Capítulo 14: "Batalla en el Santa Ana"
-La victoria se siente bien- exclamó May haciendo que su medalla trueno brillar con la luz del sol.
-La fortuna favorece a los audaces-aportó Ash filosóficamente al aire.
Gary rodó los ojos temiendo una batalla verbal entre los dos no oficiales novios. Pero May estaba muy feliz por su reciente victoria y Ash estaba muy ocupado disfrutando de la brisa del mar junto con Pikachu. Los dos estaban de tan buen humor que no tenían ganas de desperdiciarlo en peleas absurdas y sin sentido. Gary estaba feliz por eso ya que tendría unos momentos de merecida paz, sin discusiones y amenazas de muerte.
El trío estaban en una ciudad portaría disfrutando de un merecido descanso, después de unos intensos días. May por fin había tenido su batalla en Ciudad Carmín. Antes de llegar ahí, tomaron uno de los famosos desvíos de Gary; desvío que todos estaban empezando a odiar. Este en particular los llevó a una playa donde conocieron a un extraño científico llamado Bill. A May le pareció atractivo y coqueteo un poco con él intentando darle al mujeriego entrenador una cucharada de su propia medicina. Pero por desgracia, el científico estaba muy metido en su investigación como para seguirle el juego. Sin embargo valió la pena al ver la cara colorada de cierto azabache hizo.
Mientras la castaña entrenaba y tomaba un poco de sol en la mencionada playa, Ash y Gary ayudaron a Bill en su búsqueda de encontrar al pokemon más grande del mundo. Cosa que casi lo logró sino fuera por la intervención de un grupo de cazadores que pasaban por allí, lo que le valió a Ash otra oportunidad de salvar el día y poner celoso a Gary ya que acusaba al moreno de robarle toda la atención, y no dejarle demostrar su verdadero potencial. La aventura terminó con Bill jurando nunca rendirse en su investigación y May arrastrándolos para llegar de una vez por todas a la dichosa ciudad.
Después de muchos desvíos y atajos, llegaron por fin. May hubiera ido a retar al líder pero los chicos sugirieron una noche de descanso y buena comida. La castaña aceptó a regañadientes, sólo porque había escuchado los rumores de la dificultad de este gimnasio en particular y prefirió actuar con cautela antes que nada. Por desgracia, los rumores estaban más que acertados. El líder del gimnasio, Surge, era un ex militar (posiblemente de ahí se habían conocido con su padre, pensó May) que exaltaba mucho el poder en los pokemon y prefería mucho el estilo de combate rudo y pesado. Sin mencionar que adoraba dejar más que lastimados a los pokemon de sus rivales. May, que tenía un estilo más rápido y no acostumbrada a este tipo de combates, le costó tres encuentros ganar la dichosa medalla.
La pobre chica tuvo que pensar en una estrategia muy por fuera de su zona segura para ganar. El entrenamiento súper exigente a los que sometió a sus pokemon fue duro. La ponía de un humor extra agresivo y que la hacía saltar a la menor provocación. Pero la castaña estaba decidida a ganar la medalla.
Luego de su segunda derrota, hizo llorar a una inocente enfermera Joy que la intentó ayudar ofreciéndole una piedra para que evolucionara a sus pokemon. Eso hizo que Ash interviniera y la devolviera a la realidad con una dosis de palabras certeras y algo crueles pero que sirvieron para que la chica se tranquilizara.
Una vez calmada, sus dos amigos le propusieron que utilizara una estrategia basada más en la velocidad y la astucia, que en el poder y la fuerza (ambos estaban seguros que Surge había descuidado esos dos aspectos de sus pokemon). A May no le pareció mala idea y la estrategia funcionó. Pero aun así fue una batalla dura y la castaña ganó por una combinación de testarudez y buena suerte. Esas circunstancias hicieron que Surge se burlara de la chica, llamándola débil y suertuda.
Ash simplemente estalló. Había estado escuchando su discurso elitista por varios días y visto como dejaba a los pokemon perdedores, lastimándolos solo por el placer de hacerlo. También escuchaba anécdotas del comportamiento de matón que el teniente tenía en la ciudad y la única razón por la cual no lo había noqueado de un golpe, fue porque no quería que sus acciones repercutieran en la batalla de May. Pero ver como se burlaba de una joven que le había ganado con todas sus fuerzas fue más de lo que pudo soportar.
Sin mediar las consecuencias, retó a Surge a una batalla pokemon. Al principio el teniente se le rió en la cara y lo llamó debilucho y otras palabras menos agradables. Ash estaba tentado a olvidar la batalla y simplemente darle una paliza a la vieja usanza pero pensó que sería mejor ganarle en su propio juego, y herirlo en su ego. Todo lo que necesitó el moreno para convencer al líder de gimnasio que peleara con él, fueron unos insultos sabiamente escogidos y tuvo a Surge furioso prometiéndole la más humillante derrota que jamás hubiera sufrido.
No hay que decir que Ash limpio el suelo con Surge.
Flash Back (Batalla de Ash contra Surge)
Los dos entrenadores se pusieron cada uno en sus posiciones. Ash como siempre había elegido a su Pikachu. Cualquiera de sus otros pokemon eran capaces de derrotar a los de Surge sin pestañear pero el ninja entrenador quería lastimarlo donde más le dolería, y Pikachu era el pokemon para ello. Surge eligió a su Raichu y se dio inicio a la pelea.
- Raichu, demuéstrale tu poder, ¡Impactrueno!- fue la orden del confiado líder del gimnasio.
Ash no dijo nada, pero Pikachu no necesitó ninguna orden para simplemente apartarse a un lado y dejar que el rayo pasara por un costado y golpeara la pared dejando un manchón negro enorme. El moreno miró con una ceja levanta y le dio crédito internamente al pokemon anaranjado por su poder pese a tener un entrenador abusivo.
Un pokemon nunca era malvado, sólo lo era su entrenador.
Surge no pudo entender cómo el ataque de su pokemon había sido esquivado de manera tan simple. La sonrisa ladina del entrenador rival solo sirvió para enojarlo aún más.
– ¡Dale de nuevo Raichu, Impactrueno!
Este dio de nuevo unos pasos y lanzó otro rayo que fue esquivado de la misma manera. Incluso Pikachu dio un falso bostezo, todo con tal de enfurecer al rival. Enojado y sin esperar órdenes del Teniente, Raichu salió corriendo hacia su rival, dispuesto a ejecutar de nuevo el ataque pero a corta distancia.
Solo que no estaba listo para lo que le esperaba.
-Sabes, iba a sorprendente peleando a mi estilo pero no vales la pena así que… ¡Pikachu, Cola de hierro!
Cuando Raichu se detuvo para atacar, el pokemon amarillo dio unos veloces pasos hacia su oponente y lo golpeó fuertemente hasta hacerlo volar y terminar en la pared del otro lado. Surge simplemente no se esperó que un pokemon tan pequeño tuviera ese poder.
Raichu se levantó ni lento ni perezoso, dispuesto a todo. A él también le estaba irritando la humillación sufrida por su pre evolución.
– ¡Ese Pikachu bebé no nos derrotara tan fácil, dale de nuevo, otro Impactrueno!
Un nuevo rayo salió zigzagueando directo al pokemon de Ash. Este solo sonó confiado. Se llevó las manos a la cabeza en un gesto de aburrimiento.
- ¡Usa sustituto!
Una pequeña nube de humo reveló cuatro Pikachus; uno de ellos recibió el ataque desapareciendo y dejando solo tres, pero era más que suficiente para empezar la diversión.
– ¡Vayan por él, combina doble equipo con agilidad y termina con tacleada de volteos ahora!
Pikachu y sus clones se multiplicaron diez veces por la alta velocidad, dejando perplejos tanto al teniente como a su pokemon. Treinta Pikachus corrían directo al pokemon naranja envueltos en electricidad y debido a la marea eléctrica que crearon, Raichu no pudo hacer más nada que recibir el ataque que lo mando directo a los pies de Surge, casi debilitado.
- ¡No te entrene para que seas débil!, ¡Levántate y usa, Mega descarga!
Raichu a duras penas se levantó, comenzó a cargar un aura eléctrica que aumentaba su magnitud conforme pasaban los segundos. Ash se puso en guardia junto con Pikachu y previendo que se venía una potente descarga, el pokemon eléctrico fue contra la pared y se dispuso a esperar el ataque.
Un potentado rayo salió directo hacia el pokemon de Ash el cual en el último instante uso cola de hierro y la clavó en la tierra, usándola de aislante. El moreno vio que era suficiente y se dijo que ya hora de terminar el duelo.
– ¡Pikachu, usemos nuestro nuevo ataque, Electro Cañón!
Desde las mejillas del pokemon se cargaron dos pequeñas esferas eléctricas que crecieron y formaron una sola que era sostenida por centellas que rodeaban su cuerpo. La gran bola de electricidad no espero mucho para salir despedida a una gran velocidad e impactarse contra Raichu, terminando el combate cediéndole la victoria a Pikachu
-Ahora, mi querido Teniente- comentó casualmente Ash mirándose las manos como si no acaba de derrotar por completo a un líder de liga- ¿Quién decía que era un debilucho?
Fin del Flash Back
Luego de haberle ganado hizo algo que sorprendió a todos. Miró la medalla de trueno con atención para en pocos segundos tirarla al suelo y aplastarla con su pie. Todos se quedaron callados por unos segundos, hasta que Gary se largó a reír histéricamente al comprender lo que su amigo había hecho. May puso una cara neutral y no comento nada. Ash estaba por decir que era hora de irse cuando el teniente Surge le lanzó un golpe directo a la cara. El moreno pudo haberlo esquivado fácilmente, pero decidió recibirlo y luego burlarse de la poca fuerza que tuviera.
Sin mencionar que pudo descargarse y lanzarle un buen derechazo a Surge.
Ahora estaban cercanos a puerto viendo los hermosos barcos que estaban anclados. Muchos desbordaban lujo y comodidad. Los tres estaban emocionados por la posibilidad de viajar en alguno de ellos. Ash estaba particularmente excitado con la vista de los cruceros que rápidamente sacó su cámara fotográfica y comenzó a tomar fotos de los barcos, y de la vista de la costa. Para May y Gary esto no era raro ya que su amigo vivía con la cámara en la mano. Sacaba fotos de la mayoría de los lugares donde estaban; los obligaba a posar y sacarse fotos con él. Varias veces durante el día se la pasaba haciendo álbumes para sus padres, que mandaba por correo (o al menos eso era lo que el moreno decía).
