Declaimer: Aquí os cuento las cosas que ya sabéis.

-¿Quiénes faltan por llegar?-Preguntó Rosalie.

-Garret, con el amigo italiano de Jazz, Emmet y mi amiga Victoria.

-Estoy deseando conocerla, parece que habéis hecho buenas migas.- Sonrió Rosalie.

Como siempre, Rosalie y Tanya me habían dejado a mí el hecho de comprar las cosas, y de guardar las cosas frágiles y de todo lo que no era decoración, ellas alegaban que era un trabajo tan arduo la decoración que debía sentirme alagada de que fueran tan amables. No se lo creían ni ellas.

Seguí andando por la casa hasta toparme con un espejo. Mis amigas me habían puesto un vestido vaporoso e informal, unas sandalias planas, el pelo suelto al natural y poquísimo maquillaje, ellas no iban mucho más arregladas de lo que yo iba pero igualmente se veían increíblemente atractivas.

Esa noche había llamado Alice, le habíamos contado lo de la reunión de amigos y nos había expresado las ganas de estar aquí con nosotros, no debe ser fácil estar lejos de tus mejores amigos, y más cuando los que se van son todos, quedándote tú sola a otro lado del país. Mientras meditaba esto, sonó el timbre y fui a abrir.

-¡Bella!-Saludó mi hermano entrando en mi casa besando mi mejilla.-Me ha contado Vic que os habéis hecho amiguitas.- Hola chicos.

Ben, Jasper, Angela y Tanya le dedicaron una sonrisa. En ese momento por la puerta de la cocina entró Rosalie que le sonrió a mi hermano mientras se sonrojaba. Aquí me olía yo que al menos por parte de Rosalie había algo más que amistad. Volvieron a llamar a la puerta y apareció Garret acompañado por el chico con el que había visto a Edward. Después de contarles a mis amigas el incidente, habían pasado días riéndose de mi contestación.

Pasado un rato ya todos colocados volvió a sonar la puerta y Tanya fue a abrir. Cuando volvió venía acompañada de Victoria que llevaba su melena pelirroja recogida en una coleta con una falda vaquera de tubo y una camiseta ancha, se acercó a mi hermano y a mí para saludarnos después de presentarse a todo el grupo. La fiesta era genial, charlábamos mientras escuchábamos música, bebíamos y comíamos pizza. Después de un rato Tanya y Rose ya habían bebido demasiado.

Tras presentarla a todo el grupo le pedí que me acompañara a por otro mijito a la cocina, sacábamos los utensilios mientras charlábamos de todo y de nada, Victoria reía divertida mientras cortaba el limón para su bebida de algo que estaba contando.

-Me rindo, salgo con un chico maravilloso y va y me deja porque vivo demasiado el presente. Y con respecto al amor es cierto porque soy joven.

-No te preocupes, te queda tiempo.-El alcohol me dio la valentía para hacerle una pregunta que quería hacerle.- ¿Te van más los tíos o las tías?

-Directa al grano.-Alzó la copa en mi dirección.-Los tíos, definitivamente. Las chicas me gustan pero no tanto, eso no quita que no pueda salir con una solo es diferente. No sé explicarlo.- Se encogió de hombros-Bueno, volvamos a la fiesta.

Después de eso Angela, Victoria y yo reíamos contando anécdotas de nuestra niñez mientras a nuestro alrededor la gente mantenía sus conversaciones. Jasper vino a sentarse a mi lado y pasó el brazo por mis hombros, apoyé mi cabeza en sus hombros y suspiré, había necesitado ver más a Jasper que a mi propio hermano durante el año pasado.

-Te he echado de menos.-Le dije, a lo que sonrió.

-Y yo a ti patito.- Desde el año anterior a los chicos les había dado por llamarme patito, lo que no me hacía mucha gracia.

-Solo a ti, a Rose y a Tanya os permito llamarme así, deberías sentirte orgulloso.

En ese momento aparecieron en escena Tanya y Rose, no iban del todo mal pero habían bebido demasiado, lo suficiente para reír de forma estridente e ir andando de un lado para otro diciendo tonterías, se acercaron a nosotras con rostros algo más decaídos.

-¡Dios Mío! Cuanto me aburro.- Se quejó Tanya mientras se sentaba junto a mí en el sofá.

