Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Esta historia está inspirada en el segundo OVA de la serie y en algunas imágenes que circulan por la Red, sobre todo, en las pequeñas obras de arte que nos deja la gran artista Rusky Boz.
Instituto Fairy Tail: un nuevo comienzo
Capítulo 14
Este año el Día de los Deportes en Japón cayó lunes 10 de octubre. Este día no se trataba sólo de divertirse en el instituto mediante juegos deportivos, sino que, además, se aprovechaba para fomentar valores como la competición, el esfuerzo, el trabajo en equipo y el respeto por las reglas.
Si alguien entendía la importancia del deporte para llevar una vida ordenada y saludable, ése era, sin duda alguna, Gajeel. El kickboxing le ayudó a mantener una disciplina y una vida alejada de las drogas. Él siempre practicó este deporte, y, aunque anteriormente lo empleaba para iniciar peleas, después supo utilizarlo en su propio beneficio para mejorar su vida. Se podría decir que practicar este deporte le mantenía bien encauzado y concentrado. Ahora se lo tomaba en serio.
Para este festival deportivo, las clases normales eran canceladas y se organizaban, en su lugar, eventos y espectáculos relacionados con el deporte. Oficialmente, era un día no laborable, por lo que los familiares de los estudiantes podían ir al instituto para ver el festival.
Aunque lo normal era dividir a todo el alumnado en dos grupos, los estudiantes del Fairy Tail se dividieron en tres equipos: uno por cada curso escolar. En total había tres cursos y cada uno de ellos era representado por un color. El primer curso era el color blanco, el segundo tenía el color rojo y el tercero, el color amarillo. Para que se supiera a qué equipo pertenecían, los estudiantes llevaban unas cintas en el pelo. En este caso, la clase 2-1 iba de rojo. El resto de la ropa que usaba el alumnado era el chándal habitual del centro con colores amarillos y azules.
Los estudiantes que eran miembros de clubs deportivos competían entre ellos. Había, en total, diez deportes para practicar en el Fairy Tail: atletismo, baloncesto, futbol, voleibol, baseball, kendo, natación, kickboxing, judo y tenis. Cada deporte tenía una hora asignada y un lugar específico para las competiciones. Los programas se recogían en un puesto de la entrada. Por su parte, las personas que no pertenecían a una actividad deportiva, sino a un club de otra índole, por ejemplo, más cultural como la redacción de una revista o más profesional como el club de jardinería, participaban en la realización de presentaciones artísticas como bailes folklóricos o danzas modernas (el tipo de baile dependía del año).
Como Cana, Levy y Lucy no estaban en un club deportivo, les tocó, como a otros muchos estudiantes, participar en el baile que inauguraba el festival. En estos bailes, las chicas eran las que solían hacer las coreografías de la canción, mientras que los chicos, por su parte, tocaban el taiko. Así, mientras las chicas bailaban la canción "Fiesta" del grupo +Plus bajo la atenta mirada de sus compañeros, los chicos se concentraban en coordinar sus movimientos con el tambor japonés.
Afortunadamente para Levy no tuvo que ponerse ningún disfraz o vestido estrafalario para actuar, con su camiseta amarilla y pantalón azul era más que suficiente. No le gustaba destacar y estaba segura de que Gajeel se hubiera burlado de ella si la hubiera visto vestida de esa otra manera. Otra vez pensaba en Gajeel. Y no era para menos, pues el sábado pasado las cosas cambiaron significativamente para ellos. No era que hubiera pasado "algo físico", sino más bien había algo implícito entre ellos. Todavía no sabía bien qué era ese algo, pero ahora Levy estaba segura de que no estaba alucinando o soñando despierta. Gajeel sentía algo también por ella y no era sólo una amistad.
