ChoCoLaTe-CoN-MeNTa: Hola! Me alegro que te animaras a entrar, aunque prefieras los UA. Yo, personalmente, me gustan tanto las continuaciones como los UA, siempre y cuando tenga una buena trama, un buen escrito y, ojo, no sea copiado de un libro, eso no tiene mérito, cierto?

Sobre el Lemon de Sakura y Shaoran... debo admitir que el principio fue una copia de un libro. Es mi primera escena y no sabía como empezar para que demostrar lo que yo quería, que era la pasión sin la zazón, solo con el corazón. Yo tiendo a sintetizar mucho, por lo que me cuesta llevar. Pero queda claro que solo fue el principio, la primera cuarta parte de la escena (un párrafo sin diálogo), lo demás lo inventé yo. Creía justo decirlo. Aseguro, Juro y perjuro, que en ninguna otra escena me he guiado de otro libro o relato.

Aclarado eso, hablemos de Xen. Sí, es adorable. aunque no se parece tanto a su tío como parece. Considero que es más inteligente, calmado y tierno. Lo que tanto le hace parecerse a Shaoran en su supuesta frialdad, una coraza que crea cuando sus padres no quieren saber nada de él. Justo como expliqué en el capítulo anterior.

Sobre Sakura y Shaoran... no ha acabado la cosa ahí. Es cierto que ya no va a haber más peleas, pero Shaoran no lo va a tener tan fácil después de lo mal que se portó con ella. No sería justo.

Te aclaro que al enemigo no le convenía que se reconciliasen. Se suponía que Sue se iba a encargar de eso, pero falló como verás en este capítulo. El enemigo lo único que quería era debilitarlos.

Sobre los sentimientos de Shaoran por Sue y todo lo que pasó en el pasado, lo leerás en el próximo capítulo con más detalles que los anteriores. Cuando lo leas la semana que viene ya me dices si lo comprendes mejor.

Chibik-Lady: Gracias! La reconciliación me costó un poco escribirla, pues en un principio iba a hacer que Shaoran le dijese a Sakura en ese momento que se llevaría a Akino a China, pero por suerte recapacité y me di cuenta de que no podía liarla más, pues ya tengo el final pensado. Si esa escena te gustó, a ver que me cuentas de las que aparecen en este capítulo. A mí me encantan, aunque no tienen comparación con la del próximo capi...jeje.

gabyhyatt: Si esos son tus deseos, lee este capítulo y gozarás de lo lindo.

Rosh bernal:Gracias! Muchas gracias por tus alagos! Me motivan un montón. Ya verás este capítulo cómo va a gustar bastante! Sigue leyendo!

Bombon Asesino:Estás satisfecha? Pues deja espacio en el estómago porque aquí traigo más!!!

Los reviews positivos siempre suben la moral y ayuda al autor a continuar la historia con ánimos; sin embargo, los negativos, pero constructivos, ayudarán al autor a ser mejor escritor.

Amanda

Capítulo XIV

Hacía un rato que Sakura había llegado a su habitación y se había acostado. Una enfermera fue a hacerle un chequeo y a quitarle el suero. Después se quedó sola en la habitación en medio de la oscuridad pensando en Akino.

Cuando fue a verla estuvo a punto de desmayarse. Menos mal que estaba Toya para ayudarla! Su niña, su tesoro, lo más preciado que tenía en el mundo estaba tumbada en una cama llena de tubos y con todo el torso vendado. Tenía un par de golpes en la cara y las muñecas y tobillos vendados.

Se echó a llorar en los brazos de Toya que intentó sacarla de allí, pero ella no quiso. Lloró unos minutos y después se acercó a su hija, aún anestesiada.

¿Qué es lo que te han hecho, pequeña?― Le acarició el pelo con amor y preocupación.― mi niña...― Se tuvo que tapar la boca para no soltar un gemido antes de girarse hacia Toya que la miraba con dolor.

Créeme, Sakura, que si pudiera, le partiría la cara al hijo puta de Li.

No, Toya. Él no tiene la culpa. En todo caso fui yo quien la dejó sola.

