Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de TheSaintsMistress, yo solo la traduzco.

Ains, ya estoy aquí. Vamos con un capitulo muy entretenido :)


Capítulo 14 - El pretendiente

"Sr. Cullen", anuncié cuando salí de mi oficina. El donador de grandes regalos estaba inclinado sobre su PC, con la mano encajada en su cabello y su ceño fruncido entre las cejas. De inmediato se enderezó con el sonido de mi voz y me miró con curiosidad. Era bueno ver que era capaz de reconocer quién era el jefe cuando estábamos en el trabajo. Edward podía ser el líder en todas las cosas relacionadas con Renee y Charlie... pero en Amanecer, yo mandaba, y me sentía aliviada de que él no necesitara que se lo recordaran. "Camina conmigo", incliné mi cabeza hacia la derecha y comencé a caminar en esa dirección sin esperar su respuesta.

Le oí correr hacia mí y entonces estuvo a mi lado, continuando con mi ritmo militar. Estuve muy contenta de saber que incluso después de mi show vergonzoso de esta mañana todavía me encontrara relativamente bajo control en su presencia. Era lo suficientemente honesta como para ser capaz de admitir que mi tranquilidad se basaba únicamente en el hecho de que Edward parecía ser un sueño extremadamente sólido. Tras sus palabras de despedida esta mañana, o mejor dicho tras las palabras imaginarias inventadas por mi mente demasiado paranoica, me dirigí hacia la cocina, buscando a Charlie, quien ya estaba despierto y vestido, como me esperaba.

"Quería darte las gracias por aclarar lo ocurrido anoche con el tablero de Scrabble", le dije a Edward, manteniendo mis ojos en frente de mí y asintiendo con la cabeza hacia las personas que me saludaban.

"Oh... yo...", él balbuceó a mi lado. "No puedo recordar...", me miró de reojo mientras nos metíamos por otro pasillo.

"¿Haberlo aclarado?", terminé la frase por él.

"Sí", él admitió con una sonrisa tímida.

"Oh, bueno, eso sin duda explicaría la interesante conversación que he tenido con mi padre esta mañana", le dije con una sinceridad falsa.

"Mierda", respiró a mi lado, haciendo que la esquina de mi labio temblara ligeramente.

"Mierda sería una descripción muy precisa de la discusión tan incómoda que he tenido con Charlie en relación a las palabras de argot para varios genitales masculinos", asentí con la cabeza y le ofrecí una sonrisa tensa a medida que pasábamos al lado de Jessica Stanley, quien una vez más nos proporcionaba una visión de su mala cirugía de pechos. Ella entrecerró sus ojos hacia mí en respuesta, eso me pilló un poco por sorpresa. Jessica y yo en realidad nunca habíamos estado bien, pero siempre poníamos un esfuerzo para parecer civilizadas en la oficina.

Extraño.

"Hola Eddie", ella murmuró mientras la pasamos, y literalmente, pude sentir los pelos de mi cuello ponerse de punta. Que asqueroso.

"Buenos días Jessica", Edward la saludó alegremente y yo rodé los ojos.

"¿Estarás libre para tomar un café sobre el mediodía?", ella le preguntó mientras yo mantenía mi ritmo rápido, lo que obligó a Edward a moverse conmigo.

"¡Te lo haré saber!", él le dijo por encima de su hombro.

"Pfff", el sonido salió de mi mente antes de que pudiera apoderarme de mi irritación irracional y Edward respondiera con una risa suave. Lo que fuera. De todas formas, ¿por qué iba a querer tomar un café con esa rubia tonta? En las profundidades de mi mente esperé y recé para que Jessica no se hubiera enterado de mi arreglo con Aro, o con Edward para el caso.

Elegí ignorar el sentimiento que me carcomía y me centré en examinar el asunto. "¿Sabías que he tenido que averiguar a través de mi propio padre que a eso también se le puede llamar palo de mocos?", con eso Edward se carcajeó. Yo fruncí el ceño, algo que efectivamente silenció su risa.

"Maldita sea, Bella...", levanté mis cejas hacia él en señal de advertencia. "Señorita Swan", rápidamente se corrigió a medida que llegábamos a la zona de recepción que conducía a la oficina de Aro. "Yo ni siquiera lo pensé... mi mente estaba en otra parte", le miré expectante, cruzando los brazos sobre mi pecho, esperando pacientemente a que él dijera una oración completa. "Tú lo podrías haber aclarado también", él me señaló acusadoramente, me recordó a un niño siendo regañado por robar galletas.

"Recuerdo claramente que yo tenía una muy buena razón para excusarme", susurré con fuerza y moví la cabeza hacia él con decepción. Sabía que probablemente estaba siendo muy injusta, y aunque esta mañana estaba dispuesta a asumir la responsabilidad por mis acciones, anoche fue su culpa y él debería haber tenido la precaución de guardar las palabras tan inapropiadas que escribió.

"No importa, señorita Swan", respondió Edward en voz baja. "Se necesitan dos para... jugar".

Me reí con sarcasmo por su intento de bromear. Ese hombre era incrédulo y molesto, pero muy guapo. Mierda, esta mañana realmente había jodido mis sentidos. Los hombros de Edward se relajaron un poco y sus labios se detuvieron en una sonrisa de medio lado.

"Está bien. Trataremos de ser más cuidadoso en el futuro", admití más rápido de lo habitual. Quiero decir, ese hombre me había dado el mejor orgasmo en años, seguramente le podía dar un poco de espacio sólo por esta vez. "Sé que estamos fingiendo estar involucrados, pero incluso si fueras mi novio real, que dejases huellas de un comportamiento inapropiado para que mis padres las encontraran seguiría siendo inaceptable".

"Lo seré", él estuvo de acuerdo y se metió las manos en los bolsillos de sus pantalones, lo que me hizo llevar inadvertidamente mis ojos a su ingle. ¡Oh, vamos! Levanté mis ojos hacia los suyos de manera acusadora y resistí el impulso de abofetear su carita bonita mientras él me miraba con arrogancia.

