"Todo deseo estancado es un veneno."

André Maurois—

Capítulo XIV: Soñando con la Luna.

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Desde el mismo instante en que volvieron a ser los mismos, quedó ese vacío en su ser, un inexplicable fenómeno que incomoda tanto a la Miko como el Taiyoukai. Algo muy, muy en el fondo; junto a sus deseos imposibles secretos y cerca de sus más grandes miedos, les decía que ahora una parte de ellos se quedó en el otro, haciendo la brecha interracial un céntimo más pequeño.

Sesshomaru lo notó, cuando fue un humano comprobó lo limitado de sus fuerzas y también lo fácil que podía morir, fue su determinación, su orgullo el que no le permitió morir en tan lamentable estado. Aunque él podía mantener sus emociones bajo control como un youkai, siendo un humano le tomó más importancia de la que debían. Dejando al descubierto emociones humanas que no pensó poseía.

En el caso de Kagome aunque a simple vista no hubo gran cambio, una pequeña parte de orgullo como youkai quedó en ella y desde lo más hondo de su ser despreció al hanyou que le causó tanto dolor en el pasado, su cabeza maquinó despiadados pensamientos en torno a una venganza cruel. Pero al regresar a ser humana, su cálida percepción volvió en sí. Las cosas que Kagome oía como pensamientos eran dominados por su bestia interior, algo inherente en todo youkai que posee forma humanoide.

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Esa mañana luego de regresar a ser quién era, Kagome se levantó un poco temprano, su espíritu seguía decaído pero su cuerpo se restableció lo suficiente para no aguantar más estar en la bolsa de dormir.

—"Con este día serán cerca de cuatro semanas que viajo junto a Sesshomaru"

Vio que Kamemaru no estaba, pero el youko reposaba tranquilo cerca de un árbol, trastabilló al intentar retroceder y cayó sobre su trasero, pues tenía miedo del demonio zorro que aún no despertaba y se encontraba inesperadamente cerca.

—Sesshomaru... —murmuró instintivamente mientras retrocedía con miedo.

—Está bajo el poder de Kamemaru —respondió Sesshomaru sentado junto a otro árbol sin abrir los ojos.

Kagome se asustó de no notarlo ahí y un poco molesta se levantó del suelo reclamando al ambarino. El coraje quita el miedo.

—Debiste decirlo desde un inicio y no aparecer así de repente!

—De cualquier modo terminarías siendo molesta.

La chica bufó y caminó en otra dirección, enojada con el youkai por burlarse de ella y también un poco contenta de que ahora al menos respondía cuando hablaban.

—Continuaremos nuestro camino, hoy debemos llegar al santuario de los zorros.

—¡¿Hoy?! ¿Ya estamos tan cerca?

El youkai asistió, empezó a caminar, el zorro se levantó y lo siguió con rapidez. Kagome no sabía dónde estaba su hijo, suponía que estaba bien y pronto los alcanzaría, ya que él conocía ese bosque mejor que el propio Sesshomaru.

—Sesshomaru, que haremos ahora?

La realidad llegó a su mente. ¿Qué era lo que debía hacer? Kamemaru aún no le aclaraba muchas dudas, regresar era algo que no pensaba hacer en mucho tiempo. Desde que abandonó su posición como Lord, luego de ver esa última vez a su padre por su mente no cruzó que los motivos de un chico llegaran a influenciarlo, pero él anhelaba poder y era justo lo que iba a tener.

—Te quedarás en el santuario con Kamemaru.

—Uhm. ¿Es seguro que vayas solo con ese youko?

