Bugs' Side. Continuación del Flashback! -9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

Salir a trotar tras lo ocurrido con Daffy fue la mejor idea. Pues aun cuando su pareja era inteligente y podía comportarse de forma madura cuando era requerido, al tratarse de ellos todo cambiaba y era como si el apiñonado se convirtiera en un niño mimado con el que es imposible hablar, comportándose inclusive peor de lo acostumbrado.

No que el fuera diferente o mejor….

Pero tal como se lo dijo antes, ambos sabían cuál era la mejor decisión y hacer un berrinche de ello no les llevaría a ningún lado.

Dando vuelta en una esquina, recorrió la calle yendo camino arriba.

La tensión que se ha ido formando entre ellos no es más que una pared de autodefensa, un intento de ambos por no tocar el tema e irse preparando de forma mental para lo que ocurriría en menos de cuatro meses. Mas sin embargo eso no le quitaba lo absurdo, pues deberían de aprovechar el tiempo que tenían, no era como si Daffy se fuera a ir justo en ese momento….

Bajando el ritmo de su andar hasta uno en el que solamente caminaba, miro a lo lejos el perfil de un par de apiñonados que hablaban entre ellos.

-'¿Daffy?'- Soltó la pregunta al aire, sin confiar del todo en su vista.

Siguió caminando, esta vez haciéndolo más deprisa, buscando comprobar la identidad de quien parecía ser su pareja.

Unos metros más cerca y ahora sus ojos lo distinguían con más claridad, y no cabía duda, ese cabello azabache, piel apiñonada y las gesticulaciones de aquel rostro, le informaban que se trataba efectivamente de Daffy. Observando a la persona que le acompañaba, tampoco hubo duda de quien era, ya que nadie más que Sylvester podía tener tantos rasgos en común su pareja.

Alzando una ceja en intriga continuo acercándose, preguntándose a si mismo que hacían esos dos de pie junto a la calle.

Entrecerrando los ojos notó las manos unidas de ambos, cuyos dedos se entrelazaban en un agarre que lucía casi natural en ellos.

Sin quererlo una sensación de inquietud sacudió su usual calma. El que Daffy tomara a alguien de la mano era tan poco común como ver una estrella fugaz, ni siquiera con él llegaba a dejar que sus manos se sostuvieran de esa manera durante tanto tiempo.

Observando como su pareja levantaba un brazo haciendo una señal, mientras se volvía a darle la espalda, consiguió ver como el apiñonado parecía susurrar algo al oído de Sly, algo a lo que este último no respondió, solo lo miro con una expresión entre molesta y... algo perturbada a la vez.

El agarre de sus manos se reafirmó y Daffy miró hacia el moreno con una sonrisa, que para la desventaja del pálido, conocía bastante bien. ¿Acaso le estaba coqueteando a Sly?

Aproximándose al apiñonado, el moreno murmuro algo. Y Bugs tuvo que frenarse de golpe pues la cercanía de sus rostros y la mano que se adentraba en el cabello de Daffy, hacía de toda aquella escena algo demasiado desconcertante.

Su pareja ladeo su cabeza un poco, tomando un ángulo extraño y como si la distancia entre sus caras fuera demasiada, se acercó aún más, dejando sus labios a menos de un centímetro de rozarse. Pero Sly reaccionó más rápido que las aparentes intenciones del apiñonado, pues este se apartó, dando un par de pasos hacia atrás.

Y otra vez esa sonrisa se pintó en los labios de Daffy, esta vez siendo correspondida por una mirada cabizbaja del moreno, haciendo que el apiñonado formara una mueca en sus labios.

La llegada de un taxi deteniéndose frente al par de apiñonados, hizo que el pálido se echara a correr nuevamente.

No sabía cuáles eran las intenciones de su pareja al estar ahí con Sly, pero todo parecía demasiado sospechoso como para pasarlo por alto.

-'Daffy!'- Gritó al ver como el moreno terminaba de adentrarse en el taxi, para entonces dejar que el apiñonado hiciera lo mismo.

La mirada de Daffy se alzó y este pareció buscarlo con la vista, hasta dar con él, dejando que sus ojos se conectaran en un vistazo que no duro más que un par de segundos. Entonces se metió en el taxi y vio a este desaparecer en el tráfico matutino.

Una serie de preguntas se acumularon en él, mientras intentaba conservar la calma. Se encontraba a solo unas calles de donde estaba el apartamento, no hacía mucho que salió a correr y cuando se fue Daffy estaba dormido en el sillón de la sala a donde se acostó tras la discusión que tuvieron, Sly estaba en el cuarto que compartía con Pepe y este ultimo yacía entrando al apartamento con la francesa. ¿Qué tanto pudo haber ocurrido en solo unos minutos?... Y ahora que lo pensaba… Si el moreno estaba con su pareja, entonces ¿Dónde estaba el francés?

Sumando dos más dos, la respuesta se formuló en un nombre femenino.

Metió la pata…. Pensó, mientras corría de vuelta al apartamento.

