Hola a todos! Estoy de regreso y yo sé que estuvieron viendo 1000 formas de morir para escoger la adecuada para mí, pero no fue mi intensión desaparecer así de la nada, de hecho entre a prácticas en la universidad y esta semana me las programaron en la noche y hasta hoy estoy viva! Y tengo tiempo de actualizar, así que aprovechare y si alcanzo… subiré todos los capítulos restantes de esta historia. :)

Gracias a Gabriela Cruz, NickyColferC, carilinda27 y Fioreeh-VCC por sus comentarios :D

carilinda27: El mismo nombre y la autora es Evangeline Anderson.


Capítulo 14

—Siento que tengan que irse, mein liebling. Pero entiendo por qué deben hacerlo. —Nana inclinó la cabeza a un lado en un gesto como de pájaro que a Kurt le recordó su infancia. —¿Pero realmente crees que es seguro hablar con tu padre y renunciar al título por un were?

—No le mencionaré la parte del were. —Kurt cruzó una pierna sobre su rodilla y se inclinó hacia adelante en el sofá de brocado rojo. Blaine estaba empacando en el carro, dado que el sol aún no se había puesto totalmente. —Eso sería presionarlo demasiado. Pero debo enfrentarlo, Nana. No puedo permitirle que me obligue a hacer algo que sé que está mal.

—Tu padre cree que hace lo correcto, es como si lo oyera —ella dijo secamente. —Sería mejor que solo le enviaras una tarjeta postal desde donde Blaine y tu decidan establecerse.

—Así él podría rastrearme y le haría algo horrible a Blaine. No, Absolutamente no. —Kurt frunció el ceño. —Él va a tener que recordar que soy mayor de edad y que ya no es mi guardián legal. Puedo renunciar formalmente al título y al nombre de nuestra familia, frente al consejo entero si es necesario. Una vez que lo haga él no puede hacer nada más que dejarme ir.

Nana frunció el ceño. —Espero que tengas razón querido. Realmente lo espero. Y ¿qué sobre la gente de Blaine? ¿Qué dirán ellos?

—Nosotros iremos a ver a su madrastra en persona porque parece sentir que ella puede entender nuestra relación, si ella me conoce. Después de eso él le llamará al líder de su manada para verlo a solas, sin el resto de la manada. Parece ser…más seguro de esa manera.

—Ya veo. —Ella asintió. —Probablemente sea una sabia decisión.

—Sí. Blaine está preocupado acerca de cómo reaccionarían al ver mis marcas en él. —Kurt suspiró. No podía evitar preocuparse acerca de cómo Blaine podría manejar a Sebastian, él podía decir a través de su lazo que Blaine había estado más que medio enamorado del líder de la manada la mayor parte de su vida. ¿Aún lo estaría? ¿Podría esa residual emoción nublar su juicio?

—Bien, todo está empacado en el carro y el sol se acaba de poner. Tiempo de irnos. —Blaine entró, secándose las manos en los jeans.

—Bien, entonces, será mejor despedirnos. —Nana se puso de pie y tomó una de las manos de Kurt y entonces ella buscó la de Blaine. Después de un breve momento de dudas él tomó la mano ofrecida y ella le dio una insegura sonrisa. —Muy bien, mis queridos. —Nana los vio a ambos. —Ambos son mis queridos ahora y temo por ustedes.

—Estaremos bien, Nana —Kurt trató de tranquilizarla pero ella negó con su cabeza.

—Solo espero que tengas razón. Recuerda lo que siempre te enseñé, Kurt, el curso del verdadero amor nunca es fácil pero al final vale la pena.

—Lo recuerdo —dijo seriamente.

—El lazo entre ustedes es algo especial, algo sagrado —ella enfatizó, apretando ambas manos y viendo más a Blaine. —Cuídenlo, aliméntenlo, nútranlo, permítanle crecer y tomar fuerza en su interior y eso hará a ambos más fuertes. Pero una vez roto, nunca podrá crecer de nuevo. ¿Lo entienden?