Sesshomaru suavizó su mirada una milésima de segundo, al notar que ella estaba preocupada. De verdad era idiota, fue él quien derrotó a la madre, que era más poderosa que el hijo. Además el poder de Kamemaru era más fuerte de lo que pensó, era un privilegio matar con la mirada. Pero eso no apartada de su cabeza la evolución de sentimientos en ella, al principio se veía triste y vacía, disimulaba apenas su tristeza y desde el descubrimiento del origen del joven de ojos zafiros, ella cambió. Un cambio completo de actitud ligado a la resignación, él también tenía curiosidad por el padre del muchacho, veía mucho de él en el joven humano, tal vez debido a que su yo del futuro lo tuvo bajo su tutela. Esa era la razón más lógica que llegó a pensar, porque no había forma de que un humano con poderes espirituales compartiera lazos sanguíneos con él, un Inu-youkai de alto rango. Por mucho que su otra voz le susurrara: 'Es nuestro' no podía aceptar tal disparate, lo más seguro era que su yo del futuro se encariñase tanto con el muchacho que lo veía como propio, después de todo el chico es completamente humano.

— ¿Sesshomaru? ¿Volverás pronto? ¿Está bien que ese youko te acompañe?

La dura realidad lo golpeó, era poco común que se perdiera en sus pensamientos. A lo lejos se veía la entrada de un templo, cubierto por niebla y más a la derecha estaba la entrada hacía el palacio de la montaña. Kagome vio que el youkai no le contestaba, y ella que caminaba junto a él porque no quería estar atrás con Hideki. Tal vez se emocionó muy pronto con eso de la comunicación, porque la ignoraba como siempre. Vio la entrada y un suspiro se le escapó, un suspiro de resignación.

—Estaré bien, Kagome.

Ella se detuvo, él continuó. Le tomó un par de segundos volver a caminar, pero está vez iba sonriendo. Sesshomaru se volvió una persona importante para ella en esa época.

Llegaron a la entrada y un grupo de zorros con máscaras blancas los recibieron, eran cinco en total.

— ¿Porque uno de nosotros acompaña a Sesshomaru-sama? —preguntó el que lideraba el grupo.

—Es prisionero del Oeste.

— ¿De qué se le acusa? ¿Puede un youkai que abandonó su posición juzgar a un youkai de otro clan sin ser Lord? ¿No existen leyes en el oeste para los aliados?

— ¡Su madre casi me mata! ¡Hirió a Sesshomaru! Y su clan trató de atacarnos antes... ¿Olvidé algo? —dijo Kagome exasperada por las preguntas de los youko. Sesshomaru no dijo palabra.

—Esta mujer... huele diferente de otros humanos... —volvió a hablar el líder —ella tiene mucho poder dentro de sí.

—Ella se quedará a su cuidado hasta mi regreso. —sentenció el youkai. —Ella es aliada del Oeste.

—Sesshomaru-sama volverá a ser Lord... —mencionó el zorro —Hideki lo ha visto en nuestro futuro. La Miko también está en ese futuro... Este es sólo el comienzo que vimos en los ojos de un chico...

El youkai ignoró la trampa, esos zorros pensaban que podían jugar con él, pero Sesshomaru era más listo. Siempre hay un precio por saber del futuro, él no tenía ánimos de pagar nada.

—Kagome, espera a Kamemaru y no te separes de él. —Sesshomaru también podía preocuparse. Lo cierto es que no confiaba en ellos, eran zorros.

—Sesshomaru-sama, Kagome-sama... —el pelinegro por fin apareció, al parecer no estaba muy lejos de ellos—supuse que estarían aquí.

—Sesshomaru-sama no puede llevarse a Hideki. —Afirmó el zorro ignorando al recién llegado.

—No es cierto. —Interrumpió el chico —Hideki murió por mi mano y fue traído a la vida por Sesshomaru-sama, su vida le pertenece. Según las leyes del Oeste, el dominio de las almas revividas es bajo el poder de Tenseiga o la piedra meidou, que están en poder de la actual familia noble. Por lo tanto sus vidas son pagadas con lealtad.

Ante esto los zorros callaron y dejaron al grupo entrar, luego de unos pasos el camino se bifurca y toman diferentes destinos, Kagome ve con nostalgia la espalda del youkai que ahora se aleja y susurro un «Regresa pronto» a su nuevo aliado, está muy segura de que él la escuchó, porque ella sabía de lo que el olfato y oído de un perro eran capaz.

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Aún continuaban en las escaleras del santuario, cuando un pequeño niño zorro de hermosa cola plateada se acercó a ellos, levantó su máscara y unos brillantes ojos morados aparecieron.