No cabía duda, el único que se encontraba verdaderamente jugando en la cuerda floja era Pepe. El que pasara todo su tiempo con la chica que era su exnovia y que había viajado más de la mitad de un día en avión para verlo y pedirle que volviera a Francia, solo lo orillaba a que algo más ocurriera entre ellos. Aun cuando el francés estuviera firme en su decisión de amar locamente a su "Petit Chaton" y se lo haya puesto en claro a Penélope, las posibilidades de que algo se malinterpretara eran tan altas que hasta causaban gracia.

¿Qué tenía que ver Daffy en todo esto? Esa era una pregunta para la cual no tenía una respuesta clara. Pero lo que fuera que su pareja estuviera pensando hacer llevándose a Sly con él, no parecía ser en términos amistosos…. No, no podía saltar a conclusiones así solo por lo que vio.

Daffy era astuto en su propia forma y nunca antes lo ha engañado… ha engañado a otros y otras con él, pero nunca a él…. Tal vez se estaba dando demasiadas flores al decir esto, pero sabía que era cierto. Ese "pato" le amaba demasiado como para engañarlo.

-9-6-9-6-9-6-9-

Entrando al apartamento, confirmo su teoría, pues apenas cerró la puerta de la entrada detrás de sí, cuando el francés se acercó a el tomándolo de los hombros y con una mirada que le decía que tenía que decirle algo desesperadamente.

Pero tan pronto el porcelana noto que solo era él y no quien en verdad esperaba, una expresión de preocupación y decepción corrompió su rostro.

-'¿Esperabas a alguien más, Doc?'- Preguntó, conservando su tranquilizada, sintiendo el agarre en sus hombros disminuir.

-'Mon petit chaton, Monsieur Bunny… ¿De casualidad no lo habrá visto? No está en nuestra habitación y necesito…'- Sonriéndole de forma calmada, apartó a Pepe de su camino, dirigiéndose a la cocina para sacar una zanahoria del refrigerador.

De reojo podía ver a la francesa en el cuarto que el mismo decidió prestarle, más por hacerle un favor al porcelana, que por su propia voluntad. La joven doblaba y metía su ropa en una maleta sobre la cama.

-'Si'- respondió ahora volviéndose a mirar al francés, viendo como los ojos miel de este se iluminaba de inmediato. –'Si he visto a tu "Petit Chaton".'-

-'Donde, Monsieur Bunny!'- pasos rápidos llevaron al porcelana frente a Bugs.

"Daffy lo rapto" pensó en decir, pero con ver la mirada ansiosa de su amigo, se dijo a mismo que si no quería que el apiñonado acabara siendo pato frito, sería mejor que dijera otra cosa.

-'Esta con Daffy. Los vi entrar a un taxi, mientras corría. Le grite al pato para preguntarle a donde iban pero eeeeh… no me escuchó, Doc. ¿Ocurrió algo?'-

La culpa estaba escrita por todo el rostro del francés, haciendo que el pálido se sorprendiera por lo correcta que fue su teoría.

-'Yo…'- una expresión triste y Bugs solo espero. –'Es una historia larga, Monsieur. ¿Le parece si la discutimos mientras los buscamos?'-

Una mano blanca tomo su muñeca y se dejó ser arrastrado fuera del apartamento.

Propusó su carro como medio de transporte para emprender la búsqueda del par de azabaches y en lo que manejaba, fue escuchando la explicación del francés. Yendo desde cómo fue que la joven francesa lo engaño para que se acercara y esta lo besara, hasta cuando escuchó la puerta del apartamento azotarse.

Por supuesto que el tortolo intento ir tras su pareja, pero la chica le había detenido, buscando convencerlo a que la acompañara. Para cuando termino de explicarle nuevamente que Sly no era para él solo su pareja, sino que la persona que amaba y con quien tenía pensado formar una vida como inclusive una familia, los había perdido de vista ya.

-'¿Y si me odia, Monsieur?'- Escuchó al francés soltar la pregunta en lo que bajaba del carro solo para que acabaran metiéndose a otro de los lugares que solían frecuentar tanto Daffy como Sly. Y tal como los otros tantos sitios que visitaron, no había rastro alguno de ninguno de los dos.

-'Doc. Dudo que algo así pase'- Rio, intentando suavizar la situación. –'Solo explícale lo que ocurrió. El entenderá'-

Una suave sonrisa forzada fue creada en el rostro de Pepe y el pálido soltó un suspiro. No se lo diría, pero le hacía sentir mal el ver al francés así, sin su usual sonrisa coqueta o su personalidad de don juan.

Entrando al carro una vez más, miro hacia su reloj, llevaban alrededor de dos horas buscándolos.

-'Ya deja de ser gracioso, Daff…'- Pensó encendiendo el vehículo.

-9-6-9-6-9-6-9-

Volvieron al apartamento cuatro horas después, cansados y sin idea alguna de en qué otro sitio buscar a esos dos.

Podía ver al francés entrar a la habitación que le pertenecía y buscar en esta algún tipo de pista que le pudiera decir en donde estaba su pareja.

Por su lado echo un vistazo al cuarto donde se suponia que se encontraba la extranjera, mas sin embargo este yacía vacío nuevamente.

Y hubiera salido del lugar sin darle mayor importancia a la ausencia de la joven, de no haber sido por una hoja de papel acomodada justo en el medio de la cama.

Tomándola, reconoció la letra de inmediato. Esos feos trazos parecían hechos en apuró, escritos sin cuidado alguno, pero el mensaje era firme y directo.

