Capítulo 14: ¿Una acosadora?
Después de despedirse de Sasuke, Naruto fue a la tienda como todos los domingos. Pero aquél no era un día más para él y tenía miedo de que todo el mundo le leyera la mente o algo parecido y de cualquier palabra que creía que podría referirse a Uchiha, al sexo o a todo lo que incluía ambas cosas. Se sentía muy desprotegido y tenía esa extraña sensación de que todo el mundo se daba cuenta de lo extraño que estaba actuando.
Pero nadie en toda la mañana le dijo nada acerca de aquello. Ni siquiera le preguntaron la razón para llevar un pañuelo al cuello. Simplemente fue otro día normal para el mundo.
Pero al salir del trabajo se encontró con Gaara, que le esperaba apoyado en las barras de la estación de bicicletas de la salida del supermercado. "Mierda… No he pensado en qué contarle".
Pero no tenía tiempo ya para pensar en nada. Tendría que improvisar si a Gaara se le ocurriese preguntarle alguna cosa acerca qué había hecho el día anterior. Los sábados solía pasarlos en su casa después del trabajo y Gaara siempre acababa mandándole a casa cuando se acababa toda la comida basura que Gaara tenía por. Empezó a ponerse tan nervioso que se tropezó con sus propios pies mientras caminaba hacia él con una sonrisa casi forzada. Le temblaban las rodillas y las manos. "Me va a pillar… Siempre me pilla".
-Ho-hola. Gaara. ¿Cómo tú por aquí?
-Como no viniste ayer vine a verte.
-Ohh… qué considerado por tu parte -balbuceó Naruto. "Me ha pillado. Seguro que me ha pillado".
-¿Podemos hablar un rato o tienes planes?
-Podemos hablar. Sí. Vamos a caminar un poco.
-Necesito algún consejo acerca de… algo… -comenzó Gaara y Naruto quedó intrigado y aliviado al mismo tiempo-. Voy a conocer a los padres de Hinata.
-¿¡Qué?!
-Me ha invitado a una fiesta que celebra su familia. Y quiere que lleve… traje. Y que sea… simpático. La gente te considera simpático. ¿cierto?
-¿Cómo que la gente? Qué bonito suena eso viniendo de tu mejor amigo eh -Naruto sonrió, pero vio que Gaara le miraba con el ceño fruncido. Suspiró y bajó la cabeza-. Primero, intenta sonreír un poco de vez en cuando. Seguro que has sonreído alguna vez en tu vida y recuerdas como se hace. Segundo, ponte el traje. ¿No conoces a los Hyuga? Son algo… pijos. Si quieres caerles bien solo ve elegante a esa fiesta y, sobre todo, ni se te ocurra amenazar a nadie. ¿Entendido? Que si te lo propones puedes dar mucho miedo.
Gaara asentía a cada cosa que decía y parecía estar anotando todo en su mente. Luego miró hacia delante y quedó pensativo, sin decir nada en un buen rato, y Naruto ya había dejado de emparanoyarse y a centrarse de verdad en lo que el pelirrojo le contaba.
-Oh, se me olvidaba preguntarte. ¿Hablaste con Uchiha?
-¿Eh? –"Ai dios. No, no. ¿Y qué digo ahora? Me va a pillar, si es que miento muy mal. Piensa Naruto, piensa. ¿Qué conversación pudiste haber tenido con Uchiha que no le haga sospechar?"-. S-sí. Ayer… hablamos.
-¿Os visteis? -esta vez Gaara se volvió hacia él y le miraba con sus analíticos ojos turquesa.
-Sí. No… esto… -"Mierda".
-Naruto -Gaara dejó de caminar y se paró enfrente suya. Naruto metió las manos en los bolsillos y apretó los puños. Empezaba a ponerse rojo poco a poco y volvieron a venirle imágenes a la cabeza. Sentía que tenía que decírselo a Gaara. Nunca le había ocultado nada y no quería hacerlo en esos momentos. Pero las palabras simplemente no salían-. No os habréis peleado o algo.
