Y entonces supe que tenía razón. Que había cambiado.

La mañana era fría, gélida. Gwen se levantó justo cuando el sol empezaba a bañar los ahora dorados tejados de las casas. Anna solo tardó un par de minutos más.

La cocina era muy silenciosa. La tensión se respiraba en el ambiente, pero ambas tenían un gesto tranquilo.

-Solo tengo billete de avión para tres. –Gwen finalmente rompió la quietud. -Algunos tendrán que quedarse.

Era obvio quienes serían. Y por eso, por una vez, agradecí no ser más que un espíritu. Poder ir sin tener que preocuparse del pasaje. Presentía, de algún modo, que todo lo que tenía que pasar pasaría pronto. Quizá eran las nubes cargadas de agua, la electricidad del aire, la magia que flotaba en el ambiente, un remolino que la impulsaba hacia el Oeste. Lo notaba. Y estoy segura de que Gwen y Anna también. Por eso las dos tenían tanta prisa.

No eran las ocho de la mañana cuando Lyserg ya bajó totalmente vestido. Seguramente serían sus costumbres inglesas, pero siempre estaba impecable, arreglado, como si esperara visitar algún sitio importante de un momento a otro. Me pareció realmente guapo… y al darme cuenta de ello, me sonrojé y me volví.

Gwen me estaba mirando, y sonrió, pero a cambio solo dijo:

-Dile a esos dos bichos que tienes como amigos –(se refería a Conchi y Ponchi) que se queden aquí para avisar al resto. Y que estén tranquilos, no va a pasar nada. Nosotros somos suficientes.

Y así fue. Dicho y hecho. Gwen tenía más autoridad que nadie entre nosotros. Su palabra era la ley, y ordenó que fuéramos al aeropuerto. Sin haber avisado a nadie; ella no lo necesitaba. Tampoco se molestaba en hacerlo. Gwen era Gwen. Totalmente especial. Totalmente distinta. Una niña perdida. Independiente y seria. Parecía no tenerle miedo a nada, pero en realidad, solo vagaba por el mundo sin rumbo fijo. Claro que eso no lo sabría hasta mucho después.

De momento, solamente nos sentamos en el avión, y empezamos a interrogarla sobre todos esos interrogantes que nos comían la cabeza.

-¿Cómo empezó todo? –Anna sonó autoritaria, pero a la vez amable. No sé como se controlaba de esa manera.

-Bueno… digamos que antes de que todo existiera, estaba el gran vacío. Al Sur se hallaba la calurosa tierra de fuego, Muspell. Al Norte, la ahora tierra de los muertos, el helado Niflheim. Tanto la lava de uno como el hielo de otro caían en ese gran vacío, y, poco a poco, se fue llenando.

"De este gran vacío salió un gigante, Ymir, y de su sudor, los primeros gigantes: un hombre y una mujer. Generaciones después, nacieron Odín y sus dos hermanos, los Dioses Aesir, quienes terminarían asesinando a Ymir y, construyendo con su cuerpo el mundo que ahora conocemos.

"Vamos a ver… ¿cómo puedo explicároslo? Digamos que hay dos tipos de Dioses. Por un lado tenemos a los Aesir, los Dioses guerreros, los Dioses de la nobleza. Por el otro, tenemos a los Dioses de la agricultura y la fecundidad, Dioses más rústicos.

El avión se elevó, pero estábamos demasiado absortos en la historia que Gwen estaba contando.

-Hubo una guerra. Algunos dicen que no fue más que el vestigio de un conflicto religioso acontecido hace mucho, pero estalló de verdad. Y el único modo que encontraron de detenerla fue… intercambiar rehenes. Los Vanir entregaron a Niord, a Freya y a su hermano Freyr, mientras que los Aesir cedieron a Hoenir y a su esposa Mimir, y recibieron tanta confianza que pronto fueron nombrados unos de los líderes de los Vanir… sin embargo, en realidad solo era Mimir la que reinaba.

"A ella la engañaron. La encerraron bajo las raíces de Yggdrasil, el gran Fresno. Le dijeron que sería un Reina. Pero en realidad solamente pasó años y años, allí. Sigue esperando. Ha aprendido a escuchar a las raíces del fresno, y estas le dicen todo lo que acontece. Mimir sabe lo que pasó desde el principio de los tiempos, sabe lo que está pasando, lo que se prepara, y lo que vendrá. Pero el único medio de saberlo es visitándola, y solo las Valkirias conocen el camino entre las raíces de Yggdrasil.

"Ahora el Ragnarök se aproxima. La tierra tiembla y puedo oír el llanto de Mimir, que clama por un oído que escuche lo que se avecina.

"Odín he estado captando guerreros. Loki también. Durante dos años tuvieron una gran competición por conseguir a los mejores. Aunque en realidad todos estaban predestinados desde el principio.