Sonrió sin poder evitarlo. Lo pensaba antes y aun seguía creyéndolo así, Daffy podía ser un idiota, pero no era una mala persona.

-'Hey tortolo!'- llamó, adentrándose a paso calmado al cuarto de Pepe. –'Tengo algo para ti, Doc'- le guiño el ojo y le entrego la nota.

Una dirección y el nombre de una ciudad, eran proporcionados entre garabatos. Y hasta el final un posdata fue puesto en una letra más fea que las demás.

"Apúrate, dientón"

Fin del Flashback -9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

Daffy's Side.

Acompañar a Sylvester en su regreso a casa no estaba en el plan. Pero tampoco lo estaba el que Bugs apareciera justo en el momento cuando se disponía a irse en aquel taxi con el moreno.

Tuvo la intención de engañarlo, lo intento mientras tomaba un café con Sly en aquella cafetería, lo intento al aceptar la idea de acompañarlo a casa y lo intento inclusive al llegar a la casa del moreno y pasar un par de noches en el mismo cuarto que él. Lo intento, pero cada vez que se acercaba a Sly con más propósito que solo "consolarlo", la mirada de Bugs corriendo hacia ellos llegaba a él recordándole que era incapaz de hacer tal cosa.

Posiblemente fue eso mismo lo que le forzó a dejar aquella nota. Aunque no solo lo hacía esperando la llegada del pálido, sino que lo hacía por el par de tortolos, una relación tan frustrantemente perfecta como la de esos dos no se podía solo dejarse perder por la falta de palabras en el momento adecuado.

Además….

Miró hacia Sylvester, viendo como cargaba de mala gana las bolsas de mandado, que él se negó a ayudar a llevar.

Además… el moreno merecía una explicación… y no podía seguir pasando ahí un día más escuchándolo hablar sobre el francés todo el tiempo.

Frunció el ceño, nunca había pasado tanto tiempo con Sly y ahora que tuvo una prueba de cómo era, no podía tolerarlo más.

El joven era torpe, no del tipo de torpe que se cae al caminar, sino del estilo que tira mil cosas en su camino a agarrar una. De los que dicen cosas equivocadas en momentos equivocados, como ocurrió el día anterior cuando al fin lo convenció de salir a beber un rato y termino gritándole "Quítate, Pelón!" al tipo más musculoso y enorme de todo el maldito lugar.

En otras palabras Sylvester era como él, un busca problemas con mala suerte, solo que mejorado y con una peor mala suerte que él. En ese par de días que llevaban, más de una vez intentaron lincharlos y más de un par, han sido sacados de las tiendas y supermercados a patadas por hacer un desastre.

Si el orejón estuviera ahí, se hubiera ahorrado todos esos problemas. Bugs era un ganador por naturaleza, un líder innato y tenía un encanto que le permitía hacer un desastre en un lugar y salir exento de reprimenda alguna con una simple sonrisa. Era por esto que aunque no deseara aceptarlo el orejón le ha salvado el pellejo más de una vez, excepto por aquella en la que acabaron encerrados en la cárcel por unos meses.

Miro alrededor, observando nuevamente la pequeña ciudad en la que estaba. No tenía edificios tan altos que te hicieran marear con solo mirar hacia arriba, tampoco tenía el excesivo tráfico diario o la enorme cantidad de gente caminando de un lado a otro en apuro. No, esta era una ciudad pequeña y tranquila, con un tráfico moderado casi escaso, un lugar perfecto para pasar los últimos años de vida en una paz abrazadora.

No era una sorpresa el que Sly se sintiera tan abrumado en sus primeras semanas en la ciudad donde estudiaban, pasar de un lugar tan apacible a otro en el que todo parecía ir demasiado rápido, debió ser un cambio bastante drástico.

Volviendo a mirarlo de reojo, consiguió ver una mueca en el rostro del moreno, cuya vista yacía en el suelo, mientras caminaba.

-'Hey gatito, salgamos esta noche'- pasó un brazo por encima de los hombros del más joven, acercándolo a él. –'Vayamos a perseguir chicas. Debe de haber algunas que sean guapas en este pueblucho'-

-'Ya te dije, no es como si hubiera muchos lugares a donde ir a "perseguir" chicas!'- replicó malhumorado.

-'Pff, entonces tengamos una cita'- propusó sonriendo con malicia. –'Sin el orejón aquí ni el francesillo podríamos…'- Sus palabras fueron cortadas por la expresión de fastidio del moreno.

-'No'- mencionó en seco.

-'¿No? ¿Te atreves a negar mi invitación? Sabes que soy Daffy Duck ¿Cierto? Cuando sea una estrella vendrás de rodillas a rogarme a que tan siquiera te hable!'- apartó su brazo.

-'Si es que llegas a ser una estrella'- Rodo los ojos y sonrió ligeramente, mostrando un poco de sus dientes en la sonrisa ladeada.

Haciendo un sonido de sorpresa, se dispuso a replicarle al moreno por su falta de confianza en el talento que el gran Daffy Duck poseía.

Discutieron un poco, se gritaron otro tanto, pero al final termino por escuchar una tonta risa salir de Sylvester.

