¡Aloha! ¿Cómo ha estado? Espero que felices y emocionadas por las festividades que se vienen.
Perdón si no he actualizado cómo debería, pero últimamente se me hace muy difícil sentarme frente al PC a escribir, la inspiración me llega pero el tiempo no. Así que le pido disculpas por no actualizar de la manera debida.
Este capítulo es algo triste, y además de eso se viene algo INCREÍBLEMENTE importante para la trama, ahí lo descubrirán cuando lo lean. Espero que les guste porque de verdad que me esforcé para intentar atrapar los sentimientos deseados en los personajes.
Los personajes son de DreamWork, creados por William Joyce. No me pertenecen en lo absoluto, lamentablemente.
(A excepción de uno: La melancólica Arya)
Sin más preámbulo les dejo con:
«Fatiga Parte II»
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El cilindro fue rodeado por la arenilla con ira, con fuerza, con deseos de sumirlo en tomentos…, y sin aviso ni oportunidad de arrebatarlo en sus manos: comenzó a agrietarse.
No paso ni un minuto para escuchar el escalofriante grito agudo de Arya en la profundidad del Bosque.
—El próximo será Jack.
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Arya sonrió con tristeza, viendo cómo todo ocurría de manera lenta y obscura a su alrededor. La luz del crepúsculo fue poco a poco devorada por las sombras de los árboles y no lograba sentir nada más que un lacerante dolor en el pecho. Jack, que la zarandeaba de los hombros le gritaba con desesperación que reaccionara, si seguían allí estarían sumidos por las pesadillas. Los árboles se agitaban con ferocidad, asustando más al pobre chico de invierno…
"¡Respóndeme!" le gritó sujetándola entre sus brazos. Pero no ocurría nada, Arya sólo sentía cómo el dolor aumentaba en su pecho, la yedra comenzaba a enredarse en sus brazos y ser, al igual que hace siglos, le lastimaban la delicada piel, ahora herida con miles de tajos por estar horas y horas luchando junto a los Guardianes…
…¿Y para qué?...
Sólo para sentir cómo Pitch rodeaba con arenilla negruzca el cilindro dorado de sus recuerdos.
Y de repente ocurrió lo que más temía, sus lazos espirituales con Jack fueron el principal agente en verlo caer. Frost no tardo en caer de rodillas, asustado por sentir aquella repentina ola de dolor. Apretó a Arya entre sus brazos en un intento de protegerla del sufrimiento, aún cuando él lo sentía con la misma intensidad. Le gritaba su nombre sin detenerse, apegándola hacia sí, quería protegerla de lo que fuese, pero nada resultaba. Si llegaba a ocurrirle algo jamás se lo perdonaría, en ningún momento…él la necesitaba.
No había un enemigo presente en carne y hueso para detenerlo, y detener su tormento…
Los Guardianes frenéticos y guiándose por el eco del gritos del muchacho buscaban con desesperación al Guardián de la Diversión y Alegría, temiendo que fuese tarde.
Y el dolor fue tan intenso…Jack se debilitaba de poco en poco, sintiendo el ardor en el pecho y una palpitante angustia en su cabeza. Veía recuerdos que no le correspondían, veía recuerdos de Arya con su familia, llantos, risas. Y al igual que una luz a medio camino; apareció…breves momentos que habían compartido en sus vidas pasadas. Ambos.
Una temblorosa sonrisa se posó en sus fríos labios en un intento angustiado para querer calmarla. Sosteniéndola en sus brazos y acariciándole el largo cabello.
"Resiste, estarás bien. No, no llores. Yo también lo siento. Si pudiera…¡Si pudiera hacer algo!"
Repetía una y otra vez.
"No te dejaré aquí, lo prometo…" murmuraba mimándola, mientras Arya se aferraba a su sudadera en señal de sufrimiento.
Era lacerante y agobiaba. Jack soltó una maldición terrible, el dolor comenzaba a aumentar y hacia todo lo posible para disimularlo ante ella, al paso que secaba las lágrimas de dolor de la muchacha.
"No llores… los demás vendrán por nosotros…"sonreía torpe, nervioso y triste "S-si cierras los ojos tal vez logres disminuir el dolor…"
Y de repente empeoró.
