Los personas principales pertenecen a EL James, los personajes nuevos y la historia es solo mia, y con el fin de entretener.
Al mirar, solo era un hoja escueta que contenía los datos básicos.
Anastasia Rose Steel
FDN: 10 Septiembre 1989, Montesano WA
Dirección: 1st Avenue and Pike Place, Seattle WA
Última dirección registrada: Edificio One Madison Park, piso 50, East 22nd Street, distrito Flatiron, NY.
Compañera de Departamento: Katherine Kavanagh
Numero de Celular: 360 959 4352
Seguro Social: 987-65-4320
Detalles Bancarios: Banco Wells Fargo, Seattle WA, Cta. Nº 309361: Balance: $ 2517,15
Bank of America, NY, NY, Cta. Nº 310315 Balance: $75.019.421,30
Nivel Académico: Título en Literatura WSU, Vancouver
Empleo: último registrado SIP – Asistente de Editor
Ocupaciones actuales: Propietaria del Holding de Hoteles Nuar Blue
CEO de Seattle Independence Publishing
Padre: Franklin A. Lambert.
FDN: 1 Sep. 1969 Fallecido: 11 Sep. 1989
Madre: Carla May Wilks Adams – Storff
FDN: 18 Julio 1970 Fallecida: 2 Marzo 2013
Padrastro: Raymond Steel
Dirección: Unnamed Road, Montesano, WA
Afiliaciones Políticas: Ninguna Encontrada
Afiliaciones Religiosas: Ninguna Encontrada
Relaciones: Ninguna Indicada hasta la fecha.
Lo único que había podido sacar de esta información era que Ana tenía un padrastro, su padre biológico había muerto cuando ella nació, y su madre recientemente, su cuenta bancaria era voluminosa, y era propietaria de un Holding de hoteles, era muy joven para eso, por lo que esa debía de ser su herencia, capaz su madre le había dejado eso, pero ella dijo que no había tenido una madre que la confortara… todo era muy confuso, la hoja también indicaba que no tenía una relación actual, pero él la había visto en compañía de ese hombre, quien fuera que sea, estaba en su mesa, bailo con ella, le dio un beso y por sobre todo se quedaron mirando la bahía juntos, Welch probablemente tenia la información errada, y eso le disgustaba.
Tiro la hoja hacia un costado y se levanto a servirse un trago, necesitaba calmarse, no entendía porque esta mujer lo había afectado tanto, había conocido a muchas mujeres bellas en su vida… "pero ninguna había logrado captar tu atención tanto como está," pensó para sí mismo, y esos ojos que cuando los mirabas era como observar un cielo perfecto, nunca había visto unos ojos más bellos.
Se sacudió de estos pensamientos y decidió olvidar a esa mujer, estaba claro que ella tenía una relación, así que pensando esto se dispuso a dormir, y por primera vez en muchos años, no tuvo pesadillas, sino soñó con el mar mediterráneo, el cielo azul, la playa, a lo lejos el yacht en el que se hospedaban, él recostado en una reposera leyendo y a su lado una mujer en bikini sonriéndole, la brisa marina agitaba sus cabellos marrones y el sol besaba su piel dejándola brillante, y cuando la miró se vio reflejado en unos ojos azules cristalinos como el mar que tenía enfrente, y se sintió feliz.
Cuando se levanto ese domingo, luego un sueño relajado por primera vez en más años de los que podía recordar, tomo una decisión, debía averiguar si Welch se había equivocado y si era así, olvidaría definitivamente a esta mujer, así que ideo un plan para acercarse.
Cuando Ana se despertó, ya era casi medio día, habían llegado muy tarde de la fiesta, y aunque no le había gustado en principio, lo había pasado muy bien, lo único que había sentido era no poder despedirse del Sr. Grey, él simplemente había desaparecido. Luego de la ducha, se vistió con unos jeans ajustados, camisa a cuadros y botas bajas, afuera hacia frio, pero el departamento tenia calefacción, se dirigió a la cocina, se preparó una taza de té y se dedico a observar por la ventana, y pensaba que iba a extrañar esta vista cuando volviera a Seattle, pero si se lo pensaba bien, extrañaba mas su ciudad y a su padre.
Oyó un ruido y vio a una Kate muy mal trecha dirigirse rumbo a la cocina, ella nuevamente había exagerado con los tragos, con una taza de café en las manos se acerco hasta donde estaba Ana.
-Recuérdame que no vuelva a beber – dijo Kate en un gruñido, tomando unos sorbos de su café.
Ana rio – Te recordaré esta frase la próxima vez que estés abrazando la botella.
-Eyyy, yo no abrazaba la botella, simplemente la sostenía para que no se cayera – dijo Kate divertida.
-Lo que sea, que tienes planeado hoy? – pregunto Ana, sentándose en una butaca cerca.
-Dormir hasta mañana? – dijo Kate imitando a su amiga, Ana la miro haciendo un gesto.
