CAMALEON

CAPITULO 14: El Verdadero Rostro de Kamikaze Naruto

Konoha S.A. el día de hoy se encontraba ajetreado.

Las secretarias, asistentes y demás personal se movilizaba lo más eficiente que podía, el día de la junta de comité era por menos el día más importante en la empresa, los socios totales de la compañía se reunían como cada año para revisar cuentas, eficiencia y todo lo involucrado al manejo de la empresa, cuando esa mañana estuvo iluminada por los rayos del sol, cada empleado de la empresa supo que sus jefes, luego de cruzar la puerta de la sala de juntas, no saldrían si quiera en un par de horas.

Uchiha Fugaku y Haruno Tsubaki estuvieron usualmente temprano en la empresa, muy temprano en la mañana mientras sus respectivas asistentes terminaban por arreglar todo, ambos se encontraban reunidos si quiera desde mucho antes que cualquier empleado, a parte de los guardias que se encontraban desde ayer en sus respectivas guardias, valga la redundancia.

La movilización y preparación de todo los había mantenido en vela durante toda la noche, preocupando más de lo debido a sus respectivas esposas, quien entre el desconocimiento y la angustia no terminaban de comprender lo que sucedía.

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Cuando los ojos azules de Deidara recorrieron cada línea en el periódico de mayor venta nacional, no pudo sino sonreír con satisfacción mientras el café amargo de esa mañana recorría su cuerpo transmitiéndole el calor necesario para aquella fría mañana.

'Uchiha Itachi futuro heredero de la gran corporación Konoha S.A mantiene en secreto, hasta hace poco, una relación amorosa con el agente personal del famoso modelo internacional Kyo, Uzumaki Deidara'

Jamás en su vida, desde que lo conoció, deseó con tantas ansias poder ver el rostro de Uchiha Itachi, pero tenía que verlo, como fuera pero tenía que verlo aquello era algo que en definitiva no podía dejar atrás, Itachi había comenzado con el juego, así que ahora tendría que atenerse a las consecuencias.

Sabía que a Itachi le pudriría la situación.

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-Naruto apresúrate-

Sasuke observó una vez más su imagen reflejada en el espejo, ajusto la corbata y volvió a comprobar que su cabello se encontrara adecuadamente peinado, podía escuchar el pequeño escándalo de Naruto por todas partes mientras intentaba vestirse, peinarse y medio desayunar, todo al mismo tiempo.

Tomó su ropa de dormir y justo antes de echarla al tacho de ropa sucia, el traje que Naruto había usado el día anterior lo detuvo, otra vez ese maldito traje, Sasuke está seguro no haber visto ese traje antes y aunque cabía la posibilidad de que el rubio lo haya comprado recién ayer, también cabía la posibilidad de que últimamente estaba lleno de demasiadas dudas.

-¡Vamos Sasuke!-

Naruto apareció aparentemente listo, con una pequeña sonrisa en el rostro y tal y como venía haciendo desde hace poco con sus dudas, Sasuke tan solo lanzó su ropa sobre la de Naruto intentando fingir que simplemente… no pasaba nada.

El amor… a veces es tan estúpido.

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-¡Itachi-san, Itachi-san!-

El azabache rodó los ojos con la molestia impregnada en el rostro, lo cual le hizo a Kurenai detenerse y aparentar seriedad -¿Qué sucede?-

-Es que… bueno, han llamado de varios periódicos, revistas y estaciones de televisión y radio por que quieren entrevistarlo y…-

-Ignóralos-

-Pero…-

-¿Acaso no fui lo suficientemente claro, Kurenai?-

-Esta bien, Itachi-san-

La mujer se inclinó levemente y en cuanto Itachi la vió caminar hacía su escritorio, inmediatamente se permitió ingresar a su oficina y recostarse en el pequeño sillón que había dentro, sacó de su maletín el periódico que seguramente había revolucionado a medio mundo y observó con algo de molestia la primera plana y las enormes letras del centro que aseguraban con toda confianza que él y Deidara mantenía una supuesta relación secreta.

Todavía recostado y con el periódico en alto, Itachi no pudo evitar pensar que todo esto era culpa del rubio, tanta mala suerte no podía tener, observó la foto principal, la más grande de todas donde su imagen se encontraba reflejada con un brillo en particular que él desconocía podía tener, Deidara se veía dignamente apuesto, con aquella sonrisa que en un momento pensó le gustaría que solo le regalara a él.

Sin embargo lo más preocupante de aquella imagen no era el rubio, sino más bien su propia imagen reflejada a través del flash de esa imprudente cámara, jamás, nunca, hasta ahora Itachi se había visto reflejado en una foto de aquella manera, la mano de Deidara se posaba adecuadamente sobre la suya mientras que sus rostros demasiado cerca daban mucho que comentar sin contar con que de lejos se podía notar que obviamente se estaban mirando directamente a los ojos.

En el transcurso de cada foto, de perfil, de frente, Itachi podía ver la misma estúpida sonrisa en sus labios, podía observar la misma devoción reflejada en sus ojos, una devoción que él no sentía, pero que extrañamente se había quedado plasmado en esas fotos, aquellas expresiones faciales de total felicidad en su rostro tenían que ser un vil montaje, por que a él simplemente no le gustaba Deidara.

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Elegante como es prácticamente desde que nació Mikoto bajó de la limosina que la había llevado hasta la empresa donde los tres hombres más importantes en su vida trabajaban, saludó levemente con educación y camino entre los pasillos conociendo a la perfección el edificio, el que no lo visitara seguido no quería decir que hubiera olvidado cada lugar que alguna vez recorrió de la mano de su esposo.

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.

