N/A

Un nuevo capítulo.

Gracias por leer.

Espero les guste.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 14: Yukimura Seiichi

Seiichi se levanto de un salto de su asiento llamando la atención de Sanada por completo - Tranquilo Ryou - susurro tratando de que su amigo se mantuviera en la línea - Rastrea un número y manda un auto hacía allá de prisa - le señalo a su secretario que de inmediato se comenzo a mover para acatar la orden de su jefe, tomo las llaves de su auto además de su chaqueta, odiaba que alguien lastimara a una de las personas más importantes en su vida - Listo - murmuro su secretario y asintió para salir de prisa, necesitaba llegar cuanto antes con este.

- Vuelvo más tarde - señalo abordando el elevador como un loco, las puertas se cerraron y se pego un poco más el celular a la oreja, su amigo estaba llorando, parecía destrozado - Uno de mis autos va para allá, espera - le dijo para después colgar y salir de prisa del elevador, esquivo a personas que se encontraban en su camino, necesitaba llegar a su auto, ni bien este se había estacionado para su uso cuando corrio en su dirección y salto sobre el capote del mismo encendiendo la marcha importandole poco que casi arrollara a una o dos personas, solo le importaba llegar con su amigo cuanto antes.

Las ventajas de ser el hijo del fiscal de justicia, de una de las empresarias más adineradas del mundo lo hacían inmune a que la policía lo siguiera después de pasarse tres semáforos, por lo general jamás se sobrepasaba con ese hecho porque no le gustaba pero esta ocasión era diferente, solo quería llegar con Ryou así que solo por hoy se iba a aprovechar de ello, piso el acelerador levantando polvo por donde pasaba, miro su celular y de inmediato identifico el hotel donde se hospedaba Keigo, si ese imbécil le había hecho algo a su amigo se las iba a ver con él.


De inmediato identifico el auto que Seiichi mandaría, sin embargo, no quería abordarlo, solo quería llegar a casa, con pasos calmados y cubriendo su rostro sujeto fuertemente el maletín que llevaba para correr a su auto pero uno de los empleados de su amigo lo detuvo por el brazo con suavidad - Tenemos ordenes Shishido-san - señalo tratando de sonar amigable, asintió con la cabeza pero después nego - Necesito ir a casa, él entendera - el empleado sin decir más lo solto lo que agradecio en silencio.

Abordo su auto y este emprendio la marcha, su conductor no tenía que preguntar, sabía bien donde deseaba ir cuando se sentía tan miserable, a su casa, siempre iba a su casa para terminar en la cama, no era de las personas que ahogaban sus penas en el alcohol, él solo necesitaba su cama y eso sería todo, se recosto sobre el asiento notando que estaban cerca de casa, le dolía demasiado la cabeza y el labio, este ya no sangraba pero estaba la sensación de hinchazón, por lo menos debía de haberse limpiado pero las lágrimas no dejaban de salir.

Siempre había amado a Andrea, desde el jardín de niños por eso cuando esta a sus diez años le había dicho que quería ser su novia y que ambos se casarían estaba muy feliz pero con el paso de los años ella cambio, ya no lo miraba, ni siquiera le decía palabras de cariño, solo era una monotonía, cuando pensaba dejar de lado el compromiso, cuando había tomado la decisión de dejarla ir con Atobe... ella había llegado a la mansión llorando, estaba destrozada porque la madre de Keigo le había dicho cosas terribles.

Ella no quería dar la noticia de que estaba embarazada si el padre no deseaba a su hija o hijo, no hubo necesidad de palabras solo le sonrió y le dijo que todo iba a estar bien, durante el embarazo soporto que le echara en cara que no lo amaba, que lo que llevaba en el vientre no era de él, Seiichi siempre estuvo a su lado, no hubo ni un minuto que no estuviera a su lado dandole apoyo, de no haber sido por él estaba completamente seguro de que hubiera terminado destrozado durante esos nueve meses.

El auto se detuvo y salio tambaleante de ahí, corrio a la puerta para abrirla, busco con la mirada a Sakuno, escucho algo de ruido en la cocina así que camino hacía la misma, la observo desde el marco de la puerta, estaba cocinando al parecer, se medio limpio el rostro y camino donde ella pero ella dio media vuelta, sus miradas se encontraron, se conectaron por unos segundos antes de que ella corriera a su encuentro, lo abrazo con demasiada fuerza - ¿Q-Qué sucedio? ¿Estas bien? ¡Dios, necesito revisar ese labio! - ella lo miraba con preocupación.

