.

Lleno de una incontrolable bilis nuestro bravo guerrero se adentra a la Ciudadela, la sangre derramada del búho cósmico ha abierto el portal para que Finn pueda avanzar por el extenso sendero de cristal inundado por agua. Espero que su muerte no haya sido en vano, no pude ser así, no debe ser así.

Me preocupo por él; a pesar de las buenas y malas su mente está más afligida que nunca. Se cuestiona su fe desgastada, su corazón, su pureza… ¿Puede acabar teniendo éxito? Phoebe sabe lo que piensas y lo que has hecho Finn, ella lo sabe todo, pero sin importarle tiene la seguridad de que podrás salir vencedor; suplico que no se equivoque. Has visto el mismo infierno levantarse ante tus ojos que ya no hay cosa alguna que te sorprenda, aflija o… atemorice.

La entrada a la Ciudadela conectada por aquel paso era inmensa. Los centinelas no eran amenaza alguna para el Lich, pues estos solo eran servidores de la imponente prisión cósmica. Eran no vivos, no racionales, no inteligentes, no peligrosos.

El coloso siguió avanzando por el mar destrozando los vidrios que se levantaban a lo largo del camino hasta llegar al primer fragmento de cristal flotante en donde sobre este yacían congelados presos algunos de los más peligrosos y malvados criminales a nivel galáctico… la mayoría de ellos habían sido encerrados por el propio Brauner mientras que el otro puñado había sido atormentado intensamente por las iras de Ooo hasta que estos suplicaron la encarcelación eterna.

El humano avanzaba montado en el vigilante mientras miraba a los traidores y bestias atroces que se encontraban ahí encerrados, la nebulosidad creaba un ambiente único e imponente. Siendo mentalmente ordenado el guardia se detuvo en seco sobre el agua, el joven humano miró hacia arriba quedándose completamente atónito por lo que percibió al momento.

-Maldita sea- decía negando con la cabeza- Doble Elefante Telepata de Guerra ¿Pero cómo demonios pudo ser posible?- habló impactado tras verlo

El elefante se encontraba congelado en el cristal superior de la Ciudadela, ubicado en el centro de este, y… aunque pareciera imposible, las verdaderas circunstancias lo permitían, permitían ver al animal guerrero encarcelado. El Elefante Telepata solo obedecía a su amo original con lealtad, al ser privado de este y sin ser controlado por nadie no poseía la auto-protección suficiente para no sucumbir, por ello había sido un blanco fácil de encerrar y privar por la eternidad a voluntad del deseo de uno solo… el ser más obscuro de Ooo.

Aun no salía de sus pensamientos cuando de pronto un agudo y apenas perceptible sonido atrajo su atención absoluta. En esos momentos un suave viento corrió hacia él meneando sus cabellos rebeldes de un lado a otro esperando que fuera aquello. Al cabo de unos pocos segundos finalmente pudo apreciar a la perfección que era; desde la lejanía… por el cristal flotante del otro extremo iban apareciendo los secuaces del Lich junto con un grupo de reos galácticos que habían sido liberados por ellos de los cristales cósmicos de la superficie. No pasó mucho para que algunas manos sobresalieran de la extensa superficie de cristal, más y más manos de criminales galácticos se asomaban de entre el borde y se acomodaban detrás de los obscuros seres haciendo crecer a cada segundo su número. Finn entrecerró los ojos y parpadeó con lentitud observando como sus rivales crecían en número, volteó a ver de nuevo al Doble Elefante Telepata de Guerra haciendo que el gigante escupiera un rayo de su boca para tratar de liberarlo, intento inútil, el cristal rechazó el rayo al instante. Se preocupó de más al no poder liberarlo de su prisión, de su cuello escurrió una gota de líquido salado, en sus ojos se creaba una cara de furia impaciente.

-Comiencen- ordenó serenamente el ser supremo del pequeño ejército

A dicha palabra los criminales avanzaron dirección a él listos para atacar, el guardia retrocedió un poco observando como sus enemigos corrían y se acercaban cada vez más.