Sakura, no te culpes― La abrazó― No estaba sola, estaba con Mako.

Lo sé, pero tal vez podría haber hecho algo... Si no me hubiera sentido mal antes de que me golpeasen, Akino no habría usado ese hechizo y por tanto, no se habría agotado y entonces no se la habrían llevado.

A caso te sentiste mal?― Frunció el ceño.― ¿Qué te pasó?

Creo que me dio una bajada de presión.― Bajó la mirada mientras acariciaba su vientre― Estuve todo el día con mareos... de hecho... tal vez esté...― apartó la mirada― ... embarazada.

¿Qué?!― Gritó. Se quedó unos segundos paralizado antes de poder llevarse las manos a la cabeza― Cómo que puedes estar embarazada?! Explícame eso!

Eres médico, debes saberlo o es que hace falta que te explique la historia de la semillita?― Dijo esquiva.

Quién es el padre?!

No sé si estoy embarazada!― Lo corrigió. Toya bufó― Está bien... pues... es... Shaoran.

Otra vez?! Dios santo! Cuándo se te cruzaron los cables?!

Toya!― Lo regañó― No me trates así! Ya es difícil tener que lidiar con esta situación!

Pero, Sakura, ¿Cómo pudiste?― Le reprochó olvidándose de dónde estaba― Está casado!

Lo sé!― Abatida se sentó en una silla junto a Akino y le tomó una mano. Si estaba embarazada la historia volvería a repetirse... Ella no quería eso.― Toya, estuvo mal, fue un error porque está casado, pero... no puedo evitarlo, le quiero. Con todo mi corazón.

Toya se acercó a ella y arrodillándose a su lado le tomó una mano.

Qué vas ha hacer ahora?

Lo primero es asegurarme que de verdad esté embarazada. Después ya se verá.

Se lo dirás a él?― Sakura lo miró a los ojos y vio preocupación y algo de enfado, pero también había un brillo indescriptible.

Se lo diré, pero más a delante. No quiero que se repita la historia.― Suspiró cansada.― No le digas a nadie, por favor.― Él sonrió e inclinándose hacia delante, la abrazó.

Lo vas a mantener en secreto mucho tiempo?

Solo hasta que sea necesario.― Se acarició el vientre con ternura.

A pesar de que esta situación no me gusta nada, quiero que sepas que Kaho y yo vamos a estar contigo en todo lo que necesites.

Lo sé. A mí también me tenéis para lo que necesitéis, futuros papás.― Sonrió divertida recordando que ambas se habían quedado embarazadas casi al mismo tiempo por segunda vez. Volvió a abrazarlo y después salieron de la habitación para dejar a Akino descansar.

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Deberías irte a dormir, es tarde― Shaoran estaba sentado en un sillón de la biblioteca, mientras miraba el fuego de la chimenea bebiendo una copa de whisky. A su lado, Sue, intentaba llamar su atención abriéndose la bata ligeramente.

Me vas a contar qué es lo que ha pasado? Qué hacíais Xen y tú fuera a estas horas?― Se acercó lentamente a él e intentó sentarse en sus piernas, pero él reaccionó rápido levantándose.

Sue, estoy cansado, por favor, déjame solo.

Pues si estas cansado vente a la cama.

Quiero estar solo, ¿Qué no entiendes?― Se giró y caminó hasta su escritorio.

Tiene que ver con Sakura, cierto?― Frunció el ceño al pensar en su rival más directa.

No.― Se giró a mirarla.― Tiene que ver con que quiero estar solo y tú no dejas de atosigarme.

Vaya, siento preocuparme por MI marido― Dijo con segundas intenciones. Estaba claro que estaba marcando su territorio ante Sakura. Shaoran así lo entendió.

Mira, Sue, estoy harto de tus celos. En todo caso tendría que ser yo quien tendría que estar furioso.

Tú? Por qué?― Gruñó

Porque, aquí, la única infiel eres tú.― Los ojos de Sue se abrieron como platos. Le costó unos segundos sobreponerse, pero ya era tarde, Shaoran lo había visto.― Sí, Sue, lo sé.