—El gran maestro los espera, humanos Hekigan —realizó una reverencia y luego los invitó a seguirlo.

El templo era grande, espacioso y muy limpio. Un pequeño zorro plateado era lo único que estaba dentro de él. Kamemaru reverencio al zorro, Kagome hizo lo mismo extrañada, ante sus ojos el zorro se transformó en un anciano encorvado, calvo, de ojos cerrados y espesa barba.

—Sois los humanos que acompañan a Lord Sesshomaru —afirmó — Soy Mizu y soy tan viejo como este templo.

—Pero la mayoría de estos youko apenas reciben su novena cola. —recordó la chica.

—Kyuubi, acaso prefieren ver esa forma? —el anciano se transformó en zorro otra vez para luego crecer, a su vez ocho colas más aparecieron y la cara inocente del zorro cambió a un rostro feroz de grandes fauces y ojos rojos. Kagome tuvo miedo, Kamemaru se veía tranquilo, el Kyuubi volvió a ser el anciano.

— ¡Ya entendimos! —grito la chica. — ¿Que es usted? ¿Qué quiere de nosotros?

—Preguntas correctas, Miko muy lista —contestó. A la azabache no le hizo gracia.

—Quiero conocer al humano poseedor del don Utsuroname. —el anciano encendió una llama de fuegos fatuos, que se ensancho delante de ellos.

—Qué es eso?... —episodios del pasado eran vistos por ambos azabaches.

—Mí habilidad es transmitir mis pensamientos a través de mi fuego de zorro, también puede ver tus pensamientos con sólo ver tus ojos, Miko. —Rio el anciano —El azul es un color muy transparente, más fácil de leer que el dorado.

Kamemaru se sintió observado, ese maestro de todos los zorros era muy peligroso, si Hideki le mostró sus visiones a través del pensamiento, era probable que estuviera en problemas.

—Está hablando de Sesshomaru? —Preguntó confundida —Si se atreve a leer sus pensamientos, él lo asesinara... No creo que le guste con lo orgulloso que es.

El youko lanzó una carcajada.

—Una humana muy interesante acompaña al Lord del Oeste y el camino que toman los lleva a un fin —el anciano vio de Kagome a Kamemaru. —Un final muy fuera de lo común.

—Ya estoy cansada de las insinuaciones, ¡Sesshomaru y yo no somos nada! ¡Entiende! ¡Yo no me voy a enamorar de él y dudo mucho que él se enamore de mí! —se levantó enojada y salió del templo.

Las llamas del zorro mostraron a una muy feliz señora del oeste cargando a su hijo recién nacido en brazos, junto al Lord del Oeste en el palacio de la montaña.

—Su madre puede meterse en problemas, Kamemaru-ouji.

El chico salió del lugar, entendiendo menos que su madre la razón de aquello, se alegaba de no ser expuesto ante su madre o peor aún: su padre.

Encontró a Kagome cerca de un gran árbol de cerezos, no sabía que decirle, ella volteó y vio que se acercaba.

—Debes estar cansado de oír eso ¿No? —le dijo con melancolía —Yo estaría igual, si vengo del futuro y escucho cosas que no son. Tu padre... me gustaría saber quién es.

—Desconozco las circunstancias que llevaron a mi nacimiento, al principio pensé que él me odiaba; nada de lo que hacía era suficiente para satisfacer las expectativas de esa persona, lo que para mí era mi máximo nivel de perfección, él lo consideraba mediocre. Lo que a otros sorprendía, para él no significaba nada —respondió, Kagome se giró hacía el chico con lágrimas en los ojos —Después me di cuenta, que mi padre me preparaba para sobrevivir en este mundo.

— ¿Dónde estaba yo? ¿Dónde Sesshomaru? —Ella no pudo contener el llanto. Esa persona a la cual desconocía le parecía muy lejana, era tan incierto conocer del futuro, más ahora que conoció a su hijo y se encariñó de él, con mucha más razón quería conocer a su padre.

