Ola (: por fin pude actualizar xD, y como siempre gracias por sus reviews *-* , desde ahora comenzare a contestarlos.
: Mi fiel seguidora :D , gracias por siempre comentar y claro que tengo algo planeado muahahahha xD, cuídate
Soraya:Gracias por comentar, sobre Tadase lo puse al principio y aparecerá después :)
Somebody: Muchas gracias por tu review (: , sobre lo de mi perfil lo único que tienes que hacer es subir hasta donde dice Anime/Manga »Shugo Chara» Haciendo lo correcto y en la parte de abajo te aparecerá SmilexMe, lo presionas y allí encontraras mi perfil junto con toda la ropa :D
Rin-Neko: Claro que habrá conti :), creo que avisare cuando sea el final, pero no creo que todavía
tsuki-hanaki: Gracias por su review :D , espero que este capitulo te guste
Barbiea1000:Gracias por tu mensaje, actualiza tu fic :D porfa
AMU POV
Es increíble como pasa el tiempo, pareciera que apenas fuera el inicio del verano, sin embargo, ya habían pasado casi 4 meses desde que comencé la escuela, muchas cosas han cambiado ¿Cómo iniciar? Tal vez por decir que mi relación con Ikuto mejora cada vez más, aunque hemos tenidos problemas, hemos sabido manejarlos y claro el sigue asistiendo a su Instituto, con respecto a mi escuela, Yaaya sigue siendo una de mis pocas amigas, pero sé que ella nunca me abandonaría o me traicionaría, ¡Claro! ¿Cómo olvidarlo? ¿Recuerdan que tía Souko no tenía la custodia de Utau? ¡Pues adivinen! Gracias al abogado de mi padre, tía Souko consiguió que le devolvieran a su hija y ahora se encuentra viviendo con nosotros e incluso asiste a la misma escuela que yo, ¿Con mis padres? Pues creo que desde la llegada de Ikuto, me he dado cuenta de que ellos realmente querían que yo fuera feliz, aunque me costó mucho tiempo poder entenderlo.
Baje hasta el comedor a desayunar, ya que era día lunes y debía de ir a la escuela.
-Buenos días- dije felizmente.
-Buenos días- me respondieron mis padres, Ikuto, tía Souko y Utau. A cada uno lo saludé con un beso en la mejilla.-
-¿Qué hacen acá? – dije sorprendida al ver a mis padres, casi siempre se van muy temprano a trabajar.
-Hoy entramos más tarde al trabajo-explico mi madre-Si quieres podemos ir a dejarte hasta tu escuela, llevaremos a Utau
-No, me gusta caminar hasta la escuela, pero gracias-Le respondí
-Claro-me respondió con una sonrisa
Nuevamente tuve que consumir lácteos, esta vez fue un yogurt, mi cara de desagrado no me la quitaba ni el mejor de los payasos.
-Cálmate, mujer- rió mi mamá- es sólo leche, pero en distinta forma.
-de todos modos es leche- la miré de reojo- te prometo, llegamos al viernes y nunca más en mi vida consumo algo así- soné algo exagerada.
-prepárate, mañana almorzaremos carne mechada.- dijo tia Souko, ella estaba secando la loza.
-¿QUÉ?- grité- ni piensen que comeré tal asquerosidad, no lo haré.
-lo harás- me dijo Ikuto con ¿autoridad?
-Tsukiyomi- lo miré algo enojada. Abrí mi boca al darme cuenta que esto era una especie de 'traición', en broma, claro.- me las pagarás ¿eh? – reí
Seguimos comiendo, hasta que vi la hora, eran las 7:40, debía irme si es que no quería llegar atrasada.
-Permiso- dije eso y subí a mi dormitorio, entré al baño y lavé mis dientes, tomé mi bolso con 2 cuadernos dentro y bajé rápidamente las escaleras, Ikuto me estaba esperando en la puerta.- Que te vaya bien, amor- dije antes de besarlo rápidamente- te amo
-y yo a ti – me dijo entre el beso, besé su mejilla
-¡ME VOI!- grité para que los demás escucharan y salí de la casa.
Caminé los 15 minutos que camino habitualmente hasta llegar a mi colegio, en la entrada me encontré con Yaaya, ella llega muy temprano, es muy responsable.
-¿Cómo estás?- le pregunté feliz.
-Veo que estás más bien tú- reímos juntas - ¿por qué tan feliz?
