Realidad


Es adrenalina,
es rabía.

Surgiendo de todo tu ser.
Aprende a controlarla.

Vuélvete su maestro.

Aprende a usarla…
y tendrás
el mundo entero.

….

Bulma los estuvo contemplando por unos instantes más. Trunks permanecía boquiabierto, observando la agilidad que Risa demostraba en el aire y la astucia que su "hermano" Tapion mantenía sobre la tierra. El "ki" de ambos era casi el mismo. Sólo que variaba en diferentes aspectos.

Risa demostraba agilidad y rapidez. Su lugar clave era en el aire. Volando y manteniéndose lo más distante del defensor. Actuaba con la estrategia de la ofensiva.

Tapion, al contrario, mantenía su espada doblada. Escudándose de los ataques que la bermudiana intentaba forjarle. Balanceaba su alargado cuerpo, con las piernas separadas y ubicadas perfectamente. Listas para cualquier momento que necesitará evadirla gravemente.

Hasta ahora, ambos guerreros habían optado por no usar sus "ki's" en forma de esferas de energías o cualquier ataque que conllevara usarlas. Querían mantenerse debajo del radar de Hoi, si es que el Kashpar podía detectar "ki's"; algo que ambos habían pensando sin necesidad de hablarlo primariamente.

Las nubes habían cubierto el Sol, lo que producía una necesitada y bienvenida sombra. Que abrazaba a todos los presentes.

Para ese mismo tiempo, en que Tapion esquivaba otra patada de la bermudiana y, Risa, detenía con su mano, un puño abrazado del konacksu. Bulma se disculpó de los visitantes y se levantó. Explicando que tenía que terminar el artefacto en el cual estaba trabajando desde la noche anterior. Comentario que le dio fuertemente en la consciencia al konackjin…a la vez que Risa le plantaba una leve bofetada en la mejilla.

Puesto que, aunque entrenaban, tampoco querían lastimarse seriamente. Risa tenía parte de su pierna manchada de sangre, debido al corte temprano que Tapion le había hecho.

---"JA!"---exclamó la mujer agitada.---"A la par."---comentó. Era el segundo golpe que le lograba dar en toda la mañana. Si algo era increíble, era las maniobras que hacía el konacksu para defenderse y la rapidez que tenía para evadir sus ataques.

Tapion sonrió, volviendo al entrenamiento. El cual, estaba por acabar. Inteligentemente aprendiendo de su error, bloqueo el segundo intento sobre su cara. Sosteniendo, esta vez, él. La mano de Risa.---"Ojo por ojo…"---murmuró.

---"Diente por diente!"---exclamó la mujer. Aprovechándose de que el konacksu estaba más atento a los ataques de rostros que a los del estómago. Lanzó una repentina patada directamente a su abdomen.

Pero, fue bloqueada, nuevamente. Por la propia rodilla del konacksu. Quien fruncía el entrecejo y sonreía.

La fuerza con la que atacaron ambos guerreros, fue tan fuerte, tan precisa. Que no le dio tiempo a Risa para sorprenderse. Sintió un efecto de trampolín sobre su cuerpo. Una fuerza que la halaba y de repente la soltaba. Un fuerte eco de energía, como si fueran ondas chocó dentro y fuera de ella. Tapion abrió enormemente sus ojos esmeraldas. Ella cerró los ojos. Ambos fueron enviados a las esquinas opuestas en las que peleaban.

Trunks no pudo contenerse.---"Genial!"---exclamó mientras sus ojos azules brillaban con intensidad. Estaba de pie con un puño forzosamente apretado. Emocionado ha tal estado utópico de los combatientes que tuvo que mantenerse de pie para no brincar.

Risa sintió como todo giraba a su alrededor y en su interior. Leves ganas de vomitar la invadieron y sintió que sudaba una que otra gota fría; pero, algo a lo lejos. La trajo de vuelta y la calmó.

--"Risa…!"---exclama el hombre a lo lejos del patio.---"¿Estás bien?"---cuestionaba.

Había…algo más…

---"Sí!"---

Algo que…no podía creer que escuchaba.

Leves carcajadas.

Risotadas de emoción. Adrenalina. Alegría.

