¡Hola! Aquí les traigo un capítulo muy esperado, ¡buena lectura!
Capítulo revisado innúmeras veces, pero soy humana, así que, de antemano, disculpen cualquier error que se me haya escapado.
Disclaimer: La saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer, yo solamente me divierto con sus personajes, ya que me enamoré de ellos. Esta historia es una idea mía y ahora la comparto con ustedes.
En el capítulo anterior:
"Con Bella a mi lado, admirando el sueño tranquilo de nuestra hija, le pregunté algo que me tenía ansioso desde varios días.
— ¿Podemos conversar ahora? — Musité a su lado, ella apartó su mirada del rostro tranquilo de Maddie para verme a los ojos, durante algunos segundos nos quedamos así, bebiendo de la mirada del otro, intentando encontrar respuestas, ella debe de haber encontrado lo que buscaba, porque para mi alivio la oí decir:
— Sí, Edward, ya podemos conversar."
Capítulo 14 — Teniendo conversas importantes
POV Edward
Sabía que estábamos Bella y yo a solas en casa de mis padres, ya que mi madre había salido minutos antes de que nuestra hija se durmiera para comprar algún ingrediente para la receta que ella estaba haciendo para la cena, así que cogí la niñera electrónica y tomando a Bella de la mano la llevé hasta el patio trasero de la casa, era un lugar tranquilo y había un columpio de madera de dos asientos justo debajo de un gran árbol, mis padres lo habían comprado para Ethan, era un lugar perfecto para nuestra importante conversa.
Bella se sentó en el primer asiento del columpio y yo a su lado. Nos miramos durante un rato antes de que finalmente yo hablase.
— No podemos más fingir que nada sucede entre nosotros, somos adultos y creo que debemos aclarar las cosas.
— Lo sé, Edward, y estoy de acuerdo… pero, es todo tan caótico, si Maddie no estuviera en medio de los dos, no dudaría en dar renda suelta a mis sentimientos — contestó ella, y sus palabras me llenaron de esperanza —, pero hay una niña que depende de nosotros dos, una niña que puede ser dañada si las cosas no salen bien entre nosotros, sin embargo, si Maddie no estuviera tampoco estaríamos los dos teniendo esta conversación en este momento, ¿lo ves?, es tan compleja nuestra situación. — Terminó, poniendo un mechón de su pelo detrás de su oreja con cierto nerviosismo.
— Sé que todo eso es muy complicado, Bella, cuando empecé a sentirme atraído hacia ti, lo primero que pensé fue que no podía actuar según mis deseos, pues Maddie sería la perjudicada si de alguna manera las cosas entre nosotros no resultasen como yo quería. Pensé que no podía arriesgar el bienestar y la seguridad de nuestra hija por una atracción — le confesé con sinceridad —, sin embargo, cada minuto que pasé cerca de ti me mostró que lo que siento es algo que va mucho más allá de una atracción — le expliqué sin apartar nuestras miradas. — Bella, jamás, escúchame bien, jamás podría en juego nuestra buena relación por simplemente una atracción física, Maddie merece más que eso de mi parte, tú te mereces más que eso. Mis sentimientos son fuertes, Bella, fuertes de una manera que debo confesarte me dejó totalmente abrumado, esos sentimientos son nuevos para mí, antes jamás había experimentado algo semejante.
La hermosa mujer a mi lado me miraba con atención, sus ojos castaños estaban fijos en mi rostro, sus labios ligeramente entreabiertos, sus manos las tenían a los lados de sus muslos, y con sus dedos apretaba el asiento de su columpio; la vi tomar aire antes de hablar.
— Igual que tú, luché contra este sentimiento, pero también sé que eso es algo que va mucho más allá de una atracción…
— Entonces… — dije y me levanté de mi asiento para acuclillarme delante de ella, deshice el fuerte agarre de sus manos sobre el asiento y dejé nuestras manos enlazadas sobre sus rodillas.