-¿Eso quieren? Entonces vengan a por mí- los retó pacientemente

Preparado para la embestida un pensamiento vago inundó su cabeza en segundos, siendo noqueado por este Finn quedó perdido en un recuerdo borroso ignorando por completo a sus enemigos. Su semblante cambió a uno serio y sus ojos se perdieron en la nada, suplicando poder reconocer que recuerdo prevalecía. Le resultaba extraño, pero tenía la sensación de que lo que estaba por hacer ya lo había hecho anteriormente, pero… no sabía la razón exacta del porqué.

Un movimiento brusco por parte del guardián de cristal lo sacaría de sus pensamientos al notar que los criminales trataban de tirarlo al océano aventándose a ellos mismos, el joven sacudió su cabeza volviendo en sí y velozmente contraatacó a sus enemigos.

Al notar que se liberaba de ellos fácilmente Farka asintió lateralmente cruzado de brazos indicando a otro grupo de criminales, estos sin pensarlo corrieron hacia el centinela y dando un gran salto subieron por sus extremidades para tratar de alejar al joven de su control.

-¡Estúpidos!- gritó Finn quitándoselos de los codos

Al ser liberado el guardia soltó un golpe con el puño haciendo que un gran puñado de guerreros salieran volando de la plataforma de cristal y otro muriera aplastado, inmediatamente indicó usar sus dos puños de nuevo para soltar otros brutales golpes, al recibir los impactos el cristal se agrietó por los tiros recibidos, sin embargo aún quedaban muchos más criminales. Desesperado por haber desaparecido a tan pocos el coloso escupió ácido de su boca desintegrando a sus rivales, el ácido carcomió la piel de los reos dejándolos solo en los huesos. Se podía escuchar claramente el gemir de sus hocicos. El adolescente también hacia escupir fuego.

-¡Derríbenlos!

-¡Derríbenlos!- enfatizó otro criminal

Rápidamente los guerreros que habían caído al agua empezaron a subir otra vez por las piernas de cristal del centinela mientras que los que se encontraban en la plataforma tomaron algunas lanzas y látigos para atacar. Primeramente un par de ellos soltaron un latigazo logrando que estos se trabaran en el brazo del guardia, el humano trató de soltarse del agarre pero le era imposible ya que los portadores eran bestias de gran tamaño, sin tener muchas opciones ordenó menear las piernas de cristal para que los reos que estaban trepando por ellas cayeran de nuevo al agua. Siendo aún sometido del brazo y sin poder liberarlo otros cinco presos atacaron al coloso aventándole sus lanzas, estas fueron a incrustarse contra el pecho de cristal, las lanzas atravesaron su anatomía agrietándola y provocando que Finn pegara un grito de dolor junto con el gigante. Con el brazo libre ordenó retirar los látigos de una jodida vez pero aquella acción fue impedida por otro grupillo de gladiadores que tomaron el brazo de cristal desviándolo… acto seguido los látigos jalaron con fuerza para que la muñeca no se moviera, una lanza pegó contra la extremidad logrando que el brazo del coloso se destruyera al instante y cayera al agua perdiéndose en ella.

-¡Haaaaaaaaaaaaaaaa!- Finn ahogó un gemido de dolor

Furioso por lo que los presos estaban logrando imprimió poder en el brazo sujeto haciendo que quedara libre del agarre finalmente, con furia arremetió contra los criminales responsables aplastándolos, ese brutal golpe provocó que la sangre salpicara violentamente contra el suelo, después de ese ataque tomó a los guerreros que tenían los látigos y sujetándolos en manos les arrancó las cabezas con los dientes del centinela y se las tragó aventando los cuerpos decapitados al agua. Pero eso no era suficiente… las criaturas y bestias seguían atacándole saltando encima de su cuerpo, eran como vampiros sedientos de sangre y hambrientos de carne humana, el adolescente se empezaba a hartar de sus presencias pero no podía actuar tan bruscamente, pues el coloso estaba por caer.