"Te estás volviendo bastante cómodo a mi alrededor, Sr. Cullen", se encogió de hombros. "Sugiero que lo disfrutes mientras dure. En poco más de cuatro semanas las cosas volverán a la normalidad", él se encogió de hombros otra vez, lo que me molestó hasta el extremo. "Parece que tu educación es decepcionante una vez más".

"He aprendido cuando... ¿cómo decirlo?" - él me miró de reojo y levantó una mano a su barbilla simulando que pensaba - "callarme".

Le miré con la boca abierta, la posibilidad de que Edward supiera exactamente lo que había sucedido esta mañana, una vez más volvió a allanarme. "¿Qué se supone que significa eso?", mi corazón estaba golpeando en mi pecho y sentí la sangre subir a mis mejillas.

Me miró inocentemente por un instante y luego se encogió de hombros... una vez más. "Yo sé cuándo hablar, eso es todo".

"¿Y no crees que ahora es un buen momento?", tragué saliva espesa mientras miraba sus expresiones faciales con cuidado, temiendo la posibilidad de que pudiera estar dándome a entender que había estado despierto a lo largo de toda la... cosa. Si él era tan bueno en 'saber cuándo hablar', como él decía, ¿habría tenido el mismo control esta mañana? Él había decidido hablar sólo después de que me corriera, ¿eso indicaba que había estado despierto mientras yo me liberaba en su muslo?

"No", pasó su mano libre por su pelo, distrayéndome un poco. "Quieres comenzar una pelea y yo no voy a caer en eso".

"¿Crees que...?", me callé cuando Eric Yorkie hizo su camino más allá de nosotros, mirando nuestra acalorada discusión con suspicacia. "¿Crees que quiero discutir contigo?", dije en voz baja.

"No. Creo que necesitas discutir conmigo", él dijo simplemente.

"No tengo ni idea de dónde quieres llegar con esto". ¿En serio? ¿Qué demonios quería decir?

"Lo único que digo es que creo que te sientes mejor cuando discutes conmigo. Te ayuda a mantener el control", suspiró pesadamente en respuesta.

"Eso es ridículo. Yo no necesito pelear contigo para saber que tengo el control de esta situación", respondí obstinadamente e incliné la barbilla en desafío.

"¿Lo ves?", sus labios se fueron hacia arriba en una sonrisa diabólica antes de caminar varios pasos para estar más cerca de mí, haciendo que mi espalda golpeara la pared de detrás de mí con un golpe resonante.

"Sr. Cullen", le advertí con los labios apretados mientras mis ojos escaneaban nuestro entorno frenéticamente, temerosa de que alguien en la oficina se hubiera dado cuenta de nuestro enfrentamiento. Lo último que necesitábamos ahora era que la gente empezara con los chismes.

"Señorita Swan", él respiró cerca de mi cara e hizo que mis ojos volvieran a él. Él estaba de pie tan cerca de mí que casi podía saborear el calor de su piel, y el cosquilleo familiar entre mis muslos se disparó una vez más. "Yo no creo que tengas el control que te gustaría tener".

"Creo que no me conoces en absoluto, Sr. Cullen", contesté fríamente, pero mi rostro estaba inflamado y mi estómago en nudos.

"Te conozco mejor de lo que piensas", sus ojos estaban ardiendo en los míos y el significado detrás de sus palabras, aunque no me quedaba claro, se estaba cociendo a fuego lento detrás de las manchas verdes de su iris.

"No tengo tiempo para esto", le dije con un suspiro tembloroso y traté de alejarme de él, lo que era difícil ya que el espacio que quedaba entre su cuerpo y el mío era prácticamente inexistente.

"Oh, yo tampoco", él se rió suavemente y dio un paso atrás. "Ya ves, tengo esa jefa implacable que viene a trabajar a Amanecer todos los días, prácticamente enterrándome bajo todos los mensajes de correo electrónico que me envía".

"Bien, entonces" - enderecé mi camisa con manos temblorosas y me aclaré la garganta a propósito - "mejor nos vamos".

"Sí", su voz fue casual, pero su mirada electrizante. Se estaba convirtiendo en algo casi imposible para mí el respirar bajo su mirada caliente. "No me gustaría que sacaras tu látigo", él me guiñó un ojo, y yo le odié, y le quise, y le odié otra vez en el lapso de dos segundos.

"¿No te gusta eso?", yo respondí secamente antes de pensar en las consecuencias de mis palabras. Sentí mis mejillas calentarse, pero mantuve mi expresión facial neutral.

Edward se me quedó mirando por un momento, sus ojos de algún modo se oscurecieron y sus labios se separaron ligeramente. Pude sentir mi respiración cortarse y la sangre en mis oídos mientras mi cuerpo respondía a los signos de la atracción. En este mismo momento, él era el hombre más peligrosamente sexy que había visto nunca.

Él rompió el hechizo riéndose oscuramente antes de girarse y marcharse con pasos firmes y decididos.

Mierda.

Mi pecho se contrajo y me di cuenta de que había estado conteniendo la respiración. Tomé varias respiraciones profundas y rápidas y apoyé la espalda contra la pared, relajando mis piernas temblorosas.

¿Qué demonios había sido eso?

Para: Bella

De: Edward

Asunto: Re: Esta noche

Querida señorita Swan (estoy siguiendo con las formalidades ya que todavía estamos técnicamente en el trabajo).

¿Cuáles son los planes para esta noche?

Un intrigado Edward

Para: Edward

De: Bella

Asunto: Re: Re: Esta noche

Estimado Sr. Cullen (estoy de acuerdo en que debemos atenernos a ciertas formalidades cuando aún nos encontremos en la oficina).