Después de actuar, Levy fue directa a saludar a la familia Redfox-Marvell: Metalicana, Grandeeney y Wendy habían podido asistir al evento sin problemas. Siempre que podían apoyaban a Gajeel y eso le gustaba mucho. Eran una familia estupenda. Levy se sorprendió al ver a Wendy también allí, pensaba que en su colegio también estarían celebrando este festival, pero, después recordó, que este Día no tenía por qué celebrarse el segundo lunes de octubre, sino que también podría celebrarse durante el primer cuatrimestre escolar. De hecho, en muchos sitios lo celebraban en mayo debido al buen clima que hacía en ese mes.
Gajeel estaba con su familia viendo el espectáculo. Hasta las 12 no tenía su pelea, por lo que estaba libre hasta ese momento. Los cuatro habían visto la actuación de Levy y ahora la felicitaban. Ella se moría de vergüenza, sobre todo ahora que tenía "algo" con Gajeel. Junto a ellos estaba Layla, la madre de Lucy, que había ido al festival sin su marido, ya que éste estaba fuera trabajando, concretamente estaba de viaje de negocios en el extranjero. Natsu aprovechó la ocasión para presentar a su chica; su padre Igneel y su hermano mayor Zeref estaban encantados de conocer a Lucy y a su madre. Así, los cinco se fueron a pasar el día juntos.
Levy sabía que ese día era, en principio, familiar, por lo que todos sus compañeros estaban con sus respectivas familias. El año pasado, ella permaneció junto a Lucy al no poder contar con la presencia de sus padres, pero este año pasaría el día con los Redfox, lo que le emocionaba bastante.
Estuvieron paseando por el centro viendo las diferentes actividades deportivas hasta que llegó la hora de ver el combate de Gajeel. Como solían hacer los sábados, fueron a verle pelear y animaron al joven desde las gradas. Una vez más, Gajeel venció a su oponente. Toda la familia, incluida Levy, se levantaron para aplaudirle. Levy debía reconocer que, a pesar de que no le gustaba para nada la violencia, le encantaba ver pelear a Gajeel. Le resultaba extremadamente atrayente verlo tan concentrado en la pelea. Además, debía admitir que verle con poca ropa, a veces, incluso sin camiseta, sudando y moviéndose de esa manera tan sensual, le provocaba dentro de ella una serie de emociones para nada inocentes. ¡Era tan sexy!
A la hora de la comida se preparó un picnic en una zona concreta del centro. Habilitaron un lugar con toldos y sombrillas muy cerca de la pista de tenis; se pusieron mantas en el césped para que las familias estuvieran más cómodas. Así, los familiares y los estudiantes, divididos por grupos, comenzaron a comer.
La familia Igneel y parte de la Heartfilia se sentaron junto a los Redfox-Marvell. Como siempre, Natsu y Gajeel competían y discutían por cualquier cosa. Esta vez, los dos se picaron para echar un pulso.
-Que sepas que no he usado toda mi fuerza, cerebro metálico. – explicó Natsu al verse derrotado por el brazo de Gajeel.
-Yo tampoco, imbécil. Apenas he usado una milésima parte de mi fuerza. – replicó Gajeel con una sonrisa autosuficiente. Le caía bien Natsu, aunque nunca lo reconocería públicamente.
-Pues yo no he usado ni una centésima parte de mi poder…
-No sabes mucho de matemáticas, ¿verdad?
Muy cerca de ellos estaban los Fullbuster, los cuales fueron acompañados por Juvia y sus abuelos. Para Levy, era tremendamente divertido ver a Juvia llamando "otou-sama" al padre de Gray, aunque, claro, para el joven aquello no era tan gracioso. Los Scarlet y los Fernandes, familias amigas desde hacía muchísimos años, convivían con total naturalidad.
Después de la comida había partido de baloncesto. A Natsu le tocaba jugar. Los Redfox se animaron a ver la competición acompañando a los Igneel y a los Heartfilia. Lucy, durante todo el partido estuvo animando a Natsu, siempre había sido una chica muy enérgica, de ahí el mote que le puso Gajeel: animadora.