-No, no. Nada de eso. Todo lo… contrario.
-¿Me lo explicas? -Pero Naruto no pudo decir nada. Aún tenía que procesarlo él. No sabía cómo explicar aquello que había pasado porque ni siquiera él se lo podía creer-. ¿Te confesaste?
-¿Eehh? N-no, no. Esto… es complicado.
-O no me lo quieres decir -Gaara se giró y volvió a caminar a paso lento.
-No es eso. En serio -Naruto le alcanzó y puso la mano en su hombro para pararle. Sabía que Gaara no se enfadaría con él si no le contaba nada. Pero se iba a preocupar, así que Naruto cogió fuerzas, miró alrededor para asegurarse de que no había nadie e intentó relatar más o menos lo que pasó. Arrastró a Gaara hasta un banco que había a unos pasos de donde estaban-. Siéntate. Vale, te lo cuento. Pero júrame que no saldrá de aquí. A nadie, Gaara. De verdad -el pelirrojo asintió y Naruto inspiró profundamente antes de empezar-. Después de salir del trabajo me encontré con él. Y tenías razón. Estaba muy… desconcertado. No sé qué me pasó entonces, porque lo siguiente que recuerdo es que íbamos de camino a mi casa y… Y bueno… -tragó saliva y bajó la cabeza. No era un chico muy vergonzoso en general, pero nunca había tenido que contarle nada tan íntimo a nadie-. Nos… acostamos.
Lo había dicho. Y de alguna manera parecía sentirse más libre, como si él mismo necesitase oírlo para aceptarlo. No porque fuese algo malo o se arrepintiese, sino porque la idea de intimar con Uchiha no había entrado en su repertorio hasta hacía no muchos días. Gaara no dijo nada y Naruto empezó a preocuparse. Levantó la mirada para toparse con los azules ojos del chico muy abiertos con una expresión de pura sorpresa como Gaara jamás había mostrado. Abrió la boca un par de veces y la cerró sin saber que decir. Estuvo así unos minutos en los que Naruto empezó a entrar en pánico.
-Bueno. No me esperaba que fuerais tan rápido, pero ambos lo necesitabais. ¿Y cómo te sientes después?
-Pues… extraño -pero tuvo que sonreír, no pudo evitarlo-. Además, le he dicho que vayamos despacio. Todavía hay que asimilarlo.
-Eso debiste pensarlo ayer. ¿Entonces estás saliendo?
-¡No! -gritó Naruto pero Gaara le miró con incertidumbre-. Bueno… no lo sé. Intentaremos ser amigos. Le he pedido que respete mi… espacio personal.
-Naruto. No lo pienses. No le des muchas vueltas, porque si no acabaréis donde el principio. Usa esa cabeza tuya bien, ¿vale?
-Sí, papá -rio y se tapó la cara con las manos. Mantener aquella conversación le estaba sentando bien. Era liberador poder contar con Gaara sabiendo que no le iba a juzgar hiciese lo que hiciese. Todo era válido salvo olvidarse de sacar buenas notas. Quería ser sincero de verdad también con Shikamaru o con Kiba, pero sabía que estos no eran como Gaara y que había verdaderas posibilidades que los perdiese. "Me vale con que Gaara lo sepa".
-Pero ahora que pasasteis esa barrera controlaros en el instituto, eh. Los baños son para usarlos correctamente.
-¡Oye! -Naruto se alteró enseguida y le pegó un puñetazo en el hombro.
Siguieron hablando en aquel banco por un rato y después se despidieron. Cada uno se fue a su casa y Gaara prometió que intentaría ser agradable en la fiesta de Hinata. Era aquella misma noche, al fin y al cabo. Naruto se dirigió a su casa y al entrar pareció como una oleada de recuerdos le llegase a la memoria. Acerca de cómo llegó con Sasuke el día anterior y a duras penas pudieron avanzar por el pasillo hasta llegar a la habitación.