Sin aguantar un solo ataque más el guardia de la Ciudadela fue derribado finalmente cuando un recluso le rebanó el pie con sus garras y colmillos, los órganos de este cayeron por el orificio y tan rápido como cayó algunos criminales fueron a con él para seguir atravesándolo con sus armas bajo el agua. Sin escapatoria Finn no tuvo más remedio que saltar al cristal que tenía en frente para no caer. Estando una vez ahí los reos se juntaron acercándosele a una distancia considerable para que se pudiera defender, el joven retrocedió hasta toparse con el borde del cristal y al notarlo portó ambas espadas preparándose para el ataque.

Los guerreros se colocaron en posiciones ofensivas, Finn tan solo suspiró apretando sus espadas en mano. Cuando estaban totalmente listos para embestirlo una vibración proveniente del mar los detuvo en pleno acto, el humano se giró hacia este mirando como su agua se tornaba de un color rojo sangre acompañado de algunos cuerpos que salían a flote boca abajo… confundido por el asesinato fue rotando su cabeza hacia un costado siguiendo el rastro a donde yacía derribado un trozo de cristal en llamas, sin despegar su mirada de ahí observó claramente como siete seres emergían del mar con lentitud. Aquellos que habían emergido eran los caballeros de Cydonia.

-Mierda- musitó el joven bajando sus armas

Sin detener paso e ignorando a todos los presentes, los cydonianos se mezclaron entre la multitud la cual guardó distancia al notarlos. Uno de los secuaces del Lich sonrió de medio lado al ver sus presencias y se acercó hasta ellos con ímpetu seguido de los suyos.

-¡Se supone que vosotros tuvieron que haberlo matado! ¡Debería decirle a mi señor para que se encargue de azotarlos!- dijo Ántrax molesto por el fracaso

Ninguno de los caballeros emitió ningún sonido o movimiento, eso trajo un gran temor al ser obscuro que había hablado.

-No importa- prestó nueva atención dirigiéndose al humano- en cuanto ti, pequeña y mísera plaga… ¿Creíste en verdad que lograrías vencer a mi amo así como así? ¡El señor de las tinieblas y el fuego! ¿Con una espada de mierda y voluntad propia?

-Mientras siga con vida Ooo tendrá esperanza de ser lo que alguna vez fue- respondió

Los seres obscuros comenzaron a mofarse de las palabras que Finn había dicho.

-Jajajajajajajajajajajajajaja- reían groseramente

-Jajaja ¿Esperanza? ¡Mira a tus alrededores! No tienes escapatoria, mucho menos esperanza, habéis llegado hasta este punto solo para morir imbécil, mejor te hubieras ahorrado la molestia de haber llegado hasta aquí- sonrió con malicia- imagina como seré recompensado por mi señor cuando llegue ante él con vuestra cabeza en una bandeja de plata.

El joven soltó un suspiro desgarrador tras escucharlo, su mirada se desvió hacia los caballeros de Cydonia los cuales provocaron más angustia en su cuerpo.

-… Mátenlo- ordenó Ántrax dándoles la espalda mientras se alejaba con los suyos

El líder de los caballeros de Cydonia apretó los dientes y frunció el ceño dirigiéndose al humano con frialdad, este por su parte cerró los ojos y aceptó su cruel destino, el cruel fracasado.

-Lo siento Phoebe, al menos lo intenté- mustió tirando sus espadas con tristeza- mi corazón está preparado para esto.

-¡Ataquen!

En esos momentos los caballeros obedecieron el mandato y al instante comenzaron a actuar. Manteniendo los ojos cerrados Finn escuchó claramente golpes y fieros ataques de parte de los cydonianos, sin embargo aquellas arremetidas no eran contra él, si no contra los presos de la Ciudadela.

-¿Qué? ¡¿Pero qué demonios están haciendo bastardos?!- gritó Farka dándose vuelta y observando como los cydonianos destruían a los reos galácticos

Finn abrió los ojos al instante y miró como en efecto… los caballeros estaban acabando rápidamente con los presos usando el poder de las tinieblas, atravesándolos, degollándolos, desmembrándolos. Cuatro de los caballeros usaron su poder para convertirse en enormes bestias horripilantes y devorar brutalmente a los demás haciendo salpicar su sangre, brazos, piernas; rompiendo huesos, otros dos comenzaron a partirlos a la mitad sustituyendo sus brazos por afiladas extremidades.