Espero concienzudamente a que el elevador llegara al piso indicado, con la cartera inglesa en sus manos y su precioso vestido negro, Mikoto esperaba encontrarse en la junta con Hanna, la madre de Sakura, para así por lo menos no tener que aburrirse tanto durante la junta de comité, aunque claro, antes de la junta tenía que arreglar un par de asuntos que su hijo menor había dejado pendiente.

-Entonces necesito que tengas listo todo lo que te pedí, Tenten- Mikoto salió del ascensor con pasividad y al ver justo en ese instante pasar a un rubio acompañado por una castaña que escribía un par de cosas en una agenda electrónica, Mikoto no pudo evitar agradecerle al destino por este regalo de buena suerte. Aclaro disimuladamente su voz y la más delicadamente que pudo, habló.

-Uzumaki-kun- el rubio se detuvo de inmediato y Mikoto se alegró de no haberse equivocado en sus sospechas, que muchacho más lindo y apuesto se había conseguido su hijo –Soy Uchiha Mikoto ¿Tiene un minuto?- aquellos refulgentes ojos azules se mostraron más grandes todavía y Mikoto se sintió complacida con la aparente transparencia del muchacho.

-Por supuesto que si, Mikoto-san-

-Mikoto esta bien, Uzumaki-kun-

-Entonces usted también puede llamarme Naruto-

La mujer sonrió suavemente, incluso sentía que el muchacho le empezaba a caer bien.

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-Gaara quiero hablar contigo…-

Cuando el pelirrojo dentro de la oficina recordó aquellas palabras dichas por Suigetsu, su estómago volvió a contraerse igual que lo hubiera hecho la noche anterior, cuando el peliplateado hubiera pedido que hablaran seriamente, la conversación había sido clara y concisa con el mismo tinte de amargura que hace más de un año.

-Hablé esta tarde con unos productores muy importantes, y ellos me han dicho que quieren contratarme para una saga de películas muy importantes. El problema es que mi carrera ha ido mejorando demasiado bien, y Karin opina que por el bien de mi carrera lo mejor sería que me fuera a vivir a Estados Unidos… definitivamente-

Se sirvió lo más rápido que pudo un poco de vodka, ni siquiera le importó el hecho de que todavía era muy temprano, que faltaban incluso varias horas para que fuera medio día, lo único que necesitaba era calmar ese grito de rabia en su interior que luchaba por ser exteriorizado.

Había sido un idiota…

Suigetsu lo había vuelto a hacer, había vuelto a aparecer en su vida, incluso entre delirios le había confesado que lo amaba, y ahora una vez más volvía a despegar a sus alas, alejándose de su vida sin siquiera mirar a atrás.

…Dejándolo una vez más en el interludio de la ilusión.

-Es muy importante para mí, esto es quizás lo único que me gusta hacer, se ha vuelto con la fuerza de la costumbre… mi sueño. Lo he pensado por muchas horas y he decidido que finalmente aceptaré la propuesta de Karin, quizás mi lugar este allá. Por que allá triunfaré y cumpliré por primera vez en mi vida una de mis metas, seré un triunfador… y el triunfar en la vida nunca te viene gratis, siempre exige algo a cambio, siempre existen sacrificios que dar. Pero… esto es lo que realmente quiero hacer.-

Luego de eso Gaara no había querido escuchar más, los ojos tristes de Suigetsu demostraban todo, su cabeza ligeramente agachada tal muchacho arrepentido de sus acciones habían sido más que suficientes para él, por eso tan solo se había levantado y apenas le había dado la espalda al mayor en un pequeño susurro le dio sus últimas palabras de ese día.

­-Si esa es tu decisión, esta bien. No te detendré-

Luego de eso se había encerrado en la habitación, esperando que Suigetsu no volviera hablarle, que esta mañana recogiera sus cosas, cuando el no se encontraba y se fuera. Pero no estaba bien, no estaba medianamente bien, por que Gaara no quería dejarlo ir, por que Gaara había estado a punto de decirle a Suigetsu que también lo amaba.

Por que sus sentimientos habían quedado flotando en el aire, sin ser apreciados o siquiera percibidos en el ambiente, por que Suigetsu egoístamente había elegido su propia felicidad sin pensar en la suya, y a pesar de todo, sus sentimientos no eran lo que más le preocupaba en esos momentos.

…Suigetsu no había dormido en el apartamento esa noche. Y quizás jamás volvería hacerlo.

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-¡Sasuke-san!-

La entrada inesperada de su secretaria lo sorprendió visiblemente, en especial por que Hinata no era de entrar de esa manera a su oficina, y mucho menos era de estar agitada como se encontraba en esos momentos, seguramente producto de haber llegado corriendo.

-¿Qué sucede Hinata?-

-Mikoto-san…- Sasuke de inmediato se levantó de su asiento –Mikoto-san le ha pedido a Uzumaki-san que hablen en privado en su oficina-

Sasuke no necesito más, asintió levemente antes de salir de la oficina y a un paso prudente dirigirse a la oficina del rubio, había olvidado por completo el hecho de que hoy vendrían todos los socios de la empresa, incluyendo a su madre, quien coincidencialmente deseaba con demasiado ahínco conocer al ojiazul, golpeó un par de veces la puerta de caoba. Y no se tomó la molestia de esperar una aceptación.

-Si… entonces el muy ingenuo creyó en todas las palabras de su hermano mayor…-

-¡Ja! Eso me hubiera gustado presenciarlo, Sasuke creyendo ciegamente en Itachi-

-Y todavía creerle que de verdad si observabas fijamente a los peces ellos absorbían parte de tu inteligencia-

Las risas dentro de la oficina lo aliviaron, ni siquiera se tomo el tiempo suficiente como para molestarse por el hecho de que su madre le estuviera contando a Naruto una experiencia de cuando tenía seis años, pero aún así, tan solo por seguridad decidió quedarse.