No quería recordarlo, pero a medida que caminaba hacia su habitación le invadieron esas imágenes, y al llegar a la habitación fue como vivirlo de nuevo. Pudo verse a sí mismo y a Sasuke en la cama besándose y desvistiéndose con prisas. Todavía tenía en mente la imagen desnuda de Sasuke antes de que se le echara encima, con aquellos ojos que le hipnotizaban y le dejaban sin respiración. Con el simple recuerdo sintió un escalofrío.
Dejó todas las cosas deprisa en la habitación y fue directo al baño. Se deshizo de su ropa, abrió la ducha y se metió debajo del agua caliente. Pero aquellas imágenes seguían y sin poder evitarlo empezó a excitarse. "¿En serio? ¿Ahora te levantas? De ninguna manera, amiguito. Tú me has traído hasta aquí". Intentó poner la mente en blanco y tranquilizarse, relajarse con el calor, pero cada vez que cerraba los ojos sentía la mirada del chico delante de él. Cerró la ducha y salió. Se enrolló una toalla alrededor del cuerpo y fue directo a buscar ropa seca antes de que le entrase el frío en el cuerpo. Encendió la consola y se puso el juego más agresivo que tenía. Necesitaba dejar de sentir y esos juegos siempre le obligaban a aparcar las emociones para no quedar traumatizado.
Y después de ponerse a jugar se le fue el santo al cielo y acabó quedándose dormido. Cuando despertó era de noche y al ver el reloj se dio cuenta de que había dormido unas diez horas. Tenía la espalda dolorida por la postura en el sofá, pero se sentía descansado. Eran las tres de la madrugada y lo único que quería en ese momento era meterse en la cama y seguir durmiendo unas horas más. Pero sus tripas empezaron a pedir comida y tuvo que irse a la cocina a ver si encontraba alguna cosa. Pero lo único decente que pudo probar eran cereales con leche, y desde que por error y por las prisas tomó leche caducada no le hacía mucha gracia volver a comerlos.
-A la mierda -bufó. No le quedaba otra. Había planeado hacer la compra el sábado, y no le quedaba nada más. De eso también culpaba a Sasuke-. Si no fuera por ese idiota…
Pero se resignó y comió, y luego se metió en la cama. Quería seguir durmiendo, pero sus ojos parecían no querer cerrarse. Cogió el móvil y miró los mensajes que tenía sin revisar dos días.
SÁBADO:
Kiba: "Me han surgido unos planes así que no podré machacarte. ¿Lo dejamos para otro día?"
Lee: "Una chica llamada Rin me ha preguntado por tu dirección. No se la he dicho, no te preocupes. Contéstame cuando puedas"
DOMINGO
Tenten: "Naruto, te mato. ¿Le has dicho a la chiflada dónde vivo? Vino preguntando por ti. Ten cuidado, corren rumores muy extraños sobre ella"
Sasuke: "Me has alterado las horas de sueño. Ahora por tu culpa tendré que dormir toda la tarde"
-¿Cómo que por mi culpa? ¿Serás…? -pero no pudo evitar sonreír-. Idiota…
"¿Crees que eres el único? No ha sido solo mi culpa, ¿sabes? Y deja de ponerte en el centro de atención, maldito egoísta", escribió y lo mandó antes de arrepentirse. Después volvió a mirar los mensajes de Lee y Tenten. Estaba bastante confuso. ¿Por qué iba Rin a pedirle a Lee su dirección? ¿Y de qué chiflada hablaba Tenten? Naruto no recordaba haberle dado la dirección de Tenten a nadie. Ni siquiera él la recordaba en aquellos momentos. Iba a escribirles un mensaje, pero dada la hora que era tenía miedo de despertarles y de que Tenten se enfadase más de lo que parecía (aunque fuera una chica bastante tranquila, en general).
