NOTAS: ¡HOLA! Soy Yukihana-Hime.

NARUTO NO ME PERTENECE LE PERTENECE A KISHIMOTO

TITULO: Bund (Reunión) / (La portada del fic esta en la pagina de Facebook)

AUTORA: Yukihana-Hime (Y-H)

GÉNEROS: AU, Romántico, Fantasía.

ADVERTENCIAS: Mpreg, Lemon.

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- CAPÍTULO 13 - Un amigo viene con la verdad-


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-Tú eres Naruto Namikaze…-aseguro el varón.

Naruto palideció ante la mención de su anterior apellido y su verdadero nombre… sus manos comenzaron a temblar levemente… Desde que el varón lo había llevado a ese lugar sintió que algo malo sucedería. Siempre había tratado de comportarse muy discretamente cuando Shikamaru estuviera a su lado, sabía lo inteligente que era y sabía que la segunda persona más peligrosa que podría descubrirlo, era precisamente el varón enfrente de él.

-¿Co…co…como lo supiste? – inquirió el rubio, en su voz se notaban sus nervios y sus ojos mostraban miedo.

-¿Ósea que ya no lo vas a negar? – pregunto ahora el varón.

-No… si… digo, lo que pasa es que…-el doncel no sabía qué hacer o que decir, caminaba de un lado a otro, intentando por lo menos decir una frase completa algo que la parecer no podía realizar su cerebro.

Deseaba salir corriendo pero sabía que eso solo lo perjudicaría. Su secreto más íntimo había sido descubierto y él era el posible causante. Miles de emociones se juntaban en su interior ¡Todo era un desastre! Se culpaba por ser tan obvio, a pesar de que se lo habían advertido. ¿Cómo negar algo que de antemano ya había confirmado con su actitud y gestos?

¿Cómo pudo confiarse? Tanto esfuerzo, tanto teatro… y para nada. ¿Cuál era su excusa? La verdad es que no había ninguna, simplemente debía aceptar la verdad; se confió. Se confió porque Sasuke no lo había descubierto y eso era lo que importaba, había recuperado de cierta forma aquella amistad que habían tenido en la primaria. Todo estaba bien, nunca se le cruzo por la mente que su antiguo compañero lo descubriera. No había entablado una gran camaradería con él en la infancia debido a que era de los más listos de la escuela, mientras que él era más del tipo deportista sin contar que se la pasaba con el "teme" y Shikamaru con sus amigos.

Y aunque el Uchiha también era de los listillos, debido a su gran orgullo siempre buscaba competir con el rubio por lo cual eran inseparables. No dejaría que nadie, no importara en qué aspecto, fuera superior a él. Pareciera que su lema era "Soy un Uchiha, por lo tanto soy superior." Desde que se conocían no podían evitar enfrentarse por cualquier cosa. Por más ridículas que fueran sus razones no dejaban y no deseaban, que el contrario los superara. Así nació su rivalidad amistosa, pero con Shikamaru fue diferente. No le caía mal, al contrario… ¡lo admiraba! Admiraba como el varón era libre, a pesar de que todos los profesores lo presionaran para cambiar su perezosa actitud por una más motivaba y el otro ni se inmutaba. Incluso gracias al básquet habían hecho una leve amistad en el pasado.

Pero en estos momentos todo era un desastre. Su cerebro era un campo de batalla; recuerdos, sueños, voces y muchas cosas más, atormentaban su mente a la vez, sin comprender nada y a la vez sabiendo todo. Pasado y presente, realidad e ilusión, verdades y mentiras, todo se fundía en un collage de imágenes y sonidos que solo alteraban su realidad y la confundían. Sentía su mundo caer ante él... Otra vez aquellas sensaciones... Otra vez sentía que le faltaba el aire, su visión empeoraba y el suelo se movía… estaba mareado y cada vez más ansioso…

…un sentimiento de soledad lo invadía, todo a su alrededor desaparecía siendo rodeado de absoluta obscuridad… ¡Se sentía solo!... ¡Estaba solo!...

Necesitaba sentirse seguro, necesitaba el calor y la protección de los brazos de Gaara... ¿Dónde estaba su primo? ¿Por qué no estaban juntos? ¿En qué momento se separaron? ¿Para empezar dónde estaba él? ¡Lo necesitaba! ¡Necesitaba a Gaara! ¡Se sentía morir! La oscuridad lo consumía de nuevo. Abrió su boca en un vano intento de respirar…

…La oscura soledad que amenazaba con cubrirlo de repente se desvaneció. Se sobresaltó al sentir en su hombro derecho una mano…

-Naruko… No, Naruto – escuchó la voz del varón pidiendo su atención. Naruto noto que estaba en cuclillas frente a él ¿En qué momento se había arrodillado? - No diré nada…

El tono de voz del varón demostraba sinceridad y tranquilidad. Poco a poco sus sentidos volvían. El rubio dejo sus temores a un lado y observo al pelinegro, sus ojos demostraban la esperanza que esa frase le daba. Sin embargo no dijo más, se limitó solo a mirar a su acompañante para que continuara hablando…

-…solo quería saber si en verdad eras tú. Nos preocupamos mucho cuando dejaste la escuela así como así… incluso más nos sorprendimos cuando descubrimos que ni el Uchiha sabía de ti. Sé que no éramos muy allegados en ese entonces como lo eras con él… pero de cierta forma… bueno, tu sabes… te consideraba un amigo. Y el que desaparecieras de repente fue un shock…

El rubio se sorprendió por sus palabras, la verdad es que él también consideraba al varón más que un conocido. Un leve tono rojizo se instaló en sus mejillas, ahora ya no sabía a quién preguntarle si esa reacción se debía a las hormonas de su cuerpo doncel o si aunque hubiera sido un varón se hubiera sonrojado. Bajando un poco el rostro para esquivar la mirada de su acompañante, Naruto proceso lo que diría sobre su condición.

-Lo siento, no quise preocuparlos. En ese entonces las cosas fueron un poco complicadas y estresantes para mi familia... –La voz del rubio le indicaban al varón que en verdad había sido difícil y estaba a punto de decir que no necesitaba explicaciones por el momento pero el rubio se le adelanto.-…Cuando me di cuenta ya estaba en Alemania.

-Sé que no es el momento ni el lugar ¿pero podrías decirme lo que paso? –Se atrevió a preguntar al ver que el doncel era honesto con él.-…Pregunto porque aún estoy un poco dudoso… te conozco de una escuela de varones… y, bueno… tu eres un…

-¿Doncel? –inquirió el rubio al ver las expresiones que hacia el varón al no encontrar las palabras adecuadas.