El equipo rojo de baloncesto venció. Todos estaban muy contentos. Natsu se fue al vestuario a cambiarse, estaba muy sudoroso y necesitaba una ducha. Lucy, Levy y Gajeel decidieron esperarle en la misma cancha de baloncesto, ya que estaba muy cerca de los vestuarios. El resto de las familias se fue a ver otras competiciones. Más tarde se encontrarían.
Mientras esperaban a Natsu, empezaron a lanzar unas canastas. Gajeel no dejaba de burlarse de Levy por su altura.
-¡Como sigas así, Gajeel, te lanzaré la pelota a la cara! – le amenazó.
-No te enfades, Camarón… - le dijo sonriendo.- Sólo bromeo.- añadió dándole golpecitos en la cabeza, los cuales fomentaban más el enfado de ella. A Gajeel le encanta verle inflar sus mofletes en señal de protesta. Se veían tan adorable.
-¡Idiota!
-Vale, vale… Voy a ir a ver qué cojones pasa con Salamander. ¿Por qué coño tarda tanto?
Gajeel se marchó dejando solas a Levy y a Lucy, que siguieron lanzando la pelota al aro sin demasiado resultado. De pronto, la profesora Aquario entró en la pista.
-¡McGarden! ¡Heartfilia! ¿Qué hacéis aquí? ¿No deberías estar en otro sitio haciendo algo útil?
-Esperamos a Natsu, sensei.- intentó explicar Lucy mientras Levy se moría de miedo. Aquella mujer le daba pánico.
-¡No me cuentes tu vida! ¡No me interesa! – interrumpió la profesora.- Mírate McGarden, ahí temblando como una mosquita muerta… ¿Se puede ser más patética? – se burló cruel. - ¡Las dos sois patéticas! ¡Patéticas y feas! ¡Tú Heartfilia eres todo tetas: una estúpida rubia tetona; y tú, McGarden, eres una retrasada culona! ¡No sois nada! – las insultó muy enfadada. La profesora Aquario solía vilipendiarlas, pero nunca les había despreciado de esa manera.
Levy no sabía qué decir. Aquario era una profesora, una figura de autoridad, y debía, por tanto, guardarle respeto y obedecerla, pero aquel trato sabía que no era correcto, por Dios, ni si quiera era normal. ¿Por qué se pasaba tanto con ellas? Ellas nunca le habían faltado el respeto, ni siquiera habían ignorado una orden o faltado a su clase sin justificación, ¿por qué les guardaba tanto odio y rencor? Lo pensaba y lo pensaba y no encontraba respuesta.
-¡Ya quisieras tú tener las tetas de mi Lucy! – se escuchó al fondo de la pista.
-¡Natsu! – exclamó Lucy al verle. Los dos chicos habían regresado de los vestuarios y habían presenciado la escena. Se dirigían hacia ellas.
Gajeel estaba furioso. ¿Cómo se atrevía hablarle así a su Levy? Hoy la callaría. Hoy se acabarían los insultos y las humillaciones como que él se llamaba Gajeel Redfox. Levy notó que algo no estaba bien con Gajeel. Él era del tipo hablador, por lo que verle tan silencioso no era nada bueno. Además, ella ya había visto demasiados combates de kickboxing para percibir cuando él estaba cabreado. En ese aspecto, ella empezaba a conocerlo muy bien. Por dentro supo, algo le decía, que él le iba a plantar cara a la profesora. ¡No podía permitir que se metiera en líos y menos por ella!
-¡Gajeel! ¡Para! – le rogó la joven peliazul sujetándole por la cintura. - ¡No merece la pena! ¡Por favor! – a Gajeel aquel gesto le llenó de ternura aunque por dentro seguía lleno de rabia. Siempre se preocupaba por él. Él sostuvo la mano de ella antes de intervenir.
-Antes de hablar de Levy, lávate la boca… - le dijo furioso mirándola a los ojos.- ¿Quién cojones te crees que eres? ¿Te parece medio normal lo que haces? ¡Insultar a tus alumnas! ¿Qué clase de profesora hace eso? ¡Yo vengo del Phantom Lord y ni siquiera allí he visto esa clase de mierdas! ¿Cuál es tu problema?
