Corazón de Leona.
El comedor se encontraba bien acomodado con un par de cristalerías ornamentadas por manos elficas dedicadas a la elaboración de bajillas finas, cada cubierto en su lugar era el producto de un hombrecillo que se había esmerado deacuerdo a las exigencias de su amo. Las velas de centro chorreaban despidiendo un aroma a cereza que invadía todo el lugar y la mantelería grabada con el escudo de la familia Malfoy se distinguía en las cuatro esquinas de la mesa.
Malfoy caminaba de un lado a otro sosteniendo su copa de moscatel que se había consumido a la mitad en tan solo pocos minutos. Aún continuaba preocupado por la presencia de la detective Parker que tenía de hermosa lo mismo que astuta y ventajosa; sus manos temblaban un poco al sentir que todo estaba complicándose, pues Potter estaría más vigilado por los aurores e incluso por la misma discipula de Moody quien seguramente escudriñaría todas las posibilidades de encerrar al secuestrador.
-Necesito llevarles ventaja- Pensaba en voz alta bebiendo un sorbo de su copa de vino y fijando su mirada en la bajilla que pertenecía a la casa desde que fue comprada por Lucius.
Al cabo de algunos minutos escuchaba algunos pasos provenientes de unos pies menuditos, en intervalos cortos, aquel sonido se aproximaba hasta que cesó para solo escuchar una respiración delicada. Draco volteaba sorprendido sin dejar escapar ninguna emoción, su mirada gris se deleitaba con aquel vestido satinado color azul cielo con algunos motivos plateados.
Había visto ese mismo en sus madre hacía algunos años, pero ahora miraba a Hermione luciéndolo con elegancia, esa cintura que amoldaba el vestido, los hombros torneados cubiertos por tan solo un chal que él mismo había elegido hacían el contraste perfecto con ese cabello castaño callendo en rizos definidos.
El rostro de la ojimiel no había cambiado con el tiempo; aquellas facciones de niña seguían dibujadas en ese cutis perfecto y sonrisa encantadora a pesar de no tener motivos para esbozarla en ese momento. Caminaba lentamente con sus manos entrelazadas sin mirar a su captor , que por alguna razón aquellos ojos grises le quemaban recordándole el episodio de placer en la bañera. ¡Tenia que ser tan hermoso!, se reprochaba en forma de pregunta a si misma al sucumbir en el laberinto de la imaginación mas baja y hechizante de toda su vida.
-Buenas noches- Decía sin emoción alguna sentándose en la silla que quedaba al otro extremo de la cubierta mientras que el rubio no se conformaba con esa distancia considerable.
-¡Plumber!- Ordenaba con decisión Malfoy y en el instante aquel hombrecillo aparecía a un lado tratando de no cometer ningun error incluso al respirar.
-Dígame amo… Plumber como siempre a su servicio- La voz chillante del hombrecillo se hacía sonar mientras que Draco no despegaba su mirada de la chica; asi que con voz firme, cautivadora y dominante ordenaba lo que tenía que hacer.
-Acerca a la señorita a mi lado- Antes de que pudiera terminar la frase, el elfo se desaparecía al instante para tomar el asiento donde Hermione se encontraba; la chica solo sintió que su estómago daba un vuelco por el movimiento tan brusco que el hombrecillo le había provocado con la reaparición. Malfoy tan solo se carcajeaba de lo lindo contemplando la palidez de la chica quien se encontraba roja de la furia.
-Me gusta la interacción Granger, y de esta distancia puedo vigilar que no trates de escapar- Draco le guiñaba el ojo riéndose de aquella acción mientras Hermione deseaba estrellarle el plato que tenía enfrente o quemarle los testículos con las velas de centro por tomarla como su bufón personal. En cambio a eso, decidió respirar un poco y calmarse, tenía por bien sentado que el encender la mecha sería proporcional a no averiguar el sitio en el que se encontraba.
-Creo que si me lo hubieras pedido me hubiera acercado sin inconveniente, no veo la necesidad de una desaparición- En ese momento su ritmo cardiaco comenzaba a acelerarse, había una esperanza después de todo, debía disimular aquella satisfacción que invadía su ser al encontrar una posibilidad de por fin escapar de ese maldito lugar, solo le pedía a Merlín que no se le ocurriera usar legermancia para que no la delatara aquel pensamiento.