Entendía que Shikamaru a pesar de ser uno de los primeros de la escuela, en esos momentos su cerebro no razonaba como debería… y no lo culpaba, él estaría igual o peor… él hubiera reaccionado de una manera completamente diferente, juraría que iría gritando por toda la escuela sus dudas o se desmayaría de toda la información que tendría en esos momentos el oji-negro. El varón era considerado y sereno.

-Así es. –dijo Sarutobi. El rubio solo lo miraba con un temor reflejado en sus zafiros.

El varón al reconocer el sentimiento del temor sabía que algo así no era fácil de contar, además de que no quería que el rubio se fuera lejos de nuevo, por lo que prosiguió.

-¿Sabes? Me tomo tiempo asimilar en que un cambio así fuera posible, pero es que eran muchas coincidencias… Al principio pensé que me estaba volviendo loco… para empezar antes de preguntarte ya sabía que eras tú pero al verte mi mente seguía pensando que estaba loco al ver que eres un doncel en toda la extensión de la palabra, pero ahora que me lo confirmaste me siento aliviado de saber que no lo estoy y de ver que estas bien… ¿Puedo saber que paso? ¿Cómo es que tu… bueno, que eres un doncel? Claramente si tu deseas contarme, porque no te obligare, solo estoy feliz de que estas bien y podamos ser amigos de nuevo o eso espero…

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Minutos después:

Gaara observo entrar al salón del consejo a Naruto, el doncel traía la cara agachada. Rápidamente se acercó a él y lo jalo de nueva cuenta a fuera del salón. Él había regresado hacer sus labores cuando no vio malas intenciones por parte del varón.

-Naru ¿qué pasa? -pregunto el pelirrojo al ver a su primo mmm... ¿deprimido? Eso suponía ya que no podía ver su rostro por que el flequillo del rubio lo tapaba, además de tener el rostro todavía agachado. Quizás no fue bueno que lo dejara hablar con el varón Sarutobi ¿y si le hizo algo cuando dejo de vigilarlos?

-Nada… bueno, si me pasó algo.-el pelirrojo se preocupó, mataría al varón Sarutobi si le hizo algo a su amor, nadie le hacía daño a SU Naruto. Pero al ver como su primo levantaba su rostro con una gran sonrisa se quedó quieto.- Pero nada malo, no te preocupes. – ahora si ya no entendía nada.

-Entonces ¿qué es eso tan bueno que te paso que te tiene con una gran sonrisa? -pregunto con curiosidad asomada solamente en sus ojos aguamarina. Lo agarro de las mejillas- ¿Fue lo que hablaste con Sarutobi? – volvió a preguntar, quería saber.

-Pues… mmm, te digo todo en casa. - el pelirrojo lo miro interrogante.- Precaución por si alguien escucha, es sobre mi estado.

Eso dejo más dudoso y preocupado a Gaara, ya que todo lo que tuviera que ver con el secreto del rubio era de preocuparse. Pero confiaría en su amado de que no era nada malo, por el momento.

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Después de dejar a Gaara en su cuarto y haberle contado lo que hablo con Shikamaru, entro al suyo aventando sus útiles en uno de los sillones que tenía en su habitación. Estaba cansado, agotado. Se recostó levemente en su cama y cerró los ojos procesando todo lo ocurrido ese día… 1) Shikamaru había descubierto parte de su secreto; 2) Prometió no decir nada; 3) Le había dicho que lo consideraba un amigo.

Por el momento todo era seguro de cierta forma, lo preocupante estaba en que alguien ya lo había descubierto. ¿Es que era tan fácil saber la verdad? ¿Sasuke también lo descubriría?

Al inicio cuando se reencontró con el Uchiha, se propuso alejarse, mantener la distancia. Se prometió ser prudente pero tal parecía que el destino les quería juntos y creaba situaciones donde una cercanía era necesaria. El tenerlo a su lado era una tortura, un infierno… aunque también reconocía que amaba ese infierno. Aun así, una parte de él quería que el azabache creyera que era uno más del montón al comportarse lindo y tierno, quería que lo evitara como a todos los demás… deseaba convertirse en un cero a la izquierda en la vida del varón Uchiha. Su vida ya era un caos, no necesitaba que alguien se la complicara más de lo que ya estaba.

Tiempo después sintió que podían volver a ser amigos… eso… eso era suficiente, ¿cierto? No podía, ni debía pedir más. Se prohibió a sí mismo abrir viejas heridas, viejos lamentos… miles de veces deseo y rogo en silencio regresar a Alemania y quedarse ahí, estar con Gaara, solo ellos dos… solo necesitaba a su primo con él. Pero los constantes roces con Sasuke revivieron aquel sentimiento de rivalidad y amistad que sentía antes… aquel sentimiento que había escondido en el fondo de su corazón con candados y que se prometió dejarlo ahí… sin embargo su verdadero ser salía inesperadamente, tal vez alimentado por la constante convivencia con el Uchiha, desenterrando el deseo de serlo todo para el varón.

Se levantó de la cama y se dirigió al baño aun sumergido en sus pensamientos, se desvistió casi robóticamente para tomar un baño, mirando al vacío… Se adentró en la bañera después de asearse el cuerpo y sumergido en el agua dejo que sus pensamientos fluyeran, que el agua se llevara todo…

Paso años intentado matar aquel sentimiento que cambio su vida, su ideología, su alma… su cuerpo: Amor. Aquel maldito sentimiento que se había negado a aceptar. Aquel malvado ser, que cuando fue recibido cálidamente, solo provoco estragos dentro de su vida.

¡Maldito sea! ¡Maldito sea ese desgraciado sentimiento! ¡¿Por qué tenía que sufrir a causa de un sentimiento que se supone te da felicidad?! Se juró que si alguna vez conocía a Cupido, lo ataría con una soga y lo colgaría de los pies en un acantilado. Por conocer y vivir con ese sentimiento ahora sufría, el amor le había arrebatado todo lo que una vez fue su mundo, y no conforme con eso, ahora amenazaba con quitárselo de nuevo.

Ocultaba cosas con respecto al incidente de su trastorno a sus padres, no era porque no confiara en ellos, sino porque ni él quería aun asimilarlo. En aquella época aún se sentía abandonado, sentía que lo habían lanzado a un lugar desconocido, abandonado a su merced, sin conocimiento alguno de lo que era, lo que debía hacer, lo que deseaba… todo, absolutamente todo era nuevo y atemorizante. No sabía que había pasado. Aun si se lo explicaban millones de veces, tal parecía que su cerebro no aceptaba ninguna explicación que no fuera: todo es un sueño. Solo el hecho de que fuera un sueño, explicaría todo lo imposible, todo lo irreal de aquel mal.