Lo que no sabían sus amigos era que la familia de Ash le había exigido, bajo pena de muerte, que les mostrara todo lo posible sobre este mundo. Por eso, el entrenador le daba tanta importancia a sacar fotos y hacer álbumes. Eso se había convertido en una rutina en su casa; tener cada fiesta y recuerdo importante documentado. En su casa en Konoha había todo un estante dedicado a los álbumes familiares. Eso le daba una responsabilidad al tener que llenar su parte. Otra cosa que no sabían sus amigos, era que todos sus álbumes estaban guardados en el compartimiento de sellado que tenía en sus guantes.
Que su madre y el fueran los mejores en manejo y sellado tenían sus ventajas.
Ahora estaban sacando fotos a un barco particularmente grande y lujoso llamado El Santa Ana. Llamaba mucho la atención, no solo por su forma, sino también porque estaba por hacer su viaje inaugural. Todo en él prometía un buen viaje. Lucía cómodo, seguro y veloz. Muchas personas (de apariencia importante) estaban esperando para embarcar. Ash notó que muchos entrenadores también estaban esperando a pesar de que era casi seguro que no podrían pagar el pasaje de semejante barco.
-Me gustaría salir al océano en un barco como ese- suspiró Ash sacando una foto del impresionante barco, y comparándolo mentalmente con los que había viajado en su lugar natal.
A veces deseaba que la misma tecnología llegara a Konoha.
-Te imaginas cuantos pokemon podremos ver desde ahí- dijo Gary pensando también en todas las chicas lindas que podría haber a bordo del barco.
-Seria lindo poder tomar sol en la cubierta, relajarse y disfrutar- May estaba soñando despierta imaginándose el sol, la frescura y el calor rozando en su piel.
-Me encantaría ayudarte con el bronceador- dijo Ash poniéndose detrás de la chica y haciendo señas con la mano. Su rostro indicaba que estaba perdido en una fantasía erótica-. Sobre tu suave y blanca piel.
-¡Siempre eres un sucio pervertido!- le espetó May intentando darle un golpe pero como siempre, el chico la esquivo.
-¡Pero sabes que me amas!- replicó el azabache guardando su cámara, dándole su sonrisa arrogante de siempre.
-¡No se peleen!- estalló Gary enojado porque sus minutos de paz había terminado-, más por un viaje que no podemos pagar.
Eso deprimió a May, pero a Ash sinceramente no le importó mucho. El chico había viajado en peores condiciones que esta y no estaba dispuesto a desanimarse fácilmente. El sólo quería disfrutar de su aventura mientras durara.
-La realidad puede ser deprimente-dijo May sin espíritu. Ella quería disfrutar de un poco de lujo en su viaje. Creía que un buen baño no era mucho pedir sin mencionar una cama mullida.
-Debemos buscar un barco que sí podamos pagar- sugirió Ash, siempre práctico.
Empezaron a caminar por el puerto buscando un barco más acorde con sus posibilidades monetarias, cuando vieron una multitud de entrenadores rodeando a varias mujeres con uniformes que estaban repartiendo algo. El grupo se quedó viendo que era lo que estaba pasando. Los entrenadores estaban muy emocionados, y las mujeres eran todas sonrisas. Una de las chicas (una rubia para ser más exactos), notó que las estaban viendo y les hizo señas para que se acercaran.
-¡Vengan, vengan!-gritó con una enorme sonrisa que resalto su belleza-¡Tenemos pases para ustedes también!, ¡Pueden viajar gratis!, ¡En un lujoso crucero!, ¡Boletos para la fiesta en el crucero de él Santa Anna!
Eso llamó automáticamente la atención de todos. Gary y May se pusieron muy contentos ante la posibilidad de poder viajar gratis, pero a Ash no le estaba gustando mucho. Algunas alarmas estaban comenzando a sonar en su cabeza. No notaba nada extraño en la multitud ni en las chicas que estaban delante pero algo no se sentía bien.
-¿Viaje gratis?, ¿Es algún concurso?- preguntó Ash mirando de manera perspicaz a las mujeres intentando encontrar la trampa- ¿Debemos hacer algo?
-No, todo es cortesía de la compañía del Santa Anna- respondió la chica negando de manera tierna-. No tienen que hacer nada más que disfrutar el viaje.
-¡Es una promoción inaugural!- exclamó su compañera dándole a los castaños los boletos de viaje-¡El primer viaje es gratis si eres entrenador! ¿No es genial?
Pero Ash seguía desconfiando, y no quería aceptar el boleto. Prefería viajar en un barco pequeño en el que pagara su pasaje y se sintiera más cómodo. Mirando lo que estaba pasando a su alrededor, las muchachas repartiendo boletos y muchos entrenadores los aceptaban,; no notaba que pasara algo malo. Sin embargo, sentía algo estaba fuera de lugar. Realmente no quería participar, pero solo viendo a sus dos compañeros supo que la batalla estaba perdida.
-¡Muchas gracias!- gritó May prácticamente arrancando el boleto de la mano de la chica enfrente de ella- ¡Esto es lo mejor que nos pudo haber pasado!
-Somos muy afortunados por habernos encontrado a tan bellas señoritas- elogio Gary pensando más en su buena suerte que en conquistar a las chicas, también agarrando un boleto.
Ash distraído en sus pensamientos, no tomó el suyo enseguida. En un momento Gary impaciente, lo golpeó en las costillas para llamar su atención. Ash se despertó y se encontró con dos miradas perforadoras de sus amigos, exigiéndole que agarra un boleto o sino iba a morir. El moreno pensó que todo esto estaba mal pero si sus amigos se metían en líos, iban a necesitar ayuda.
-Sí, si ya lo sé- dijo a sus amigos suspirando y tomo un boleto. Luego medio gruño a las chicas (extraña conducta para el)- . Gracias.
Los chicos caminaron por el puerto volviendo al lugar donde habían visto el dichoso barco. No era muy difícil de ver siendo el más grande y lujoso de todos. Sin mencionar que tenía una cola larga de entrenadores que estaban abordando en ese momento. Los tres caminaron y se pusieron en la fila para poder subir. Gary y May estaban emocionados y no paraban de hablar de eso. Ash estaba bastante huraño y callado. Sus amigos lo notaron pero no querían decir nada ya que sabían que él podía ser reservado cuando estaba así, y lo mejor era darle tiempo.
-Este barco es asombroso- dijo Gary viendo a todos los que estaban subiendo, contagiándose de la energía que estaba en el aire; era excitante después de tantos problemas y demás por fin tener algo de paz y tranquilidad.
-Quisiera poder viajar en este barco por todo el mundo- opinó May también muy contenta. Ella deseaba poder consentirse un poco. Tener una cama blanda y cómoda donde dormir y una bañera donde poder relajarse. Tomar el sol y nadar en una piscina tampoco sonaba nada mal.
-Lo que sea-dijo Ash enojado con la mano en los bolsillos; aunque ya se le estaba pasando el mal humor. Suponía que lo mejor era estar alerta, y estar enojado podría nublar su juicio. Al ver toda la gente supo que si sus suposiciones eran correctas, no solo sus amigos iban a necesitar ayuda.
Todo esto le inspiraba un muy mal presentimiento.
Esperaron unos minutos hasta que pudieron abordar en el barco. La cola era larga y era de una muchedumbre bastante variada. Aunque se notaba que todos eran entrenadores, criadores o algo por el estilo. May y Gary estaban muy emocionados por su gran suerte, así no prestaron la debida atención a algunos detalles especiales pero a cierto moreno esos no se les escaparon. Pero para no preocupar a sus amigos innecesariamente, decidió callar y ver como se desarrollaba todo. Aunque le mando una disimulada señal a Pikachu para que el estuviese listo también.
-¡Bienvenidos al bordo del Santa Ana!- les dijo alguien parte del personal del barco. El uniforme era elegante y nuevo. Luego de la inclinación de respeto, les señalo una puerta al otro lado del corredor de cubierta- Por aquí.
Los tres amigos fueron hasta ahí, atravesando la puerta de vidrio abierta. Una vez dentro, May se quedó, literalmente, sin aliento.
-¡Miren eso!- gritó muy emocionada. Los otros no pudieron sino concordar.
El salón era enorme, lujoso y luminoso. Estaba lleno de personas con sus pokemon afuera disfrutando del ambiente. Algunos comiendo, otros hablando. Había múltiples puestos de las más variadas cosas (desde pokebolas, hasta peluches), donde la gente compraba, intercambiaba otras o había los que solo admiraba la mercancía. Todos estaban tranquilos y relajados. Era un buen ambiente para poder descansar hasta la siguiente parada.
-¡Esto es genial!-dijo Gary admirado por la vista del lugar (sin mencionar algunas chicas hermosas)- . Parece una enorme conversión pokemon.
-¡Y a pesar de eso, luce divertido!- comentó May demostrando su usual desdén hacia los pokemon, pero ya a estas alturas era común para todos.
Los entrenadores estaban comparando sus pokemon, e incluso había algunas batallas, pero Ash se descantó por seguir viendo los alrededores. Había algo que le había llamado la atención. El barco también tenía una sección dedicada a famosos entrenadores que habían tenido un gran impacto en la historia. Cada entrenador tenía su propia vitrina con una reproducción de la persona en cuestión, una inscripción con su historia y sus reliquias. Un traje azul con un báculo peculiar lo interesó, y más aún, una palabra en particular lo terminó por cautivar. Se acercó hasta la vitrina donde estaba la reproducción de un nombre alto, de cabello negro usando un sombrero azul que combinaba con su traje. Llevaba un báculo en su mano (báculo que estaba exhibido en la exposición) y bajo la reproducción se leía el cartel:
"Sir Aarón, héroe de Rota y guardián del Aura (Hadou)"
-Así que lo que dijo Drake era cierto…- comentó en voz alta pero lo siguiente fue en su mente-. Hay varias personas que saben o supieron usar el Hadou antes que yo. Lástima nunca haberlos conocido.
Leyendo más sobre el héroe que detuvo la guerra de su reino sacrificando su vida, la inscripción también mencionaba a su pokemon, un Lucario y una supuesta participación del legendario Mew en todo el evento. Pasando de su historia a sus reliquias (entre las que se encontraba su traje, sus botas y sus báculo) Ash notó como su mismo Hadou se movía inquieto en su cuerpo. Sentía sus manos quemar con mayor intensidad que nunca, y sus ojos centellaban en tonalidades azules .Algo en esas reliquias lo llamaba, sentía una nostalgia muy profunda; como si una parte de él se hubiera perdido. Pikachu también lo notaba; tan profunda era su conexión con su amo que el también experimentaba el aura del joven ninja en su propio cuerpo. La rata amarilla creía inclus que los demás en sus pokebolas podían sentirlo.
