MEZCOLANZA
Bueno…permitidme perfilar algunos detalles sueltos. Este Cap. Son breves retazos sueltos en diferentes escenarios y situaciones, que dan una idea de lo que sucede en el resto del mundo…fuera de Slytherin Castle.
Me han hecho notar un fallo en la trama, así que he reeditado el capitulo: la parte de Fudge al principio...y un trocito nuevo también del MINISTRO ES EL CAMBIO. gracias.
Línea temporal.
24 junio 1995 Harry es secuestrado y desparece en la última prueba del torneo.
Ultimas horas del 24, madrugada del 25 junio. Severus Snape acude más tarde al llamado de Voldemort y descubre el historial médico de Harry. Severus abandona definitivamente toda lealtad a Dumbledore, poniéndose firmemente junto a Harry y Riddle.
Últimos días de junio. Fin de Curso. Severus abandona Hogwarts para dedicarse por entero al servicio de Marvolo y sus pociones.
Julio. Harry despierta por completo después de tres semanas en Slytherin Castle. Interactúa con Marvolo que reconoce que es Tom Roddle y Voldemort, y que le dice que ocurrió al intentar matarle. Y que cada uno tiene un trocito del alma del otro. También ve a Severus.
Noche del 30 al 31 julio. Primeras horas madrugada 31 julio. Marvolo celebra con Harry el ritual de esperar a las 12 para celebrar su cumpleaños. Firman unos documentos y Marvolo detiene las maquinas que mantienen vivo a un squib en muerte cerebral para hacer que los hechizos de monitorización trasferidos a este registren la "muerte" de Harry en su 15º cumpleaños.
Severus envía un patronus avisando a Sirius de la inminente llegada de Albus. Remus/Lunatico elige a Severus como su alpha. Sirius reacciona ante el aprecio de Severus. Dumbledore se presenta en Grimauld Place con al Orden y le dice a Sirius y Remus que Harry ha muerto y el elegido es Neville. Sirus y Remus les echan y se pasan al lado de Riddle, que les acoge en el castillo esa misma noche. Severus. Sirius y Remus se instalan con la torre de Severus. Severus acepta su papel como Alpha de Remus. Severus les elogia a ambos, al tiempo que les da pequeñas reprimendas.
En la Madriguera, Albus revela a las Orden que el niño de la profecía ha de ser Neville. Llama a Augusta y la convence para entrenar a su nieto.
31 julio 1995. 15 cumpleaños de Harry. Marvolo le regala la posibilidad de elegir unos nuevos padres. En casa de Augusta Longbottom, Albus Dumbledore y Alastor Moody se presentan a Neville para comenzar su entrenamiento.
1 de agosto. Marvolo les enseña los primeros pasos para hacer que Severus y Sirius sean respectivamente padre y tio de Harry.
Agosto. Sirius, Remus y Severus viven en la torre de este, Marvolo y Harry ocupan la torre central en Slytherin Castle.
MEZCOLANZA
Ministerio de Magia. Londres. Ultimas horas del 24 junio.
Cornelius Fudge se retorció el nudo de la corbata y lo aflojó, sudando. Le temblaban las manos y le dolía mucho la cabeza. Con gesto de asco, se tomó de un solo trago la poción calmante que un insignificante pero servicial asistente – Weatherby o Watherby o algo así– le había traído, y bajó el brebaje con un trago de té solo y muy dulce. Se masajeó las sienes y cerró los ojos, apoyando la cara en sus palmas, dejando que la poción atajase el dolor. Rememoró retazos de su reciente enfrentamiento con Dumbledore:
"Voldemort ha regresado…o esta a punto de hacerlo. Si afrontas ese hecho, Fudge, y tomas las medidas necesarias, quizá aún podamos encontrar una salvación…
Lo primero es deshacerse de los dementores…
Lo siguiente es enviar mensajeros a los gigantes...
¡Estás cegado por el miedo a perder la cartera que ostentas, Cornelius!...
Si sigues decidido a cerrar los ojos, Cornelius, nuestros caminos se separarán ahora….