-luego te cuento. ¿Cómo pasaste el fin de semana? – le dije desviando el tema.
-normal, fui a ayudar a mi papá en su trabajo
-¿En qué trabaja?- le pregunté curiosa.
-Tenemos una ferretería, lo ayudo en la caja a veces.- dijo orgullosa de sí misma, yo estaría orgullosa de tener una hija como ella.- ¿Tú qué hiciste?
-ni lo creerás- me miró algo ingenua
Mientras íbamos camino a la sala de clases le conté toda la historia, Yaaya quedó con la boca abierta por lo que le había contado.
Nos sentamos juntas, lo hacemos desde el primer día. La clase de matemática comenzó, la verdad es que me gustan mucho, me va muy bien en esta materia, creo que es una de mis favoritas, junto con biología.
-Atención- dijo la profesora- Esta semana comienzan las remodelaciones del colegio, no tenemos clases hasta el día lunes próximo, espero que comprenda, muchas gracias. – se escuchó un profundo 'Eeeeeeh' , en tono de alegría. Con Yaaya seguimos haciendo nuestros ejercicios hasta que tocaron el timbre de cambio de hora, nos tocaba música.
-Alumnos.- dijo el profesor Nikaiudo . Era simpático, pero cuando quería ser antipático lograba serlo. –La meta de este año, como lo dije en la clase anterior, es buscar a nuestros futuros talentos. Ya saben que si es que les va bien este año en música, obtendrán una beca para el próximo, nada más ni nada menos que en el Instituto de Música Moderna.
Todos mis compañeros y compañeras aplaudieron, varios de nosotros tenemos un increíble amor por la música, ya que prácticamente está en nuestra cultura. El profesor me miró
-Señorita Hinamori- lo miré también- ¿Puede venir?
-Por supuesto- sonreí y me paré al lado de él.-¿Qué pasa?-
-Chicos- dijo él- ella es Amu Hinamori, por si no la conocen es mi mejor alumna- no pude evitar sonrojarme, la verdad es que no me gusta que se note que algunos profesores te 'prefieran' si es que se podía llamar así.- ¿usted nos podría tocar algo?
-Claro – sonreí amablemente y me dirigí hacia el piano de cola que había en la sala, más bien era un auditorio. Como lo hice hace unos días; tomé mi cabello para despejar mi cara y arremangué mis mangas para luego comenzar a tocar la dulce melodía de 'The Piano', no dudé un momento en seguir reproduciendo aquella canción, era una de las primeras que había aprendido.
Cuando terminó la canción, la mayoría de mis compañeros de pararon para aplaudirme, algunos que eran nuevos o habían llegado el año pasado, no conocían mis dotes.
-Muchas gracias- dijo el maestro- esto es sólo una muestra de lo que pueden llegar a ser todos los interesados en esta materia, Amu va por buen camino y espero que todos ustedes lo hagan.
Después de que me felicitara como por décima vez decidí ir a sentarme donde estaba inicialmente.
Las clases pasaron rápidamente, la verdad es que lo pasé bien. Íbamos saliendo con Yaaya cuando levanto mi mirada y veo a Ikuto apoyado en el capó de un auto, era demasiado lujoso. Restregué mis ojos una y otra vez para asegurarme de que no fuera sólo una mala visión, pero ¡no! ¡Sí era él!.
-mira- le dije a mi compañera apuntándole con la mirada a mi novio, ella lo vió- Él es Ikuto- sonreí
-¿no me dijiste que era humilde y era el hijo de tu empleada?
-¿Lo dices por el auto? – La miré, ella asintió con la cabeza- no tengo ni la más mínima idea de donde lo habrá sacado. Supongo que mi padre tiene algo que ver en todo esto, le ha tomado mucho cariño a Ikuto. Ven – le dije para que caminara en la misma dirección que yo. Avancé un poco más rápido y saludé a Ikuto con un fugaz beso en sus labios, lo miré sorprendida, mientras que Yaaya se quedó un poco atrás para dejarme conversar con él.
-¿qué es esto? – dije admirando tal preciosura, era un Chevrolet Camero de color gris -¿De dónde lo sacaste?- le pregunté asombrada. Él sólo sonrió-
-Tu padre- suspiré porque lo sospechaba
-era de suponer ¿Te lo regaló? – pegunté algo ¿molesta? No lo sé.
-¡¿Cómo se te ocurre? Me lo 'prestó' para que pueda llevarte a más lugares- sonrió – ¿no me presentarás a tu amiga? – dijo cambiando de tema.