-Eso le quitaría lo divertido de hacerte molestar- Se carcajeaba sonoramente pero a la castaña no le importaba; trataba de observar y estudiar el lugar donde se encontraba, cualquier pista, indicio o por lo menos la distancia aproximada le daría la pauta para realizar la desaparición.
-No importa, contigo cualquier cosa es posible- Decía secamente fijando su vista en el plato ideando la forma de huír. En cambio el rubio de ojos grises dejaba su copa en la mesa mientras que el elfo hacía aparecer la cena.
El banquete consistía en una crema de maíz con mantequilla; misma que humeaba dentro de un recipiente de porcelana francesa, una canasta de pan de centeno cortado en rebanadas sobre un mantel pequeño cuadriculado. Todo eso como primer tiempo , también una botella de shampagne escarchada por fuera que habían dejado enfriar desde horas antes para disfrutarse durante la misma haciendo un complemento ideal para esa comilona de príncipes. Hermione cerraba sus ojos agradeciendo esa comida, siempre se consideraba afortunada al tener algo que llevarse a la boca mientras que los que no tenían esa suerte se conformaban con tan solo mendrugos o sobras de basura que la vida les regalaba como alimento.
Draco había comenzado dando una cucharada a su sopa tomando una rebanada de pan para acompañarla, miraba de reojo a la castaña quien continuaba con los ojos cerrados. Se sintió incomodo por demostrar una clara falta de educación a pesar de haber nacido en cuna de seda.
-¿Qué no piensas cenar?, o no tienes hambre- Replicaba el muchacho terminando el bocado de lo hambriento que lo había dejado todo ese día de actividades.
-Si- La castaña respondía secamente haciendo de tripas corazón para comenzar con la cena; tomaba el primer sobro de su sopa viniéndole a la mente la misma que su madre preparaba. Recordaba las innumerables ocasiones donde la encontraba en la cocina realizando paso a paso las indicaciones del recetario y aspirando el aroma que emanaba de ese sitio mientras ella leía algún libro para solo mirarla de reojo.
Sentía ganas de llorar botar todo eso y restregarle a Malfoy lo hijo de puta que había sido hasta ese momento, pero sobre todo, anhelaba escapar para evitar lo que estaba sintiendo, algo que en lugar de brindarle dicha le asqueaba, repudiaba, su cuerpo comenzaba a sentir la necesidad de ese maldito aroma a menta, esa esencia del demonio mismo que la arrastraba al peor de los infiernos; pero ella se resistía, lucharía con todas sus fuerzas para extirpar ese maldito error y cruel jugada del destino. "Yo amo a Harry, yo amo a Harry", se repetía a si misma para grabarse lo que debía sentir, lo que siempre había añorado desde que era una niña no permitiendo que un arrebato de pasión le quitara todo eso.
-Mañana iré a ver a tu amante, ¿Quieres que le diga algo de tu parte?- Malfoy preguntaba como si nada mientras que la chica pensaba que quizá le había leído la mente, pues justo en ese momento acababa de venírsele a la mente su amado cicatrizado; tan solo daba sorbos a su sopa aferrándose al sabor y poniendo su mente en blanco para ser precavida.
-Aunque te lo dijera no creo que ayude mucho dadas las circunstancias- La castaña tomaba el mantel pasándolo por su boca- ¿Te puedo hacer una pregunta?- lo miraba.
-Depende, yo sabré si contesto o no- Seguido a eso Hermione por fin postraba sus ojos en los de su captor.
-¿Cuánto es lo que Harry te esta pagando para mi rescate?- En ese instante el platinado soltaba una sonora risotada viendo graciosa aquella pregunta, la volvió a mirar mostrando sus dientes blancos delante de una saña mas venenosa que la de una acromántula enfurecida.
-Eso no es de tu incumbencia Granger, aunque creeme que me haré de la fortuna indirectamente del gran héroe con el que te acuestas- Declaraba con tanta seguridad mientras que la chica al escuchar eso ultimo sintió ganas de lanzarle la sopa caliente de la olla en los genitales por comportarse de manera tan inmadura y viceral.
-¿tu como sabes que ya me acosté con Harry?, asi que solo como dato Malfoy- Ella tomaba su cuchara y lo apuntaba con ella. - No soy una de las tantas que estas acostumbrado a tratar, es mas, si me he acostado con el o no, es cosa que a ti no te importa- Draco sintió ganas de hacer otra rabieta, no comprendía porqué le importaba que Potter hubiera estado con ella, después de todo, solo era una sangre sucia, una inmundicia para la comunidad mágica, una aberración en todos los aspectos, pero el corazón no mentía, se estaba muriendo de rabia al imaginarse a la chica en brazos de su enemigo jurado, asi que la miró con determinación deteniéndose en esos orbes de color caramelo.