El único contra el que pienso actuar es lord Voldemort. Si tú estás contra él, entonces seguiremos del mismo lado, Cornelius."
Un mortifago loco…si, todo esto tenía que ser obra del lunático de Barty Crouch hijo. Y los dementores se habían encargado al momento de él…ya no era ninguna amenaza. Tomó otro trago de té y rezongó un poco. No sabía porque la Profesora McGonagall se había enfadado tanto…después de todo, el tipo ya había sido juzgado, sentenciado y condenado…todos creían que había muerto años atrás. Que se hubiera fugado y estuviera involucrado en todo el terrible asunto de la tortura, secuestro y…quizás incluso el asesinato de al menos uno de los participantes del torneo, justificaba la inmediata administración del Beso. No iba a arriesgarse al escándalo de una nueva fuga…no, eso no podía permitirse…
Se recostó en su sillón, sus regordetas piernas apoyadas en un disimulado escaloncito, puesto que era de estatura más bien baja y su mesa y silla eran…ligeramente más altos de lo usual. Además por supuesto, no podía permitir ninguna amenaza para su seguridad personal…¡Inconcebible! Y eso solventaba estupendamente el tema del preso fugado, ninguna necesidad de interrogarle…era evidentemente el culpable de la abducción de Diggory y la desaparición de Potter. Y de todo lo demás. Era solamente la obra de un loco.
Con esa convicción – la autosugestión es muy poderosa – el Ministro comenzó la tediosa tarea de redactar un comunicado oficial de disculpas para la familia Digorry y para...
-¿Como demonios se llaman los parientes de Potter? Mh... Era algo como Doggey o Doodle... -Murmuró pensativo Fudge.- No importa, mi secretario lo averiguará luego...
Retomó de nuevo el borrador de la carta: "Un fallo del traslador, eso es plausible…la copa tenia la signatura de los dos, y estaba diseñada para un solo pasajero, por supuesto". Contento con su -ahora sancionada- explicación oficial para el desgraciado suceso, continuó escribiendo, ignorando que Albus Dumbledore y otros profesores de Hogwarts -además de Cedric- habían escuchado de labios del propio Barty su confesión de obrar bajo las ordenes de Voldemort…No eran mas que las palabras de un loco, en absoluto creíbles. Un lunático.
Tenían un buen embrollo diplomático entre manos…la desaparición de Karkarov, las agresiones a dos estudiantes extranjeros, que por desgracia, pertenecían a familias de renombre o tenían una fama personal demasiado grande como para que su estancia en el hospital acabase con un final…desafortunado. O al menos con un buen hechizo desmemorizante… Respecto a Potter...podia añadir unas frases expresando su preocupación por su paradero y asegurando que estaba haciendo todo lo posible por localizarlo. Sacar a los Aurores a la calle…Con algo de suerte, entre todo el jaleo, podría esconder todo el sórdido asunto de los Crouch bajo la alfombra con un poco de persuasión a Amos, quizás algún hechizo o dos…
Malfoy Manor.
Lucius Malfoy estaba inquieto. Por un lado, la Marca Tenebrosa se había reactivado momentáneamente durante apenas una media hora el fatídico dia de la celebración de la ultima prueba del Torneo. La tozuda insistencia de Narcisa y de Draco le habían llevado a asitir – después de todo era un evento social de relevancia, con numerosos representantes del Ministerio y dignatarios extranjeros- y durante esos momentos, sufrió en silencio la agonía de un dolor similar al de ser nuevamente marcado. La muñeca de Narcisa adquirió un doloroso cardenal a consecuencia de su apriete y Draco le miró con ojos asutados y desconcertados.