—Sí, Nana —ambos dijeron al mismo tiempo.

—Bien. —La vieja mujer sonrió. —Ahora ambos denme un beso y cuídense mutuamente. Y si necesitan un lugar donde quedarse de nuevo, lejos de ojos curiosos, vengan a verme. Siempre serán bienvenidos.

—Gracias, Nana. —Kurt se inclinó y la besó en la mejilla. Cuando se enderezó, Blaine hizo lo mismo. Nana tomó la mano del were y lo vio a los ojos.

—Cuida de mi Kurt —le dijo seriamente. —Mantenlo seguro y amalo tanto como puedas.

—Yo, uh, lo prometo. —Blaine se oía incómodo pero sincero. —Hare lo mejor que pueda para cuidarlo, Nana.

—Entonces, está bien. —Ella lo dejó ir y les sonrió a ambos. —¿Bueno? Váyanse, mein lieblings. Buena suerte a ambos y no esperen tanto para venir a verme de nuevo.

—No lo haremos, Nana, lo prometo. —Kurt le dio un último abrazó y besó y le pellizco la mejilla y entonces tomó la mano de Blaine. —Vamos. Es mejor irnos y aprovechar el tiempo.


—Me alegra que decidieras hablar primero con tu madre —Kurt le dijo a Blaine mientras estacionaban el Spyder a un lado de la Chop Shop. —Creo que necesito un poco más de tiempo antes de hablar con la mía.

—Pensé que tu mamá era fácil. —Blaine revisó las iluminadas ventanas, esperando ver la silueta de Elaine.

—Lo es. —Kurt se oyó tan serio que Blaine giró la cara para verlo, frunciendo el ceño. —Hey, no tenemos que hacer esto si no quieres. Podemos solo ver a mi madrastra, colocar mi motocicleta en un remolque detrás del carro y tomar la carretera.

—No, por más difícil que pueda ser, debe hacerse. Es la única manera que seremos libres. —Kurt suspiró. —Pero debo admitir que no me anima el ver la rabia de mi Padre cuando renuncie al título.

Blaine le sonrió. —Solo dile que te puedes quedar con toda esa monarquía de mierta mientras no le importe que estés con un were.

—Esa es la última cosa que quiero que descubra. —Kurt se veía pálido a la luz de las farolas. —Si renuncio al título por mis propias razones y me voy por mi propia decisión, puede estar bien. Pero si él sabe que me he enlazado con un lobo él podría querer detenerme contra mi voluntad. Puede considerarme enfermo y peligroso para mí mismo y para otros.

Blaine le dio una pequeña carcajada. —Sí, mi viejo pensaría lo mismo, que estoy jodidamente loco, si él supiera que estoy enamorado de un vampiro. Especialmente un vampiro macho. Al menos a tu papá no le molesta que jodas con otro hombre.

—¿Y qué me dices de tu manada? —Kurt alejó la vista, pero Blaine pudo sentir la ansiedad a través del lazo.

—Deja de preocuparte acerca de Sebastian. —Él palmeó el muslo de Kurt. —Nunca sentí por Sebastian lo que siento por ti, bebé. —Se limpió la garganta torpemente. —Él, uh, nunca concretó nada de esto…yo no sé, ¿Proposiciones? ¿Promesas? Cualquier cosa solo para mantenerme colgado. Tú no haces eso.

Kurt lo vio y le sonrió. —Sí, tú sabes que puedes tomarme en el momento que gustes. Siempre estaré listo para tenerte en mi interior.

Las suaves palabras enviaron una ola de lujuria directo al pene de Blaine. —Sigue hablando de esa forma y vamos a joder justo aquí y ahora.

—Creo que sería una mala idea. Tu padre puede salir en cualquier momento.

—Lo dudo. Él usualmente va a casa a esta hora para ver los juegos en su pantalla plana. Aunque, espero que Elaine esté aquí. Pero si ella no está, siempre puedo llamarle y pedirle que venga. Vamos. —Salió del carro y le señaló a Kurt que lo siguiera.