— Entonces… — suspiró —, creo que debemos darnos una oportunidad, porque siento que si no nos doy esta oportunidad podré arrepentirme de eso toda mi vida — yo sonreí. — Pero, también creo que debemos empezar despacio, conocernos mejor, por algún tiempo quedarnos solamente en el plan de amigos. Por Maddie tenemos que estar muy seguros de lo que vamos hacer con nuestras vidas.
— Sé lo que quiero para mi vida, Bella, jamás estuve tan seguro de eso como lo estoy ahora, pero estoy de acuerdo contigo, vamos a seguir como amigos, por ahora — le subrayé y ella me sonrió —, a ver a dónde eso nos lleva, preciosa — me levanté y tiré de su mano para que hiciera lo mismo. — No sé cómo voy a conseguir tener mis manos apartadas de ti, si todo lo que más deseo es estar cerca de ti.
— No tienes por qué mantener tus manos apartadas de mí, los amigos se abrazan, Edward.
— Quiero bien más que un abrazo, Bella — dije, y planté un beso en su frente al ver como sus ojos se pusieron como platos al oír mis palabras. Ella acortó la poca distancia entre los dos y me abrazó, su cabeza quedando justo debajo de mi barbilla, ella encajaba perfectamente en mis brazos y la quería tener siempre así.
— También, Edward — la oí decir con su mejilla pegada a mi pecho —, pero tenemos que ser pacientes y dejar que el tiempo madure lo que estamos sintiendo. — Ella apartó su rostro de mi pecho sin deshacer nuestro abrazo, yo tenía mis brazos alrededor de su cintura y ella también me envolvía con los suyos, y mirándome a los ojos dijo: — Sabes que si nos metemos de lleno en eso sólo habrá una opción, ¿verdad?
Sonreí y asentí.
— Está única opción es lo que más anhelo — le confesé, ya imaginando a nuestra familia, una casa nuestra, con nuestra pequeña y con el tiempo otro bebé llegaría a completarnos. — Y tú, ¿estás lista para llegar a eso en algún momento de nuestra relación? — La indagué de vuelta.
Ella me sonrió y volvió a abrazarme.
— Sí… — susurró contra mi pecho —, sólo tenemos que estar seguros de nuestros sentimientos, pero por ahora paciencia, Edward.
— Intentaré tenerla — dije besando su coronilla.
x-x-x-x-x
Después de que aclarara las cosas con Bella, nuestra relación se volvió mucho más confortable, ya no me preocupaba tocarla, pues sabía que ella también deseaba mi toque tanto cuanto yo deseaba el suyo. Ambos sabíamos que algo muy fuerte estaba naciendo entre los dos, así que los abrazos, los besos en la mejilla, en la frente, el toque en las manos se convirtieron, mientras dábamos tiempo para madurar nuestros sentimientos y conocernos mejor, en nuestra vía de escape para amainar las ganas que teníamos de ir mucho más allá de eso.
Mi madre logró terminar de decorar y amueblar mi apartamento dentro del plazo que inicialmente me había dado, así que después de 15 días de que ella empezara a trabajar en el lugar, mi nuevo hogar estuvo listo para ser habitado, e incluso Maddie ganó una habitación, que tenía una decoración muy parecida a la de la casa de Bella. Cuando finalmente me trasladé al edificio, Bella y Maddie fueron mis invitadas de honor para una cena inaugural del lugar.
Eran las ocho cuando el timbre sonó y yo, tras dar un último vistazo a la mesa donde la cena estaba lista para ser servida, me encaminé para abrir la puerta. Y allí estaban mis chicas, ambas sonriendo y mi hija al verme empezó a agitarse en los brazos de su madre para que la cogiera, ella vestía una de estas piezas que tiene botones entre las piernas, y que Bella me había dicho que se llamaba mameluco, era rosa y tenía un tutú rosa como la ropa de las bailarinas, en sus piececitos estaban cubiertos por unas pequeñas bailarinas blancas, con una flor rosa sobre el pequeño zapato todo hecho en crochet, cintas de un tono muy suave de rosa prendían el pequeño calzado a los tobillos regordetes de mi niña, en la lateral de su cabeza estaba un pequeño lazo rosa. Bella la llevaba sujeta en posición semisentada, con su espalda y cabeza recargadas contra el pecho de ella, y fue solamente cuando ella me la pasó fue que pude leer la frase que estaba escrita en la prenda que llevaba mi hija, pues para sujetarla con seguridad su mano estaba justo sobre su tronco, y al pasármela pude leer la siguiente frase, "Para siempre la princesa de papá", un calor inundó mi ser, era una sensación de amor y ternura. Tomé a mi hija de las manos de su madre y llené sus mejillas de besos, sólo para oír sus dulces chillidos felices.