-Eres un nerd y un caso perdido- lo sorprendió Gary tocándole el hombro- . Solo un idiota como tú vendría a la parte más aburrida del paseo.
-Aburrido- comentó May uniéndose a la conversación. Estaba bastante irritada ya que estaba admirando unos collares , cuando Gary vino diciendo que Ash se había perdido entre la multitud y debían buscarlo. La castaña no estaba del contenta pero por la mirada de Gary, comprendía lo importante de la compañía del moreno- ¿No sabes hacer otra cosa que admirar cosas sin sentido?
-Yo las considero muy interesantes- intervino una voz animada detrás de ellos.
Los tres amigos se dieron vuelta y vieron a una chica de pelo castaño corto con mechones negros en la frente. Estaba usando una carpa corta color verde oliva y abajo, usaba un vestido negro liso. Unas botas color oliva, terminando por adornar su look. En cierta forma, lo femenino y lo salvaje se mezclaba en ella. Era agraciada como pocas, pero sus movimientos tenían una fuerza contenida. En sus ojos se escondía un brillo peculiar. Gary se sonrojo ligeramente y May se preparó mentalmente para los avances pervertidos de Ash. Pero el susodicho solo sonrió cortésmente y la saludo.
-Veo que mi gusto por la historia es compartido- dijo en su mejor tono de caballero, y le paso su mano de manera atenta-. Me llamo Satoshi Uzumaki pero mis amigos me dicen Ash, un gusto conocerte.
Para luego inclinarse un poco en señal de respeto y terminar su acto con su mejor sonrisa. La chica se sorprendió de buena manera y correspondió a la buena educación del mismo modo.
-Mi nombre es Natane pero me dicen Gardenia- respondió la chica-. El gusto es todo mío.
-¿Negocios o placer?- preguntó Ash siguiendo su tono educado, enrollando rápidamente a la chica en una conversación que dejó afuera a sus dos amigos castaños.
Demás estaba decir que los dos mencionados estaban literalmente con la boca abierta. ¿De dónde salía este chico tan educado y cortes? El Ash que conocían era impulsivo, invasivo, indecoroso y pervertido. Era como un niño pequeño con la mente de un adulto. No era maleducado en término estricto de la palabra. Pero no era esta versión robótica del susodicho.
-¿Por qué a todos los demás les toca el carismático y a nosotros el baboso pervertido?- rechinó entre dientes May viendo como siempre, su amigo se comportaba perfectamente con otros (otras), y a ellos (ella) solo les daba insinuaciones sexuales y burlas.
-¡Así que rescataste a un Treecko de la desolación!, ¡Eso es algo realmente admirable!- exclamó Gardenia lanzándose a abrazar a Ash prácticamente de la nada.-. Muchas más personas debían ser como tú.
-No lo hago por la gloria, sino por el bienestar de los pokemon- replicó Ash siendo absolutamente sincero pero eso no impidió añadirle un toque de coquetería a su gesto despreocupado.
Por dentro se felicitaba por su plan de conquista. Notaba en la periferia a sus amigos que lo miraban sorprendidos por su actitud. Pero ellos no tenían la experiencia de campo que él tenía. Se notaba a leguas que esa chica era una persona muy particular. Su ropa indicaba que tenía un buen pasar económico, pero sus ojos tenían la marca de varios viajes y conocimientos del mundo; cosa que lo confirmo en su conversación. A este tipo de mujer se la conquistaba de otra manera. Seguro ella había visto muchos chicos lanzados y los había echado a patadas. El mejor ángulo era el que había elegido.
Todo bien hasta que notó cierto brillo especial.
-Oh diablos, trabajo perdido- pensó internamente-. Bueno, al menos pude sentir sus pechos contra mí. Supongo que me puedo conformar con eso.
No pudo controlar su sonrisa pervertida, que Gardenia tomó el gesto con algo de inocencia, y sus amigos suspiraron tranquilos al ver a su Ash como siempre. Los chicos tomaron esa oportunidad para intervenir. Con delicadeza, se aproximaron para también tomar parte de la conversación.
-Hola, soy May y viajo con este idiota- dijo la castaña, golpeando en el hombro a Ash- .No le creas mucho a este, sabe venderse muy bien.
Se lo dijo mordazmente y con tono de burla, pero Ash tomó muy bien el golpe ya que no le importaba nada a esta altura. Su sonrisa torcida apareció en todo su esplendor, cosa que dejó a May bastante confundida.
-Sólo lo dices por el beso- replicó tranquilamente y luego le dirigió una mirada divertida a Gardenia-, creo que hay alguien del quien no me puede olvidar.
-Se nota que son un grupo entretenido- respondió con una risa alegre. Gardenia tampoco era estúpida y podía leer las señales que había entre esos dos chicos.
Era bastante evidente a decir la verdad.
-Hol,a me llamo Gary y es un gusto conocerte-intervino el chico viendo como Ash y May volvían a su eterno juego de "te odio porque no tiras contra la pared para besarme" , como él lo había llamado personalmente- ¿Estás sola o viniste con tus amigas?
-No, no vine con mis amigas- respondió Gardenia mirando hacia atrás buscando a alguien en particular-. Vine con mi…
-¡Gardenia/Gardenia!- dijeron dos voces masculinas, obviamente mayores que el trio de amigos.
Ash les hizo un rápido escaneo. Ambos parecían tener la misma edad, rondando los veinte o más. Eran casi de la misma altura y en general compartían mismos rasgos y estilo. Sin mencionar que la ropa de ambos era elegante y cara. Parientes o algo así. Uno tenía cabello corto azul y ojos verdes. Usaba una camisa de buen corte simple, pero elegante. Se le veía emocionado y tranquilo. No dudo sobre quien era ese personaje con respecto a Gardenia.
El segundo tenia cabello verde con ojos de igual color. Su corte era más corto que el de su amigo/pariente. Vestía ligeramente más ostentoso que el otro. No se le escapaba la mirada que le dirigía al del cabello azul. Ash rápidamente los calificó en su mente.
-¿Muñequita linda!, ¡Dónde estabas! Te estuvimos buscando por todos lados- dijo el del cabello azul tomando la mano de Gardenia y besándola.
-¡Hay calabacita, te preocupas demasiado!-replicó Gardenia dándole un beso en la mejilla-. Sólo fui a dar una vuelta y me encontré con nuevos amigos.
Los tres chicos en cuestión estaban experimentando distintas reacciones. Ash estaba resignado pero feliz de conocer nuevos amigos. Gary estaba decepcionado ya que no había podido conquistar a nadie; siempre o estaban tomadas o eran encandiladas por el idiota perdedor. A lo mejor podía intentar copiar la famosa sonrisa conquistadora del moreno. May le estaba dando envidia y enfado la escena. Envidia por estar ella sola, sin novio, sólo con la compañía de Don Ego y el Señor Pervertido más su enfado, ya que le disgustaban los despliegues abiertos de romance.
El amigo de Gardenia (el que no había hablado hasta ahora) parecía coincidir con el humor de May porque exclamó claramente irritado:
-¡Dejen las cursilerías de lado!, ¡Hacen que a uno le den ganas de tirarse por la maldita borda del barco!
-Eh…ehh… ¿tranquilo?-intentó calmarlo el chico de pelo azu,l pero prontó olvido a su amigo y se concentró en los nuevos conocidos de su novia- ¿Qué onda güeritos?
-Mi nombre es Ash y ellos son Gary y May. El pokemon en mi hombro es mi amigo Pikachu- se presentó el entrenador a sí mismo y a sus amigos-. Gardenia nos estaba contando un poco sobre ella y su viaje. Espero que no moleste.
-¡Sin problemas!- desechó con un gesto de la mano el chico para luego pasar su brazo por los hombros de Gardenia- . Me alegra que la hayan conocido, mi nombre es James y él es Butch. Ya conocen a mi novia.
-¿No querrás decir prometida?-guiñó la aludida y meneando pícaramente el dedo donde estaba un flamante anillo de compromiso.
-Sabes bien que si- contesto James algo avergonzado a lo que Gardenia solo se rió, y le dio un corto beso en los labios.
-Asco…-murmuró Butch. May parecía coincidir con el joven por la mirada que surcó su rostro.
-Es un placer conocerte James-dijo Gary representando a sus amigos, he intentando demostrar los mismos modales que Ash había mostrado antes-. Lo mismo digo eh… ¿Bob?
-¡Es Butch! , ¡Butch!- replicó enojado y se volvió a James- ¡Todo es tu culpa!, ¡Nunca me presentas bien!
-No le hagan caso, le gusta quejarse- comentó Gardenia intentando volver a la conversación anterior- ¿De qué estamos hablando?
-Me estabas contando sobre tu trabajo en el gimnasio de Ciudad Vetusta- informó Ash interesado por la labor de la chica- ¿Es cierto que te especializas en pokemon planta?
-Afirmativo- respondió Gardenia y se recostó cariñosamente contra su prometido-. Los dos amamos a los tipo planta, y criamos esos pokemon. Excepto por el mejor amigo de James, todos nuestros pokemon son plantas.
-¿Mejor amigo?-quiso saber Gary. Como campeón de Kanto, siempre estaba interesado en lo que ocurría en las otras ligas y conocer las estrategias de los otros líderes. Después de este viaje planeaba ir a Hoenn o a Sinnoh para retar a la liga.
May estaba más ocupada prestando atención a los puestos que estaban cerca de ellos que en la conversación, pero intentaba cazar una que otra palabra. Como Gary, también le interesaba esos detalles pero algunos puestos tenían mercancías muy tentadoras, y era casi imposible resistirse a ellas.
Butch solo los miraba a todos con cara de ofendido como si todos los estuviesen dejando de lado a propósito. No era que no fuese un dedicado entrenador, pero tampoco compartía la ridícula devoción por los pokemon planta como esos dos. A él le gustaba la variedad. Además los consideraba un par de estrafalarios que nunca terminaban por merecer el lugar que cada uno ocupaba.
Sin mencionar que Butch nunca le iba a terminar perdonar eso a James. Butch gruñó disimuladamente ante esa idea.
-Mi Arcanie- respondió James sacando una pokebola. Dejó de abrazar a su prometida y concentro su mirada a su amigo encerrado-. Es mi consentido, mi mejor amigo. Lo tengo desde muy pequeño. Mi tocayito.
Gardenia apoyó la emoción de su novio hacia su pokemon, acariciando con ternura la pokebola de Arcanie.
-¡Igual que Pikachu y yo!- aprobó Ash, y Pikachu pasó de su espalda a sus brazos para recibir las caricias de su mejor amigo. Todos notaron el cariño y la confianza entre ellos. Un lazo formado por el tiempo y las aventuras compartidas.