-¡No sé de qué hablas! – respondió la profesora alterada.
-Te digo que cuál es tu puto problema. ¡Venga! ¡Dilo! ¡Escúpelo de una jodida vez! – Gajeel estaba harto del comportamiento de la profesora. Hoy la descubriría.
-¡Tenme más respeto! ¡Soy tu profesora!
-¡Respeto! ¿Te burlas de mí? ¡El respeto hay que ganárselo y tú no te has ganado ni una puta mierda!
-¡Basta! ¡Es suficiente! – Aquario estaba casi llorando.
-¡Vamos! ¡Di cuál es tu puto problema! ¡Dilo ya! ¡Confiesa, joder! ¿Qué te han hecho? ¿Qué te han hecho para que estés tan jodida que tengas que tratarlas así? ¿Qué?
-Ellas… ellas…
-¿Ellas qué? – insistió.
-¡Ellas sedujeron a mi novio! – soltó.
-¿Qué? – exclamaron Lucy y Levy a la vez.
-¡No! ¡Imposible! ¡Eso no es cierto! – reclamó Lucy.
-No. ¡Te juro que no, Gajeel! – Levy le miró a los ojos.- ¡Ni siquiera sabía que tenía pareja! Nunca le he visto.
-¡Yo tampoco sé quién es! – añadió Lucy.
-¡Fue el año pasado! – agregó la profesora. - ¡Nada más empezar el curso!
-¿Cómo dices? ¡Eso es mentira! – gritó Lucy. - ¡Yo no sé de qué está hablando, Natsu! ¡Te lo juro! ¡Nunca he seducido a nadie!
-¡Luce! ¡Cálmate! Te creo. – le dijo Natsu a su chica. Él sabía que ella era virgen, él también lo era, por eso iban tan despacio, sexualmente hablando, en su relación. La conocía perfectamente y sabía que ella era una chica bastante tímida e inocente, a menos que hubiera algo de alcohol por medio, claro. Sólo en esos momentos ella era un poco más picarona, si embargo, nunca habían llegado hasta el final por lo que era imposible que ella hiciera eso que le reclamaba la profesora.
Por su parte, Gajeel tampoco podía creerse que Levy hiciera algo así. Había algo que no encajaba en su historia.
-Explícate mejor. ¿Qué pasó? – Gajeel le volvió a preguntar a la profesora.
-El curso pasado me destinaron a este centro. Era mi primer año como profesora y estaba encantada de empezar mi trabajo. ¡Me moría de ganas de trabajar con adolescentes! Mi novio me llevó en coche hasta el instituto, incluso me quería acompañar hasta la sala de profesores para conocer a mis compañeros de trabajo. Fue entonces cuando… ¡cuando aparecieron estas dos y se metieron por medio! ¡Ellas, con sus caritas de niñas buenas, jóvenes e inocentes, que parecían no haber roto un plato en su vida, lo sedujeron! "No encontramos el salón de actos, ¿me podría decir dónde está?" – imitó sus voces de mala manera.- Él no pudo evitar fijarse en ellas: en sus vocecitas cursis y kawaii, en sus estúpidos uniformes escolares con esas faldas tan cortas… ¿Por qué tenían que ir tan provocativas? - su voz sonaba con reproche.- ¡Él me dijo que se veían bonitas! ¡Más bonitas que yo a su edad! – estaba indignada.- ¡Me llamó vieja! ¡Vieja! ¡A mí! ¡Con 23 años! ¡Él prefería estar con chicas más jóvenes, incluso me engañó con varias adolescentes! – sollozó.
-Espera un momento… - comenzó a decir Gajeel.
-¡No entiendo nada! – exclamó Natsu. – Entonces, ¿hubo cuernos o no?
-¡Yo no me enrollé con él! – aclaró Lucy.
