Capítulo 14: quédate
Sakuno despertó en medio de una pesadilla cuando había oscurecido hace poco, se puso tensa al sentir a alguien junto a ella y Ryoma lo notó
- Tranquila, soy sólo yo
- Ryoma-kun – dijo relajándose – que alivio
- ¿tuviste una pesadilla?
- Eso creo – dijo estirándose un poco
- ¿creo? Deberías saberlo, sobre todo por como te movías mientras dormías
- Lo…lo siento – dijo sonrojándose- desperté un poco alterada solamente
- Te iba a despertar, pero lo hiciste sola
- Gracias…¿Qué hora es?
- Mmmm poco más de las 8
- Iré a hacer la cena – dijo levantándose
- Pedí algo, ya debe estar por llegar
- Ah – dijo sonriendo un poco al pensar en lo atento que era – gracias por todo, Ryoma-kun
- Hmp – dijo encogiéndose de hombros – sabes, estuve pensando en lo que hablamos
- Aahhh – dijo un poco incómoda - ¿qué hay con eso?
- Explica mucho…por ejemplo que te ofendieras tanto por mi nota o cuando ese compañero de nosotros te invito a su departamento o….
- Espera – dijo interrumpiéndolo - ¿cómo sabes eso? Tu no estabas
- Me contó una de las gritonas, que no entendía porque lo habías rechazado si era tan atractivo y bla bla bla
- Bueno, ya sabes como soy ahora – dijo suspirando – según uno de mis sicólogos soy hiposexual y otro me dijo que incluso podría ser asexuada…lo más conocido es la hipersexualidad entre las mujeres según él – dijo encogiéndose de hombros y mirando a la muralla – no hay mucho que hacer con eso
- ¿te han dado esperanzas sobre tener una relación normal?
- No por el momento y no entiendo porque podría importarte, después de lo de Kintaro lo último que quiero es pensar en parejas
- ¿tienes un sicólogo al que vas?
- No, debo buscar alguno supongo
- Conozco uno…es un conocido de mi familia, pero creo que podría ayudarte
- No entiendo porque te importa esto
- Dijimos que seríamos amigos ¿no? – dijo ocultando sus verdaderas intenciones – quiero que salgas adelante
- Puedo intentarlo supongo – dijo un poco decepcionada, quería escuchar algo más que el simple "somos amigos", pero prefirió no decirlo en voz alta para no ahuyentarlo. Ella entendió que se sentía atraída por él hace muy poco y no iba a hacer nada sobre eso, él sabía lo diferente que era y definitivamente eso haría que jamás haría que se fijara en ella aunque lo esperara secretamente
- Lo llamaré y veré si puede atenderte mañana – y al ver que ella iba a alegar, agregó – después de lo de Kintaro, es más urgente que converses con alguien que sepa como ayudarte
- Tú ya me has ayudado bastante – murmuró y Ryoma sonrió al escucharlo – siento que estoy abusando de tu amabilidad, Ryoma-kun
- Para nada, yo te ofrecí quedarte aquí estos días
- Has sido muy amable conmigo y ni siquiera sé porque, aparte de eso de que somos amigos…desde el inicio has hecho cosas por mi aunque lo ocultes detrás de tu arrogancia
- Tampoco sé porque…sobre mañana, creo que deberíamos quedarnos aquí para que descanses hasta que debamos ir al sicólogo
- Debo volver a casa, asique quizás podrías pasar por mi para ir
- Queda más cerca de aquí que de tu casa
- Mmm está bien – dijo dudosa
- No creí que mi compañía fuera tan terrible – dijo molestándola
- No, no ¡no es eso, Ryoma-kun! Por favor, no pienses que es así – dijo afligida y el chico se sorprendió por su reacción – es sólo que no se aceptar muy bien cuando los demás me ayudan, siempre pienso que soy una molestia pero estoy muy agradecida por todo
- Sólo bromeaba, no tenías que ponerte así además sabes que en el momento en que seas una molestia te diré directamente que te vayas – dijo levantándose porque el timbre sonó – debe ser la cena.
Ambos cenaron tranquilamente hablando de lo que se les ocurriera para que no hubieran silencios incómodos, o más bien Sakuno era la que intentaba mantener viva la conversación mientras Ryoma hacía sonidos que se podrían traducir como respuestas, la noche fue más tranquila que la anterior, tan rápidamente ya se habían acostumbrados a esa pequeña rutina que habían formado en 2 días de vivir juntos y ambos sabían que ese día terminaría cuando ella regresara a su depto. A la mañana siguiente el celular de Ryoma comenzó a sonar muy temprano y era Momoshiro
- Más te vale que sea importante – le dijo en tono amenazador
- Podría decirse que tengo una información que podría interesarte – dijo en un tono divertido – hay un chico en mi café que dice estudiar relaciones públicas en tu Universidad – no recordaba conocer a alguien que estudiara relaciones públicas, con suerte sabía quienes eran sus compañeros
- ¿y? eso no tiene por que interesarme, hay miles que estudian en mi Universidad – dijo enojado porque lo despertaron por una tontera
- ¿y todos ellos se llaman Kintaro acaso?