-Tienes razón, no me importa un carajo que te hayas entregado a el, después de todo no soy yo quien esta acostándose contigo - Se hizo un silencio de unos minutos, ambos se contemplaban, mirándose con reto, con rabia, con odio, como siempre se habían visto desde que se conocieron, pero el latir del corazón se había convertido en uno solo sin que ellos lo notaran. Los dos estaban entrando a un terreno prohibido, adentrándose a profundidad a lo que podría ser su perdición o en el mejor de los casos, la salvación del uno al otro; eso no lo sabrían hasta que llegase el momento de quitarse aquella coraza seguida de las millones de mascaras que se anteponían para que nadie conociera realmente quienes eran.
-Lo se, cosa que agradezco sobre manera Malfoy- Ella daba la ultima estocada regresando a su sopa para reprimir las ganas de apretarlo con sus propias manos hasta deformar a ese cretino que se había burlado de ella sobajándola a los niveles de las golfas aristócratas con las que estaba acostumbrado a tratar. -Entonces estas enterado de sus finanzas, es decir, llevaste planeado esto desde cuando- hacia una pausa- Que yo tenga entendido han embargado todas tus propiedades, asi que en caso de que descubran que tu fuiste quien me secuestró, los aurores te rastrearán incluso hasta el punto donde llamaran a los cazadores- Ella tomaba tranquilamente su sopa mientras que Plumber hacía aparecer un lomo relleno en salsa de regalís como segundo tiempo.
-Vaya que no por nada te decían la roedora de la biblioteca- Draco se calmaba de la misma manera terminando su sopa y cortando una generosa rebanada de lomo sirviéndose de igual modo algo de ensalada con puré de papa que se encontraba como guarnición.
-Solo conjeturas, además durante la cena debemos de tener algun tema de conversación o me equivoco?- Ella seguía en lo suyo restándole importancia, pues en cualquiera de los escenarios no le daría ninguna ventaja.
-Descuida Granger, aquí no nos encontrarán a menos que el parásito éste nos delate- Se refería al elfo que ignorando ese comentario seguía sirviendo lo necesario para la cena. La castaña aún seguía en la espera de lo que deseaba averiguar terminando su sopa para servirse algo de lomo con ensalada, consideraba que la papa brindaba más calorías que el cuerpo necesitaba, y tomando en cuenta su situación debía estar lo más ligera posible.
-Pues si es el caso, comenzarán a buscar el lugar donde podrías tenerme, además tu madre sería quien sufriría con todo esto Malfoy, la interrogarían hasta volverla loca, creeme que conocí algo de los métodos medievales o poco convencionales de Moody cuando trabajaba para la orden del fénix- Mencionaba para abrir el camino hacia aquella respuesta.
-Estocolmo no es un sitio fácil de escudriñar, asi que por ese lado puedes quedarte tranquila, no te encontrarán aquí- La chica detenía su cuchillo al cortar un trozo de lomo al recibir lo que había buscado; si sus cálculos eran ciertos, Suecia no quedaba lejos de Londres, solo había que calcular el kilometraje de la distancia para poder realizar la desaparición, pero lo más importante era notificar a sus padres que estaba bién. No había tiempo para pensar siquiera en que si la perseguía o no, debía huir agotando todos sus recursos, si no tenía varita por lo menos contaba con esa ventaja de no encontrarse cerca de el para poder esconderse.
-Con razón la nieve es espesa, aunque debo intuír que estamos por las montañas al norte, pegado al polo que lo provee de ella- Decía engullendo el trozo de carne aún maquinando la forma de poder salir de esa casa, mientras tanto el platinado la observaba; debía aceptar que no había capturado a cualquier chica tonta, Hermione Granger era más suspicaz de lo que pensaba, debía tomar precauciones para que esa moneda de cambio no se pasara de lista, no había trabajado demasiado para que de buenas a primeras perdiera todo declarándose derrotado.
-Esta propiedad no esta confiscada si es que preguntas- El chico daba un suspiro largo recordando sus vivencias de niño- Pertenece a mi madre como obsequio de aniversario- Finalizaba bebiendo algo de Shampagne que había servido en la copa haciendo lo mismo con la de la castaña.
