Harry se alejo de Ginny hasta pasar el campeonato de la Eurocopa, ganando Inglaterra a Italia 350 a 160. Como siempre Harry había sido la sensación del partido y fue nombrado el mejor jugador de Quiddicth de todos los tiempos.
Ginny estaba mucho mas tranquila porque Dean le había dicho que las fotos eran falsas, que Harry nunca había estado con esa mujer y que todo era para perjudicarla, pero aun así se sentía dolida por la actitud de Harry el día de la pelea con Dean. Ron trato de convencerla que cualquier hombre en el lugar de Harry hubiera actuado igual y mas porque James le había dicho que durante el tiempo que no estaba Dean los frecuentaba y el no había estado enterado. Pero ninguno de los dos le dijo que Harry sabia de la existencia de esas fotos y que se las habían mandado a ella.
Una tarde Ginny se encontraba revisando exámenes en la mesa del comedor mientras que James tomaba una siesta, había un completo silencio en la casa cuando tocaron la puerta.
- Hola – era Harry quien no se había atrevido a usar sus llaves por la vergüenza que sentía con Ginny.
- Hola ¿olvidaste tus llaves?
- No – le mostró sus llaves en la mano – pero preferí mejor tocar.
- ¿Cómo estas? – le pregunto Ginny volviéndose a sentar para seguir con sus exámenes – Me imagino que feliz por el campeonato, felicidades vi las noticias, James estaba muy contento.
- Si tuvimos suerte – dijo Harry entrando a la casa y cerrando la puerta tras de el.
- ¿Suerte? Pues eso no dicen los comentaristas de deportes, dicen que eres el mejor y que por ti Inglaterra ganó el Mundial y la Eurocopa. Te adoran.
- ¿Dónde esta James?
- Dormido.
- Ginny quería hablar contigo sobre la última vez…
- Olvídalo Harry.
- No, fue un idiota al comportarme así y decir…lo que dije – bajo la mirada – estaba muy enojado y dije cosas sin pensar…por favor perdóname.
- No te preocupes, lo mejor será que hablemos del divorcio, ya falta muy poco y tenemos que ponernos de acuerdo en todo lo referente a James: cuanto tiempo va a estar con cada uno, lo que le vamos a decir…
- Ginny…
- Había pensado en que estuviera contigo los fines de semana, podrías pasar por el los viernes y traérmelo el domingo…
- Ginny…
- En vacaciones yo preferiría que estuviera conmigo en navidad así que podría pasar contigo las vacaciones de verano…
- Ginny ¿puedo hablar?
- Claro, pero por favor no quiero discutir.
- Yo tampoco – se sentó enfrente de ella – yo voy a hacer todo lo que tu decidas, todo lo que tu quieras sin poner ninguna objeción.
- ¿Lo dices en serio? – pregunto dudosa frunciendo el ceño, esa actitud no era para nada de Harry cuando se trataba de James.
- Si, solo te pido dos cosas.
- No voy a permitir que lo saques del país, ni que te lo lleves a tus giras.
- No, no es eso. Te pido que este tiempo que nos queda de matrimonio me dejes quedarme aquí con ustedes.
- Esta bien – dijo después de pensarlo un rato - ¿y que mas?
- Y…que este tiempo que estemos juntos sea como hace 5 años – Ginny frunció el ceño de nuevo - ¿Recuerdas cuando nos íbamos a caminar por la noche, cuando nos íbamos a bailar, las noches platicando por teléfono de todo y de nada al mismo tiempo?
- No te entiendo.
- Ginny quiero que este tiempo seamos amigos, si nos vamos a divorciar al menos quiero que James se quede con una buena imagen de nosotros.
- Tienes razón ¿Qué le vamos a decir cuando nos divorciemos?
- Eso lo hablaremos después.
Durante la primera semana Harry se mostraba de los más entusiasta posible. Ginny se había sorprendido que eso de ser "amigos" se lo había tomado muy en serio. Para empezar no quiso dormir en su cama, dormía en el piso encima de muchas colchas; nunca intentaba besarla en la boca, le daba los buenos días con un beso en la mejilla o cuando llegaba de sus entrenamientos; cuando salía de viaje solo le decía a donde iba pero nunca a que, pero eso si le llamaba por las noches y le empezaba a hacer platica de muchos temas hasta que Ginny le decía que ya no podía mas con el sueño.
