hola hola! queridos... por fin traigo otro cap... la verdad lo tenía escrito pero no tube tiempo de revisarlo... ya saben con todo los trabajos y exámenes de fin de año estamos todos colapsados y tragediosos jajajaj en fin los dejo con el cap que sigue siendo todo muy muy tierno jaja o eso creo, nos leemos abajo ...ah! este capitulo se llama: El sol.
El sol. El maldito sol la estaba volviendo loca. De por si Mikasa ya tenía calor todo el santo día y ahora el sol. Bendita la hora en que a su hijo se le ocurrió venir a nacer en pleno verano. Bueno aún no nacía pero ya estaba muy próximo a hacerlo.
La pelinegra se re movió inquieta en la cama. Se quitó la sabanas de encima con una patada y se pasó las manos por el cuello y el pecho para quitarse el sudor de encima. Levi despertó con el alboroto y se sentó de golpe. –¿Qué?- preguntó entre preocupado y molesto.
-el sol- respondió ella con el ceño fruncido- y tu hijo que no me deja dormir.
Levi se puso de pie y camino hasta el baño, ya iban varias semanas desde que había comenzado el verano y Mikasa se ponía cada vez más insoportable. Se paseaba toda la noche de aquí para allá en busca de no sé qué jodida cosa que se le ocurría. Y apenas salía el sol se ponía a reclamar y joder porque tenía calor.
El sargento se mojó la cara y respiró profundo. Debía ser paciente. Aunque ser paciente no fuera para nada su mejor cualidad. DEBÍA serlo, ya quedaba poco. Además entendía a Mikasa hasta cierto punto o más bien intentaba ser lo más empático posible con ella pues era testigo de la enorme panza que debía cargar con ella día a día y había sido víctima de la serie de patadas que su hijo le propinaba a Mikasa desde el interior de su estómago. Siendo sincero él, no podría soportarlo.
Llenó un vaso de agua y caminó arrastrando los pies hasta la cama, dispuesto a dárselo a su mujer. Pero esta lo recibió con una terrible cara de pocos amigos sumado a una serie de quejas frente a lo que Rivaille no pudo contener su rabia y volteó todo el contenido del vaso sobre su prometida.
Ella cerró los ojos y abrió la boca sorprendida. Rivaille se preparó para recibir la paliza y el sermón de su vida pero no llegó.
La pelinegra se dejó caer nuevamente sobre el colchón y suspiró sonoramente relajada.
-gracias, lo necesitaba- dijo.
Definitivamente Levi no entendía a las mujeres y mucho menos a las embarazadas. Desde los cambios de animo a los antojos de cosas totalmente ilógicas a altas horas de la madrugada. Totalmente incomprensible. Pero ya todo estaba a punto de acabar.
-estas loca- dijo Levi antes de marcharse a su ducha matutina.
-y tu enano- respondió Mikasa.
Rivaille ya estaba acostumbrado a ese tipo de bromas, esas que le daban justo en la estatura. Donde más le dolía. Se limitó a reír disimuladamente y abrir la llave de la regadera. Se enjabonó el cuerpo con parsimonia y cuando estaba apunto de enjuagarse escucho a Mikasa.
-Levi!- el grito estaba cargado de un acento que hasta a él le pareció doloroso.
De un salto salió de la ducha y apenas alcanzó a tomar una toalla para llegar hasta donde Mikasa. Ella estaba sentada en el borde la cama, con una mano apoyada en el colchón y la otra en la parte inferior del vientre. Su cara estaba totalmente compungida por el dolor.
La pelinegra abrió los ojos para ver a Levi desnudo con el cuerpo enjabonado y la toalla colgando del hombro. Esbozó una leve sonrisa que se deshizo al instante cuando otra puntada arremetió contra su bajo vientre.
Gritó de nuevo con más fuerza que antes y al abrir los ojos pude ver a Levi con la ropa puesta en un tiempo record saliendo de la habitación. Luego lo escucho gritar una serie de improperios y órdenes a algún pobre soldado que pasaba por afuera.