May no pudo evitar sentirse un poco celosa ante eso.
-También tengo un Arcanie- dijo Gary sacando la pokebola y mirando desafiante a su nuevo conocido- ¿Te interesa una pequeña batalla?
James dudo seriamente. No había venido a pelear, sino a disfrutar de un buen momento con su novia y su primo, lejos de los problemas familiares. Pero por otra parte, a él y a Gardenia le gustaban los retos. Podía notar la creciente emoción en la chica junto a él. ¿Y quién era él para negarle algo a su verdurita?
-Porque no.- Acepto medio a regañadientes pero aun así emocionado, y se volvió a Gardenia- ¿Qué me dices, chiquita?
Los ojos de la entrenadora comenzaron a brillar con el fuego que él había aprendido a amar y a temer.
-Me interesa probar las habilidades de Ash y su Treecko- respondió la chica sin dudar. Dispuesta a reafirmar su reto, sacó una de sus pokebolas y apunto a Ash- ¿Estás dispuesto?
-Nunca digo que no a una chica y a una batalla.- contestó con los brazos cruzados y postura ganadora. Su mirada estaba llena del mismo fuego que en todos se estaba encendiendo.
Los cuatro fueron hasta donde estaban las batallas, dejando a May sola junto a Butch los cuales se quedaron en silencio por unos minutos. Ninguno de ellos dijo nada por unos momentos. May incluso se vio las uñas. Mientras hacía eso con voz indiferente preguntó:
-¿Quieres pelear?- Realmente no le interesaba mucho pelear con el particularment- Seguramente si caminaba por ahí, iba a encontrar un rival dispuesto al duelo pero no quería ser maleducada y dejarlo solo.
Butch lo pensó durante algunos minutos que May los considero algo insultante.
-No tengo nada mejor que hacer.
Y ellos se unieron a sus amigos.
Butch llamo a su Cloyster, que apareció en medio de una brillante explosión de luz y May llamo a su Wartortle.
Sin esperar orden ninguna, Cloyster lanzó un zigzagueante rayo aurora, que pudo haber dejado muy lastimado al Wartortle de May, si no fue porque este, antes de que la misma castaña se diera cuenta, uso giro rápido con su caparazón y desvío el ataque haciendo que impactara muy cerca de su rival.
- ¡Por fin veo una reacción decente!- festejo con desdén. Estaba sorprendida pero no en el buen sentido por la acción de su pokemon. -Ve por él ¡Rayo burbuja!
- ¡Refugio!-Exclamo Butch sin abandonar su pose pomposa. Cloyster resistió el ataque sin problemas y volvió a salir.- Bien, ahora usa pistola de agua.
Pequeños chorros como disparos le impactaron a Wartortle y después del quinto golpe salió despedido un par de metros en el aire. May ante la pobre actuación de su pokemon, comenzó a impacientarse seriamente y pronto el enojo lleno su ser.
- ¡Levántate, inútil! ¡Chorro de agua! – ordeno muy enojada.
El pokemon de agua se reincorporo en medio de un salto y lanzo un potente tiro de agua.
-Doble equipo- El peliverde apenas alzo una ceja y el pokemon marino no tuvo dilemas en esquivar el ataque y de paso dejar confundido a Wartortle con múltiples figuras de él, moviéndose a buena velocidad. -Ahora usa rayo de hielo.
- No te quedes ahí parado, ¡Tú también usa rayo de hielo!
Los rayos de hielo colisionaron entre si sin mucha diferencia de poder. Pero enseguida el pokemon de May comenzó a perder terreno ya que aun estaba confundido por el ataque anterior. Era claro que la castaña iba a ser la perdedora en la batalla. Sin embargo, Butch la sorprendio deteniendo el ataque de su pokemon (Cloyster evadió fácilmente el ataque de hielo del pokemon tortuga) y declarando el evento un empate.
-¿Un empate?, ¡¿Un empate?!- preguntó indignada May - ¡No soy una niñita mimada o una debilucha para no seguir mis batallas hasta el final!, ¡Exijo que el combate siga ahora mismo!
Pero Butch solo llamó a su pokemon y meneó la cabeza con lastima, algo que terminó por enardecer a May.
-Tu Wartortle esta acabado y hoy me siento misericordioso-replicó el joven en un tono de burla velada-. Mejor entrena un poco más y podremos hablar de una revancha.
Dicho esto se fue hacia un puesto de comida. Gardenia y James sonrieron avergonzados por la actitud de su amigo. Pidieron unas disculpas y se retiraron siguiendo a su amigo y pariente para no separarse de él. May quedó enfurecida hacia su pokemon, que lo único que podía hacer era lucir deprimido por haber avergonzado a su entrenadora.
-¡Tortuga inútil, no sirves para nada!- dijo la castaña severamente a su pokemon. Gary sólo podía pensar que si las miradas matasen, el pobre pokemon estaría bajo tierra ahora mismo. Ash no dijo nada- ¡Mejor vuelve así no tendré que verte!
May se quedó unos minutos callada, enfurruñada por haber perdido la pelea. No importaba el maldito empate. ¡El empate era para los débiles! Podía imaginarse a su padre riéndose de ella, burlándose como siempre lo hacía cada vez que fracasaba. Incluso podía escuchar su voz colándose entre sus oídos.
-¿Ves, May? Las lloronas como tú no encajan en este mundo de fuertes- susurraba con esa carga de veneno tan conocido-. Deberías venderte al mejor postor. Estarías mejor del brazo de alguien como adorno. Eso claro si alguien quiere comprarte.
¡Ya se lo iba a demostrar!, ¡Iba a ser campeona de las cuatro regiones y le arrojaría los malditos trofeos a la cara! Después de eso, empacaría sus cosas y se iría para nunca volver. No tendría que lidiar con entrenamientos, gritos abusos y ningún estúpido pokemon nunca más. Si sólo no tuviera un equipo tan débil podría cumplir sus sueños más rápidamente. Como ese Cloyster. Un pensamiento que rápidamente se estaba formando en mente.
-Son todos unos inútiles- concluyó para volverse hacia donde estaban sus amigos y seguir con su recorrido.
-Creo que tú eres la inútil- dijo la voz cortante de Ash que la miraba serio como pocas veces.
Gary se asustó un poco al igual que May. Hasta ahora eran los rivales y los enemigos los que habían recibido esa mirada por lo que ser él destinatario, era realmente duro. Pero May no se dejaba intimidar fácilmente. Si no se sometía a su padre, menos lo haría contra a un entrenador cualquiera.
-¿Disculpa?- le preguntó en tono comedido dándole la posibilidad de dejar el tema. De no enredarse en una pelea que tenía toda la intención de ser épica.
Pero si May no se retiraba, menos lo iba a hacer Ash.
-Fue una buena batalla pero si tanto te preocupo perder, la inútil fuiste tú que no supo guiar bien a tu pokemon-contesto, implacable Ash-. Te pusiste nerviosa y eso te sacó de balance.
-¡Qué sabes tú!- siseó May con el resentimiento acumulado hacia los hombres que pretendían manejar tu vida- . Sólo eres entrenador desde apenas unos meses.
-Se cómo dirigir a mi equipo.
-¡Tú no sabes nada!- le espetó furiosa- ¡Crees que todos nacemos con el talento innato tuyo!, ¡Qué mágicamente aprendemos a ser entrenadores!, ¡Algunos trabajamos duro, tenemos que esforzarnos porque tenemos el mundo en contra!
-Conozco el trabajo duro y a lo mejor es cierto, no entiendo tu situación particular- respondió caminando lentamente hacia ella. Cuando la tuvo frente a frente siguió su discurso con el mismo tono implacable-. Pero al menos soy el dueño de mis batallas, y me hago cargo de mis derrotas. No se las arrojo a los demás.
Después de decir esta frase, se alejó de May sin decir ninguna palabra. Gary lo siguió sin decir nada pero miro preocupado a la castaña; sólo se quedó ahí sin decir nada. May temblaba de ira y frustración, mordiendo su labio para impedir que las lágrimas se escaparan de sus ojos.
/
Butch se cansó de comer y de aguantar las cursilerías baratas de sus compañeros de viaje y decidió aventurase el solo entre los puestos que habían llenado la cubierta, esperando encontrar algo interesante pero no se hacía ninguna esperanza. Todo lo que había visto hasta entonces era pura y simplemente basura. ¡Como este barco y todo el maldito viaje! Butch prefería mil veces estar en ese momento leyendo tranquilamente en su biblioteca con su taza de café y dulces, que en medio del agua.
¡Este viaje ni siquiera había sido su idea! Todo era parte de un plan conspiración entre su supuesto primo favorito y amiga de la infancia. Entre alegatos, lagrimeos y serios chantajes emocionales, lo habían coaccionado para acceder a esta locura. La idea en general era hacer un último viaje entre los tres como los supuestos viejos tiempos. Supuestos porque según él, el viaje más largo que hicieron fue para conocer el nuevo gimnasio de Gardenia. Y siempre en medios de transportes razonables como autos o motocicletas. A esta altura aceptaba incluso una bicicleta.
Pero los amantes salvajes de la naturaleza, querían viajes a pie como verdaderos entrenadores. Encima lo habían convencido con sus argumentos de que una vez casados no iban a poder tener más tiempo libre para disfrutarlo tranquilamente, como ahora.
¡Tranquilo, su nariz! Habían soportado climas rudos, malos caminos y demás de incomodidades absolutamente innecesarias. ¡Todo en honor de un falso sentimiento de amistad! No odiaba a Gardenia siendo completamente sincero, era la que mejor le caía. Y no odiaba a su primo, era en realidad un alto sentimiento de competición y algo de celos ya que James era el más pudiente de los dos.
Sin contar que le había robado a su prometida. No Gardenia, sino Jessibella. Butch siempre estuvo enamorado de ella, muy a pesar del carácter de la muchacha. Es más, era por ella en que se esforzaba en ser un joven perfecto y educado. Pero la pelirroja sólo tenía ojos para su primo. Como sabía que su primo estaba enamorado también, guardó sus propios sentimientos, y les deseo una vida buena. De más está decir que cuando escuchó la ruptura del compromiso y que James cambió a la linda Jessibella por Gardenia (en cierta forma, aun eran muy jóvenes en esa época) lo tomó como casi una traición. Butch se ofreció como consuelo a la joven despechada pero fue rechazado sin consideración.
A partir de entonces la relación con James nunca fue la misma. Y si bien los afectos se mantuvieron, él empezó a competir con su primo aunque siempre en forma sutil para no causar peleas mayores. Todo para mantener el buen nombre de la familia.