-Sabes una cosa Malfoy?- Indicaba con tranquilidad la ojimiel.
-Que?-
-Creo que muchas cosas van a cambiar de ahora en adelante- Dejaba los cubiertos en la mesa con tranquilidad evitando a toda costa cualquier emoción para no ser detectada.
-A que te refieres?-
-Siempre has estado acostumbrado a obtener lo que quieres, incluso de la peor manera pero no te saldrás con la tuya imbecil de mierda- La chica no lo pensó más y tomó el plato de comida para poder arrojarlo al pecho del platinado; éste solamente sin pensarlo deseaba quitarse de encima aquella carne y pure que tenía embarrado en la ropa pero en ese instante Hermione tomaba el cuchillo de los cubiertos levantándose rápidamente y posicionarlo en el cuello del platinado con suma destreza.
Draco sintió el filo del mismo en su piel sorprendiéndose de aquella acción tomada, se carcajeaba sonoramente encontrando ridículo aquel intento de resistencia que por desesperación la Gryffindor había optado por tomar sin tomar en cuenta que él tenía todo previsto, nada ni nadie le quitaría el triunfo que tenía planeado. Alzó su cabeza para observar que la castaña lo miraba con furia, con odio, con miedo, sentimientos que lejos de desagradarle le encantaban volviéndolo más perdido e insano.
-No seas tonta Granger, sabes que no puedes matar ni a una puta mosca, asi que no cargarías con la conciencia de una asesina cierto?- El declaraba con suma tranquilidad como si toda aquella fuera tan solo una pantomima que terminaría en aplausos del publico conocedor. En cambio Hermione tenía sus ojos clavados en ese par de monedas de plata, decidida a cualquier cosa con tal de obtener su libertad incluso causaría daño.
-Bien valdría la pena librarme de una maldita rata como tu, le haría un favor al mundo de hecho- En ese momento el platinado sintió una daga en el corazón, su sangre abandonaba su cuerpo, sus sentidos comenzaban por primera vez a temblar de ira, de decepción, de locura al escuchar esas palabras tan acertadas e hirientes. "le haría un gran favor al mundo", esa ultima frase rondaba en su cabeza mientras sentía el filo de la navaja en su cuello pensando que sería tan fácil abandonar todo, nadie lo extrañaría, nadie hablaría bien de él , incluso ella, esa castaña que deseaba conservar, que deseaba retener aun a costa de su voluntad como si fuese esa parte que completaba al ser humano que quizá había dentro.
No debía demostrar tristeza, era un Malfoy y como tal debía resistir hasta el ultimo momento, si se había declarado rey de su propia inmundicia en la que había caído debía portar con orgullo esa corona de espinas que se había clavado para mitigar el vacío y el dolor que albergaba su alma; esa vida de sombras a la que se había sometido sin el valor suficiente para cambiarlo, se lo merecía, sabía perfectamente que todas y cada una de las acusaciones eran ciertas, total y cruelmente verdaderas.
-Entonces… matame Granger..- Tomaba con fuerza la muñeca de la castaña y la colocaba mas en su cuello para que con precisión pudiera realizar el corte letal y definitivo que acabaría con su asquerosa existencia, terminar de una buena vez con aquel criminal que la tenía prisionera. La castaña no dejaba de respirar entrecortadamente obesrvando sus ojos, había en ellos mucho más miedo que antes acompañados de una resignación a su suerte; su mano comenzaba a temblar como gelatina tan solo sostenida del agarre del platinado, continuaba observándolo detenidamente para poder descifrar cuanto sufrimiento era por el que el chico estaba pasando, cual era la lucha interna que llevaba acuestas que quizá no lo dejaba conciliar el sueño.
No había tiempo de pensar siquiera, pues Draco tenía razón, ella no era una asesina, no de la clase que a sangre fría atraviesan con el hierro un cuerpo latente para consumar una sed de sangre. Era una Gryffindor y si lucharía por su vida debía hacer las cosas que abanderaban su casa, la valentía, el don de mando, el coraje y la casta serían sus preceptos si deseaba salir con vida de todo eso. Tenía que saber jugar sus cartas para no cometer una barbaridad que no solo la enviaría a una prisión cruel y despiadada sino que la perseguiría por el resto de sus días recordándole que había tomado una vida que no era suya.