Dejó el móvil a su lado e intentó dejar la mente en blanco. Quería volver a dormir, pero su móvil empezó a vibrar. Sasuke. Por alguna razón Naruto se puso de repente nervioso e intentó contestar torpemente un par de veces antes de conseguirlo.
-¿Hola?
-¿Me echas de menos? -la voz de Sasuke en el otro lado de la línea sonaba como susurros.
-Adiós, Uchiha.
-¡Espera, espera! No te enfades tan rápido -suspiró-. No aguantas las bromas.
-Es que tus bromas son más molestas que tu actitud. Lo que es un nivel muy alto.
-Y yo no me enfado porque sé que no lo dices en serio. En verdad te gustan mis bromas. Sólo que no quieres admitir que me echas de menos.
-¿Para qué llamas? ¿Para ponerme de los nervios? -Naruto tenía unas ganas repentinas de estamparle algo en la cara sonriente de Sasuke.
-Un poco.
-Pues olvídalo. Me quiero dormir.
-¿A que ya no se está tan cómodo sin mi allí? -Naruto podía imaginarse la gran sonrisa burlona de Sasuke y le puso la piel de gallina y sus mejillas enrojecieron en un instante.
-Estás tentando a la suerte, Uchiha.
-Te estoy tentando a ti, que es distinto. ¿Te pongo nervioso?
-Me pones de los nervios, que es distinto.
-O sea que te pongo, ¿eh?
-Cállate y déjame dormir, idiota.
-Yo te dejo. Pero no cuelgues, que hablas en sueños y quiero oír mi nombre otra vez.
-¿Qu-qué dices? Yo n-no hablo en sueños. Y mucho menos de ti -Naruto sentía su corazón saliéndosele del pecho.
-Si así eres feliz… pero sí lo haces.
-¡Cállate! Me voy a dormir.
-Si te hace sentir mejor te dejo que abraces la almohada pensando en mí, pero intenta no ponerte ca—
Naruto colgó muy nervioso. "Le mato. Le voy a hacer pedazos. Ese imbécil, egocéntrico, asqueroso…". Tuvo que morderse la lengua y no gritar aquello para no despertar a los vecinos, pero le habría hecho sentirse un poco mejor. En cambio, empezó a dar vueltas en la cama hasta que el sueño volvió poco a poco. Entonces su móvil vibro de nuevo con un mensaje. Dudó antes de cogerlo, y abrió el mensaje. Era una foto de Sasuke, sin camiseta, en la cama y abrazando a una almohada. Tenía el pelo alborotado y los ojos cansados, pero aquella sonrisa no era una que hiciese a Naruto querer golpearle. Lo que le puso más nervioso aún. Y se dio cuenta de que llevaba varios minutos mirando aquella foto casi sin respirar. Empezó a maldecirle de mil maneras solo para no admitir que en verdad quería estar allí con él. Ni siquiera quería admitir que no quería admitirlo. Se sentiría tan atrapado de ponerse a pensar en lo que estaba pasando que no se sentía con fuerzas para ello, no quería afrontar en lío que seguiría a todo lo que ya había sucedido.
Y acabó quedándose dormido. La alarma le despertó y de nuevo se sentía agotado. Pero un poco de agua fría le hizo recuperar las fuerzas. No desayunó nada, y en su lugar se paseó por la cocina apuntando en un papel todo lo que tenía que comprar. Sólo apuntó lo básico y cogió los cupones de descuento de empleado que le daban en la tienda antes de salir de casa. No se sentía tan nervioso por ver a Sasuke de nuevo como pensaba, e iba bastante tranquilo caminando por los pasillos sin tener esa sensación del día anterior de que todo el mundo sabía lo que estaba pensando. Buscaba a Gaara con la mirada. No había hablado con él acerca de la fiesta y quería ver si consiguió comportarse. Pero se encontró con Kiba. Éste fue directo hacia él, le cogió por el codo y le arrastró hacia un rincón.