Nego con la cabeza y solo la abrazo de nueva cuenta, no deseaba que se separara, más que nunca necesitaba sentir el calor de su cuerpo con el suyo, la necesitaba más que nunca, Sakuno se separo con cuidado y beso suavemente sus labios mientras le acariciaba la mejilla con suavidad - No pasa nada - aseguro y ella asintió con la cabeza, al menos entendía que si no deseaba hablar no lo haría, eso se lo agradecía por el momento aunque se lo diría pero solo necesitaba descansar un poco.

La tomo de la mano para conducirla a la habitación, necesitaba dormir un poco, necesitaba dormir a su lado para que todo estuviera bien.


Seiichi salio del elevador, iba a matar a Atobe, estaba bien que Ryou se fuera porque vaya que se iba a lanzar sobre ese maldito, se detuvo frente a la habitación de este, él no era de las personas que tocaban cuando querían medio matar a alguien, de una patada la abrio, era fuerte aunque tuviera un aspecto delicado, poco le importaba lo que tuviera que pagar después, ahora solo quería matarlo - ¡¿Pero qué diablos te sucede Seiichi?! - grito el aludido caminando a donde él, se veía acabado en pocas palabras pero él si que lo iba a dejar peor.

Antes de que este se acercara más acorto el espacio que los separaba para tomarlo del cuello de la camisa sorprendiendolo por la mirada que paso por sus ojos, era de ligero asombro y de ligero miedo - Me sucede que donde vuelvas a lastimar a Rypu voy a tirar abajo tu querida editorial y de paso el imperio de tus padres - aseguro furioso mientras el castaño sonreía ligeramente, bien, lo estaba sacando de sus casillas demasiado rápido, más que cualquier persona, mucho más que Sanada y eso era ya decir demasiado.

- Tanto tú como Ryou son tal para cual, hacen una tormenta en un vaso de agua, no te atrevas a amenazarme Yukimura - sentencio zafandose de su agarre para mirarlo con enojo, él por lo personal odiaba las peleas y todo lo relacionado con las mismas pero cuando lastimaban a alguien a quien apreciaba mucho sacaba a flote su personalidad de protector - No es una amenaza, si quiero en este mismo momento con una sola llamada tus padres se despiden de todo y tu de tu editorial, mantente lejos de la vida de Shishido, ya hiciste suficiente con Ootori - señalo molesto.

Era claro que no quería hablar de ese tema pero necesitaba decirle todo lo que pensaba de él en ese mismo momento - No hables de lo que no sabes Yukimura Seiichi - siseo molesto el castaño emientras lo señalaba con el dedo, Seiichi sabía que cuando usaba ese nombre era porque quería que se retractara de lo que acababa de decir pero no lo haría - ¿De lo qué no se? A diferencia de los demás yo intente ponerme en tus zapatos, sabía que sufrías porque todo el mundo decía que eras una malnacido por quitarle dos veces a las mujeres a tu primo, eso si lo sabía, al igual que Ryou, ¡ambos estuvimos contigo, siempre brindandote apoyo! - grito fuera de sus casillas.

- ¡¿Y?! ¡Al final el maldito de Ryou me ha quitado a la mujer que amo más que a mi vida! - antes de decir algo más el puño de Seiichi se había impactado en su rostro, el impacto si que fue fuerte porque retrocedio varios pasos, sentía el ardor en el rostro - ¡No te atrevas a insultarlo, ni siquiera se te ocurra! - le grito fuera de sí, la mano le dolía, lo más seguro es que se la hubiera fracturado, odiaba en estos momentos haber sacado la fuerza de su madre, la de una mujer - ¡Shishido siempre estuvo a tu lado, fuiste tú quien siempre le hizo de las suyas! - grito aún más fuerte mientras lo golpeba de nueva cuenta.

Atobe se protegio de la patada y Seiichi por milímetros esquivo el puñetazo que venía directo a su rostro - ¡No soy el único que ataca por la espalda Seiichi y los dos lo sabemos! - señalo este mientras se llevaba la mano a la mejilla que seguro estaba más que morada - ¡Al menos yo tuve la decencia de hacerme a un lado después de lastimar a una pareja pero tú en cambio, la embarazaste y después te hiciste a un lado, Shishido no sera su padre pero es de corazón mientras que tú ni siquiera te acuerdas que es tu hija! - le grito caminando a donde él.

Antes de que Keigo levantara la vista sintio una patada en el abdomen que lo doblo por completo y a continuación un golpe en la cabeza, Seiichi no tendría fuerza pero vaya que tenía técnicas para lastimar - Alejate de Ryou te lo advierto... ¡deja de ser un maldito egoísta y dejalo ser feliz! - siseo dando media vuelta pero antes de dar un solo paso una mano se cernio sobre su pie haciendolo trastabillar, se cubrio con la mano el puñetazo pero no fue capaz de responder correctamente cuando Keigo en dos movimientos se abalanzo sobre su cuerpo.