-¡Ni yo! ¡Ni siquiera recuerdo a esa persona! – Levy recordaba que el primer día de instituto ella y Lucy se perdieron, así fue cómo se conocieron, pero no recordaba quién les indicó el camino hacia el Salón de Actos.
-¿Lo que estás diciendo es que tu novio se fijó en ellas? – preguntó Gajeel intentando aclarar el asunto.
-Sí.
-Y te dijo que eran atractivas…
-Sí.
-Pero… ¿ellas le dijeron algo?
-No.
-¿Se insinuaron?
-No.
-¿Pasó algo entre ellos?
-No que yo sepa…
-Entonces, él sólo se fijó en ellas. No te engañó con ellas. Es más, ellas ni siquiera sabían que tu novio las encontró atractivas. ¿Es eso?
-Sí… supongo que sí.
-Entonces… ¿por qué cojones dices que ellas le sedujeron? – preguntó enfadado.
-¡Porque ellas se visten así para que los hombres se fijen en ellas!
-¡Ellas se visten como les da la puta gana! La culpa es del puto sátiro de tu novio que se le van los ojos… ¡Ellas no tienen la culpa!
-¡Cállate! – ordenó la profesora.
-¡No me jodas que por eso llevas machacándolas tanto tiempo! ¡Pero qué clase de puta enferma hace eso! ¿Y tú eres profesora? ¡Se supone que eres una adulta!
-¡Yo! ¡Yo! ¡Lo sé! Pero es que… es que… terminó dejándome. Me abandonó por otra chica más joven y yo estaba furiosa con él…
-¡Pero eso no es culpa de ellas! ¡Es culpa de él! ¡No tenías por qué pagarlo con ellas! – Gajeel alucinaba y no en el buen sentido.
-Supongo que yo estaba celosa… de ellas. Son tan jóvenes y bonitas. Con toda una vida por delante. ¡Incluso tienen novios que se preocupan de verdad por ellas!
-Estoy flipando…- dijo Lucy en voz bajita. Levy asintió. Aquel no era el momento para corregir a Aquario y decirle que, aunque lo deseara con todas sus fuerzas, Gajeel no era su novio. De nuevo, la joven peliazul pensó en el trato recibido por la profesora. Así que era por esa estúpida razón por lo que habían estado sufriendo tanto… ¡Aquario era una miserable!
-Supongo que os debo una disculpa…
-Supones bien… - respondió la rubia mientras la peliazul aún intentaba entender y recomponer la situación en la cabeza. ¿Qué clase de lógica retorcida había en la cabeza de la profesora? Aquario era una de esas mujeres anticuadas y machistas que culpaban de su situación personal a otras mujeres, en vez de a los hombres por sus malos comportamientos. Levy se entristeció cuando vio que todavía, en pleno siglo XXI, en Japón y en todo el mundo, todavía reinaba el machismo en vez de la igualdad.
-Scorpio es un cretino.- habló de su exnovio.- No se merece que siga pensando en él…
-¿Por qué sigue hablando de su ex? – preguntó Natsu descolocado.
-Una disculpa quizá no sea suficiente para perdonarme, así que…
-Así que… ¿qué? – intervino nuevamente Gajeel.
-A partir de ahora os pondré un Sobresaliente en la asignatura, siempre que olvidemos este asunto, claro… Debe quedar entre nosotros.
-¿Esto es un soborno? – Levy se quedó muerta. Aquario pretendía arreglar el asunto cometiendo más infracciones…
-¡Es una compensación! – aclaró la profesora.
-¡Qué bien! ¡Una A+ a los cuatro! – dijo alegre Natsu. – Durante este curso y el que viene, ¿verdad?
-Está bien.- accedió Aquario. Pensó que Natsu le estaba haciendo una contraoferta cuando él simplemente entendió que les ofrecía una recompensa por aguantarla. - ¡Se acabó el asunto! Ahora, por favor, marcharos de la cancha. Tengo que cerrar la pista de baloncesto.
Los cuatro salieron de allí todavía sin poder terminar de creer lo que acababa de suceder.