Co...cómo?― Tartamudeó aunque no apartó la mirada de la de Shaoran.

Te oí hablando por teléfono.― Dijo sin inmutarse.― En lo que a mí respecta, puedes hacer lo que quieras, no me importa.― Se giró de nuevo y se sentó en el sillón de su escritorio.― Ahora, sin me permites, quiero estar solo.

A caso no te importa? ¿Es que no me amas?― Dijo enfurecida.

Pues...― Hizo como si se lo pensara.― ...no. No te quiero. Eres buena amiga pero no te amo en lo más mínimo.

Serás...!― Shaoran detuvo su mano a tiempo de rozarle la cara. Hizo un poco de presión y la miró con frialdad.

Ni se te ocurra intentarlo de nuevo o no respondo de mí.― Ella se soltó y se obligó a respirar hondo. No le convenía pelearse con él en esos momentos.

Perdón.― Susurró― Fue un impulso.― Había metido la pata hasta el fondo. Ahora Shaoran no tardaría en pedirle el divorcio. Evitando esta conversación optó por la retirada a tiempo.― Será mejor que me vaya a la cama.

Sí, va a ser lo mejor.― La soltó y la vio alejarse hasta perderla detrás de la puerta.

Suspiró fuertemente mientras se echaba hacia atrás y subía los pies a la mesa. Lo cierto es que no sabía que ella lo engañaba. Había visto muchas llamadas a un número desconocido en la factura del teléfono y esta noche, cuando alegó tener derecho de tener celos, puso a prueba la frase: Todo ladrón piensa que todos son de su condición. Y efectivamente, así ha sido.

Lo cierto es que no le importaba. Él no la quería, así que no le iba a prohibir estar con otro, aunque claro, no iba a quedarse con los brazos cruzados. Esa era la escusa perfecta para poder librarse de sus ataduras matrimoniales.

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Estoy preocupada― Sonó Tomoyo en la oscuridad de la habitación apretándose más contra su marido. Eriol la abrazó más fuerte mientras le acariciaba la espalda distraídamente. Ambos intentaban dormir algo, pero les estaba costando mucho conciliar el sueño.― No me gusta dejar sola a Sakura.

Lo sé, cariño, pero tú también debes descansar. Ella está bien. Toya está con ella y Yukito y Kero están atentos.

Sí, ya lo sé, pero es que lo ha pasado tan mal que me da tanta rabia no estar allí cuidándola!― Eriol le dio un beso en la cabeza en señal de apoyo, pues él la entendía. Sakura era para él algo parecido a una hija o hermana y por ello también la protegía mucho. Había gente que afirmaba que él la quería como algo más, pero sólo la gente que los conocía desde pequeños pueden saber que no era así. Él, desde su vida pasada, cuando decidió que sería ella la elegida para ser sucesora de las cartas, le tenía gran cariño y afecto. Pero fue cuando el Eriol de once años la conoció que terminó por quererla. Pero, Quién no? Era dulce y tierna. Un ángel. Y él la veía como su hija, como aquella persona a la que había enseñado todo lo que un padre debe enseñarle a su hija.

Lo sé, cariño, pero ella debe descansar todo lo posible para así mañana poder ir a ver a Aki con fuerza renovada. Estando tú allí lo único que lograrás es no descansar tú ni que descanse ella y ambas lo necesitáis de veras.― Tomoyo levantó la cabeza para mirarlo ofendida.

A caso insinúas que me veo mal?― Eriol rió antes de besarla suavemente en los labios.

Claro que no. Tú siempre estás maravillosa...― Volvió a besarla, esta vez con más pasión.

No te creo.― Le apartó la cara disgustada. Con una sonrisa, Eriol la hizo mirarlo.

A caso quieres que te lo demuestre?― La besó largamente hasta que les faltó el aire.

A eso lo llamas demostración? Pues vaya charlatán― Dijo con un ligero tono pasional en su voz.

Eso es solo el preludio, lo siguiente viene ahora.― Y entre risas se metieron bajo las sábanas para amarse toda la noche.