Pero el dolor no fue lo peor… lo realmente malo fue la terrible incertidumbre en medio del caos que se organizó cuando Diggory apareció medio muerto… y la marca volvió a su estado casi durmiente, sin una sola llamada ni otro signo de vida. Una mirada al rostro cerúleo de Karkarov en los primeros instantes le dijo que su antiguo "colega" también había experimentado lo mismo… Crabbe y Goyle eran casi trasparentes, con sus torpes disculpas e inelegantes huidas al baño. Y un poco mas allá, cerca de Dubledore, la rígida y tiesa espalda de Severus hablaba sola. Todo ello le provocaba sentimientos encontrados. Por una parte…los magos oscuros necesitaban la fuerza de un líder carismático y poderoso como Voldemort para sacudirse el yugo, las cadenas impuestas eslabón a eslabón por los sucesivos gobiernos. Por otro…él era un animal político, un excelente diplomático… realmente no tenía estómago para algunas de las actividades del último año…no, eso se lo dejaba todo a Bella…
Lucius regresó en cuanto fue humanamente posible a Malfoy Manor, retirando en el mismo momento de la escuela a su confuso hijo Draco, alegando "preocupaciones por su seguridad" y activó protecciones normalmente latentes en la Mansión. Cerró todas las chimeneas, con la excepción de la gran chimenea del vestíbulo, las de sus estancias y despacho. Y limito el acceso a un selecto número de individuos. Restringió la entrada de correo. Y prohibió a su hijo y esposa abandonar la seguridad de la casa, bajo ninguna circunstancia, o recibir amigos. Él tenía que seguir apareciendo en público, atender a sus sesiones en el Ministerio, pero ellos no. La Mansión se cerró sobre si misma.
Solo eran rumores, cuchicheos apresurados en los pasillos, pero la aparición de Barty hijo vivo y coleando e impersonando a Alastor en las mismas narices de Dumbledore, provocó una amplia ronda de "inspecciones de control". Oficialmente… estaban buscando a Potter…¡Como si fuese a esconderle bajo la alfombra! Lucius tenía que reconocerle al mocoso que no le faltaban…redaños. Su Draco no hubiese salido airoso. Lucius afrontó la esperada pero no por eso menos molesta visita de los Aurores, las preguntas y el registro de su casa con estoica mascara de indiferencia. Los artefactos realmente incriminantes o peligrosos estaban por supuesto a buen recaudo…bajo protecciones de sangre infranqueables y en lo mas hondo del laberinto de las mazmorras mas profundas.
Cuando se calmaron las aguas, se encontró discretamente "y por casualidad" con algunos miembros de un selecto circulo en los siguientes días de sesión ministerial…El caos se extendía cual aceite por el mundo mágico y las noticias de la desaparición de Potter y de la posterior y "accidental" muerte de Diggory estaban agitando la sociedad. Pero ni un contacto de Severus…aunque los amigos de su hijo reportaban en sus cartas ausencias de este de sus clases y un humor mas vitrolico de lo usual. Lucius dedicó horas a encerrarse en su despacho, preguntándose como iba a recuperar el maldito diario…que el supiera la mocosa de Arthur entraba y salía intermitente de San Mungo… y desde luego no estaba escolarizada en Hogwarts…Había sido un idiota buscando venganza.
Draco andaba figuradamente de puntillas, no queriendo molestar a su padre, que estaba de un humor de perros, ni disgustar a su madre, igualmente nerviosa. La ofensa de la presencia de los Aurores en su casa aun le provocaba una increíble amargura en el estomago. Sobre todo por ver filtrarse por entre las rendijas –invisibles para casi todos- de las mascaras de sus padres los nervios…y el miedo. De vez en cuando su madre experimentaba la imperiosa necesidad de abrazarle…y ante sus ojos brillantes, el tenía que soportar estoicamente semejante ignominia. ¡Que ya tenia 15 años!. No entendía que pasaba, pero sabía que tenía que ver con lo ocurrido en el Torneo. No había que ser muy listo pasa sumar dos y dos, y obtener cuatro. Un Mortifago –supuestamente fallecido- dando clases con suplantación de identidad, un cadáver fresco y CuatroOjos desaparecido…El Lord Oscuro andaba detrás de ello…Hasta los Aurores habían sido capaces de verlo, por mucho que el Ministerio intentase echar tierra al asunto. Los rumores eran abundantes esos días.