Mi madre y Alice han hecho planes a mis espaldas, por lo que parece que esta noche voy a ser objeto de una noche de chicas.

Bella

Para: Bella

De: Edward

Asunto: Re: ¿Noche de chicas?

Querida señorita Swan,

¿Una noche de chicas? Suena siniestro. ¿Puedo preguntar? ¿Habrá almohadas involucradas?

Un prodigioso Edward

Para: Edward

De: Bella

Asunto: Re: ¿Crees en el hada de los dientes?

Estimado Sr. Cullen,

Siento ser la que te diga que el que las mujeres tengan peleas de almohadas cuando están juntas es un mito dicho durante siglos por los adolescentes tristes y solitarios.

Parte del mito, sin embargo, suena a verdad hasta el día de hoy. Si me encuentras con demasiados productos en el pelo, las uñas de color rosa y en un alto nivel de azúcar, por favor no me juzgues. No tengo otra opción cuando se trata de Alice.

Bella

Para: Bella

De: Edward

Asunto: Re: Mal despertar

Querida señorita Swan,

Estaría mintiendo si te dijera que tus palabras no me dejan un poco decepcionado y triste. Yo fui ese chico solitario una vez, y siempre estaré agradecido de que el mito no me fuera quitado en mis años de adolescencia.

Aunque estoy seguro de que tener productos en el pelo y las uñas de los pies de color rosa sin duda será un shock para tu sistema, no puedo imaginar lo incómodo que estará tu padre en el mismo estado. Por favor, dime que no participará en las actividades de esta noche.

Un triste Edward

PD: ¿Estás tratando de decirme que no hay hada de los dientes?

Para: Edward

De: Bella

Asunto: Re: El pasatiempo americano

Estimado Sr. Cullen,

No estoy segura de si debería ofenderme o estar agradecida de que no me veas con productos en el pelo y las uñas de color rosa. Tienes que saber que no me cuesta ser tan femenina como el resto de las chicas, a pesar de que me vea obligada.

Sin embargo, estoy muy aliviada sabiendo que Charlie no va a tomar parte en nuestras actividades. Sin embargo, él estará viendo deportes muy varoniles y bebiendo cantidades obscenas de una buena cerveza (obviamente no Budweiser) con Jasper.

Por lo tanto, tienes la noche libre, Sr. Cullen. Estoy segura de que estarás encantado de saberlo.

Bella

PD: Por supuesto que existe... junto con Santa Claus y el tupé de Donald Trump.

Para: Bella

De: Edward

Asunto: Re: Cambio de lugar

Querida Bella,

Estoy seguro de que eres tan joven como el resto de tu especie de por ahí y te aseguro que nunca he querido dar a entender lo contrario. Personalmente, soy un fan de las uñas rojas... muy sexys...

Aunque estoy bastante contento de tener la tarde libre, como tú dices, yo pensé que podría ser un buen descanso para Charlie el salir de casa.

Emmett y yo nos vamos a reunir para tomar unas cervezas después del trabajo en un pub local (he decidido comentártelo por aquí antes que discutirlo en persona), y he pensado que podría ser una gran oportunidad para que Charlie... soltara su pelo, por así decirlo, aunque no tanto como Donald. Jasper podría unirse, ya que tenían planes similares a los míos.

Heineken o nada para Edward.

PD: ¡Oh vamos señorita Swan, todo el mundo sabe que Santa Claus no es real!

Para: Edward

De: Bella

Asunto: Re: Qué amable de tu parte

Estimado Sr. Cullen,

Estoy bastante sorprendida por tu sugerencia, e igualmente complacida (soy consciente de que has elegido discutir esto conmigo por aquí). Se lo voy a sugerir a Charlie y a Jasper y te lo haré saber.

Esto es realmente innecesario y una vez más tengo que darte las gracias por ir más y más allá.

Tengo la clara impresión de que estabas molesto conmigo esta mañana. Por lo tanto, ¿debería preguntarte? ¿Por qué tan complaciente?

Bella

PD: El hada de los dientes tiene halitosis.

Para: Bella

De: Edward

Asunto: Re: Un hombre de palabra

Querida señorita Swan,

Te prometí actuar como tu novio hasta las cinco semanas que dura nuestro acuerdo (y que tan gratamente me has recordado esta mañana), y sacar al padre de mi novia a tomar cervezas con mis amigos parece un comportamiento de un novio.

Me parece recordar la secuencia de los acontecimientos de nuestra reunión de esta mañana ligeramente diferente a ti. ¿Podría ser debido al hecho de que todavía albergabas fantasías sobre Santa?

Tu amigo imaginario Edward

PD: El hecho de que admitas el aliento desafortunado del hada de los dientes hace que admitas su existencia.

De: Bella

Para: Edward

Asunto: Re: RSVP

Estimado Sr. Cullen,

He hablado con Jasper y él está más que dispuesto a reunirse contigo. ¿Me ha dicho algo sobre la posibilidad de que tú le conozcas? No estaba seguro. Le he dado tu número y te llamará para confirmar la hora y el lugar para esta noche.

Te agradezco tu gesto, Edward.

Bella

PS: He elegido ignorar tu comentario sobre Santa, y el hada de los dientes para el caso.

Para: Bella

De: Edward

Asunto: Re: Bella

Querida señorita Swan,

¿Cuál es el apellido de Jasper? Fui a la escuela con un Jasper Whitlock, pero sus padres lo trasladaron a Texas después de noveno grado y perdimos el contacto.

Hay muchas maneras de mostrar tu agradecimiento a un hombre, señorita Swan.

Un Edward deseando magdalenas.

Para: Edward

De: Bella

Asunto: Pequeño mundo

Estimado Sr. Cullen

¡Bueno, yo nunca lo haría! En efecto el apellido de Jasper es Whitlock. Qué extraño es que conozcas al marido de Alice, ¿no? Estoy segura de que tendréis un montón para poneros al día.