Ambos cayeron hacia la húmeda tierra, encogiéndose, apretando sus mandíbulas para que el agobiante sufrimiento fuera más leve…
Los azulados orbes de Jack se movieron temerosos ante la hierba para pillarse con la borrosa imagen de su amiga tirada en el césped. Retorciéndose de dolor, sosteniendo entre sus manos su cabeza, y con la mirada angustiada y entristecida tomó las heridas manos de la muchacha para resguardarlas entre las suyas.
"Cierra tus ojos…" le dijo el chico de Invierno…
Ambos compartían con la misma intensidad el dolor de haberse conocido en la antigüedad, con la imagen mental de burla del Rey de las pesadillas, sosteniendo el cilindro dorado y poco a poco estrangulándolo ente sus griseases manos.
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E. Aster Bunnymund los encontró. Su refinado olfato había logrado de alguna manera encontrar el aroma de Jack en el Bosque, sin embargo las sorpresas no se acababan allí, vieron a los jóvenes tirados en la tierra: inconscientes…
…Jack cogiendo las golpeadas y heridas manos de la chica. No habían llegado a tiempo, la tortura había terminado y ellos no fueron capaces de detenerla…
Toothiana se echó a llorar. Acercándose lo suficiente ante los 'niños' sostuvo al durmiente albino y lo abrazó entre sus tibios brazos, sin percatarse de haber separando el tierno agarre que los adolescentes compartían.
—¡No merece perdón!—sollozó acariciando al muchacho—Como pude haber sido tan descuidada en el palacio, ahora Jack y Arya pagan por el egoísmo de Pitch…
—Santo cielo…. —Norte frunció sus cejas con preocupación y bajando ambas espadas—. ¡Por qué tiene que ocurrir esto!—exclamó queriendo saber.
—Nos separaron en el último ataque. Fue siempre lo que quiso Pitch, separarlos a ambos de nosotros para lastimarlos indirectamente.—Bunny dejó sus boomerangs tras su espalda.
Norte y Sandy observaron la escena con tristeza y horror. El Guardián de las Maravillas se sentó en la roca más cercana, ya no daba más del perpetuo cansancio que cargaba desde aquella noche. Bunny maldiciendo tanto a su persona como a Pitch agarró a Arya entre sus fuertes brazos, y al momento de sentirla tal lacea y fría dejó escapar un taciturno suspiro.
«¿Por qué ha decido atacarla a ella? No tiene nada que ver en este asunto…» pensaba auto-torturándose el Guardián de la Esperanza.
Tooth se aferraba al muchacho con un apego increíble: era su niño después de todo.
Y Bunny sólo observaba a la chica pávida, aterrado por dentro.
—Vamos a casa.—murmuró finalmente el Guardián de las Maravillas.
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Durante una semana completa Jack había estado bajo los cuidados de Tooth y Sandy, el hombre dorado se preocupó de darles agradables sueños, tanto a él como a la muchacha de cabellos miel. No obstante había una sola cosa que les diferenciaba de ambos, Jack tenía una mejora increíble y de la nada las secuelas del ataque desaparecieron: sus heridas sanadas, y los lacerantes dolores de cabeza habían sido viejos rastrojos de una pésima experiencia en aquella lucha.
Pero no todo se acababa habían días donde el muchacho parecía estar con sus cinco sentidos, sus ganas de bromear, jugar y salir a repartir grandes ventiscas. Y al llegar la noche un repentino dolor de cabeza le atenazaba mientras dormía, Pitch se había asegurado de torturarlos durante su recuperación.
—¡Ni lo pienses!—Tooth se puso en jarras, su bello cuerpo emplumado flotando a centímetros del suelo—Arya se está recuperando al igual que tú.
¡Vaya mentira! Porque aquello era imposible, la Protectora del Bosque había sido cruelmente más herida que Jack, tanto por ser inexperta en las luchas como por los constantes ataques indirectos del Rey de las Pesadillas.