Si Kurt estaba renuente a conocer a la madrastra de Blaine, ciertamente no lo demostró. Él siguió a Blaine quien le quitaba la llave a la puerta del frente de la Chop Shop y entraba. La luz estaba encendida, esperaba que fuera Elaine quien se hubiera quedado tarde a revisar los libros.

—¿Elaine? —le gritó mientras Kurt se quedaba detrás de él y cerraba la puerta. —Uh, ¿Mamá? ¿Estás aquí?

—¿Blaine? —Ella salió de la iluminada oficina. —¡Blaine! Blainey. —Ella corrió y le dio un gran abrazo entonces se apartó y lo vio fijamente. —Hueles a vampiro. Y tu cuello… —Ella pasó la punta de sus dedos por los frescos juegos de marcas de colmillos en el lado derecho de su cuello.

—Me temo que eso fue mi obra. —Kurt que había estado en silencio en las sombras al lado de la puerta dio un paso al frente con una sonrisa de disculpa.

Madre de Dios. —Elaine se llevó la mano hacia su corazón. —Ni siquiera había visto a uno de ustedes. Perdóname. ¿Debes ser el… um amigo de Blaine?

—Lo soy. —Kurt se adelantó y tomó la mano de ella, inclinándose y rosando suavemente los nudillos con sus labios y murmurando algo en francés.

La piel color caramelo de Elaine tomó un tinte rosado. —También estoy complacida de conocerte. Cualquier amigo de mi Blaine-

—Él es más que mi amigo. —Blaine sintió que tenía que dejar las cosas claras. —Sabes eso, Elaine.

—Blaine… —Ella negó con la cabeza. —Siempre pensé que quizás… la manera en que Sebastian y tú siempre estaban juntos y la manera en que lo veías…

—Kurt no es Sebastian. Pero sobre el resto, sí. Yo soy, um, del tipo que prefiere a los chicos ahora. —Blaine se movió incómodo. Cuando él imaginó su escena con Elaine de algún modo nunca se le había ocurrido que tendría que salir y decir que era gay, menos decirle que estaba interesado en otro hombre. —Las marcas de mordida en mi cuello, es algo que tiene que ver con tener sexo con un vampiro —dijo débilmente, tratando de explicar sin realmente explicar.

—Y es completamente consensual —Kurt se apresuró a agregar.

Elaine lo vio insegura. —Entonces, ¿realmente quieres esto? ¿Estar con un muerto?

Blaine tomó sus manos. —Realmente quiero esto. Kurt es especial para mí. Yo, uh, me importa mucho.

—Y yo también amo a Blaine —Kurt dijo firmemente. —Por favor créame, Señora Anderson, cuando le digo que su hijo es más querido para mí que mi propia vida y que nunca lo lastimaría. Sé que nuestra relación es difícil de entender pero-

—Difícil de entender, ¿huh? Bueno eso no lo entendería ni en un jodido año.

Blaine dejó las manos de Elaine y se giró para ver a su padre parado al fondo del taller con sus brazos cruzados sobre el pecho y viéndolo con cara de disgusto. Parado al lado de él estaba Sebastian.

—¿Qué jodidos, mano? —El líder de la manada le dio a Blaine una mirada de incredulidad.

Blaine frunció el ceño. —¿Sebastian? ¿Qué haces aquí?

—Vine a buscarte. Tu viejo está trabajando en algo y me dejó entrar. —Le dio al padre de Blaine una mirada de desconfianza. Ellos nunca habían sentido afecto el uno por el otro aunque al parecer ahora estaban del mismo lado, de lo que Blaine era tristemente consciente.

—Sí, Bueno…me encontraste. —Blaine abrió sus manos. —Aquí estoy.

—Sí, pero ¿dónde has estado? y ¿qué jodidos has estado haciendo? —Sebastian frunció el ceño y se acercó con su mirada en Kurt quien seguía quieto al lado de Blaine.