Un frio le recorrió el cuerpo, fue en ese momento en que noto que el agua estaba fría. Había permanecido mucho tiempo en la bañera. Dejo ir un poco del agua por el desagüe, una vez eliminada la mitad del agua de la bañera, abrió de nuevo la llave de agua caliente, manteniéndose otros minutos ahí para entrar en calor… Al salir se colocó su pijama con mucho cansancio, envolvió su cabello en una toalla y se dejó caer sobre su cama, cerrando sus ojos.

En aquel entonces se sentía frustrado, traicionado, olvidado, ignorado, confundido, aterrado y, muchas emociones y sentimientos más crecían dentro de él; pero el que se apoderaba de casi todo su ser, era… la soledad.

En Gaara encontró un refugio, una salvación, un lugar en el que se sentía cómodo y libre. El pelirrojo se había convertido en un oasis en aquel desierto de horror en que se convirtió su vida después del cambio. Estaba seguro que su primo lo apoyaría, sin pedir explicación alguna… sentía que era su alma gemela y al parecer el sentimiento era mutuo. Gaara conocía todo sobre su desdicha y compartían el secreto de su vida. Gaara conocía cada minúsculo detalle sobre su vida, y él también sabía todo sobre aquel pelirrojo orgulloso. Ambos se amaban, ambos se cuidaban, se entendían y se apoyaban… eran uno.

Su relación era tan estrecha que en más de una ocasión en Alemania los vieron como una pareja amorosa, y al saber que eran familia, pensaban que era un amor prohibido lo que los unía. La verdad la idea no le molestaba, le proporcionaba un poco de felicidad… con ello Gaara seria de él… solo de él y viceversa. Ninguno parecía odiar la idea de un amor prohibido, un amor ilegal, una vida juntos. Después de todo se querían, se complementaban, se pertenecían… pero sabían de una fuente confiable que aquel sentimiento no era lo suficientemente para ellos. Era amor, sentían amor y lo sabían, ¿entonces porque no era suficiente?…

El rubio salió de su dilema al abrir sus ojos y notar que todo estaba oscuro. Al parecer mientras pensaba se había hecho de noche. Parpadeo un par de veces para acostumbrarse a la oscuridad que reinaba en su habitación, fue en ese momento en que pudo ver en uno de los sillones de su cuarto a su amado primo, observándolo con una pequeña sonrisa, aquella sonrisa que amaba.

-La Tía Kushina me dijo que te subiera la cena, que no era bueno que no cenaras. ¿Quieres comer?

-Gracias… pero no, hoy no quiero comer.

Cuando Naruto se sentó en la cama se desenvolvió su cabello que se había secado, con sus manos lo cepillaba mientras veía como su pelirrojo se levantaba de su lugar y con paso lento se acercaba a él. Gaara gateo sobre el colchón hasta situarse al lado de Naruto, y alzando el cobertor de la cama se acostó ahí.

-Voy a dormir contigo. Hoy eres completamente mío. –aviso el de ojos aguamarina a su primo quien solo asintió y se recostó a su lado, abrazándolo en el proceso.

Había sido un día cansado y estresante. Tenía sueño. Junto su cuerpo al otro cerrando los ojos, concentrándose en el calor que emanaba su acompañante, quien lo abrazo pegándose aún más a él. Gaara yacía en sus brazos, eso le hacía bien. Sentía los brazos del pelirrojo alrededor de él, eso significaba que no estaba solo. El silencio que los envolvía era relajante, cálido y reconfortante. Pasaron una hora de ese modo, tal vez más… en realidad el tiempo no significaba nada, mientras estuvieran juntos.

-Te amo…

Fue el susurro que rompió el silencio y que le dirigió Naruto a Gaara, antes de perderse en el mundo de Morfeo.

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Inicio de Semana:

Todos estaban atentos de los movimientos de Naruto y Shikamaru debido a los rumores sobre la supuesta confesión que hizo el oji-negro al oji-zafiro. Era de pensarse que ese fuera el tema del día, ya que Shikamaru jamás había mostrado interés en nadie y no se sabía si podía ser perseverante o seria de los que se rendirían por ser rechazado una vez.

Muchos votaban más por la segunda opción, todos sabían de lo perezoso que era Shikamaru Sarutobi pero grave error cometieron… quizás.

-¡Hey, Naruko! ¡Buenos días Gaara, hermanos Otsutsuki! –saludo Shikamaru con una leve sonrisa, llegando a donde estaban los donceles y el varón. Los estudiantes que pasaban junto a ellos los miraban muy atentos, querían saber de primera mano sobre los acontecimientos que sucedían frente a sus ojos.

-Hola Shikamaru. -saludo el rubio con una sonrisa deslumbrante, se sentía más ligero. Se había quitado una preocupación menos de los hombros por lo que podía sonreír con más libertad.

-Buenos días. -fue el saludo de parte del pelirrojo y de los albinos solo un ademan de manos.

-Cierto, no los he presentado formalmente. -Decía el rubio- Shikamaru ellos son nuestros… mmm… ¿para que pensarlo? –se preguntaba el rubio. Le indico al varón que se agachara un poco debido a la diferencia de estaturas. Y con una gran sonrisa le susurró al oído al varón- …Son nuestros amigos pero que sea secreto.

-De acuerdo. Eres más travieso de lo que recuerdo. –le comento al oído con una leve sonrisa, bien podrían librarse de varios rumores los donceles, si aclararan su relación con los albinos.- Soy Shikamaru Sarutobi.-se presentó a los demás una vez se alejó del rubio.

-Toneri Otsutsuki. Un placer conocerte Sarutobi. –el varón tomo la mano que le ofrecía el oji-negro.

-Kimimaro Otsutsuki. Naru nos ha contado de qué sabes todo. Espero no hables. -dijo con voz amenazadora.

-Kimimaro…-regaño el rubio, no quería perder un nuevo amigo tan rápido por amenazas.

-Solo está preocupado por ti Naruko –le dijo Shikamaru– Y no se preocupen no diré nada que pueda dañarlo. Solo deseo ser su amigo.

-Eso espero, porque si vas con otras intensiones no te las dejare fácil – amenazo ahora Toneri.

-To-chan, no amenaces a Shikamaru. -dijo Naruto con un puchero.

-Pareces feliz. –comento Gaara mirando a su primo.

-Puede. No se la razón pero amanecí con buen humor hoy – comento contento.

La verdad es que contento era poco, el rubio irradiaba una gran felicidad, se le notaba con tan solo mirarlo a los ojos, su voz sonaba muy traviesa, sus labios no paraban de formar una zorruna sonrisa.

Las miradas de los alumnos alrededor eran de asombro, ¿qué significaba la felicidad del rubio? ¿Se habían equivocado los rumores y en realidad si acepto al varón Sarutobi? ¿Tenían una relación? ¿Qué paso con la relación que tenía con su primo Gaara o con el varón Otsutsuki?