Para que lo sepas, Jasper es consciente de nuestro acuerdo, así que no tienes que ir con cuidado. Sin embargo, agradecería que os abstuvierais de hablar de mí esta noche mientras Charlie esté con vosotros.

Ya he admitido que te haré magdalenas Sr. Cullen, también soy una mujer de palabra, aunque no lo creas.

Bella

PD: Ahora voy a una reunión con uno de mis escritores y me temo que su aliento le dará a tu hada de los dientes un poco de dinero.

OoOoOoO

"Bueno, Jasper dice que conoce a Edward", Alice me susurró mientras yo ponía los últimos toques al pastel que había horneado para la fiesta de esta noche.

"Sí, ¿qué loco es eso, no?", levanté un dedo cubierto de pastel de zanahoria helado y lo probé antes de poner una cantidad fuerte en toda la esponja húmeda.

"Jasper dice que va a aparentar que se conocen desde que vosotros empezasteis 'a salir' ", hizo las comillas en el aire y metió su dedo en el tazón donde había estado el mío un segundo atrás. "Esto está taaaan buenooo", ella gimió mientras apretaba los ojos con fuerza y pasaba el pastel en torno a su lengua. Me reí suavemente y continué el proceso de preparación.

"Edward ha dicho lo mismo, así que espero que sean capaces de llevarlo a cabo".

"Entonces, ¿cómo van las cosas entre vosotros dos?", Alice apoyó su espalda contra el borde de la encimera de la cocina, cruzando las manos sobre su regazo.

"Bien", me encogí de hombros, sin mirarla a los ojos. Alice me conocía durante mucho tiempo y seguramente se daría cuenta de que sí había algo que me preocupaba.

"¿Qué ha pasado?", pequeña entrometida.

"No es nada que realmente quiera discutir", yo fruncí el ceño y me concentré intensamente en poner la guinda del pastel.

"¿No es nada que quieras discutir con nadie? ¿O sólo conmigo?", pude decir que estaba ligeramente ofendida y suspiré con resignación.

"Con nadie".

"¡Pero yo no soy nadie, soy tu mejor amiga!", escuché el puchero en su voz y levanté mis ojos hacia ella en tono de disculpa.

"Vamos Alice. Sabes que te lo diría si pudiera. Es que... es vergonzoso".

"¿Para él o para ti?", ella era como un maldito sabueso, centrando sus sentidos en el objetivo.

"Para mí", susurré con voz cansada.

"¿Qué has hecho?", Alice estaba prácticamente rebotando con una curiosidad reprimida.

"Ahora no, ¿de acuerdo?", le rogué mientras levantaba el pastel y lo colocaba en la mesa de la cocina junto con todas las otras delicias dulces que ridículamente habíamos preparamos para la noche de chicas.

"Hola chicas", oí la voz de mi madre desde la sala de estar. "¿Todo estás listo?".

"¡Entra Renee!", Alice la llamó desde detrás de mí antes de colocar una mano sobre mi hombro. Yo volví la cabeza para mirar su rostro sonriente. "Ya me lo contarás más tarde, ¿vale?".

"Sí, mucho más tarde. Mañana, incluso", estuve de acuerdo y me dirigí hacia la nevera para coger la jarra de sangría. "¿Vais a tomar algunas copas de vino?".

"No lo voy a olvidar, Bella", Alice me avisó con una mueca juguetona.

"Sí, sí. Sólo coge las copas", me olvidé de su persistencia e hice mi camino hacia Renee, quien estaba tirada en el sofá de la sala iluminada por el tenue resplandor de decenas de velas encendidas.

"¿Lista?", me preguntó con una sonrisa mientras yo colocaba la jarra sobre la mesa.

"¡Oh, sangría!", Renee exclamó en respuesta y se cambió de posición con entusiasmo.

"Tomaré eso como un sí", me reí y caí en una silla frente a ella.

"Deberías ver todo lo que Bella tiene allí, Renee", Alice dijo cuando entró con las tres copas de vino en una mano y una bandeja de comida para picar en la otra.

"He estado oliendo ese pastel horneado durante toda la tarde, Ali. Estoy prácticamente lista para atacar esa cosa", Renee se rió y comenzó a verter sangría en las copas que Alice había colocado sobre la mesa.

"Sólo otra media hora para darle tiempo a que se haga del todo, entonces podremos comérnoslo o atacarlo, lo que prefieras", le sonreí a Renee sobre el borde de mi copa antes de tomar un sorbo.

"Esto es bueno", Alice asintió en aprobación mientras tomaba un sorbo de su copa y luego iba a encender el equipo de música. Ella apuntó al equipo y la ronca voz de Amy Macdonald llenó la habitación.

"Me encanta esta canción", Renee sonrió con tristeza y se inclinó hacia atrás contra los cojines del sofá, cerró los ojos y fue a buen ritmo de Rock and Roll.

Las tres cantamos junto al coro y luego espontáneamente reventamos en carcajadas.

"La música folclórica irlandesa está muy subestimada", Renee suspiró una vez que se calmó y se acurrucó en el sofá.

"La música Sud Africana también", Alice estuvo de acuerdo con avidez y hundió sus dientes en un pastel de queso.

"¿En serio?", Renee le preguntó con curiosidad. "Yo ni siquiera sabía que tenían música propia. Acepto el tambor africano que siempre se oye en las películas y ya está".

"¿Estás bromeando?", Alice dijo y yo rodé mis ojos.

"Aquí vamos de nuevo", suspiré y me dejé caer contra el respaldo del sofá, tomando grandes sorbos de mi sangría. Levanté la vista para ver a Renee mirarme inquisitivamente. "Lo siento mamá, he escuchado esta historia un millón de veces desde que Alice y Jasper volvieron de su viaje a Sudáfrica".

"¿Por qué estabais en Sudáfrica?", Renee le preguntó a Alice.