Tornó sus dorados ojos hacía el sur de su cuerpo. Hacía la parte más alejada de ella y más cercana de la casa de Bulma. Tapion estaba tirado en el suelo, aún recostado en la posición que el impacto lo había proyectado. Su estómago se elevaba y bajaba ligeramente….Estaba riendo. Sonriendo…estaba regocijando, sin preocupación

---"Eso fue increíble!"---exclamó emocionado.

La bermudiana dudo de alguna vez, haberlo visto así. No pudo evitar alegrarse, mientras se enderezaba y se colocaba de pie columpiándose. Una hinchada risa brotó de sus labios.

Leves aves chirreaban en el fondo de ambos combatientes. La mujer se acercó al lado del hombre. Viéndolo por primera vez recostado. Echados sobre la grama verde, que le servía de cojín y seguramente era más cómoda que el cemento del almacén. Aún tirado en el suelo, tranquilo y sosegado, se veía imponente. Sus alargadas y musculosas piernas apartadas. Mostraban su altura. Su ancha y prolongada espalda, aquella, que noches antes la había bienvenido. Cubriéndola completamente entre sus hombros…y más aún que ahora extendía su mano a ella…

Ahí estaba su rostro. Mirándola con copiosa felicidad. Su ser. La hermosa esencia de pureza y comprensión. De sinceridad y dignidad. El rostro y el hombre que ahora sonreía como un niño ingenuo, que disfrutaba de cualquier detalle, sin importar lo mínimo que fuera.

---"…"---el konacksu la contemplaba. Observándola y meramente, sin decir nada, como si quisiera y deseara decir infinitas cosas. Más se perdía en la delicadeza de sus ojos, de su espíritu. La honestidad con la que mostraba sus sentimientos, la dignidad y discreción con que hablaba, la justicia y prudencia que producía y tenía. Unidos a sus emociones, a su delicadeza y a la dulzura y hermosura de su ser.

La engrandecía y lo apreciaba inmensamente.

Lo…

…la…

Amaba.

Una fuerte adrenalina y veracidad vino sobre él. Como un baño de agua cálida. Al sentir que la muchacha tomaba de su mano y lo elevaba del suelo.

Ambos se miraron y sonrieron como si fueran viejos amigos. Cuando apenas se habían conocido unas noches antes.

A los instantes otro "ki" corrió a su lado. Era Trunks quien mantenía el rostro pasmado e incrédulo. Risa y Tapion lo contemplaron, mientras el mitad-saiyan agitaba sus manos fervorosamente.

---"Eso estuvo…eso fue…Increíble!"--- expresó fascinado.---"¿Saben que tienen los similares "ki's" pero, en diferentes ataques?"---preguntó emocionado. Al parecer, se le había olvidado todo sobre su entrenamiento y estaba meramente complacido con la demostración de los dos guerreros entre sí mismos.

---"No, no sabía eso."---comentó Tapion. Mirando al saiyan y luego a Risa. En realidad, estaba impactado de muchas cosas.

La bermudiana sonrió, recuperando su aliento y su tranquilidad. Cuando sintió la tenue energía de Bulma. Surgiendo del elevado piso del hogar.

La humana salió de la residencia y yacía asomada en el balcón. Aún vestida con su pijama y bostezando gravemente. Les hizo señas a los guerreros para captar su atención. En especial a Tapion.

El konacksu la contempló expectantemente y sereno.

---"He terminado con la caja musical. Pueden venir a verla, si quieren!"---comentó, haciendo una leve señal para que entrarán y retornando, ella misma, hacía la casa.

---"Esto tengo que verlo!"---exclamó emocionado el konacksu. Miró a Risa y extendiendo su mano, para acariciar levemente la de ella. Le hizo gestos para que lo siguieran.

Trunks se había, nuevamente, adelantado a ellos y los espera desde la puerta.---"Avancen! Avancen!"---gritaba.---"Tapion vamos a ver donde vas a quedarte a dormir de ahora en adelante!"---exclamaba emocionado.

Risa carcajeo tímidamente al notar el comportamiento del niño.---"Nunca lo había visto tan feliz."---aportó.---"Es como si le hubiesen dado un juguete nuevo…"---comentó.

El konacksu asintió, caminando junto a ella.---"O, tal vez, un hermano nuevo…"---dijo con tranquilidad, sonriendo ligeramente.