- ¿él idiota esta allá? – dijo levantándose y yendo al living para no despertarla, ahora recordaba que ella le había dicho que ese sujeto estudiaba esa carrera
- Así es – y luego con una voz baja y tenebrosa agregó – puedo entretenerlo hasta que llegues
- Demonios – dijo enojado – llevaré a Sakuno al sicólogo en 2 horas, no puedo desaparecer supongo
- ¿la llevaras? – dijo descolocado – se han hecho buenos amigos parece – dijo riendo
- Es más fácil a que se vaya sola de aquí – y luego de decir eso se arrepintió
- ¿¡ella está allá aún?! Más te vale que no te hayas aprovechado, Echizen – dijo con voz amenazadora – esa pobre chica debe estar sufriendo
- ¿crees que soy inhumano? Claro que lo sé, no ha pasado nada, ni va a pasar nada…no te preocupes
- A veces no piensas precisamente con tu cabeza…volviendo al tema, creo que puedo lograr que vuelva a la cafetería y cuando lo haga te aviso
- Eso suena bien…ya debo colgar, Sakuno despertó – dijo mientras escuchaba que ella lo llamaba
- Puedo oír el dulce sonido de su voz, esa si es manera de despertar…esta juventud – dijo suspirando nostálgico – mándale saludos a Saku-chan
- Lo haré – y colgó caminando a la pieza - ¿ocurre algo? – le preguntó a la chica que lo miraba aliviada
- Pensé que podrías haber salido o algo – le respondió mientras tranquilizaba su respiración – me iré a bañar y mientras tu lo haces prepararé el desayuno
- No es necesario, podemos pasar por…- pero no alcanzó a terminar porque ella ya había entrado al baño – definitivamente sigue asustada – dijo suspirando.
Desayunaron tranquilamente, pasaron al departamento de la castaña para que se cambiara de ropa y luego fueron al sicólogo donde Sakuno estuvo casi dos horas dentro y el chico ya se estaba preocupando ¿acaso estaba tan mal que necesitaban tanto tiempo? Y en ese momento se abrió la puerta
- Terminamos por hoy – dijo el sicólogo – estuviste bien al decirle que viniera, Ryoma
- Pensé que tu podrías ayudarla, Tezuka
- Le receté un medicamento porque al parecer no lo recuerdas, pero soy psiquiatra, no sicólogo – dijo mirándolo reprobatoriamente – te espero la próxima semana, Sakuno-san
- Sí, muchas gracias por atenderme un Domingo, Tezuka-san
- Era una emergencia, pero busquemos un horario en la semana que te acomode para venir – y la chica asintió – Ryoma, no la descuides – le dijo en un tono serio
- Lo sé… vámonos – dijo girándose y caminando hacia la salida, Sakuno hizo una reverencia y lo siguió. Ella notó que algo iba mal con el peliverde así que guardó silencio y esperó hasta que estuviera dispuesto a hablar, al llegar al depto. de él pronunció las primeras palabras – sentémonos, creo que necesitamos hablar de algo
- ¿estás enojado por algo? – preguntó confundida, ya que él no era de los que precisamente "conversaba las cosas"
- No, tengo una idea – dijo sentándose en el sillón y ella hizo lo mismo esperando que siguiera hablando – cuando despertaste y no me viste te asustaste en la mañana
- No sé de que hablas – dijo pensando que lo había ocultado bien
- Eres una pésima mentirosa…tengo una idea que puede funcionar
- No sé porque, pero no me gusta como suena eso – dijo con una pequeña sonrisa
- Te encantará mi idea – dijo con una sonrisa arrogante – claramente aun no estás tranquila, asique me iré a vivir contigo hasta que estés mejor
- Pero eso será molesto para ti ¿o no? – dijo mientras trataba de ocultar su emoción
- Tezuka me dijo que no te descuidará, no te puedo cuidar si estás tan lejos y sé que aquí no te sientes tan cómoda como en tu departamento
- ¿no estarás incómodo? Es pequeño y desordenado, tú estás acostumbrado a esto – dijo señalando donde estaban
- De hecho prefiero como es el tuyo, no necesito tanto espacio y tú tienes 2 habitaciones…cualquiera diría que no te gusta mi idea
- No es eso, sólo me preocupa que te tomes tantos problemas por mí, Ryoma-kun….¿realmente vale la pena?
- Lo hace, lo único que tengo que avisarte es que tengo un gato himalayo que el miércoles volverá a vivir conmigo
- ¿un gato? ¿tienes mascota? – dijo casi sin creérselo
- Sí, lo tenía mi madre mientras me concentraba en la Universidad el primer tiempo peor no ha estado comiendo como debería
- Me encantaría conocerlo – dijo sonriendo
- Lo conocerás, me lo llevaré conmigo a tu departamento
- Eso suena bien – dijo abrazándolo – muchas gracias, Ryoma-kun…gracias por quedarte conmigo – dijo llorando suavemente – aún no entiendo como nuestra relación cambió tanto o porque eres tan bueno conmigo, pero de verdad lo aprecio…hace años que no sentía a alguien además de Tomo-chan cuidándome, entiendo que es difícil para ti porque no sueles ser muy expresivo ni cariñoso, pero me doy cuenta de la gran persona que eres…tus gestos lo dicen todo – dijo sonriéndole y él pensó que en realidad sus gestos no lo decían todo, pero no lo diría en ese momento
- Somos amigos, los amigos se preocupan por el otro supongo…eso dice Momoshiro al menos. La verdad estoy perdido con esto porque nunca he tenido una mujer de amiga, así que no sé como hacer las cosas
- No te preocupes, yo también estoy perdida…hace demasiado tiempo que no tengo amigos como para recordar como debo tratar a uno, así que cometeré muchos errores
- Está bien – dijo dándole palmaditas en la cabeza – hare mi bolso ahora – era momento de cambiar de tema o hablaría más de lo que quería.
- Ryoma-kun, de verdad gracias por quedarte junto a mi – dijo mirándolo con tanto cariño que a él le pareció imposible si no fuera porque lo veía con sus propios ojos – de verdad no creí que lo harías luego de saber todo sobre mi y me sorprendiste…pasó justo lo que deseé que ocurriera – dijo sonriendo y yendo a la pieza del chico – también ordenaré mis cosas – dijo desapareciendo por la puerta y dejándolo en shock.