Permitiéndose el sonreír un poco, se sintió conforme con hacer reír al moreno. Después de todo lucia mejor así que con esa expresión pensativa que lograba ver muy a menudo en esos últimos días.

-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

No tardaron mucho en regresar a la casa de Sly, agotados y con frio por el aire helado que comenzó a pegar con fuerza en el trayecto.

Ahora lo único que Daffy deseaba era tirarse frente a la pequeña chimenea que tenía el hogar de esa anciana, tomar un poco de chocolate caliente y echarse a dormir por lo que restaba de la tarde. Pensándolo bien, el salir con este clima no parecía tan buena idea después de todo.

Cruzándose de brazos con la intención de arroparse a sí mismo con estos, miro hacia la mediana casa, notando hasta ese entonces el automóvil deportivo que se encontraba estacionado frente a esta.

Sabía quién era el dueño, no cabía duda alguna, en una ciudad tan pequeña como en la que estaban el ver un carro de ese tipo resultaba algo único.

Trago saliva con dificultad y frunció el ceño. Ya era hora de que llegaran, el par de idiotas se tomaron su tiempo en hacer acto de presencia.

-'Vamos, gato torpe.'- arrebató un par de bolsas de las manos del moreno y aceleró el paso.

-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

Pepe's Side

La calidez del lugar y el carácter amable y dulce de aquella mujer, le dieron más de un par de rastros específicos a la personalidad de su Petit Chaton.

Posiblemente muchos se quedaban con la idea de que el joven de ojos verdes era un desastre en no solo un aspecto de su vida diaria, o que su malhumor resultaba ser su actitud usual, pero Pepe no lo veía solo así.

Le ha tocado comprobarlo varias veces. Cuando se le llegaba a conocer a fondo, Sylvester mostraba facetas o mejor dicho caras de su personalidad que no solía presentar muy a menudo a cualquier desconocido.

Pero tratándose de él, tenía las pruebas suficientes para justificar su creencia de que el moreno ha sacado más de la personalidad de aquella bella dama frente a él, de lo que uno se esperaría.

Poniéndose de pie sin dejar de escucharle hablar tanto a ella como a Bugs, se disponía a caminar por la sala, viendo en la repisa sobre la chimenea una serie de fotos enmarcadas tanto en vidrio como en madrera. La mayoría de ellas mostraban un divertido seguimiento del crecimiento de su pareja, empezando por una en la que no era más que un tierno bebe de posiblemente seis meses, con enormes ojos verdes y una coloración menos bronceada que la actual, sentado en el suelo con un juguete en sus brazos; para después pasar a otras tantas, algunas de los primeros días de clases, otras de graduaciones, entregas de reconocimientos, vacaciones, navidades, celebraciones de año nuevo… todas ellas tenían a Sylvester en ahí, mas sin embargo lucia tan diferente en cada una de ellas, que de no ser por sus rasgos principales no creería que fuera él.

Y ahora que lo pensaba bien, en ninguna se mostraban sus padres, únicamente aparecía la misma mujer que en esos momentos se disponía a servir más té.

Hizo una pequeña mueca, pero lo dejo pasar rápido. Podría preguntárselo después de que resolvieran el malentendido y las cosas entre ellos estuvieran mejor.

-'¿Mas té?'- Preguntó Granny, tras acabar de servir el líquido en la tasa de Bugs.

-'Oui, Madame'- aceptó, sonriéndole, mientras pasaba los dedos por la ultima fotografía tomada.

En esta el aspecto de su pareja era el mismo que el actual y salía con una expresión de vergüenza y molestia, mientras que Granny lo abrazaba.

-'¿Antes de que se fuera, Madame?'- se acercó llevando la fotografía con él, enseñándole está a la mujer.

Una risilla salió de entre los labios de la anciana y asintió, sosteniendo la foto para después mirarla con cariño, como si estuviera recordando algo divertido ocurrido el día que fue tomada.

-'¿Quién diría que se iría tan rápido?'- murmuró en su suave y un poco ronca voz. –'Pero saber que tiene de amigos a jovencitos como ustedes, me tranquiliza'- sonrió, acomodándose la falda antes de sentarse en la fina silla. –'Entonces todos ustedes estudian en la misma universidad que el'- entrelazó los dedos de sus manos, colocandolas sobre la mesa.

-'Eeeh, así es'- respondió Bugs solo confirmando las palabras de la mujer. –'Daffy y yo somos de último semestre y Pepe, al igual que Sly, está por pasar a la mitad de la carrera'-

Viéndola asentir con la cabeza, la mirada de aquellas gemas azules se volvió hacia Pepe.

-'Sylvester me ha llegado a hablar de usted varias veces cuando llama. Según me ha dicho cocina muy bien y en verdad viene de Francia…'- rio tras decir esto. –'Yo creí que solo era de descendientes francés. Oh y si mal no recuerdo trabajan en el mismo lugar. Deben de ser muy cercanos entonces.'-

Se sonrojo un poco tras escuchar aquello, pues el hecho de que el moreno le hablara tanto de él a Granny, le resultó inesperado y adorable de su parte.

