El renacer de un nuevo amor.
SUMARY:
Kouji Minamoto y Natsuko Yamamoto son los mejores amigos y ambos sienten sentimientos por el otro pero ninguno da el primer paso, ambos chicos empiezan a tener extraños sueños ¿Qué significan?
¿Qué pasa si esos sueños son recuerdos del pasado pero de mucho tiempo atrás? y que con estos acontecimientos crecerá su amor que siente el uno por el otro.
¿Qué pasaría si su amor ya está destinado desde antes de su nacimiento, y que con una cajita musical, un collar y una hermosa melodía recordaran su pasado, pero que también tendrán que vencer extraños seres malvado para estar juntos?
Pero antes de empezar con esto les hare una pregunta ¿creen en la magia y en las reencarnaciones?
Capítulo 14: No todo es blanco y negro.
Natsuko frunció el entrecejo ante su confusión. Después de haber encontrado el dibujo de sí misma en su diario se había propuesto para tarea de buscar si no había más, después de varios minutos, y una pequeña pero dolorosa cortada de papel, lo había logrado. "Punto para Natsuko Yamamoto" pensó con entusiasmo al haber finalizado su tarea.
En total eran doce dibujos los que se encontraban en todo su diario, cinco hechos por ella misma, o más bien por Elizabeth, y siete hechos por alguna otra persona cuya firma era P.F. En todos los dibujos hechos por esta última persona siempre aparecía en un jardín, a veces leyendo, en algunas ocasiones tomando un aperitivo y en un dibujo aparecía viendo a una pequeña ave, diversas situaciones pero siempre en un mismo lugar y con un mismo autor.
──Esto es muy extraño. ──dijo en voz alta para que el joven a su lado la escuchara. David miro como ella analizaba con ímpetu uno de los dibujos que se encontraba en el diario, sin levantar la mirada ni siquiera para caminar. Soltó un suspiro de resignación y regreso su mirada al frente.
── ¿Sabes que es más extraño? ──preguntó.
──No, ¿Qué? ──respondió la chica, sin apartar su mirada de las hojas del cuadernillo.
──Que vas a darte de cruces con la puerta de tu casa y ni si quiera te has dado cuenta.
Antes de que su cerebro empezara a carburar alguna clase de reacción defensiva su cara choco de forma estrepitosa contra la puerta de su cara. Se tallo su nariz en un intento por calmar el dolor que le producía.
──Punto menos para Natsuko Yamamoto. ──murmuro con dolor mientras abría la puerta de su casa y adentrarse en esta, seguida siempre de cerca por su pequeño guardián, el cual había encontrado su estúpido accidente bastante divertido, pues casi parecía que se iba arrojar al suelo de las carcajadas que soltaba.
──Natsuko, ¿Estas bien? ──la voz preocupada de su padre le hizo regresar la mirada al frente. Este la miraba preocupado, la tele prendida a sus espaldas y el bol de palomitas en la pequeña mesita de cristal le aseguraron que estaba viendo una película antes de su llegada.
──Hola papá──saludo con una sonrisa inocente, de esas que le había aprendido a su progenitor──, no te preocupes, estoy bien. Simplemente me distraje y no vi la puerta. ──se acercó a la pequeña mesita y tomo un puñado de palomitas que no dudo en meterse a la boca.
El hombre soltó un suspiro de alivio y cambio su rostro de preocupación por un divertida sonrisa. Volvió a su cómodo lugar en el sillón frente a la televisión y le dio un trago a su vaso de agua.
──Eso explica el golpe que oí──miro a su hija con detenimiento, sus ojos verdes, del mismo tono que los de ella, brillaron con diversión──, siempre has sido más ciega que un murciélago.
── ¡Ey! ──se quejó con fingido dolor──Eso es mentira. Y no soy una cegatona, las paredes literalmente se ponen en mi camino.
──Aja, claro, mira cómo te creo──contesto su padre con sarcasmo. El "Eres cruel" que le lanzo su hija solo consiguió hacerlo reír──Cambiando de tema, me alegra que ya hayas llegado, otros diez minutos más y te hubiera llamado para que volvieras. Últimamente sales demasiado.