Se hizo el silencio; Gwen se recostó contra el asiento con calma, mirando a través de la ventanilla.

-¿Qué podemos hacer nosotros? –murmuró Anna muy despacio.

-¿Y por qué sabes tú tantas cosas sobre esto?

Nunca había oído a Lyserg hablar en un tono tan despectivo. Era como si la odiara, por algún motivo, como si guardara un resentimiento inconfesable.

Gwen le miró con el ceño fruncido, sin ocultar lo mal que le había sentado ese tono, y abrió la boca para replicarle, con su habitual tranquilidad.

-Es mi tierra. Es normal que conozca sus leyendas. Pero tú… tú… -torció un instante la cabeza, y por sus ojos pasó una sombra casi imperceptible. –Tú sabes más de lo que dices. Pero no lo quieres admitir. ¿Se puede saber qué escondes?

Anna los miraba alternativamente a los dos, mientras yo permanecía perpleja.

-No puedes ocultar las cosas sin remordimiento –Gwen hablaba casi en susurros. –Sé que algo no anda bien. Lo presiento porque las corrientes están moviéndose más de lo normal. La naturaleza se agita¿no te das cuenta? Es mucho más importante de lo que crees, va en serio. El Rägnarok se acerca, Mimir llora en su estanque, las Valkirias lo saben, y mientras… Loki se ríe. Oigo el eco de su risa en mi oído. –de golpe, parecía asustada. Se tapó los ojos con las manos, y después los oídos. –Susurra que ya no hay marcha atrás… que Fenrir va a ser liberado. Un semi-Dios se está ocupando de ello… está seguro de que esta vez la historia se reescribirá.

-¿De qué estás hablando! –le grité asustada. Afortunadamente nadie me pudo oír. Al fin y al cabo, yo no era más que un espíritu.

Cuando levantó la cabeza, tenía los ojos llorosos.

-Hasta los Dioses están convencidos de poder burlar a la muerte. Los Dioses germanos saben que se acerca el fin para ellos y luchan contra lo inevitable. Todo, todo está escrito ya. Quién morirá y cuando, y a manos de quién. A ninguno le hace gracia, pero saben que es una guerra que no pueden evitar. Y saben que no importa cuantas trampas utilicen… no servirá de nada. El Fimbulwinter toca a su fin, el largo invierno dará paso a la batalla final, una batalla que convulsionará al mundo entero… el Norte de Europa desaparecerá por completo… pero lo peor… lo peor es que el mundo desaparecerá con ella. La muerte arrancará el alma de todo ser vivo y solo perdonará a unos pocos afortunados. Por eso hay que hacer algo.

Silencio. Gwen mantenía los ojos cerrados.

-Nosotros sabemos que no hay bien ni mal. –dijo al fin. Habían pasado al menos diez minutos, y Lyserg y Anna estaban totalmente perplejos. –No va a haber ganadores ni perdedores. Si quieren evitar el fin del mundo hay que parar esto. Eso es lo que tienen que comprender. Y eso es de lo que tenemos que convencerles a todos ellos. Los bandos solo existen en sus mentes. Si no quieren morir, deben rendirse, ambos. Pero son Dioses guerreros y no lo harán. Su orgullo se lo impide. Todos tienen miedo…


Bueeeeeno... Intento hacerlo lo menos aburrido posible, pero creo que ya es poco tarde para empezar a hacerlos moviditos. De todos modos, este capítulo ha sido exclusivamente para que Gwen soltara ese rollo sobre mitología y os enterarais un poquito del capítulo anterior y de lo que puede venir. Vaya, un capítulo de transición, como quien dice. Ahora agradecimientos y respuesta a las reviews, que el capítulo pasado me olvidé ñ.ñ

Iskra revoir: gracias por la review! Bueno, respecto a tu pregunta… a Anna no la considero una guerrera, si bien es muy fuerte… creo que ha sido un error por parte de Loki y Odín no cogerla a ella xD Por otro lado, Jeanne… tenía algo preparado para ella, aunque no estoy muy segura de meterla o no, ya veré. Besos!

Eli Kyouyama: ya te mandé el email contestándote a la pregunta, pero de todos modos, muchas gracias de nuevo!

Loconexion: Como siempre, muchas gracias por seguirme. Intento a hacer a Gwen lo menos perfecta posible; de momento es alguien bastante misterioso de la que no saben nada y que, por ello, está bastante idealizada. Más tarde (o en el fic continuación de este, sí, ya lo tengo preparado) se descubrirán algunas facetas que la "humanizarán" bastante, o eso espero. Por cierto, me extrañó que te gustara el último capítulo… no me convenció demasiado, me pareció que quedó muy a la ligera.

Krmn sk: Me encanta que te encante Mimir! Es la leche esa niña. No creo que aparezca más, pero me conozco e igual la meto a lo destrangis (o al lo "in fraganti" xD) por ahí. Ya veré. Besos!

Espero que os guste