Sus orbes zafiro miraban el mar con melancolía, era triste para ella quien nació y vivió por mucho tiempo en las profundidades estar fuera y ser rechaza por su hogar era… doloroso… Alya le tomo del brazo acercándose lo más que podía a la orilla.
-N-no puedo…
-Tranquila, no entraremos al agua.- le consoló.- solo caminaremos lo más cerca de la orilla sin mojarnos ¿vienes? – pregunto la morena a Nathaniel, este negó quedamente con la cabeza dejando sus cosas sobre la arena.
-Me quedare a pintar un poco en este lugar.- le respondió, Alya asintió con la cabeza mientras ambas comenzaron a caminar.
Los cabellos de Marinette atados en dos coletas se mecieron suavemente unto la viento, Nathaniel se sentó sobre la arena tomando el cuaderno de dibujo y un trozo de carboncillo que guardaba dentro del bolsillo de su pantalón. Por otro lado Plagg había dado con el lugar donde Marinette estaba, dudaba por que Trixx le ayudo de manera desinteresada, el problema no era la primera sirena el problema era salir del agua, si Marinette aún no perdía por completo su esencia de sirena existía la mínima posibilidad de que ella lograra escucharlo.
Entre abrió los labios cerrando sus ojos, el viento les golpeo con un poco más de fuerza, la azabache abrió sus ojos de par en par era como si una especia de zumbido inundara su cabeza por completo no escuchaba nada, no miraba nada solo parecía estar centrada en ese zumbido.
Marinette.
La joven sirena termino de rodillas en el suelo, Alya se puso frente a ella algo preocupada le llamaba pero ella no reaccionaba, ni siquiera el llamado que Adrien le hacía, había sentido su aturdimiento, la sentía débil, sentía que su conexión se estaba perdiendo.
-¡Nathaniel!- grito la morena, el pelirrojo a la distancia logro escuchar el grito, dejando sus cosas de lado se apresuró a llegar donde ambas chicas.
-¿Qué pasa?
-No lo sé, estaba hablando con ella y de repente se dejó caer, entro en shock.- Nathaniel le levanto con cuidado el rostro, sus zafiros seguían brillantes igual de hermosos que la primera vez que los miro, pero sus pupilas estaban dilatadas, sus labios rosados estaban pálidos, le palmeo ligeramente las mejillas pero ella no reaccionaba.
-Debemos llevarla con el médico.
-¡No!- se apresuró a decir la morena.- no podemos.
-Alya puede que le esté pasando algo realmente grabe ¿Por qué no deberíamos de llevarla?
La morena solo atino a morderse los labios, como decirle a Nathaniel que un médico no era lo más fiable para atender a una ex sirena que se volvió humana por accidente, era un secreto. El pelirrojo la tomo en brazos olvidando su materia del dibujo tirado en la arena, cuando él comenzó a caminar en dirección al pueblo, el cuerpo de Marinette se sacudió entre sus brazos, ella respiro de forma agitada mirando a su alrededor sin entender que hacía en ese lugar, sus ojos se centraron en los de Nathaniel.
-Yo…
-¡Marinette! ¿Qué te paso?- pregunto rápidamente Alya, el pelirrojo la dejo delicadamente sobre la arena.- por dios me nos asustaste no estabas reaccionando.
-¿Qué me paso?- se preguntó con cierto aturdimiento en la cabeza. Sus labios dejaron escapar un doloroso gemido para después mirar su ante brazo derecho un moretón había aparecido en ese lugar.
-No importa que es lo que paso, vamos a llevarte con el medico ¿puedes caminar?- ella asintió.
Ante las objeciones de Alya, Nathaniel no la escucho seguían caminando dirección al pueblo, tomarían un atajo que les aria salir directamente frente a la casa del médico, Adrien por otro lado, se encontraba en la mansión de los Bourgeois, se había sentido extrañamente mareado de un momento a otro, agradecía en esos momentos encontrarse solo en la biblioteca de la mansión, lo que significaba que Marinette estaba realmente mal, cuando ella no respondió a su llamado, intuyo que algo le había pasado a su corazón, más no sentía dolor o agonía, tomo un candelabro que estaba sobre me sita de la habitación y con fuerza se golpeó el ante brazo, fue en ese momento que todo se detuvo.