Esquivo por segundos el segundo puñetazo en su mejilla derecha cuando sintio un tirón del cabello que lo hizo gemir y por accidente apartar la mano de su rostro por lo que esta vez Keigo fue rápido y lo golpeo en el labio, antes de que se atreviera a levantarle el puño de nueva cuenta alzo la rodilla y lo golpeo para escapar del suelo, trastabillo pero se sujeto de la pared, el castaño estaba en el suelo adolorido por el golpe - Alejate de Ryou - le señalo saliendo de ahí a pasos torpes pues la adrenalina aún corría por sus venas.

Abordo el elevador y sintio la sangre en su labio, Sanada lo iba a matar por esto pero poco le importaba, al menos Yukimura Seiichi había tenido el valor de golpear al gran Ore-sama y lo haría de nuevo si seguía lastimando a su amigo Shishido.


Sakuno bajo del auto, entre sueños Ryou había mencionado el nombre de Keigo, es que de verdad seguía sin entender porque se odiaban como se odiaban porque aunque su futuro esposo lo negara eso era odio, no era una rivalidad de niños, era odio, estaba harta o al menos estaba a punto de estarlo porque no era una pelea de niños incluso habían llegado a los golpes, no es que los adultos no hicieran eso pero Ryou no tenía porque hacerlo cuando tenía que cuidar de una niña y empezar con los preparativos de la boda.

Camino al elevador, agradecía que la recepcionista no le dijera nada más o mejor dicho no le preguntara nada más porque entonces si que iba a estar en algún peligro, vio bajar al ángel que se había encontrado en la mañana cuando estaba en el colegio de su pequeña, por suerte este no la miro, agradecía que se le hubiera ocurrido la idea de cambiar un poco su imágen para no ser reconocida, ladeo un poco la cabeza para no encontrarse con la mirada, tenía sangre en el labio y caminaba un poco agitado.

- Manda a mi oficina la factura de la puerta de ese imbécil - sentencio mientras salía del edificio, agradecía que no la reconociera pero le preocupaba el hecho de quien fuera ese imbécil aunque más o menos se daba una idea pero no creía demasiado en las consecuencias, apreto el botón del piso para despojarse de la mascada y de los lentes, debía darse prisa porque Megumi salía dentro de dos horas del colegio y casi no tenía tiempo para preparar la comida, salio del elevador y camino hacía la habitacion dicha.

Extrañamente no se llevo la sorpresa de la puerta, al parecer si que el mundo era pequeño, entro por esta y observo a Keigo tratando de levantarse - Quien diría que el gran Atobe estaría de rodillas algún día - hablo desde el marco de la puerta, no le importaba estar siendo un poco ruda pero es que de verdad que él se estaba empeñando en destruir la felicidad que merecía porque si, incluso ella estaba destinada a una felicidad pero él no al dejaba tenerla, estaba por todos los medios tratando de quitarsela, era momento de ponerle un alto.

- ¿Qué haces aquí? Seguro tu prometido te matara en cuanto se entere - hablo seriamente este mientras se colocaba de pie con demasiado esfuerzo, lo normal era que corriera a ayudarlo pero ese no era su deber - ¿Qué le hiciste a Ryou? - fue directo al punto, ella no tenía que contestar a sus preguntas, ni siquiera por respeto porque hace mucho que no lo sentía por él, no desde que la había tratado como una apuesta, como una cama más - La prometida lo defiende, quien lo viera - hablo mordazmente este con una leve sonrisa.

- Contesta - pidio lo más amablemente que podía aunque no necesitaba ser amable con él porque no se lo merecía - ¿Qué quieres Sakuno? Yo no pieso decirte nada, si tanto deseas saber que le hice preguntale a él, sera su futura esposa dentro de nada, no puede ocultarte la verdad a no ser que no confíe en ti - hablo este mientras se sentaba en uno de sus sillones, ella se acomodo el bolso y rió suavemente - Solo quiero saber, ¿por qué se odian? - pregunto desde ahí, si cruzaba el marco sabía que algo malo pasaría y eso no le apetecía.

- Yo no lo odio, es él quien no supera el pasado - contesto a su pregunta como si nada, fue entonces cuando vio que había sido golpeado recientemente pero había heridas que ya habían recibido la atención médica necesaria, seguramente de Ryou, al menos le quedaba en claro que su futuro esposo era una persona buena porque no le había dado razones para desconfiar - No mientas Atobe, tú tambien lo odias - contesto ella porque se le notaba en los ojos, se le notaba que lo odiaba y no precisamente por ella, seguro rencores del pasado.