—Siempre estuvieron a mi lado.

Kagome corrió a abrazarlo, ella tenía miedo porque antes no se dio cuenta, estaba cegada por odio y resentimiento, InuYasha ocupaba mucho espacio en su cabeza. Cada vez que ella comparaba a los hermanos Inu descubría una nueva virtud para el mayor y un nuevo defecto para el menor. Lo peor de todo era que cada vez que negaba algo entre ella y el youkai, sus oídos y mente le jugaban una mala pasada. Ella se acostumbró a la confusión, tanto que negarlo era de poca importancia, además ella era la única que lo negaba porque él youkai no abría la boca para hacerlo. Cada vez que lo negaba le parecía más cierto; ella prometió no enamorarse del youkai y mantendría su promesa. Porque aunque eso pasara no existía garantía ni posibilidad de que sus sentimientos fuesen correspondidos.

—Debes de decirme... —le suplicó en su abrazo —Porque yo no sé si tomaré la decisión correcta... ¡Quién es tu padre!

—No puedo decirte, fue un error que descubrieras la verdad —La tomó por los hombros y vio directo a sus ojos — ¿Por qué estás tan confundida? Cuando mi padre salve tu vida, la confusión de tu corazón se irá, no habrá elección, él no es alguien que te hará elegir.

Azul con azul chocando, en unos determinación, en otros miedo. ¿Cuánto tiempo iba a pasar hasta que las palabras se vuelvan hechos? Realmente desconocía todo lo que tenía que ver con sus padres.

El estoico señor del Oeste y su frágil señora, el fuerte príncipe del Oeste, el hanyou más poderoso que existe. Esas leyendas era historia. Su padre se perdía por temporadas, a veces en compañía de su madre, a veces sólo. Una vez le tocó acompañar a sus padres en una rápida visita a las tierras del Este, donde conoció otro lado de sus padres.

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Poco antes de que la existencia del Neno-Kubi fuese noticia por la región, la sospechosa actitud del Lord del sur obligó a Sesshomaru a visitar a su aliado más poderoso: El Este.

La región del Este era habitada por los dragones, se creía que ellos eran los guardianes entre un mundo y el otro, por eso habitaban en las aguas. La catarata cristalina que nacía de una de las montañas y formaba un hermoso lago, era sin duda la entrada al palacio del Este, ubicado detrás de dicha catarata.

— ¡Sesshomaru! ¡No quiero ir al Este y dejar sólo el Oeste! ¡Hay rumores de guerra!

—Kagome, nadie sería tan estúpido de atacar el Oeste, es el castillo mejor ubicado estratégicamente y cuenta con los youkais más fuertes por aire y tierra.

—Del único lugar donde podemos esperar un ataque es la parte trasera del castillo, por el lago. —agregó el joven ambarino.

—Aun así, tenemos ventaja sobre el enemigo, el lago está al pie de la montaña, y ese es nuestro flanco mejor equipado y vigilado.

—Nos pasará igual que el caballo de Troya... —dijo la Miko con ironía. —Vámonos de una vez!

La familia salió volando, Sesshomaru llevó a Kagome y Kamemaru los seguía de cerca, al salir del bosque ven a Jaken con An-Uh.

Bajaron a tierra, la Miko subió en el animal junto al sapo y volvieron a volar.

—Sesshomaru... —dijo la azabache mientras volaban, el youkai comprendió su temor, Kagome le tenía terror a los dragones del Este, un posible terror derivado del 'casi me mata un dragón' cuando InuYasha intentaba superar a su padre.

—No te alejes de mí —le respondió con total determinación —No los dejes ver tu miedo.

Kamemaru sabía poco de estas historias, Jaken era un narrador muy ferviente cuando de congraciarse con su joven amo se trataba. Con su madre era diferente, a veces discutía con ella y le decía cosas que un sirviente no debe decir a su amo; la gota que derramó el vaso fue que su padre no hacía nada con Jaken, fue él quien una vez lo escuchó llamarle 'Insufrible mujer humana' desenvainó su espada y amenazó de cortarle el cuello si algo similar se volvía a repetir, su madre quedó muda de asombro.

