Hola…Espero estén todos muy bien, así como yo que a pesar de estar medio enferma (Últimamente me enfermo mucho, todo al extraño clima que hay en mi ciudad) ando disfrutando de la feria de las flores que se celebra toda esta semana en la ciudad de Medellín…Todo tan colorido y bello; entonces antes de que se me pase actualizar esta semana decidí hacerlo hoy miércoles. Cabe decir que aparte de la alegría que me embarga también ando nostálgica pues este es el final del fic…Pero antes de decirles algunas cosillas mas les dejo la final.
Cáp. 14: Felicidad
Tomó la horquilla de mariposa y la puso en los cabellos azabaches de su hija, luego los cepillo ordenadamente y la niña sonrió ante el espejo.
- Estas preciosa mi amor – Tomó una de sus manitas y la giró para que se viera frente al espejo.
- ¿Si? – Miró su vestido color rosa, su favorito, desde ahora, porque su mami se lo habia comprado; tenia un lindo faldón con algunas cintas blancas y doradas, le recordaron a los vestidos de princesas de cuentos de hadas que le leían sus papás en la noche.
- Aja…ahora bajemos
Abajo en la sala se oían las risas y algo de la amena conversación…
- Hasta que las anfitrionas se dignan a bajar – Comentó Miroku.
Una vez abajo la niña corrió a saludar a todos…
- Estas preciosa – La detuvo y la abrazó desde la cintura.
Su vestido era de color rojo, strapless ajustado hasta su cintura y luego caía delicadamente hasta un poco mas arriba de las rodillas, sus cabellos estaban sueltos con algunas ondas, su maquillaje era suave y natural y como joyería usaba un delicado collar, regalo de Inuyasha y el anillo de compromiso que dentro de poco se reemplazaría por uno de matrimonio…
- Hey, aun no es la cena – Bromeó Miroku provocando el sonrojo en Kagome y una fría mirada de Inuyasha.
La celebración trascurrió animadamente, especialmente por las bromas de Miroku y los golpes de Sango y algunos comentarios de Karin que aunque inocentes hacían estallar en risas a todos. En la celebración también se encontraba en anciano Myoga y su esposa, que muy pocos conocían, bueno que nadie conocía, ahh y estaban Kouga, si Kouga y su nueva novia una chica llamada Ayame, muy hermosa cabe decir. La cena estuvo exquisita, el tradicional pavo relleno, patatas asadas, ensalada y el delicioso postre.
Todos entre la cena y la risa charlaban animadamente, las luces del árbol navideño iluminaban la sala, y la casa fuera era igualmente iluminada por fuera con las miles de luces en el techo, el jardín iluminado entre sus rosales y flores de miles de colores, y la primera nevada se dejo caer mágicamente…
A la hora del postre fue servido en la sala bajo el calido y tibio aire de la chimenea al igual que las luces del árbol; se sirvió la tarta de dulce de leche, y galletas de vainilla y chocolate en las cuales Karin estuvo orgullosa de colaborar, y para finalizar algunas tazas de café o leche tibia para terminar la fría noche gratamente.
- ¿Y cuando será la boda? – Preguntó Sango animada.
- Bueno pues esa es una noticia que queríamos darles, nos casaremos para el primero de enero, espero nos honren con su aparición…
- Esto en definitiva hay que brindar – Dijo Miroku, tomó la botella de vino que descansaba en una hielera en la mesa de centro
- Mami tengo sueño – La niña jaló su vestido tallándose su ojito.
- Vuelvo en un momento
- Cuidado – Rió mientras Inuyasha la subía en brazos por las escaleras tropezando cada cuanto, los invitados se acababan de ir y el estaba demasiado juguetón.
- Creo que me lastime un pie – Soportó las carcajadas.