—¿Qué crees? Oíste al vampiro. —El padre de Blaine también se acercó, señalándolo con el dedo. —Sabes, siempre pensé que Sebastian y tu estaban jodiendo y que eso estaba muy mal. Pero ahora, ¿estas jodiendo con un vampiro? ¿Qué infiernos, niño, te has vuelto completamente loco?

Blaine, Kurt murmuró a través de su lazo. ¿Qué quieres que haga? ¿Sería más fácil para ti si me hago a un lado?

No. Infiernos, no. Repentinamente, Blaine estaba enojado, más que enojado. Jodidamente furioso. ¿Qué derecho tenía su padre o el líder de la manada para decirle con quién debería estar? ¿A quién debería amar? Quédate aquí justo a mi lado, le dijo a Kurt. No voy a darles una jodida de lo que creen, estamos juntos.

—¿Y bien? —El padre de Blaine rugió, obviamente inconsciente de la silente conversación que se estaba llevando justo frente a él.

—No estoy loco y no me avergüenza. Kurt y yo estamos juntos y me importa una jodida si les gusta o no. —Blaine tomó la mano de Kurt y entrelazó los dedos desafiante. Kurt no dijo nada pero apretó fuerte la mano en una silente muestra de apoyo.

—¿En serio? —Sebastian aún se veía como si no pudiera creerlo.

—Vamos, Sebastian, no te muestres tan sorprendido. —Blaine entrecerró los ojos. —¿Después de todos estos años en que te la has pasado provocándome? Ofreciéndome lo que nunca tenías intenciones de dar. ¿Realmente estás tan jodidamente impactado de descubrir que encontré a alguien que pudiera hacer realidad tus promesas?

La cara de Sebastian se oscureció. —Nunca te prometí una mierda, jodido maricon.

Blaine desestimó sus palabras. —Si, como sea. Di lo que sea para que te sientas mejor, mano.

—No eres mi hermano y no eres mi amigo. Ya no más. —Sebastian escupió en el piso. —Pero aún sigues siendo miembro de las Locas, por ahora. Como tu líder de manada. Deja al vampiro y trae tu apretado culo aquí, Skulls.

Blaine levantó el mentón y vio fijamente al hombre a los ojos. —Jódete. Renuncio a la manada, efectivo de inmediato.

Sebastian le dio una incrédula risa. —¿Renuncias? Nadie renuncia a las Lunas Locas y lo sabes jodidamente bien. O mueres o te expulsan. Yo iba a expulsarte dado que tenemos mucha historia juntos, pero estás jodidamente cerca de la segunda puerta, Skulls.

Kurt se adelantó. —¿Estas amenazando a mi amado? Porque te puedo asegurar que esa ofensa podría ser fatal para ti. —Su voz era fría y letal, sus ojos como chispas de un duro verde viendo fijamente a Sebastian.

Sebastian gruñó, sus ojos de un dorado de lobo. —Tu hijo de puta, convertiste a mi mejor amigo en una mariposa. Y voy a joderte por eso.

—Tendrías que pasar por mi primero. —Blaine se puso frente a Kurt, gruñendo mientras dejaba a su propio lobo asomarse a la superficie. —No es una jodida broma, Sebastian. Tú tocas un solo cabello de la cabeza de Kurt y lo lamentaras.

—Eso es todo, fuera de mi taller. —El padre de Blaine disgustado señalaba a todos. —Ya me oyeron. Ya tuve suficiente de su mierda, fuera de aquí. —Vio directamente a Blaine. —Y no regreses. Nunca.

—Bebé, no quieres decir eso. —Elaine tomó el brazo del padre de Blaine y él se lo aparto.

—El infierno que no. Míralo, él es un jodido marica, Elaine.

—No importa lo que Blaine decida ser, él aún es tu hijo. —La voz de Elaine era suave. —Y mío también. No voy a dejar que cometas un error que ambos lamentaremos.

—¿Sabes lo que lamento? Lamento que haya nacido. —Él vio a Blaine. —Tu madre tuvo razón al dejarte como lo hizo. Me alegra que ella no esté aquí para descubrir lo que eres.

