CAPITULO 14

Carlisle había pasado un día muy ajetreado en el hospital. Aunque Fox fuera un pueblito pequeño eso no quería decir que no abundaban las enfermedades. Y más con aquel clima de que gozaban día tras día.

Y allí estaba el médico de la familia Cullen llegando a su residencia. No estaba agotado físicamente pero si lo estaba emocional. Y eso se debía a su tormento… ella aquella mujer que lo llevo a la oscuridad y le presento la inmortalidad. Y el abrazo aquella oscuridad como un amante. El se entrego aquel demonio por amor. Ese amor corrompido… ese amor sellado por un pacto de sangre que se había secado como una rosa que no es roseada por el agua cristalina.

El la había abandonado. No él no lo había hecho. Nunca lo podría hacer. El la amaba. Solo que fue en busca de sus sueños. El quería encontrar una dieta diferente, su conciencia no le permitía seguir acecinando. No quería seguir haciéndolo y el sabia que ese tambien era el deseo de ella. El deseo de su madre. Ella tenía conciencia. Y en ocasiones había visto dolor en sus ojos cuando saciaba su sed de algún inocente. Y eso fue lo que lo llevo a buscar aquella dieta de la cual disfrutaba en ese momento. Pero en transcurso de ese viaje fue conociendo uno a uno los integrantes de su familia. Y el amo a cada a uno a su manera. el no pudo evitar caer ante la tentación de la que ahora era su esposo. Y sin poder evitarlo le entrego la oscuridad como una vez ella había hecho con él.

Isabella era en todo lo que pensaba día tras días… noche tras noche. Su pecho dolía y su corazón no latía. Sus pulmones le pedían aire y el no respiraba y su cuerpo aclamaba el de ella y el ya no podía zacease de ella.

Odiaba el poder que ella tenía sobre él para obligarlo a mantener la distancia…

Odiaba esa sensación que crecía dentro de el cuando la miraba sonreírle a su hijo.

Edward había formado lazos con ella, la misma noche que ella le pidió que se alejara. ¿Como si eso fuera posible?

Carlisle suspiro y bajo de su auto…

No había nadie en la mansión. Y el aroma de ella recorría todo el lugar como un delicado perfume… durante minutos estuvo indeciso en la sala mirando las escalares como si esta pudieran darle alguna respuesta de lo que podía hacer en ese momento. Quizás había llegado la hora de hablar con ella.

Y con ese pensamiento subió las escaleras lentamente como un humano común. Con pasos sonoros camino por el pasillo hasta quedar frente la puerta de Bella.

No toco. No era necesario ella sabía que él estaba parado frente a la puerta. Podía sentir su presencia armoniosa.

Abrió la puerta blanca y miro toda la habitación en busca de ella. Hasta que sus ojos se posaron sobre una mano pálida detrás de la amplia cama.

Con pasos lentos comenzó a rodearla hasta quedar frente a un cuerpo sin vida.

Como si estuviera en un shock se inclino un poco para mirar mejor a Bella. Aun no creía que ella podía estar en aquel estado. Como si ella fuera adentrado nuevamente en letargo.

Pero estaba seguro que no era así. Ella no sería tan imprudente para quedarse en cualquier parte vulnerable propensa a cualquier ataque. No ese no era su estilo. Tambien pensó en la posibilidad de que Bella le estuviera jugando una broma como solía hacerle cuando él era un recién nacido entre las tinieblas. Pero ese pensamiento lo descarto al tocar su muñeca pálida.

-Bella. –Susurro como si tratara de despertarla de un sueño profundo… -Bella. –susurro de nuevo obteniendo la misma respuesta… el silencio.

Carlisle comenzó acariciar su rostro… su suave piel como el terciopelo estaba tan fría, inclusive más fría de que la de el mismo.

Algo no estaba bien con ella. Su cuerpo parecía vacío completamente. Como si ella lo fuera abandonada. El ya había visto esa fase en ella. Y el sabia que ella no controlaba esas decaídas. Irónico un vampiro inconsciente…

La recostó sobre la cama, su cabello aun estaba húmedo con cuidado comenzó a secarlo con una toalla blanca por largos minutos en una lentitud pasmosa. Y recordó aquellos días cuando eran amantes, cuando él era dichoso a su lado, cuando andaban por el mundo errante. Cuando surcaban los océanos y exploraban la tierra.