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Una risa reverberó en su cabeza. Esos ojos marrones, que a ratos le parecía que se volvían rojos, inundaban su mente con su mirada desquiciada. Ella temblaba, corría en la oscuridad de la noche escapando de esos ojos, de esa risa, pero la seguían allí donde fuese.

No! Vete!― Gritaba mientras se tapaba los oídos y cerraba los ojos con todas sus fuerzas, pero era inútil. Esa voz estaba en su cabeza y no dejaba de atormentarla.― Por favor, que alguien me ayude!― Lloraba a lágrima viva.

Alguien más la miraba, aunque no podía verlo. Miró a su al rededor en busca de alguien que la ayudase, pero no lo veía, sin embargo, estaba allí. lo sentía. Esa presencia comenzó a crecer, a inundar todo, alejando la risa y la mirada de ella. Poco a poco una calidez comenzó a surgir de su corazón al tiempo que la presencia la fue envolviendo y comenzó a fusionarse con esa calidez en su interior. Pronto, toda esa negrura desapareció y un campo tan verde (como la esperanza) que contrastaba con el azul del cielo (como lo infiito). Miles de flores rojas y amarillas (como la fuerza y el calor del alma) inundaban aquel maravilloso prado. Un enorme árbol (la vida, o así lo entendió ella) estaba en lo alto de una gran colina. Alegre, giró sobre sí misma y un hermoso vestido blanco (como la mayor pureza) la vistió. Su largo pelo, bajo un hermoso sombrero a juego con su vestido, volaba suelto, sin importarle que con el suave viento se le despeinara.

Corrió, alegre, hasta el frondoso árbol de enormes raíces y se refugió del sol bajo sus ramas. Cansada, se tumbó en la suave hierba y se dejó caer en un profundo sueño mientras su alma, completamente en paz, viajaba con morfeo hacia los sueños más dulces.

No supo cómo sucedió, pero poco a poco comenzó a despertar. Incómoda, intentó moverse, pero una punzada en el costado la hizo despertar completamente. Abrió los ojos poco a poco, dejando que se fuesen acostumbrando a la suave luz que inundaba la sala. Estaba en el hospital, eso estaba claro. Tanto blanco solo podía encontrarse allí.

Miró a su alrededor. Estaba sola. De sus brazos salían varias vías que la tenían conectada a una máquina que no hacía más que pitar. Para ella ya era conocido ese sonido, así que no se preocupó más.

Intentó recordar el por qué estaba allí, pero estaba tan cansada que volvió a dormirse tranquilamente.

La mañana no tardó en llegar y poco a poco, el hospital comenzó a llenarse de gente. Todos venían a temprano para ver a sus familiares ingresados, haciendo del hospital, un lugar más confortable y menos deprimente. Con un bostezo, Toya, en la sala de médicos, donde ya se estaba haciendo el cambio de personal, fue con lentitud hasta su casillero, donde guardó su fonendoscopio y otros útiles que guardaba en su bata, como eran unas tijeras, esparadrapo, un reloj, un bolígrafo...

Después se cambió el pijama por su ropa normal. Con un golpe, cerró el casillero y le puso su candado.

Buenos días, Kinomoto― Lo saludó el médico que haría el cambio con él.― Cómo ha ido la noche?― Abrió su casillero, dos más lejos que la de Toya, y sacó su pijama.

Dura.― Dijo simplemente.― Espero que a ti te vaya mejor.― Y salió lo más rápido que pudo de allí. El doctor Yamai era un buen médico, pero le encantaba hablar. A él no. Así que evitaba todo contacto con él.

Con paso ligero caminó hasta la habitación de Sakura, pues debía hacer algo antes de irse. Más tarde iría a ver el avance de Akino y por fin volvería a casa por unas horas.

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Sakura se moría por salir de allí. Ya estaba recuperada! Pero Toya, que hacía una hora que se había ido, le prohibió salir de la habitación. Prometió volver por la tarde y acompañarla él mismo a ver a Aki, pero hasta entonces debía descansar. Además, también le juró que si se portaba bien esa misma noche le iba a dar el alta. No le quedaba más que aceptar el trato, pues una vez libre, nadie la iba a poder alejar de la cama de su hija.