- Bájame
- Mmm no – Dijo dándole un beso que ella correspondió- Te amo…
- Yo también…
Finalmente entraron a la habitación entre risas y besos, la recostó en la cama y se poso sobre ella, quien le quito el saco mientras respondió los hambrientos besos…
- Feliz Navidad – Musitó Inuyasha entre sus labios
El sol entro por las cortinas de color rosa alumbrando levemente la habitación, sus osos de felpa de miles colores y tamaños, sus muñecas y la pequeña mesa de té que tanto adoraba. Giró un poco entre sus cobijas de estrellas abrazándose aun mas a su lindo conejo de peluche, en cuanto el sol le dio de lleno abrió sus dorados ojos y los tallo con sus manitas mientras un bostezo salía de su boca…se sentó en la cama y noto algo…
- ¡Hoy es Navidad! – La niña tiro las cobijas de su cuerpo y abrió la puerta para bajar corriendo por las escaleras
El cachorrito de color blanco alzo su cabecita en cuanto vio a la niña bajar las escaleras y detenerse unos pasos alejado de él…
- Ahh, ¿Eres u perrito? – Preguntó al cachorrito que se levanto y camino hacia la niña inclinada en el suelo - ¡Mami, papi! – Llamo la niña, al momento bajaron ambos con sus pijamas y fingiendo despertar-
- ¿Qué pasa Karin? – Preguntó Kagome bostezando
- Mira, Santa dejo un perrito para mi – Les mostró con el cachorro en sus brazos
- ¿Cómo se llama? – Le preguntó Inuyasha inclinándose a la altura de su hija - Debes darle un nombre…
- Oh, su nombre es… ¡Elvis! – Dijo mirando a su cachorro
- ¿Qué? – Preguntaron ambos riendo
- Ah, tío Miroku tiene videos de ese señor
- Así que Miroku con videos de Elvis, recuérdamelo cuando lo vea – Habló Inuyasha.
El resto de la mañana abrieron los regalos que "Santa" dejo en su casa, Karin estaba dichosa con su cachorro y su nueva muñeca y su casita de muñecas. Inuyasha dio a Kagome un prendedor de diamantes azules, y un vestido que le pidió usar en la noche…pervertido, el regalo era mas para el que para ella, si claro, Inuyasha recibió un Rolex y una cadena con las iniciales de sus dos amores…ya se imaginan no…
- Saben que me gusta más que estos regalos – Dijo Karin de repente - Que los tengo a ustedes conmigo…
- Los declaro marido y mujer…puede besar a la novia – Proclamó el padre.
Sonrió frente a ella y levantó el velo descubriendo su rostro y posando sus labios en lo suaves de ella.
Salieron de la iglesia bajo una lluvia de arroz y pétalos para la fertilidad, ya saben, subieron al carro antiguo que los llevaría al salón de la recepción.
- Señora Taisho permítame decirle que luce, exquisita – Susurró para inclinarse a atrapar sus labios.
Paso sus manos alrededor del cuello y luego se separo de él…
Aunque él no bromeaba, su vestido era de impecable blanco, strapless entallado con pedrería, hasta la cintura y luego caía en un amplio faldón estilo princesa hasta los pies; sus cabellos estaban medio recogidos dejando caer algunos cabellos suaves en rizos; su maquillaje era natural y el pequeño brillo rosa que usaba o que Inuyasha quito le daba un toque de inocencia. El estaba vestido de esmoquin negro, con un moño en su cuello y una flor en su pecho, sus cabellos descansaban en su espalda tomados en una coleta baja.
Luego de media hora el carro llego al lugar de la recepción, en el salón ya estaban sus invitados, solo sus amigos mas cercanos y algunos compañeros de trabajo de los de más confianza, era una amena celebración con bastante privacidad y un lindo toque romántico…
Su boda habia sido más que perfecta, estaban solo las personas que quería y se casaba con el mejor hombre del mundo…
Ya Kagome cálmate Karin estará de maravilla tu disfruta tu luna de miel – Dijo a su amiga con la pequeña en brazos.
- Adiós mi amor – Le dio un beso en los cabellos a su hija que sonrió - Gracias Sango…
- No es nada, pásenla bien
- Mi amor esto es hermoso – Exclamó Kagome echando un vistazo desde la terraza de la cabaña
- No mas que tu – Susurró en su oído.