Se acerco a su rostro tentado por probar aquella fruta que ahora era prohibida para él. Esa fruta que eran sus labios un pocos morados. Habían perdido ese color carmesí.

Carlisle se detuvo a unos centímetros de las labios de Bella no pudo acercase mas. La orden que ella le había dado en aquel bosque aun seguía latente en su cabeza. Algo frustrado alejo su rostro del de ella.

Acomodo su bata de baño y la arropo como si eso pudiera calentar su cuerpo inmóvil.

Se puso de pie y camino hasta la ventana. Tenía dos horas para estar a su lado aunque ella mantuviera los ojos cerrados. Miro la lluvia caer suavemente sobre la copas de los arboles sin aves… no había aves cerca de la mansión. No había ni siquiera insectos… todo lo que tenia vida huía de ellos. Excepto los humanos que era atraído como la miel a la mosca.

Carlisle suspiro y tomo asiento en un pequeño mueble cerca del ventanal. Tomo un libro que reposaba sobre la mesa de noche y comenzó a ojearlo lentamente mirando cada cierto tiempo a Bella que seguía igual de quieta y su temperatura descendía. Se podía sentir en el ambiente y se podía reflejar en las ventanas, espejos y en un pequeño florero.

Todo alrededor de ella se estaba congelando lentamente. Y eso encendió una alarma al rubio que se levanto con tal rapidez que no seria percibido por algunos vampiros…

Carlisle miro de más cerca a bella colocando su mano en la cabeza tratando de hacer conexión con su subconsciente. Pero no funciono las barreras mentales de Bella eran impenetrables para él. Ese era un mecanismo de defensa nato en ella. Nadie tenía el poder ni el don necesario para ver dentro de aquella mente.

Trato una y otra vez sintiendo un extraño agotamiento en su cuerpo.

Se asusto… temió por lo que conllevaba aquella debilidad. Una debilidad nada propia de un vampiro y menos de uno con su poder y antigüedad.

Y sus sospechas se confirmaron cuando su celular comenzó a sonar con insistencia.

Miro aquel numero irreconocible para el pero no aquel código de seguridad que delataba el origen de la llamada.

La llamada era proveniente Volterra uno de sus hermanos trataba de establecer comunicación con él en ese momento.

Acepto la llamada y sin pronunciar ninguna palabra escucho atentamente a cada palabra pronunciada por la otra persona al otro lado de la línea. Corto la llamada cerró las ventanas de la habitación de Bella. La noche estaba próxima al igual que la llegada de sus hijos.

La miro unos segundos fijamente y salió de la habitación dando largos pasos silenciosos hacia su biblioteca personar. Debía ir por aquel libro. Un libro fantasma con la misma antigüedad que la reina de las noches. Un libro que solo podían leer sus hijos. Hijos a los que ella había llevado a la oscuridad por medio de sus colmillos letales.

Carlisle tropezó con sus mismos pies y callo de rodilla algo agitado… eran los primeros síntomas de que algo no estaba bien con Bella. Algo muy grave estaba pasando. Necesitaba recitar el canto de los muertos vivientes lo más rápido posible como se lo había sugerido Aro cuando lo llamo.

Media hora más tarde Carlisle estaba frente a la cama de Bella sosteniendo un libro grueso con una cubierta roja de terciopelo con símbolos extraños donde una luna azul y la luna roja eran rodeadas por especies de runas.

Esa eran los cantos de los muertes vivientes. Existían tres tomos que Bella le había dado a cuidar a sus hijos.

Tres libros malditos y con secretos terroríficos… cada uno de diferente color, con diferente imágenes, con diferente contenido y con diferentes propósitos y un poder catastrófico…

Entro en la habitación y se paro frente a la morena y abrió el libro sin dejar de admirar lo hermosa que se veía entre las sabanas color crema.

Miro el libro y por unos cortos segundos meditando lo que haría a continuación para abrirlo.