— Gracias — le dije a Bella.
— Una noche de estreno merecía un atuendo especial — me contestó ella, dándome una hermosa sonrisa, y no solo mi hija estaba vestida para la ocasión, ella también. Bella llevaba un vestido de fondo azul oscuro con flores rosas estampadas sobre él, le llegaba hasta casi las rodillas y un cinto fino marrón delimitaba su cintura, justo en el medio de su escote había una hilera de pequeños botones dorados, y ella calzaba unas sandalias negras con plataforma.
— Estás preciosa, Bella — la halagué.
— Gracias… Tú también te ves bien — respondió poniéndose ligeramente roja. Yo también me había esmerado en mi atuendo, llevaban un pantalón vaquero azul oscuro, y un jersey gris y zapatos marrones.
— Bueno, espérame un rato, voy por la tarta — me aviso, volviendo a entrar en su apartamento, que todavía tenía la puerta abierta, yo había encargado la cena en el único restaurante de Forks, pero por suerte el lugar tenía una buena variedad de platos en su carta, sin embargo Bella insistió en hacer algo para darme la bienvenida a mi nuevo hogar, así que hizo la misma tarta de chocolate que me había encantado en la cena en casa de mis padres donde la vi por primera vez. La vi volver con la tarta en manos, y tras ella cerrar su puerta entramos en mi apartamento.
— Esme se superó en la decoración — me comentó ella, mientras dejaba la tarta en la encimera de la cocina —, jamás vi alguien amueblar y decorar tan rápido.
— La práctica hace el maestro, ¿no? Ella tiene tanta experiencia que hace todo prácticamente con los ojos cerrados.
— Sí, y yo que pensaba que la habitación de Maddie había sido un reto para ella — dijo ella sonriendo.
Le mostré la decoración de todos los ambientes y ella se mostraba encantada a cada nuevo detalle que descubría, mi madre había hecho un trabajo increíble, cuando llegamos a la habitación que había elegido para nuestra hija, ella me sonrió complacida al ver la semejanza entre las decoraciones de nuestros apartamentos.
— Pedí a mamá que hiciera algo semejante a tu idea, así Maddie se sentirá más cómoda con su entorno.
— Está perfecto, Edward — alabó ella, mientras admiraba el papel de pared, cuya única diferencia era en el color de los ramilletes de flores silvestres, él de su apartamento eran del color rosa, y el del mío azul; la cuna que estaba allí no era ovalada como la de su apartamento, sino de estilo tradicional, lo demás era igual, hasta la misma mecedora color caoba mi madre logró comprar.
Cenamos tranquilamente, con Maddie a nuestro lado en el coche para bebés que mi madre me regaló, pues como padres que dividíamos la custodia de nuestra hija teníamos que tener todo duplicado, me había dicho ella.
— Tengo que viajar a Seattle para resolver algunas cuestiones de la constructora — comenté con Bella, mientras disfrutábamos de la tarta de chocolate —, y empacar mi ropa y algunas cosas que voy a necesitar de mi apartamento.
— ¿Cuándo piensas ir?
— Dentro de dos días, y espero tener todo resuelto dentro del plazo de tres días. Las extrañaré… — confesé, tomando su mano que estaba sobre la mesa
— Y nosotras a ti — respondió apretando mi mano.