-Oh… Cariño- su madre le sonrió abiertamente y lo invitó a sentarse junto a ella –Precisamente estaba intercambiando con Naruto-kun un par de situaciones vergonzosas tuyas. Es muchacho realmente encantador- su madre le sonrió al ojiazul –Como tardaste tanto en llevarlo a la casa, pensé en venir a hablar con él.-

El recordar lo que había preparado para pedirle a Naruto que lo acompañara a la casa de sus padres le trajo un mal sabor de boca, al visualizar la comida regada en el piso, los gritos enfurecidos y luego las lágrimas desesperadas de Naruto en un comportamiento por demás extraño que hasta ahora comprendía.

-¿Sasuke… nos escuchas?-

-¿Eh?-

-Hijo… ¿Estas bien?-

-Si, tan solo es que no es cómodo oírlos hablar así de mí-

Las risas frescas inundaron una vez más el lugar y Sasuke pensó por un momento que aquello le agradaba.

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-¿Gaara?-

Temari entró radiante a la oficina de su hermano menor, esperando encontrarse al mismo tiempo con Kankuro sin embargo al notar lo cerrada que se encontraba la oficina, por un momento pensó que Gaara ni siquiera había llegado, pero cuando un leve quejido llegó hasta sus oídos no pudo evitar sorprenderse y cerrar la puerta de inmediato para evitar que alguien más entrara.

-¡Gaara!- se arrodilló junto al cuerpo de su hermano y al percibir el olor a alcohol que este despedía, arrugó la nariz con molestia, la botella vacía que antes hubiera tenido vodka se encontraba muy cerca de la mano estirada de Gaara que rozaba levemente el piso, mientras el cuerpo de su hermano menor yacía sobre el sillón completamente desparramado en él.

-Te…ma…ri- la rubia lo vió tan indefenso, que fue casi inevitable rozar con su mano las mejillas levemente azoradas de su hermano, producto del alcohol

-Nadie puede verte así, lo mejor será que te vayas para el departamento antes de que comience la junta- empezó a levantarlo con algo de cuidado, primero sentándolo en el sillón para luego ver como lo sacaba de ahí. Especialmente sin que lo viera Kankuro.

-Temari…-

-¿Qué pasa?-

-Llámalo…- Temari por un momento no comprendió así que volvió a agacharse lentamente para poder quedar cerca del rostro del menor

-¿A quien Gaara? ¿A quien quieres que llame?-

-Llama a Sai…- el pelirrojo perdió el poco equilibrio y dejó que su cuerpo cayera hacía adelante teniendo que ser acaparado por su hermana quien apenas ahogó un grito de sorpresa –Por favor Temari… llama a Sai…-

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-U…Usted… Usted es…-

Deidara se sacó las gafas con cuidado y sonrió levemente ante la pelinegra que en este momento se había levanto de su asiento para mirarlo con verdadera sorpresa, aunque también percibió cierto brillo en aquellos ojos de aquel color tan inusual.

-Uzumaki Deidara ¿Podría ver a Uchiha Itachi-san?-

Incluso aquella educación que utilizó en el nombre de aquel pedazo de humanidad que tenía por cuñado su hermano, le supo mal, es más casi hasta sintió que le quemaba la lengua, la mujer sonrió nerviosamente, y al notar el dichoso periódico sobre el escritorio, Deidara descubrió el porque, luego de eso todo sucedió demasiado rápido.

La mujer apenas y terminaba de decir su nombre a través del intercomunicador cuando la puerta enfrente suyo se abrió mostrando a un serio e implacable Itachi que sin demorar demasiado lo agarró por el brazo y lo jaló hacía el interior de su oficina, cerrando automáticamente la puerta. Demasiado rápido, todo había sido tan rápido que de seguro la mujer que lo había atendido en este momento se preguntaba si él realmente había estado ahí.

-¿Qué crees que haces?-

Enojado, Itachi estaba enojado, y Deidara se felicitó mentalmente por ser capaz de despertar ese tipo de sentimientos en el mayor, quien todavía agarrando con fuerza su brazo lo miraba como si pudiera matarlo tan solo con pensarlo, aunque si lo pensaba bien, Itachi se encontraba demasiado cerca de su rostro.

-¿Qué más crees?- habló burlón el rubio –Vino a visitarte… Ita-chan- Itachi lo agarró del otro brazo, acercándolo todavía más si se podía

-Tengo a medio mundo encima mío buscando una exclusiva que no existe y a ti lo único que se te ocurre es aparecerte por aquí-

-Creí que juntos podríamos encontrarle a una solución a esto-

-Por favor, Deidara…- Itachi sonrió cínicamente y aunque quiso evitar pensarlo, Deidara pensó que aquella sonrisa era verdaderamente excitante –No finjas… Estoy completamente seguro que tú planeaste todo esto tan solo para fastidiarme-

-Pero… ¡¿Qué imagen tienes de mi, Ita-chan?!-

Aprovechó el momento para soltarse del agarre, fingiéndose terriblemente ofendido y dándole la espalda al mayor, agotando los últimos milímetros de paciencia que pudiera tener, lo último que volvió a sentir antes de que todo pasara demasiado rápido, fue como Itachi lo agarraba nuevamente de los brazos y lo hacía girar con brusquedad para que le diera la cara.

-Eres insoportable… Kamikaze Deidara-

Entonces volvió a suceder aquellos labios estuvieron demasiado cerca, sin embargo esta vez esos labios pertenecientes a Uchiha Itachi profanaron los suyos de la manera más excitante y sensual que jamás en su vida ha sentido, lo besaba con la desesperación propia de quien anhela algo por mucho tiempo y con sus dos brazos pegados entre su pecho y el del Uchiha, Deidara ni siquiera podía tocar, aunque le costara admitirlo, aquel espectacular cuerpo enfrente suyo.