Miró a Tapion y con un rostro sereno añadió.---"Aunque, no hay nada material o vivo que se compare…"---se sonrojó levemente.---"…no hay comparación."---

El konacksu se tornó igual de rojo que ella y que su propio cabello. La miró y sonrió pasmado. Sintiéndose como un idiota, por que no sabía qué decir.

---"Ah! Risa, vámonos!"---se entremetió Trunks y los tomó a ambos por los brazos

Los guerreros aunque sorprendidos y pasmados, al instante, captaron y equilibraron, los movimientos apresurados del niño con los propios suyos.

Llegaron hasta el agrandado cuarto de laboratorio. Bulma los esperaba al lado del aparato rectangular que cubría el centro de la inmensa cuadrada habitación. Sonriéndoles de manera hinchada y orgullosa. Señaló con su mano a la alargada habitación…o…mejor dicho, a la anchada y alargada caja musical.

---"Bueno…"---murmuró. Al ver que el konacksu se quedaba pasmado viendo el inmenso aparato.---"¿Qué te parece?"---preguntó con alegría.

Tapion entró a la habitación…a su cuarto. Su propio, seguro y ancho cuarto, luego de tantos siglos. Dio una vuelta alrededor de él. Estudió los detalles, los pequeños simbolismos konacksus que habían inscrito en la caja musical y ahora estaban allí. En su tamaño normal y con el honor que merecían. Narrando la historia suya, la de su hermano…la tortura y el sufrimiento que pasaron. La muerte segura de Minosha, la promesa y la maldita bendición de proteger con honor y dignidad a su pueblo. Vivía entre las historias y los sucesos pasados. Entre los cuentos y leyendas que los sobrevivientes de su pueblo…si quedaban…narrarían. Esa era su historia…la historia de los konacksus, de Minosha…de él. No sabía qué decir…como componer tantas palabras de agradecimiento. Más se tornó hacía Bulma y observó a Risa, quien abrazaba por la espalda a Trunks y lo miraba con orgullo y seguridad y habló.---"Está perfecto…gracias!"---y fue algo que agradeció con todo su corazón. Algo que siempre retribuiría.

Trunks surgió rápidamente hacía él.---"¿Te gusto entonces, Tapion?"---preguntó emocionado. A través de todo, su "hermano" se iba a quedar a dormir en su casa. La alegría y la emoción era obvia y muy notada en sus ojos.

El konacksu le acarició levemente la cabeza.---"Sí."---murmuró paternalmente.

---"Que bien!"---exclamó el mitad saiyan.---"¿Escuchaste eso mamá, Tapion, se queda!"---fue corriendo a donde Bulma y se detuvo de frente a Risa.

---"¿Tu también te vas a quedar, verdad, Risa?"---

La bermudiana lo miró atónita. Bulma dejó caer un leve estornudo y Tapion, meramente, volvió a sentirse como un idiota. Pasmado de lo que el niño había dicho.

…No se podía quedar en la misma casa donde dormía un hombre! Menos…ese…tipo de hombre...menos...un konacksu...Menos…él!

Risa miró atolondrada a Tapion, quien miraba igualmente de sorprendido. Intentando permanecer discreto a sus gestos. Bajó el rostro; no iba a avergonzarla, tal y cómo lo estaba él.

Luego, miró a Bulma, quien intentaba mantener una carcajeada para ella misma. Hasta que no pudo evitar de aguantarla y estalló en risas. A todo esto, Trunks la miraba y los miraba extrañados.---"¿Pero, qué…?"---cuestionó.---"¿Acaso no puede?"---

Bulma fue a donde su hijo y le colocó una mano sobre el hombro. Intentando calmarlo le acarició el cabello.---"No es eso, Trunks."---comentó. Con serenidad y aún sonriendo.---"Es que Risa…"---

---"…ella lo prometió!"---saltó Trunks y corrió hacía la bermudiana. Tomándola por las manos y mirando desde el suelo.---"¿Verdad? Dijiste que te quedarías, más gané en la competencia…! Fui el primero en traer las esferas!"---

Lo miraba sin saber qué decir. El niño esperaba y dependía de ella. De su promesa. Más las leyes bermudianas y sus propias creencias de dignidad y discreción…pero, se lo había prometido. Ni quería mentirle, ni ponerle una excusa; pero…su creencia era distinta…más su rostro y decepción…

Algo la desconcentró. Su debate interno quedó sacudido. Detenido y olvidado.