Una noche Harry estaba jugando con James en su recamara cuando tocaron la puerta, Ginny quien se encontraba en la cocina fue a abrir sorprendiéndose de la persona que le sonreía en la puerta.
- Dean ¿Qué haces aquí? Harry esta en la casa, por favor vete – le decía nerviosa.
- Salúdame primero antes de correrme.
- ¿Quién es Ginny? – pregunto Harry saliendo de la habitación – Hola Dean.
- Hola Harry – Ginny veía preocupada a Harry esperando que en cualquier momento otra vez se enojara.
- Gracias por venir, espero no haberte llamado en mal momento.
- No claro que no, ya sabes para mi es un placer cuidar a James.
- ¿De que están hablando? – pregunto Ginny que no entendía nada de lo que estaba pasando.
- Le pedí a Dean si podía quedarse con James esta noche, lo que pasa es que quería invitarte a cenar y a bailar – le dijo Harry - ¿Qué dices, aceptas?
- Pero…
- Anda acepta Ginny – la alentó Dean – seguro pasaran un buen rato.
Ginny, aun confundida, acepto salir con Harry. Primero habían ido a cenar a un restaurante que habían conocido en aquel tiempo, recordando aquellos momentos. Después se fueron a bailar al mismo lugar donde Harry la había llevado el día de su cumpleaños. En ningún momento hablaron de su relación ni de James, eran simplemente Ginny y Harry.
- Tengo algo que decirte – le dijo Harry caminando con las manos en sus bolsillos por una de las plazas de Londres Muggle.
- ¿Qué? – le pregunto Ginny sin dejar de comer su cono de nieve de chocolate que se le había antojado mucho.
- Compre una casa a la orilla del mar – Ginny se detuvo viéndolo sorprendida – no es la gran cosa de hecho ahorita la estoy remodelando ¿Por qué te detienes?
- No por nada, es que me sorprendió, tú nunca te habías interesado en comprar una casa, pensé que te gustaban los hoteles.
- Si me gusta vivir ahí – le dijo limpiándole la boca porque tenía un poco de nieve en el labio – pero no voy a llevar a James a vivir en un hotel.
- Si tienes razón – le dijo triste al recordar que faltaba muy poco para que el se fuera.
- ¿Qué te parece si mañana me acompañan tu y James a ver los avances? Creo que solo falta el diseño de interiores, quiero que el cuarto de James este decorado con muchas snitches – le decía emocionado – tiene un jardín muy grande para que pueda correr y jugar hasta cansarse y a unos cuantos metros esta el mar, por todas las ventanas se pueden ver las olas y al abrirlas se siente la brisa en tu cara.
- Suena bien – le dijo sentándose en una de las bancas.
- ¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?
- Estoy cansada nada mas, hace mucho que no bailaba.
- Bueno pues vamos a descansar entonces.
Al día siguiente Harry llevo a Ginny y a su hijo a su casa. James estaba feliz, corría de un lado a otro sin parar. Harry hablaba con los trabajadores que estaban remodelando la casa mientras que Ginny daba un recorrido para conocerla toda. Aun le faltaba mucho, no estaba pintada, ni amueblada pero aun así a Ginny le parecía hermosa. Era muy grande a su parecer, estaba acostumbrada a su casa pequeña que esa le parecía una mansión. Subió al segundo piso y encontró la habitación que seria de James, había unos señores decorándola con snitches por toda la pared, salio de ahí y entro a otra habitación que supuso que seria la de Harry, era la mas grande de todas y tenia una ventana que abarcaba la mayor parte de la pared y a lo lejos se podía ver el mar, Ginny pensó en como iba a disfrutar Harry esa casa cuando ya estuvieran divorciados, se imagino un sin fin de fiestas y en esa habitación un sin fin de mujeres. Lo que le extraño es que no tenia absolutamente nada y ninguna persona estaba trabajando ahí.
- ¿Señora Potter? Mi nombre es Richard Knight, soy el diseñador de la casa.
- Mucho gusto Richard.
- Puede llamarme Richie, bueno así me dicen todos.
- Bueno entonces puedes llamarme Ginny.
- Seguro – le dijo con una risita que a Ginny le pareció como medio afeminada, pero sin duda una gran persona – traigo el catalogo de las pinturas, los diseños, los acabados tenemos tanto trabajo.
- Si me imagino, esta casa es muy grande.
- Si pero gracias a Dios ya esta usted aquí, el Sr. Potter nos venia diciendo que vendría desde la semana pasada y nada y solo retrasábamos el trabajo.