—Necesito verla, Tooth. —Jack dejó salir un leve suspiro—No sé de ella desde que ocurrió…
—Estoy al corriente de eso Jack. Pero Norte ha especificado que debes estar en cama: no nos perdonaríamos si algo te ocurriera. Por lo visto Pitch aún ataca los recuerdos de Arya ¿quieres que olvidemos todo sin importancia?
—Quiero verla.
—No.
—Por favor ¿si Tooth? —se puso de pie y cogió las manos de Hada regalándole una picarona sonrisa—Sabes que la extraño.
Los azulados orbes de Jack se movieron con angustia.
—Vete a la cama. Ahora. —La Reina de las Hadas hizo honor a sus habilidades maternales utilizando el tono más severo que pudo contra el muchacho de cabellos níveos—No saldrás esta vez.
Jack soltó un resoplido, se dio media vuelta y se plantó en la cama mirando el cielo raso de su habitación. Toothiana con media sonrisa le acaricio la blanca melena sentándose a orillas del lecho—Descansa, te hará sentir mejor. Cualquier cosa sólo…
—Lo sé Tooth. —le interrumpió Jack, a lo que ella sólo le observó con sorna.
—Te amamos más de lo que crees.—colocó con delicadeza su tibia mano en la mejilla pálida del chico—. Si te perdemos, sería lo peor que nos ocurriría. No podríamos soportarlo, eres la chispa que nos mantiene vivos.
Y con eso se marchó, apagando la luz de la habitación. Jack quedó sin palabras: impresionado. Nunca lo habría imaginado de ese modo y entonces…perturbando su mente apareció aquella palabra que le caló en lo más profundo…
—Amar…—susurró dejando su caer su cabeza sobre la almohada, observando los copos de nieve pintados en el cielo raso de su cuarto—¿Amarla?—y un leve…y prejuicioso sonrojo se posó en su rostro, con un cosquilleo en su estomago. Su corazón se aceleró suavemente casi como una caricia.
«Arya» dijo su nombre cerrando sus ojos.
Arya…
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Bunny había pasado más de una semana cuidando a la Protectora del Bosque, en un intento de brindarle el cariño y apoyo que la pobre chica necesitaba: las heridas habían sido más profundas de lo que él temía, y los constantes dolores de cabeza se hacían un tormento más para el pobre Guardián que la resguardaba. Pitch, asegurándose como siempre, apretaba con su arenilla obscura las memorias de Arya cada noche, con el único deseo de perjudicar a Jack Frost.
Y el muchacho a millas y millas de distancia se retorcía de dolor en su cama, ante los angustiados sollozos de Toothiana, Sandy intentando calmarle con su arenilla dorada y Norte…
…con aquella mirada angustiada y culpable. Repentinamente aceptar el trato que Black le ofreció se veía como una vía para el muchacho.
…
—Necesito tu ayuda, Sandy—Norte sonrió mientras se sentaba en su cama con pesar.
El Guardián de los sueños le miró extrañado, luego de unos segundos formó una figura de un sol sobre su cabeza.
—No, no quiero eso. Sino…quiero que me ayudes a controlar sólo esta noche mis sueños.
«Pesadillas» quiso decir el Guardián de las Maravillas, después de todo a penas y podía dormir.
Sandman, flotando a sólo centímetros del suelo se elevó con más altitud para quedar a la misma altura que su amigo.
—Veré si puedo negociar con él—bajo la mirada—No quiero que Jack siga así, quiero verlo libre y feliz como siempre—y con eso el semblante preocupado de hombrecillo dorado se torneó más agudo, más triste y sin poder evitar afligir su ojos. Pero Norte sólo le sonrió con tranquilidad.
—Sólo será una charla, viejo amigo—un doloroso silencio se posó entre ambos, con el suave sonido de la madera chispear ante el fuego. Norte desvió la mirada hacia la chimenea—Quiero que lo mantengas en secreto, pase lo que pase.—Meme asintió leve, dudoso.
Y con eso, Sandman obligó a Norte recostarse en su cama. Cubriéndole con las tapas de su gran lecho, esperando a que su amigo se quedará en un profundo sueño y después hacer su magia.