- Al menos me conoces, lo que sucede es que no supero que te perdi, lo odio por eso - aseguro no atreviendose a mirarla al rostro, ella tan solo suspiro y ladeo un poco la cabeza - ¿Y por eso lo golpeaste? Seguro que empezo por eso y ambos terminaron golpeados, luego vino Yukimura Seiichi y terminaron de nuevo en una pelea, si seguro fue por eso - gruño molesta mientras daba media vuelta, ni siquiera sabía porque había ido ahí, bueno si sabía, quería explicaciones pero lo mejor era preguntarle directamente a su prometido.

No llevaba ni dos pasos cuando este dio un tirón de su mano y se inclino sobre su rostro, olía a whisky, al parecer él si que ahogaba las penas con alcohol, estaba conociendo uan faceta de Keigo que no le gustaba en lo absoluto, no entendía su actitud de niño de cinco años - Aparta tus manos - señalo ella tratando de liberarse de su agarre pero antes de que este hiciera algo más sintio el peso de la pared sobre su espalda en un movimiento brutal que le arranco un gemido de dolor, ¿qué demonios le sucedía a Atobe?.

Trato de soltarse pero este la sujeto más fuerte de la muñeca tanto que sintio que se la estaba quebrando en miles de pedazos - Guarda silencio - señalo molesto acercandose más, ese no era Keigo, no, no era, era como un maldito mostruo, apestaba a alcohol - Que me sueltes - trato de luchar para que la soltara pero este tan solo alzo la mano, ¡la iba a golpear!, abrio los ojos asombrada, ¿qué... - Te dije que te quedes quieta - ni siquiera había terminado de preguntarse algo en sus pensamientos cuanto este hablo heladamente.

Forcejeo de nueva cuenta tratando de soltarse cuando sintio que este la besaba a la fuerza, quizo gritar o algo pero no tenía fuerzas para ello, se removio tratando de pegarle con la bolsa pero este no cedía en lo absoluto, sintio una mano colarse dentro de su blusa, el miedo se apodero de ella por completo, quería que la soltara, ese no era Keigo, no tenía ni la menor idea de que había sucedido con Ryou antes o con Yukimura pero con ella no tenía porque pagarlo, no fue consciente de nada hasta que las lágrimas resbalaron por sus mejillas.

Sintio un tirón en el labio, seguro que le había sacado sangre, eso si que no sabía como lo iba a explicar pero solo quería que la soltara, de pronto él se separo de ella y la miro atónito, estaba temblando y llorando, Atobe miro a Sakuno algo pálida, ¡¿qué demonios había tratado de hacer con ella?! - Saku... - no termino de hablar cuando sintio la bofetada de lleno en su mejilla derecha, se lo merecía pero es que ni siquiera él mismo había estado consciente de sus movimientos, no tenía ni idea de que estaba sintiendo hasta que sintio las lágrimas de la mujer que amaba.

- ¡Eres un imbécil! ¡Te odio! ¡Incluso aunque me lo negara a mí misma, estaba más preocupada por ti que por Ryou, quería ver como estabas y tú me haces esto! ¡Te odio! - le grito mientras lo apartaba de su lado para salir de ahí, algo dentro de él quizo detenerla pero no lo hizo, no tenía cara para hacerlo después de que había intentado abusar de ello, no cabía duda, era un imbécil.


Sakuno bajo como pudo del elevador, tenía que calmarse porque tenía que ir por la pequeña al colegio, antes de dar dos pasos más alguien la abrazo - No debiste venir aquí - esa persona le susurro al oído con calma mientras frotaba su espalda dandole calma, esa persona olía a vainilla y a chocolate, se separo suavemente y vio al ángel que le sonreía, este se inclino para limpiar las lágrimas que salían de sus ojos, se quedo completamente quieta ante su tacto, era suave, calmado y lleno de cariño.

- ¿Q-Qué... - este no la dejo terminar de hablar cuando beso su frente, un escalofrío la recorrio por completo - Atobe es un tonto, no engañes a Ryou - pidio este y ella asintió con la cabeza, sus ojos eran cautivantes, era como si la invitaran a hacer caso de todo lo que expresaran estos - Vamos, casi es hora de que tu hija salga del colegio - la tomo de la mano y fue cuando noto una venda en su muñeca, no dijo nada más, solo se dejo llevar por esa suave mano hasta su auto, no entendía porque pero se sentía calmada y protegida.

Quería saber más de Yukimura Seiichi, eso era lo único que deseaba hacer en esos momentos porque le parecía una persona demasiado enigmática, quiza él sabría más cosas de las que aparentaba y ella deseaba saberlas.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.