No respondió al beso, al contrario dejó que fueran los labios de Itachi quienes emprendieran el ritmo de reconocimiento en su boca, incluso se dejó apoyar contra el escritorio, es más ni siquiera opuso resistencia cuando Itachi lo levantó levemente para que se sentara sobre el escritorio, incluso Deidara no está muy seguro de en que momento sus piernas apresaron la cadera del mayor atrayéndolo hacía su cuerpo.

Y cuando por fin sus brazos quedaron libres no demoró demasiado en deshacerse de la leva que se encontraba sobre el cuerpo del mayor, a pesar de la camisa manga larga que Itachi llevaba, Deidara podía asegurar que esos músculos se sentían y veían con perfecta precisión. Jamás hasta ahora un cuerpo como el de Uchiha Itachi lo había excitado con tanta facilidad.

La lengua de Itachi recorrió sensualmente desde su barbilla hasta su cuello, para luego apresar con atrevimiento su nuca, mordiéndolo con una fuerza que logró arrancarle un fuerte jadeo… Maldición, se estaba comportando como toda una estrella porno.

-It… ¡¿Deidara?!-

La voz de Naruto los detuvo por completo, Deidara agradeció infinitamente que todavía se encontraran vestidos, sin embargo cuando vió el rostro pálido casi sin color de Itachi, Deidara se atrevió a mirar hacía la puerta donde no solo Naruto los miraba, sino también un Sasuke con una mueca extraña en el rostro… ah y una mujer de cabello negro, demasiado parecida a los dos Uchiha.

-Oh el muchacho del periódico…-

Genial, ahora era conocido como el muchacho del periódico.

Aquello fue lo único que salió de los labios de aquella mujer luego de que nadie se atreviera a pronunciar palabra y por la rapidez con la que Itachi se alejó de él, arreglando su ropa algo arrugada y por como intento calmarse velozmente, Deidara no necesitaba ser un genio para suponer quien era la mujer. Y luego cuando analizó las palabras recién dichas por la mujer que suponía era la madre de Sasuke e Itachi, suspiró.

Ahora también sería reconocido como el muchacho del periódico que casi folla con Uchiha Itachi en medio de la oficina.

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Sai abrió la puerta de su carro y procuró que Gaara no se golpeara al entrar, ajustó el cinturón de seguridad y suspiro levemente antes de salir y cerrar la puerta con cuidado, donde una preocupada Temari lo esperaba.

-No se desde cuando se tienen tanta confianza como para que él te me pidiera que te llamara, pero por favor cuida de él, Sai-

-Tranquila Temari- le regaló una pequeña sonrisa a la mujer y a pesar de que notó cierta desconfianza en los ojos de la rubia, Sai tan solo rodeó el carro para poder subir al asiento del conductor

-Yo subiré a la junta tan solo para despistar a Kankuro de que no valla hoy a visitar a Gaara, no quiero ni imaginarme el regaño que le daría al pobre si lo ve así. Cuida de él, Sai-

El muchacho tan solo asintió y se subió al carro, mirando por el retrovisor mientras salía del garaje de Konoha como Temari los observaba hasta que definitivamente ya no pudo seguirlos con la mirada, observó un par de veces de reojo al muchacho que dormía a su lado, pensó por un momento que le hubiera agradado contestarle a Temari algo como: 'Cuidaría de él toda la vida si me lo permitiera'

-Eres… muy cruel…- lo escuchó susurrar bajamente mientras arrugaba el entrecejo, lo cual le hizo preguntarse si el día anterior, él también había hablado entre sueños, esperaba que verdaderamente no hubiera dicho nada más que tonterías sin sentido -…Suigetsu-

Y por algún motivo, Sai apretó con fuerza el volante.

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La situación era hasta cierto punto, divertida.

Mikoto sonreía traviesamente, tal cual hermana menor tiene a su hermano mayor en sus manos producto de algún secreto que no le conviene que alguien más se entere, Naruto sonreía levemente, mientras que Sasuke parecía inmutable con la situación, sin contar con Itachi quien por supuesto a ratos le enviaba una mirada algo avergonzada a su madre.

Sakura… era un caso aparte, ella permanecía sentada completamente seria, esperando tan solo que la bendita junta terminara lo antes posible, Kankuro conversaba amablemente con la madre de Sakura quien junto a Tsubaki no terminaba de explicarse por que su esposo y Fugaku lucían tan serios.

-Disculpen- Temari apareció por fin, después de varios minutos de espera con una sonrisa de disculpa en el rostro –Gaara no va asistir, se sintió un poco indispuesto así que le pedí que se fuera al departamento, espero eso no sea un inconveniente

-Por supuesto que no, Toma asiento Temari-

La rubia asintió ante las palabras dichas por Fugaku y a pesar de que le dio un mal presentimiento la seriedad que había en esas palabras y el rostro de los dos mayores, ella tan solo se sentó junto a Kankuro quien de inmediato le habló en susurros -¿Segura que está bien?-

-Si Kankuro, si quieres mañana lo venimos a visitar-

-Bien. Lamentablemente a diferencia de juntas anteriores lo que hoy Tsubaki y yo tenemos que afrontar ante ustedes es verdaderamente preocupante- Fugaku bebió un poco de agua y presidió la junta llamando la atención de todos los presentes de inmediato –Ha habido un juego sucio por parte de uno de los empleados dentro de la empresa, no estamos seguros de cómo pero se han infiltrado en las cuentas y acciones de la empresa, confundiendo al de finanzas y haciéndole vender más acciones de las debidas. Sin contar por supuesto con el poco trabajo que hemos tenido en este tiempo-

Las caras de preocupación no se hicieron esperar.