-traigan a la inútil de la cuatro ojos y si en el camino te encuentras al imbécil de Jeager o Arlert los traes también ¿entendiste? – el pobre chiquillo respondió con un sí señor y Mikasa lo escucho alejarse lo más rápido que podía- y rápido!- termino de decir Levi para luego volver tan rápido junto a ella que no le dio tiempo ni de pestañear.
-¿cómo sigues?- preguntó. Mikasa apretó los ojos aguatando la siguiente contracción y luego respiró como Hanji le había enseñado
-todo bien por aquí- respondió. Aunque todo su cuerpo dijese lo contrario. El sargento le dio un pequeño apretón en la mano y salió a ver porque se tardaban tanto.
-cuatro ojos de mierda corre más rápido!- gritó
Hanji llegó corriendo acompañada de dos mujeres cargadas de toallas, mantas, contenedores, utensilios extraños y muchas otras cosas. Levi entró junto con ellas y tomó la mano de Mikasa nervioso aunque no lo demostrara.
-Levi, ve a buscar a Historia- dijo Hanji. Extrañamente Levi se puso de pie obediente y se dispuso a salir por la puerta. Pero un segundo antes de abrir la puerta se devolvió.
-por qué yo?- preguntó.
-porque tú no estás haciendo nada- respondió la castaña. Mientras acomodaba a Mikasa y alistaba las cosas. El parto iba a comenzar.
-cierto- dijo Levi y caminó hasta la puerta nuevamente, solo para detenerse y volver a donde había empezado- porque a historia?- preguntó.
-Enano por el amor de Dios solo ve y tráela!- respondió Hanji dándole una rápida mirada de reproche. Levi asintió y salió disparado de la habitación. Solo para volver dos segundos después arrastrando a la pobre rubia que venía cargada con un montón de cosas que Levi no pudo reconocer.
Historia se puso manos a la obra a la par con Hanji. Mikasa se quejaba de vez en cuando aunque a juzgar por la forma en que apretaba las sabanas y el sudor que corría por su frente, estaba sufriendo ¡y mucho!. La pelinegra inclinó la cabeza y pudo a ver a Levi recargado contra la pared mirándola fijamente con una expresión que variaba entre el asco, el nerviosismo y la ira.
-tranquilo- le dijo despacito pero modulando muy bien la palabra para que solo él pudiera entenderle. Rivaille la miró un segundo más y negó con la cabeza.
No era posible que ella estuviera así, allí con las piernas abiertas y cuatro mujeres hurgando en su interior, con dolores que claramente eran insoportables aunque se esforzara en no demostrarlo y encima se preocupara de la salud mental de él. O estaba loca… o era la mujer más valiente y hermosa del mundo.
Él apostaba por la segunda opción, aunque la primera tampoco estaba mal.
Caminó y se arrodillo a un lado de la cama, junto a ella –deja de preocuparte tanto- dijo con su tono de voz acostumbrado.
-muy bien Mikasa, ahora viene lo divertido!- dijo Hanji- tienes que pujar con todas tus fuerzas- la pelinegra la miró con el ceño fruncido, porque verdaderamente no veía lo divertido en medio de todo ese inmenso dolor que sentía. Levi negó lo con la cabeza.
-si quieres gritar, solo hazlo- le animó Historia- dicen que eso ayuda- agregó encogiéndose de hombros.
Mikasa miró a Levi como pidiendo permiso para gritar. El solo asintió aunque le pareció estúpido que le preguntara. Él no iba a dar a luz a un enorme bebe por un agujero pequeñísimo. Concedido el permiso del sargento, la futura madre dio el primer grito y Levi sintió las uñas de la pelinegra clavándose en la palma de su mano, y luego la sangre. Pero no se movió.
Gritar le ayudó, pero prefería sufrir en silencio, la verdad luego del grito había sentido mucha vergüenza. Si no es porque por el esfuerzo su cara estaba teñida de un color rojo intenso, sus mejillas se hubieran ruborizado de la vergüenza. No lo volvería a hacer a menos de que fuera una completa necesidad.