-Eso ha sido muy raro… - Gajeel aún no lo procesaba. – Raro de cojones…
-¡Esa tipa está loca! – dijo Lucy.
-Muy loca. – completó Levy.
-¡Pero ahora tenemos un Sobresaliente! – sonrió Natsu. No había mal que por bien no viniera. O, al menos, eso pensaba él.
Después del extraño "suceso" –por llamarlo de alguna forma- fueron a reunirse con sus respectivas familias. Y, después, asistieron a la exhibición de kendo en la que salía Erza. Ése era el último acto deportivo del día.
Cuando todos los eventos terminaron ya eran las seis de la tarde. El profesorado hizo un cómputo con los resultados de las competiciones y declaró al equipo ganador: el rojo. Todo el curso de segundo año aplaudió y vitoreó con fuerza por su victoria. Para finalizar el día, se clausuró el acto con otro baile, pero este era más convencional y tradicional. A pesar de lo ocurrido con la profesora Aquario, se podría decir que fue un buen día para ellos.
Levy se sintió feliz cuando Gajeel le propuso llevarla a casa. Normalmente, sólo regresaban juntos los martes y jueves porque iban a la casa del joven, pero esta ocasión era diferente. Levy se despidió de todas las familias y de sus compañeros y se fue con Gajeel al parking para coger la moto.
-Oye Enana.- empezó a hablar Gajeel.- ¿Estás bien? Lo de Aquario ha sido muy chungo.
-Sí, pero estoy bien. Al menos ya sabemos cuál era el problema y ya creo que dejará de molestarnos.- le sonrió.
-No pienso permitir que nadie te haga daño, Levy. – le dijo muy serio. Ella vio la verdad en sus ojos.
-Lo sé.- ella le respondió.- Gracias por cuidar de mí, Gajeel.
-Yo…- el joven la miró directamente a los ojos. Algo por dentro se le removió y le llenó de fuerza, valor y coraje. Estaba deseoso de abrazarla y besarla. Intentó contener un poco más sus deseos. Sólo un poco más, aguanta un poco… y confiésaselo todo.- Yo quiero hablar contigo, Levy. Necesito hablar contigo.
-Claro…- vio la urgencia en su mirada.- ¿Qué pasa, Gajeel?
-Aquí no… Quiero que estemos los dos solos. Sin nadie que nos moleste. Es importante.
-¿En mi casa? – propuso ella sin pensar.
-Vale. – aceptó.
Ambos se subieron a la moto y fueron para la casa de Levy. Cuando llegaron, Gajeel estaba muy nervioso. Se sentó en el sofá del salón y notaba como no podía dejar de mover una de sus piernas como si tuviera un tic. ¿Dónde estaba el valor de antes? ¿Desapareció? ¡Dios! ¡Cómo odiaba verse así! ¡Tan débil y vulnerable! No estaba acostumbrado a hablar de sus sentimientos y ahora le tocaba abrirse a ella, tener una conversación sincera, a corazón abierto. Nunca antes había sentido tanto terror como ahora mismo. ¡Y mira que había estado en situaciones difíciles! Iba a hablarle sobre su pasado y a confesarse. ¿Cuál sería el resultado de todo aquello? ¿Levy le perdonaría y empezarían a salir? ¿Le rechazaría y seguirían como amigos? ¿O simplemente le expulsaría de su vida porque era un perdedor? ¡Dios! ¡Estaba demasiado nervioso!
-¿Quieres algo de beber? – le ofreció como siempre amable la chica. – Tengo refrescos, té, agua...
-Algo fuerte.- le dijo medio en broma, aunque algo de verdad había en esa frase.
-¿Cerveza?
-Mejor.
Ella se fue a la cocina y cogió un par de cervezas de la nevera. Aún quedaban unas cuantas latas de la fiesta de pijamas. Le sirvió una cerveza y se sentó a su lado. Gajeel, prácticamente, se bebió toda la jarra de una sentada. Levy se quedó en silencio esperando. Al parecer Gajeel quería hablarle de algo muy serio. No tenía ni la más remota idea de lo que era; le veía tan afligido y afectado que comenzaba a temerse lo peor.