— ¿Está bien que Kamemaru vaya con nosotros?

— Es un evento donde toda la familia debe estar presente, al igual que toda la familia del Este.

El camino fue largo y duro tres días mientras Kagome y An-Uh descansaban. Al llegar a las cataratas el miedo de Kagome fue reemplazado con asombro, era un bello lugar, un dragón emergió del agua al justo momento en que la Miko iba a tocar la cortina de agua.

— Ten cuidado mujer humana, a menos que quieras morir.

El dragón azul río entre dientes hasta que sus ojos negros se toparon con dos pares de ojos ambarinos.

—Ten cuidado de cómo te diriges a la señora del Oeste... a menos que quieras morir —dijo la chillona voz de Jaken, acompañada por una doble mirada asesina de ciertos ambarinos.

— ¡Sesshomaru-sama! —exclamó cayendo al suelo arrodillado. —Pase usted, Seiryuu-sama lo está esperando.

—Pero sí es el hijo del Inu no Taisho... Sesshomaru... y su humana... Kagome...

—Seiryuu... el hijo del Ryuukotsusei... No es normal verte sólo...

Las chispas volaban entre ambos youkais.

—Padre... Madre está muy cansada —informó el chico por no decir que la Miko estaba intranquila, por ser perro no importaba lo sutil de su aroma, él lo detectaba rápidamente.

—Kota, lleva a Kagome a una habitación —ordenó el dragón a su sirviente.

—Kamemaru, acompaña a tu madre —Ordenó el ambarino.

Kota obedeció al igual que Kamemaru. Jaken seguía afuera mientras An-Uh pastaba. Sesshomaru observó a su aliado, Seiryuu era tan alto como él, de largos y ondulados cabellos celestes, ojos verdes como esmeraldas y una impertinente personalidad. Dos rayas azules caían de sus ojos en forma de triángulo.

—No voy a negar que es una mujer hermosa y sus ojos azules son tan brillantes como el lago de fuji. —Sesshomaru le dio su mejor mirada asesina —...Pero es toda tuya...

—Vamos a hablar antes de cenar, Seiryuu. —Propuso el youkai ambarino —Así nuestras familias se conocerán mejor en la cena.

—Es una buena idea... —canturreo el dragón al perro. —Hina y los otros estarán contentos...

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Volvió de sus recuerdos cuando escuchó a su madre hablar sobre la presencia de los fragmentos de Shikon. Sintió a su vez aquella maligna concentración de energía y supo que habían encontrado a Naraku.

— Se siente en dirección al bosque —señaló la Miko —me preguntaba porque no encontramos ninguna señal de ellos cuando entramos al bosque.

— Es una trampa. —respondió el chico, su sentido y poder era más fuerte que el de Kagome y Kikyo juntas, gracias a la sangre de su padre.

— Hay que ir por ellos, tú eres fuerte y me vas a ayudar Kamemaru. — Sus ojos antes triste se llenaron de ganas de aventura.

— Sesshomaru-sama dijo que nos quedamos en el santuario.

— Sesshomaru acaba de subir y no sabemos cuándo bajará, además ese narcisista no querría hacer esto a menos que sea para saldar cuentas con Naraku.

— No sé si logre su cometido, pero en mi tiempo el nombre Naraku es sólo una leyenda, un cuento sobre un hanyou responsable de muchos crímenes por la perla de Shikon, que también es un mito.

— Eso significa que de alguna forma eliminaremos a Naraku... y Sango... El monje Miroku... Shipoo... ellos serán libres de vengar a su familia.

— No estoy seguro, es mejor quedarnos — trató de persuadir a la chica.

— Iré por esos fragmentos — ella tomó su arco con fuerza y se dirigió donde la presencia de los fragmentos se concentraba.

Kamemaru la siguió, su instinto le decía que tendrían muchos problemas.

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Lo siento mucho... he tardado más de lo esperado. Por favor espero que la lectura fuese de su agrado. Gracias por sus reviews, no olviden comentar.

Se despide,

Selene T. H.