Pujó con todas sus fuerzas, respirando y siguiendo las instrucciones de Hanji. Levi se debatía interiormente entre salir corriendo o quedarse presenciar ese asqueroso pero a la vez hermoso acto de vida. Finalmente cuando escucho el agudo llanto del bebe, comprendió que realmente nunca tuvo la intención de largarse.
-es un niño- anunció Hanji aun sosteniéndolo en alto.
Mikasa y Levi se miraron, ambos con un nudo en la garganta. Hanji entregó él bebe a Historia para que lo envolviera en una manta y esta luego se lo entregó a Levi quien con un cuidado increíble lo tomo entre sus brazos para acunarlo y acercarlo al rostro de Mikasa. La mujer miró a su bebé con lágrimas en los ojos y antes de poder besarlo o acunarlo contra su pecho, cerró los ojos y gritó sin poder evitarlo, consiguiendo asustar al bebé, que comenzó a llorar nuevamente.
-Hanji!- gritó Levi nervioso. Intentando calmar al pequeño humano que se removía entre sus brazos.
-viene otro- dijo Historia sorprendida.
Levi miro a su mujer completamente fuera de sí. Que era eso de ¿viene otro?... O no…
-¡Mikasa no me jodas!- dijo Levi con la expresión más graciosa que ella creyó haber visto en su vida. Su hubiese sido otra la situación seguro se habría reído de él.
-vamos linda, solo un esfuerzo más- pidió Hanji al ver lo exhausta que estaba la pobre Mikasa.
Entonces escuchó el nuevo llanto. No tenían ningún tipo de experiencia con bebes pero ambos supieron desde un principio que era una niña. Tal vez fue por el cambio de tono en el llanto o porque simplemente lo sabían y siempre lo habían sabido en su interior.
Pusieron a la pequeña sobre el pecho de Mikasa y Levi acercó a su madre al pequeño barón.
Historia lloraba disimuladamente, siempre había sido sensible y la escena la llenaba de felicidad. Decidieron darles un poco de privacidad aunque primero debían terminar de limpiar y coser a Mikasa.
Afuera Erwin, Eren, Armin, Jean, Sasha y Connie esperaban impacientes. Discutían y apostaban sobre el sexo del bebé, Connie, Jean y Eren pensaban que sería una niña mientras Armin y Sasha juraban a pies juntillas que sería un barón, Erwin los escuchaba en silencio aunque interiormente confiaba en el criterio de Armin más que en el de cualquiera. De pronto quedaron abruptamente en silencio cuando escucharon el llanto de un segundo bebé. Se miraron entre ellos y aguardaron el resto del tiempo sin atreverse a decir una sola palabra.
Hanji salió de la pieza seguida de las dos mujeres, quienes iban cargas de paños, vendas, toallas, todo lleno de sangre. Eren se sintió nervioso.
Luego salió Historia. Todos la miraron expectantes. Ella cerró la puerta y se quedó estática ante la atenta mirada que todos le dedicaban.
-son dos- fue lo único que pudo decir. Nadie reaccionó.
-¿niña o niño?- preguntó Jean.
-pues una niña y un niño…- dijo ella
-¿entonces quién gana?- preguntó Connie y todos se voltearon a verlo con cara de enojo. Él se encogió de hombros.
-¿podemos entrar?- preguntó Armin. Historia negó delicadamente con la cabeza dedicándole una sonrisa de disculpa a su amigo.
-será mejor que le demos un poco de espacio- dijo tomando a Armin de la mano y llevándolo consigo y de paso pidiéndole que la ayudase a cargar algunas cosas. El la siguió en silencio. Eren apretó un poco los puños.
Dentro de la habitación se respiraba otro ambiente. Levi veía dormir a su mujer y sus dos hijos ya vestidos con sus pequeñísimas ropitas, que lejos de causarle ternura le causaban ganas de arreglarlos y enseñarles cómo se debía usar la ropa correctamente.
Besó la frente de Mikasa y al levantar el rostro pudo ver uno de los pequeños bultitos –el rosa- moverse tímidamente. Se acercó al bultito y vio a su pequeña hija mirarlo con los ojos bien abiertos. Se sintió extrañamente nervioso y miro a ambos lados para asegurarse de que nadie le estuviera viendo.