-ooh debería – reí porque me había olvidado de ella- Pero, espera- lo miré de reojo- ¿Tienes licencia, cierto?
-¡Por supuesto! , el verano pasado hice un curso.
-aa bueno- llamé a Yaaya para que se acercara a nosotros, los presenté y se llevaron muy bien enseguida. Ofrecimos llevarla a su casa y ella aceptó
Ikuto condujo más menos unos 30 minutos hasta que llegamos a un barrio de clase media, no era nada de otro mundo, solamente que era más sencillo.
-¿Dónde queda tu casa? –Le preguntó él-
-en dos cuadras más.
-ok- dijo él- Esto me recuerda a mi hogar.- sonrió, yo también lo hice.
-¿Cómo te fue en el instituto?- dije de la nada.
-Excelente, creí que sería más difícil, pero no. –
-Hoy, el profesor ofreció becas- dijo Yaaya así de repente. – Creo que Amu conseguirá una, toca muy bien
-¿Eso es verdad? – Ikuto me miró asombrado, pero luego posó su mirada en el frente. Asentí con la cabeza- ¡Pero qué bueno!-
-Sí que lo es- sonreí.
-Aquí es- dijo Yaaya, estacionamos el auto frente a su casa, estaba decorada con hermosas flores en su antejardín.
-Es muy linda- le dijimos Ikuto y yo al unisono.
-gracias- dijo antes de bajarse.
-¿Dónde me llevas? – dije al notar que este no era el camino a casa.
-Dijiste que podríamos ir al parque algún día, hoy será ese día- besó lentamente mis labios antes de poner en marcha el vehículos y dirigirnos hacia aquel lugar.
Reí en forma de burla
-¿Al parque provincial? Ni se te ocurra- él me miró extrañado- todavía no se me olvida que me traicionaste. Ni loca voy al parque contigo y más encima después tendré que comer carne.
-Sabes perfectamente que lo hago por tu salud, no puedes estar sin lípidos ni grasas por mucho tiempo, ya viste que comenzaron a hacerte daño- esto me molesta, o sea, está bien que se preocupe por mí, pero que no venga a creerse mi papá.
-¡No estaba mal por eso! estaba mal porque te extrañaba – sus ojos se fijaron en mí, tenía un brillo especial- Fui al doctor pensando en que podría ser lo que tú dices, pero yo estaba en perfectas condiciones así que Él aprovechó de darme algunas indicaciones, nada más.
-aaah- dijo él entendiendo todo- Pero igual no te puedes enojar porque yo quiero cuidarte- sonrió como niño bueno
-Tú sabes que no soporto ni la leche, mucho menos podré soportar un trozo de carne. No puedo creer que apoyes a mis padres en todo esto. Sé que estoy exagerando, pero no me pueden obligar a hace algo que no quiero. –Ikuto soltó una pequeña risita.
-¿No irás cierto?- dijo estacionando el auto. Negué con la cabeza, no pensaba ir a ningún lado con él.- Bueno- suspiró y puso en marcha el motor.
En el camino ninguno de los dos pronunció ninguna palabra, creo que Ikuto se enojó porque no quise acompañarlo, no me hice problemas, es para que aprenda a que tiene que estar de mi lado. Sé que debo comer algunas cosas que no me gustan, pero me comprenderán que desde hace mucho tiempo que ni siquiera las toco, no soportaría echar a mi boca un trozo de algo que alguna vez estuvo tan vivo como nosotros.
Llegamos a la casa, Ikuto estacionó el auto en silencio, mientras que por mi parte me bajé, saludé a tía Souko que me había abierto la puerta y subí a mi dormitorio, dejé el bolso guardado en mi closet y entré al baño. Tardé un poco allí ya que no quería salir, no quiero ni saber lo que habrá hoy de almuerzo, ya que de todas formas tendré que comerlo. Me senté en el frío piso, apoyé mi espalda en una de las paredes y me puse a escuchar música en mi iPod. Vi la hora y habían pasado 40 minutos exactamente, se me ocurrió mirar la puerta y pude notar que se movía bruscamente, saqué los audífonos de mi oído.
-¡AMU! ¡AMU!- era la voz de Ikuto- ¡¿Estás bien?- se notaba que estaba desesperado, creo que está preocupado, ya que lleva mucho rato allí, supongo.- ¡Contéstame!