-Vamos Kate, no puedes estar hablando en serio, el día esta precioso.
-Y tú qué quieres hacer?- pregunto Kate bostezando y estirando los brazos, Ana se levanto tomo las tazas y las llevo al fregadero, cuando volvió su amiga estaba frotándose los ojos, definitivamente estaba a punto de volver a dormir.
-Cualquier cosa menos quedarme encerrada, quieres ir al refugio con los niños?
Kate se levanto, le dio un beso en la mejilla a Ana, y se dispuso a marchar.
-Paso, pero que te diviertas – y con eso se fue a dormir, Ana que no tenía intención de quedarse todo el día encerrada, decidió que daría un paseo, se puso una chaqueta abrigada impermeable, agarro sus llaves, su bolso y se marcho.
Cuando llego a la calle la brisa era fría pero agradable, camino unas calles y tomo un taxi, dispuesta a ir al refugio.
Cuando llego, pudo distinguir que pese a que hacia frio, algunos de los niños estaban jugando en la cancha, sonrió al verlos y toco la puerta, cuando la dejaron entrar, tres niñas corrieron a su encuentro, no tenían más de 5 años.
-Ana, Ana, - gritaban las pequeñas lanzándose por sus piernas
-Hola bonitas, como están?, -dijo poniéndose en cuclillas para alcanzarlas, y darles un beso a cada una.
-Bien – respondieron al unísono, la más pequeñita que no tenía más de 3 años dijo – Ana vino un pinsipe…
-Un príncipe?-dijo ella divertida, las tres asintieron moviendo la cabeza – y donde está el príncipe?
-Ta con mamá Len – las niñas decían Mamá Len a la Sra. Helen Miller, la directora.
-Ah ya veo, y díganme, que quieren hacer? – pregunto Ana levantándose y tomando de la mano a la más chiquitita.
-Juga pincesa!- gritaron las tres, Ana rio, jugar princesa consistía en colocarse unas coronitas y tomar el té, Ana había comprado inclusive los vestidos para que ellas se disfrazaran, estas pequeñas alegraban su vida.
Llegaron a la salita que estaba después del recibidor, era una sala muy acogedora, tenía una gran televisión, había sofás y butacas, muchas plantas que daban color, también había juegos didácticos, rompecabezas, y en el fondo una mesita chiquita con un pequeño juego de té.
Ana se sorprendía de lo ordenado que siempre estaba todo, estaba muy orgullosa de los niños, eran pequeños que habían sufrido mucho en su corta edad, y que igual encontraban una manera de ser felices, se comportaban excelentemente, los más grandes ayudaban con algunas tareas y cuidaban a los pequeños, eran una verdadera familia, y el tiempo que había pasado con ellos, la había ayudado mucho.
Las niñas la estiraron de la mano, la acercaron a la mesita de té y la depositaron en una sillita, después fueron en busca de sus disfraces y sus coronitas. Ana aprovecho su ausencia para quitarse su abrigo y buscar en la cocina jugo y frutas para que pudieran jugar, quería que ellos siempre estén bien alimentados, por lo que no había muchas golosinas, siempre trataban de incluir solo comida sana y aunque a veces tenían helados y chocolates, la meta primordial era la vida sana.
Cuando Ana volvió las niñas ya estaban listas esperándola, ni bien se sentó le colocaron una coronita en su cabeza, así que dispuso las frutas frente a cada una, sirvió jugo en las tasitas y empezaron a jugar.
Estaba muy concentrada hablando con las niñas que no se percato que era observada.
Christian había salido esa mañana con una idea, tenía que encontrar la forma de acercarse a Anastasia, y pondría ese plan en marcha a más tardar esa tarde, después de mucho cavilar llegó a la única conclusión que para lograr su objetivo debía hacer un sacrificio muy grande y aunque no le agradaba la idea, el objetivo final era lo que importaba.
Decidió también que averiguaría más acerca de Kids of Heaven, por lo poco que converso con la Sra. Miller, la mayoría de los costos y otras cosas estaban cubiertos por la Sra. Steel, pero quería interiorizarse, ver si podía colaborar más o inclusive, proponerle a su madre estructurar algo parecido en Seattle. Por eso paso parte de la mañana en las instalaciones de KH informándose de todo lo que podía ser implementado e imitado por Coping Together. Así que grande fue su sorpresa cuando escucho una risita que le pareció familiar y fue en búsqueda de la fuente.
Y Allí estaba ella, sentada en una mesita jugando al té luciendo una coronita dorada.
Jamás en su vida había conocido a una persona así, bueno excepto una, su madre, ella también amaba pasar tiempo con los niños, pero esta chica era joven, muy joven, y hacia esto por su voluntad, como había dicho en su discurso anoche, por ver una sonrisa en el rostro de los niños.