El sol estaba en el punto mas alto, reflejándose en las calmadas ondas del mar, todo a su alrededor era agua así era literalmente lo estaba, Bora-Bora en la Polinesia habia sido su destino, la arena blanca, la brisa, el exótico paisaje, era en definitiva el viaje de ensueño
- ¿Bajamos? – Murmullo él en su oído
- ¿Trata de seducirme? – Le dijo al recibir los besos de el en su cuello, mientras sus manos aplicaban el bronceador
- No, solo la protejo del sol – Se posó sobre ella mientras acariciaba su espalda
Giro quedando frente a él y le sonrió, poso sus manos en el pecho desnudo de él, que se inclino a besarla. Las varoniles manos viajaron por su cuerpo que estaba mas expuesto por el bikini, de color blanco y bordes dorados, la parte superior de este se amarraba desde la espalda y el cuello y la inferior a los lados. Era hermoso pero Inuyasha lo quería fuera…
Por suerte era una cabaña privada y no habia gente en metros, la tomo de una mano y corrió con ella hacia el mar, entraron hasta que el agua le llegaba a el a su pecho, la cargo en brazos y Kagome paso sus piernas enredándolas en sus caderas, mientras los besos de Inuyasha pasaban por su cuello. Desato la parte superior del bikini, era obvio que jamás lo vería, el mar lo arrastraría, finalmente las prendas se fueron, se besaron una vez mas teniendo un leve gusto a sal pero no por ello menos embriagante. Bajo sus manos por la espalda hasta posarlas en la parte bajo de donde la alzo y entro en ella, para embestirla con brío y pasión…
- Esto es…tan irreal a veces pienso que…despertaré y de nuevo estaré encasillada en la oficina con mi trabajo y…
- Es muy real mi amor – Depositó un beso entre sus cabellos.
La luna estaba en lo alto acompañada de las estrellas que se podían apreciar mucho mejor desde este lugar, las olas del mar eran calmas, y ambos estaban recostados sobre una toalla, simplemente hablando…
- Es extraño el modo en que nos conocimos – Lo miró a los ojos, tan dorados como un atardecer - Te juro que pensé en dejar a alguien mas tu caso, pero algo me decía que no eras el criminal al que apuntaban las cosas…
- Pues creo que ambos estuvimos a punto de evitar conocernos – Dijo Inuyasha acariciando sus arreboladas mejillas - Yo…digamos que no creía que lograras sacarme…
- Machista – Le dijo con fingido enfado.
- Así me amas cariño – Aseguró.
- No te lo voy a negar, pero que sabes que ahora que lo pienso, si eres un criminal…
- ¿A si? – Alzó una ceja mientras una sonrisa adornaba su rostro
- Si porque me mataste desde el primer momento en que te vi, te robaste mi corazón; él aun late igual que la primera vez que te vi a los ojos… - Se posó sobre el que la sostenía de la cintura.
- Escuché bien, la peor criminal habla de mi, solo tu olor me enloquecía, y aun me pierdo en él, tus labios me sosiegan, el sentir tu calor con mi cuerpo, el oir tu sonrisa, tu voz, hace que mi corazón salte casi a punto de un ataque…Me robaste el corazón, el alma, todo mi ser, y no quiero recuperar nada, me has dado todo lo que jamás pensé tener, una familia, amistad y lo mas importante…amor…
Tiempo después*****************
- La tengo – Atrapó la caja en sus manos cuando esta casi cae - ¿Qué tal si tomas esa princesa?
- Esta bien – Asintió la niña de tan solo seis años.
- No crees que sea algo… ¿Grande? – Miro nuevamente la casa.
- Claro que no mi amor, aquí Yasha tendrá su cuarto, además no será el único bebé, podemos…
- Deja que nos mudemos… - Sonrió recibiendo la caja de el en sus manos y colocándola en el suelo junto con las demás.
- Unas más y estamos listos
Luego de unos minutos Sango y Miroku aparecieron con tres niños, dos mellizos niño y niña y un bebito de brazos que estiro sus manos en cuanto vio a Kagome que lo tomó en sus manos y le dio un beso…
- ¿Les falta mucho? – Preguntó Sango a Kagome
- No solo acomodar las pertenencias de la antigua casa, ropa y cosas así – Arrulló al bebito en sus brazos con suavidad.
- ¿Cómo esta este campeón? – Fue donde Kagome y cargó a su hijo.