-Y yo.-Dijo Rose mientras se sentaba junto a ella.- ¿Qué tal si jugamos a algo?

Le dediqué una mirada a Angela, que estaba junto a mí, era una de esas miradas que dice "ya están otra vez igual" Tanya y Rose se quedaron un rato calladas pensando a qué podíamos jugar. En ese momento entró en el salón el resto del grupo riendo.

-Lo tengo.-Dijo Tanya mirando a Félix.- Verdad o atrevimiento.

-Oh venga, Ta. No tenemos 15 años.-Me quejé.

-Sometámoslo a votación.- Se levantó y carraspeó.- Chicos.- Nadie le prestó atención. ¡CHICOS!- Gritó haciendo que todos se callaran.- Bien ¿qué os parece verdad o atrevimiento?

Todos accedieron, incluso Jasper al cual miré con una ceja alzada. Se encogió de hombros como si no importara, al parecer en las fiestas universitarias se volvía a tener un comportamiento de adolescente acompañado de mucha más bebida, al menos para mí, para otros sería igual. Nos sentamos todos en corro y pusieron una botella de cerveza vacía en medio, que Rose hizo girar hasta que le dio a Jasper.

-¿Verdad o Atrevimiento, hermanito?

-Verdad.

-Bien.- Rose pareció fastidiada, pensó durante unos segundos y más tarde sonrió.- ¿De quién de esta sala te has sentido atraído sexualmente? Lo que recuerdo que no significa que hayas tenido sentimientos hacia dicha persona.

-Bella.- Le miré sorprendida.- ¿Qué? Nunca me has gustado pero eres muy guapa, la primera vez que lo pensé fue cuando tenías 15 años y fuimos todos juntos a la playa. Llevabas un bonito bikini.-Rió.

Le pegué con un cojín en el hombro a la vez que reía con él, bueno él era también guapo, si pasara algo me lo podría plantear. Me mordí el labio y sacudí la cabeza. El siguiente era Félix. Giró la botella hasta que le tocó a Emmet.

-No me hace falta ni preguntar, ¿Verdad?- Emm negó, era obvio que elegiría atrevimiento.- Tienes que… Salir fuera ir al vecino de al lado y decir lo mucho que te atrae sexualmente.

Emmet se levantó y todos le seguimos para ver lo que hacía, llamó al timbre en reiteradas ocasiones hasta que apareció una chica de unos 16 años, de aspecto inocente de esas que no sale nunca de la biblioteca, Emmet le dedicó una sonrisa y comenzó a hablar.

-Eres la mujer más sexy que he visto en mi vida, si no fueras menor de edad…-Todos conteníamos nuestras risas ante el sonrojo de la niña-Cuando seas mayor de edad llama a la puerta de al lado y déjame tu móvil para que podamos tener diversión.- Se acercó a susurrarle algo al oído a las niña, justo después cerró la puerta de un portazo, avergonzada.

Las risas no cesaron tras que nos sentáramos otra vez a jugar, no siquiera cuando Jasper cogió la botella y giró hasta pararse mirando en dirección a Victoria podíamos, tardamos un buen rato en parar de reír para que Victoria decidiera si verdad o reto.

-Así que reto…-Jasper pensó.- Tienes que salir sin camiseta a la terraza y cantar una bonita canción, la que quieras, pero debes llamar la atención de los transeúntes, así que bien alto.

Victoria, ni corta ni perezosa se quitó la camiseta, cogió aire y salió al balcón. Una vez allí comenzó a cantar sin ningún tipo de pudor, no tenía una voz fea cuando hablaba pero se veía que no había nacido para cantar. Cuando iba a mitad de la primera estrofa, salí a rellenar mi vaso, que se encontraba vacío.

Hacía la mezcla en silencio escuchando como cantaba, cuando acabó oí como todos se unían a ella para cantar otra canción, no sabía sin camiseta o con camiseta, pero no importaba, sólo el sonido de la voz de Emmet intentando entonar la canción de Titanic era suficiente para reírte, no hacía falta ni verlo. Mientras los chicos sonaban sonó el timbre, con mi bebida ya preparada en la mano fui a abrir la puerta, encontrándome en la puerta la última persona que esperaba ver.

-Hola Bella.-Saludó la persona que se encontraba al otro lado de la puerta.

-Edward...-Miré hacia atrás, cogí la llave y salí al descansillo para hablar con él.