Marinette…
¿Adrien? ¿Qué te sucedió?
Yo podría preguntar lo mismo ¿estás bien? te eh sentido muy mal.
Yo… yo no sé… Alya y otra persona me llevan a ver a un médico, dijeron.
Solo hay un médico en el pueblo, ya mismo iré a por ti, no tardare en llegar.
Dejando los mapas en su lugar, rápidamente Adrien salio de la biblioteca, Chloe estaba regresando cuando observo a su prometido salir presuroso.
-¡Cariño! No sabía que morías por verme.
-Chloe lo siento, tengo que irme algo paso.- dijo, la rubia le cortaba el paso.- Chloe.
-Si algo hubiese pasado ya nos habríamos enterado el pueblo no es muy grande y los chismes vuelan ¿Qué es eso que paso?
-Un asunto personal.
-Pues tus asuntos son mis asuntos ahora dime que te pasa.
-Marinette necesita de mi ayuda.- respondió, Chloe frunció el ceño, si hasta hace un par de horas se había topado con la andrajosa como Adrien su Adrien sabía que ella estaba mal.
-Honestamente Adrien, no entiendo cómo es que lo sabes, y ¿Qué importa? Te necesito aquí porque dentro de poco nos casaremos y aún hay muchas cosas que atender, no me gusta que el arco de flores este al norte lo quiero en otra dirección, y los cubiertos deben ser de plata no de bronce.
-Chloe tu encárgate de eso confió en tu criterio pero yo debo irme.
-¡Adrien cruzas esa puerta y lo vas a lamentar!- amenazo, el rubio que le estaba dando la espalda seguro sobre sí mismo, ella sonreía de modo triunfante.- te he dado muchas libertades pero ahora no y ni siquiera las tendrás después de la boda.
-El que estemos por casarnos no teda el derecho de tratarme de esta manera ni siquiera ordenarme o amenazarme.
-¡¿Y si el bebé hubiese nacido seguirías igual?¡… no cabe duda, sería de lo peor, ese niño tuvo suerte de no nacer y ver la clase de padre que serias preocupándote por una andrajosa que seguro esta- Adrien bajo el rostro, Chloe ciertamente sabia como atacarlo y hacerlo sentir muy mal, la sonrisa ladina en los labios de su prometida se esfumo cuando este le miro de una forma sumamente fría.
-Utilizas la memoria de nuestro hijo no nato para chantajeare, Chloe eso incluso para ti es caer muy bajo. Que te quede algo bien en claro soy tu prometido, seré tu esposo y no seré sometido a tu voluntad ¿quieres saber por qué acepto lo de la boda? Para que le pueblo no piense que eres una cualquiera, que le abres las piernas al primero que se te pasa por enfrente. Ahora ve y cuéntalo al alcalde, que a mí y a mi abuelo nos dejen en ruina, nos boten del pueblo, perfecto no somos idiotas sabremos salir adelante.
-¡Adrien no te permito…! ¡Adrien!
Sin más que decirle se marchó, las sirvientas tenían los rostros gachos intentando con toda su fuerza de voluntad no reírse por la humillación recién recibida, exclamando y dando maldiciones, la rubia entro a su mansión.
El medico examinaba a Marinette, Alya le había contado la misma historia que Nathaniel escucho brevemente de Adrien, la joven fue rescatada de un naufragio, no sabía que piratas le habían secuestrado, el medico lo considero como un ligero trauma al mar por los hechos ocurridos.
-Descuide jovencita, es normal que esto suceda, después de vivir un trauma así de grande, puede sentir aberración incluso pavor del agua. – dijo el médico.