…La pesadilla comenzó, en el Reino obscurecido y ahogado de las sombras…
—¡Jamás me he sentido tan vivo!—El Rey de las Pesadillas dio un grito de victoria ante su vasallo, alzó sus brazos adoptando un semblante satisfecho—No te ves muy contento. —dijo al ver el rostro de su ayudante. Estaba triste.
El súbdito suspiró—Aún estoy débil.—respondió con una leve voz, casi sonando como un triste susurro.
—No sabes cómo agradezco tu cortesía al darme la energía de ese niño.
—¿Niño? Su nombre es Jack Frost. —Dejó escapar otro suspiro—. ¿Cuándo me dejarás en libertad?
Pitch le observó por un momento—. Jamás…—aproximándose lo suficiente ante el ser: sonrió con maldad—. Sabes lo que significa quedar en libertad…—adosó su boca de afilados dientes en el oído del espíritu menor—…un sacrificio.
El súbdito se estremeció.
El sacrificio consistía en dar su vida a un ser igual de inmortal que él. La única libertad que lograría obtener era morir. Morir en soledad.
—Sin embargo tú, un ser de tu categoría y poca valentía no tiene las agallas para hacerlo ¿no?
El súbdito sólo desvió la mirada agudizando su audición: el eco de unos lejanos pasos inundó sus oídos—Tenemos compañía.
Black frunció el ceño con extrañeza.
—Por cierto, ¿has ido donde Norte?—inquirió el amo con seriedad.
—Todas las noches…—respondió.
—Y será la última—el Guardián de las Maravillas apareció, desde la lúgubre obscuridad propia del lugar. La tenue luz existente ilumino su rostro juicioso, sus brazos 'bueno' y 'travieso' mostrándose ante los ojos de los dos seres malignos.
—Nadie te invitó a ti.—Pitch arrugó su nariz alejándose del súbdito y encarando al Guardián—. Más te vale venir por una buena razón, creo que las visiones que mi aprendiz efectúa en ti deben ser necesarias para no controlar tus propios sueños.
Norte sólo sonrió con sorna—Sandy me está ayudando.
El vasallo se caló la capa lo más posible, dándole la espalda a la disputa.
—¿¡Quién se cree!?—estalló el Rey de la pesadillas. Se acercó a Norte con la ilusión de ahorcarlo con sus propias manos.
—He venido a negociar.
Simple y directas fueron las palabras, Pitch se quedó sin aliento.
—¿Qué?
—¿Sorprendido? He venido a aceptar el trato. Sólo con una condición.
—¿Tan importante es para ti ese engendro mimado?—inquirió el Coco con satisfacción, su sonrisa afilada se ensanchó más al darse cuenta que no mentía.
—Promete…—se interrumpió—. Jurarás con tu podrida alma que no le harás daño a Jack y ni a ninguno de los Guardianes, después de esto.
Pitch Black adoptó un semblante pensativo, con algo de dramatismo y exageración.
—¿Sólo eso?
—Devolverás las memorias…—intervino. Para Norte aquello era sumamente difícil, nunca se le había pasado por la mente que algún negociaría con el obscuro ser, Pitch no era de fiar, jamás lo fue. Tal vez en su vida pasada cuando luchaba contra la oscuridad, sin embargo era sólo una imagen ambigua del pasado.
El Guardián de las Maravillas estaba asustado, por primera vez en su eterna y alegre vida. Asustado por los hechos, asustado cada día al ver a Jack derrumbarse por el dolor ante las jugarretas del tan desgraciado Coco.
Siempre atacando de manera indirecta al igual que una rata. Y ello lo odiaba rotundamente.
—¿Y qué me darás a cambio?—dijo luego de un prolongado silencio—no creerás que saldrás libre de esto.
Norte dejó salir una maldición—Mi energía. —apretó sus puños.
—Mi vasallo ya la ha hurtado casi toda por las noches—se largó a reír—Quiero otra cosa. —juntó sus delgados y grises dedos—Hay algo que se llama: Muerte Ficticia ¿la has escuchado Norte?
El guardián de las Maravillas se tensó y con tanta fuerza que pareció escuchar sus músculos sonar secamente, los ojos azulados se abrieron de par en par con horror.