──Eso no es verdad──replico Nat mientras empezaba a subir la escaleras──, además; tú siempre te quejabas de que no salía de la casa. Siempre me decías: "Baja ya ese libro. Sal al mundo, has amigos, adopta un perro, ¡Lo que sea!", simplemente cumplo con lo que me pediste.
── ¿Me estas echando la culpa a mí? ──pregunto el hombre mientras miraba como la castaña abría la puerta de su habitación.
──Exactamente. ──informo Natsuko antes de adentrarse a su habitación y cerrar la puerta. Dando por terminada esa conversación.
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Se recargo en la puerta y soltó un suspiro. Verdaderamente le hubiera gustado quedarse en la sala con su padre, participar amenamente en aquellas divertidas discusiones que luego tenían, y que extendían por horas únicamente para probar al otro quien era mejor, mientras disfrutaban de una película de terror estadounidense, que, a pesar de poseer un argumento trillado e irracional, siempre lograba entretenerlos. Pero simplemente no podía en ese momento.
──Se nota la seriedad de ambos. ──acuso David sentado en uno de los cojines de su habitación. Natsuko sonrió, cuando empezó a discutir con su padre no había notado el momento exacto en que el menor había desaparecido.
──Oh vamos. No somos infantiles──informo Nat mientras se lanzaba a su cama y abría el diario para poder concentrarse en los dibujos, ahora sin tener que preocuparse de chocar con alguna pared──, simplemente conservamos a nuestro niño interior.
──Aja, claro──repuso David mientras se acercaba a la mesita de noche al lado de la cama. En ella descansaba el mismo cuadernillo que Eiri le había regalado a su hija hacía apenas unos días──. ¿Aún no utilizas el diario que te dio tu padre?
──Claro que sí. Es mi nueva libreta de dibujo.──respondió Nat desde su cama con la cara pegada al diario. El chico la miro con confusión pero ella no lo noto, no le importo.
David abrió el diario con un bien fingido interés. Levanto una ceja ante la confusión, en las primeras páginas se veían decenas de figuras extrañas hechas a base de líneas, parecían tatuajes. La más grande de todas, y que ocupaba media hoja, parecía un pretzel mal hecho.
── ¿Por qué dibujas tantos garabatos? ──pregunto mientras le daba vuelta la página. Más símbolos raros.
──No son garabatos, se llaman runas. ──puntualizo la castaña sin despegar ni un momento la vista del diario.
──Claro──dijo David con sarcasmo. Al voltear la página se había encontrado con un pequeño dibujo que mostraba a una mujer muy bonita siendo atacada por un montón de flechas, en la parte de arriba descansaba un mensaje escrito con furia que citaba: "Camille es una perra"──, no son garabatos.
Después de checar la gran cantidad de dibujos que inundaban las páginas del cuaderno, había decidido dejarlo donde estaba. Y lo hubiera hecho, sino hubiera encontrado una foto escondida entre las páginas del objeto.
── ¿Qué es esto? ──le pregunto a Natsuko mientras le entregaba la foto. La chica la tomo entre sus manos con confusión.
La foto sin duda era algo vieja, ya que tenía una que otra punta doblada y los colores parecían querer irse. En ella aparecían dos niños exactamente iguales, de cabellos oscuros y brillantes ojos azules, cada uno con una enorme camiseta roja que les quedaba como bata, en ambas aparecían un logo de color blanco que decían: Cosa 1 y Cosa 2, respectivamente.
Soltó una pequeña risa ante la divertida foto. Le traía buenos recuerdos. David la miraba con una ferviente confusión, como queriendo preguntar qué es lo que le daba tanta risa.
──Son Kouji y Kouichi cuando tenían seis años, creo. ──le informo la castaña mientras volvía a guardarla foto en su escondite original.
── ¿Por qué tienes una foto de ellos tan escondida? ──pregunto el chico mientras se sentaba también en la cama.