-Fugaku y yo hemos descubierto no hace mucho que hemos perdido más del sesenta por ciento de acciones sobre Konoha S.A-

El ruido luego de las palabras dichas por Tsubaki, fue inevitable, los murmullos llenaron el lugar y las exclamaciones de sorpresa y aquellas que exigían una mejor explicación tampoco cesaron, sin contar por supuesto con los accionistas mayoritarios quienes permanecían con relativa calma.

-Señores por favor- Fugaku tomó un poco de aire antes de volver a hablar –Ya hemos hablado y hecho todo tipo de movimientos para ver que tipo de acción legal se debe tomar pero No se puede hacer nada- recalcó sus últimas palabras –La venta fue legal puesto que la infiltración fue dentro de Konoha y no hay siquiera sospechosos estamos completamente en las mismas. No lo hemos perdido todo pero si gran poder sobre la empresa-

-¿Quién compró?-

-No sabemos y eso es lo más preocupante de todo-

-Son concientes…- habló Kankuro -¿De que podemos irnos a la quiebra?- los murmullos volvieron a llenar el lugar y Fugaku no pudo sino exasperarse, hasta que su esposa apresó su mano con delicadeza brindándole un poco de paz y tranquilidad.

-No podemos depender de un completo desconocido que no sabemos como vaya a usar las acciones, sin contar por supuesto con que no sabemos con quien estamos tratando. Yo se que para muchos esta empresa es demasiado importante pero no podemos arriesgarnos así de simple…-

-Es por eso…- comenzó Tsubaki –Que entre Fugaku y yo hemos pensado que lo mejor es cerrar Konoha-

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-¡Maldición!-

Sasuke se sacó la leva sin cuidado y la lanzó contra el escritorio, molesto.

Era un asco, todo era un completo asco, se suponía que hoy debería haber escogido a los nuevos sucesores para presidente y vicepresidente y a cambio de eso no recibían más que un balde agua fría indicándoles que Konoha llegaba a su fin, la empresa por la cual había estudiado, para llegar hasta lo más alto.

Incluso recordaba todavía cuando era un niño y siempre le pedía a Itachi que lo trajera tan solo para visitar a su padre, conocía esa empresa de pies a cabeza, conocía su funcionamiento, su gente, sus lugares, amaba a esa empresa, jamás había pensado siquiera en trabajar en un lugar tan distinto a este. Y es que no era justo, no era justo.

-Sasuke… cálmate…- la voz de Naruto sonó con un tinte de preocupación y Sasuke de repente recordó que hoy era diez de octubre, cumpleaños de Naruto

-Naruto… disculpa- la manera en la que el rubio lo observó sorprendido lo hizo sonreír, abrazó con fuerza al rubio y sintió una gran paz entre sus brazos –Con todo esto olvide tu cumpleaños-

-¿Eh?- Naruto elevó la mirada al techo y recordó -¡Oh! Lo había olvidado por completo- rió tontamente ante su descuido y al tener el rostro de Sasuke tan cerca, sintió su estómago revolverse producto de su propio nerviosismo –No te preocupes Sasuke, si yo no lo recordé. Entonces no hay problema-

-De todas formas, disculpa… todo esto-

Sasuke se apoyó contra el escritorio, pasando su mano por su rostro apesadumbrado todavía con la noticia recién recibida -¿Tanto… quieres a esta empresa?- cuando sintió la mano de Naruto sobre su mejilla, Sasuke no pudo evitar cerrar sus ojos

-Es muy importante para mi, para mi familia… yo prácticamente crecí aquí, admirando a mi padre a pesar de todo, por ser capaz de levantar una empresa como esta-

-Lo siento… yo no se como es eso… no…-

-Esta bien- Sasuke volvió a abrazar al rubio con fuerza –Me basta con que estés aquí- a pesar de que sintió cierto temblor en el cuerpo del rubio, Sasuke pensó que lo único que necesitaba ese día era recostarse en la cama y abrazar a Naruto con fuerza, solo así podía conciliar el sueño necesitaba.

-¿Quieres que nos vayamos?-

Sasuke agradeció el hecho de que a veces parecía que él y Naruto estuvieran demasiado compenetrados y asintió con tranquilidad antes de soltar al rubio quien le sonrió con algo muy parecido a la empatía –Ve por tus cosas te espero en el carro- Vio a Naruto asentir y luego salir de la oficina con paso un tanto más rápido de lo normal, tomo su celular tan solo por emergencias y sin molestarse en tomar algo más, salió de la oficina.

Estuvo dispuesto en marcharse directamente hacía el garaje, hasta que claro la imagen de una seria Sakura tomando del brazo a Naruto se grabó en sus retinas, Naruto pareció levemente fastidiado y aquello lo alegró, lastimosamente a pesar de la distancia que había tan solo los podía observar, más no escuchar, Naruto intentó soltarse del agarre pero Sakura tan solo sostuvo el agarre con más fuerza y arrugando el entrecejo.

Sasuke se preguntó por que de pronto esos dos que parecían tan unidos ahora se mostraban tan distanciados, y no es quería que volvieran a como eran antes, pero tan solo eso no era normal, luego de que Naruto intentara retomar su camino obviamente sin Sakura y esta lo dejara ir, Sasuke creyó que sin pelear, había vencido a Sakura, pero cuando Naruto se alejó un par de pasos de la pelirosa y esta se quedó en el mismo lugar con la cabeza agachada, supo que algo planeaba.

Sakura dijo algo, algo que no alcanzó a escuchar, pero que bastó como para que Naruto se detuviera y girara inmediatamente con el entrecejo arrugado y fuera en esta ocasión él quien agarrara por el brazo a la muchacha y empezara a jalarla camino a la oficina que algún día también fuera de ella, Sakura continuaba hablando pero Naruto parecía tan solo apresurar el paso, Sasuke no sabía por que.