-'Así es, madame. Mon Pe… amm Monsieur Katz y yo pasamos mucho tiempo juntos'- tomó un sorbo de té. Por lo general no se sentiría nervioso, pero no podía evitar estarlo un poco, después de todo en cierta forma esa adorable dama era como la madre de su pareja.

-'Se conocen muy afondo'- complemento Bugs, haciendo que Pepe riera, notando con facilidad el doble sentido escondido detrás de esas palabras.

El estar en aquel hogar esperando por la llegada de Sly y Daffy, fue más que suficiente para hacer que su ansiedad y preocupación se calmaran por el momento.

Después de pasar tres días tan tensos como los que tuvo, el trato cordial y amoroso de Granny fue como un golpe de tranquilidad que le permitió tomarse un respiro.

-'Debo decirle, madame, que Sylvester es una persona muy especial para m… nosotros. Y Por ello le agradezco también el que nos permitiera invadir su privacidad viniendo hasta su casa para verlo'- colocando una mano suavemente sobre la de aquella mujer, pudo ver la sonrisa de ella alzarse. –'Puedo notar con facilidad de donde saco Monsieur Katz la parte dulce de su personalidad'-

Viendo las mejillas de la mujer sonrojarse y reír un poco, se dijo a si mismo que si todo salía bien, convencería al moreno para que lo dejara acompañarlo la próxima vez que decidiera regresar a su hogar.

Y hablando de ello….

Voces, pasos y la puerta principal de la casa se abrió, dejando pasar por esta un par de apiñonados, y el indiscutible hablar de su pareja se escuchó por el lugar, haciendo que la sensación de ansiedad volviera a él una vez más.

Viéndolo entrar con Daffy junto a él, le vio sostener una sonrisa clara en lo que el apiñonado le decía algo que el prefirió no escuchar para limitarse a mirarlo, lucia tan adorable como siempre, con una chamarra de cuero cubriendo un suéter que llevaba debajo y pantalones de mezclilla oscura terminaban de combinar todo el atuendo.

Terminando de reír, lo vio abrir los ojos para entonces mirar hacia la sala, aun con las bolsas de mandado cargadas en sus brazos y manos.

-'No había del otro té pero…'- no acabo de decir, quitando de golpe la sonrisa con la que entró.

-'Dos amigos tuyos vinieron a visitarte'- anunció Granny manteniendo su sonrisa.

Esforzándose por lucir normal, Pepe sonrió ligeramente hacia el moreno, mas sin embargo este frunció el ceño y formó una mueca en sus labios.

-'Daff'- Escuchó a Bugs saludar al apiñonado, haciendo un gesto con una de sus manos.

-'Dientón'- correspondió Daffy, alzando una ceja queriendo decir más, pero optando por no hacerlo.

El ambiente tenso se dejó sentir por unos segundos antes de que la anciana se levantara, y le indicara tanto al moreno como a Daffy donde pusieran las cosas.

-'Geez'- escuchando a Bugs murmurar, el porcelana lo miro de reojo. –'Tendrás que dar una buena explicación, Doc. Nada de rodeos'- un guiño por parte del pálido y Pepe soltó un suspiro intranquilo.

-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

Sly's Side

¿Qué hacia el ahí?

Si decidió volver a casa con Granny por unos días, no fue porque quisiera que el francés lo siguiera hasta ahí. Sabía lo que ocurriría, le diría un discurso bien preparado de las razones por las cuales regresaría a Francia con Penélope, estaba más que seguro de ello. Y para ser sincero… no se encontraba preparado para escucharlo, algo en él le decía que si le escuchaba decir aquello no sabría como manejarlo, diantres ni siquiera sabría que hacer o decirle.

No importaba lo que dijera Daffy sobre la posibilidad de que todo fuera un malentendido, porque lo que vio, la forma en que ella lo besaba y la poca resistencia de su pareja… no, de su expareja, le daba a entender que el beso no era solo un accidente o producto de un arrebato por parte de la francesa.

Y aun si lo fuera… aun si hubiera sido forzado a besarla por alguna razón, la sensación de que su relación no era lo correcto seguiría ahí. Pues por un segundo, mientras los vio besándose, se dio cuenta de aquello era lo considerado "normal" y no tenia de que impresionarse o asombrarse….

"no saltes a conclusiones!" eso fue lo que Daffy le dijo, mientras iban camino a su ciudad natal, yendo en un autobús de pasajeros. Y en esos días lo ha razonado con más detenimiento, poniendo sus pensamientos en orden.

No estaba realmente molesto con Pepe, pues aun cuando su ceño se frunciera y lo mirara como si quisiera matarlo, en el fondo no estaba enojado con él en sí. El que no quisiera verlo era una cosa, el que lo odiara era algo muy distinto que no era capaz de hacer.

Con quien estaba verdaderamente molesto, era consigo mismo y su frustrante ingenuidad que le convenció de creer que su relación con el francés era algo único y especial, que inclusive podría estar destinada a durar más que solo un par de años. Pensar que el porcelana podría ver a otras chicas pero solo lo querría a él o el creer las palabras amorosas que le soltaba con tanta facilidad… no fue más que un error absurdo de su parte.

Posiblemente era la misma vergüenza a aquella ingenuidad lo que le decía que no quería ver al francés, y no solo no quería verlo… si le pidieran que lo mirara a los ojos, no podría, estaba por de más de seguro que no podría.