-¿Se puede saber qué has hecho? -parecía muy nervioso y preocupado. Y a Naruto le saltaron todas las alarmas.
-¿Cómo te has enterado?
-¿Qué cómo me he enterado? ¡Lee me lo ha dicho! -gruñó. "¿Y Lee cómo se ha enterado?". Notó un gran nudo en el estómago.
-No es lo que tú crees. No es para tanto.
-¿Qué no es para tanto? ¿Pero no te acuerdas de cómo era? ¿No sabes cómo es? ¿No has oído los rumores? De verdad que vives en tu mundo, Uzumaki.
-¿Hay rumores? ¿Quién más lo sabes? -ya no sabía que decir. Su corazón estaba a punto de pararse y sentía como empezaba a ahogarse.
-Claro que hay rumores. Hizo que su ex se mudase de ciudad. ¿De verdad no lo sabes?
-¿Ex?
-Sí. Katagawa convenció a su madre para dejarle que se mudase con su padre a Kumogakure. ¿De verdad no lo sabes? Es una acosadora, Naruto.
-¿Eh? ¿De qué estás hablando? -estaba muy confuso a esas alturas.
-Rin. Está loca. ¿De qué pensabas que hablaba? -aunque lo que le decía le preocupó, no pudo alegrarse y tranquilizarse más al ver que no era de Sasuke de lo que le hablaba-. ¿Y esa cara de alivio? ¿Hay algo peor que salir con una psicópata o qué?
-No estoy saliendo con Rin. ¿De dónde sacas eso?
-Es ella la que lo dijo. De hecho, lo está diciendo por ahí.
-La rechacé. Sí que me pidió salir, pero la rechacé el viernes. Pareció tomárselo bien, no sé por qué está diciendo eso.
-Porque está loca.
-No tengo ni idea… parecía maja. La recuerdo de primaria.
-Ningún psicópata lo parece, idiota. Claro que no va a venir y a decirte "Soy una psicópata acosadora. ¿Quieres salir conmigo para que te arruine la vida?".
-Vale, vale. Pero no te pongas así. Voy a hablar con ella y a explicárselo todo. Seguro no es para tanto.
-Pero hazlo en público, no vaya a ser que se enfade y te haga algo.
-Exageras. ¿Quieres acompañarme? -Kiba se echó hacia atrás y no dijo nada-. No te preocupes, no es peligrosa.
-Te metes en unos líos…
"No lo sabes tú bien". Naruto cogió su mochila que se le cayó por la brusquedad de Kiba y se dirigió con él hacia su clase. Todo aquello le hacía sentirse nervioso porque no sabía lo que creer. Todo era muy extraño. No conocía a Rin demasiado, y de hecho nunca se había fijado mucho en ella. Eso fue algo que le extrañó cuando se le declaró, pero no le dio importancia. También porque no tenía intención de aceptar salir con ella.
-¡Bu! -alguien apareció de repente detrás suya y le hizo saltar del susto.
-¡Pero serás…! -al darse la vuelta vio a Sasuke casi cayéndose al suelo por la risa. La gente les estaba mirando mientras entraban a las clases, pero ninguno de los dos les prestaba atención. Sasuke solo quería poder caminar antes de que Naruto le atacase.
-Esto es un colegio, chicos -Kakashi estaba entrando por la puerta de clase cuando oyó el escándalo, y se acercó a ver-. Pero me alegra ver que os reís en vez de pegaros.
-Si me das un minuto puedo arreglar eso -dijo Naruto, mirando a Sasuke enfurecido. Por la tomadura de pelo de la noche anterior y por lo que acababa de pasar las ganas de estamparle alguna cosa en la cara aumentaban exponencialmente.
-Nada de eso. A clase, los dos -pero se podía notar su pequeña sonrisa bajo la máscara. Gaara apareció, tomó del codo a Naruto y le arrastró a clase mientras Sasuke le miraba.