Y decidió no seguir siendo el único idiota que no sabía nada.

Los siguió velozmente y cuando vió la puerta de la oficina cerrarse no dudo en abrirla levemente hasta que claro algo que no entendió en las palabras de Sakura lo detuvo, dejándolo escondido tras la puerta escuchando todo.

-¿Quién eres realmente Kamikaze Naruto?-

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-Lo encontramos-

En cuanto Lee hubiera pronunciado aquellas dos palabras que le alegraron la vida, Hyuuga Neji no pudo evitar pensar en lo sencillo y fácil que sería todo a partir de ahora, lo más difícil después de todo era encontrarlo, ahora tan solo sería cuestión de tiempo.

-Perfecto Lee, descansa por hoy. Yo me encargaré del resto-

-Como ordene Hyuuga-san-

Cuando Lee abandono la habitación, Neji tan solo se concentró en las llamas de la chimenea que el lujoso hotel en el que se encontraba hospedado le proporcionaba, sonrió con algo de desdén y el arma en sus manos cayó ligeramente a un lado, igual que su brazo, dándole un aspecto completamente dominante de la situación.

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-¿Mejor?-

Gaara se avergonzó por sexta vez en el día cuando Sai, sentado enfrente suyo le ofrecía un vaso con agua y una pastilla para el dolor de cabeza, bebió y consumió la pastilla antes de acostarse una vez más sobre la cama y pasar un brazo por su cara, sintiéndose más patético que de costumbre, atormentado también por el hecho de que desde su cama podía observar el armario con la ropa de Suigetsu todavía en su lugar.

-Gracias… por todo, Sai-

-No es nada- el muchacho habló ligeramente, ignorando quizás el hecho de que era obvio que Gaara no vivía solo en el apartamento, lo cual no debería ser un problema que Sai descubriera, entonces Gaara no entendía por que le preocupaba que el azabache se enterara –Tu hiciste los mismo por mi ayer-

-De todas formas… Gracias-

-Gaara…- el azabache jugó ligeramente con la sábana que cubría las piernas del pelirrojo y antes de hablar tomó suficiente aire como para agarrar valor -¿Por qué te emborrachaste así?- inesperadamente a como esperaba que Sabaku reaccionara, el de ojos claros respondió inmediatamente.

-Por culpa de las personas crueles y egoístas-

-Que tienen por nombre, Suigetsu ¿Cierto?- Sai se atrevió a hablar mirando directamente a los ojos al mayor quien no desvió la mirada en ningún momento

-¿Hablé entre sueños, verdad?-

El sonido de alguien ingresando al departamento los alertó de inmediato y aunque a ninguno se le ocurrió que pudiera ser Suigetsu, a pesar de que acababan de mencionarlo, seguramente por el hecho de que Temari prometió ir apenas terminara la junta, Sai dijo que él atendería a la visita mientras Gaara continuaba descansando, extrañamente Gaara había aceptado sin ningún problema.

-¿Quién eres?-

Sai se sorprendió al verlo, Suigetsu dejaba tranquilamente las llaves sobre la mesa de la sala, sintiéndose completamente compenetrado con el ambiente que rodeaba a Gaara, logrando que fuera Sai quien se sintiera fuera de lugar, lo acababa de reconocer era el mismo muchacho que había besado a Gaara en aquella fiesta hace un tiempo atrás y así mismo era el famoso actor en plena popularidad por Estados Unidos.

-Soy… Sai, mucho gusto- estiró su mano en señal de educación y cuando el hombre apresó su mano de igual forma de alguna manera que desconocía se sintió intimidado

-Suigetsu-

-Gaara… se sintió mal, por eso vine a dejarlo y he estado cuidando de él en todo mom…-

-¿Gaara? ¿Esta bien?-

Suigetsu obviamente no esperó respuesta y Sai se quedó parado en medio de la sala sinsabor muy bien que hacer, luego recordó que Gaara no estaba bien por culpa de Suigetsu, así que de inmediato se dirigió a la habitación donde el peliplateado se encontraba sentado en la cama intentando tocar la frente del pelirrojo, quien rechazaba cualquier tipo de contacto.

-Por favor Gaara, déjate de niñerías quiero saber como te encuentras-

-Estoy bien tan solo tuve un dolor de cabeza- Gaara agradeció infinitamente el hecho de haberse bañado unas horas atrás borrando cualquier olor de licor en su cuerpo

-Un simple dolor de cabeza no te tumba en la cama, Gaara-

-¿Y que más te da? Por que simplemente no adelantas tu idiota viaje y me olvidas de una vez por todas-

Sai desde el umbral de la puerta apretó con fuerza su puño, el tono amargo en las palabras de Gaara era obvio ¿Cómo se atrevía ese sujeto a despreciar algo que él deseaba tanto, con todas sus fuerzas?

-¿Por qué tienes que ser tan terco?- Suigetsu habló con algo muy parecido a la ternura –No me dejaste terminar de hablar anoche-

-¿Y que más querías hablar?- Gaara se puso serio –No necesito palabras cursi, Suigetsu-

-Si, yo tengo que viajar y radicarme definitivamente en los Estados Unidos- el corazón de Sai dio un salto, anticipando una alegría que sabía no debía sentir –Pero antes que nada yo quería pedirte algo…- la mano de Suigetsu recorrió el rostro de Gaara, ambos ignorando por completo la presencia de Sai –Vente a vivir conmigo, Gaara-

El silencio fue lo único se quedó en el lugar luego de que las palabras de Suigetsu atravesaran el ambiente. Sai tan solo retrocedió dispuesto a marcharse. Él ya no era necesario.

