, pero era verdad, si era una estupidez realmente cursi.
-¿Entonces? No me hagas perder mi tiempo en algo que es estúpido y obvio.
-Si es así, dímelo sabelotodo –Lo reto, el rumano se estiro con desesperación algunas hebras de su castaño cabello aun húmedo, estaba perdiendo los estribos con ese maldito pelirrojo que lo volvía loco, y no solo en carácter, también era porque le atraía.
Scott soltó una ligera carcajada, haría sufrir al pequeño, ya sabía por dónde iba el asunto de la llamada, siguió esperando la respuesta del otro, molestándolo con preguntas obvias, hasta que por fin, se animó a darle la puta propuesta.
-C-Carajo… -Le dijo, ahora su mano se había recorrido a su rostro que estiro con desesperación y nervios que sentía.- Bien, mi estúpida y cursi propuesta es… -Hizo una pausa dramática, comenzaba a sentirse observado desde la puerta de su habitación, camino cautelosamente hasta la entrada y encontró a su prima, de cuclillas recargada escuchando todo, viendo sus reacciones, sabia con quien hablaba, Scott por el otro lado, fuera de sus casillas colgó, ya se había hartado, decidió encararlo más tarde.
. . . .
Una noche más en el bar, al parecer el asunto de anoche tal vez calmo un poco a los clientes no tan frecuentes, Andrei se encontraba en la barra, despachando y tranquilo, la música le relajaba, su prima servía algunas bebidas o bocadillos, de vez en cuando se sentaba en la barra, en una de las orillas cercana al pasillo de salida y al almacén para poder descansar sus pies, observaba discretamente a su primo, tenía que interceptarlo, ¿Qué es lo que últimamente se traían él y el escoces? ¿Podría ayudarle a dar el primer paso a su queridísimo pelirrojo favorito? Nunca lo sabremos, quizás tenga que entrometerse un poco, además de que el fumador compulsivo no le ha contado algo al respecto.
La hora del descanso de Andrei llegó, salió tranquilamente al callejón, soltó un enorme suspiro y observo su teléfono.
-¿Cansado?
Andrei se estremeció al oír una voz grave detrás de él y en su oído, un sonrojo se presentó en sus mejillas y se giró, era Scott, recargado en su hombro viendo su celular.
-¿Q-Qué? –Preguntó nervioso, tenía demasiado cerca al pelirrojo.
El escocés se apartó de la cercanía, la colonia que utilizaba el rumano le agradaba, un aroma a madera, le sentaba bien. Se puso frente suyo, incrementando los nervios del pequeño.
-¿Me dirás de donde carajos conseguiste mi número o tendré que sacarlo a la fuerza? –Sonrió pervertido, mientras se acercaba nuevamente a él, intentando acorralarlo.
-Estas muy cerca… -Dijo mientras interponía sus manos para evitar que se acercase más a él. Por inercia, lo hizo caminar hasta la pared del otro extremo, al sentir que su espalda toco los helados ladrillos, un escalofrío lo recorrió, la frente del pelirrojo choco con la frente de él, pudo apreciar sus ojos esmeraldas, no tenía muy claro que trataba de decirle Scott con la mirada, no sabía si lo que el interpretaba era lo correcto, que lo deseaba y que quizás llegaran a algo más, sonaba estúpido incluso en su mente, pero en esos momentos la misma lo estaba traicionando.
La respiración de Andrei comenzó a agitarse un poco más al ver que estaba tocando el pecho de Scott al intentar detenerlo en el camino para no ser acorralado, tenerlo demasiado cerca y a centímetros de su rostro le provocaba el querer besarlo, ¿estaría mal, acaso? ¿Lo golpearía después de ese acto tan precipitado?, quería morderlo y decirle que le atraía, que era un imbécil y que lo confundía bastante, las estúpidas cosas que no pudo decirle en la llamada de la tarde. Apretó ligeramente el saco del mayor, agarrando valor para poder decirlo, atrayéndolo un poco más, estaba listo para dar el primer paso, cerró sus ojos, se sentía cerca, demasiado cerca.
-Me gustas –Scott se había adelantado, se alejó de su rostro, y siguió sonriéndole, no de una manera burlona, esa sonrisa esta vez era diferente, tenía un toque de sensualidad en ella, sumándole la expresión que mantenía de serenidad a pesar de que el otro estaba a punto de robarle un beso, Andrei comenzó sentir como la temperatura en su cuerpo aumentaba y los latidos de su corazón comenzaban a descontrolarse.