-¿Se curara?- pregunto Nathaniel, el hombre asintió con la cabeza sacando un frasco marrón de una pequeña vitrina colgada en su muro.
-Es cuestión de tiempo, pero si llegase a tener alguna recaída yo sugiero huela de este frasco, es una infusión de hierbas, menta y eucalipto, la relajaran y mantendrán estable.- Alya tomo el frasco y lo guardo dentro de su bolsa. El medico prosiguió después a untar un poco de ungüento sobre le moretón y cubrirlo con una venda.
Tras dejarle un par de monedas al médico los tres salieron del lugar, Marinette se sentía agitada, y el zumbido en su cabeza no desaparecía, Adrien llego hasta ellos corriendo, no se veía para nada cansado, cuando sus pasos se detuvieron, las piernas de Marinette temblaron ligeramente, su frente comenzó a perlarse de sudor y su rostro enrojecido.
-Pero que sorpresa.- comento Alya.- ¿No deberías estar en las planeaciones de boda?
-Ahora no Alya… ¿Estas bien Marinette?
-Oye…- hablo Nathaniel, su mirada estaba fija en la joven sirena.- deberíamos regresar a que el medico te vea otra vez estas completamente roja y no lo estabas hace unos segundos.
-S-solo necesito descansar – dijo rápidamente.
-Yo la llevare a casa, Nathaniel, Alya gracias por cuidarla.- tras esas palaras ambos comenzaron a caminar, Nathaniel observo que esa preocupación en la joven no era nada normal.
-Si por desgracia no fuera tan buen observador yo diría que Adrien está enamorado de ella.- Alya carraspeo un poco.- pero es imposible esta por casarse.
-Oh será que le gano cariño tras el rescate, además es solo una niña, Adrien bien podría ser su hermano.
-Tienes razón… ¿gustas que te acompañe a casa?- la morena negó con una gentil sonrisa.
-Gracias pero realmente no está lejos y lo sabes pero si gustas puedo acompañarte por tus cosas a la playa.
-No gracias, mejor descansa.
Las horas siguieron pasando, Adrien dejo a Marinette en la panadería, él debía regresar a casa, en esos momentos no quería hablar con nadie ni siquiera con Marinette cuando le pregunto por qué el corazón lo sentía pesado, bien sabía que no era por su culpa. Félix bajo del segundo piso anunciándole a la menor que el baño estaba listo, Bridgette desde que hablo con Lila se había encerrado en su habitación.
Una vez Marinette estuvo dentro del cuarto de baño, se despojó del vestido y entro por completo a la tina, se sujetó fuertemente de los bordes de esta, tomo aire y sumergió la cabeza por completo.
Marinette, si puedes escucharme aun no has perdido tu esencia, encontré una forma de regresarte al mar, pero necesito que me veas, necesito encontrarte y decirte la forma de recuperar tus escamas frente a frente, sé que deseas regresar, lo deseas.
Saco la cabeza del agua, el zumbido desapareció, aquello no era más que un mensaje del mar, un mensaje de Plagg, cuando era una sirena podía escuchar la voz de su amigo entre las ligeras corrientes submarinas como si lo tuviera aun lado, pero ahora como humana, el poder de los hijos del mar le afecto demasiado, al grado de aturdirla por completo. Señal de que seguía siendo una sirena.
Pero ella ¿realmente deseaba regresar?... no quería molestar a Adrien lo sentía herido, lo mejor era apartar sus pensamientos, se encontraría con Plagg.
Salió de la tina envolviéndose con una toalla algo desgastada pero que le servía demasiado, se colocó un camisón celeste de magas cortas el cual de largo de la falda llegaba a la mitad de la pantorrilla, el cielo gruño cruelmente haciendo vibrar los costales de toda la casa, esa era señal de una tormenta de una agitación del mar.
-Algo ha pasado con el Kraken.- dijo para sí, no estaba para nada emocionada de que experimentaría una tormenta n la superficie, al contrario algo en su interior le decía que nada estaría bien.