-Quería hablarte acerca de mi pasado.- por fin explicó. Ella suspiró aliviada. Al menos no se trataba de algo grave como una enfermedad mortal. Por la mente de Levy se le cruzó hasta la idea de que él debía abandonar el país por algún asunto de vital importancia. ¿Por qué en momentos así siempre le surgían ideas descabelladas? ¿Acaso el amor le hacía perder, por momentos, la cordura? Desde luego, en estos temas románticos, Levy no era para nada inteligente.
-No tienes por qué, Gajeel. Tu pasado no me importa. Yo confío en ti.- le dijo dulcemente.
-Sí que importa. Importa si queremos que "esto" – señaló a ambos–, lo que sea que haya entre nosotros, funcione. – Levy se sonrojó. Gajeel estaba hablando de su relación. Era la primera vez que lo hacía y tembló de emoción. – Necesitas saberlo todo para decidir qué hacer. No creo en las mentiras ni en las medias verdades. Soy un tipo sincero. Ya lo sabes. Lo que ves es lo que hay. – pegó un sorbo a su bebida.- Pero… no has conocido a mi yo del pasado, no tienes ni idea de las cosas que hice y tienes que saberlas… No quiero que un día te enteres por boca de otras personas, te estalle en la cara y te preguntes quién cojones es ese tío con el que estás. No me gusta mentir, Levy, pero a ti… ¡joder! A ti no quiero ni puedo mentirte… Tú no te mereces eso.
-De acuerdo.- ella entendió que él necesitaba desahogarse, explicarse. En cierta manera hasta aquella necesidad de sincerarse y confesarse le pareció tierna. – Te escucho.
-Es largo. Te aviso.
-No tengo prisa.
-Muy bien…- cogió aire.- Empecemos por el principio…
Y así Gajeel empezó por hablarle sobre la enfermedad de su madre, de cómo su temprana muerte le cambió la vida. Le contó sobre sus actos delictivos: las peleas, los robos, las drogas, sus detenciones, incluso le contó –con mucho pesar– sus escarceos amorosos. Evidentemente no entró en muchos detalles. Con que ella supiera, de manera global y general, la clase de persona que era, sería suficiente. Si lo aceptaba, con el tiempo, ya le contaría los detalles escabrosos. Gajeel estuvo hablando durante algo más de una hora. Levy, aunque se sorprendió por la crudeza de sus palabras y sus acciones, no le interrumpió en ningún momento.
-Ahora ya lo sabes todo.- terminó de hablar. Aún era pronto para decir si se sentía afligido o aliviado por esa confesión.
-Gracias por contármelo. Por confiar en mí.
-Ya sabes que no siempre fui un hombre bueno… de hecho, no sé si soy un hombre bueno ahora o si lo seré en un futuro...- bromeó intentando quitarle hierro al asunto. Hizo una ligera pausa.- ¿Cambia algo lo que te he contado? Lo entenderé si dices que sí. – sus palabras desprendían un dolor tan fuerte que se apoderó de ella. Se notaba que Gajeel estaba arrepentido de sus errores. Ella suspiró y le miró fijamente a los ojos. Después de unos segundos de reflexión, respondió:
-No cambia nada, Gajeel. Mis sentimientos siguen siendo los mismos. – admitió.- Los mismos que el día de los fuegos.- se avergonzó un poco.
-¿De verdad? – aquellas palabras eran música para sus oídos.
-De verdad.- le sonrió tímida.
-Levy… yo… aquel día… No quería rechazarte, pero… ¡joder! – le dolía no saber expresar cuan culpable y arrepentido se sentía.
-No pasa nada… - intentó consolarle.-Ya no importa. Todo está bien.- le sonrió de nuevo.