Tras terminarnos de comer nuestra porción de tarta, seguimos conversando hasta que llegó el momento de preparar a Maddie para dormir, así que volvimos a su apartamento, yo le cambié el pañal y la ropa, su madre ya la había bañado más temprano. Mi pequeña preciosura hizo su berrinche de siempre para sacar y poner la ropa, ya quería que esta fase se pasara pronto, verla llorar con tanto desespero me dejaba con el corazón encogido; tras todo el lío para vestirla con un pijama amarillo con rayas negras, que la hacía parecerse a una abejita, Bella se sentó con ella en la mecedora, le ofreció su seno y ávidamente mi hija lo tomó, olvidando su llanto.
— ¿No quieres sentarte a nuestro lado? — Me preguntó ella algo recelosa, al ver que iba a sentarme en el sillón al otro lado de la habitación.
— Estar cerca de las dos es lo que más deseo — le puse de manifiesto y ella me respondió con una dulce sonrisa. Cargué el sillón dejándolo al lado de la mecedora, Bella y yo nos miramos unos segundos, pero el sonido de una fuerte succión atrajo nuestra mirada hacia nuestra hija.
Qué dulce momento era poder ver a la mujer que amas alimentando a tu bebé… a la mujer que amo…
Allí disfrutando de aquel momento mágico y de extrema intimidad entre madre e hija, percibí que mis sentimientos por Bella podían ser definidos por la más preciosa de las palabras, amor. Decir que estaba enamorado de ella era quedarse corto, yo la amaba, había estado renuente en asumir este sentimiento, en mis adentros sabía que no estaba simplemente enamorado, sabía que quería todo con Bella, un hogar, una familia, pero confesarle mi amor sería exponerme a un rechazo, un rechazo que un simple enamoramiento sería capaz de superar, pero que un amor no.
Salí de mis cavilaciones, volviendo a la realidad por los sonidos que Maddie hacía, hoy ella tenía sus ojos cerrados, el sueño ya la estaba pasando factura, pero a veces parpadeaba y miraba a Bella, como que para certificarse que ella seguía allí con ella. Su succión era fuerte en estos momentos que parecía espantar el sueño, pero después se volvía calmada cuando cerraba sus ojos y suspiraba sin soltar el pezón de su madre, una manita regordeta descansaba sobre el seno de ella y pese al sueño, mi hija la abría y la cerraba como si estuviera acariciando la piel de ella.
No me pude contener y aproximé mi rostro al de Bella y dejé un beso sobre su sien.
— Las amo… — le confesé cuando nuestros rostros estuvieron a pocos centímetros de distancia, nuestras miradas clavadas en los ojos del otro.
La mujer a quien acababa de declarar mi amor me miró espantada por algunos segundos, pero vi una ligera sonrisa asomarse de sus labios y pese a la penumbra de la habitación vi sus ojos brillaren emocionados.
— Y nosotras a ti — musitó ella, sus ojos estaban amplios por la impresión de mis palabras y su boca entreabierta, podía sentir su aliento tocando la piel de mi rostro, era una invitación, si consciente o no, no lo sabría decir, pero aquello fue demasiado para mi autocontrol, poniendo una mano sobre su rostro acorté la poca distancia que nos separaba, uniendo nuestros labios.
No hubo sustos de la parte de ningún de los dos, nuestros labios se encontraron y empezaron a bailar como si fueran viejas parejas de baile acostumbradas al ritmo del otro, no fue un beso profundo, no obstante, jamás sentí tamaña conexión con alguien como al sentir los labios de Bella sobre los míos, respondiendo a mi beso. Mi corazón latía desenfrenado en mi pecho y una deliciosa corriente eléctrica recorrió mi cuerpo y el de ella también, porque la sentí estremecerse al mismo tiempo que yo lo hacía. Si con un beso estaba sintiendo esta profusión de sensaciones, ¿lo que no sentiría cuando hiciéramos el amor? Nos separamos a regañadientes cuando el aire se nos hizo escaso, pero mantuvimos el contacto de nuestra piel, dejando nuestras frentes unidas, mientras ambos jadeábamos por aire.
— No voy a disculparme por eso — jadeé.
— Ni yo por corresponderte — respondió ella, en tono jadeante, a su vez.