La tormenta no tardo nada en desatarse con crueldad, en la casa se había formado una pequeña gotera en la habitación de Marinette la cual el rubio mayor se encargó de contener levemente colocando un cubo bajo la gotera.
-Mañana a primera hora subiré a reparar el techo.- le dijo, Marinette asintió sentada al borde de la cama.
-¿Bridgette no se siente bien?- le pregunto, Félix suspiro pesadamente.
-No, desde antes que llegaras se ha sentido terriblemente cansada y él bebe no deja de moverse. Mucho me temo que ya este por nacer.
-Pobre de…- el grito de Bridgette resonó por toda la casa, ambos rápidamente salieron de la habitación y corrieron hasta la otra, la azabache se sujetaba fuertemente del mueble junto a su cama, en un vago intento por levantarse, de sus piernas escurrían algunos hilos de sangre.
-¡Ya viene!- exclamo al ver a su esposo junto a ella, el dolor que la mayor expresaba era reflejado en su rostro.
-Maldición, se está desatando una tormenta.- espeto Félix ayudando a Bridgette a recostarse nuevamente en la cama.- iré por el médico, Marinette quédate con Bridgette.
-N-no, no tú tienes que quedarte yo no sé qué hacer es un nacimiento humano.- Bridgette ahogo un grito estrujando las sabanas de la cama.- eres más útil que yo.
-Ahora mismo soy más inútil que tú, tengo que ir por el médico.
Sin decir más nada salió de la casa, Bridgette respiraba profundamente intentando controlar el dolor pero él era imposible.
¡Adrien!
¿Marinette que..?
Adrien, ayúdame Bridgette tendrá a su bebe y no sé qué hacer, ayúdame por favor.
Un par de minutos fue lo que el rubio tardo en llegar a la panadería, entro sin mucho esfuerzo subiendo hasta la habitación, él no vivía tan lejos por eso llegar antes que el medico fue fácil, empapado por la lluvia subió a prisa hasta la habitación principal, Bridgette estaba sufriendo de eso no cabía duda alguna.
-¡Adrien!- exclamo Marinette al verlo cruzar la puerta.
-N-no… no creo aguantar más. – dijo la azabache.
-Félix tarda mucho.
-El medico vive casi a los límites del pueblo.
-¡YA NO PUEDO!- Ambos se miraron presas del miedo, Bridgette grito muy enserio, ya no aguantaba.
-¿Qué hacemos Adrien?
-No tengo ni idea… pero ese niño está por nacer.
Adrien no entendía nada de partos ni siquiera sabía qué hacer, una vez observo como un gatito nacía y honestamente para él fue algo asqueroso de presenciar , un gato no era lo mismo a un ser humano, Bridgette comenzó a decir algunas palabras entre cortadas, les estaba diciendo que hacer en ese momento al igual que ellos estaba terrada.
-Bridgette te juro que no puedo hacerlo.- dijo el rubio sentado frente a ella.
-¡Cállate!- le grito mientras comenzaba a pujar, la azabache apretó de la mano de Marinette, ella no sintió el dolor, pero Adrien sí.
Marinette entre abrió sus labios y cerró los ojos comenzando a emitir una dulce melodía, esperando que eso ayudara a la mujer a relajarse, Bridgette sintió como si su cuerpo estuviera dentro del mar, la calidez de las aguas que le mecían con suavidad. De hecho se sentía tan relajada que el esfuerzo que hacía por traer a su hijo al mundo no lo sentía. El canto de Marinette fue prontamente interrumpido por fuertes llantos infantiles.
-Es un niño…- Adrien estaba extremadamente pálido, con las manos temblorosas entrego al bebé a Bridgette que sin pensarlo dos veces lo tomo entre sus brazos.
Marinette no podía creer lo que había presenciado, incluso su miedo desapareció estaba asombrada, Félix junto al médico entraron corriendo a la habitación. Grande fue la sorpresa para ambos al ver que él bebé ya había nacido.
-¿P-pero…?- intento preguntar el de orbes grises. El medico se acercó a madre e hijo para examinar al recién nacido.