"La compañía de Jasper le dio dos entradas para la Soccer World Cup 2010, que se celebró en Sudáfrica, y decidimos hacer una fiesta de ello", Alice explicó con entusiasmo. "Fue increíble, Renee. Debes ir a ver a ese país. Es hermoso".

"Yo tenía la impresión de que había una gran cantidad de delitos por allí", Renee reflexionó.

"Los hay, por desgracia. Pero lo mismo ocurre con la mayoría de otros lugares del mundo", Alice se encogió de hombros y me encontré con que mi sangría estaba casi terminada. Miré el progreso del vaso y noté que me estaba bebiendo bastante rápido mi bebida. ¿A quién le importaba? Había tenido un día estresante y estaba nerviosa sobre lo que estaría sucediendo en el bar con todos los chicos... y mi padre. Me incliné hacia delante para una recarga y saqué mi teléfono del bolso que colgaba a un lado de la silla.

Alice y Renee estaban enfrascadas en una conversación acerca de cómo Sudáfrica era un país no más grande que el estado de Texas, sin embargo, era diez países en uno. Resistí el impulso de rodar los ojos de nuevo. No es que tuviera algún problema con oír hablar de ese país. Alice no era la primera persona en decir lo increíble que era el lugar, y me encantaría verlo por mí misma algún día, pero había escuchado esa historia más de una vez antes, así que desconecté y empecé a enviar mensajes de texto a Edward.

¿Todo bien por ahí? * B *

"... la selva, desiertos, océanos, montañas impresionantes y safaris todo en la expansión de una visión de cien millas", pillé el final de la conversación mientras esperaba con impaciencia la respuesta de Edward. Consideré el hecho de que él no pudiera oír su teléfono en un bar ruidoso y tomé otro trago generoso de mi sangría. Mi teléfono sonó en mi mano y mi corazón palpitó por la espera y el miedo.

Todo bien, cariño. Tu padre es un animal, te lo puedo asegurar. - E

Yo fruncí el ceño ante la reacción de mi cuerpo al leer la palabra cariñosa. Realmente deseaba que dejara de llamarme así, y si él realmente lo necesitaba, me gustaría que sólo lo hiciera cuando mis padres realmente pudieran oírlo y yo pudiera decir lo mismo.

"La banda de Dave Matthews y Seather son sólo un par de bandas de Sudáfrica que han irrumpido en la escena musical estadounidense".

Aww... no te enfades. En mi defensa, tu padre es la causa de mi arrogancia. Él nos está inflando a tequila sin fin. - E

Por favor, ten cuidado. Se dicen muchas cosas cuando se está borracho. Cosas que no se deben. * B *

Yo me mordí el pulgar mientras releía el mensaje de Edward. Sabía que probablemente estaría borracho para el final de la noche. Sólo esperaba que Edward y Jasper tuvieran cuidado de no dejar pasar algo que haría a Charlie sospechar. No estaba tan nerviosa por el hecho de que mis padres se enteraran de la verdad, iban a perdonar mi mentira. Mi único temor era que si se enteraban antes de tiempo, todas las apuestas estarían anuladas, y no habría ninguna razón para que Edward me mantuviera alrededor de él cuando la perspectiva de la publicación de su libro llegara a buen puerto.

Mis labios están sellados. Por cierto, es jodidamente bueno ver a Jasper de nuevo. Supongo que de alguna manera retorcida tengo que darte las gracias por ello. Así que, gracias Bella. - E

Todavía no puedo creer que realmente conozcas a Jazz. * B *

¿Jazz? Bueno, Jazz me ha estado diciendo algunas cosas interesantes sobre ti... - E

Recuerdo claramente pedirte que no hablarais de mí esta noche. ¿Qué te ha dicho? * B *

Me mordí el labio inferior con ansiedad. Tenía miedo de exactamente eso. Yo realmente no quería que hablaran de mí en mi ausencia, quién sabía qué clase de cosas podría decirle Jasper. No era tonta, era muy consciente del hecho de que los secretos que le contaba a Alice, esta a su vez se los contaba a Jasper. Yo había aceptado eso. Lo que ni siquiera había considerado era la posibilidad de que Jasper realmente conociera a Edward, y luego, en un estado de embriaguez, le dijera todos esos secretos.

¿Estamos curiosos? :) A ver... por una parte me dijo que no siempre has sido tan engreída. Al parecer fuiste una niña un poco salvaje. - E

Eso era todo. Iba a matar a Jasper cuando lo viera de nuevo.

En primer lugar: Es de mala educación llamar a alguien engreída. En segundo lugar: si se está refiriendo al show de INSYNC que fuimos, yo era muy joven, estaba muy borracha y estaba bastante enamorada de Lance. * B *

Él respondió casi inmediatamente.

¿El chico gay? - E

Mi corazón se desplomó en el suelo.

¿Él era gay? * B *

¡Mierda B! ¡Desde lo de Martha pasó tiempo en la cárcel! ¿No lo sabías? - E

En serio, necesitaba salir más... o conseguir una televisión. No respondí por un rato, contemplando cómo era posible que no lo supiera. Mis fantasías adolescentes estaban oficialmente aplastadas. Maldita sea.

"... hay muchas buenas causas en las que es fácil participar. Hay tanta necesidad allí", parte de la conversación de Alice y Renee se registró en mi mente mientras me quedaba mirando fijamente el teléfono. La alerta de un nuevo mensaje me hizo reponerme un poco y escuché la conversación apagarse en la sala. Levanté la vista para encontrar las expresiones confusas de Renee y Alice dirigidas a mí.

"¿Está todo bien cariño?", Renee me preguntó sospechosamente.

"Sí. Lo siento. Estaba perdida en mi pensamiento", les di mi respuesta aguada y me di cuenta de que una vez más mi sangría se había terminado. "¿Alguien quiere más?", pregunté mientras cogía la jarra.