-Tranquilo- dije abriendo la puerta. Inmediatamente me abrazó.-
-¿No te pasa nada, cierto?-
-No, sólo estaba acá 'pensando'- lo tranquilicé- estoy bien, no te preocupes.
-¡¿Acaso no escuchabas cómo golpeaba la puerta?- no le contesté, sólo le mostré el iPod que estaba en mis manos, él asintió con la cabeza- aah. – Salimos del baño- Está listo el almuerzo.- lo miré- no es nada que venga de algún animal, no te preocupes- rió.
-la verdad es que no tengo hambre- dije la verdad, no tenía apetito- pero no dejaré a tu mamá con la comida preparada nuevamente.- me paré de la cama en dirección a la puerta pero él tomó mi brazo
-¿Estás enojada?- me miró con ojos suplicantes.
-Nunca lo he estado- sonreí – sólo estaba molesta porque los apoyaste, pero no hay problemas.
-Te amo ¿lo sabías?- yo estaba parada, él sentado en la cama, entonces me abrazó por la cintura dejando su cabeza en mi vientre.
-Claro que lo sé- sonreí-
-por eso quiero lo mejor para ti, nunca haría algo que te dañara. No pienses que te quiero perjudicar, eso no es cierto.
-Está bien, Ikuto, no te preocupes.
-¿Me das un besito? – dijo subiendo su vista encontrándola con la mía. –
-Un beso no se pide, se da- dije entre risas, besé levemente sus labios y tomé su mano- ya vamos, no quiero que se enfríe tu almuerzo.
-bueno- sonrió y bajamos tomados de la mano hacia la cocina, la verdad es que igual había una mesa en el comedor pero en la cocina almorzábamos y tomábamos desayuno cuando no era nada importante.
-¿Cómo les fue?- nos dijo tía Souko amablemente.
-Bien mamá- le contestó Ikuto.
-A mí también me fue bien, es más – dije yo- esta semana no tengo clases, remodelarán el colegio.
-Es verdad-Dijo Utau entrando-Se me había olvidado decirte mama
-aa mira tú, que bueno- ella terminó de servir la comida y se sentó con nosotros a almorzar, dimos las gracias y comimos.
Seguimos comiendo, era una especie de guiso de verduras. Terminamos a eso de las 3:30 de la tarde, llevé las cosas al lavaplatos y me dirigí al patio. Me quedé pensando en todo lo que pasaba en mi vida, no podía creer que todo fuera tan ¿'perfecto'? Sí, eso creo, bueno para mí lo es. Lo mejor de todo esto es que mis padres aceptan lo que yo quiero, respetan lo que yo opino. Metí mis pies a la piscina, la verdad es que ya se estaba acabando el verano, en 2 semanas más sería otoño. No tenía i la más mínima idea de dónde estaba Ikuto, creo que llevo más de una hora aquí y no ha venido, bueno, tendrá cosas que hacer. Me dio frío, llamé a tía Souko y le pedí que me trajera una toalla, ella me la trajo, sequé mis pies y me puse nuevamente las zapatillas.
Entré a la casa, tía Souko estaba en su dormitorio, porque no había nada más que hacer, fui al dormitorio de Ikuto pero no estaba ¿Qué pasa? No está en ningún nado, me dirigí a mi dormitorio y efectivamente estaba allí. Me acerqué lentamente, él miraba las fotografías que estaban pegadas en la pared, muchas no eran de personas, sólo paisajes y cosas lindas según mi perspectiva. Llegué a su lado y lentamente rondé su cintura con mis manos, fue allí donde se dio cuenta de mi presencia y giró su cabeza para verme.
-¿Has estado todo el rato aquí?- le pregunté-
-Sí, creí que querías pensar, además no tenía nada más que hacer, entonces vine a ver tu dormitorio ¿no te molesta, cierto?
-no- Él se giró y quedamos frente a frente - ¿Te gustan? – me referí a las fotos.
-Son hermosas, sobre todo estas- apuntó aquellas fotos de paisajes que mencioné anteriormente- ¿Quién las tomó?
-Yo –él me miró sorprendido- cuando fuimos a Brasil tomé esas fotos.
-¡Son hermosas! Pero no más que tú- era inevitable sonrojarse con aquellas palabras que él me había dedicado.
¿Cómo estuvo? Dejen sus revieeeeews :D
Casi se me olvida decirles que por el momento se ve todo tranquilo, pero luego ya no tanto
Adios :D