-'¿Todo bien?'- la voz preocupada de Granny era enmascarada por la sonrisa suave en su rostro.

-'Si'- respondió saliendo de sus pensamientos, acabando de acomodar los vivieres de la última bolsa, para después acompañar a su figura materna a la mesa donde se encontraba el resto, tan callados que parecía ser la junta de un velorio.

Mirando hacia sus terratenientes, los vio sentados uno en seguida del otro y ya que Granny quedo junto a Bugs, el único lugar libre restante estaba junto al porcelana, a quien evito ver con todas sus fuerzas, en su trayecto a sentarse en aquel lugar.

Tras unos segundos de silencio más, fue Bugs quien se dispuso a hablar, contando la razón por la cual se tardaron tanto en llegar, diciendo como fue que se perdieron en el camino y la cantidad de vueltas que acabaron dando por otros rumbos antes de regresar al correcto.

Seguido de esto fue el turno del apiñonado, que para su descontento, hablo de la serie de eventos desafortunados que les acontecieron desde su llegada al lugar. ¿Qué era lo que Daffy quería que hiciera? No era como si pudiera controlar su mala suerte o algo parecido.

A todo esto Granny se disponía a reír y sonreír, escuchándolos hablar, mientras tomaban galletas de un plato puesto en el centro momentos antes de que se sentara.

Junto a él podía escuchar a Pepe reír de vez en cuando, no con su risa habitual, sino con una que parecía más sacada a la fuerza que real. Mas sin embargo prefirió seguir ignorándolo, escuchando con "atención" al apiñonado y al pálido.

-'Sufferin' Succotash, solo fue una vez!'- replicó tras escuchar a Daffy contar su tendencia a tirar cosas por accidente en el mercado. -'Y el casi atropella a un niño con el carro de supermercado!'- una risa soltada por parte de Bugs y la pareja de este se apresuró a lanzarle una mirada de molestia.

-'Cállate, Dienton! Ese niño era tan pequeño que ni siquiera podía verlo!'- se defendió, golpeando la mesa con los puños, al no ver la risa del pálido cesar.

-'Iba de la mano con su madre, Daffy, nisiquiera estaban cerca de ti'- agrego Sly, recibiendo una patada en la pierna debajo de la mesa, por parte del apiñonado.

Siguieron así con las conversaciones, hasta que Granny habló, haciendo callar a los otros dos.

-'¿Por qué tan serio?'- cuestionó con su voz suave, y a Sly le tomo un par de segundos notar que no era a él a quien le hablaba, sino al francés a su lado.

-'Ah! Lo lamento, Madame. Solo estaba pensando…'- un pequeña pausa se abrió y la tensión regreso.

El moreno ladeo la cabeza un poco, sin apartar la mirada de Granny, viendo como los ojos de su figura materna se afilaban, entrecerrándose con sospecha, pasando su mirada del francés a Sly, solo para repetir la misma acción un par de veces más.

Fue entonces que Sylvester entendió lo que ocurría.

De todas las personas que ha conocido, su "madre" siempre sería una de las más perceptivas, siempre sabia cuando las cosas andaban mal o cuando le ocultaba algo. No había cosa alguna que pasara sin que ella no se diera cuenta, por lo que siendo fiel a esto…

-'Bueno, es hora de ir a mi partido de poker con las chicas'- un guiño por parte de Granny hacia Bugs y Daffy, y el moreno podía ver con facilidad que la tensión entre Pepe y el, fue detectada ya por su adorable abuela.

-'Oh…'- intentó detenerla, pero antes de que pudiera decir cosa alguna, tanto el apiñonado como el pálido se pusieron de pie junto con ella. Dispuestos a acompañarla a donde se suponía que iría.

En menos de un minuto ya estaban los tres fuera de la casa y solo quedaban el francés, que seguía sentado en la mesa de la sala, y el, que sin ganas de quedarse solo con Pepe, busco convencerlos para que lo llevaran con ellos, pero fue Granny quien le dijo que se quedara. Lo más absurdo de todo esto, era que Granny no sabía jugar poker.

Si tuviera que contar la cantidad de veces que su cuidadora le ha hecho lo mismo, tendría que usar una calculadora para no perderse en la cuenta.

Al menos no significaba que tuvieran que hablar a la fuerza, podría quedarse callado e ignorarlo. Podía solo irse a su cuarto y esperar a que mágicamente desapareciera.

-'Petit Chaton'- el sobrenombre llego en un susurro con un tono cuestionante e inseguro, haciendole crisparse de inmediato. –'Necesito… Necesitamos hablar'-

¿En qué momento se movió de la silla a estar de pie junto a él, frente a la puerta?

Conocía esas palabras bien y no podían significar nada bueno.

-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

Su corazón latía con fuerza y resonaba en sus oídos, sus manos hormigueaban y sus piernas se sentían adormecidas. Toda la incomodidad iba combinada con la fragancia masculina e intensa de Pepe, quien estaba enfrente a solo un metro de distancia, mientras que el por su parte se recargaba contra una de las paredes, sin ganas de sentarse, pero consciente de que necesitaba algo que le ayudara a seguir de pie.