Ni sus intentos de sonsacar a su madre, su ávida lectura del periódico o su limitado correo arrojaron muchas luces…La única novedad que además, Severus había dejado su puesto… la escuela no iba a ser lo mismo sin él…Toda planificación sobre su habitual fiesta celebratoria de incio del verano/cumpleaños atrasado fue sutilmente ignorada…con horror, Draco llegó a la conclusión de que ese año no iba a tenerla…Draco, por mucho que sus padres intentaran protegerle, tenia una vena curiosa de un km…y acceso ilimitado a la sección de la hemeroteca en la biblioteca familiar y a conversaciones con retratos que opinaban que las sensibilidades de un niño de 8 años podían soportar unos cuantos asesinatos. Sabía que Voldemort no te invitaba a tomar el té para discutir opciones políticas… Para final de curso y siendo realistas, ya daba por muerto a CaraRajada. Era una sensación agridulce…A regañadientes, en su fuero interno y aunque no lo admitiría ni bajo tortura…Draco reconoció que iba a echar de menos a Potter. Lamentaba perder un rival respetable y a su altura. Que los tenía muy pero que muy bien puestos…Quizas con un poco de adoctrinamiento hubiera sido salvable…era un desperdicio…
Ottery St. Catchpole. Residencia de los Lovegood. Tarde noche del 30 de junio, justo después de la llegada del Hogwarts Expres.
Luna estaba canturreando suavemente para si misma una tonada imprecisa, sus grandes ojos mirando el cielo; tumbada en la hierba de la ribera el pequeño arroyo al pie de la familiar pendiente hasta su casita; una extraña torre de plata circular en piedra negruzca en lo mas alto de la pequeña loma. Sus ojos azules estaban muy abiertos, y jugueteaba con sus pendientes de rabanitos, la varita tendida sobre la hierba fresca. Con un suspiro, se dio la vuelta sobre la dulce manta de hierba y aspiró su aroma, recogiendo su varita y emprendiendo con pasito alegre el ascenso hacia su casa.
El bondadoso y estrafalario Xeno estaba preparando la cena en su profusamente decorada cocina circular, cada rincón con un brillante pájaro, flor o insecto, cuando una sonriente Luna entró por la puerta, con un aire especialmente distraído, quizás a causa de estar descalza, tener briznas de hierba en el largo pelo rubiazco y llevar la varita a modo de alfiler de moño.
Aun canturreando, Luna se lavó las manos, y se sentó con la misma sonrisa y mirada ausente, comiéndose despreocupadamente su sándwich con patatas fritas. Casi había terminado cuando alzó la mirada y enfocó la vista por primera vez en toda la cena, con una sonrisa soñadora. Su padre le devolvió la mirada y preguntó suavemente:
-¿Estas bien princesa?
Luna asintió y miró un momento hacia la ventana sobre el fregadero. Con los azules ojos llenos de chispitas murmuró:
-Papi…creo que este verano no debemos ir de excursión a buscar los Snorkacks de Cuernos Rugosos…si, ya se que tenemos una buena pista, pero …
Luna se calló, mirando de nuevo a la ventana. Con su algodonoso pelo blanco creando un halo en torno a su cabeza Xeno animó dulcemente, largamente acostumbrado a las peculiaridades de su hija…
-¿Si?
Luna se sacó la varita del pelo e hizo brotar de ella estrellitas de colores que danzaron como pequeñas velitas flotantes por encima de la mesa. Sopló y se arremolinaron y dispersaron, emitiendo destellos. Volvió a mirar a su padre y murmuró sonriendo:
-Papi…creo que tengo que escribir la crónica del Torneo, una historia, la historia de nuestros campeones, Cederic Diggory y de Harry Potter.