Blaine sentía como si le hubieran golpeado en el estómago. Una parte de él se dio cuenta que su padre solo lo decía para lastimarlo más. Pero aun así, que le lanzara a la cara el viejo dolor que aún tenía por la deserción de su madre, era casi demasiado para manejar. Sin el amor y el apoyo que Kurt le enviaba a través de la conexión él no sabía lo que hubiera hecho. —Eso fue jodidamente bajo, hombre —logró decir al fin.

—No, lo que es bajo es que seas un marica. Un jodido marica amante de vampiros. —El padre de Blaine señaló a Sebastian. —Llévatelo y has lo que quieras con él, solo hazlo fuera de mi tienda. No quiero verlo nunca más.

La boca de Elaine temblaba con la suprimida emoción. —Eso está mal, y nosotros hablaremos de cuan mal está después. —Ella vio a Blaine. —Quizás debas irte, Blainey. Pero quiero que sepas que aun te amo, no importa lo que seas y con quien estas.

—Nos vamos. —Blaine jaló a Kurt más cerca, agradecido de la calidez y el valor que le estaba dando a través del lazo. —Hablaré contigo después, mamá. —Se giró y jaló a Kurt hacia la puerta, dejando la Chop Shop para siempre. Él tomó una profunda respiración y el húmedo aire de Miami llenó sus pulmones. —Bien, eso estuvo bien.

—Asumo que estas siendo sarcástico. —Kurt apretó su mano. —Blaine, yo lo siento. Yo…

Se oyó el ruido de una puerta y repentinamente Sebastian estaba ahí, viendo a Blaine.

—No tan rápido, Blainey. Tu viejo pudo haber terminado contigo esta noche, pero yo no. Es tiempo para el juicio de la manada. ¡Thad!

—Aquí, líder de la manada. —Thad apareció a un lado del edificio y detrás de él Gordo, Shakes, Juanito y la mayoría del resto de la manada.

Blaine los veía incrédulo. Oh mierda, ahora estamos jodidos.

Valor, mon amour. No moriremos sin pelear. Kurt se colocó frente a Blaine y vio a Sebastian. —No lo tocarás a menos que pases primero sobre mí.

—Eso puede ser difícil ya que tú te vienes con nosotros.

Blaine sintió el miedo de Kurt surgir a través del lazo ante el sonido de la nueva voz. Girándose, vio a varios muy bien vestidos vampiros saliendo de las sombras del estacionamiento. Blaine reconoció a la mujer de una de las visiones de Kurt antes de que el lazo estuviera completo. Esa debe de ser su madre. Y el viejo vampiro con el ceño fruncido que se parecía mucho a Kurt tenía que ser su padre. Blaine negó con la cabeza. —Genial, qué es esto—¿una jodida noche de reunión familiar? debe ser una broma.

—Te aseguro, mon amour, que no es una broma. —La voz de Kurt tembló ligeramente aunque él trató de mantenerla firme. Sus padres estaban con otros vampiros que no reconoció, ninguno de ellos parecía feliz. —Madre, Padre. ¿Puedo preguntar qué están haciendo aquí?

—Vinimos por ti. La ceremonia es dentro de una hora, lo sabes. —Su madre frunció el ceño y olfateó delicadamente. —¿Qué es este lugar, cariño? apesta a perro.

Sebastian y el resto de la manada gruñó amenazadoramente, pero el padre de Kurt levantó una mano y se dirigió a ellos. —Nosotros no somos un peligro. Nosotros solo vinimos aquí por nuestro hijo.

El volumen de los gruñidos se incrementó. —Jodidos vampiros. Jodámoslos —alguien gritó. Aullidos de acuerdo respondieron la declaración y por un momento Kurt pensó que los were iban a atacar. Pero su padre habló de nuevo, levantando la voz para hacerse oír sobre el enojado coro.

—No hay necesidad de pelear. Nosotros tomaremos a nuestro hijo y seguiremos nuestro camino y ustedes pueden tener al lobo. —Señaló con la cabeza a Blaine pero su mirada estaba fija en Sebastian mientras hablaba. —Repito no hay necesidad de pelear.