-hola- dijo en un susurro- ya no tienes sueño eh?- la pequeña siguió mirándole atenta mientras movia sus manitos. A Levi le pareció la criatura más hermosa del mundo.
Estiró los brazos y la cogió. Caminó con ella despacio, meciéndola. La bebé comenzó a bostezar y pronto se quedó dormida, se acomodó entre los brazos de su padre y apoyó una de sus pequeñas manitos en el pecho del hombre. Él sonrió un segundo y luego la cubrió con la manta.
Mikasa despertó e instintivamente tanteó los bultitos con la mano, pero solo encontró uno. Abrió los ojos y de inmediato vio a Levi sentado en el sillón con el bultito faltante en brazos. Volvió la vista nuevamente a la cama y vio que su hijo dormía plácidamente, aun así lo cogió entre sus brazos.
-ellos necesitan un nombre- dijo Mikasa de pronto. Levi asintió.
-esto explica el tamaño de tu estomago- dijo él divertido. Mikasa sonrió y luego lo fulminó con la mirada.
-concéntrate por favor- le pidió seria.
-tsk… bien tienes alguna idea?- preguntó.
-mi madre solía decir que los bebes nacen sabiendo su nombre, solo hay que tener paciencia y esperar a que ellos mismos nos lo muestren… aunque si te soy sincera, no sé cómo lo sabremos- dijo Mikasa.
Levi bajó la vista para observar a su hija dormir. Y Mikasa hiso lo mismo con el bebé en sus brazos.
-Alice- dijo Levi de pronto sorprendiendo a Mikasa y a sí mismo. Con esa afirmación tan segura.
-es perfecto- respondió ella mirando al sargento. Y luego volvió a mirar a su hijo, pero ningún nombre vino a su cabeza.
Levi se acercó caminando con la niña en brazos y se sentó a un lado de Mikasa.
-tranquila, ya lo sabrás- dijo y ella asintió – eres valiente Ackerman- aseguró.
Mikasa lo miró en silencio- el soldado más valiente que he conocido- continuó el sargento.
-creo que Alice tiene hambre- dijo Mikasa mirando a su hija que comenzaba a moverse inquieta buscando con la boca algo para alimentarse.
-encárgate- respondió Levi dándole a Mikasa a la niña con un brazo mientras tomaba al pequeño con el otro.
Mikasa destapo a su pequeña un poco para que pudiera acomodarse mejor y luego descubrió uno de sus enormes senos llenos de leche. Levi miró disimuladamente y se sorprendió del tamaño que había alcanzado. Tal vez tendría tiempo de probarlos el mismo en algún momento… pero ahora Hanji lo había amenazado de muerte si se atrevía a tocar a Mikasa al menos en 40 días.
Caminó hasta la ventana para distraerse un poco. Y sintió como una tibia manito se apoyaba sobre la suya. Miró a su hijo dormir con el ceño fruncido y el finísimo pelo negro alborotado.
-Aarón- dijo pensando en voz alta. El bebé abrió los ojitos como si alguien le hubiese llamado. Levi reprimió una sonrisa y se dedicó a mirarlo en silencio. Le parecía curioso que ambos nombres hubiesen llegado a su cabeza sin explicación alguna, y que ambos comenzasen con la letra A. Nunca había sido muy creativo. Pero eso seguro no era producto de su nula imaginación. Sentía como si alguien se lo hubiese susurrado al oído. Y sin ninguna explicación lógica el repetía.
- ¿que dijiste?- preguntó Mikasa. Él volteó en su dirección aunque sin levantar la vista del bebé que dormitaba nuevamente en sus brazos.
-creo que se llama Aarón- respondió sin pensar en lo estúpido que sonaba decir lo que estaba diciendo.
Mikasa enmudeció. Las lágrimas se le agolparon en los ojos como si de un mar se tratase.
-ahora qué?- preguntó Levi- si no te gusta puedes cambiarlo, fuiste tu la que salió con la historia de que ellos ya tenían un nombre y toda esa mierda- reclamó.
-Aarón es… perfecto- respondió Mikasa meneando la cabeza mientras dos lagrimas escurridizas se deslizaban por sus mejillas.