-Ana es maravillosa- dijo la Sra. Miller – pasa todo el tiempo que puede aquí, antes venia su madre, pero ella solo llegaba, hacia las donaciones y se iba, nunca pasaba tiempo con los niños, en cambio Ana, aparte de hacer donaciones monetarias, dona su tiempo, que es lo que más necesitan estos niños.
Christian escuchaba atentamente lo que le decía, y asimilaba las palabras, no entendía que era lo que le atraía tanto de ella, pero deseaba saber todo lo que podía.
-Tal vez deberíamos saludar- dijo la Sra. Miller viendo la forma en que la miraba
-Me parece correcto
Se acercaron despacio y cuando estaban por llegar a la mesa, la niña pequeña que había estado cuando él llego, abrió mucho los ojos y dijo chillando emocionada
-El Pincipeeeee- esta declaración hizo que Ana volteara, y cuando vio quien estaba frente a ella, se levantó de golpe tambaleándose, y cuando estaba por caer, Christian la sostuvo, se escucharon unas risitas de las niñas.
-Parece que su costumbre cuando estoy cerca es caerse – dijo Christian sonriendo.
-Parece que su costumbre es estar cerca para atraparme- dijo Ana imitando su sonrisa pero sonrojándose.
-Bueno los dejo, Sr. Grey ha si un placer y por favor salude de mi parte a su madre y dígale que cuando pueda estaré haciéndole una visita, Adiós Ana.
-Hasta luego Sra. Miller le haré llegar el recado- dijo Christian mirando a la mujer pero sin soltar a Anastasia.
-Adiós Sra. – dijo Ana mirando el brazo por el que Christian la sostenía, toda esta situación la sorprendía, pero si era sincera, estaba contenta de sentir nuevamente su mano.
Christian se volteo para mirarla, y aunque le costaba creerlo, estaba más hermosa que ayer, tenía el cabello suelto y le enmarcaba el rostro, sin rastro de maquillaje y sus ojos azules brillaban.
-Sr. Grey, que sorpresa encontrarlo aquí, a que debemos tal honor? –dijo Ana suavemente, él seguía agarrando su brazo, y donde estaba su mano, sentía fuego.
-Vine a ver algunas cuestiones de Coping Together con la Sra. Miller, pero jamás espere encontrarla aquí, que agradable sorpresa si me permite decirlo.
Ana se ruborizó – Lo mismo digo… -dijo antes de poder detenerse, Christian sonrió y ella se puso más roja si era posible – es decir…que tampoco esperaba verlo por aquí, eso fue lo que, mmm… Ud. me entiende –decía Ana mirando a todos lados menos a Christian, a él le parecía tierna su actitud..."tierna? Qué diablos estoy pensando, tengo que ordenar mis ideas y pronto".
De repente escucharon unas risitas y voltearon, las niñas los estaban observando divertidas.
-Va a quedarse a juga? – pregunto la más pequeña.
Christian por fin se dio cuenta que todavía tenía a Ana tomada del brazo y la soltó, ella le dio una media sonrisa, para después devolver su atención a las niñas
-No cielo, lastimosamente ya me tengo que ir, pero te prometo que vendré esta semana y continuaremos jugando está bien.
La niña sonrió y asintió, Ana se despidió de todas con un beso y junto sus cosas y camino hasta la puerta, Christian a su lado, cuando iban a salir, él se puso en frente
-Permítame Princesa –dijo con un tono jocoso, Ana lo miro confundida hasta que el levanto la mano y quito la corona que tenía en su cabeza, ella cerro los ojos y maldijo internamente "no solo tiene que sostenerme para evitar que me caiga, sino que ahora hago el ridículo con una corona en mi cabeza, trágame tierra", Christian solo sonreía, ella indiscutiblemente era muy tierna "otra vez esa palabra, tierna, tengo que calmarme".
Le entrego la corona, y ella rápidamente se las llevo a las niñas, luego se encamino nuevamente a la puerta, salieron juntos y Ana agradeció la brisa fría, el rostro le ardía de tanto rubor.
-Bueno Sr. Grey, ha sido un placer- dijo Ana caminando para ir a tomar un taxi, pero Christian no estaba dispuesto a dejarla ir, la tomo nuevamente del brazo, esto ya le estaba gustando.
-Espere Srta. Steel, puedo acercarla a algún lado? – "por favor di que sí" pensaba.
-Eh, la verdad que iba a comprar un bocadillo y dirigirme a mi casa, no es necesario que desvíe sus planes por mi Sr. Grey, pero se lo agradezco.
-Sería un placer para mi Srta. Steel, aparte podríamos compartir el bocadillo, todavía no pude almorzar.
Ana consideró la idea por un momento, no le molestaría compartir el almuerzo con él, y si lo pensaba bien, sería eso, o almorzar sola, ya que lo más probable es que Kate este durmiendo.
Sonrió – De acuerdo Sr. Grey podemos ir al Deli que está a una cuadra de aquí.