"Ponme un poco más", Renee declaró de manera brillante y Alice empujó su copa hacia mí. Rellené nuestras copas y una vez más me senté.

"Creo que tu padre y yo deberíamos ir a Sudáfrica para nuestro aniversario", estuve a punto de derramar toda mi bebida sobre mí mientras observaba a mi madre estúpidamente.

"¿Estás bromeando?", declaré, lamiendo la sangría derramada en la palma de mi mano. "África es peligrosa y está lejos y tú no sabes nada sobre el lugar".

"Alice me ha contado un poco. ¿No estabas escuchando?", Renee dijo con confianza.

"Sólo tienes que ir a Europa", ignoré su argumento.

"Europa está sobre valorada", Renee miró obstinadamente a Alice.

"No, no lo está", miré a Alice, quien se encogió de hombros con indiferencia. "Es hermosa, es segura y nunca has sido".

"Hace frío", lancé mis manos en alto rindiéndome y decidí poner mi atención de nuevo en mi Blackberry, sabiendo que todavía había un mensaje no leído de Edward.

Deberías comprarte una televisión, cariño. Al menos Justin sigue recto y disponible. - E

Yo reí en voz baja y respondí.

"¿Estás enviando mensajes sexuales a Edward?".

"¡Mamá!", grité por la humillación. "Te juro que no sé de dónde vienes con esas nociones. No estoy enviándole mensajes sexuales a Edward".

"Está bien si lo haces, cariño. Tu padre y yo lo hacemos todo el tiempo", Renee se encogió de hombros y Alice se rió un poco divertida. Ella nunca había soportado bien el beber.

"No he escuchado eso", declaré poniéndome de pie. "¿Alguien quiere pastel?".

"¡Sí, por favor!", Alice aplaudió por la emoción.

"¿Necesitas ayuda?", mi madre se ofreció a regañadientes. Yo sabía que ella prefería charlar con Alice sobre su vida sexual. Siempre había sido así con estas dos. Hablaban de sexo como podrían hablar del clima.

"No", sacudí la cabeza y prácticamente corrí hacia la cocina, llevando mi teléfono conmigo.

Justin no es tan pálido. Yo soy más pálido que él. ¿Me estás diciendo que no me encuentras atractivo? - E

Resoplé mientras leía su mensaje. Si Edward tuviera idea de lo atractivo que lo encontraba, estaba segura de que estaría corriendo hacia la puerta. Ignoré su mensaje por ahora y me ocupé de cortar y preparar las rebanadas del pastel de zanahoria. Equilibré los tres platos y con mi teléfono me dirigí hacia la sala de estar solo para encontrar a mi madre y a Alice cantando y bailando con la música a todo volumen.

"¿Adam Lambert? ¿En serio?", pregunté mientras ponía los platos en la mesa.

"¡Oh, Bella!", Alice declaró mientras balanceaba sus caderas al ritmo de la música. "Sabes que lo amo".

Me reí de su intento de baile sexy y centré mi atención en la pantalla de mi teléfono una vez que tomé un pedazo del pastel. Buenísimo, si se me permitía decirlo.

Veo que has decidido no responder. Probablemente es mejor de esa manera. Hay una gran cantidad de alcohol donde estoy y no me opongo a ahogar mis penas. - E

Ojalá fuera tú. Renee y Alice están bailando a Adam Lambert en mi sala de estar. Mátame. Ahora. * B *

Dirigí mis ojos con cautela hacia las dos payasas bailando, habían olvidado el pastel. A veces pensaba que había sido cambiada al nacer. Alice era un partido mucho mejor que yo para Renee.

No puedo simpatizar más. Si te sirve de consuelo, Emmett y tu padre han hecho un pulso en la última media hora. - E

Me reí de la imagen. Nunca había conocido a Emmett antes, pero en base a algunas cosas que Edward me había mencionado en el pasado, Emmett parecía un tipo enorme.

¿Ya habéis discutido vuestra vida sexual? * B *

No lo hemos hecho, pero la noche aún es joven. - E

"¡Vamos Bella! ¡Ya es hora de la manicura!", Alice exclamó en voz alta, obviamente sintiendo los efectos de la sangría.

"Sí, dile a Edward buenas noches, cariño", Renee me sonrió cariñosamente. "Los dos son tan lindos juntos", ella le dijo a Alice.

"Sí", Alice respondió dulcemente, a pesar de que nunca nos había visto a Edward y a mí juntos.

"Son todo el uno para el otro, lo juro", Renee se burló. "Y Dios mío, ¿ese chico está caliente o qué?".

"Mamá", suspiré y bajé mi cabeza hasta mis manos por la vergüenza.

"¿Qué? Lo está, ¿no estás de acuerdo, Alice?", se rió de mi malestar.

Alice me miró con una sonrisa malévola y yo rodé los ojos por enésima vez hoy.

"Lo estoy, Renee", ella aceptó alegremente. "Es un verdadero rompecorazones".

Esperemos que no, me dije a mí misma amargamente. Esperemos que no.

Era más de medianoche cuando finalmente llegué a la cama. Alice se había ido, prometiendo tomar un taxi debido a su estado de ebriedad y acordamos que Jasper vendría mañana a buscar su coche.

Me di una ducha rápida, me puse otra camiseta y pantalones cortos y caí en la cama como una persona muerta. Esta noche había sido agotadora por decir lo menos. Habíamos consumido grandes cantidades de sangría, había comido más pastel que María Antonieta y pintado con éxito una mayor cantidad de piel cuando finalmente hicimos las manicuras.

Edward me dijo que no lo esperara hasta mucho más tarde, asegurándome que iba a cuidar bien de mi padre. Aparentemente el pulso de Emmett y Charlie había creado un gran revuelo en el pub y aún estaban haciendo apuestas cuando Edward me envió un mensaje después de las once.

Me despertó un ruido alto. Mis ojos legañosos se abrieron para encontrar a Edward tropezando por la habitación, con el pie agarrado con las manos.