Xeno parpadeó un tanto deslumbrado, y sonrió radiantemente, exclamando:
-¡Por supuesto princesa! ¡Es una idea excelente para un número especial! Una historia de gran interés humano…no es exactamente periodismo de investigación, pero…
Y Luna, mirando soñadoramente por la ventana e ignorando las palabras de su padre, hizo brotar nuevas estrellitas de su varita antes de usarla de nuevo para recogerse el alborotado pelo. Con un nuevo canturreo en los labios, Luna sacó pergamino y pluma y se puso a escribir una carta…Seguramente Colin tenia fotos…Tal vez incluso Ginny…y por supuesto Cho…
El número especial a color y con amplio reportaje fotográfico del Quisquilloso publicado -¿casualmente?- el dia del 15º cumpleaños de Harry tuvo una aceptación tremenda. Tanta que pese a sus más optimistas previsiones, Xeno tuvo que hacer una reimpresión a los pocos dias, ante la repentina demanda…
La Madriguera, primeras horas del 31 julio.
Después de que una triste y deprimida procesión de magos y brujas – salvo Albus, que parecía tan feliz- abandonara La Madriguera, Arthur murmuró suavemente y con voz algo enronquecida a Bill que quitara la manecilla del reloj, mientras llevaba a una nuevamente llorosa Molly escaleras arriba, después de coger un frasquito de poción para dormir.
Bill asintió y procedió a bajar el reloj de la pared mientras su hermano Charley –inusualmente taciturno- se ocupaba de recoger la cocina. Faltaba poco para amanecer y Bill supo que no podría dormir…tal vez tumbarse un poco e intentar despejar su mente del horror de la noche. Charley se secó las manos e indicó las escaleras y guardándose la ahora inútil aguja de plata en el bolsillo, Bill siguió a su hermano, escaleras arriba hacia el ático. El único lugar de la casa –salvo el baño – donde uno podía tener algo de intimidad…si no te importaba la presencia de un viejo goul, claro. Charley estaba sentado en un viejo arcón y le tendió una petaca y Bill dio un largo trago. Lo necesitaba, la verdad.
Durante un rato ambos guardaron silencio. Charley nunca había sido muy hablador y el tampoco estaba de humor. Mirándole con sus ojos azul celeste y el ceño fruncido, el pecoso cuidador de dragones masculló flexionando los potentes músculos de sus brazos y pasándose una mano por el corto y desordenado pelo color rojizo claro:
-Lo que le ha sucedido...es un crimen… No me gusta Bill…
-A mi tampoco hermano…Harry no era mas que un crío…
El otro asintió. Bill dejó que su hermano sacase lo que le bullía en el pecho, dándole tiempo. Charley rezongó, se removió sobre su duro asiento y le tiró un zapato viejo al curioso ghoul a la cabeza, enviándolo de vuelta a su rincón favorito; dio otro trago, y murmuró:
-Y todo eso…esa maldita profecía…¡Eso es una mierda, Bill! ¡Ningún niño debe luchar!
Bill asintió haciendo que su pendiente de colmillo oscilase y su largo cabello de un rojo oscuro se desplazase sobre sus hombros. Suspiró y aceptó la petaca y tras dar un corto trago murmuró:
-Aun me pregunto como es posible que le dejaran competir en el Torneo…Albus debió de haberlo impedido. Harry estaba en franca desventaja…Fleur me ha contado lo terribles que fueron las pruebas…y ella se había preparado expresamente para esto durante mas de un año. Aun tiene pesadillas con el lago y su hermana Gabrielle, y con el maldito laberinto…cuando esto se sepa va a quedar devastada.
Charley miró al suelo con tenacidad y tras un rato murmuró con el ceño fruncido y una muda pregunta en el bonachón rostro de ojos azules:
-Bill…ya no quiero tomar parte en esto…
Bill murmuró tendiéndole una mano:
-Ni yo hermano. Creí que estábamos protegiéndolo…¡Y Albus lo manda al matadero!
Charley se rascó la barba y musitó:
-Pero papá y mamá…apoyan a Albus…¿Que es lo correcto?
Bill le palmeó el hombro, levantándose y susurró:
-No lo se, Charley, y respecto a Neville, no estoy seguro por completo. Una cosa es ayudarle a prepararse para defenderse, eso puedo entenderlo…otra convertirle en un soldado. Si se trata de eso, no pienso involucrarme en ese supuesto entrenamiento. Nadie que se esconde detrás de un niño y le manda a librar su propias batallas me parece de fiar… ¡Ni los duendes son tan crueles! Eso te lo aseguro, hermano.