- No lo entiendo ¿para que me querían a mí?
- Pues porque el Sr. Potter dijo que usted es la que iba a decidir como quedaría el diseño de la casa, lo único que nos dijo fue de la recamara de su hijo.
- No, no creo, debe de haber un error.
- Hola Richie – le dijo Harry entrando a la habitación - ¿me permites hablar un momento con mi esposa?
- Claro Sr. Potter, estaré abajo con todos los catálogos listos para empezar a decorar la casa.
- Seguro, gracias – Harry espero a que estuviera solo con Ginny – perdón por no haberte dicho esto antes. Ginny quería pedirte de favor si me ayudabas a decorar la casa, yo soy pésimo en esto y me encantaría que tú lo hicieras. Además creo que eso ayudaría a James a que vea que no hay mucha diferencia entre tu casa y la mía.
- ¿Ninguna diferencia? – le sonrío Ginny – Harry tu casa es enorme, yo creo que mi casa es la cocina de la tuya.
- No exageres, entonces ¿cuento con tu ayuda?
- No se exactamente que tienes pensado…
- Hazlo como tu quieras, de veras a mi no me importa, tu decide todo y compra todo lo que tu quieras, solo díselo a Richie y el se encargara de traerlo.
- Pero me imagino que tienes algo en mente, algo que te guste…
- Fotografías – Ginny frunció el ceño sonriendo – si muchas fotos, así como en tu casa que tienes fotos de tus papas, de tus hermanos, de Ron y Hermione.
- Me refería a algún color, si quieres cortinas o persianas…
- Ah eso, no tú decide.
Ginny le ayudo a Harry con su casa, Richie la visita casi a diario para ponerse de acuerdo en cada cosa, pero le decía que no podía ir a ver la casa porque quería que fuera una sorpresa cuando estuviera lista. Ginny dudaba mucho de quererla ver, cada vez se acercaba mas la fecha del divorcio y ver a Harry tan contento le dolía aun mas. Sentía como si ella fuera la única que estaba sufriendo porque todo terminara y no podía evitar llorar de solo pensar que ella y Harry estarían separados y que el tal vez pronto formaría su propia familia.
Y así fue precisamente como la encontró Hermione: llorando en la sala de su casa con un bote de nieve de chocolate en la mano.
- ¿Otra vez llorando y otra vez comiendo?
- No lo puedo evitar Hermione.
- ¿Estas sola?
- Si – le dijo metiéndose una gran cantidad de nieve a la boca – Harry llevo a James al parque.
- ¿Ya le comentaste tus sospechas?
- No aun no, he pensando que mejor mañana temprano voy a ir a San Mungo para confirmarlo, no quiero decirle ahora que esta muy contento.
- ¿Y tu crees que no se pondría mas contento si le dijeras que estas embarazada?
- No lo se, además no se si en realidad lo estoy - sacaba mas nieve del bote y hasta llenar a tope la cuchara se la metió a la boca.
- Pues viendo como comes…
- Tengo que hablar con Harry, no se cuales sean sus planes, anda tan contento…tal vez…
- No empieces otra vez Ginny.
- Hermione ya ni me busca, no se acerca a mí al menos para platicarme algo de la casa o de alguien que conoce, me trata como una simple amiga. He estado pensando que tal vez este saliendo con alguien porque a veces se va de viaje y se que no tiene partidos por ahora y si anda tan contento es porque…
- No le dijiste nada de James porque siempre pensabas en la felicidad de el.
- Si lo se, pero si estoy realmente embarazada no se va a querer divorciar de mi hasta que nazca el bebe para darle su apellido y tal vez eso arruine sus planes.
- Weasley tenias que ser – le dijo Hermione rodando los ojos – terca a mas no poder. Mañana te acompaño a San Mungo y si realmente estas embarazada se lo vas a decir sea cual sean los planes de el.
Para sorpresa de Ginny Harry se fue de nuevo a Francia esa misma mañana en que ella iba a ir a San Mungo a confirmar su embarazo, no le dijo cuando regresaría pero que esperaba que no fuera por mucho tiempo.
El le llamaba por las noches pero ella quería decirle en persona que estaba esperando otro hijo de el, tenia que hablarlo de frente para saber que iban a hacer de ahora en adelante.
- ¿Cuándo regresas?
- Espero que mañana por la tarde ¿estas bien? Te escucho un poco preocupada.