──Su madre me dijo que se la guardara, ya que si la dejaba en su casa lo más seguro es que alguno de esos dos la terminara destruyendo──respondió con una sonrisa, recordando la noche en que Tomoko había aparecido en su puerta para pedirle que escondiera la foto.
David la miro en silencio por unos minutos. Sus brillantes ojos azules reflejaban una curiosidad enorme, parecía que quería preguntar algo.
── ¿Cómo los conociste? ──pregunto por fin. Nat lo miro con asombro pero aun así le respondió.
──Nuestros padres eran viejos compañeros de universidad, así que un día, cuando tenía cinco años, mi papá me llevo a su casa para que pudieran platicar. Yo me quede en la sala con Kouji y Kouichi mientras ellos hablaban en la cocina, me puse a comer las galletas que su madre nos había hecho, y justo cuando iba a agarra la última galleta, él la tomo antes que yo. Ambos nos pusimos a pelear por la galleta, Kouichi estaba dormido en el sillón. En un momento dado la galleta salió volando y le dio en la cara a Kouichi, despertándolo. Él se puso a llorar y nosotros nos reímos, en ese momento supimos que seriamos amigos.
Un silencio invadió la habitación. Ninguno de los dos castaños parecía dispuesto a decir palabra alguna.
── ¡Natsuko, baja a cenar! ──grito su padre desde la planta baja.
── ¡Bajo enseguida! ──respondió la castaña mientras se paraba de su cama. Dirigió su mirada a su acompañante── ¿Te quedas aquí o me acompañas?
──Me quedo aquí.──respondió el chico mientras se acostaba en la cama. Esta se hundió ante el peso de su pequeño cuerpo.
──Está bien, puedes ver la tele si quieres, solo no subas mucho el volumen. Te traeré un pastelito de la cocina. ──le informo con una sonrisa antes de abandonar la habitación con paso apresurado. Bajando los escalones de dos en dos.
David suspiro y se encargó de cerrar la puerta que la castaña, en su carrera para comer, había dejado abierta. A veces llegaba a ser bastante despistada.
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Se sentó en su asiento y se desparramo completamente en la paleta. Durante las mañanas su cerebro no carburaba del todo bien, se volvía lento y pedía comida de forma apresurada, así que las primeras clases siempre se le hacían un suplicio.
── ¿Qué tenemos a primera hora? ──dirigió su vista hacia la silla a su derecha. En ella, Kouji se encontraba sentado con su cabeza recargada en uno de sus brazos, sus ojos brillaban como los de un niño planeando una travesura.
Ella le sonrió con diversión, sabiendo a que se refería el chico; pues esa era una rutina que llevaban desde los trece años.
──Sueño, hambre y ganas de no estudiar. ──le respondió con una sonrisa, y él se la devolvió.
──Que bueno, significa que estas bien. Cuando te vi con la cara en la silla pensé que te habías muerto.
──Por favor──dijo Nat mientras se paraba de su asiento, altiva, con una sonrisa en el rostro y un brillo en los ojos──, tu bien sabes que de este mundo no me voy hasta haber obtenido un autógrafo de Cassandra Clare.
──Por supuesto, como olvidarlo. Ya te veo en Nueva York saliendo de una firma de autógrafos de Cassandra, pasa un auto y te atropella de frente. ──dijo Kouji mientras sacaba su libreta de su mochila.
Natsuko inflo los mofletes y chasqueo la lengua en un acto infantil──Baboso. ──murmuro entre dientes.
Kouji rio y Nat también lo hizo. Eran los momentos como ese en que ambos lograban comportarse como niños, sin ninguna preocupación y siempre alegres, eran los momentos que ambos adoraban atesorar.
──Por favor, cállense. Algunos intentamos trabajar. ──Ambos voltearon hacia atrás con intriga. Justo atrás de ellos se encontraba Takuya. Una montaña de libros en su banca dificultaba el poder verle.
Los dos se miraron en silencio, sus rostros reflejaban una ferviente confusión.
── ¿En qué momento llego? ──pregunto Nat mientras ambos se empezaban a acercar.