-No..- Decia en susurro, despacio como en una oración cálida mientras que el platinado solo sonreía esta vez sin malicia, tal vez esa era la mirada de un condenado a muerte en ese ultimo momento, la oportunidad de redimir sus errores en solo un gesto.
-Por que no Granger?.. terminarías con todo, con migo, con tu encierro, y… tu relación con Potter seguirá como hasta ahora, soy yo… quien te lo impide cierto?- Comentaba el platinado con suavidad aun sosteniendo ese gesto de resignación.
-Yo.. no soy asi Malfoy..- Sin pensarlo la chica cedía ante la fuerza del príncipe de las serpientes soltando el cuchillo para después tomar esos labios contra los suyos en un beso. Sus cabellos castaños y rizados caían en la camisa negra de su captor atrapándose en ese juego de labios que ahora tomaba deliberadamente, recorría con su lengua cada centímetro para deleitarse con el aroma a menta que no había abandonado su mente. Su respiración era lenta, tranquila, pausada, aquella que denota una tranquilidad al suministrarle esa sustancia que puede aletargar los sentidos a tal grado de perderlos completamente.
Draco sintió que su corazón volaba; por primera vez era libre pues nadie vería que estaba compartiendo un momento erotico y peligroso con una sangre sucia, con una indeseable , con alguien a quien sus padres aborrecerían por el solo hecho de cruzar palabras. No importaba ahora, nada de lo que sus estupidos ideales de sangre que se le habían inculcado desde niño tenía validez alguna con tal de disfrutar el sabor liquido de la vainilla que emanaba Hermione Granger, la insufrible sabelotodo a quien se había jurado molestar hasta el cansancio recalcándole a cada minuto que sería mejor que ella en todos los aspectos. Su cuerpo comenzaba a responder cada vez mas sintiendo que las manos de la castaña desabrochaban su camisa poco a poco mostrando su torax blanquecino, ligeramente marcado e impregnado hasta el ultimo nervio de encino dulce.
Ella seguía besándolo, deleitándose de esos labios que no sabía si volvería a tocar algun dia, y aún llendose de ese lugar los llevaría consigo para después olvidarlos obligatoriamente de su pensamiento. Su principal objetivo era huir, aunque ahora lo dudaba, el mar de confusiones se hacía presente atravez de ese contacto, de ese contacto tan peligroso que intercambiaba no solo su saliva, sino sus deseos mas carnales y prohibidos.
Bajaba lentamente sus manos por ese pecho que parecía elaborado de porcelana, tan blanco como la nieve marcándose cada roce como una especie de camino o tatuaje hecho por ella quien continuaba el toque provocando que el platinado suspirara entrecortadamente.
-Que.. que haces Granger..- La chica no contestaba a esa petición, pues sus labios se volvían a apoderar del Slytherin silenciándolo para seguir con ese juego pasional sobre la ropa. Desabotonaba su cremallera dejando ver el elástico de su ropa interior; el color negro acentuaba bien con aquella piel blanca que hacía vibrar sus sentidos, esa erección que ahora prominente tan solo era impedida por las prendas que de haber querido podrían desaparecer para tomarse mutuamente sobre aquella mesa donde todavía el lomo relleno medio consumido se encontraba caliente.
Con sutileza la mano de Hermione pasaba por las caderas de Malfoy como tratándose de una obra de arte que se debía apreciar lento, acariciaba con suavidad, con tacto, con los nervios creados por la ansiedad de encontrar eso que estaba buscando. En ese momento sintió algo rígido, duro, simplemente el emblema de poder de Draco quien ahora estaba sometido por esas manos magistrales siendo victima de su propio deseo; aquello que estaba tocando salía del pantalón ansiando ser liberado quizá de la opresión del mismo decoro del vestir. Sin pensarlo un segundo más lo tomaba con fuerza, hasta sacarlo de su sitio. El platinado abrió sus ojos sorprendido realmente de aquel acto mientras que la chica lo apuntaba severamente al pecho.
-Sacaste mi varita!- Se levantaba haciendo que Hermione retrocediera un poco con aquel madero oscuro en ristre.
-No me hagas dañarte Malfoy!- Sonaba desesperada
-No tienes el valor maldita, si no lo tuviste cuando se te dio la oportunidad mucho menos ahora- El chico intentaba acercarse con esa mirada gélida, llena de satisfacción , de triunfo, pues si algo se le había dado demasiado bien eran las palabras. -Te sentiste humeda cuando me besaste sangre sucia?- Se reía sonoramente.