- Si estoy bien. Harry tenemos que hablar.
- Ginny aun falta tiempo para el divorcio, no adelantes las cosas por favor.
- En cuanto llegues quiero hablar contigo.
- Esta bien.
Pero cuando llego Ginny lo noto aun más feliz que antes. Dudaba tanto en decirle de su embarazo pero no iba a cometer el mismo error dos veces, tenía que decírselo. Le había pedido a Hermione que se llevara a James a su casa para poder hablar tranquilamente con el.
- Harry tenemos que hablar – le dijo Ginny llegando a su casa después del kinder.
- ¿Y James?
- Se fue con Hermione.
- Bueno a el lo llevare mañana, vamos quiero que me acompañes a mi casa Richie me dijo que ya estaba lista.
- No creo, tenemos que hablar.
- Si esta bien, pero hablaremos allá, solo te estaba esperando para irnos – la tomo del brazo y aparecieron frente a la casa. Ginny sintió que iba a vomitar en ese instante pero logro contenerse.
- No vuelvas a hacer eso.
- Perdón debí avisarte, vamos entremos – le decía emocionado.
La casa estaba mejor a como se lo había imaginado, definitivamente no era lo mismo verlo en los catálogos que frente a ella. Todo era como ella lo había pedido pero muchísimo mejor. Había una chimenea en la mitad de la sala adornada con fotografías en donde estaba ella con James y otras el día de su boda con Harry. La cocina era de ensueño, había un horno grande para hacer pasteles y todos los utensilios necesarios para hacerlos, se extraño porque eso no se lo había dicho a Richie pero pensó que como a Harry le gustaban mucho los pasteles tal vez contrataría a un elfo domestico. Subieron al cuarto de James, Ginny no pudo evitar sonreír de solo imaginarse a su hijo durmiendo en esa cama enorme llena de juguetes, definitivamente Harry había pensando en como mantener contento a su hijo a pesar de la separación de ellos. Cuando entraron a la recamara principal no pudo sentir como un golpe en el pecho, era simplemente lo mejor. La cama, los muebles, el tocador, las lámparas, todo era de lujo.
- Creo que te luciste al escoger todo esto – le dijo Harry con una sonrisa.
- Espero que no hayas gastado mucho dinero, Richie nunca me quiso decir el costo…
- No te preocupes, a mi me encanta.
- Que bueno que te guste, ese era el plan. Harry tenemos que hablar.
- Lo se, yo también quiero hablar contigo. He estado tratando de posponerlo porque tenia unos pendientes pero ya todo quedo solucionado – le dijo sacando unas fotografías de un cajón del buró y dándoselas a Ginny.
- ¿Cómo…? – le dijo Ginny sorprendida.
- Me las dio Dean ese mismo día en que nos peleamos, me dijo que Rita Skeeter te las había enviado.
- Pero me dijo que eran falsas.
- No, no lo son – Ginny sentía que le faltaba oxigeno y volvió a sentir esa sensación que tuvo la primera vez que las vio – esas fotos son verdaderas, estaba en Francia en un bar y ella es Astoria Greengrass.
- No tienes porque darme explicaciones.
- Y el – le entrego otra fotografía – es Draco Malfoy, su esposo. De hecho el también debería de haber salido con nosotros pero prefirieron tomarnos la foto solo a Astoria y a mi.
- ¿Por qué?
- Si fue Rita quien las tomo lo mas seguro es que haya sido por venganza.
- Pero tu ibas a Francia a…
- ¿Buscar a Astoria? Si de hecho si, cada vez que iba a Francia era para buscarla a ella y a Draco. Conocí a Astoria hace tiempo en una fiesta, ella es diseñadora de modas y me propuso asociarme con ella y con Draco para hacer una línea de ropa con mi nombre, Draco es un empresario que maneja artículos de Quidditch y también estaba interesado en fabricar una escoba que llevara mi nombre. En aquel tiempo no me importaban mucho los negocios, solo quería jugar Quidditch y nada más. Pero después de que nos casamos volví a ver a Astoria y me dijo que aun tenía los diseños exclusivos de ropa deportiva así que decidí verlos y me gustaron. Después hable con Draco y estuvimos viendo muchos artículos de Quidditch que están diseñando pero aun no tienen el suficiente capital para fabricarlos, así que si nos asociamos podríamos sacarlos a la venta y utilizar mi imagen como publicidad.