"¿Qué estás haciendo?", le dije mientras miraba la hora. "Son más de las tres", declaré de manera acusadora.

"Lo siento", dijo él y dejó caer su pie. "Me he golpeado el pie contra tu messs... mess..."

"¿Mesita de noche?", terminé la frase por él y me encontré riéndome de su estado de embriaguez. Él estaba de pie al lado de la cama, mirándome como un niño perdido. Su cabello era un completo desastre, sus ojos estaban inyectados de sangre y su piel se veía más pálida que de costumbre. Había manchas de cerveza en su camisa blanca y sus pantalones vaqueros estaban sucios. "¿Qué te ha pasado?".

"Tu padre es un monstruo", suspiró dramáticamente e hizo un puchero con sus bonitos labios.

"¿Cómo está él?", le pregunté, sentada con la espalda recta y tirando de las sábanas para que Edward entrara en la cama sin obstáculos no deseados.

"Mejor que Emmett", se rió en voz alta y luego se silenció con un dedo en los labios. "Lo siento", él medio susurró medio gritó y yo luché por controlar mi propia risa.

"¿Vas a darte una ducha?", pregunté mientras veía que me observaba con los ojos vidriosos.

Frunció el ceño profundamente en respuesta y esta vez dejé escapar la risa de mi boca. El Edward bebido era malditamente adorable.

"Entra", le señalé la cama, tratando de mantener mis frases cortas y fáciles de entender. "Te voy a traer agua y alguna aspirina".

Él asintió entendiéndome mientras yo me levantaba y me dirigía hacia la puerta del dormitorio. Al pasar sentí su mano en mi brazo y me di la vuelta para mirarlo con sorpresa. Edward me estaba mirando, y la vaguedad de su expresión de hacía unos momentos atrás parecía haber desaparecido. Parecía casi sobrio mientras me miraba pensativo.

Él torpemente giró su cuerpo hasta que estuvo frente a mí y luego soltó mi brazo sólo para levantar sus dos manos hasta mi cara. Salté un poco por el movimiento inesperado y tragué grueso mientras él se acercaba sin romper el contacto visual ni un momento. Tragué saliva espesa mientras estábamos allí, mirándonos el uno al otro, y estaba segura de que él podía ver a través de mí. Mis manos temblaban un poco mientras colgaban inertes a mis costados.

"Eres una mujer hermosa, Bella Swan", él susurró suavemente e hizo que mi corazón aleteara.

Hubo una estampida de mariposas en mi estómago mientras yo le miraba estupefacta. Sus pulgares se movieron lentamente sobre mis mejillas y las acarició con suavidad. Yo parpadeé rápidamente, tratando de contener las lágrimas provocadas por su declaración aparentemente sincera. Nadie me había dicho un cumplido de manera sencilla y honesta y era impresionante y aterrador al mismo tiempo.

"La mujer más hermosa que he visto", murmuró pensativo mientras sus ojos me escaneaban la cara y paraban en mi labio inferior, el cual me estaba mordiendo sin querer. Movió el pulgar hasta mi boca y suavemente soltó mi labio de entre mis dientes y lentamente pasó el pulgar por mi labio inferior en una caricia suave.

"Lo haces cuando estás nerviosa, ¿lo sabías?", me preguntó suavemente mientras levantaba sus ojos hasta los míos, el verde de sus iris era claro y brillante. Era deslumbrante. Sacudí la cabeza, la cual todavía se encontraba entre las garras de sus manos.

"¿Te pongo nerviosa, Bella?", una vez más tragué grueso cuando sus ojos parecieron oscurecerse y la intensidad de su mirada se multiplicó por diez. Él me estaba mirando sin parpadear, y todo mi cuerpo estaba zumbando con un sentimiento de alegría que nunca había sentido antes. Todo acerca de este hombre me estaba inquietando. Él levantó la comisura de su boca y mi aliento casi atrapó el calor de su mirada.

"Por supuesto que no. Nada te pone nerviosa, ¿verdad, Bella?", abrí la boca para contestar, pero parecía que no podía encontrar las palabras. Edward dejó caer sus manos de mi cara y dio un paso vacilante hacia atrás. Inmediatamente le sujeté de los brazos, pero él los apartó y cayó torpemente en la cama con un gemido.

Yo estaba ahí, mirándolo con estupor, incapaz de mover mis pies pesados. Él estaba mirándome a través de sus pesados párpados, con el rostro impasible. El mundo se sintió como si estuviera inclinándose sobre su eje, y por un breve momento me planteé exactamente lo sobria que estaba, allí de pie, mirando a ese hombre exasperante.

"Estaré de vuelta enseguida", le dije, y finalmente encontré la fuerza para alejarme de su mirada. Mi cabeza estaba positivamente tambaleándose mientras cogía una aspirina del armario de la cocina y una botella de agua de la nevera. No tenía ni idea de lo que acababa de pasar, sólo sabía que Edward oficialmente me había despojado de todas mis defensas. Entré en mi habitación y lo encontré tumbado sobre su lado de la cama con nada más que unos bóxers negros. Sus zapatos, sus pantalones vaqueros y su camisa estaban en un montón desordenado a los pies de la cama. Con mucho cuidado coloqué la aspirina y el agua en la mesita de noche junto a él y suavemente hice mi camino hacia mi lado de la cama, con cuidado de no despertarlo. Me deslicé por debajo de las sábanas y me acosté sobre mi espalda, mirando al techo sin comprender. El momento que habíamos tenido Edward y yo pasaba por detrás de mis ojos y me fue imposible conciliar el sueño. Nunca había estado tan asustada antes. Este hombre no tenía absolutamente ninguna idea de cuánto poder tenía sobre mí. Demonios, incluso yo no lo había sabido hasta hacía un momento.