-¿Q-Qué mierda? –Pregunto en estado de shock, hizo una mueca con su boca, nunca se le habían declarado tan directamente-
-¿Qué? –Respondió el escoces a la expresión del menor alejándose y rompiendo la cárcel que había creado con su cuerpo, prendió tranquilamente uno de sus tantos cigarros del día, dio un toque y se acercó sigilosamente a su oído nuevamente- ¿Necesitas otro beso para que te haga hablar o… sexo?
La última palabra para Andrei fue la bomba que explotó dentro de él, su cerebro ya no tenía conexión con su boca para poder articular al menos una maldición hacia el escocés, su rostro parecía un foco de navidad, incluso la misma nariz de Rodolfo el reno. Con dificultad, llevo su mano izquierda a su brazo derecho para pellizcarse ¿estaba soñando? No, Scott si le había dicho la palabra mágica, que para el sonaba como un pequeño tabú, era como una bala para su mente. Tardo unos pocos minutos en reaccionar, y cuando sucedió su descanso había terminado.
-T-Tengo que irme –Señalo la puerta de entrada al pasillo, antes de lograr entrar por completo al lugar, uno de sus brazos fue jaloneado con un poco de brusquedad por Scott.
-Lograré sacarte la respuesta, así tenga que acostarme contigo. – Susurro en su oído y soltó su agarre, vio como Andrei se sonrojaba más de lo que ya se encontraba, vio como cerró la puerta de entrada y se retiró del lugar. Dejo caer su espalda contra la pared del pasillo, cayo lentamente hasta sentarse, agarrando su cabello ¿qué demonios estaba pasando con ambos?
La jornada comenzaba a hacerse eterna, a pesar de que no había mucha clientela, sus pensamientos respecto a la escena de momentos atrás le nublaban la concentración.
. . . .
Scott caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad, su intriga aumentaba, quería saber cómo demonios había conseguido su número, le parecía imposible que Elizabeta le diera el contacto, ella no sabía lo que estaba pasando últimamente con su familiar y no tenía muchas intenciones de decirle, tal vez cuando para él sea tiempo de comentarle, lo hará.
Observo su celular, el reloj marcaba las 12:44 am, demasiado tarde para alguien que había conseguido su descanso por adelanto por el problema de la noche anterior, en su mente comenzaba a imaginarse como seria estar con el rumano, ese tipo de pensamientos le hacían dudar de su sexualidad, por Dios, es Scott Kirkland, todo un gigoló pero una pregunta en específico le invadía más que el saber cómo había obtenido su número.
¿Sería mejor que la vez que estuvieron a punto de dar el siguiente paso solo porque el menor estaba alcoholizado? No lo sabía, tendría que comprobarlo, además, aquella vez solo fue un encuentro y el ser abierto de mente y olvidarse un rato de las mujeres le vendría bien, más por los problemas que ya le había ocasionado su ex novia, Kaissy. Era joven aun, al carajo lo que piense la gente o algunas de las chicas con las que estuvo anteriormente, el saber que alguien de su mismo sexo lo deseaba e incluso gustaba de él.
Continuo su andar sin un rumbo en específico, estaba disfrutando de la noche, hacía tiempo que no salía de su hogar para andar por las calles a altas horas de la noche, le recordaba bastante sus tiempos de escuela, cuando conoció a Driek, a la hermana del mismo, cuando su padre falleció, sí que había sido un golpe duro para él, pequeños momentos regresaban a su mente como una película que esta misma dibujaba para su deleite, hasta que fue interrumpido por la vibración de su bolsillo, detuvo su andar en una esquina de alguna calle por donde transitaba, saco el teléfono y vio que nuevamente el mismo número de hace horas le había enviado un mensaje de texto.
Respondió con una sonrisa de oreja a oreja, al parecer su pequeño deseo se haría realidad o eso es lo que quería pensar en esos instantes. Dio media vuelta y retomo el camino al bar.
Estaba checando este fanfic, y creo que sufrira unos pequeños cambios, espero que les este agradando, cada vez esto se vuelve más tenso entre ambos.
Conforme avance la historia espero que se respondan pequeñas dudas, tal vez le di un avance un poco acelerado en un inicio, pero es justificable, admito que escribia del nabo hace años, una disculpa por eso
sin más, me despido, se que no es muy transitado ya esta seccion de FF, pero lectores/as que le dan una oportunidad a este fic crack, les agradezco de corazon!
Nos leemos!
SweetnessKai