Habían pasado cerca de cuatro años, Karin tenia seis, casi siete, y ahora en su familia estaba Yasha, un bebito de tan solo tres meses, precioso en verdad, los mismo ojos de su madre aunque con leves destellos dorados, y los negros cabellos de su padre. Se estaban mudando de casa, por el…espacio…
Aunque mucho habia cambiado, no todo…
Inuyasha mantenía su trabajo aunque ahora no era tan arriesgado, además entrenaba a los nuevos miembros de la Agencia, Kagome ahora tenia su propio bufete de abogados, desde que Totosai se retirara del empleo para descansar el resto de sus días.
Miroku y Sango se habían casado tres años atrás y ahora tenían dos mellizos de dos años, que por cierto tenían mucha energía…
- Ahh creo que estoy agotado – Se lanzó a la cama con su pantalón de dormir.
- Igual – Se recostó a su lado posando su cabeza en su pecho
- Te amo – Dijo Inuyasha - Más que ayer…
Sonrió ante sus palabras siempre le decía lo mismo, pero siempre se lo demostraba, además ella sentía lo mismo, su corazón latía igual de rápido que desde que lo conoció, lo amaba cada día mas…
- También yo – Cerró sus ojos cuando el se inclino a atrapar sus labios.
El beso subió de tono…algo que tampoco habia cambiado, era la pasión entre ambos, el jamás se saciaba de ella y ella nunca de el; alguna vez escucharon que llegaba el día en que todo se volvía monótono pero eso dependía de ellos y hasta el momento nada de eso sucedía, y no habia luces de que sucediera…
Subió sus manos por las torneadas y suaves piernas de ella y a un paso de quitarle el pijama de seda blanca, los lloriqueos de su hijo lo hicieron levantarse…
Cortaron el beso, ambos se levantaron de la cama para ir con su bebé…
Al entrar a la habitación vieron a Karin inclinada sobre la cuna, logrando que el bebé se calmara…
- Ya no esta llorando – Sonrió a sus padres.
Inuyasha la cargo y Kagome tomo al bebito en brazos que balbuceaba miles de cosas en brazos de su madre…
- Los amo – Dijo atrayendo a su familia en sus brazos.
Gran parte de su vida, la pasó en problemas, arriesgando su vida por otros, y sin importarle el hecho de acabar con ella, ahora tenía personas que le importaban, que amaba y por las cuales su vida tomo sentido…
Kagome le sonrió mientras acariciaba su mandíbula y el si inclino a besarla, suavemente…
- ¡Ugh!…aun lo hacen – Habló Karin en brazos de su padre, mientras el bebé reía suavemente.
- Creo que pusimos mucha energía en ellos, son inagotables – Rodeó a Kagome entre sus brazos, mientras caminaban a su habitación nuevamente, una vez que los niños dormían de nuevo.
- Inuyasha – Le reprochó con suavidad dándole un pequeño golpe en el pecho.
Sonrió y la acorraló contra la pared…
- ¿Qué?… es la verdad, ponemos mucha energía… - La besó
A veces los mas bizarros encuentros pueden ponerte en las mas placenteras situaciones, al igual que las mas comunes, jamás se imaginaron que con sus empleos encontrarían el amor, pero ahí esta frente a ellos, la mas pura de las emociones llenándolos de felicidad…
FIN
¿Se acabó?...Pues me temo que si se acabo…Pero se que se estaran preguntando que pasó con cierta personita, no crean que se me olvidó la verdad el dejarla por ahí volantona fue mi idea, porque tengo ideas futuras para esta historia…Quien sabe mas adelante podrán ver una secuela de esta historia para ahora si acabar con ese cabo suelto, ¿Saben quien es verdad?...El caso es que tengo planos futuros para este fic y para acabar con Kikyo… (Ya lo dije claramente jajajaja)…Pero cabe decir que no haré epilogo por que la verdad tampoco se me ocurre.
Ahora creo que no hay mucho más que decir…Aparte de un inmenso GRACIAS por todo el apoyo que me dieron a lo largo de estos catorce capítulos. ¡Muchísimas gracias!
Se me olvidaba decirles que es probable que empiece con un nuevo fic a la próxima pero ya veremos nada es seguro… Un abrazo…Un beso…Bye…