-Espera a que te pille -bufó Naruto.
-Date prisa -contestó y le guiñó un ojo. Aquello hizo a Naruto enrojecer rápidamente.
-Maldito… -murmuró antes de que Gaara cerrase la puerta de clase.
-Naruto, siéntate -Kakashi estaba observándolo con los brazos cruzados y no apartó la vista de él hasta que tomó asiento-. Bien, ahora podemos empezar. Ya sé que es lunes Shikamaru, pero por favor no te duermas en clase.
-¿Dónde estabas? -le susurró Naruto a Gaara una vez comenzada la clase. Este no apartó la vista de su cuaderno, escribió algo y luego lo deslizó hacia un lado para que Naruto lo leyera. "Aléjate de Rin". Entonces Naruto le dio un ligero empujón en el hombro y Gaara volvió a escribir algo. "Después de clase. En la azotea. No te cruces con ella"-. ¿Me vas a decir qué pasa?
Pero no recibió más respuesta hasta que terminó la hora. Nada más sonar la campana Naruto arrastró a Gaara hasta sacarlo de clase. Todo el mundo estaba hablando sobre él y Rin como si hubiera pasado algo grave, cuando ni siquiera él mismo le dio mucha más importancia después del viernes. Quería explicaciones y pronto.
-Después de clases les he dicho a Lee, Kiba y Tenten que suban a la azotea. Puede que venga Shikamaru también, que conocía a Katagawa. Me ha dicho que intentaron contactar contigo el sábado y el domingo, pero no te localizaron, así que intentaron hablar conmigo. Y me lo han contado todo, incluso que Rin tenía intención de hablar conmigo después de Lee, pero no se atrevía. Supongo que espantar a la gente tiene sus ventajas.
-No puede ser tan grave. Habláis como si hubiera matado a alguien. Ya le dije a Kiba esta mañana que hablaría con ella y lo aclararía todo.
-Primero escucha todo lo que ellos saben, y después piensa en lo que harás -la expresión de completa seriedad de Gaara le provocó un nudo en el estómago. Se sentía como si algo fuera muy mal y no entendía hasta qué punto era verdad y cuánto de todo ello exageraciones. Por lo que se pasó todo el día nervioso. Ni siquiera en el descanso tuvo ocasión de hablar con nadie porque Asuma le bombardeó a consejos para conseguir subir la nota.
Y al terminar las clases siguió a Gaara escaleras arriba. Allí se encontró con Shikamaru, que se había saltado la última clase para dormir al sol. "Hace un buen día hoy", dijo. Y después llegó Kiba.
-Lee no viene. Tiene planes con… Tenten. Se acerca el cumpleaños de Neji y bueno… ya sabes la historia.
-A ver si se decide por uno de los dos de una vez o los rechaza a ambos y se queda solo -comentó Shikamaru sin levantarse-. Que cansado debe ser tener a dos perdonas como Lee y Tenten coladas por ti. Agotador.
-Déjalo. Nadie es más vago que tú. Ser un cerebrito no te da derecho a saltarte clases, ¿sabes? Si yo sufro, tú también.
-Chicos -Gaara habló en tono serio-. Si quisiera saber vuestros cotilleos os prestaría atención cuando habláis. ¿Podemos centrarnos?
-Tu actitud me agota -balbuceó Shikamaru y después se levantó bostezando.
-A ti todo te agota. Ya lo sabemos.
-Chicos, por favor. Decidme que estáis exagerando. No puede ser para tanto la cosa. Creo que hablando con ella lo entenderá…
-Eso dijo Katagawa. Y ya ves cómo acabó la cosa. Hazme caso, lo peor que puedes hacer es acercarte a ella. En su cabeza eso significa que te gusta, si te preocupas en hablar con ella y en encontrarte con ella, es un signo de que tiene oportunidades. Aléjate de ella lo máximo posible.