Nos sonreímos sabiendo que todo estaba bien entre los dos. Nuevamente el sonido de la fuerte succión de nuestra hija nos hizo mirarla, ella nos contemplaba con una mirada soñolienta, pero atenta a nosotros, nos quedamos mirándola hasta que ella pareció estar satisfecha y soltó el pezón de su madre. Ver el seno de Bella al descubierto desde la posición cercana en la que estaba me hizo sentir cosas que no debería sentir en aquel momento, así que, rápidamente tomé a Maddie de los brazos de su madre con el intuito de hacerla eructar y así también distraerme del rumbo que estaba tomando mis pensamientos. Me levanté del sillón y empecé a caminar por la habitación hasta que mi hija hubo expelido sus gases, en cuestión de minutos ella estuvo totalmente dormida, la dejé en su cuna, boca arriba como Bella me había enseñado y con su rostro vuelto hacia un lado para que en el caso de que ella devolviera la leche, ésta se deslizaría hacia la lateral de su boca, evitando que ella se ahogara. Tras dejar a una muy dormida Maddie en su cuna, tomé a Bella de la mano y nos encaminé hasta el sofá de la sala.
— ¡Edward! — Exclamó sorprendida cuando me senté y tiré de ella hasta que ella cayó sobre mi regazo.
— Shh… preciosa, ahora te voy a besar, el beso que ambos deseamos — le avisé y sin darle tiempo a contestar puse mi mano en su nuca y la atraje hacia mí, tomando nuevamente sus labios entre los míos.
El beso empezó tranquilo como el primero, pero tras algunos segundos, sondé con mi lengua sus labios y ella me concedió acceso completo a su boca, nuestras lenguas se tocaron y todo que habíamos reprimido hasta entonces literalmente explotó, nos besamos con avidez, sentí las manos de Bella en mi nuca, enredando sus dedos en mi pelo, como si de alguna manera eso pudiera aproximar más nuestras bocas; una de mis manos viajó hasta su cintura, aproximando su dorso al mío y en algún momento ella pasó de estar sentada sobre mi regazo a estar a horcajadas sobre mí. Mi deseo por ella crecía a cada segundo y ella lo averiguó, pues la sentí tensarse cuando en un momento su entrepierna rozó con la mía. Tuve que hacer acopio de todo mi autocontrol para no tomarla allí en aquel sofá, ella merecía algo más que un rápido revolcón, quería que nuestra primera vez fuera algo inolvidable. Dejé su boca, cuando la respiración de ambos se convirtió en jadeos, pero no aparté mi boca de su piel, hundí mi rostro en su cuello y aspiré su fragancia que tenía el poder de volverme loco, dejé besos desde su mandíbula hasta la base de su cuello, ambos gemimos cuando nuestros sexos se rozaron nuevamente.
— Me embrujaste, Bella — dije contra su piel —, toda tú me vuelves loco — para dejar claro de lo que le estaba hablando embestí una vez contra su sexo, la oí jadear mi nombre al sentir la evidencia de mis palabras contra su centro de placer. Ella tiró de mi pelo antes de sorprenderme refregando su sexo al mío nuevamente, como ella llevaba un vestido yo podía sentir el calor de su carne ultrapasar la delgada tela de sus bragas. El hecho de sentir su cuerpo pegado al mío, su calor de mujer, de oír su voz jadeando mi nombre más su actitud desinhibida, casi me hace llegar en mis pantalones como si yo todavía fuera un adolescente inexperto.
Tomé su rostro entre mis manos y enfoqué nuestras miradas.
— Si no nos detenemos ahora vamos hacer el amor aquí mismo, y no deseo que nuestra primera vez sea así de apresurada. Quiero amarte con tiempo, conocer a cada rincón de tu cuerpo, adorar tu piel y entonces te voy a poseer — la vi inspirar y sus ojos se nublaron de deseo ante mis palabras —, te voy a llenar de mí, tú me vas acoger en tu cuerpo — seguí describiendo —, voy a sentir tu calor envolviéndome y voy a investir dentro de ti hasta que me supliques por tu clímax, vas a sentir cada pulgada de mí, estarás lista para mí, deseosa de lo que solamente yo puedo darte. Ah… Bella, te deseo tanto — suspiré al fin.