---"Risa…"---murmuró la suave voz masculina.

Sintió como si varias cargas de energía abrazaran su cuerpo.

Se tornó al konacksu quien estaba a unos pies de distancia de ella. Había bajado y salido de la creada "recámara" y ahora estaba a su lado. No la contemplaba y se había tornado completamente serio. Algo andaba mal y eso la espantó.---"¿Sí…?"---

El guerrero tragó saliva y dio un paso hacía delante. A la puerta que salía del laboratorio. —-"¿Puedo hablar contigo…?"---sus ojos esmeraldas se tornaron a ella. La bermudiana se obligó a tragar una exclamación. Puesto que radiaban como si hubiera fuego interno; pero, llamas infernales dentro de ellos.---"¿…en privado?"—preguntó con voz grave.

Risa lo estudió por unos segundos. Su rostro serio, su voz ardua…algo no estaba bien. Algo pasaba y no era debido a la estancia en la casa de Bulma. Frunció el entrecejo y asintió.---"."---se tornó levemente hacía Trunks. Mientras el konacksu continuaba, sin decir otra palabra, hacía las afueras del cuarto. Se agachó a la altura y miró al joven saiyan con compasión.---"Te prometo que llegaremos a un acuerdo. ¿Sí? No tiendo a hacer promesas que dejaré sin cumplir."---

Trunks la miró preocupado y con varias ansias de seguirla; pero, se quedó callado y le asintió.---"Está bien…"---dijo desesperanzado.

Risa se levantó y miró seriamente a Bulma. Enviándole una señal intuitiva de que dejará el niño cerca de ella.

Bulma captó el mensaje y llamó a Trunks a su lado. Intentando desconcentrarlo le pidió que la ayudara a ponerle las cosas de cama y los objetos necesarios a la recámara de Tapion.

Lo siguió a las afueras y notó que no estaba en el pasillo del edificio. Ni siquiera estaba dentro de la casa de Bulma. Siguió el dificultoso "ki" del konacksu hacía las afueras de la residencia. Donde lo halló parado de espaldas e inmóvil.

Se acercó asustado a él.---"¿Tapion?"---

---"Risa…"---aportó pesadamente el hombre.

La profunda y temblorosa voz la hizo parpadear preocupada. ---"Tapion…estoy aquí."---murmuró. Con extremo temor de que la tiraría contra la pared del edificio. Risa le colocó una mano suavemente sobre su hombro. Algo estaba sumamente mal.

---"No…tenemos mucho tiempo."---tragó el konacksu. Tornándose rápidamente hacía ella. Intentando controlar su voz a una suave, casi rogante.---"Risa…"---sus ojos temblorosos captaron los de ella. La tomó por los hombros.---"¿Puedes hacer aquel truco…¿El que utilizaste cuando me dejaste en el almacén…por favor, Risa…no tenemos mucho tiempo…"---

La mujer podía sentir que luchaba por controlar su fuerza, puesto que aplicaba la menos presión posible en sus manos, podía sentir la energía interna que controlaba…por ahora. No sabía que decir, ni lo que le pasaba al konacksu; pero, asintió y sin pensarlo más. Colocó una mano sobre su ancha cintura y una sobre su propia frente. Cerró los ojos y visualizó el almacén, la entrada que había, el suelo que hace unos días había empapado junto a Tapion. Las alargadas paredes y sus hongos escombrosos brotando de ellas. Visualizó todo a perfección…y al abrir los ojos dorados.
Notó que se hallaba allí.

Algo temblaba a su lado y vio que Tapion se quejaba y gemía dolorosamente.

---"¿Tapion…?"---cuestionó reservada.

El konacksu cayó arrodillado al suelo

---"Argh…!"---gemía y gruñía. Se notaba desesperado, mortificado…como si luchará contra una fuerza superior a la suya. Como si fuera algo interno…Hirudegarn.

---"Tapion!"---se arrodilló junto a él.---"¿Qué te pasa?!"---

El konacksu movía el rostro negativamente. De lado a lado, su cabello ondeaba cada esquina. Sudaba frío y mantenía los ojos cerrados.

Tengo miedo,
a hacerte daño.

A lastimarte
y dejarte en mil pedazos,
destrozada.

Más no quiero
alejarme de Ti.