Con cuidado, se levantó de la cama y se puso la bata que descansaba en el sillón de visitas. Ya no tenía suero ni nada conectado al brazo, así que podía caminar con libertad por toda la habitación. (Toya no dijo nada de levantarse y caminar DENTRO de la habitación) Con tranquilidad, fue hasta el alféizar de la ventana y se sentó allí a ver el paisaje de la ciudad.

Abrazada a sí misma, no podía dejar de pensar en si estaba embarazada. ¿Qué haría? Como ya le había dicho a Toya, le diría a Shaoran, pero no sabía cuándo ni cómo. Primero debía tener los resultados de los análisis que esa misma mañana, Toya antes de irse, le había hecho. Con papeles en mano iba a ir a hablar con él. Pero primero debía contarle la verdad y dejar que las cosas se tranquilizaran entre ellos. Acababa de enterarse de que tenía una hija, ¿Qué pasaría cuando se enterase de que viene otro en camino? Suspiró acariciándose el vientre. Y Akino? Cómo reaccionaría? Tal vez le gustase la idea de tener un hermanito. Aki... su pequeña niña. ¿Qué te hicieron? Sus ojos se empañaron al recordar cómo vio a Akino la noche anterior. Estaba llena de tubos y vendas por todos lados. Su cara, pálida, tenía varios golpes, ninguno importante, pues sólo eran hematomas.

Con la mano se secó una lágrima que escapó de sus ojos. Estuvo allí sentada un rato más hasta que unos golpes en la puerta la hicieron reaccionar. No se molestó en contestar, simplemente siguió mirando por la ventana la gente pasar.

La puerta se abrió y la última persona que esperaba ver por allí, apareció. Ataviada con su enorme abrigo de piel, y sus tacones de ocho centímetros, Sue Li daba la sensación de riqueza y poder. Sakura al verla frunció el ceño y de un salto, se puso de pie. Un mareo la sobrevino, pero tras un par de segundos volvió a recuperarse.

Veo que aun no estás recuperada?― Rió con malicia. De hecho, ese mareo no era precisamente por su golpe, de eso estaba segura, pero, evidentemente, Sue sería la última persona a la que se lo diría.

Qué haces aquí?!― Se colocó en frente de ella, sujetando su llave con fuerza, esperando un ataque por su parte.

Vaya modales, Hichido.― Y sin vergüenza alguna, caminó hasta el sillón de visita y soltó su bolso y su abrigo, quedándose en un vestido rojo escotado.

Vete de aquí Sue, no eres bien venida.― La amenazó.

Qué manía tienes de querer terminar nuestros encuentros antes de siquiera comenzar.― Sonrió la víbora.

Nada que venga de ti me interesa.― Expresó con asco.

Estás segura? Porque sé de buena tinta que a mi marido no le haces ascos.― Esta vez sacó su enfado a la vista, lo que sorprendió a Sakura, pues Sue nunca iba tan directa. Algo había tenido que pasar.

Sue, o te vas o llamo a seguridad.― Volvió a amenazarla.

Está bien, iré directa al grano.― Se acercó a ella y con una sonrisa de satisfacción le dijo:― Vas a perder a tu hija. Voy a encargarme de ello personalmente...-la piró moviendo sus largas pestañas de forma insolente.

La furia de Sakura creció tanto que, sin poder contenerse, cogió a Sue del cuello y la estampó contra la pared, levantándola incluso del suelo.

Tú le tocas un pelo a mi hija y te juro que te mato!― Sue, se estaba poniendo azul, pero Sakura, furiosa como estaba no lo notó. Fue Xen, que tras escuchar el final de la discusión decidió interferir.

Sakura!― Se acercó Xen― Suéltala, la vas a ahogar!― Le pidió sujetándola suavemente de la muñeca que tenía en el cuello de su tía. Sakura, reaccionando a la voz de Xen, despertó de su ensoñación, soltando a Sue como si el solo hecho de tocar su piel le quemase. Sue, en el suelo comenzó a toser.