Llevo su mano izquierda a la boca y clavo sus colmillos en su muñeca dejando fluir su sangre negra, podrida contaminada y de un extraño y llamativo aroma. Las gotas de la sangre espesa no tardaron en caer sobre la alfombra blanca. Miro por unos segundos su sangre. Hacía ya mucho tiempo desde la última vez que la había visto. Dejo caer gotas de sangre sobre la portada del libro rojo justo sobre el símbolo de dos círculos entrelazados hechos de hora que comenzaron a giran en diferentes direcciones cuando la sangre los toco. Una vez que los dos aros de oro que complementaban aquel símbolo hubieron terminado de girar con un clic el libro se abrió su seguro que mantenía resguardado los secretos de miles de años. La herida en la muñeca de Carlisle se cerró completamente sin dejar rastro sobre su blanquecina piel.

Carlisle suspiro antes de abrir el libro.

Las paginas eran adornados en los bordes con ramificaciones e imágenes perturbadoras y sus letras no eran mas jeroglíficos o símbolos en ocasiones de animales y en otros de runas y rada vez un palabra en alguna lengua muerta hablando por hombre.

Y comenzó a recitar aquel cantico de la séptima línea de la séptima hoja del capítulo siete.

Su voz sonó cantarina y sus labios pronunciaron aquellas palabras que no podían ser escuchados por los seres humanos.

En el mundo donde solo existe la oscuridad

Dos lunas destellan con maldad

Lo celestial es algo que atrae al mal

El engendro que crecen en el vientre de la criatura maldita

Devora su matriz y se divide en dos.

Oscuridad

Codicia

Maldad

Tortura

Desesperanza

Destrucción

Muerte

La tierra grita

El mal prevalece

Dos criaturas destruyen aquello que les dio la vida

Y se condenar a vagar por mundo

Devorando vidas

Despertando al mal

Abrazando a los desdichados con la manta de la oscuridad

Alimentándose del pecado

Alimentándose de mal

Belleza les ha otorgado la muerte

Y la eternidad le otorgado la oscuridad

Bestias con apariencia hermosas

Colmillos alargados perforan pieles

Son monstruos que no desaparecerán

La tierra tiembla

Por la unión de aquellos que han sido separados por el bien de la humanidad

Criaturas con nombre que no pueden ser pronunciados por lengua de seres vivientes

Despiertan de sus letargos y el mundo comienza su cuenta atrás.

La tierra se estremece.

Los cielos lloran y el ama se corrompe.

Ya no hay marcha atrás.

Gritos de desesperanzas ya se pueden escuchar.

Los muertos vivientes que vagan sobre la tierra

Se preparan para devorar a la humanidad

Ojos rojos

Ojos azules

Se eclipsan

Su unión es destrucción

Temblar y recitar el cantico.

Separar lo que se atrae.

-Padre. –un susurro izo que el libro que sostenía Carlisle callera sobre la alfombra cerrándose al instante interrumpiendo el cantico que recitaba con pasión y temor.

-Edward. –Carlisle a penas pudo pronunciar el nombre de su hijo que se encontraba ya junto a la cama de Bella sosteniendo su mano pálida y fría. –¿Que le has hecho?-pregunto alarmado al ver que ella no reaccionaba a su toque…

Edward miro a Carlisle en busca de una respuesta, conteniendo la ira que crecía en su interior. Ira que gritaba. Que exigía el desmembramiento de Carlisle.

Continuara…

Nota de la autora:

Hola!

T_T

Perdón por la tardanza aunque no lo merezco T_T

Aun así pido un poco de consideración… mi vida en ocasiones suele ser un poco ajetreada aunque todo el mundo cree que soy una vaga ¬¬,

En fin U_U lo importante es que aquí está el nuevo capítulo aunque es un poco corto.

El capitulo trata de los pensamientos de Carlisle ya que lo tenía un poco abandonado el siguiente se tratara de los Edward ya que a él lo tengo completamente abandonado…

Bueno quiero agradecerles a las siguientes personas por sus comentarios:

CaroBereCullen

Karla Cullen Hale

EddieIlove

Haruhi23

Renesme carli

Conejoazul

Kariana18

Suspiroscullen

Masako-san

Isa Robsten

Shineevero

Isa-21

Mucha gracias a todos por brindarme su apoyo…

Besos

Yuuki Kuchiki