-¿entonces qué te pasa?- preguntó acercándose a ella.
-es solo que- respondió Mikasa- Aarón era el nombre de mi padre.
Levi levantó la vista hacia su mujer sorprendido. No sabía si tener miedo o pasar de ello. Pero sin duda algo de escalofriante tenía la situación.
Al menos… sus hijos ya tenían nombre.
….
-Ellos son Aarón y Alice- dijo Mikasa presentado sus pequeños a sus amigos.
-hola- dijeron todos al unísono con la voz bajita. Sasha se acercó a ellos y Alice se afirmó con fuerza de uno de los dedos de la castaña.
-vaya Alice- dijo- eso sí que es tener fuerza- Todos rieron.
Eren fue el primero en cargar a Aarón. Pero solo se atrevió a hacerlo cuando Levi se hubo marchado de la habitación a hacer una pila de papeleo que tenía pendiente. La noche junto a los bebés había pasado relativamente tranquila ya que Aarón solo había despertado una vez a tomar leche. Era un bebe muy dormilón. Solo Alice había estado jugando en silencio con sus manitos y quejándose cuando tenía hambre.
Como Mikasa decía: eran una maravilla. Y todos pensaban igual.
La visita se llevó a cabo sin problemas, Aarón se dedicaba a dormir en los brazos de cualquier persona, por lo que todos tuvieron oportunidad de cargarlo. En cambio Alice se la paso riendo, con su boquita desdentada y babosa.
-creo que Alice es mi favorita- dijo Jean- es igual a ti Mikasa- añadió sin perder la oportunidad de agasajar a la pelinegra. No importaba cuanto tiempo, ni cuántos hijos tuviera ella, él siempre intentaría ganarse su corazón.
-Armin- dijo Mikasa- podrías llevar a Alice a la cuna?- el rubio asintió contento y cargo con cuidado a la bebé que ahora dormía. Caminó con ella hasta la cuna y tubo dificultades para poder correr las pequeñas cortinas que hacían de red anti mosquitos. Pero Historia llegó para socorrerlo en el momento exacto.
La rubia corrió las cortinas y Armin pudo dejar a la pequeña sobre el mullido colchón. Ambos se le quedaron viendo embelesados de su belleza.
Armin rememoró viejos tiempos, él no había conocido a Mikasa sino hasta más o menos los 8 años pero Alice era la viva copia de su madre, el pelo negro y lacio, los ojos grandes con las pestañas largas y crispadas. De pronto el rubio sintió como una mano enredaba sus dedos con los suyos. Era Historia. Él le sonrió y caminaron juntos devuelta al grupo.
Eren en tanto había observado toda la escena por el rabillo del ojo, estaba rojo de envidia y rabia. Si no fuese porque gracias al cielo los bebes dormían, habría montado un escándalo de proporciones.
-Mikasa, tus bebes son preciosos- dijo Sasha- tanto, que siento ganas de comerlos con un poco de condimento y limón- añadió relamiéndose los labios. Todos rieron, menos Jean que si la creía capaz de comerse a los hijos de Mikasa y el sargento.
-bien- dijo Jean, nervioso quería evitar otra confesión caníbal por parte de la chica patata- nos vamos, felicitaciones Mikasa- dicho esto tomó a Sasha y Connie por los brazos y los jaló fuera de la habitación.
La pelinegra suspiró sonoramente logrando que los tres invitados que aún no se marchaban ni mostraban indicios de querer hacerlo la miraran.
-es cansador- dijo ella encogiéndose de hombros. Pero no pretendía quejarse, solo afirmar una verdad absoluta.
Historia acudió a sentarse frente a la pelinegra en la cama, aun enganchada de la mano de Armin. Quien se removió nervioso bajo a fulminante mirada del castaño de ojos verdes.
-y el sargento?... es un buen padre?- preguntó historia inclinándose hacia Mikasa y apoyando sus codos en el colchón, acción para la cual tuvo que dejar la mano de Armin libre.