—No puedes…
—¡Claro que puedo!—Black extendió los brazos señalando a su esclavo—Él lo puede hacer, su arenilla puede mezclarse con la mía y formar una deliciosa, bella y pulcra sumisión del ser humano o…Guardián—enfatizó aquellas palabras con gesticulaciones repletas de ironía y burla sádica—, será un tormento.
—¡Esto es contra las reglas!—protestó.
—Es mi mundo, panzón—se inclinó con una torcida sonrisa—, yo las dictamino.
Norte bajo la mirada cayendo de rodillas. Hubo un doloroso silencio entre los tres espíritus. En la mente del pobre hombre brotaban hirientes recuerdos del joven Jack Frost, Tooth, Sandy y Bunny…
…Tenía que protegerlos, sin importar su vida…Los amaba a cada uno de ellos con tanta inmensidad que la imagen de verlos sufrir por su irresponsabilidad lo atormentaba, le dolía…mucho más que una flecha negruzca atravesar su pecho. Después de todo era la cabecilla de su familia…
Y la protegería sin importar qué.
—Acepto.
Pitch sonrió, observó un momento al vasallo y luego de eso le indicó con la cabeza al hombre.
—Te dejaré en tranquilidad.
Y se marchó.
…
El súbdito se paró frente a él, viendo cómo el hombre seguía arrodillado y levemente sollozando. El ser dobló sus rodillas hasta quedar a la misma altura que el Guardián…
Alzó su mano.
Su rostro cubierto por la capa de color negro.
Un destello blanco emergió desde sus dedos, una luz rugosa y llena de brillo: era demasiado hermosa para estar en aquel lugar. Tan oprimido, tan deprimente...
...y fue entonces cuando el ser acarició con dulzura la cabeza canosa de Norte, comenzando a llorar con tanta pena y amargura, compadeciéndose del Guardián. Sus sollozos de sufrimiento apenas y se sentían: no salían de sus labios de color carmín. Norte levantó la cabeza fijando sus grandes ojos en el difuso rostro del vasallo cubierto por el gorro antiguo del saco. Cogió un extremo de este deslizándolo lentamente hacia atrás…
…no tardo en escaparse un mechón rizado de color miel…
Arya se largó a llorar con más fuerza mientras Norte descubría su aniñado rostro tras la sucia prenda. Los azulados ojos del Guardián se afligieron con mayor intensidad y un brío silencio se coló en el ambiente.
—Pequeña…
Arya negó con la cabeza sin permitirle hablar, sus lágrimas derramándose por las suaves mejillas—Perdón…—su garganta rodeada de pena no le permitía hablar con claridad—p-perdóname...por favor…
Norte sonrió con tristeza y dulzura a la vez; llevando uno de sus grandes dedos a sus propios labios, señalándole silencio. Si Pitch los descubría, Arya estaría en serio peligro.
—Debes ser fuerte…—Norte susurró, al paso que secaba las angustiadas lágrimas de la chica.
El labio inferior de la muchacha le temblaba con tanta pena, sus ojos decaídos y la moquillenta nariz. Sin poder hablar; una gélida garra de hielo se aferraba a su corazón.
—¿Pitch te convenció de que le pertenecías, verdad?—preguntó el Guardián.
Arya elevó sus ojos castaños, asintiendo.
—Desperté una fría noche de invierno…tras pasar un siglo bajo tierra donde ocurrió mi transformación. Había encontrado a Jack en el Bosque, pero luego desapareció entre los árboles, en ese entonces no lograba recordar nada, sólo veía oscuridad alrededor de mí—Arya soltó un leve gemido de melancolía, su garganta agudizando y molestando a su frágil voz—Hasta que pareció él…me brindó protección y un hogar donde vivir… diciéndome que era su creación.
—Lo lamento…—dijo después la súbdita, Norte no sabía que decir simplemente—Siempre te protegí…—fue lo único que se esmero decir la Protectora del Bosque, bajo la mirada para ver la gruesa muñeca el Guardián y sonrió con tristeza al paso que nuevas lágrimas brotaban de su aniñado rostro.
—Nunca te quitaste el amuleto…—susurró acariciando el artilugio—: Vas a estar bien.