"Bella", Edward graznó a mi lado. Me volví para mirarlo y encontré su cabeza girada hacia mí, con los ojos todavía cerrados. Él movió su brazo fuertemente sobre mi torso y me acercó más a su lado. Mi respiración se cortó por sus movimientos inesperados e inmediatamente me puse rígida en su agarre. Lentamente él movió su cabeza hasta mi hombro y descansó allí, respirando pesadamente en mi cuello. Estaba congelada, mirando con los ojos abiertos en la oscuridad. "Yo estaba despierto", él susurró en voz tan baja en mi oído que tuve que preguntarle que lo repitiese.

"Digo" - murmuró él, provocando que un escalofrío corriera por mi columna mientras sus suaves labios rozaban el lóbulo de mi oreja - "que estaba despierto".

Mi corazón estaba golpeando en mi pecho mientras consideré sus palabras. Parecía como si mi cuerpo ya hubiera conectado los puntos, pero mi cerebro confuso estaba luchando para entender lo que estaba tratando de decirme.

"Esta mañana", respiró con voz ronca en mi oído e hizo hincapié en su confesión, moviendo lentamente la mano que había puesto sobre mí y colocándola suavemente entre mis piernas. Mis caderas automáticamente se empujaron contra su mano en parte reconociendo el calor dentro de mí y en parte en estado de shock. Jadeé audiblemente, la sangre corría por mis oídos y llenó el silencio de la habitación con un leve zumbido.

"Mierda", respiré absolutamente mortificada y complacida mientras Edward decidía frotar mi centro suavemente, antes de levantar la mano a mi lado.

"Mhhh-hmmm", él asintió y levantó un poco la cabeza mientras su mano agarraba la parte de atrás de mi cuello con firmeza, volviendo mi cara hacia él. Lo miré en silencio, atónita, incapaz de formar un pensamiento coherente, por no hablar de estar indefensa. Él se lamió los labios lentamente, con los ojos entornados por el alcohol, o debido a algo completamente diferente. Algo por lo que me encontré jadeando bajo su mirada. Algo fuerte e inevitable.

"Me lo debes", él murmuró antes de que chocar sus labios contra los míos. Sus labios eran muy duros y sin embargo increíblemente suaves mientras me ahogaba con su pasión. Era un beso solitario. Sin succión. Sin lamidas. Sólo una sólida declaración… o una promesa, si queréis. Él se alejó antes de que yo tuviera la oportunidad de devolverle el beso, o empujarlo lejos. Bueno, ¿a quién estaba engañando? Él se alejó antes de que tuviera la oportunidad de meter mi lengua en su deliciosa boca.

"Dulces sueños, cariño", él me susurró antes de alejarse de mi cuerpo, dándome la espalda y cayendo en un sueño casi instantáneo.

No había palabras para describir mi estado de agitación mientras yacía congelada sobre mi espalda, mis partes íntimas ardían por sus caricias, mis labios hormigueaban debido a su beso y mi cerebro estaba total y absolutamente... jodido.

Una cosa era cierta, la supe mientras me quedaba allí mirando al techo sin parpadear y con mi cuerpo inmóvil en estado de shock, Edward Cullen era mucho mejor actor de lo que supuse... y eso parecía ser sólo uno de sus muchos talentos endemoniados.


¿Qué os ha parecido? Aunque estaba medio dormido y borracho parece que Edward ha confesado que estuvo despierto esa mañana, ¿no?

A ver qué hace Bella a partir de ahora y despues de ese "restregón", jajaja. Os subiré un adelanto durante el fin de semana ;)

¡Nos vemos el lunes! :)


Muchas gracias por seguirme y comentarme en esta historia:

aleshita-luvs-paramore, Milita Cullen, Cullen Vigo, Shibubi, Rosi22, VaNeSaErK, pekascullen, ryomahellsing, AnnBitchCullen, elena robsten, AnnieFP, torposoplo12, anita cullen, Mentxu Masen Cullen, Aleowo, beakis, milisil, Jess Wayland Cullen, Inkdestiny, ludgardita, sophia76, lizco2, JeniZuluCullenM, Konnyxa, ini narvel, DarkWardObsession, Alex-Cullen-Pattinson, Loonydraconian, Luz, Alejandra, Sofy Vicky, DaniiEverdeen, lovebyInspired, HoneyStewart, Cath Robsteniana, Roxcio, SteFi-Art, patymdn, mirylion, Mareenma, LuluuPattinson, Ely Cullen M, ViviORD`Cs, MaxiPau, chusrobissocute, Pamelita, Milhoja, Patchmila Cullen Mellark, felicytas, karenov17, Diana Prenze, Madriguerita, Gusdha, TheDC1809, Mary Cullen, AlejandraZJofre, Kdaniela, fer93vulturi, twilight-love1694, XkanakoX, Heart on Winter, Tita Moon, Naida Lilith, EmilyLuchia, yiyu46, RaqLopez, freckles03, sandra32321, CindyLis, Rocxio, maria moreno, fary03, Babyboo27, Marianixcr, Laucami, janalez, gotik pirata, AlejandraZJofre, larosaderosas, Litha McGuiness, sweetdirtydraco, Rossy- Bells- Cullen, greek- cullen, eli1901, leyswan, Lupita Calvo, Esme Mary Cullen, anamart05, Coco Cu, Cindy M Galvez, Lakentsb, EdithCullen71283, Melania, BarbyBells, mariale24, Milee36, SabiaAtenea, belly bells cullen-salvatore, bitha- granger, Kisara Masen, terewee, Monique, Neko de Pattinson, Katiuska Cullen Swan, L´Amelie, kaalii, SofiGM, eddieIlove, 0kallii Cullen, marcecullenswan, Claudia Valencia, antomirok, nadu, luzdeluna2012, carola, Vanina, krisner, ErandiLina, GilbbertaGrell, EleGL, MarieElizabethCS, karlin M, Nilari, Cata.