-¡Ahh! ¡No entiendo nada! – escucharon el grito de un doncel que estaba cerca de ellos por lo que voltearon a ver, encontrándose con un doncel tirado de rodillas y jalándose de los cabellos.

-¡Es verdad! -grito otro pero varón- ¡¿Ya dinos quien es tu verdadero novio Uzumaki o al menos tienes uno?!

Ante eso los demás alumnos empezaron a gritarles cosas similares. A los donceles tanto como a los varones les salió una gotita, en serio se quemaban la cabeza los demás por nada, simplemente deberían de pensar en ellos y ya.

Tantos gritos, un montón de gente, eso se veía peligroso. Era mejor salir de ahí antes de que se hiciera un completo caos. Pero fue demasiado tarde, habían llegado los Uchiha's y el caos se armó, lo bueno fue que los Uzumaki's, los Otsutsuki´s y Sarutobi habían huido con anticipación del lugar.

Esa semana sería un desastre de nuevos rumores…

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Se encontraban en el consejo estudiantil, todos haciendo sus trabajos… incluso las lapas también se encontraban ahí metidas con sus amados donceles.

-Aquí esta lo que me pediste, Uchiha-san. – dijo Naruto entregando algunos papeles a Sasuke quien los tomo y empezó a leerlos, bajo la atenta mirada del rubio y del pelirrojo pero este por protección hacia su primo.

Los albinos se encontraban en un escritorio abandonado en la esquina jugando cartas. El azabache no los podía correr por petición de Jiraiya quien le dijo que los aceptara aunque no hicieran nada. Razón por la que no podía correrlos y por la que los odiaba más.

Estaba todo en silencio hasta que…

Ring, Ring.

El sonido de un celular se escuchó por todo el salón, todos se miraron entre sí, buscando al dueño del aparato.

-¡¿Quién fue el que dejo con volumen su celular?! – exclamo Sasuke mirándolos a todos, claro que también molesto.

-Ups. Lo siento – se disculpó Toneri con una sonrisa. El azabache tenía una venita en la frente. Sin pedir permiso, ni nada el albino se apresuró a contestar – Hola. Oh, hermano. – eso llamo la atención de los tres donceles principales.

-¡Yo! – Pidió el rubio emocionado mirando al oji-cielo – ¿Puedo hablar…? -pidió mirando al azabache pero también no le quitaba la vista al albino, mirado de un lado a otro emocionado.

-No. -fue la contestación corta, molesta y celosa del azabache desanimando al rubio, ¿Por qué el rubio quería hablar con alguien viéndose tan feliz?

-No te preocupes Naru, si mi hermano te quiere decir algo te lo paso – dijo Toneri saliendo del lugar.

-Listo. – contesto una vez afuera.

-Hola Toneri.-dijo una voz infantil del otro lado.

-Hermano ¿Cómo estás? ¿Y Madre? – pregunto.

-Estamos bien. Estamos acabando las cosas para ir para allá y hacer nuestro trabajo. Ya quiero volver a verlos, además de que me he contactado con papá.

-¿Y qué te dijo ese hombre? – pregunto con curiosidad.

-Pues me quedare a vivir en su casa mientras estemos allá, no viviré con ustedes. Viviré con la familia de papá. -dijo feliz- Hace tiempo que no veo a mis adorables primos.

-No sé cómo es que quieres a ese tipo, pero me sorprende saber que te emocionar estar con tus primos, siempre has dicho que no convives con ellos.

-¿Pero qué dices? tú también adoras a papá, recuerdo que de niño cuando nos iba a visitar siempre eras el primero en ir a abrazarlo –tal acusación sonrojo al albino- Y hablando de nuestros primos, no es que no conviva con ellos, sino que siempre huyen de mí.

-¿Porque? La verdad no se para que pregunto, estoy seguro que es porque los hostigas.

-No, no es eso. Simplemente huyen porque les da algo de miedito papá y siempre que me veían estaba con él. Jajá. –Rio nostálgico el mayor- Era gracioso ver que solo nos saludaban y huían. Con los que me llevo bien son con mis primos mayores; los menores, bueno, a uno no lo conozco ya que él tiene su propia familia de parte de su padre.

-No puedo creer que no hostigues a nadie querido hermano.-acuso Toneri con burla.

-¡Yo nunca he hostigado a nadie! –se defendió el otro.

El albino sonrió, estaba 100% seguro que su hermano mayor había hecho un puchero. Siempre había sido así, era muy infantil. Solo en pocas ocasiones lo había visto serio y esas pocas veces era al lado de su padre.

-Eso no es cierto. De cualquier forma ¿Más o menos cuando vendrían? – pregunto.

-Pues… mmm…-pensaba mucho- No sé. Jajaja – rio con vergüenza.

-Nunca cambias. – suspiro Toneri resignado.

-¿Porque tendría que cambiar? Así me quieren todos –dijo feliz de la vida- ¿Y él me extraña? – pregunto emocionado.

-¿Deidara? No, no te extraña para nada, ya que por su cuenta a explotado un salón.

-¿Eh? ¡Que malo! debería de extrañarme aunque sea un poquito.

-Ni modo. Por cierto…

-¡Hijo! – grito una mujer del otro lado.

-Parece que Mamá te busca.-menciono Toneri al escuchar el grito de su madre.

-Así parece ¿quieres hablar con Mamá?

-No, luego me comunicare con ella.

-De acuerdo.

-Hijo aquí estas – se escuchó a través del celular, sonaba seria pero tranquila al mismo tiempo. -¿Con quién hablas?

-Con Toneri. – dijo.

-Ya veo, dile que luego me comunicare con él. Cuando acabes de hablar ve con Sora. ¿De acuerdo?

-De acuerdo.-dijo – Mamá dice que luego se comunica contigo.

-Sí, la escuche. Por cierto… ¿me ayudas en algo? – le pregunto con tono travieso.

-Claro, ¿en qué te puedo ayudar? puedes confiar en tu hermano mayor –decía feliz.

-Te necesito para molestar a Sasuke Uchiha – dijo con una sonrisa Toneri.

-¡OH! Claro, yo ayudo – dijo con un gran tono travieso.

Ante la aceptación el albino sonrió aún más. Tanto a su hermano mayor como a él, les encantaban las travesuras, siempre había sido su compañero de juegos, ya que sus otros hermanos mayores eran más serios.

Toneri abrió la puerta con una sonrisa, su hermano y sus protegidos lo miraban con curiosidad.

-Naru, el abuelo Sora desea hablar contigo – dijo con una sonrisa.

-¿El abuelo? ¿Seguro? – pregunto confundido el Kitsune.

-Claro.

-De acuerdo.

Naruto sin dudar y sin pedir permiso en esta ocasión, se levantó y fue hasta el albino mayor para tomar el celular, salió de la habitación para contestar. Toneri cerró la puerta tras la salida de su rubio, bloqueando el paso a los demás. El azabache no pudo decirle que no esta vez, ya que se trataba del gran jefe Sora Uzumaki de la familia principal, además de que la escuela era de ellos.