No lo miraba, solo veía hacia alguno de los muebles, escuchando los pasos del francés que caminaba un poco de un lado a otro, hasta detenerse nuevamente en el lugar anterior.

-'Lo que paso con Mademoiselle Chattin…'- hizo una pausa probablemente por la pronunciada mueca que se mostró en el rostro del moreno.

-'No tienes que explicarlo'- más bien, no quería escuchar lo que le diría. –'Es normal que ella y tu quieran recuperar lo que tuvieron…'- las palabras sabían amargas en su boca, pero por lo menos consiguió decirlas sin titubear.

Oyendo al porcelana decir un "¿Qué?" con un tono molesto, quiso separarse de la pared para sentarse en algún lugar, pues pensándolo bien, sus piernas no lo soportarían por mucho tiempo.

Mas sin embargo, antes de que pudiera moverse, una mano fue a dar contra él, tomando con dedos fríos su barbilla, haciendo que su rostro se volviera al frente de manera forzada.

Y por primera vez en el tiempo que llevaba de conocer al francés, los ojos miel lo miraban con una seriedad y cólera que le hicieron sudar frio al ser dirigidos hacia él. Pues tal como había dicho antes, el ver al porcelana enojado era tan extraño que cuando lo hacía causaba un miedo paralizante.

Trago saliva, viendo los labios durazno de quien tenía enfrente, ser mordidos con desesperación por un par de segundos.

-'No podemos hablar si ni siquiera me miras. ¿Crees que ella y yo volveremos? ¿Crees que la amo a ella y que solo estuve contigo para entretenerme?'- Estaba alzando la voz y el agarre paso de su barbilla a su quijada y la mano que lo sostenía temblaba ligeramente. –'Fue ella quien me beso, pero no significo nada!'- se detuvo y el moreno vio como el bicolor bajaba su cabeza un poco, respirando hondo, como si intentara controlarse. –'Tan siquiera dime algo…. Si estas molesto por lo que paso o si quieres que me vaya… si me odias o….'-

Un dedo blanco pasó sobre sus labios, acariciándolos con brusquedad. Mientras que la mirada del francés observaba su boca.

-'¿Me crees? Le dije que solo te amaba a ti, que no iría con ella…'- Tras decir esto el porcelana se quedó en silencio por unos segundos mas.

No era que no quisiera hablarle, sino que su mente divagaba, pensando más en la loción que inundaba sus fosas nasales y el dedo sobre su labio, que en las preguntas soltadas por el porcelana.

El tono de voz y su forma de hablar… el movimiento de sus cejas, los dientes blancos que mordían labios claros y la sensación de miedo que emanaba el francés… todo esto le demostraba el desequilibro que afectaba el estado de este.

Respirando hondo, pensó en que responder. ¿Lo odiaba? No… ¿Estaba molesto? Sí, pero no con él. ¿Quería que se fuera? … viendo hacia aquel rostro que a veces encontraba demasiado atractivo como para tan siquiera contemplarlo, se dijo que la respuesta era un No.

-'Pepe…'- susurró con un poco de miedo, viendo los ojos miel posarse en los suyos de inmediato. –'Deberías de volver a Francia con ella.'- El beso no era el problema… el problema era… que sentía que ella sería mejor para el francés que él. Se sentía en desventaja e incapaz de sacar una buena razón para que el mismo se convenciera de que podría ser suficiente para Pepe.

Vio el color porcelana de su piel, aclararse hasta el punto de volverse completamente pálido.

-'¿Fue por el beso?'- cuestionó, mirándolo con tanta aflicción que Sly sintió su corazón golpear el suelo. –'No paso de eso, me tomo por sorpresa, no la pude apartar de mí. Pero eso no significa que…'- se mordió el labio inferior otra vez. –'Me iré si me dices que no me quieres más….'-

Cerrando sus ojos con fuerza sintió la nariz de Pepe tocar la suya en una caricia suave, sus labios besaron la orilla de los suyos y la mano que no tomaba su quijada se colaba a su cabello y tanteaba su oreja con sus yemas.

No solo lo quería… quererlo se quedaba corto, el dolor en su pecho y la frustración que le daba el sentirlo tan cerca y ser incapaz de tocarlo, le decía que "querer" era una palabra pobre.

-'Estarías mejor con ella. Podrían salir sin que nadie los mirara extraño'- se aclaró la garganta antes de hablar, resistiéndose a dejarse llevar.

-'Eso no importa… ¿En verdad crees que estaría mejor con ella? Si te amo a ti ¿Cómo piensas que poder mirarla si solo tengo ojos para ti?'-

Se sonrojo con fuerza al escuchar las palabras amorosas de Pepe, siendo susurradas contra su mejilla.

-'La besaste… La amabas…'-

-'En el pasado, Sylvester…'- Rompiendo la expresión tensa de su rostro, sonrió con calma.

-'¿Ahora me hablas por mi nombre y sin el "usted" como si fuera mayor que tú?'- murmuro, como si buscara que nadie más que el francés lo escuchara. Pues el que le hablara así le daba un toque ajeno a todo, como si no fuera el porcelana con quien hablaba.