-Emmet ahora no puede hablar contigo, esta….

-Quiero hablar contigo, no con Emmet.-Me interrumpió mientras rodaba los ojos y se pasaba la mano por la barbilla, que volvía a tener barba de tres días.- Si quisiera hablar con él lo haría cuando está en casa. Vivimos juntos.

-Ah, pues…-No sabía que decir, me había dejado desconcertada, pero entonces recordé la sensación de la noche del baile- ¿A qué debo tu visita? ¿Desea usted, señor, reírse un rato más de mí?

-¿Qué? ¡No! Bella escúchame.- Me agarró de los hombros y me obligó a enfrentarle.- No he venido a reírme de ti, no soy tan mezquino, por dios.

-No fue eso lo que me demostraste la noche del baile.

-Mira, primero déjame hablar, y luego si sigues enfadada puedes gritarme o lo que sea. ¿De acuerdo?- Asentí.- Lo siento, no empezó como una broma. Me resultabas atractiva y por eso salí contigo, pero Jessica se enteró y ella no solo era casi tan atractiva como tú, sino que… Mira no sé por qué lo hice pero hice lo que me ordenó, pero juro que en el momento que te vi cuando apareciste me arrepentí, no sabía que te iba hacer daño.

-Oh, es agradable oírlo.- Me callé.- Es agradable oír que tu novio te deja por una puta porque eres una frígida, y lo mejor es que ni siquiera me quería dicho novio ¡Es maravilloso! ¡No sé cómo puedo seguir enfadada!- Exclamé sarcástica.

-¡No estoy diciendo que estuviera bien lo que hice! Sólo quiero saber si me perdonas.

-Sí y no.- Me miró confundido por mi críptica respuesta.- Mira agradezco tus disculpas, y las acepto, más o menos.-Hice una pausa para pensar como debía decir esto.- Voy a intentar no guardarte rencor por lo que me hiciste y no pensar en darte un bofetón cada vez que te veo. Pero no voy a olvidar lo que me hiciste, cómo fue una broma lo que fuera que tuviéramos.-Fue a interrumpir.-Bueno vale, sólo el final. Pero eso no te impune de lo que me hiciste sentir. Me hiciste sentir que no valía nada, que la muñeca de silicona de Jessica era mejor que yo. Y tienes menos cerebro de lo que parece, dejándote llevar por una chica estúpida para hacer algo tan cruel y despreciable.

-Si eso para ti es no guardar rencor…

-Pues mira, la verdad es que el rencor tardará en desaparecer. Lo único que gano con tu disculpa es que ya no odio tu yo presente, solo al pasado. Además si tan arrepentido te hubieras disculpado al día siguiente cuando me viste, o durante el año que ha pasado en medio.

-Mira sólo quería ser amable contigo, pero no se puede.-Dijo malhumorado.

-No necesito tu amabilidad. Lo que necesito es que dejes de poner escusas a lo que me hiciste, porque aquí hay dos culpables. Tú en su mayoría por enamorarme y seguir conmigo sabiendo lo que sentía, sé que lo sabías así que no me lo niegues, y por después dejarme de ese modo adrede. La otra culpable soy yo, y acepto mi culpa.

-¿Por qué eres tú culpable?

-Porque fui tan tonta que me creí que me querías. Y me dejé engañar, y no leí las señales, no querías quedar conmigo, besabas a Jessica con facilidad y las risas mezquinas de Jessica y Lauren en el baile mientras me miraban.

-Lo siento, no sé de qué me vale, pero de verdad lo siento.- Dijo mirándome a los ojos con esos ojos verdes abrasadores que tenía.

-Te vale de que ya no te odio, simplemente ahora odio lo que me hiciste, por eso te digo que no te acerques a Rose, te matará. Y a mí me vale para superarte y pasar página del todo, y volver a confiar en los chicos que no sean los de siempre.

Y dicho esto abrí la puerta de mi casa, entré y la cerré antes de que pudiera decirme nada más. Al parecer Edward había madurado, pero yo no podía perdonarle sin más y que se convirtiera en mi amigo. Aunque tras la disculpa, quise besarle, con el corazón, con toda mi alma.

.


¡Hola gentecilla!

Espero que os haya gustado, en tres capítulos más o menos la historia estará acabada y comenzaré otra nueva

Besos.