-¿Que?- sin embargo la voz de Gaara lo detuvo y logró girar una vez más para observar a la pareja que todavía se encontraban el uno frente al otro

-Lo que has oído, quiero que te vengas conmigo a los Estados Unidos, por que no quiero separarme otra vez de ti, Gaara. Ya te lo dije una vez… te amo-

-Y si… soy yo quien no puede irse-

-Entonces…- Suigetsu apresó inesperadamente al cuerpo, todavía algo frágil de Gaara, y aspirando con fuerza el aroma del muchacho sonrió con satisfacción al sentir que no se arrepentiría de sus próximas palabras -…Me quedaré aquí… contigo-

Sai por primera vez, observó a Gaara sonreír con verdadera satisfacción.

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-¿Cómo se te ocurre decir eso en voz alta?-

Sakura sonrió amargamente en cuanto vió el rostro molesto y frío de Naruto, comprendiendo que por fin empezaba ver al verdadero Naruto, carente por completo de emociones y sentimientos, desconociendo por completo la palabra ingenuidad –Era la única forma de que me escucharas, parecías muy apurado en venir a la oficina ¿Para que? ¿Para consumir más de tu maldita droga?-

-¡Ya cállate!- Naruto se acercó amenazante y Sakura tan solo levantó la quijada en un gesto de prepotencia, demostrándole que quisiera o no, ella ahora lo tenía en sus manos -¿Qué es lo que verdaderamente quieres Sakura?- la mujer volvió a sonreír y Naruto pensó que aquella sonrisa era tan distinta a la que alguna vez vió en la ojiverde, tan distinta que por un momento pensó si era él, el causante de que haber marchitado aquella bella sonrisa en Sakura.

-Yo lo único que quiero saber es… ¿Quién eres realmente Kamikaze Naruto?-

Naruto tuvo el presentimiento de que alguien abrió la puerta de la oficina, sin embargo en cuanto fue conciente de que Sakura lo llamó por su verdadero nombre todo presentimiento quedó en el olvido, incluyendo la sensación de sentirse observado -¿Cómo…?-

-No se por donde empezar, Kamikaze-kun o Kyo-kun o Naruto-kun o Uzumaki-kun… ¡¡¿Cómo demonios pretendes que te llame?!!-

-¡Baja la voz, Sakura!-

La pelirosa retrocedió asustada ante el grito por parte de Naruto pero luego de un par de segundos, se recupero y volvió a colocar la indiferencia en su rostro, como una gran máscara –Medio entendí que ocultaras tu verdadera identidad como Kyo, por que de algún modo pensé 'Sakura, lo que pasa es que Naruto necesita privacidad, por eso se esconde atrás de Kyo, para tener una vida normal como Naruto' pero tu apellido ¡¿Por qué demonios tienes un apellido distinto al que dices tener?!-

-Eso no es de tu incumbencia, Sakura-

-Si, tienes razón. Hay que ver la suerte que tengo y yo que pensé que enamorándome de ti me iría mejor y mira tu…- Sakura lo miró con desprecio –Resultaste peor que el mismo Sasuke- Naruto tan solo sonrió –Ocultas tu verdadero apellido por que de seguro andas en cosas verdaderamente peligrosas, ocultas tu verdadera identidad tras las máscara de un modelo, y más encima te inventas la existencia de un gemelo que no existe-

-Tú no eres mejor que yo, Sakura-chan- Naruto volvió a acercarse agarrando de la barbilla a la muchacha levantándola un poco, aprovechándose de su altura

-¿Qué?- Sakura sonrió -¿Vas a volver a besarme como la vez anterior para descargar tu estrés? O mejor dicho el estrés que yo te provoco- los labios de Naruto se acercaron bruscos a los delicados de Sakura, besándola apasionadamente, lleno de furia y regocijo al mismo tiempo, al palpar con existencia que Sakura a pesar de sus palabras no podía evitar amarlo.

Haruno comenzó a corresponderle de la misma forma que él lo estaba haciendo, con fuerza y con muchas ganas de lastimarse mutuamente al mismo tiempo, ni Naruto ni Sakura en ese momento estaban pensando en las consecuencias, ni mucho menos en como explicar aquellas mordidas algo sangrantes en sus labios, que luego el resto de personas notaría.

Repentinamente, Naruto se alejó, sosteniendo entre sus manos el rostro de la muchacha, con la respiración agitada y sus alientos todavía entrelazándose en el ambiente, con sus narices todavía rozándose y él siendo todavía más alto, ligeramente encorvado para poder continuar así de juntos.

-Te recuerdo, mi querida Sakura que la idea del gemelo fue toda tuya con el propósito de hundir a Sasuke- Sakura lo alejó, molesta al notar que las emociones de Naruto seguían sin cambiar

-Cosa que tampoco has sido capaz de hacer- reprochó molesta

-Te pedí tiempo-

-¿Tiempo? Has tenido todo el tiempo del mundo para hacerlo, Naruto. El problema es que ya no quieres hacerlo- Sakura caminó hacia la ventana sintiendo la atención de Naruto sobre su cuerpo, miró con melancolía como empezaba a llover y a las personas intentando ocultarse de la lluvia –El problema es que te has enamorado de él-

-¿Enamorado? No digas estupideces Sakura- Naruto se apoyó ligeramente en el escritorio –Creí que eras una mujer inteligente como para salir con esas cosas-

-¡No me mientas Naruto!- esta vez los ojos lagrimosos de Sakura fueron los que lo enfrentaron -¡Dime la verdad!- la pelirosa camino hacia donde él se encontraba, encarándolo de inmediato y mirándolo directamente a los ojos, tomando entre sus manos los fuertes hombros del rubio.