-¿Seguro que es el Abuelo? – Pregunto Gaara mirando al oji-cielo con desconfianza – EL abuelo siempre nos marca directamente a nuestros celulares.

Todos miraban al varón albino esperando una respuesta, el albino agrando su sonrisa de victoria al notar un malestar en el azabache, al parecer había notado las irregularidades de esa llamada y había sacado ya sus conclusiones.

-¿Qué quieres que te diga? Mi hermano pidió hablar con Naru. -dijo feliz de ver la cara de molestia del azabache.

Sasuke parecía que lo quería matar, no… más bien lo mataría. Como osaba aquel albino extranjero a engañarle. El azabache se levantó para ir por el doncel que se había ausentado… pero la puerta se abrió de nuevo dejando entrar aun risueño rubio que parecía estar en Happylandia.

-Gracias To-chan – dijo Naruto regresándole el celular.- El sigue en línea.

-No hay de que.-dijo acariciándole los cabellos para volver a salir.

-¿Y qué te dijo el masoquista? – pregunto Gaara.

-Que me ama mucho, que me extraña, me manda besos y abrazos, quiere que sueñe con él y que cuando venga a Japón por Nii-san, me comprara todo lo que desee. –contesto Naruto con simpleza, era lo mismo que siempre le decían los miembros de la familia Otsutsuki, estaba acostumbrado.

-Eres un niño demasiado consentido en la familia. – dijo Gaara con una sonrisa.

-Es nuestra culpa… todos simplemente sentimos la necesidad de consentirlo. –explico Kimimaro mientras se levantaba de su lugar, acariciando el cabello de Naruto al pasar a su lado.

-Ahora si lo reconoces.- le acuso Gaara antes de que saliera.

Por su cuenta el azabache se preguntaba quién era ese maldito hermano de la lapa albina, deseaba saber su nombre para apuntarlo y después mandarlo matar, tenía demasiadas confianzas con el doncel rubio al decir todo aquello.

Mientras afuera del salón, Toneri seguía hablando y Kimimaro quien también había salido lo miraba curioso a su lado.

-¿Cómo está el Baka? ¿Ya termino su sentencia?

-Le faltan dos semanas. Aunque creo que deberían de darle otro mes por haber explotado la fuente del parque, de destruir un puesto en una pelea que tuvo con Shu-chan, de usar un helicóptero de Akatsuki para dispararle a su primito y de pintar la cara de Gaa-chan y Naru-chan en el piso del patio de la escuela simplemente porque los extraña, el Tío no lo iba regañar porque dibujo a su lindo hijo pero el Abuelo Sora fue quien lo castigo.

-No entiende.-comenzó a ir el albino al imaginar todo el desastre.- ¿No sabes si tiene planes de venir?

-Sí, me lo ha dicho. En cuanto acabe su castigo ira para allá. Pero no le digas a nadie, quiere que sea sorpresa.

-Entonces no se los diré.

-Entonces Bye~ To~ne~ri~chan~ – dijo divertido al molestar a su hermano menor.

-Bye~ mocoso –dijo aun siendo menor. Suspiro y colgó– Nunca cambias y no quiero que cambies.-murmuro al celular.

-¿Ya vendrán? – pregunto Kimimaro con una sonrisa.

-Aun no, parece que tardaran un poco más.

-¿Y él?

-Tiene planes de venir así que no hay de qué preocuparse. El autoproclamado prometido de Naru vendrá. – dijo con una sonrisa.

Ambos hermanos hablaron otro poco sobre la llamada y los próximos visitantes, regresando al salón para ver como Naruto escuchaba unos reclamos innecesarios sobre responsabilidad de parte del presidente. Tal parecía que Sasuke quería sacar sus celos, disfrazándolos en forma de regaño para que el doncel no hablara con nadie más en el futuro.

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Más tarde en la mansión Uzumaki, la cena empezaba, todos los integrantes de la familia estaban en sus lugares correspondientes. Kushina fue quien empezó el tema del día, preguntándoles a sus pequeños niños como fue su día en la escuela.

-Pues nos ha ido bien, el consejo estudiantil es algo pesado y aburrido pero no me quejo.-dijo el oji-zafiro con una sonrisa.

-¿No te quejas? -pregunto incrédulo y burlón el pelirrojo- A cada rato estas diciendo que el Uchiha siempre te deja mucho trabajo.-le decía con una sonrisa al desmentirlo.

-Pero es verdad... el Teme tiene algo contra mí. ¡Yo lo sé! ¡Siempre fue así, desde niños! -exclamaba el rubio con un puchero, haciendo reír a los presente.

-El Uchiha ni siquiera sabe que eres tú. -le refuto el pelirrojo.

Los Deidara y Karin se preocuparon un poco por la reacción del rubio menor, el tema de Sasuke era un detonante en el pasado para Naruto sin embargo no sucedió lo que temieron.

-Es... -se quedó callado por unos segundos analizando lo dicho por su primo y pensando una respuesta coherente, sonrió zorrunamente al tener algo que decir- … ¡Lo llevamos en la sangre! ¡Namikaze´s y Uchiha's somos enemigos naturales!

La respuesta que había dado el rubio menor, les saco una gotita a su familia y algunas carcajadas, tal parecía ser que al no encontrar algo sensato con lo que responder, Naru había optado por una algo más infantil.

-Yo nunca me pelee con Ita-chan.-aseguro Deidara ya más tranquilo y siguiendo el juego.- Y te recuerdo que ahora somos Uzumaki´s… Tu base se queda sin fundamento.

-Tal vez no con Itachi-Nissan pero si te peleabas con el Teme –le recordó Naruto, no se dejaría vencer.- Y aunque nuestro apellido cambie, no quita el hecho de la sangre que llevamos, y en tal caso sería igual, Uzumaki´s y Uchiha´s tampoco congeniamos.

Deidara ante esa respuesta no pudo decir nada; desde pequeños, Sasuke parecía tener una tendencia por pelear con ellos dos y viceversa, y aunque nunca peleo con Itachi, solían discutir en varias ocasiones por sus puntos de vista sobre sus pasatiempos preferidos.

-Yo jamás pelee con Sasu-Onichan –hablo esta vez Karin, ella adoraba al azabache menor de los Uchiha´s y lo defendería con uñas y dientes.

Ante eso el Kitsune no supo que decir, era verdad; esa pequeña pelirroja nunca se llevó mal con el Teme, al contrario… se llevaban demasiado bien para su gusto. El azabache siempre la estaba consintiendo como si ella fuera su hermanita.