—Uh, si…quizás tienes razón. —Sebastian asintió a pesar de los gruñidos de ira del resto de la manada. Sus ojos estaban vidriosos mientras miraba al padre de Kurt era como si no pudiera apartar la mirada.

Blaine veía incrédulo al líder de la manada. ¿Qué está haciendo? ¿Qué le está haciendo a Sebastian?

Lo está hechizando, Kurt le respondió por el lazo. Era una impresionante muestra de poder y parecía que iba a funcionar. Toda la atención de su padre estaba concentrada en Sebastian mientras la manada y el grupo de vampiros se colocaban en sus respectivos lados. Repentinamente Kurt vio su oportunidad. ¡Rápido! Le apretó la mano a Blaine. Vámonos mientras todos están enfocados en el otro bando.

Buena idea. Lentamente comenzaron a alejarse hacia atrás. Kurt sabía exactamente dónde estaba estacionado el Spyder detrás de ellos. Las llaves estaban en su mano y él estaba listo para manejar rápido y alejarse de sus viejas vidas. Si ellos pudieran solo lograr que su padre-

—No tan rápido, pequeño. —Una fría mano lo tomó del brazo y Kurt levantó la vista y vio al enorme vampiro impidiéndole su retirada. Kurt no lo reconoció pero era obvio que él era uno de los vampiros hechos y no un nacido de la Sangre. Además de su fría como el hielo piel y su falta de latido cardiaco, su aliento era de muerto.

—¿Quién eres? ¡Déjame ir! —Trató de alejarse del desconocido macho pero el vampiro lo agarró más fuerte.

—Soy el rastreador que tu papi contrató para encontrarte. Y créeme, me diste muchos problemas. —Señaló hacia Blaine y sonrió cínicamente, mostrando negros muñones donde deberían estar los dientes y también dos amarillos y curvados colmillos.

—Déjalo ¡jodido! —Blaine le lanzó un puñetazo que dio directo en la mandíbula del enorme rastreador. Eso hizo que el vampiro se tambaleara, pero no lo soltó. Él sonrió de nuevo.

—Lindo intento, niño lobo, pero no pienses tanto. Veras, no me darán mi dinero a menos que lleve el 'niño de papi' a casa sano y salvo y a tiempo para su pequeña ceremonia. Así que mi objetivo es entregarlo.

—Entrega esto, cabrón. —Blaine lanzó un golpe de nuevo, pero esta vez el puño fue detenido a mitad del aire por alguien más.

—Vamos, Skulls, tiempo de ir a casa. —Ese era Thad con sus brazos alrededor de la cintura de Blaine. Blaine trató de zafarse y golpearlo pero repentinamente lo rodeó otro lobo. Aparentemente el padre de Kurt había tenido éxito en convencerlos de no pelear.

—Blaine, ¡no! —Kurt trató de alcanzarlo pero repentinamente su padre estaba sosteniendo su otro brazo. Y entonces alguien deslizó algo tan frio que quemaba alrededor de sus muñecas, restricciones de plata. Kurt comenzó a sentirse débil.

—Déjalo ir, Kurt —su padre gruñó. —No tenemos tiempo para esto ahora; La ceremonia comenzará pronto y el consejo aún tiene que aprobarte. No es que ellos lo aprueben si se llega a ventilar el pequeño episodio de esta noche. —Sacudió rudamente a Kurt. —¿Qué infiernos pensabas? huyendo con un were. Si una palabra de esto sale, estamos arruinados.

Su padre siguió y siguió, su voz cada vez más y más enojada, pero Kurt apenas y lo oía. Todo lo que podía ver era a la manada de lobos jalando a Blaine. Y él podía sentir el miedo de su amante y la angustia cuando los separaron.

Él trató de nuevo de liberarse e ir detrás de Blaine pero las manos que lo sostenían eran demasiado fuertes y la plata lo debilitaba. Él estaba atrapado, ambos lo estaban. Atrapados y separados y Kurt no sabía cuándo o si vería de nuevo a su Coeur de Sang.