-No quería hacerte daño. - ¿cómo demostrarle todo el amor que sentía por ella? Se esforzó por hacerse entender. - Verás, en mi vida, de todos los errores que he cometido y, créeme, son muchos, rechazarte fue el peor y más estúpido de todos, así que... ¿qué te parece si lo intentamos de nuevo? No como amigos, si no como algo más...
-Gajeel… - la joven estaba tan impresionada que no sabía qué decir. Ni en sus más locos y salvajes sueños se hubiera podido imaginar una confesión así. ¡Gajeel le estaba declarando su amor! ¡No sólo quería que ella supiera de su pasado, sino que era una condición sine qua non para declararle su afecto! Asintió inconscientemente.
-Levy… - la tomó en sus brazos mirándola fijamente a los ojos.
-¿Sí? – ella sentía sus pulsaciones cada vez más aceleradas.
-Voy a besarte.- y, sin esperar una respuesta o comentario al respecto, la besó. La besó en los labios. Juntó los labios contra los suyos suavemente pero con firmeza. Al principio, sintió la sorpresa en la boca de ella, pero después la sintió relajarse. Ambos mantenían sus ojos cerrados mientras se desenvolvían en un cálido beso. Ahora mismo, a Gajeel le daba completamente igual ser un egoísta; estaba en el cielo, de hecho, se quedó pensando, los que estaban enamorados solían ser egoístas. Era algo normal y, después de todo, él siempre había sido un bastardo egoísta, así que ¿qué más le daba? Lentamente se separó de Levy. Se moría de ganas por ver la expresión de su cara, su reacción.
-Gajeel…- dijo todavía absorta por ese beso.- Esto… ¿Qué significa exactamente? – preguntó inocente.
-Si no lo tienes claro, debería volver a besarte. Gihi.
-Sí, por favor…- se sonrojó. Gajeel se rio y volvió a besarla. No obstante, el nuevo beso fue más cálido que el anterior. Levy ya era más consciente de lo que estaba haciendo y se volvió más participativa. Enrolló sus brazos en el cuello de Gajeel y se dejó llevar por sus instintos. Notó cómo él abrió su boca e imitó su gesto dejando que su lengua se abriera paso por la boca de ella. Suavemente, la lengua de Gajeel recorrió toda la boca de Levy; quería saborearla y disfrutar de ese momento. Ella se estaba sintiendo tan bien por dentro que profundizó ese beso explorando la cavidad del joven con mayor intensidad. Llevaba deseando besarle, y ser besada, tanto tiempo… demasiado tiempo, demasiados meses reprimiéndose y, ahora, por fin, sus fantasías se estaban haciendo realidad. Las mariposas en su estómago revoloteaban y revoloteaban sin cesar. Parecía un sueño pero no lo era. ¡Era real! Lamentablemente para ella, el beso estaba llegando a su fin.
-¡Joder! – dijo Gajeel separándose de ella. Aquel beso fue increíble. Le dejó con las piernas temblando… - Eres una besadora agresiva… ¡Necesito aire para respirar! – añadió bromeando. Le dedicó una sonrisa que la derritió por dentro. ¿Cómo podía ser tan atractivo y deseable?
-¡Gajeel! – le censuró ligeramente trastornada por el momento. ¿Cómo podía bromear con ella en un momento como éste? Pero Gajeel era Gajeel y Levy supo que ésa era su forma de interactuar y comunicarse. Decidió seguirle el juego.- ¡Yo te daré aire! – respondió tomándole del rostro y abalanzándose sobre él. Esa noche le daría todos los besos que antes no pudieron darse.
Fin capítulo 14
Agradecimientos a: Stefi,Lady-werempire, AquaDragon9119, Cana-chan, Crazyyy, Carito Uchiha, Lily-chan, Carla S.C, lusegovia89, Zero2822, Giuly DG, Shonenevolution, Asia12, Crayolu y Melodiosa, que me dejaste un mensaje por privado. Lo prometido es deuda and "the kiss is here". ¿Qué os ha parecido?