Antes de que Mikasa pudiera contestar Eren hiso un gesto con la mano al chico rubio para que lo acompañase afuera. Armin asintió y disculpándose con las chicas salió de la habitación tras el castaño.
-entonces?- insistió historia- como es?
Mikasa sonrió un segundo.
-es… el mejor, como en todo lo que hace- hecho un rápido vistazo hacia la cuna y luego añadió- anoche durmió a un costado de la cuna, por si Alice necesitaba algo- Historia se mordió el labio inferior en un gesto de ternura.
-sé que los ama a ambos por igual, pero con Alice tienen una conexión diferente- dijo- hasta siento un poco de celos- ambas rieron.
Afuera Eren y Armin estaban enfrascados en una discusión. La cual se dividía entre los gritos de Eren y las respuestas calmadas pero cortantes de Armin.
-no te creo que son solo amigos!- gritó Eren, refiriéndose a Historia y Armin.
-cree lo que quieras- respondió el rubio en voz baja, cabreado de la actitud inmadura del ojiverde.
-Armin yo…- dijo de pronto Eren bajando la cabeza- no soporto ver lo felices que se ven juntos-
El otro chico ladeó la cabeza para poder ver la expresión el rostro de su amigo de la infancia, seguro estaba muy triste. Él no tenía intención de hacerlo sentir mal, aunque se lo mereciera. Solo estaba intentado salir con el corazón ileso de esa relación extraña que llevaban.
Se acercó a él con cuidado y lo beso en la boca.
-vayan a besarse a otro lado- escucharon ambos y voltearon asustados a ver al sargento Rivaille- fuera- dijo y ambos chicos desaparecieron por el pasillo corriendo.
Levi meneó la cabeza y se masajeó la sien con los dedos. "mocosos" pensó.
Entró a la pieza y saludó a las dos mujeres- Ackerman… Reiss- dijo serio para pasar directamente en dirección a la pequeña cuna que compartían los bebes.
-¿Reiss te quedarás mucho tiempo?- preguntó volteando a ver a la rubia.
-no señor ya me iba- respondió ella poniéndose de pie y despidiéndose de Mikasa con la mano.
La morena se puso de pie y caminó serenamente hasta posar ambas manos en los hombros del sargento que se encontraba hincado a un costado de la cuna, con los brazos apoyados en el borde velando en silencio el sueño de sus hijos.
Mikasa se inclinó un poco para abrazarlo y rosó levemente sus senos contra la espalda del mayor. Un escalofrió recorrió la espina dorsal de Levi al sentir los dos enormes montículos tibios contra su espalda.
-basta- ordenó. Pero como de costumbre la chica lo ignoró y quiso desafiarlo aún más introduciendo levemente su lengua en el oído del hombre- no podemos- le recordó él.
-lo sé- respondió ella- y pienso aprovecharme de la situación- Levi suspiró resignado. Y dándose una rápida vuelta atrapó a Mikasa por la cintura y la empujó a la cama.
Era verdad, no podían tener sexo. Pero si podían hacer otras cosas. De pronto un sonoro quejido proveniente de la cuna los detuvo. Levi se enderezó de golpe y desapareció de la vista de la pelinegra.
Ella resopló molesta mirando el techo. Se incorporó recargándose en sus codos y pudo divisar al sargento cargando a la pequeña en los brazos. Definitivamente ahora había otra mujer en la vida de Rivaille. Y no podía competir contra ella.
ternura... solo eso puedo decir jajajaja les juro que me imaginé la cara de Levi cuando le avisaron que venia otro bebé jajaja pobre. pero ya ven que todo resultó bien, les aclaro porque Alice es tan central... es solo porque Aaron se la pasa durmiendo todo el día jajajaj inspirado en un primito pequeño que tengo y Alice inspirada en la inquieta personalidad de mi hermanita jajaja bien les dejo! espero que les gustara :) haganme saber que tal y como les gustaria que terminara la historia! besosss les amo adiooooooos ah! antes de que lo olvide... estoy escribiendo unos cortisimos sognfics por si quieres pasar a verlos :) son cortisimos jajaja y es con música un tanto relajante asiq no duden en pasar... bien ahora si nos leemos bye, mucho amor para todoos