-Así que Sasuke-kun está bien, eso me alegra, ya ansió el día que volvamos hablar con ellos como se debe. -decía Kushina muy soñadora y deteniendo la pelea.

-¿Y tú Karin? -pregunto Minato a la menor para saber sobre la escuela, el tema sobre la familia Uchiha aún era muy delicado, ya que el único en contacto con alguno de ellos era su hijo menor y su sobrino- ¿Cómo te...?

-¿Ya tienes novio? -pregunto ahora Kushina con una sonrisa entusiasmada, interrumpiendo la pregunta de su esposo.

-No, pero hay un chico...-dijo Karin sorprendiendo a todos.

Por fin la pequeña estaba interesada en alguien. Eso era para sorprenderse. ¿Quién fue el valiente o desafortunado? era la pregunta en general entre los donceles.

-¡Nooo! ¡Mi niña, nooo! -empezó a llorar Minato.

-¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Cómo se llama?- preguntaba eufórica la pelirroja mayor.

-Si es mayor que tú, olvídalo -decía Deidara, también él era sobreprotector con ella y no solo con Naruto.

-Debe de ser buen chico si desea estar contigo. Es lo único que pido.-decía Naru en modo protector, algo que no le queda pero lo hacía ver tierno.

-Debe de ser un chico valiente para haberte hablado. -comento Gaara sorprendido, aunque no lo demostraba.

-No me interesa del modo, en que están pensando...-eso alivio a Minato y un poco a los hermanos/primo, muy contraria a la desilusión de Kushina.-...lo mencione porque siempre nos estamos peleando.

-Del odio al amor solo hay un paso. -aseguro Kushina con esperanza revivida.

Eso hizo sonreír al Kitsune y le dio un leve codazo al Tanuki, quien se lo regreso con una sonrisa de complicidad, había entendido perfectamente la indirecta de su Kitsune.

-Los dos empezamos las peleas; dudo que él esté interesado en mí y prefiero que no sea así. -dijo Karin- Mira como tiemblo de tan solo pensar en él como mi novio, es imposible. -aseguro la mini-habanero.- Es más divertido ser rivales.

-Nunca digas que algo es imposible. Porque cuando menos te lo esperes ya serán novios -decía Kushina picando la espinilla de la duda de su hija.

((Yukihana: Eso siempre me lo decía mi mamá, con mi amigo el acosador y nunca tuvimos algo que ver.

Sasuke: ¿Tienes un amigo acosador? -preguntando con curiosidad-

Yukihana: SI, es un masoquista, porque siempre lo golpeo y aun así me sigue, llevo conociéndolo por 7 años y todavía sigue pegado a mi como Sanguijuela. Lo que me da risa es que le diga a mi madre suegra y nunca tuvimos nada que ver XD))

-Kushina, deja a mi niña. Dice que está bien así, y así está bien… déjala en paz -decía Minato intentando que su querida esposa no tentara a su niña a conseguir novio. No aprobaba que guiara a su pequeña por el mal camino, según su opinión.

-Minato, yo ya deseo nietos aunque claro que no de Karin todavía... así que Dei-chan apúrate. -ordeno su madre mirando al mayor de sus hijos, quien se sonrojo ante semejante petición.

-Pero...-quiso decir el oji-celeste pero se encontraba demasiado avergonzado por el pedido de su madre como para articular palabra.

-Kushina, deja a mi Dei en paz también.-dijo el rubio mayor levantándose de su lugar y correr a abrazar a su primogénito.

-No, quiero un nieto. -dijo determinante Kushina aunque ella ya tenía al mejor candidato para su amado hijo, solo necesitaba esperar un poco más.

-Por cierto Naru... ¿tú no estás interesado en nadie? –pregunto curiosa la pelirroja mayor y, con una sonrisa mirando a su segundo hijo.

-¿Eh? Claro que no Oka-san.-dijo sonrojado el oji-zafiro.

-¿Porque? Eres muy lindo, ya debiste de conseguir a alguien… aunque sea una declaración. Todavía no entiendo porque terminaste tu relación con…

-¡Kushina! ¡Deja a mis niños en paz! -interrumpió el oji-azul mayor.

-Está bien. -dijo suspirando, sabía que aquel tema aún era delicado ya que no sabía con exactitud lo que había pasado-...Entonces Gaa...

-¡También deja en paz a mi querido sobrino! -exclamo al ver que iba contra el pelirrojo, quien suspiro aliviado al ver que su tío también abogo por él.

-¿Eh? Estoy seguro que mi cuñado ya también desea un nieto. -aseguro Kushina con un puchero.

-Pero lo dudo de tu hermano. -le recordó Minato.

Él haría todo para proteger a sus amados niños, claro que incluyendo a Gaara ahí… todo para que ningún pervertido-violador-secuestrador-shotacon-sinvergüenza se les acercara y para eso tenía la ayuda de su suegro y de su cuñado: hermano menor de su mujer.

Pero Kushina también tenía apoyo. Ella contaba con la ayuda de su Papá doncel y su Cuñado: esposo de su hermano menor, para apoyarla. Eran 3 contra 3, ya que los demás –amigos- que protegían a Naruto, Gaara, Deidara y Karin, no eran nada contra ellos y por lo que no eran contados como obstáculos. El poder de una mujer o doncel no era fácil de enfrentar.

-Está bien, dejemos ese tema por ahora -dijo Kushina- Hablando de otro tema... Ya quiero ver a Mi-chan.

-Tendrás que esperar un mes y medio más.-dijo Minato, él también quería ver a su amigo Fugaku.

Lo que no notaron los mayores es que los dos donceles rubios se tensaron, de seguro serian asesinados por el par de Hermanos Uchiha por haberse ido sin explicación, además de que el rubio menor jugo con Sasuke al ocultar su identidad, eso enojaría más al azabache que el hecho de haberse ido o que cambiara de varón a doncel y lo ocultara.

*¿Qué? Sasuke no me diría nada por ser doncel, ¿cierto? ¿Pero qué estás pensando Naruto…? es obvio que se incomodara y te dejara de tratar. De por si me trata diferente por ser un doncel ahora… aunque no sepa quién soy. No deseo que llegue nunca ese día*

Pensaba deprimido el rubio.

-¿Por cierto Naru? - llamo su hermano.

-¿Que pasa Dei-nii?

-¿Cómo esta Sasuke? ¿Ha cambiado su personalidad o sigue igual? ¿Has visto a… Ita-chan? -pregunto nervioso el oji-celeste.

-¿Sasuke? Pues es más arrogante y antisocial que antes. Pero sobre Ita-Nii, no lo he visto. Nunca se ha aparecido en la entrada de la escuela como cuando éramos niños e iba a buscar al Teme.

-Ya… ya veo.-contesto un poco desilusionado el rubio peli-largo.