Una voz le sacó de sus pensamientos. Era un vendedor de uno de los miles de puestos. Era pequeño y se notaba que algo viejo. Vestía de blanco y estaba encima de una pequeña piscina. En una mano tenía un abanico con el que lo señalaba.
-¡Muchacho, oye tu muchacho ven aquí!- le decía animadamente, haciendo de todo para intentar llamar su atención.
-¿Se está dirigiendo a mí?-preguntó Butch para no equivocarse. El viejo parecía vulgar pero estaba desesperado para captar su atención. El joven pensó que no había nada de malo en acercarse para ver qué era lo que quería el señor.
-Sí, quiero que veas bien este pokemon.- respondió señalando su piscina. En ella nadaba sin preocupaciones un simple Magikarp. Era grande y lucía bien, pero no tenía nada de extraordinario- Quiero que mires que sano esta.
Sin preámbulos, sacó el pokemon y se lo puso en las manos. Obviamente el pokemon comenzó a sacudirse y aletear al verse fuera del agua. Esto hizo que Butch se enojara al ver como su conjunto se estaba estropeando por culpa del anciano.
-Ciertamente está muy vivo.- dijo de mal talante, aguantándose las ganas de gritarle. No quería hacer un escándalo, así que lo mejor que podía hacer era devolverle el dichoso pokemon e irse por donde vino.
-Aquí entre nosotros quiero decirte que este Magikarp es una mina de oro pokemon.- dijo prontamente el vendedor con un guiño conspiratorio.
Eso le llamó poderosamente la atención. A lo mejor había encontrado la manera de superar a su primo en asuntos financieros. No le haría daño escuchar al anciano.
-Cada Magikarp pone miles de huevos por generación, y esos huevos ponen otros mil y así sucesivamente. Vendiendo cada huevo a cien dólares en tres generaciones tendrás miles de dólares.
No era el dinero sino las posibles ramificaciones del negocio. Podría poner tiendas pokemon y centros de crianza. Empezaría con los Magikarp y lo expandiría a otros tipos. De esa forma ganaría dinero y demostraría sus dotes financieras poniendo un negocio propio. Algo salido de su propia inventiva y no algo heredado como iba a ser el caso suyo y James.
¡Que genial idea!
-Miles y miles de dólares- musitó con ojos en forma de dólares con su sueño expandido más allá de los primeros horizontes. Incluso con una Jessibella impresionada por sus dotes financieros.
-¡Todo esto a trescientos dólares!-gritó el vendedor como si fuese una ganga. Incluyendo dentro de la oferta otra serie de paquetes que Butch no estaba muy seguro si venían al caso pero ya estaba muy emocionado para dar vuelta atrás.
-¡Genial!, ¿Acepta cheque?- preguntó con prisa y sacado su chequera para demostrar que hablaba en serio.
El viejo se descolocó un poco al ver eso, pero se recompuso en seguida y procedieron con el negocio. Cuando Butch se alejaba, satisfecho, el vendedor miró con atención el chico y dijo para sí mismo.
-Debí sacarle más dinero si me hubiera dado cuenta que era un ricachón.- para luego prepararse para vender más de sus "valiosos" pokemon.
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Ash y Gary habían terminado de recorrer todos los puestos en el barco y se habían sentado en una mesa a comer un poco. Pronto se unieron a ellos James y Gardenia que también habían terminado de curiosear, y estaban muertos de hambre. Los dos chicos los invitaron cordialmente a comer con ellos. Entre bocados, siguieron hablando sobre sus viajes, anécdotas familiares y sus pokemon. Era una charla amena, con más interés en la comida que en lo que se decía pero aun así todos la estaban pasando bien.
Butch llegó un poco después y también se unió a la comilona. Ash notó que estaba de mucho mejor humor que antes pero no se atrevió a preguntar por qué. Sólo notó las sonrisas sibilinas que le mandaba a su primo cuando pensaba que nadie lo veía. El entrenador no pensaba que Butch fuese capaz de un mal mayor, por lo que no se preocupaba mucho por él especialmente. Dando una mirada cautelosa alrededor de su mesa, había muchos por ahí de los que no podía decir lo mismo.
Su presentimiento no había desaparecido en ningún momento desde que habían abordado el barco. Incluso se podría decir que se había incrementado. En general, la atmosfera era tranquila y pacífica. Pero había una sutil tensión, como si alguien estuviese aguantando las ganas de saltar e intervenir. A lo mejor eran las extra amables sonrisas de los camareros o las sonrisas súper maquiavélicas de algunos de los entrenadores a bordo. Con sutileza, acarició la cabeza de Pikachu para hacerle saber sus dudas. El movimiento de su cola le indicó que él también podía notarlo.
Si a iba a pasar algo sería pronto.
-¿No crees que fuiste algo duro con May?- preguntó Gary en un momento a Ash. James, Butch y Gardenia estaban hablando entre ellos y no estaban prestando mucha atención-. Ella es buena entrenadora, sólo necesita un poco más de paciencia.
Ash lo pensó detenidamente.
-A lo mejor la manera en que se lo dije fue exagerado-cedió el moreno al final-, pero de seguro habrás notado que May únicamente reacciona cuando la tratan con dureza. Si se lo hubiera dicho de manera normal, sólo me habría ignorado.
-Tú sabes lo que eso significa ¿No?- preguntó con tacto Gary, no queriendo dar muchos datos para evitar que personas desconocidas se enterasen-. Nunca quise decir nada enfrente de ella, pero su padre no tiene muy buena fama.
-¿Conoces a su padre?- le tocó ahora a Ash preguntar con mucha curiosidad, y sorprendido por lo que acaba de escuchar-. Pensé que sólo la conociste ahora.
Gary negó con la cabeza y se apresuró a explicar.
-No lo conozco personalmente. Cuando ella me dijo su apellido y que era la campeona de Hoenn, lo recordé- explicó el castaño sin mirar directamente a su amigo. El tema que iban a tocar no era fácil y recordando cómo era Ash, no sabía muy bien cómo iba a reaccionar-. Su padre es entrenador en su ciudad. Es conocido como uno de lo más fuerte de la liga y…
Se detuvo abruptamente sin saber cómo seguir.
-¿Y?- presionó Ash bastante interesado. No era como si lo que Gary le decía era algo que él mismo no había empezado a sospechar desde hace un tiempo, pero era bueno tener algo de confirmación por parte de alguien más.
-Hay rumores, nada confirmado por supuesto, de que él es una persona con un mal carácter con una cierta tendencia a la violencia. Como dije son sólo rumores, en las reuniones de las ligas siempre se comporta bien y respetuoso. Sólo lo sé por lo que me cuenta mi abuelo de los otros profesores de las regiones.
-¿Tú crees que…?- preguntó Ash y ambos entrenadores cambiaron una mirada muy significativa entre ellos.
Gary sólo pudo menear la cabeza, algo impotente y encogerse de hombros. Sinceramente no importaba lo que ninguno de ellos creyeran ya que no tenían pruebas de ello, y estaban seguros que May no iba a admitir que su padre la maltrataba. Ash únicamente suspiró resignado sin saber muy bien que hacer en este caso. A lo mejor se lo preguntaría a su propio padre. ¿Quién mejor experiencia sobre el maltrato que el propio Naruto?
Habrían seguido con la conversación pero en ese momento, el sujeto de la conversación llegó hasta donde estaban todos. May, sin mirar a sus compañeros (aunque sin mostrar signos de enojo), se sentó junto a James y Butch. Saludó cordialmente a todos y comenzó a comer tranquilamente. La pequeña charla continuó de manera amena, sin nada fuera de lo normal hasta que May, causalmente preguntó.
-¿Y díganme, la están pasando bien?- su pregunta estaba dirigida a los dos jóvenes sentados cerca de ella. Su rostro era la inocencia personificada, algo que puso en alerta a sus compañeros.
-¡De pelos, maita!- contestó James comiendo un trozo de torta compartido con Gardenia- ¡Fue la mejor idea que tuvimos en mucho tiempo!
-¿Tuvimos, calabacita? – Preguntó Gardenia poniendo un poco de crema en la nariz de su prometido, para luego quitársela de un beso-. Querrás decir tuve.
-Sí, la estamos pasando bien- respondió educadamente Butch con una mirada reprobatoria a sus dos amigos-. No hagas caso a estos dos exagerados.
-Tranquilo, se nota que solo quieren pasarla bien- replicó May con un gesto de la mano para restar importancia al comentario. Luego agregó casualmente-: Tu Cloyster es algo extraordinario.
-Gracias, he trabajado mucho criándolo- fue la respuesta de Butch mientras seguía comiendo. Realmente no estaba muy interesado por lo que le estaba diciendo la castaña, pero nunca iba a desaprovechar una oportunidad para presumir.
-¿Y dime qué piensas de mi Wartortle?
- Supongo que está bien, peleo considerablemente bien- contesto Butch sin mucho ánimo.
Los demás escuchaban la conversación con diferentes grados de atención. Por alguna extraña razón, a Gary y a Ash no les daba buena espina.
-Seré lo más directa posible contigo- dijo por fin May con una mirada seria-…quiero cambiar contigo.
-¿Cambiar nuestros pokemon? ¿Por qué yo querría cambiar a mi excelente Cloyster por tu inútil tortuga?
-Bueno, cambiar pokemon es una práctica común entre los entrenadores y sirve para poder formar nuevos amigos- explicó May mientras se iba acercando más y más a Butch hasta que prácticamente estaba restregando sus pechos en el brazo del muchacho- . A mí me gustaría ser amiga tuya ¿No quieres ser mi amigo?
-¡Disculpa!- preguntó Butch bastante sonrojado, pidiendo ayuda con sus ojos a sus amigos pero James y Gardenia estaba muy en shock para poder hablar- . Eso no tiene que nada que ver con cambiar pokemon. ¡El mío es mucho más fuerte que el tuyo!
-Precisamente- contestó May acariciando despacio el brazo de Butch-. Tu Cloyster ya es todo lo fuerte que puede ser, pero mi Wartortle necesita más trabajo. ¿Y quién mejor que un entrador tan fuerte como tú para llevarlo a toda su gloria?
May hablaba con una voz que sonaba a miel caliente. Sus ojos azules lo miraban directo, llenos de un brillo travieso y sus manos trabajaban con delicadeza en la piel de Butch. Este no podía evitar reaccionar de cierta manera al estar siendo seducido por una hermosa jovencita. Una mirada más cargada de desesperación, a sus amigos le indicaba que estaba solo en esto, y que todo dependía directamente de él. El pobre trago saliva y sólo tuvo una salida.
En realidad nunca tuvo mucha oportunidad.