-'Solo le hablare así en momentos necesarios, no se acostumbre mucho a ello'- dijo tras plantar un beso en el lóbulo de su oído. –'Entonces… ¿Me perdona, Petit Chaton? Por hacerlo pasar por todo este drama y por permitir que me besaran otros labios que no fueran los suyos'-

No estaba seguro de que se sintiera cómodo con dejar las cosas así, pero con Pepe tan cerca….

Quito la mano que sostenía su rostro, tomándola con fuerza.

No le diría que sí, pero tampoco diría un no, simplemente se inclinó un poco, buscando los labios del francés con los suyos.

La sonrisa picara que parecía no haber visto en años, se mostró en el rostro de su ¿pareja? ¿Ex pareja? No importaba ahora que labios claros rozaban los suyos, haciendo que aspirara el mismo aire cálido que el del francés.

Una lengua rosada salió despacio, lamiendo su labio superior en un acto seductor. Las manos del moreno se atrevieron a moverse, colocándose sobre la cadera de Pepe.

Dejando de lado el coqueteo, el francés comenzó a besarlo con suavidad, rodeando su cuello de tal forma que se inclinara hacia él.

-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-6-9-

Puede que no todo estuviera claro aún. Puede que aun tuviera gramos de resistencia que le gritaban que se detuviera, pues estaba consciente de que lo mejor para el francés no era el….

Pero el porcelana se había disculpado y soltado todas aquellas palabras que buscaban convencerlo de que el amor que sentía bastaba para dejar de lado cualquier posibilidad de que la francesa y el retomaran su antigua relación o que tan siquiera quisiera volver a su país natal.

¿Estaba tan mal que volviera a creer en ese acento francés y palabras melosas tan facilmente? Que más daba si lo llamaban tonto por decidir confiar ciegamente en su pareja, que más daba si algunos los veían a mal o no podían andar por ahí de la mano como otras parejas…. Si el francés decía que lo amaba ¿Por qué no confiar en ello?

Sonrojándose con fuerza, manos porcelana se colocaban a la altura de sus glúteos, estrujándolos con delicadeza, mientras que labios trazaban una hilera de besos, que terminaba sobre su barbilla, poniendo besos suaves en esta.

En algún momento entre aquellos besos delirantes, Pepe se las había ingeniado para desabrochar tanto su propio pantalón como el de él, dejándolos abiertos solo lo necesario para que sus miembros aun restringidos por la ropa interior, golpearan uno contra el otro gracias a la cercanía de sus caderas.

El moreno sintió a Pepe moverse contra el, provocando que sintiera la firme silueta de aquella entrepierna rozar la suya.

Apretó los dientes y gimió en respuesta, sonando más como un vergonzante quejido débil, que cualquier otra cosa.

Otro movimiento de caderas y tuvo que aferrar sus manos a estas para detenerlo, pues sus piernas no tardarían en fallar si continuaba con eso.

-'Deberíamos de ir a su cuarto, Petit Chaton, y darle un buen uso a esa suave cama suya.'- bromeo con su voz entrecortada. –'Tal vez quitarle este lindo suéter…'- un beso sobre el cuello del moreno y el sonrojo en el rostro de Sly tomo fuerza una vez más. –'también podría deshacerme de esto…'- una sonrisa traviesa y los dedos claros de su pareja estiraron el elástico de su ropa interior, haciendo que su caderas se movieran un poco por sí sola, buscando cualquier tipo de contacto que satisfaciera la necesidad de su entrepierna. –'¿Puedo tomar eso como un sí, Mon amour?'-

Escuchándolo susurrar sonriente, se llevó la mano al rostro, deseando que su cuerpo dejara de avergonzarlo de esa manera.

Y hubiera cedido, permitiendo que la lascivia lo guiara, mas sin embargo el ruido de un carro adentrándose en la cochera de su casa, hizo que Sly volviera en sí.

-'Granny…'- murmuro apartando un poco al porcelana, mientras que este simplemente volvía a besar su cuello.

Voces comenzaron a escucharse cerca de la entrada y en dos movimientos, ya había apartado al francés de él y se encontraban los dos acomodándose el pantalón, el porcelana riéndose y el reprimiéndole por hallarle la gracia a aquello.

De no ser por sus oídos tan agudos, muy seguramente habrían sido descubiertos medio desnudos y en un estado en el que jamás le gustaría que Granny lo viera.

Para cuando entro su figura materna acompañada de sus terratenientes, ya estaban devuelta en la mesa, tomando té y comiendo lo que quedaba de galletas.

Desarrollar algo más durante su estadía en su casa quedaría completamente vetado. No estaba dispuesto a arriesgarse a que Granny supiera que su "pequeño" nieto estaba teniendo más experiencia en asuntos extra escolares durante su tiempo fuera, de lo que ella tenía conocimiento.

-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-9—9-9-9-9-9-9-9-9-9-9-

Siento que su reconciliacion fue demasiado sencilla! Perdon si fue asi, enserio, pero la verdad es que… solo fue un beso! Pensandolo bien, quien se separaria de su pareja de dos años, solo por un beso que tenia una justificacion real?!

Bueno ya, disculpen tambien si esta mal redactado o con errores de ortografia, lo lamento.

Gracias a todos los que siguen leyendo este Fic! Y muchas gracias por el review.

Sigo inconforme con este capitulo… puede que sea solo porque me duele la cabeza.