-Pero de seguro se ha vuelto todo un hombre. - dijo Kushina muy feliz.

-En eso estoy de acuerdo, siempre protegía a mis hermosos niños - decía Minato con una sonrisa.

-Me pregunto si Mi-chan, tiene otro hijo - dijo de repente Kushina.

-No lo creo Oka-san, Sasuke no ha mencionado nada de tener otro hermano menor a él.

-Ya veo.

-Por cierto, ayer hable con mi papá y me dijo que el Baka está pagando una sentencia de dos meses. -comunico Gaara cambiando de tema, notaba incomodo a su amado.- Y hoy por la tarde Toneri también nos contó que estaba castigado.

-¿Mi hijo? ¿Porque? - pregunto Kushina.

-Bueno, ¿qué más podíamos esperar de Baka-sempai? - dijo Karin.

-Creo haber escuchado que es porque estrello un helicóptero propiedad de la escuela.

-¿Crees? - pregunto Naruto, ya que Toneri no les había dado explicaciones.

-Sí, es que mi padre estaba molestando a papá con que le pasara el teléfono, quería hablar conmigo. Los chillidos de mi padre no me dejaban escuchar bien. -dijo Gaara suspirando.

-En serio no sé qué vio mi cuñado en mi hermano. –se preguntaba Kushina.

El comentario los hizo reír, pues la mujer en vez de apoyar a su hermano menor lo dejaba peor.

-Oto-san, Oka-san… Familia. -todos en el comedor guardaron silencio debido a la seriedad con la que hablo repentinamente el Kitsune.- Tengo algo importante que decirles...

-¿Tienes novio? –pregunto nuevamente la pelirroja sacándoles una gotita, ya habían aclarado ese punto.

-No… es sobre otro asunto. –dijo el rubio suspirando – Shikamaru ya sabe que soy Naruto Namikaze.

Todos en el comedor quedaron en silencio, algunos intentando recordar al tal Shikamaru.

-Supongo que lo descubrió por sí mismo. Después de todo es un Sarutobi. –dijo Minato al fin después de atar cabos sobre la identidad del varón.- Aunque le pedí a su padre que por el momento no le contara, la otra opción que no contemple fue que sacara conclusiones por sí solo.

-¡Oh! Ya recuerdo, es el hijo de Shikaku ¿cierto? –pregunto Kushina.

-Sí, ha dicho que mantendría todo en secreto. -dijo Naruto.- Cuando lo descubrió no tuve otra opción que contarle. El prometió no decir nada de mi condición y que solo deseaba ser mi amigo de nuevo.

-Ya veo.-dijo Minato relajado porque la salud de su hijo no corría peligro.

-Naru, ¿no te dio un ataque en ese momento? –pregunto su madre preocupada.

-En realidad me quiso dar uno… pero Shikamaru de alguna manera logro calmarme. -dijo Naruto con una sonrisa sincera.

-Ya veo. –ambos padres suspiraron aliviados.

-Bueno, me alegra que hayas recuperado un amigo –le dijo Deidara correspondiendo la sonrisa.

-Deberías invitarlo para la fiesta de cumpleaños de Nii-san.-comento Karin.

Los demás de la familia apoyaron la idea, de esa manera podrían juzgar por ellos mismos al varón y ver si cumpliría su palabra de mantener la boca cerrada.

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Viernes:

Paso una semana completa desde la declaración de "amor" de Shikamaru hacia Naruko. Era de nuevo viernes y obviamente el rumor de que lo rechazo era el de mayor credibilidad… pero había algo que no entendían y lo que hacía que el rumor fuese falso y es que desde ese día el oji-zafiro y el oji-negro habían estado demasiado juntos, claro que con el pelirrojo ahí metido, al igual que los albinos. Pero eso no quita que se llevaban bien, los habían visto tantas veces ya; reír, jugar, hablar tranquilamente, bromear… que ahora el rumor de que si lo acepto era el más creído pero con los anteriores rumores con los Otsutsuki, no sabían que pensar. Un completo desastre.

No se aclaraba un rumor y ya se creaban cinco más… y todo porque los Uzumaki's no quisieron aclarar nada.

¡Los donceles Uzumaki´s eran la comidilla de la escuela!

Y ni se diga del pobre club de periodismo, que habían tenido mucho trabajo por culpa de aquellos estudiantes. Los pobre trabajaban tan arduamente buscando la verdad que se merecían aunque sea una explicación y no puros rumores o evasivas.

-Ahh – suspiro – aun no me acostumbro.

-¿A qué? – le pregunto su primo.

-A las miradas de los estudiantes – dijo Naruto.

-Las tenemos desde el primer día – menciono Gaara, mientras caminaban por el pasillo, llevaban unas hojas con ayudada de sus lapas a la sala de profesores.

-Lo sé pero ahora son más insoportables que antes.

-Eso les pasa por armar tantos rumores – les dijo Toneri en Alemán para que nadie entendiera.

-¿Tú de qué lado estas? – se quejó Gaara con un leve puchero.

-Es que los comprendo, cuando Naru llego a Alemania todo fue un caos de rumores de él por Mamá Kushina, en ese entonces todavía no lo conocía y me confundía y más con el tonto que tenía pegado... bueno, que sigue pegado a él, hacían más rumores, solo hasta que lo conocí supe la verdad mientras me queme la cabeza por los rumores -Dijo Toneri.

-Cierto te conocí cuatro meses después de entrar a Akatsuki. - dijo Naruto pensativo - ¿Por qué?

-Porque estaban decidiendo si yo sería tu acompañante o mi hermano, pero al final yo me quede contigo – dijo con una sonrisa boba.

-Por cierto. ¿Por qué hablas en alemán? – pregunto Kimimaro.

-Costumbre – dijo levantando los hombros.

-Mejor… así nadie sabrá sobre la información que acabas de dar – dijo Gaara.

-Entonces no fue costumbre, fue a propósito – dijo Naruto mirando acusadoramente al oji-celeste, quien sonrió.

-Quien sabe. -dijo encogiéndose de hombros nuevamente pero con una sonrisa.

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-¿Por qué ahora son tres lapas? –pregunto con una venita en la frente el azabache mirando a los intrusos.

((Yukihana: Porque hicimos Kage Bushin No Jutsu XD))

-No es por nada pero ¿qué haces aquí? –igual pregunto Sai mirando al nuevo.

Todos se encontraban tranquilamente trabajando hasta que llegaron los Uzumaki de entregar los documentos en la sala de profesores, pero como se había hecho costumbre, no llegaron solos, venían sus lapas con ellos pero ahora una nueva lapa se unió.

-Te hemos dicho anteriormente que no somos lapas.-le dijo Toneri a Sasuke.

-Son las sanguijuelas personales de Naruko y Gaara. -le siguió el juego Shikamaru.