Norte abrazó el herido cuerpo de la muchacha—Lo sé…Tienes que ser fuerte—llevó sus grande manos a los hombros de la chica para que le observará fijamente—Pitch sólo te tiene a ti, nunca arriesgará a Seraphina. Debes decirles a los demás y derrotarlo, juntos. Así Manny te dejará en libertad del Bosque y serás libre.
—¿Crees que nunca lo he pensado?—dijo con dureza—Cada día de mi vida he pensado revelarme ante él, pero es imposible, es mi amo. He soportado sus burlas por más de trescientos años. ¡Hombre de la Luna jamás me ayudó!
Un doloroso silencio se mantuvo alimentado por unos breves minutos, cuando ya no quedaba más que decir. Después de todo siempre fue verdad: Hombre de la Luna se mantenía ausente ante algunos suplicios, haciendo oídos sordos. Tanto en Arya como en Jack en la antigüedad.
Arya besó con delicadeza la frente de Norte y una sonrisa temblorosa, angustiada y repleta de miedo se posó en sus labios. A segundos de dejar ambas manos a cada lado en el rostro del Guardián.
«No me puedo tardar más…» Las palabras atravesaron la mente del hombre. Él asintió con tranquilidad. Como si aquello, el hecho de estar sumido en la Muerte Ficticia fuera de lo más normal.
—P-perdóname…—la muchacha decayó sus ojos con pesar—…estarás dormido por un tiempo hasta que los demás Guardianes logren derrocarlo—fijó sus ojos acuosos en lágrimas—, no dejaré que te debilite más. El amuleto te mantendrá a salvo…
Besó otra vez la frente y lo abrazó con ternura. Esta vez largándose a llorar desconsoladamente. Aferrándose con fuerza a ella Norte acarició la melena de la chica. Como un padre.
—Haz los que tengas que hacer.—sonrió limpiándole nuevamente las mejillas humedecidas.
Arya asintió sacando desde su cuello un pequeño saco marrón; con la dolorosa punzada que sentía en su pecho. Con temor y lentitud lo abrió…acto seguido se vio un rastro de arenilla obscura, tan obscura como el carbón…
…extrajo sólo un poco, al momento de que una arena blanca como la nieve emergió en una de sus manos. Estaban temblando.
Se mezcló con elegancia.
Un espiral de sílice gris apareció en el campo visual del Guardián, a segundos de sentir esa misma arenilla en su frente y ojos…
La mirada angustiada de Arya fue lo último que pudo divisar y sus entrecortadas palabras de lamento
"…Buenas noches Norte…"
Fueron las tristes palabras que sólo alcanzó a decir, mientras la figura del Guardián se desasía en sus manos, sumiéndole a la odiada Muerte Ficticia.
¿Qué tal? ¿Se esperaban eso?
Muchas gracias a las chicas que comentaron, se los agradezco del alma. Ami142 espero que me perdones por no haberte nombrado en los agradecimientos u-u Disculpa. Darkice ¡Bienvenida cariño! Gracias por haber leído el one-shot, también. Al menos me siento más tranquila sabiendo cómo son los sentimientos de Arya nwn ¡Ojalá te sientas a gusto!
También a:
-Fernadnda. WarriorPrincess.
-Damelifrost.
-Sexy Anon 7u7
-Deipris (¡te adoro!)
-lirilara1993 ¡Gracias por haber comentado mi otro fic! Se agradece :D
-Vero OtGm (Me haces muy feliz, y de verdad que no sé cómo agradecerte por tanto apoyo nwn Espero que te haya gustado el final)
-MartaMasked.
-AnGuijon (Mis complejidades son especiales jeje)
No saben cuán feliz estoy porque les guste la trama. Este es un paso muy importante para la historia, ya que más o menos nos acercamos a la brecha final.
Cuídense un montón =)
¡A por cierto! En el próximo capítulo prepárense para algo muuuy triste, quizás hasta casi corta venas. Pero a mi parecer es algo tierno xD
Y si les gusta el Big Four, acabo de publicar un fic nuevo que es AU, espero que les guste, son una serie de drabbles. Si quieren leerlo obviamente n-n
bye!
PD: ¿Algún review?