──No tengo idea. ──respondió Kouji una vez llegaron al lado de Takuya.
El chico se encontraba enfrascado en una libreta, escribía con una velocidad increíble y una determinación de oro. Lo hubieran dejado así si Kouji no hubiera encontrado una libreta a su lado, después de ojearla unos momentos y ver que tenía escrito exactamente lo mismo que la que tenía Takuya, ambos soltaron un suspiro.
──Takuya──le llamo Nat mientras se cruzaba de brazos──, tú sabes muy bien que no soy partidaria de la violencia, pero si me dices que esa es la tarea de la Paleta de fresa, te juro que te golpeare.
──Yo propongo golpearlo de una vez, ¿Por qué otro motivo estaría haciendo otra tarea? ──pregunto Kouji mientras se tronaba los huesos de la mano.
──Por favor, yo me encargo de esto. ──ambos voltearon hacia el frente. Ana se acercó hasta el asiento con paso decidido. Su cabello rubio, recién cortado, chocaba de forma precipitada con sus hombros en su elegante pasar, sus ojos cafés brillaban con malicia.
──Ana, por favor, no vayas hacer algo de lo que te puedes arrepentir después. ──rogo Natsuko mientras veía como su amiga se situaba delante de la banca del castaño.
──Eso nunca ha sucedido. ──le contesto Ana con diversión. De un manotazo tiro de la banca todos los libros, los cuales cayeron al suelo con un estruendoso sonido. Jalo al castaño del cuello de su camisa y lo acerco a su rostro──Tu y yo hablaremos después de clases, y si te atreves a decir que no, me encargare de informarles a todos que aun duermes con un oso de peluches llamado Toto.
El chico se mostró sorprendido y trato de que la chica lo soltara──Eso no es verdad. ──objeto.
── ¿Y a quien crees que van a creerle? ──pregunto Ana para después soltar la camisa del chico alejarse con una sonrisa de malicia en su rostro.
Los dos espectadores de la escena se quedaron callados. Ambos se voltearon a ver y sonrieron.
──Te apuesto un helado de vainillas a que Ana le deja un ojo morado a Takuya. ──dijo Kouji mientras dejaba escapar una risa.
── ¿Estas bromeando? ──pregunto Nat con burla, cruzo sus brazos en su pecho y se acercó más al chico──Calzón chino y revolcada en el suelo será lo máximo.
De repente ambos se vieron envueltos en los brazos de un tercero y la cabeza de Kouichi apareció──Pues yo les apuesto una pizza de champiñones a que esto terminara en campanas de boda.
Los dos compartieron una mirada de extrañeza y miraron al mayor con intriga.
── ¿En qué momento llegaste?
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──Raziel, Si a lo largo de mi vida he hecho algún mal… ¡Envíame mejor al infierno de Edom! ¡Me convierto en sirvienta de Asmodeo, le doy mi sangre a Lilith! ¡No me castigues de esta forma! ──pensó con amargura Natsuko mientras miraba con horror como Sakura se sentaba a su lado.
A la maestra de arte se le había ocurrido la grandiosa idea de que para el trabajo final sería bueno pintar un cuadro sobre la vida del algún compañero. Al principio esa idea no molesto a Nat, a ella le encantaba la clase de arte, era su materia favorita, y el pintar un cuadro no representaba un problema para ella. Pero cuando la maestra le dijo que trabajaría con Sakura todo su mundo se vino abajo.
──Créeme que a mi es a la que menos me alegra esto, Yamamoto. ──le dijo Sakura adivinando sus pensamientos.
Después de unos incomodos momentos en silencio, Nat agarro su libreta la abrió en una nueva página. Lo mejor sería cavar rápido con ello.
──Mira Sakura, yo te soporto, tú no me soportas a mí, eso ambas los sabemos bien, pero odio tener que informarte que tenemos que trabajar juntas. Así que, ¿Por qué simplemente no olvidamos todos nuestros planes de asesinato y no concentramos en el trabajo? Entre más rápido mejor para las dos──informo Nat mientras apretaba su lápiz con fuerza, estaba ejerciendo su mayor autocontrol──. Bien, ¿Cómo es tu vida, además de ser una niñita rica y mamada que consigue todo lo que quiere con solo pedírselo a papi?