Charley rezongó y masculló que iba a dormir hasta mediodía y Bill, resignado a un larguísimo día, preguntó si quería tomarse un café con él.
Ministerio de Magia. Londres. Noche del 2 al 3 agosto.
Cornelius Fudge cerró de un portazo la puerta de su despacho, ignorando a su pelirrojo asistente y se sirvió un trago de whisky de fuego, para bebérselo de un trago. Fortificado, comenzó a pasear nerviosamente de un lado a otro, refunfuñando.
-¡Dementores! En Ottery St. Catchpole! ¡Inconcebible!
Se sirvió otro trago y lo apuró mientras daba rápidos pasos, aflojándose la corbata y secándose el sudor con un pañuelo arrugado, los ojos desorbitados.
-Esto no es mas que una alucinación... nervios, un trauma, una secuela de ese nefasto día...¡Es imposible! ¡Los dementores están en Azkaban!
Se sirvió el tercer vaso y sentó en su escritorio murmurando:
-Y ahora tengo que darle mis condolencias a los Diggory, lamentando la trágica y accidental muerte de su hijo. Es una pena que haya tenido un accidente con la escoba...Si..eso es, volar solo tan pronto después de sufrir lesiones graves no es recomendable...no es de extrañar que se cayera...
Bebió un poco más y masculló entre dientes:
-Al menos el único testigo es una chiquilla...la hija de ese excéntrico de Lovegood al que nadie toma en serio...no ha de ser muy difícil desacreditarla...
Longbottom Hall, algún momento a finales de la primera quincena de agosto.
Neville resollaba, sudando bajo la observación de Alastor, que continuaba ojeando el periódico. El ojo mágico giraba siguiendo el progreso de Neville en torno al gazebo del jardín, donde sentado a la sombra, con te helado y aperitivos, se situaba el ex auror, leyendo el diario.
Despues de unos días de tantear sus conocimientos y entrenamiento, Alastor le había puesto a dieta y comenzado un programa físico de ejercicio, para hacerle ganar musculo y perder peso. Neville acababa rendido…¡No había corrido en su vida! Y después aun tenían entrenamiento mágico…al menos eso era medianamente interesante…Si el hombre dejase de gritarle en el oído ¡Vigilancia constante! cada dos minutos, claro.
Neville pasó cerca del inmenso y añoso sauce llorón boxeador que estaba situado junto al agua, en uno de los extremos de la pradera con vistas al arroyo en que estaban entrenando. A él le gustaba mucho mas experimentar con sus amadas plantas en los jardines o el invernadero. Aunque su carácter fuese bastante pacifico entendía que era necesario aprender a defenderse…y todo esto hacia feliz a su abuela…
El Abuelo –nombre con el que Neville había bautizado al viejo árbol- le dio un perezoso azote con una de sus lánguidas, verdes y largas ramas, un toque ligero y suave, solo un recordatorio para que siguiera corriendo. Resollando, pero esbozando una mueca de determinación, Neville continuó su trote. Si el amable y cariñoso Abuelo, -que le había rescatado de las aguas de arroyo o mecido entre sus ramas cuando era niño en mas de una ocasión- lo creía necesario, debía estar bien…Continuó corriendo. Sonó un grito agudo y un chapoteo en el agua. Tras una mirada de reojo, enfiló la senda bajo los olmos y abedules en torno a la pradera pensando con una sonrisa que al menos, tanto ejercicio tenía su recompensa…
Una despeinada Hermione dio un chillido y un respingo cuando una de las ramas del sauce le atizó una azotaina, haciéndola saltar hacia adelante, evitando que tratara de ayudar a un muy mojado Ron, colgado por la cintura de otra de sus ramas. Con un crujido, el inmenso árbol dejó restallar una de sus varas…El Abuelo era un árbol de excelente temperamento, pero no toleraba que le dieran patadas o las palabras malsonantes…