-Sakura-chan…-

-Ya… ya no importa…- Naruto podía ver las lágrimas de Sakura caer igual que la lluvia fluida y rápidamente –No acabes con Sasuke… no le hagas nada… pero por favor… dime la verdad ¿Lo perdonaste? ¿Lo perdonaste por que volviste a enamorarte de él?- Naruto la miró estupefacto -¡Dime la verdad, necesito saberlo! ¡¡Necesito desilusionarme por completo!!-

-¿Perdón? ¿Amor?- Naruto limpió cuidadosamente las lágrimas de Sakura, depositando un beso en cada húmeda mejilla –Hace mucho tiempo que olvide como se perdona… y aún más como se ama, mi linda Sakura- la ojiverde volvió a llorar esta vez aforrándose con más fuerza al cuerpo del rubio, hundiendo su rostro en el pecho de Naruto intentando de algún modo apaciguar sus propio dolor.

-Eres… muy frío… Naruto-

-No es frialdad… tan solo es la experiencia que me ha regalado la vida, y mis mejores maestros han sido Konnta y Sasuke- los brazos de Sakura se aferraron más al rubio y a pesar de que Sakura sintió que aquel día no dejaría de llorar, poco a poco fue soltándose del rubio.

-Lo mejor será que ya te vayas a casa, Sakura- el rubio miró por un momento a través de la ventana para observar que a cada minuto la lluvia iba empeorando cada vez más –El clima está demasiado agresivo y no es conveniente de que conduzcas en ese estado. Yo te llevaré- Naruto se alejó un poco de la muchacha para tomar las llaves sobre su escritorio, pero cuando la vió secarse las lagrimas y adquirir aquella pose orgullosa, supo que no lo dejaría.

-No quiero, no quiero nada más de ti, Naruto…- Sakura tomó un poco de aire antes de erguirse con elegancia tomar su cartera y caminar hacia la puerta con la firme decisión de marcharse del país lo antes posible, para sufrir lejos de donde alguien la conociera -…Fue un error desde el principio haberte conocido- y cuando Sakura abrió la puerta… su supuesta satisfacción más grande se encontraba ante sus ojos.

Sasuke permanecía con la cabeza agachada, mirando hacía el suelo.

Completamente derrotado.

Tal y como ella lo había deseado todo este tiempo.

Pero Sakura no se sintió bien, por que se sentía igual de devastada.

-Sasuke…- la voz de Naruto atravesó el impenetrable silencio que se había creado y cuando los ojos azules se encontraron con los negros, en un segundo cualquier mentira, máscara o engaño quedó completamente al descubierto, por que Naruto no se vió capaz de rebatir con más mentiras a aquellos ojos que lo observaban con tanta decepción.

-¿Y supuestamente… yo soy la basura, Naruto?-

El silencio volvió a instalarse y esta vez Naruto no hizo nada por impedirlo, Sasuke se marchó, Sakura luego de unos segundos cuando se dio cuenta de que la ignoraba por completo, observó la lluvia continuar cayendo desvergonzadamente riéndose de su situación, acoplándose con el dolor de Sasuke… por que extrañamente, Naruto… no sentía nada.

Ni dolor, ni alegría. Ni tranquilidad, ni absolución. Ni angustia, ni preocupación.

Entonces sacó el pequeño frasquito de uno de sus bolsillos y con una de las pastillas en su organismo, Naruto se sintió en un mundo aparte. Donde al menos se sentía perdido.

+++--+++

Sasuke condujo, condujo lo más rápido que pudo.

Cerca de doce minutos buscando con veneración la muerte.

Lastimosamente ella aún no se presentaría ante sus ojos, por lo menos no ese día. Frenó con brusquedad en un lugar que difícilmente conocía, y apretó el volante con fuerza, con la lluvia estremeciendo al igual que los truenos cualquier tipo de calma que pudiera existir. Y lo que sucedió después fue inevitable. Sasuke lloró, lloró tan amargamente como nunca antes lo había hecho.

Golpeó más de cinco veces el volante, intentando lastimarse en el proceso.

No sabía donde estaba pero era obvio que aquel lugar era in habitable, perfecto para él, gritó tan fuerte que por un momento pensó que se quedaría sin voz y algo sordo tal vez, por el encierro producto de encontrarse todavía en su auto.

Entonces recordó, recordó las sonrisas, los secretos supuestamente compartidos, las rivalidades, los gritos, las peleas, las esperanzas, todo encerrado en una sola persona, que nunca fueron un antes y un después, que al final de todo resultaron ser tan solo una maldita persona que tan solo buscaba destruirlo tal y como acababa de hacerlo.

Naruto debía estar feliz, por que había logrado su objetivo.

Y Sasuke pensó amargamente que si Naruto era feliz, él también lo era, aunque se estuviera muriendo por dentro, no dejó de llorar en ningún momento, sentía el estómago revuelto, producto de tantas emociones entreveradas en su interior, rabia, dolor, decepción, incredulidad.

No lo aguantó más, su propio cuerpo reaccionó muy diferente a como hubiera esperado y entre el vértigo de emociones acumuladas, Sasuke tuvo que salir de su auto y permitirse vomitar, sintiendo que ya no podía más, tosió un par de veces antes de terminar, sabiendo que había llegado a lo más hondo que alguien podía llegar y sintiéndose más patético que nunca.

Sintiendo incluso, que había perdido las ganas de odiar.

FIN CAPITULO CATORCE

Lo prometido es deuda, ya estoy de regreso y con un capitulo creo que exageradamente largo, no se por que pero me agradado como fui escribiendo el dichoso capitulo, como verán ya se van abriendo las mentiras y no queda mucho para que se enfrenten directamente.

Muchas gracias a todos por su poyo y sus palabras, cualquier duda no duden (valga la redundancia) en preguntarme.

Un abrazo, para todos.

Nesly.