— Igual que yo a ti — reconoció y se acurrucó en mi pecho, la envolví con mis brazos y nos quedamos así hasta que el deseo se disipara.
Algunos minutos después, cuando nuestras hormonas ya estaban más controladas, decidí que había llegado el momento para otra conversa.
— Preciosa, aférrate a mí — le pedí, ella alzó su bello rostro de mi pecho y me miró extrañada, pero hizo lo que le pedí. Con mis manos sujeté sus piernas que estaban todavía a horcajadas sobre mis caderas y en esta posición nos levanté.
— ¡Edward! — Exclamó entre sorprendida y divertida.
Me reí.
— Piernas abajo, señorita — le pedí, mientras sostenía su cintura, sin dejar que ella tocara el suelo, cuando sus piernas dejaron de envolver mis caderas me incliné y la tomé en brazos y me senté nuevamente con ella sobre mi regazo. Ella me miró achicando los ojos y luego me dijo:
— Sólo tenías que pedir que me bajara, Edward.
— Pero si te bajaras, estarías apartada de mí y por ahora la quiero justo así, señorita Swan, tu piel contra mi piel — le expliqué, aferrando mi agarre a su costado.
— Tonto…
— Si estar enamorado me convierte en un tonto, pues soy tu tonto.
— Mi tonto… — musitó ella y rozó nuestros labios.
— Tenemos que conversar — empecé yo.
— Sabes, por lo general está frase sería de uso exclusivo mía. A los hombres les da pavor escuchar la palabra "conversar" si ésta viene relacionada a cosas de pareja.
— Ahora quién es la tonta… mi tonta — puse de manifestó, dejando un rápido beso en sus labios. — Bueno, es sobre eso que quiero hablar, sobre cosas de pareja. — La vi ponerse seria y mirarme con atención, inspiré un poco de aire entonces empecé a hablarle. — Bella, estamos actuando como una pareja, pero todavía no la somos, sé que las cosas sucedieron de una manera casi que intempestiva entre nosotros, pero ambos sabemos lo fuerte que son nuestros sentimientos, hace unos momentos, mientras estábamos en la habitación de nuestra hija, confesamos nuestro amor. Tú me amas, yo te amo y estamos comprometidos por preservar el bienestar de Maddie, sé que deseabas esperar algo más de tiempo, conocernos más, pero nuestros sentimientos están saliendo a la luz de manera natural, creo que ha llegado el momento de dejar el miedo atrás… y dejar de refrenar lo que ambos sentimos.
— ¿Qué quieres decir con eso? — Cuestionó, mordiendo su labio inferior.
Elevé mi mano a su rostro y con mi pulgar aparté su labio de entre sus dientes, antes que ella se hiciera daño.
— Quiero que seas mi novia — aclaré, ella puso los ojos en blanco y de su boca salió un jadeo.
— Edward… yo… — empezó a tartamudear ella.
— Shh… déjame hacer esto de la manera correcta — la interrumpí y antes de continuar, entrelacé nuestras manos. — Mi Bella, mi corazón ya es tuyo, te lo regalé y no acepto devolución, y es porque estoy cien por ciento seguro de mis sentimientos por ti que te pregunto, ¿además de la madre de mi hija quieres ser la novia de su padre, Bella?
Al fin Edward y Bella reconocieron sus sentimientos :D Espero que les haya gustado la manera como narré este capítulo, las charlas entre Edward y Bella y los momentos en familia. Bueno, las cosas empiezan a ponerse calientes entre los dos... ¿Qué creen que le contestará Bella a Edward? Ah, ya falta poco para que el pasado de ella sea aclarado ;)
Gracias por los alertas, favoritos y por los reviews :D Si llegué hasta aquí con esta historia fue en gran parte por ustedes y sus palabras incentivadoras, así que, ¡gracias! Pronto les regalaré otras actualizaciones extras, estoy trabajando en la escritura de los capis para poder hacerlo.
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Saludos llenos de cariño, ¡gracias por leerme! Hasta el próximo miércoles o jueves ;)