-Bueno está bien, cambiemos.
Los dos se levantaron para hacer lo que habían dicho. James y Gardenia los siguieron en silencio pero entre ellos intercambiaron una mirada que lo decía todo. Ash con Pikachu a sus hombros, y Gary también se levantaron para seguirlos. May en un momento se dio la vuelta y miró a Ash como retándolo a decir algo pero este sólo le dio una sonrisa y negó con la cabeza.
La castaña no supo muy bien cómo interpretar esa ese gesto. Supo que no consiguió molestarlo como había querido inicialmente. Todo el numerito había sido para conseguir el pokemon y había resultado. Sin embargo molestar a Ash hubiese sido un delicioso plus pero como siempre, el chico reaccionaba al revés de lo que ella esperaba. Nunca había conocido a un hombre tan difícil de leer. Ni siquiera su padre guardaba tan bien sus pensamientos dentro de su cabeza. Pero lo importante era que estaba por conseguir un pokemon fuerte, y eso era todo lo que importaba por el momento.
Llegaron hasta la maquina encargada de hacer los cambios y ambos sacaron las respectivas pokebolas. Ash examinó curioso el artefacto y luego se dirigió a Gary.
-¿No es más fácil intercambiar las pokebolas a mano?
-¡Cállate idiota!, ¡Como siempre no sabes nada!
-¡Aquí vamos!- dijo May poniendo su pokebola en el lugar correspondiente. Butch la imitó sin decir mucho.
Con un simple clic el cambio estuvo hecho.
-Bueno, Cloyster ahora es tu pokemon- dijo Butch y se alejó con su nuevo pokemon.
May extrañamente, sintió un nudo en el estómago cuando lo vio irse.
/
Una figura estaba en la sala de máquinas del barco mirando atentamente docenas de pantallas donde se veían a todos los entrenadores. Del radio que tenía en su cintura, una sola palabra sonó.
-Procedan.
La figura sólo sonrió.
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May estaba recostada en una baranda del barco, mirando el atardecer pensativamente. En su mano tenía la pokebola de Cloyster y de vez en cuando miraba para suspirar irritada. ¡Extrañar a su condenado pokemon no era parte del plan! ¡No se suponía que tenía lazos afectivos con sus pokemon más allá de los necesarios! Sólo eran una herramienta para llegar a un fin. O eso le había enseñado su padre.
Por alguna extraña razón, en este viaje en barco había pensado mucho en su maldito padre y todos sus supuestos entrenamientos que no eran más que una excusa para maltratarla y humillarla con sus palabras hirientes. Extrañaba los días previos al accidente de su madre y hermano, donde su querido padre sólo la trataba con una cálida indiferencia. No era ningún secreto que Max era el favorito de su padre, pero ella era la de su madre y tenía a su hermano para jugar e imaginar su carrera de coordinadora para emular a Caroline, mientras que Max iba a ser el heredero de Norman.
Pero el cochino accidente vino a arrebatarle a su madre y hermano, y de paso arruinar por completo su vida. Ahora solo quedaban sueños de venganza y muchos malos recuerdos. Su pasado estaba teñido de amargura, su presente no era del todo malo y esperaba que su futuro fuese aún mejor. Para eso debía ganar todas las ligas posibles antes de irse de su casa para que su padre no la buscara con algún estúpido plan de venganza. Así que necesitaba pokemon fuertes como este Cloyster para lograrlo. Sin embargo…
-¡Cuando vaya a Kanto atrapare un Squirtle!, ¡Es uno de mis pokemon favoritos! – le llegaba la voz de Max como un eco de un pasado más distante pero también más feliz.
-Esto no era parte del plan- murmuró enojada la castaña, luego se apeno un poco- .Tal vez mi padre y Ash tienen razón y la inútil soy yo.
-Si tomas una foto dura más, preciosa- dijo una voz conocida a sus espaldas-. Aunque si estas deprimida conozco una buena forma de ponerte una sonrisa en tu rostro.
May no se dignó a contestar la evidente insinuación sexual por parte de su amigo y siguió como estaba hasta ahora. Ash lo vio como una invitación a acercarse y se recostó a su lado sin decir mucho.
-No quiero escuchar nada de ti, a menos que hallas venido a disculparte por lo que dijiste- dijo May, después de unos minutos de un silencio un tanto tenso.
-No planeaba disculparme. Nunca me retracto de mis palabras- respondió Ash sin mirarla. May notó que Pikachu no estaba con él y se alegró de tener un tiempo a solas -, pero admitiré que el método dejó mucho que desear.
-Entonces vienes a reclamarme porque cambie a mi pokemon- decidió May, luego pensó algo más y se dibujó una sonrisa malvada en su rostro- ¿O a lo mejor estas celoso de mi numerito con Butch?
-¡Nah!, estas grande para saber qué hacer con tus pokemon-contestó Ash negando divertido-. Y si piensas que eso es seducir, creo que Butch solo cayó por ser virgen.
-¡Entonces a qué viniste!- exclamó molesta por no saber que esperar del entrenador. Situación que estaba empezando a odiar más que nada.
-No resisto a una mujer llorando, más si es una hermosa. Así que dime qué pasa.
May siguió en un obstinado silencio que a Ash no le importó. Se enterneció un poco, porque ella le recordó un poco a sus hermanas cuando se empeñaban en no decirle nada. Sólo debía tener paciencia. Además la vista (tanto de la chica como la del paisaje) era bastante buena y no le importaba esperar un poco.
-Me acabo de dar cuenta que cambié a mi pokemon con una persona que casi no conozco-dijo por fin May después de varios minutos. A la par de su comentario siguió un suspiro-. Y aunque odio admitirlo, me preocupa que no lo cuide como yo lo he hecho hasta ahora.
-¿Debo recordarte que el qu ecura, alimenta y cuida a tus pokemon, soy yo?- preguntó sarcástico Ash.
-No eres de mucha ayuda, imbécil-respondió mordazmente May.
-Solo digo la verdad- explicó Ash divertido pero se puso serio enseguida- .Creí que todo el punto de esto era obtener un pokemon más fuerte. Y si te preocupa lo otro, Butch no parece un mal tipo. Seguro cuidará bien de tu Wartortle.
-¡Lo sé!, ¡Lo sé!, ¡No se suponía que iba a sentirme así!- respondió exasperada May. Luego agregó en voz baja-. A lo mejor si hubiera cambiado otro.
-¿Otro?- preguntó incrédulo Ash-. Realmente intento no enojarme, pero haces creer que cualquiera de tus pokemon te da lo mismo.
-Mi hermano siempre quiso atrapar un Squirtle, por eso yo lo hice por él- replicó avergonzada May. Sintió como sus mejillas se ponían rojas y odió cada momento de ello- .Ya sé que es una estupidez pero no puedo evitarlo.
-No creo que lo sea y si tanto lo extrañas, siempre puedes recuperarlo- dijo Ash simplemente. Después de varios momentos de reflexión agregó-. Mi madre, mi verdadera madre, era pelirroja. Ahora mi mamá tiene el cabello rosado y mi abuela paterna también era pelirroja.
-¿Inhalaste mucho la pintura del barco?- preguntó irónica la castaña –. Porque eso, no tiene nada que ver con lo que estamos hablando.
Pero Ash no se inmutó.
-Siempre lo tomé como una especie de señal de que ella me cuida desde arriba- respondió Ash con su mejor sonrisa-. A lo mejor tu Wartortle te lo mandó tu hermano para cuidarte a ti también.
-¡Eres un idiota por decir cosas como esas!- gritó exaltada May al escuchar de la boca de su amigo lo que ella consideraba una tremenda idiotez. Pasaron unos minutos donde la castaña se dedicó a estudiar el rostro de su amigo, casi sin perder detalle hasta que llegó a una conclusión.
- Tú eres huérfano.
-Culpable del cargo.
-¿Has estado en un orfanato?
-Creo que no, mis padres murieron cuando tenía apenas unos meses de vida. Mis padres actuales me adoptaron en seguida. Por lo que no creo haber estado mucho tiempo, si lo estuve.
-Realmente tuviste una vida perfecta.
-¡Sabes bien que no! Tuve muchos buenos momentos y me considero afortunado de ser parte de la familia en la que estoy, pero no todo salió a pedir de boca.
-¿Me podrías contar algo gracioso? Creo que me vendría bien reírme un poco.
Ash pensó detenidamente que era lo que estaba pidiendo su amiga pero había
-Eso es un poco inespecífico. Siguiendo ese criterio podría contarte desde mi primera vez hasta la semana pasada donde gané todo ese ramen gratis.
-¡Tu primera vez!- gritó una colorada May sin poder creer lo que acaba de escuchar- Tú… ya…
-¿Tuve sexo, llegue a tercera base, cerré el trato, hice el amor?- preguntó adorando lo tierna que se veía su amiga toda sonrojada y avergonzada.–. Si, ya lo hice todo. ¿Te gustarían más detalles?
-¡No quiero saber sobre ti, y alguna fulana revolcándose como salvajes!, ¡No sé para qué te pido cosas!
-Ya, ya tranquila- intentó tranquilizar a su exaltada amiga- Creo que puedo tener una historia más de tu gusto.
Flash Back (Punto de vista de Ash)
Como ya te conté, mi padre trabaja como el alcalde de la ciudad donde antes vivía. Pero también tiene un segundo trabajo. No es tan llamativo ni conocido pero aporta mucho dinero a nuestra casa. Es un negocio que heredó de su padrino. A mamá no le hizo mucha gracia al principio pero, luego de que mi papá le prometiera discreción y le regalara unos lindos aretes, no volvió a hablar del tema. Excepto en contadas ocasiones pero esa es otra historia.
Sin irnos por las ramas, mi papá es novelista. Su padrino tenía antes una saga de libros muy famosos. Incluso varios fueron adaptados en películas. Hasta donde sé, eran tan conocidos que hasta al maestro de mi papá le encantaban. Después de la muerte de su padrino, mi papá se deprimió mucho, y una de las formas que se les ocurrió a sus amigos para ayudar a superarlo fue continuar con la dichosa saga. Se por buenas fuentes que ya lo había hecho antes, y con buen resultado. Por lo que decidió hacerlo pero en forma secreta. No se lo dijo a nadie, ni siquiera a mi mamá. En esa época no estaban saliendo y había otros asuntos, pero una vez que se comprometieron todo salió a luz y tuvieron una gran pelea. Pero como te dije todo se solucionó.