Quiero protegerte,
aunque sea de mí.

Se apareció repentinamente un dolor sobre su cerebro. Como si ambas mitades de su mente se desprendieran a la vez y cayeran contra las paredes internas. Dejó escapar un fuerte y severo grito de dolor. Sentía como si agua…no agua no, sangre…corriera dentro de su cerebro. Llevó sus manos al rostro.

Se levantó bruscamente…tenía que detener el dolor.
Tenía que parar el dolor; tenía que destruir el sufrimiento. La bestia que lo provocaba.
Tenía que hacer algo…cualquier cosa.

Caminó hasta las paredes, cegado, no veía nada. Entonces eso era algo bueno…por que, tampoco, sentiría nada. No pensó, no analizó. Sólo dejó que los sentimientos hablaran, que la ira lo sobre controlará, dejó a sus impulsos tomar riendas y a su ser perderse en la oscuridad. Comenzó a tirar su rostro, su cabeza, su juicio…sobre la pared.
Los pedazos de bloque caían incesantes al suelo. Algunos manchados de sangre, otros mohosos.

Risa lo miraba sin saber qué hacer. Lo miraba desesperada. Aterrada e impotente. Varias lágrimas comenzaron a surgir de su rostro. Llevó ambas de sus manos a los lados de su cabeza Tornando el delirante konacksu hacía ella.---"Tapion!"---le gritaba intentando hacerlo caer en juicio.---"¿Qué te pasa?!"---cuestionaba desesperada. Arrodillándose a la misma vez que él lo hacía. A punto de tocar el suelo con su rostro.---"¿Qué tienes?"---cuestionaba. Evitando que su compañero bajara y se lastimará más contra el suelo, coloco sus piernas sobre su frente. Creando una especie de cojín, una especie de barrera contra el rígido cemento del almacén.

"NO!"

Pudo jurar que lo había escuchado sin él haber movido los labios.

---"NO!"---gritó Tapion. Desprendiéndose del conforte de Risa y retirándose ciegamente al interior del almacén. Sus ojos cerrados y repentino descontrol lo hacían chocar y trozarse contra las paredes del lugar.

---"TAPION!"---vociferaba Risa. Corriendo detrás de él. Hasta que logró alcanzarlo en uno de los pasillos, los cuales salían a otra parte ocultada del almacén. Interpuso su cuerpo, contra las mutilaciones maniáticas de su amado compañero. Sintiendo los cortes de los pedazos de la pared, le provocaban ardor y los profundos escombros del suelo, se clavaban en su piel como colmillos podridos de las bestias.

Sentía la sangre y el ardor en él. El sufrimiento y la angustia en ella. Su miedo y su dolor.

No quería hacerla sufrir. No podía contra esta bestia. Hirudegarn demostró ser el victorioso entre los dos. Su cuerpo se partiría en dos y dejarían libre a la maldita bestia que habita en él.

"No, Tapion!"

La escuchó….la…

….su mente. Podía leer su mente…!

¿Pero, cómo?

---"ARGH!!"---otro pulsante dolor interno, gritó y se movía descontrolado. Casi epilépticamente. No tenía control de sus movimientos, tal vez, inconscientemente. Por que no quería lastimar a Risa, quería alejarse, lo más que pudiese, de ella.

Otro grave latido, como un látigo afilado de púas.

No quería que estuviese frente a Hirudegarn y a él. No quería que sufriera más. No quería que llorara más. Quería protegerla, cuidarla y…amarla. Pero, no podía! No contra el demonio aquel…no contra…

"Tapion! Respóndeme!"

La volvió a escuchar.

---"Tapion!"---sollozaba Risa. No se había dado cuenta que estuviera tan cerca. Tan de frente a él. El rostro rojizo y mojado de la bermudiana lo contemplaban. Seguía llorando, mordiéndose el labio inferior y acariciando su rostro.

Algo lo cegaba, algo…mientras tenía sus ojos cerrados. Lo cegaba. Era como una luz, una especie de luz. Mientras antes, veía al cerrar los ojos el rostro abominable de Hirudegarn…ahora veía una luz. Una energía incesante, que lentamente se hacía tenue. Se iba apaciguando. Lentamente, sosegando.
Abrió los ojos.

………

Continuará…

Ojala les halla gustado.

Espero que sí.

Saludos!
Jetta Knex