- ¿Me estas diciendo que quieres invertir en un negocio como lo hiciste con mis hermanos?
- No Ginny, te estoy diciendo que me retiro del Quidditch para dedicarme a los negocios.
- ¿Cómo? – Ginny no lo podría creer.
- Si, renuncie al equipo de Inglaterra esta mañana.
- Pero Harry estas en la cima de tu carrera.
- Por eso mismo, es lo mejor.
- Pero ¿y tu sueño?
- Mi sueño – dijo con media sonrisa y negando con la cabeza – tal vez ese sueño lo cumplí pero no me dio nada de lo que realmente quería, al contrario me alejo.
- ¿A que te refieres?
- Ginny – la tomo de las manos – no me quiero divorciar, quiero estar contigo y con James, ese es mi verdadero sueño. Se que he cometido muchos errores empezando por creer que Dean vivía contigo cuando regrese a buscarte el día que supiste que estabas embarazada de James.
- ¿Qué? ¿Pero tú regresaste?
- Si Ginny yo regrese como te lo había prometido y te vi abrazada a Dean y después el abrió tu casa con las llaves y pensé que…
- Pero era porque me sentía mal – le dijo recordando aquel día.
- Si lo se…leí el diario – Ginny abrió los ojos sorprendida – lo leí todo y créeme que nunca me había sentido tan miserable. Por culpa de mis celos arruine todo lo que pudo haber sido algo maravilloso – ella se soltó de el y le dio la espalda pero el inmediatamente volvió a ponerse frente a ella viéndola a los ojos – Ginny te amo y lo se desde la primera vez que hicimos el amor y desde entonces nunca te he dejado de amar. He sido un idiota por todo lo que hice y lo que deje pasar pero créeme que estoy tan arrepentido. Lo único que quiero es que me perdones y que no me alejes de tu lado, por favor mi amor no quiero divorciarme de ti, quiero estar contigo siempre.
- Harry – le decía Ginny sin poder contener las lagrimas y el solo se las limpiaba con sus dedos – yo quería hablar del divorcio porque…
- No Ginny por favor, dame otra oportunidad – ella le puso el dedo índice en los labios para que no hablara.
- Porque te quería decir que lo pospusiéramos – Harry frunció el ceño extrañado – porque…Harry estoy embarazada, vamos a tener otro hijo.
- ¿Qué? – le dijo abriendo los ojos de par en par – pero… ¿estas segura?
- Si ya fui a San Mungo y me lo confirmaron.
- Ginny me haces el hombre mas feliz de la tierra – le daba besos en toda la cara – pero ¿Estas bien? ¿Qué te dijo el sanador? ¿Cómo esta el bebe?
- Todo bien – le dijo sonriendo.
- Te amo Ginny.
- Y yo a ti Harry – se besaron suavemente, sin prisas y disfrutando el sabor de sus labios - ¿Estas seguro de renunciar al Quidditch?
- Ahora mas que nunca, no pienso separarme ni un momento de ti ni de mis hijos – la volvió a besar - ¿Qué te parece si estrenamos esta cama?
- Me parece muy buena idea ¡Espera! ¿Qué va a pasar con mi casa?
- Shhh después hablamos de eso, por ahora quiero que seas mía.
La madriguera estaba repleta de niños corriendo de un lado a otro. Había globos, juegos mecánicos, payasos, algodones de azúcar, palomitas, etc. Toda una fiesta en grande. Así es como Harry le quería festejar su cumpleaños a James.
- Mamá por favor quita esa cara – le decía Ginny poniéndole las velitas al pastel.
- Es que no entiendo – le decía Molly con los brazos cruzados – yo siempre hago la comida para las fiestas de mis nietos.
- Pero Harry no quiso que te metieras a la cocina por eso contrato un servicio de banquetes ¿Por qué no vas a platicar? o mira súbete al carrusel con mi papá.
- Bonita me voy a ver ahí.
- Amor ¿Dónde esta la pañalera? Lily necesita un cambio urgente de pañal – le decía Harry cargando a una niña pelirroja.
- Espero que al menos cuando Lily cumpla los dos años me dejes hacer la comida a mí.
- Claro que si señora preciosa – le dio un beso en la frente pero aun así Molly siguió con los brazos cruzados.
- Esta en la sala cariño, te acompaño.
Adentro de la sala se encontraban Fred y George hablando con Draco sobre negocios, así como Astoria y Fleur platicando de su bella Francia.