-Tu si sabes.-le dijo Kimimaro con una sonrisa al varón y chocando las manos.

-Haha – todos rieron ante eso a excepción de Gaara quien solamente sonrió por las ideas de aquellos chicos.

-¿Qué haces aquí Sarutobi? –volvió a preguntar Sasuke fastidiado, no soportaba a las lapas albinas, y ahora mucho menos soportaría una lapa azabache.

-Estoy esperando a que Naruko y Gaara acaben su trabajo. -contesto, sentándose en una silla junto a Naruto y mirando que tenía en el escritorio el rubio.

-¿Para qué? –pregunto Konohamaru a su primo.

-Me invitaron a un lado. -contesto agarrando un manga del escritorio.

-Es muy bueno. -le dijo el rubio señalando el tomo que había tomado.

-Mmm…-dijo empezando a leer bajo la mirada de todos.- Me avisan cuando acaben.

-Claro.-contesto Naru empezando a examinar los papeles de su escritorio, por suerte ese día no tenían mucho trabajo.

Gaara igualmente empezó con el suyo, además tenían ayuda de sus albinos.

-¿A dónde lo invitaste, Jefe? ¿A una cita? –pregunto Konohamaru divertido por la situación.

-¿Eh? –Naruto se sonrojo mirando al menor.- Cla-a-ro... que… -tartamudeaba, pues jamás se imaginó a él y a Shikamaru en una cita para empezar, con los únicos que jugaba de esa manera eran con sus lapas y su primo.

-¿Eh? ¿En serio? –pregunto Konohamaru con una sonrisa al ver el sonrojo y el tartamudeo del Kitsune.

-No, lo llevaremos a nuestra casa.-dijo Gaara salvando a su primo quien asintió frenéticamente.

-¡Oh!... A la casa de Naruko-sempai. -dijo Fuu emocionada.- ¡Yo también voy!

-Fuu. -le dijo Kokuo llamando la atención por su falta de modales de auto-invitarse.

-Jejé. Lo siento. -dijo la chica.

-Pues…-el doncel rubio miro al pelirrojo y a los albinos.

-¿Yo también puedo? Si es que no molesto. -dijo Konohamaru.

-Entonces yo también.-se apuntó Sai con una sonrisa.

Era su oportunidad para saber dónde vivía su amado Tanuki y no la desperdiciaría. Además no le agradaba la idea que otro varón aparte de los molestos Otsutsuki supiera más del pelirrojo que él. Por su parte Sasuke tampoco desperdiciaría esa oportunidad, simplemente podía decir que acompañaba a su tonto primo para que no cometa babosadas.

Todos los extranjeros se miraban entre sí a excepción del varón Sarutobi quien estaba muy cómodo leyendo.

-Tú no puedes Konohamaru, tienes que ir con el Tío Nai a la revisión de hoy. -le recordó Shikamaru sin quitarle la mirada al tomo.

-¡Ah! Es verdad.

-¿Revisión? ¿Nai-sensei está enfermo? – pregunto Kokuo.

-No, es solo que Oto-chan esta embarazado. -dijo con una gran sonrisa Konohamaru.

-¡Oh! Tendrás un hermanito. -dijo Naruto con alegría, además de que así cambiarían el tema.

-Así es.-contesto.

-Espero que no salga como tu.-dijo Fuu con diversión.

-¡Ah! ¡Maldita Fuu!- se quejó el chico.

-¿Y qué es? –pregunto Ten-ten impidiendo una pelea.

-Todavía no se puede saber, sigue teniendo pocos meses.-dijo Konohamaru.

Los Uzumaki's agradecieron que el tema de su casa se hubiese olvidado. No era momento de tener a todos alrededor y además no eran ellos los festejados.

-¿Cuántos meses tiene? –pregunto Neji.

-Apenas va a cumplir los tres meses.-contesto Shikamaru.

-¿Tomara reposo? –pregunto Haku.

-Sí, Oto-san ya le dijo al director, cuando Oto-chan cumpla los siete meses tomara la licencia de maternidad.

-Sera lindo ver a Nai-sensei con la pancita.-dijo emocionada Ten-ten.

-Luego nos dices que es para comprarle un regalo.-le dijo Haku a Konohamaru.

-Claro, aunque estoy 100% seguro que es una niña.-dijo con alegría.

-Pues esperemos que sí, no quiero ver a un segundo Konohamaru.-volvió a decir Fuu.

Todos empezaron a hablar sobre el todavía no nato bebe de su sensei. Mientras los demás hablaban los donceles Uzumaki´s decidieron hacer su trabajo para que así pudieran irse rápidamente, lo harían para que los demás aun tuvieran trabajo y no los siguieran, sonaba cruel pero no podían arriesgarse. Después se disculparían.

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Casa Uzumaki:

-Hemos llegado. -anuncio Naruto entrado a la casa con los demás.

-¡Bienvenidos! –Escucharon un grito de mujer.- Naru... ¡Oh! Tú debes ser Shikamaru-kun, cuánto tiempo sin verte. Has crecido bastante. ¿Cómo has estado?

-Señora Kushina, ha pasado tiempo. Estoy bien no se preocupe. -le contesto con educación.- y por lo que veo usted también, me da gusto.

-Ya veo. Me alegra escuchar eso. Bien ya que han llegado ayúdenme a preparar todo antes de que llegue Dei-chan, por favor.

-Claro. –contestaron de manera general los menores.

Empezaron a preparar el ambiente; Kimimaro y Gaara inflaban globos amarillos y azules, Toneri ayudaba a Kushina con la comida; Naruto, Shikamaru, Karin e Ino, se encargaban de preparar la mesa y acomodar los regalos.

-¡Ya llegue! – escucharon el grito del jefe de familia.

-Bienvenido Minato. -dijo Kushina.

-Llegue a tiempo. ¡Oh! Shikamaru, parece que el tiempo te ha tratado bien.

-Igualmente Señor Minato. -dijo Shikamaru.

Había conocido a ambos padres durante las reuniones y festivales de la primaria, así que de cierto modo ya los había tratado.

-Bien… en el auto están los regalos de Alemania, ayúdame a traerlos Toneri, por favor. -le dijo el mayor al albino quien asintió.- ¿A qué hora llega Dei-chan?

-Me dijo que llegaría a las 6:00 con un amigo.

-Ya veo, no falta mucho.-dijo.

Todos volvieron a su labor, Toneri ayudo a Minato con los regalos. Se esforzaron mucho en la decoración. Querían que Deidara disfrutara de la fiesta. Dio la hora prometida, todo estaba listo y en su lugar. Escucharon voces afuera de la casa, parece que el festejado ya había llegado.

Todo listo.

3

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1

-¡Ya lle…!

-¡Alles Gute zum Geburtstag! (¡Feliz Cumpleaños!)