- Callate hijo de perra, ¡Repulso!- El rayo impactó en el pecho del platinado haciendo que rebotara hasta la pared donde se había golpeado la espalda con una armadura de metal que servía de ornamento para la casa. El cuadro de botero que se encontraba en la pared se tambaleaba solo un poco a punto de caerse, y por fortuna no lo hizo o de lo contrario no lo contaría el chico que tenía ahora sus cabellos despeinados, su cremallera abierta y su camisa desabotonada.
-Donde esta la salida Malfoy o creeme que no dudare en usar hechizos mas fuertes, sabes que lo puedo hacer asi que mas te vale que cooperes- Hermione suspiraba un poco mas hondo para poder guardar la compostura, se sentía poderosa pero a la vez vulnerable por estar en un lugar que desconocía por completo sin sus amigos que podrían dar la cara por ella en cualquier momento.
-No saldrás de aquí mojigata- El chico se lanzaba contra ella pero en ese momento Granger actuaba con todo lo que tenía.
-Cuervafors!- Los cubiertos que adornaban la mesa se transformaban en cuervos que atacaban al chico para distraerlo hasta que en ese momento salió por la puerta del comedor para dirigirse hacia la sala de estar; jamás había estado en ese lugar por lo que el acceso principal no debía estar lejos de ese sitio.
Volteaba a dirección del comedor donde la puerta se abría para mostrar al chico más furico que nunca, ahora con su camisa negra desgarrada y su propia carne lastimada por las aves corría hasta donde la castaña se encontraba pero ella apuntaba a la salida.- ¡Bombarda!- La puerta explotó como si se tratara de una hecha de hielo seco dejando que el viento helado lograra pasar a la mansión; la castaña no lo dudó más e intentó hacer la desaparición pero nada había funcionado.
Corrió como pudo entender atravesando la espesa nieve que separaba la casa del bosque que se divisaba a unos metros, el camino estaba cubierto totalmente y su movilidad era nula, sus pasos se hacían más pesados debido al vestido que llevaba puesto. No importaba, ella debía salir de ese lugar o por lo menos intentarlo, sería su única oportunidad de lograr escapar, pero el intenso frío que se cernía cada vez más en su piel la alentaba; observaba los pinos altos que se encontraban congregados a unos metros para poder llegar a ellos y por lo menos evitar helarse más de lo debido, sabía que en cualquier momento Malfoy lograría alcanzarla.
Casi lo lograba, a paso lento pero seguro lejos de aquella casa que había sido su celda por mas de cuatro meses se quedaba atrás junto con todos esos recuerdos malos que tuvo, ya no escucharía mas aquel estúpido reloj marcando las horas en campanadas crueles y despiadadas, jamás tendría que estar vigilada por un elfo para poder ir a donde uno hace las cosas en privado, no mas de aquella confusión que estaba sintiendo, no otra vez el aroma a menta y a encino dulce, esos los olvidaría una vez llegando a Londres donde planeaba quedarse en casa de sus padres, no regresaría al colegio sabiendo que Malfoy podría buscarla, no con esa furia contenida.
A lo lejos observo un cuervo volar por los aires hasta pararse cerca de uno de los arboles, no le tomó importancia continuando su camino con dificultad tomando la falda para poder caminar más rápido, debía recorrer lo más que pudiera ahora con la varita del platinado en su poder que le serviría para abrirse paso; con voz casi débil recitó un encantamiento para quitar gran parte de la nieve de su camino.- Incendio- De la varita salía un rayo de fuego que lograba derretir las montañas blancas que no le permitían el paso hasta que de nueva cuenta observo al mismo animal frente a ella.
-Crees que te resultara fácil escapar de mi… maldita sangre sucia inmunda- Esa voz era la de Malfoy, pero no lograba verlo por ningun lado; asustada empuñaba más la varita volteando a todos lados para poder localizarlo, pero al cabo de un rato se daba cuenta que estaba sola en ese bosque de pinos gruesos y altos cubiertos de nieve. El baho que salía de su boca se hacía cada vez mas pausado denotando sus nervios, su miedo al sentirse perseguida por aquel platinado.
-Donde estas- Preguntaba todavía tratando de buscarlo.