- Que bárbara Ginny casi ni puedes caminar de lo gorda que estas, creo que Harry con solo tocarte ya te deja embarazada – le decía Fred.
- Si apenas vamos por el tercero – le dijo Harry – Voy a cambiar de pañal a Lily arriba.
- ¿Quién lo diría? El gran Harry Potter, estrella internacional de Quidditch, el hombre mas sexy de todo el mundo mágico, empresario y dueño de una de las tiendas mas grandes de artículos de Quidditch ahora cambia pañales a su hija – dijo George.
- Desde que nació Lily no se separa de ella, creo que se la prestaba a Ginny solo para que le diera pecho porque el no podía – dijo Fred.
- Ya los veré cuando tengan sus hijos y ojala que sean gemelos – les grito Harry desde las escaleras.
- En serio Ginny ¿Cuántos planean tener?
- No lo se, no se porque hacen tanto escándalo nosotros somos siete.
- Si pero ve como termino mamá – vieron por la ventana a Molly que estaba probando cada cosa que estaban sirviendo y como hablando sola.
- Ginny James ya quiere pegarle a la piñata – entro Ron con un bebe pelirrojo de un año.
- Bien por favor avísale a Harry esta arriba con Lily, todos vamos a fuera.
Al terminar la fiesta James estaba feliz, había recibido muchos regalos y había jugado con todos sus primos y amigos de la escuela. Por fin ya en casa, Ginny se quito los zapatos y se metió a dar un baño mientras Harry acostaba a James y a Lily.
- ¿Cómo te sientes? – le preguntaba Harry entrando al baño donde estaba Ginny acostada en la bañera llena de burbujas.
- Mis pies se me hincharon otra vez como en la graduación de los niños del kinder.
- ¿Quieres que te de un masaje?
- No mejor entra aquí conmigo – Harry se quito la ropa y se metió a la bañera acomodándose atrás de Ginny para que ella pudiera recargarse en su pecho – Me consientes demasiado.
- Te amo, además es lo menos que puedo hacer por ti, tú llevas en tu vientre a mi hijo y me has dado dos más.
- James estaba feliz.
- Si me encanta verlo correr, jugar, sonreír y Lily también se divirtió tu papá la paseo quien sabe cuantas veces en el carrusel.
- Creo que el que se quería pasear era el.
- Me dijo que al ver a Lily le recordaba mucho cuando tú eras una niña. James idéntico a mi y Lily igualita a ti.
- ¿Recuerdas el día en que nos conocimos?
- Claro, me ignoraste olímpicamente, creo que por eso me gustaste tanto.
- Me encantaron tus ojos pero nunca pensé que te fijarías en mí.
- Tú eres especial.
- Tantas cosas que pasamos desde entonces, tantos problemas que no pensé que tu y yo termináramos…
- Te amo – le susurro en el oído.
- Le doy gracias a Dios porque siempre fuiste mi destino.
¡Termine! No lo puedo creer, batalle mucho porque no me gusta escribir cosas cursis pero pues así son las reconciliaciones ¿o no?
Muchas gracias a todos por sus reviews y por acompañarme con este fic, que fue una idea mezclada. Al comienzo pensaba en escribir algo como que Harry después de la guerra le había ofrecido estudiar en la mejor escuela de aurores de America y no quería perder la oportunidad y deja a Ginny, pero ella le pide una sola noche. Ginny se va a Francia con Fleur y Bill y queda embarazada pero no le quiere decir a nadie, ni su familia estaba enterada solo Bill, y lo demás igual que aquí…un accidente en donde se necesite a Harry. Después pensé en otro fic basado en una de mis películas favoritas "un lugar llamado Nothing Hill" pero que Ginny era una famosa jugadora de Quidditch y Harry un simple…no se hasta ahí me quede, así que hice una mezcla y esto fue lo que salio.
Creo que hice un intento de epilogo pero hasta ahí, ya no pienso continuar este fic para nada, ahora ya es un caso cerrado y otro fic terminado. Uf! Misión cumplida.
¡MUCHAS GRACIAS A TODOS!
Espero seguir sabiendo de ustedes en "La profecía del hijo del elegido: todo un reto" y el nuevo "Educando a mis padres" como ya saben Harry y Ginny como protagonistas y un poco de Ron y Hermione, y en el ultimo también un poco de Rose y Scorpius (me encantan).
Saludos.