-Es un niño.- informo el hombre, Adrien no dijo nada solo, hizo a un lado a Félix para correr al cuarto de baño. Marinette toco el brazo de Félix y le sonrió para después ir tras de Adrien.
En el cuarto de baño, Adrien se encargaba de devolver todo el alimento que había consumido ese día, Marinette le acaricio la espalda suavemente.
-Creo que lo hiciste bien.
-Fue asqueroso…-musito entre arcadas.- sus manos seguían manchadas de sangre por él parto.
Una vez que le medico confirmara que todo estaba bien entre madre e hijo, el hombre junto a Félix se encargaron de limpiarlo perfectamente, el orgulloso padre, vistió a su hijo con sumo cuidado y después se lo entrego a Bridgette, el medico dejo un par de instrucciones diciendo que al siguiente día por la mañana iría para hacer un chequeo pues no era nada recomendable exponerlos ambos para llevarlos hasta su consultorio.
En la sala Adrien estaba recostado en uno de los sofás, las náuseas se le habían pasado pero la sensación seguía con Marinette, ella por su parte estaba feliz.
-Chicos…-hablo Félix capturando la atención de ambos.- Muchas gracias por lo que hicieron.
-Realmente no fue nada.- dijo Adrien.- pero si te soy honesto en mi vida quisiera experimentar tener que atender otro parto.
-¿Cómo fue que te enteraste de que el bebé…?
-Fui yo.- dijo rápidamente Marinette.- Adrien y yo tenemos una conexión especial, estaba tan asustada que no pensé y solo le dije que viniera.
-Eh hiciste lo correcto, Realmente no tengo modo de pagarles por su ayuda, les estaré en eterna deuda. Bridgette y el niño están bien, si quieren pueden ir a verles y Adrien, puedes quedarte esta noche la tormenta sigue afuera.
-Muchas gracias, pero creo que Bridgette necesita descansar, no deberíamos molestarle.- dijo Adrien.
-Insisto, ella desearía verlos ahora.- sin más que objetar ambos chicos subieron hasta la habitación, Bridgette estaba recostada en la cama con su pequeño aun lado, un hermoso niño de cabellos azabache dormía a su lado.
-¿No molestamos?
-Adrien, Marinette- les llamo Bridgette.- quiero agradecerles por la ayuda.
-No es nada, en verdad. – dijeron ambos sintiéndose un poco apenados.
-Sobre todo Adrien, yo lo estaba pensando, pero si no te molesta me gustaría que mi hijo se llamase Adrián, es en tu honor por ayudarnos, realmente sin ti no me quiero imaginar que hubiera pasado.
-Yo no me opongo a tal deseo de llamar a mi hijo de esa forma, pero la sección la dejamos en tus manos Adrien.- le dijo Félix.
-Yo… realmente no sé qué decir, me siento alagado.
-Me parece un lindo nombre.- dijo Marinette, provocando que le sonrojo en las mejillas del rubio incrementara.
-S-si ustedes lo desean por mí no hay problema.
-y ¿Ser su padrino? Junto a Marinette ella sería su madrina.
-¿Madrina?
-Luego te explico.- dijo Félix colocando una mano sobre la cabeza de la sirena.- ¿Aceptan?
Ambos se miraron por un par de segundos, para después sonreír a los nuevos padres, aquello era una confirmación. Lejos del pueblo escondido entre las rocas del mar, Plagg había escuchado la canción de Marinette, aquello no era otra cosa más que una súplica de ayuda, él sonrió, pues estaba en lo correcto, Marinette deseaba ser salvada de su condena.
Notas finales:
El hijo de Bridgette y Félix ya nació no se quería hacer un tipo de referencia al nacimiento de Elysa en FMA xD pero igual me agrado como quedo jejeje. El canto de Marinette realmente era un suplica de ayuda, pero Plagg al no saber qué pasa en la superficie fácilmente lo ha malinterpretado.
Espero les gustara.
Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido
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