- No esperaba que tuvieras tantos huevos, niño- lo sujetaba con fuerza del brazo aunque Tweek en ningún momento tuvo la intención de correr. Por más buena suerte que tuviera ¿ Cuán lejos podía llegar sin un disparo? Apretó la mandíbula cuando Kenny lo obligó a levantar la mirada- si mi conejito no me hubiera rogado tanto para mantenerte con vida- no atendió a sus palabras, entrando al automóvil. Deseó que Clyde no se hubiera atrevido a hacerle una señal de despedida desde el retrovisor.
-Supongo que no hay forma en que podamos llegar a un acuerdo razonable ¿Verdad?- le dio una calada al cigarrillo que todavía permanecía en sus dedos aunque ya estaba casi consumido.
-Hablas igual que ese Tucker- rió pesadamente, encendiendo el auto- escucha... En realidad no te odio. Me siento incluso un poco culpable porque estés en medio de esto, pero ¿ Qué puedo decirte? Si Tucker no se hubiera interesado en ti, probablemente incluso te hubiera dejado vivir con nosotros, Leo se encariñó contigo. Quizá demasiado- tosió dramáticamente ante el humo- te agradecería que apagaras esa porquería- Tweek arrojó la colilla por la ventana, abrochándose el cinturón sin mayor drama.
-Leo es una buena persona, no sé por qué mierda se involucró contigo-
- Te has vuelto bastante rudo ¿No? Pero tienes razón, no he sido exactamente un ángel y aún ahora no tengo interés en serlo. No para ti al menos- Tweek volteó a mirar el rostro de Kenny. No recordaba lo joven que lucía sin el neón cegándolo- quizá no esté en derecho de ser yo quien te lo diga , considéralo una cortesía. Cuando nos pusieron la trampa, nos llevaron a declarar y gracias a los contactos que tengo logramos mantener el escándalo contenido pero, saliendo de la comisaría me topé con tu madre. Llevaba dos días ahí, esperando que alguien le dijera algo sobre ti. Ninguno de esos estúpidos policías tuvo el corazón de decirle que su hijo había muerto en la balacera, sobre todo porque no había ninguna prueba. Leo estaba tan seguro como yo de que seguías con vida, que todo había sido una cosa de Tucker para poder tenerte. Le juró que te iba a llevar con ella. Me hizo prometerlo también, alegando que era lo menos que te debía por todo lo que pasaste en el burdel y que viera lo ocurrido como una especie de regalo divino para empezar otra vez en otro estilo de vida-
-¿Mamá fue a buscarme?-
-¿No lo sabías? Por Dios, niño- se pasó la mano por la nuca- tus padres te han estado buscando desde que se enteraron que no estabas en el psiquiátrico. Tu fotografía está en varios estados y en términos mediáticos eres una mina de oro. Más que el poder de convencimiento de mi conejito, fue el miedo de que ella fuera a algún noticiario a señalarnos. Entonces ni siquiera mis contactos más gordos hubieran salvado nuestros traseros. Por eso accedí a buscarte y llevarte con tu familia. Cuando Clyde me contactó para decirme que quería deshacerse de ti, pensé que no podía ser más que perfecto. Claro que él no sabe una mierda del trato, ni que está prácticamente vendiendo la cabeza de Tucker -
-Estás mintiendo-
-Ojalá. Sería más fácil sólo seguir en el mismo camino, pero creo que Leo tiene razón, Tweek. Quiero mi segunda oportunidad. Tú también. Tienes un hogar, eres joven. Lo que hayas hecho va a quedar en el olvido porque finalmente tú sólo fuiste víctima-
-¿Qué va a pasar con Craig?- metió sus manos en los bolsillos de su amplia chamarra. Demasiado para ser suya.
-Bueno. Yo tengo inmunidad por llevarte a salvo, pero tus padres están bastante encabronados con él. Supongo que en cuanto se acerque un poco a ti, ellos van a mandarlo directo a prisión. Sigues siendo un niño, después de todo. Y él sigue siendo un asesino de la mafia, no hay muchas opciones-
-Craig nunca me lastimó. Él no me ha hecho nada malo-
-Dios, Tweek. Puedo entender por qué Leo te estima tanto. Suenas igual a él cuando llegó conmigo. Un niño perdido que escapó de casa y terminó en malas manos. Hubiera querido ahorrarle muchas heridas pero cuando llegó conmigo ya estaba demasiado lastimado para salvarlo. Algunas veces fui cruel, me aproveché de que no tuviera a dónde más ir. Jugué el mismo juego que Craig contigo. No tienes qué ser su aliado, el amor no transforma mágicamente a las personas pero sí lo hace la falta de opciones. No te preocupes por Tucker. Él sólo forjó su destino. Él sabía que lo mejor era que tus padres te llevaran y aún así te obligó a quedarte con él-
-Tú no mereces esa segunda oportunidad más que él, entonces- miró por la ventana, hacia la calle. Sí frenaba en un alto, fácilmente podía bajarse del auto y echar a correr. Marcaría a Craig y esperaría a que fuera por él. Midió a Kenny con la mirada, seguro a ese punto que estaba desarmado.
-No. Quizá no. Pero no soy yo el que decidió quién iba a tenerla, sólo tomo lo que se me ha dado- se encogió de hombros- me sorprende que en serio estés considerando escapar, Tweek, quiero creer que es por desconfianza y no estupidez. No abuses de tu buena suerte y mucho menos de mi paciencia- se recogió un poco el saco, mostrándole que no estaba desarmado- si quieres un consejo, mientras más rápido te olvides de ese imbécil, más rápido podrás retomar tu vida-
No tenía opciones, lo comprendía. Sus padres no podrían comprender que él no podía llamar hogar a ningún espacio que no compartiera con Craig, ya. Era imposible para él sacarlo de su vida sin apagar primero la suya. Tweek no quería una segunda oportunidad, quería sus mañanas, sus tardes y sus noches asfixiadas por Craig, la aplastante satisfacción de serle necesario, de ser amado hasta romper todas las reglas del mundo con tal de tenerlo. Tweek no sentía pena por sus padres, sentía rabia. No sentía odio por Kenny, sentía burla. Ojalá no hubiera arrojado la colilla por la ventana. Necesitaba otro poco de veneno en sus pulmones.
Suspiró, agradeciendo que el último mensaje que le hubiera escrito a Craig hubiera llevado un te amo en él. Sacó la pistola que Token le había dado, acomodando la punta entre sus cabellos rubios antes que Kenny pudiera reaccionar.
Más tarde, Craig lamentaría que Tweek no hubiera temido jalar el gatillo.