La rubia la miro con el ceño fruncido. Natsuko sabía que había sido cruel, pero simplemente no podía evitarlo, cada vez que estaba cerca de la chica Honda unas ganas de estrangularla, el rencor la inundaba.
── ¿Tan perfecta crees que es mi vida, Yamamoto? ──la castaña la miro con una ceja erguida, las palabras de la rubia le habían llamado la atención──Tengo todo lo que quiero, eso es verdad, pero no porque se lo pida a papi. Mi padre abandono a mi madre cuando se enteró que estaba embarazada, así que ella se hizo cargo de mí. Nunca se interesó en mí y sé que no lo hará. Dirige los negocios de mi abuelo y sale con un importante empresario estadounidense, pero nunca la veo. Me ha dado todo menos su atención, siempre me descuida, por lo que paso la mayor parte del tiempo sola.
Cuando empezó a hablar, Sakura había arrancado una hoja de su libreta y la había empezado a estrujar, ahora esa pequeña hoja de papel era una bolita que estaba empezando a ser destruida por la rubia.
──-Pero claro a ti eso no te interesa, pues tú lo tienes todo──Sakura la miro con furia, un montón de arrugas remarcaba su enojo──. Dime, Yamamoto, ¿Qué tan bella es tu vida? ¿Cada cuánto sales con tus padres? ¿Cómo se divierten juntos?
Nat no se inmuto ante las preguntas de Sakura, a pesar de que estas habían tocado una fibra sensible dentro de su ser, Sakura había sido sincera, por lo tanto ella también podía serlo, ¿No?
-──Mi madre murió cuando tenía doce años a causa de una enfermedad cardiaca, enfermedad que yo también tengo. Tengo que ir constantemente al doctor para checar que todo esté bien con mi cuerpo. Y tengo que vivir con idea de que lo que le paso a mi madre también me pude ocurrir a mí. Debo saber que la muerte está más cerca de mí que de los demás. Mi padre es un estupendo hombre, siempre se preocupa por mí, pero tiene que viajar bastante seguido y yo me quedo sola. Mi vida tampoco es tan perfecta como tú crees.
Y el silencio reino a su alrededor. Las veces en que Nat hablaba de su vida eran escasos, las personas que sabían de su enfermedad, bastante pocas. No le gustaba hablarle a cualquiera de su vida personal, así que cuando se lo dijo a Sakura, ella misma se había sorprendido.
──Lo siento. ──murmuro Sakura mientras desviaba la vista. Nat se sorprendió, no esperaba esas palabras de la chica, pero aun así respondió con tranquilidad.
──Yo también lo siento, Sakura.
Después de todo, la gente no era simplemente blanca y negra, buena y mala, había matices, colores grises, un color medio. La vida de alguien no siempre era totalmente buena, siempre había algo de dolor en ella.
Continuara…
¿Adivinen quien volvió? Wow, ¿Cuánto tiempo paso desde que actualice? ¿Un año? Lo siento. En verdad. He tenido problemas con mi computador (Que dé he hecho no solucionado) y también con mis adoradas musas, las cuales se ponen a crear coas nuevas en lugar de atender a las viejas historias.
No saben cómo batalle para escribir este capítulo, debido a que perdí el hilo de la historia y me costó recuperarlo. En este capítulo no sucedió nada extraordinario, pero prometo que en el próximo sí. Lo juro por el Ángel.
Si le deben agradecer a alguien de que este capítulo este aquí, es a ImaginationMai. A quien solo puedo decir: Mujer, cielos. No sabes cómo luche para poder escribir esto, el principal problema fue volver a usar a David, estoy tan acostumbrada a utilizarlo en LTDC (tu sabes de lo que hablo) que el utilizarlo aquí se me complico (y más que ya me acostumbre a ponerlo con Peter y los niños). Pero como tu actualizaste, yo también debía hacerlo. Te quiero loca.
Y eso es todo.