-¡Deténganse! ¡Basta!- ordenó Ántrax con temor al ver las escenas ante sus ojos

Los criminales se trataban de defender atacando a sus adversarios pero sus esfuerzos eran totalmente inútiles, los otros seres eran mucho más poderosos que ellos. Tanto fue el miedo y el impacto en la actitud de los caballeros que cinco de los secuaces del Lich pegaron vuelo rápidamente por temor a ser destruidos.

-¡No! ¡¿A dónde creen que van?! ¡Vuelva aquí cobardes!- les gritó Farka observando como la matanza crecía

Mientras los caballeros seguían destrozando a los criminales galácticos su líder mantenía su mirada en el joven con un semblante indiferente y lleno de odio hundiendo sus cejas, Finn lo observó por unos segundos y después prestó atención a la matanza volviendo a mirarlo fijamente con confusión y miedo.

-Kgggggg, rayos- apretó sus mandíbulas- ¡Tenemos que irnos de aquí!- habló Farka

Los ojos de Ántrax se dilataron por completo y en una reacción inconsciente asintió. Sin embargo, cuando estaban por marcharse un caballero tomó por el tobillo a Farka y bajándolo lo partió a la mitad haciendo escurrir sus intestinos con sangre seguido de otros dos caballeros que atacaron a Ruker picándolo sin piedad.

-¡Haaaaaaaa!

-No. ¡Son unos malditos!- gritó Ántrax soltando un golpe al caballero que tenía en frente

Al notarlo el ser paró el puño deteniéndolo por completo y se lo acercó a la cara.

-Shhhhhh- siseó el cydoniano colocándose un dedo verticalmente entre la boca

En esos momentos las fosas nasales de Ántrax comenzaron a escurrir sangre, al igual que su boca, sus oídos y sus ojos. El afectado solo jadeó profundamente de dolor mientras se dejaba caer en el suelo agonizante por la tortura interna.

...

Lentamente los caballeros terminaban de asesinar a todos los presos de la Ciudadela sin dejar rastro de vida. Al terminar con la matanza se juntaron detrás de su líder.

-Estamos a mano- habló este con su voz demoniaca

El adolescente tragó en seco asintiendo con lentitud.

-Vámonos.

El cydoniano se giró alejándose del lugar junto con su clan y mientras se marchaban Finn gimió de alivio observando como los caballeros se alejaban más y más perdiéndose entre el mar rojo que habían provocado. Suspiró pesadamente tras quedar solo, sentía como su adrenalina seguía fluyendo aun en su interior corriendo por sus venas. Sin preámbulos por delante levantó sus armas colocándoselas en la espalda, con una intención bien formada emprendió paso avanzando por la prisión de cristal.

...

Continuaba corriendo entre los cristales que se levantaban y amontonaban entre sí, el rastro de sangre que los caballeros habían profanado corría extendiéndose por el mar sin detenerse, al igual que sus ambiciones. La nebulosa de la Ciudadela se tornó más profunda y magnifica que antes; el joven sentía su corazón latir impetuosamente con cada paso que daba, pronto decidiría el destino final de Ooo.

El camino parecía haber llegado al destino, ante sus ojos, un gigantesco coliseo de cristal que conectaba con un largo puente del mismo se levantaba en la gloria. A los alrededores del templo se encontraban los espíritus de los nueve pecados de la Ciudadela que habían sido esparcidos por Argus, los espíritus se encontraban girando alrededor del coliseo, como los electrones giraban en torno a los protones y neutrones. En el comienzo del puente también yacían cadáveres en descomposición con lanzas incrustadas en sus cuerpos, el aroma de estos no le perjudicaba en nada, pues ahora él era el amo de sus vidas. Finn se detuvo ante el puente y respiró con pesadez delante del coliseo, el momento había llegado… pensante y decidido creó en su mente la cara de su hermosa princesa, su razón de ser, su motivo para vivir, sonrió amargamente.

-No me abandones por favor- musitó dando el primer paso

-Nunca- escuchó una dulce y suave voz en el viento

El adolecente asintió un par de veces y siguió avanzando por el puente de cristal.