Pasando a lo que te quería contar, yo tendría unos once años y sentía mucha curiosidad por esos libros que papá escribía. Nunca me dejaban leerlo ni que él nos los leyera. No podíamos ver las películas. Y cada vez que uno de esos libros aparecía cerca de nosotros, mamá se ponía como loca y alguien salía herido; casi siempre papá o Kakashi (su antiguo maestro). A mis hermanas no le importaban demasiado, eran muy pequeñas. Pero yo no me lo podía sacar de la cabeza. Sabía que había varios tomos en la parte más alta de la biblioteca en el estudio de mi padre, pero mi mamá siempre estaba muy atenta a esos en particular. Tampoco podía ir a comprarlos en las librerías porque salían muy caros, y no tenía suficiente dinero. A las películas no me dejaban entrar sin un adulto.
Después de mucho pensarlo, ideé un plan. La primera parte fue fácil: fui a una tienda y compré muchos, muchos dulces y al volver a la casa se los di a mis hermanas. Debo decirte que mis hermanas son bastante hiperactivas así que imagínatelas con puro azúcar en sus venas. Corrían por todos lados, gritaban y rompían cosas. Mamá y la niñera de ellas no las podían parar. Para rematar, la noche anterior vimos una película de terror y estaban muy sensibles. Pichu estaba con ellas, asustándolas y poniéndoles más nerviosas; todo sin que mi mamá se diera cuenta.
En medio de todo el caos, me escabullí al estudio de mi papá. Sabía que sólo iba a tener unos minutos pero tenía las cosas preparadas. Cerré la puerta con cuidado, agarré la silla del escritorio, y me subí a ella para alcanzar el estante donde estaban las novelas. Cabe decir que estaban guardadas tras una puerta con llave. Llave que le había robado la noche anterior a papá cuando estaba distraído con la película (Él tiene mucho miedo de las historias de fantasmas), y abrí la puerta. Detrás de ellas se encontraban las novelas apiladas junto con los manuscritos de los nuevos tomos. Tomé la que estaba más a mano y salí corriendo cerrando todo y me fui a mi pieza.
-¡Aquí vamos!- me dije a mi mismo con la sagrada carga en mis manos. Nunca imaginé el enorme impacto que tendría en mi vida.
Me senté en mi cama con el libro. Su título, "Haciéndolo en el paraíso" estaba escrito en rojo sobre una tapa naranja. Lo mire con reverencia, hasta que por fin me animé a leerlo. Juro que un nuevo mundo de posibilidades se me abrió. Ese libro contenía la guía para la auténtica felicidad. Había cosas descriptas que no sabía que eran físicamente posibles, y cosas que nunca se me hubiera ocurrido pensar, menos hacer. Las palabras, las imágenes todo en si era muy sugerente. Demasiado sugerente. Mi mente inocente se perdió para siempre, y jure en ese momento hacer todo lo que el libro decía que se podía hacer. Las mujeres cambiaron de significado para mí. Algunas cosas tuve que compararlas con mis libros de la Academia, pero pude entender el significado general. Creo que lo leí como tres veces seguidas sin darme cuenta.
Mi rostro al igual que el resto de mi cuerpo estaba ardiendo. Me miré en el espejo, y vi que había dejado de ser un niño y que estaba cerca de ser un hombre. Sólo que no sabía por dónde empezar. No creía que podía saltar sobre cualquier mujer para hacerle esas cosas. Necesitaba más información.
Quise leer más de los libros. Pensaba que si esto era lo que contenía uno solo de los libros, no me quería imaginar los demás. Lamenté profundamente no haber conocido al padrino de papá, para que me hubiera iniciado en este sagrado camino como lo hizo con él. Pero jure honrarlo de la misma forma que mi padre. Te juro que era como si todo estuviese en llamas; no sabía si quería saltar correr o gritar.
No me di cuenta cuando la puerta se abrió, ni cuando mi papá me llamó gritos, asustado cuando vio lo que tenía en las manos. Aunque si pude escuchar los gritos y golpes que enfrento después de manos de mamá. Él estuvo castigado por casi un mes durmiendo en el sillón, y yo un poco más de dos semanas.
Pero no me importaba, porque sabía que nunca iba a ser el mismo.
Fin del Flash Back.
-¿Me esas diciendo que tu padre escribe novelas eróticas y tú encontraste una de pequeño, y decidiste hacerte un pervertido?
-Eh…sí. Más o menos.
-¡Idiota!
Los dos habían vuelto adentro del salón, y estaban buscando a sus amigos para retirarse a descansar. Mientras hacían eso, seguían discutiendo la peculiar historia del moreno. May estaba muy avergonzada por el relato que acaba de escuchar y no dudaba en hacérselo saber a Ash, pero este sólo se reía sin una pizca de turbación. A lo lejos pudo ver a sus amigos acercándose.
Ash hubiera seguido con su guerra de insultos cuando sintió la señal de peligro inmediato. Sin perder tiempo, sacó su arma, y se puso frente a May sin dudarlo. Pikachu llegó en un santiamén a su lado (había estado con Gary por petición de su amigo, pero al sentir el peligro fue a su encuentro sin dudarlo), y se puso también en modo de combate dejando salir chispas de sus mejillas.
-Lo sabía…- murmuró entre dientes Ash sin despegar sus ojos del salón recorriéndolo con precisión milimétrica-. Todo esto era demasiado bueno para ser verdad.
May quería saber que estaba pasando. James, Butch y Gardenia también se estaban preocupando. A Gary, la cara de Ash le estaba indicando que habría problemas. Sacó una de sus pokebolas y le dijo a May que hiciera lo mismo. Como si quisieran darle la razón a Ash, las puertas comenzaron a cerrarse, y como varias personas usando el mismo uniforme saltaban a las mesas. La mayoría eran los camareros del barco; pero no faltaron algunos de los puestos, y bastantes entrenadores pokemon.
El grupo de amigos se juntó poniéndose delante de James y compañía, ya que reconocían el uniforme: polos blancos, estrellas rojas y pantalones militares negros. Todo comenzaba a ser sinónimo de problemas y peleas. Por las caras que tenían todos los uniformados, no auguraban nada bueno. Todos tenían máquinas en sus espaldas y comenzaban a acorralar a los entrenadores más jóvenes. Algunos se estaban subiendo a las mesas y otros se estaban dispersando por entre la multitud.
-Pero ya que estamos en el baile, bailemos-dijo Ash.
Uno de los miembros de la terrible banda comenzó a hablar.
-¡En nombre de Akairo hoshi y de nuestro líder, tomaremos sus pokemon!-gritó encendiendo su máquina.
Los curiosos brazos comenzaron a aspirar muy fuerte. La corriente unida de todos los aparatos hizo que las pokebolas se escaparan de sus lugares y fueran absorbidas por las máquinas. Los entrenadores se quedaron en estado de shock; no hacían nada para evitar que sus compañeros fueran robados. No era de extrañarse ya la mayoría de ellos eran niños y personas relativamente jóvenes. Al ver la facilidad con la que los entrenadores eran robados, los ladrones se confiaron y algunos comenzaron a caminar entre ellos para exigir las pokebolas y arrebatárselas con las propias manos. Nadie puso mucha resistencia.
-¡Denme sus pokemon!-exigió el miembro de la banda con una sonrisa prepotente. Hasta ahora todo estaba saliendo de acuerdo con el plan y no había nada que cambiara eso.
Hasta que vio la sonrisa de Ash.
-¿Por qué no mejor esto?- preguntó casualmente antes de darle un buen gancho en la mandíbula que lo dejo atontado. El hombre se intentó levantar pero el entrenador no le dio un respiro- ¡Pikachu, ataca ahora!
El pokemon no se hizo esperar y rápidamente liberó su ataque eléctrico dejando totalmente incapacitado al hombre. No paró con uno solo ya que se abalanzó al siguiente, y al siguiente, dejando fuera de combate a varios en pocos minutos. A una señal de su entrenador, el pokemon eléctrico siguió atacando y derribando a todos los que podía. Viendo que su amigo estaba ocupado, Ash se dirigió a los demás miembros de la banda.
-¡Si quieren nuestros pokemon, al menos peleen por ellos!- gritó señalando a sus enemigos y en un brillo, todos sus pokemon se liberaron y se lanzaron al ataque- ¡No somos unos simples mocosos a los que pueden subestimar!
-¡Tiene razón!, ¡Ustedes no son nada!- siguió Gary, siguiendo el ejemplo de su amigo libero a sus pokemon. May y los otros tres no se hicieron esperar.
El espíritu de los chicos rápidamente se fue esparciendo entre los demás entrenadores que por fin salieron de su estupor y se decidieron a pelear. Ellos también liberaron a sus pokemon y se lanzaron a pelear. Diestramente, los pokemon de Ash fueron los que lideraron al resto agrupando a los distintos tipos y organizando las diferentes oleadas de ataques. Desde afuera, el barco se iluminaba con las luces de todos los ataques que se lanzaron.
Tan metidos estaban en defenderse que no notaron la tormenta que se avecinaba.
En la parte humana de la batalla, Ash, Gary y sorprendentemente James eliminaban a puño limpio a varios de los bandidos. Estaban espalda con espalda formando una sólida defensa y un poderoso ataque. Muchos de los miembros intentaban pararlos pero los tres se las ingeniaron para dejarlos fuera de combate. Los tres se estaban divirtiendo, más de lo que deberían, ya que ninguno de sus rivales tenía una habilidad considerable de pelea.
-¡Güeritos, esto es lo mejor que la pasado en mucho tiempo!- exclamó divertido James, dando un puñetazo. No se consideraba una persona que le gustase pelear pero la adrenalina lo estaba consumiendo y sentía que no podía parar.
-¡Genial!-apoyó Gary haciendo lo mismo. Le gustaba mucho poder presumir sus habilidades y demostrar, al fin, que Ash no era el único con las habilidades necesarias para proteger a sus amigos.
-¡El que menos derriba invita los tragos!- dijo Ash dando una patada. Su mente estaba volando, recordando los momentos en los que peleaba con su equipo, haciendo pequeñas apuestas y disfrutando de la simple camarería.
Las mujeres (y Butch) peleaban a su propia manera. May tiraba alguno que otro golpe pero al igual que sus dos amigos se conformaba con romper cosas en las cabezas de sus agresores. Botellas, platos, vasos y sillas se estrellaban sin problema. Otras mujeres imitaban sus acciones y en poco tiempo, la batalla campal pokemon también se convirtió en una batalla de puños y patadas. La fácil situación del comienzo rápidamente había girado en favor de los entrenadores.
-Parece que tenemos todo cubierto chicos- dijo Ash mirando con atención los alrededores.