Se puede saber que es esto?!― Gritó Shaoran mientras se agachaba a socorrer a su esposa. Por desgracia, él no había oído nada.― Sakura, no me lo puedo creer, cómo has podido?― Le exigió. Sakura, aun aturdida tardó en reaccionar. A su lado, Xen aun sujeto a su muñeca, intentaba infundirle apoyo con un ligero apretón.

Ella... ella...― Su furia, más mitigada, volvió a inundarle― Te lo juro, Sue, que no va a quedar nada de ti si te acercas a ella.― Y enfadada salió de la habitación, olvidando a Toya y su orden.

Sakura, espera...― La intentó detener Xen, pero Sakura no escuchó a nadie. Girándose, Xen encaró a Sue con furia.― No pensé que caerías tan bajo. Incluso aquí en el hospital, con Akino ingresada te atreves a molestarla.

Te pones de su lado?― Le recriminó Sue.― Ha intentado matarme!

Lo cierto es que no me esperé esto de Sakura...― Sue, que vio una vía de escape, la usó.

Shaoran― Soltó unas lagrimitas― Dijo que iba a conseguir separarte de mí.

Eso no es cierto!― Sue, que no se esperó que Xen hubiese escuchado su conversación, se quedó petrificada. Tal vez su vía de escape, se vuelva su trampa mortal.

Ha dicho eso Sakura?

No, tío. Yo lo he oído todo.― Aseguró― Además, no es la primera vez que Sue hace una visita para molestar a Sakura.― Shaoran miró a Sue enfurecido. Ella, temblando, intentó rebatir a Xen, pero ya Shaoran no la escuchaba.

Cómo que no es la primera vez?― Le preguntó a Xen.

Eso es mentira!― Gritaba Sue, pero era ignorada.

Eso entra dentro de la verdad que Sakura tiene que contarte. Habla con con ella.― Sugirió Xen.

Vete, Sue, no quiero volver a verte. Recoge tus cosas de la casa, cuando vuelva no quiero que estés allí.― Se levantó del suelo― No voy a soportar una mentira más tuya, y menos, una tan rastrera.― la miró con asco.― Debí haber hecho ésto antes

No puedes hacer eso!― Lloró y suplicó aún en el suelo.

Pruébame.― Dijo antes de salir de allí. Sue, furiosa, se la tomo con Xen, lanzándosele a la cara. Pero a Xen no le costó tumbarla.

Te aconsejo que no lo vuelvas a intentar.― Y la dejó allí tumbada, llorando a lágrima viva.

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Sakura abrió la puerta despacio para no despertar a Akino y con cuidado entró sin que la viesen. Cerró de nuevo la puerta y caminó hasta la cama, donde descansaba tranquila.

Mi niña― Le acarició el pelo. No dijo nada, solo se quedó allí, velando por su hija. No iba a permitir que nadie la separase de ella nunca. una lágrima resbaló por su cara, pero no hizo el intento por detenerla.

Shaoran defenderá a su esposa? Seguramente y ella lo entendería, pues al fin y al cabo, era Sue la que llevaba el anillo. Si le contaba toda la verdad, la creería? El día anterior estaba dispuesto a escucharla, pero ahora lo haría?

La puerta se abrió despacio y Sakura, secándose las lágrimas, se giró dispuesta a pedir disculpas a la enfermera de turno, pero no era la enfermera la que había entrado, sino que era Shaoran, apoyado en el resquicio, que la miraba sin ninguna expresión aparente.

Si vas a recriminarme algo, este no es el lugar.― Volvió a girarse para seguir acariciando la mano derecha de Aki. Shaoran sonrió tiernamente.

Sabes lo guapa que te ves así?― Sakura se detuvo, pero no consiguió armarse de valor para mirarlo. ¿A caso se burlaba de ella? Él caminó hasta la cama, colocándose a la izquierda de Akino, en frente de Sakura.― Está muy tranquila, verdad?― Él le apartó un mechón de la cara.