-El ojo humano ve lo que solo desea ver, quizá la criatura más pequeña te pueda sorprender, o mejor aun.. dejaré que tu misma lo descubras- El acento grave, siniestro y firme se hacía sonar como eco en ese sitio rodeado por la naturaleza helada; Hermione volteó al instante observando que el cuervo seguía mirándola, se llevó una mano a la boca al contemplar claramente que ese mismo se transformaba lentamente en otra cosa que distaba mucho de ser un animal.
Las patas se alargaron asi como también las alas se extendían más de lo debido para dar lugar a un par de brazos fuertes y marcados por la testosterona del hombre mismo. Las plumas negras iban cayendo lentamente en esa nieve para mostrar una piel pálida casi de porcelana, los pezones rozados se notaban al momento que la oscuridad del cuervo desaparecía con el paso de la transformación. Aquel cuervo había tomado forma, misma que tenía un nombre.
-Malfoy…- Hermione no podía creer que aquel rubio era ahora un animago, o tal vez había aprendido a serlo en algun tiempo.
-Lo que bien se aprende jamás se olvida- Los ojos que solían ser grises tenían un tono más oscuro que la noche, totalmente negros fijando aquella rabia en la castaña que había intentado escapar dejándolo herido. -¡Plumber!- Ordenaba al instante y el elfo aparecía detrás de la castaña para poder realizar el encantamiento amordazador sin siquiera esperarlo.
-No..-Hermione sintió una serie de lazos fuertes enredando su cuerpo como la primera vez que había sido capturada en el colegio esa noche que planeaba verse con Harry. Las cuerdas se ataron firmemente alrededor de ella como pegándose a su piel, también su boca sifrió las consecuencias pues no se le dio oportunidad de hablar a causa de una que la cubría completamente.
Malfoy se acercaba lentamente para posteriormente darle otra bofetada por aquella afrenta que había cometido en la cena; sus ojos todavía oscuros se posaban en el rostro casi con lagrimas de la castaña misma que lo seguía observando con odio, esa clase de ira contenida que de estar desatada podría asesinarlo esta vez sin pensarlo siquiera.
El no sonreía, estaba iracundo, decepcionado a tal grado que podría acabar con su vida con tan solo desearlo, ya que tomaba de las mejillas a la chica para poder pegarla a un tronco de los arboles mirándola con asco, con desprecio, aquel que había sentido desde aquel primer dia en que la conoció. La Gryffindor sintió que su mejilla ardía a causa de la bofetada, pero esta vez no iba a rendirse no importando cuan fuerte este lastimada, no permitiría que la tocaran por dentro sacando el coraje suficiente para sobrevivir, se lo había propuesto, lo lograría.
-Eres una perra malagradecida- La tomaba mas fuerte mirándola a los ojos. -Quise ser un poco amable contigo pero veo que te aprovechas de eso para salirte con la tuya, pero ahora me vas a conocer, te arrepentirás de haberme hecho esto, asi que ruégale a quien creas que tu puto suplicio termine Granger, por que no seré paciente, pero si te portas bien de ahora en adelante, todo podría cambiar- El platinado miraba al elfo con severidad.
-Llevatela a la habitación de servicio, pero antes le quitas el vestido de mi madre, no quiero que una inmundicia tenga algo tan preciado para mi- Draco lanzaba a Hermione al piso misma que caía sobre la nieve sintiendo que lo helado la quemaba, ahora comprendía que no le resultaría nada fácil salir de aquel lugar y menos en las condiciones en las que se encontraba.
El elfo la tomaba de la cintura y desaparecía con ella hasta la mansión donde de seguro tenía ordenado arreglar la puerta que se había vuelto añicos con el impacto del encantamiento explosivo. Draco suspiraba lentamente recobrando sus ojos grises de nueva cuenta, la capa negra que le servía de plumaje era lo que cubría su pecho blanquecino sintiendo el viento helado calmar su furia. Se recargó en el mismo árbol de espaldas y miraba la nieve de forma mucho más tranquila pensando en aquella cena que terminó como un campo de batalla; encendía un cigarro y exhalando el humo cerraba sus ojos.
-Eres… solo una puta moneda de cambio Granger… para mi… no… no significas nada- El chico temblaba en ese momento abrazandose a si mismo un poco, pues quizá deseaba tener esas palabras en la mente para continuar con aquella venganza que desde un principio había jurado terminar y llevar hasta lo último para poder recuperar un poco de su gloria, tenía sus planes hechos por lo que un sentimiento como el que comenzaba a surgir no lo detendría para lograrlo.