Todo parecía ir bien. Los ladrones iban perdiendo más y más terreno. Dentro de poco iban a ser superados. Sus amigos estaban levemente lastimados pero nada de qué preocuparse. Iba a decir algo más pero notó como May miraba melancólicamente un grupo de pokemon de agua (entre los que estaban varios Squirtle y uno que otro Wartortle). Estaba por decirle alguna palabra de apoyo cuando otra voz resaltó entre el resto.
-¿Por qué no me extraña verte aquí causando revuelo?, ¿No puedes evitarlo, no?, ¿Hacer siempre el papel del héroe?
Ash vio para el enfrente y notó una cara familiar. El mismo rubio que había atacado la aldea oculta junto con su amiga pelirroja estaba ahí. Sólo que estaba vez su traje había cambiado. Tenía un traje de kevlar con los colores de su equipo. Usaba unos guantes negros y botas con detalles de relámpagos. Se notaba que llevaba un cuchillo entre sus ropas pero no tenía intención de usarlo.
-¿Y por qué no me extraña verte robando pokemon indefensos?- refutó a su vez el moreno. Buscó con la mirada pero no vio a su compañera- ¿Viniste solo? Sabes que prefiero ver mujeres hermosas.
-Flannery sigue en el hospital por culpa tuya, debo agregar- respondió seriamente el rubio (sorprendiendo a los que no había oído esa historia antes) –. Por lo que es mi deber vengarla. Soy Denzi pero puedes llamarme Lectro.
-Tal parece que una de las condiciones de este grupo es tener nombres raros- resopló Ash tronándose sus puños para el combate. Se dirigió a sus amigos con una mirada seria; una que llevaba una advertencia al igual que una recomendación- ¿Pueden ocuparse de la situación mientras yo me ocupo del rubio teñido?
-Te tenemos cubierto- aseguró Gary y miró a James, Gardenia y Butch seriamente. Había leído el claro "No interfieran" en los ojos de Ash-. Es mejor dejarlo solo. Él sabe lo que hace.
Gardenia y James iban a hacer un comentario, pero Gary sólo negó con la cabeza y señalo a Ash.
Y Ash demostró muy bien que sabía lo que hacía yendo directo hacia Lectro con el puño levantado, apuntando directo a su rostro. EL rubio lo sorprendió no sólo esquivando sino también trabando su brazo bajo su izquierdo. Ash intentó soltarse por lo que se distrajó y no presto mucha atención a como el brazo derecho se levantaba y se descargaba con toda su fuerza en la nuca de Ash. El moreno sintió el dolor del seguido también de una descarga eléctrica que salió del guante de Lectro.
Ash quedó paralizado, y le costó unos minutos retomar todo el control de su cuerpo. Minutos que su rival no desaprovecho. Junto sus dos manos y le volvió a dar un golpe en la nuca que terminó por tirar a Ash al piso. Luego, le dio un par de rodillazos directos a su pecho y una patada que lo mando arrastrando el pavimento.
Ash se quedó con el pecho contra el suelo, intentando respirar y levantarse, pero el dolor y el shock no se lo permitían. Lectro lo alcanzó y le dio varios puñetazos alternando sus dos manos. Ash intentaba liberarse pero sus manos le temblaban. El rubio le dio una nueva descarga seguido de una patada a la espalda. El moreno se quedó tirado nuevamente intentando respirar. Lectro le dirigió una mirada de desprecio desde donde estaba.
-¡Qué se siente!, ¡Dime!, ¡Ser tú el que recibe el castigo!, ¡Flannery casi murió pero a ti no te importó!- le espetó escupiendo a sus pies y preparándose para seguir con la pelea. Sus guantes volvieron a brillar con un destello azul.
-Ella se metió en una pelea, y sabía cómo podía ser el resultado. ¡No me culpes a mí!- respondió Ash con dificultad y vio un punto amarillo que le dio esperanza. - ¡Ahora, ataca!
Lectro tuvo que alejarse de su víctima para poder esquivar el ataque de cola de hierro de Pikachu. Como su primer ataque falló, el ratón eléctrico tiró dos colas más de hierro, seguido de un trueno; todo con el fin de alejar a Lectro de su amo. El pokemon eléctrico se puso enfrente del caído Ash para darle tiempo a levantarse. Pikachu sabía que no iba a poder pelear apropiadamente contra el hombre, pero todo lo que necesitaba era ganar tiempo para Ash.
-¡No intervengan!-gritó Ash en un momento, cuando vio a Gary hacer amago de meterse en el duelo. El moreno sabía de las buenas intenciones de su amigo pero en este caso, solo podría estorbar. Con algo de dificultad se puso de pie. Su cuerpo estaba entumecido y aun sentía secuelas de las descargas recorriendo sus miembros. Sólo había una forma de sacar la electricidad de su cuerpo y significaba más dolor.
-Amigo, ya sabes que saber- dijo Ash a Pikachu estirando una mano hacia su amigo amarillo. El pokemon lo miró un poco dudoso pero aceptó su orden lanzándole un ataque eléctrico. Sus amigos se asustaron, mas especialmente al escuchar el gritó que salió de los labios del entrenador, pero Ash pareció salir de ese estado de entumecimiento- Gracias por sacarme esa electricidad del cuerpo. Ahora vuelve con los demás.
Pikachu aasintió y volvió hacia donde estaban sus otros compañeros indicándoles que todo estaba bien. El resto del equipo de Ash pudo volver a concentrarse, sabiendo que su entrenador estaba bien. Lo único que podían hacer ahora era terminar la pelea lo más rápido posible. Lectro miró impasible el intercambio entre Ash y Pikachu. Lo único que pudo hacer fue ponerse en plan de pelea de nuevo. Sabía que antes había tomado por sorpresa al entrenador; y ahora el verdadero enfrentamiento empezaba.
-Creí que ibas a dejar que tu pokemon peleara por ti- espetó burlón Lectro. Tal vez si lo enojaba iba a poder dominarlo un poco.
Pero claramente no conocía a Ash que solo le devolvió la burla.
-Peleo mis propias batallas.
Los dos se lanzaron al ataque de nuevo. Aunque, esta vez. Ash esquivaba más que golpeaba ya que debía evitar sus manos a toda costa. Realmente estaba herido por todo el castigo anterior. Su pecho le dolía mucho y sus piernas estaban algo débiles. Intentaba dirigir sus golpes a los muslos de su contrincante, pero era un lugar difícil de golpear teniendo que estar esquivando todo el tiempo.
Era hora de cambiar de plan.
-Necesito algún tipo de arma larga…- pensó Ash. Sus armas ninjas estaban descartadas ya que eran de metal y lo que menos necesitaba era un conductor. Además eran de corto alcance y necesitaba un poco de distancia entre Lectro y él. Viendo a su alrededor diviso una vitrina destruida detrás de su oponente, y se le vino una idea a la cabeza. Suponía que las circunstancias lo justificaban- Es mejor que nada. Y ya de por si soy un ladrón.
Se lanzó con toda la intención de un ataque directo pero a última instancia lanzó una bomba de humo que distrajo al rubio. Saltó sobre él y corrió hasta donde estaba la vitrina de sir Aaron. La exposición estaba destruida y sus reliquias estaban dispersadas por el suelo; pero por suerte su bastón estaba intacto.
-Perdón por el robo pero estoy seguro que lo hubieras entendido- dijo a la fotó rota antes de tomar su bastón. Necesitaba hacerle un pequeño cambio para poder usarlo como arma. Sacando un kunai corto la esfera de cristal de un solo golpe y la guardo en su guante. Giro el bastón sintiendo su peso y calibrándolo como arma cuando algo extraño ocurrió.
La madera brillo de color azul reaccionando a su aura y se transformó a ante sus ojos. Se hizo más largo, en el medio se formó una agarradera, y de sus extremos se formaron unas puntas metálicas de color azul. Se hizo más duro pero no cambió su peso. Ash podía sentir su aura corriendo por dentro del bastón.
-¡Estupendo!- dijo sorprendido aunque algo extrañado.
No tuvo mucho tiempo para quedarse admirando el arma porque en esos instantes, Lectro se lanzó de nuevo al ataque. Con el báculo en sus manos, tuvo una mejor oportunidad ya que podía atacar desde lejos y maniobrar para abrirse entre la defensa de su rival. Ash lo usaba con habilidad pero no era un maestro en este tipo de combate. Lo giraba y cambiaba de mano para lograr herir al rubio con las puntas o golpearlo con el propio peso del arma. Lectro no se quedaba atrás ya que a pesar de que recibía los golpes y cortes, aún se defendía bastante bien y logró golpearlo varias veces.
La pelea estaba bastante igualada, y hubiese durado más tiempo pero justo en ese momento, la tormenta golpeó al barco con toda su fuerza. El fuerte oleaje, los crueles vientos y la castigada estructura del barco por la pelea, hacía que todo temblara y se derrumbara. Todos los combates pararon y la sala de pelea se quedó en silencio por varios minutos antes de que alguien decidiera hacer algo.
-¡El barco se está por hundir!- gritó alguien haciendo que todos los presentes empezaran a correr a las salidas (que se habían abierto gracias a que la electricidad había empezado a fallar). Nadie tenía intenciones de quedarse cuando el barco se hundiera.
-Creo que por ahora tenemos un empate pero no creas que te perdonare la próxima vez- dijo Lectro retirándose hacia una de las ventanas del barco. En otras circunstancias, Ash lo habría perseguido, pero por el momento no había tiempo que perder.
-Lo mismo digo…- replicó Ash, cayendo sobre una rodilla. El báculo se redujo al tamaño de una vara y el chico lo guardó. Todo su cuerpo le dolía y presentía un desmayo en pocos minutos. Luchó contra sus fuerzas para quedar consciente. En seguida, sintió como sus amigos habían llegado hasta donde estaba él.
-¡Ash, Debemos curarte!- gritó May llegando a su lado. Su voz le llegaba lejana y no podía enfocar bien sus ojos.
-¡No tenemos tiempo!, ¡Debemos salir del maldito barco!- gritó ahora Gary. James y su novia asintieron ante la idea.
-¡Ok, ok, pero primero quiero a mi pokemon de vuelta!- espetó May mirando a Butch.
-¡Estás demente!, ¡La máquina está muy lejos!
-¡Pero yo lo quiero!
-¡Olvídense de la maldita máquina y sólo dense las pokebolas!- gritó Ash. Su consciencia iba a durar solo unos pocos segundos, más y no la iba a desperdiciar oyendo una estúpida pelea.
Los dos entrenadores asintieron ante la sugerencia y comenzaron a hacerle caso, pero justo en esos instantes una enorme ola tumbó el barco he hizo que todos ellos se golpearan la cabeza.
Afuera, el Santa Anna comenzó a perderse entre las aguas.
Contiuara….