Sí, duerme tan tranquila como cuando era pequeña y se quedaba dormida conmigo, en mi cama. Sonrió recordando aquellos tiempos en los que se sentía segura viviendo bajo el techo de sus mejores amigos.

Cómo era ?― Sakura lo miró sorprendida, pero en cambio él le dio una sonrisa. Entonces, entendió que no le iba a reprochar nada. Sakura se relajó.

Dulce. Era la cosa más tierna que podía existir. Era muy sincera y a veces hacía algunas preguntas muy comprometedoras― Sonrió recordando.― Era muy despierta y le encantaba aprender y hacer preguntas. Cuando creció se volvió muy peleona. Varias veces me llamaron los profesores diciéndome que Akino se peleaba con chicos mayores que ella. Pero lo cierto es que esos chicos eran los matones de la escuela y Akino nunca ha podido soportar esas injusticias. Se parece mucho a ti.― Lo miró dulcemente.

Sí, es cierto, pero la ternura la ha sacado de ti, pues yo nunca fui tierno.

Tu sí eras tierno!― Shaoran la miró sorprendido.― Eras muy tierno, pero siempre te escudabas en tu mal humor para no ser dañado. No podías soportar ver a una chica llorar.

No pensé que me consideraras tierno.

Bueno...― Bajó la mirada hacia Akino. Le acarició la cara y entonces ella comenzó a moverse. Empezó a despertar.

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Maldita sea! Todo el plan había fallado! Ahora Shaoran no solo la dejaría, sino que volvería con la estúpida Kinomoto, o Hichido, como se hiciese llamar ahora! Pero eso no iba a quedar así. Ella podía quedarse con el estúpido de Shaoran, pero sus poderes serían de ella. De eso estaba segura.

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Un fuerte dolor en el costado la hizo despertar. Oyó algunas voces y una caricia le rozó la cara, fue cuando comenzó a abrir los ojos. Esta vez la luz no pudo deslumbrarla, pues algo se interponía. Cuando pudo enfocar bien los vio. Sus padres, juntos, estaban a su lado, cada uno sujetando una de sus manos.

Aki!― Gimoteó su madre mientras la besaba en la mejilla.

¿Qué ha pasado?― Consiguió decir. Sabía que estaba en el hospital, pues ya había estado despierta antes, pero no sabía qué le pasaba. Ella solo sentía que todo el cuerpo le dolía horrores y en especial, las costillas, que le daban punzadas cada vez que respiraba.

Estás en el hospital y te vas a recuperar― Le dijo esta vez Shaoran. Akino lo miró y le fue imposible seguir enfadada con él después de ver su mirada preocupada.

Recuerdo...― Poco a poco las imágenes comenzaron a inundarle la cabeza y el miedo volvió a ser presa de ella. Recordaba al hombre de la mirada desquiciada, recordaba cada golpe, cada risa malvada... Comenzó temblar.

Aki, ya todo ha pasado.― Decía Sakura con lágrimas empapándole el rostro.

No va a volver a tocarte, te lo juro― Aseguró Shaoran acariciándole la cabeza con ternura. Fue esta caricia, más que ninguna la que la tranquilizó. Extrañamente se sentía segura estando con él. Dejó de temblar al momento y pudo pensar con más claridad.

Qué me pasa?

Tienes dos costillas rotas y sufriste una hemorragia interna, por lo que tuvieron que operarte.

Vas a estar dos días en observación y después te subirán a la planta. Si te recuperas pronto, saldrás de aquí en una semana.

Mucho tiempo― Sentenció ella. Los miró a ambos y entonces entendió que algo había cambiado. Sabría ya su padre toda la verdad?

Habéis hablado?― Le preguntó a Shaoran. Él sorprendido negó.

Todavía no, sin embargo, sé que lo que me diga, será la verdad.― Miró a Sakura y le sonrió. Ella se ruborizó y apartó la mirada. Akino sonrió todo lo que sus músculos se lo permitieron.

Me alegro.― Dijo antes volver a dormirse. Ambos estuvieron un rato más con ella hasta que los dos, simultáneamente, se miraron y en una mirada se dijeron todo. Era el momento de hablar.

Continuará...