-Si es cierto que está intentando averiguar donde vivo… ¿Cómo se supone que la voy a evitas? De ninguna manera me voy a mudar.
-No hace falta llegar hasta esos extremos. Pero vendría bien que tuvieras un sitio donde quedarte una noche o así si la cosa pasa a mayores.
-De verdad que estás exagerando. Si me empieza a acosar o algo llamo a la policía, la denuncio. No sé. Jiraija era amigo de mi padre… puede que me escuche si creo que es grave.
-La madre de Katagawa la denunció dos veces por acoso cuando no paraba de llamar a su cara para verle. No pudieron hacer nada, porque ella lo negaba todo. Y su padre es abogado. Yo lo digo por tu bien. Ella no te va a tocar, no va a entrar en tu casa ni nada de eso. Sabe que si es cuidadosa nada puedes hacer.
-De verdad que esto parece una película.
-Tu haz lo que quieras. Pero si nos haces caso puede que acabe olvidándose de ti.
-¿Puede? ¿Y si no qué? ¿Estoy lo que me queda de instituto escondiéndome?
-Pensaremos en algo -Gaara intentó consolarle. Se le veía bastante preocupado y confuso. Todos sabían lo mal que se le daba interactuar con las personas. Pero lo intentaba.
-Vale… por ahora estaré alejado de ella. Gracias… por el consejo. Creo que necesito algo de aire.
-Estamos en una maldita azotea. ¿Te estamos robando oxígeno o algo? -bromeó Kiba. Le pasó el brazo por el cuello y le hizo tambalearse-. Pues te jodes, porque no te voy a dejar solo, amigo mío.
-¿Ahora me vas a acosar tú también o algo? -a pesar de que empezó a preocuparse de verdad intentó mantener la calma. Sabía que siempre hacía alguna estupidez cuando estaba nervioso.
Su móvil empezó a vibrarle en el bolsillo. A duras penas consiguió sacarlo con Kiba encima suya, pero al verlo leyó el nombre de Sasuke en la pantalla. Y no podía creerse lo aliviado que se sentía. Se alejó un poco de los chicos aprovechando que empezaron a interrogar a Gaara acerca de hasta dónde había llegado con Hinata.
-¿Hola?
-¿Sigues en el instituto?
-También me alegra oírte. Sí, yo muy bien, ¿y tú?
-Demasiado cliché. Y un poco pérdida de tiempo, la verdad.
-Sí, sigo en el colegio -suspiró Naruto y miró hacia atrás. Se preguntaba si ir a rescatar a Gaara de aquellos dos o dejarles divertirse un poco más-. Estoy en la azotea con Gaara y otros amigos.
-Me preguntaba si querías que… nos fuéramos juntos.
-E-esto… -"No sé si es muy buena idea estar con él a solas pero…"-. Sí. Sí.
-Pues vamos. Que tengo hambre y quiero llegar a comer.
-Pues haberte ido.
-No a ese tipo de hambre me refería…
-¡No me tomes el pelo, gilipollas! -se puso todo rojo y oyó las carcajadas de Sasuke a otro lado-. Vete solo.
-No. Vamos, no te enfades. Son bromas. ¿Pero la idea no está mal, no crees?
-¡Uchiha!
-Vamos. Además, Itachi te ha invitado a comer. Ha dicho que va a hacer especialmente ramen casero para ti. Y se le da muy bien… -Naruto sentía sus tripas rugir y la simple idea de un buen ramen casero le llenaba de maravillas. No esperó a que le insista y aceptó enseguida-. Genial. Pues baja aquí de una vez.
-Ser amable de vez en cuando no te mata, ¿sabes?
-Pero es divertido hacerte rabiar.
Naruto colgó e intentó aparentar normalidad al despedirse de los chicos. Se escabulló antes de que le acribillasen a preguntas y Gaara se encargó de retenerlos para que no le siguieran "hasta asegurarse de que está sano y salvo".
